Los silenciadores no son milagrosos


Todos hemos visto películas de acción o cine negro, en las que el frío asesino busca a su víctima en un lugar tranquilo, dispara con su arma con silenciador, y sale sin que nadie le oiga. ¿Cómo es esto posible si la pólvora hace un ruído del demonio? ¿Tan eficientes son estos complementos? Va a ser que no.

Leyendo Cracked descubro que lo de que el dichoso alargador de cañón convierta en “Bang” en un un “Pfiu” es una trola hollywoodiense cono una casa. Pero es que además, en las películas, basta con que el matón enrolle una toalla, use un cojín, o incluso un tetrabrik de dos litros relleno de calcetines, y lo coloque pegado al cañón del arma, para que el estruendo del disparo termine por parecerse al pedito de un bebé.

Y obviamente esto no es así, porque en realidad la explosion de un arma de fuego hace un ruído tremendo. Si, es cierto, el “bang” resulta breve en duración, pero si hablamos de decibelios el pico auditivo se situa al nivel del motor de un avión a reacción.

En el vídeo que abre el post, vemos a un hombre disparando al aire libre una pequeña pistola automática con silenciador, y como podéis apreciar la detonación no se parece nada al ruidito que nos ponen en las pelis de cine negro.

De hecho, en Cracked comentan que el nivel de ruido del disparo de un arma de fuego sin silenciador está en torno a los 140 o 160 decibelios (lo cual puede provocar daños permanentes a los oídos) mientras que si le colocamos un silenciador, el estruendo desciende sólo hasta los 120 o 130 decibelios. Esto equivale, para que os hagáis una idea, al ruido que hace un martillo neumático (capaz de provocarte daños auditivos si estás lo bastante cerca).

¿Entonces para qué sirve un silenciador, podéis pensar? Bien, al parecer se fabrican porque logran hacer sonar a un arma con si fuera más pequeña de lo que en realidad es, y además dificulta la ubicación del lugar desde donde se dispara.

En un enfrentamiento armado, esto puede ser bastante útil de cara a despistar al enemigo, que tiende a acercarse más al tirador pensando que dispara con arma corta (menor alcance de fuego) ignorando que en realidad cuenta con un arma de mayor potencia.

Miguel A. Artime Menéndez (Avilés 1971). Estudió informática en la Universidad de Oviedo. En 2002 comienza a publicar traducciones en el germen de lo que luego sería Astroseti, web que con el tiempo se convertiría en la web astronómica más visitada en lengua hispana. En Astroseti coordina la sección del Instituto de Astrobiología de la NASA (NAI). En 2005 la agencia espacial estadounidense le invita (junto al creador de la web Emilio González) a San Francisco para la conferencia AbSciCon. Comienza su experiencia con los blogs abriendo una bitácora en Barrapunto en 2005. En noviembre de 2006 funda su blog Maikelnai’s Blog. En 2009 recibe en Sevilla el premio Bitácoras al mejor blog cultural. En junio de 2010 comienza a colaborar con Yahoo! abriendo el blog Cuadernos de Ciencia junto a Javier Peláez.



Por maikelnai
Publicado el ⌚ 6 julio, 2010
Categoría(s): ✓ Gadgets