Oscura seducción

Alan Sokal | Universidad N.York

El físico estadounidense Alan Sokal estaba harto de leer a filósofos posmodernos que se apoyaban en conceptos de las ciencias sacados de contexto para revestirse de autoridad. Así que en 1996 pasó a la acción y se rió de los causantes de sus cabreos intelectuales: le coló a una de sus revistas favoritas un artículo carente de sentido pero con mucha palabrería cuántica. Seis años después, muchos creyeron que los hermanos franceses Igor y Grichka Bogdanov estaban haciendo, a la manera de Sokal, su propia guerrilla a la Física. Estos dos showmen televisivos lograron publicar sus artículos –sin pies ni cabeza– sobre una nueva cosmología en revistas científicas de alto impacto. En el escándalo Sokal quedaron en entredicho las ciencias sociales, en el Bogdanov, fue la Física la que se sonrojó. Y en ambos casos, ganó la palabrería.

Sokal no soportaba más los discursos de algunos postmodernistas que defendían un relativismo según el cual la ciencia no tiene mayor autoridad que otras tradiciones culturales para interpretar el mundo que nos rodea. Pero a su vez, muchos de esos pensadores incorporaban a sus argumentos toneladas de terminología científica sin ton ni son. Éste es el caso de los seguidores del francés Jacques Lacan, que reinterpretó el psicoanálisis introduciendo en su teoría todo el lenguaje matemático que pudo –tanto es así, que resulta difícil entenderlo–.

Un día, Sokal decidió ponerles a prueba y preparó una travesura intelectual. Escribió un artículo vacío de sentido y lo envió a Social Text, una prestigiosa revista de ciencias sociales. Su escrito sugería que los últimos avances de la física cuántica probaban aspectos del psicoanálisis lacaniano. Suena estrambótico, pero él estaba convencido de que sería bien sencillo colarles su ripioso texto con tal de que cumpliera dos condiciones “a) que sonara bien, y b) que apoyara los preconceptos ideológicos de los editores”. El caramelo envenenado rezumaba erudición en cada palabra de su título: Transgrediendo los límites: Hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica, y según el autor, no era más que “un pastiche de jerga postmodernista, reseñas aduladoras, citas grandilocuentes y rotundo sinsentido”, que se “apoyaba en las citas más estúpidas que había podido encontrar sobre matemáticas y física”.

El mismo día de 1996 en que Social Text publicaba el disparate –sin haberlo sometido a la revisión de ningún físico–, Sokal se quitaba la máscara declarando en otra revista, Lingua Franca, que todo había sido un experimento, una broma, una macarrada intelectual.

El nuevo héroe del humor escéptico publicó dos libros sobre estas cuestiones, Impostures Intellectuelles (1997) junto al belga Jean Bricmont, y once años más tarde, ya en solitario, Beyond the Hoax: Science, Philosophy and Culture. Recomendables. Qué suerte la del buen Alan y qué bien le salió la jugada.

Yo era una estudiante de física interesada en la filosofía de la ciencia cuando me enteré de que el físico pasaría por Madrid y daría una conferencia sobre el llamado Escándalo Sokal. Disfruté como una enana con su charla, aquello era puro humor e inteligencia. Recuerdo cómo explicaba con guasa algunos de los absurdos que había recopilado, como la idea de que el número imaginario i es una expresión fálica: “Calculando esa significación según el álgebra que utilizamos (…), el órgano eréctil viene a simbolizar el lugar del goce. No en cuanto él mismo, ni siquiera en cuanto imagen, sino en cuanto parte faltante de la imagen deseada: por eso es igualable a la raíz cuadrada de -1” (Jacques Lacan). En la conferencia, Sokal añadió algo así como “bueno, le falta decir que a partir de los 35 años forma un ángulo de 45º con la horizontal”.

Por supuesto, Sokal tiene muchos detractores que le acusan de descontextualizar el discurso de los posmodernistas. Es curioso, ya que el propio Sokal es quien acusa a estos de usurpar términos científicos para darse valor. Algo así: “Vosotros, tramposos, os apropiáis ilícitamente del lenguaje de la ciencia”, “¡No, eres tú el que sacas de contexto nuestros textos humanísticos para ridiculizarlos!”. Difícil reconciliación en este fuego cruzado. Si C. P. Snow levantara la cabeza podría volver a escribir largo y tendido sobre el problema de las dos culturas.

Igor y Grichka Bogdanov

Viajemos seis años adelante. En 2002, la Física se agitó con los hermanos  Igor y Grichka Bogdanov –son los dos rostros inquietantes de la imagen–, gemelos franceses de origen ruso que parecían querer dar la vuelta a la tortilla de Sokal. Estos dos famosos presentadores y productores de Temps X, un show televisivo de ciencia ficción, se animaron a matricularse en sendos doctorados en cosmología.

Según su tutor, Daniel Sternheimer, de la Universidad de Bourgogne, eran dos entusiastas de sí mismos que se consideraban una especie de Einstein Brothers, pero lidiar con ellos era “como intentar enseñar a My Fair Lady a hablar con acento de Oxford”. Grichka se doctoró en 1999 e Igor en 2001, ambos con la calificación más baja posible, y escribieron una serie de papers de cosmología donde, en la línea de la teoría de cuerdas, proponían una alternativa a la gravedad cuántica y una explicación sobre lo que sucedió antes del Big Bang. A pesar de que todos ellos resultaban incomprensibles, fueron publicados por revistas acreditadas, y pronto los foros de Usenet se llenaron de comentaristas convencidos de que era un hoax. Al más puro estilo Sokal, los gemelos habrían demostrado cómo la física de altas energías es tan vulnerable al intrusismo de los farsantes como la sociología. Pero los Bogdanov defendieron la seriedad de sus publicaciones. No se trataba de una broma, sino que era –o pretendía ser– física teórica.

El escándalo puso en duda la eficacia del peer review, o proceso de revisión por pares –especialistas del mismo campo– al que se somete todo descubrimiento científico antes de ser publicado. ¿Cómo pudieron aceptar esos textos absurdos los referees de las revistas? “Es un asunto difícil –declaró entonces Frank Wilczek, editor de Annals of Physics, donde apareció uno de los papers–. El artículo contiene muchas de las palabras clave correctas. Los revisores confían en la buena intención de los autores. Pero es esencialmente imposible de leer”.

Físicos de todo el mundo se enzarzaron en discusiones sobre el caso Bogdanov, entre ellos, John Baez, teórico cuántico de la Universidad de California, quien tras una intensa correspondencia on line con los gemelos, concluyó que “una cosa me queda clara, y es que no tienen ni idea de cómo hacer física”. Baez definió sus artículos como “una mezcolanza de frases aparentemente plausibles que contienen las palabras técnicas correctas en el orden aproximadamente correcto. Pero no hay lógica ni cohesión en lo que escriben”.

El escándalo siguió dando coletazos unos años más y hoy se ha quedado en una anécdota. Nadie, ni los propios gemelos, continuaron con sus investigaciones. Pero es realmente curioso que tantos buenos físicos emplearan tanto tiempo en dilucidar si esos dos individuos eran genios incomprendidos o ignorantes con labia, sólo porque empleaban la terminología adecuada, críptica y engorrosa, de la física de altas energías. Con sus múltiples dimensiones, sus supercuerdas, sus bucles y sus universos paralelos, parece ser un campo abonado para la seducción oscurantista.

Lo que hemos aprendido tanto de Sokal como de los Bogdanov es que el empleo de palabras científicas que ofusquen el discurso suele tener, por contra, un efecto abrillantador: le dotan de un aire de sabiduría, legitimidad y especialización. La verborrea del erudito funciona para vender basura, también en el mercado de objetos inútiles. Es un truco del que se sirven todos los productos-timo como la Power Balance, la Ecobola, las pulseras antimareo o el agua magnética, con los que unos listillos sacan tajada de quienes se dejan impresionar por la charlatanería pseudocientífica. Incapaces de comprender la profundidad de ciertas ideas, los legos –y los no tan legos– confían en que deben de haber sido creadas mediante sofisticados procesos intelectuales.

Los filósofos picaron, los consumidores pican, y también los científicos muerden el anzuelo a veces. Es fácil reírse de la Power Balance o de la dimensión fálica de los números complejos en el psicoanálisis, pero resulta mucho más duro que los especialistas de la ciencia más elevada, los expertos en supercuerdas, confundan un fraude con una genialidad porque su disciplina se ha vuelto tan farragosa que cualquiera con suficiente habilidad puede despistarles con un juego de manos. Los críticos de la teoría de cuerdas dicen que adolece de un fallo esencial: no es falsable –al modo de Popper–, no se puede refutar, porque siempre puede moldearse para encajar con cualquier hecho empírico. Según afirmó el físico de la Universidad de Columbia Peter Woit en Nature a propósito de los gemelos franceses, “el trabajo de los Bogdanov resulta significativamente más incoherente que cualquier otra cosa publicada. Pero el creciente bajo nivel de coherencia en todo el campo –de las supercuerdas– les permitió pensar que habían hecho algo sensato y publicarlo”.

Recuerdo lo que me dijo una filósofa de la ciencia: “Hice una encuesta –para un estudio– y pregunté a la gente por qué creen que la Tierra gira alrededor del Sol. El resultado fue que la mayoría no lo sabemos porque lo hayamos experimentado nosotros mismos, sino que creemos en ello porque nos lo explica una comunidad de expertos, la comunidad científica, en la que tenemos confianza”. Es cierto. Pero no siempre basta con ser experto para desenmascarar una farsa si ésta va bien adornada.

Lo bueno que tienen las ciencias es que los farsantes suelen ser pillados por sus propios colegas y, en la comunidad científica, la impostura es el fin de una carrera.

22 Comentarios

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drameydramey

Hola,

La teoría de cuerdas SI es falsable, solo que no en el rango energético actualmente accesible. La relatividad general tampoco lo era en el año que fue enunciada, pero la final llegaron los experimentos.

joanjoan

La teoria de la relatividad fue confirmada el 29 de mayo de 1919 durante un eclipse de sol donde se apreció la desviación de la luz predecida por Einstein. La relatividad era falsable en el momento de ser enunciada.
La teoria de cuerdas no lo es con el rango energetico actual ni con el rango energetico dentro de muchos siglos debido al tamaño calculado de una cuerda. No deberia darse tanta importancia a todas sus “especulaciones”.

drameydramey

Totalmente correcto, unos 3 años después de que se enuciase. Si ĺa teoría es falsable es falsable, no depende de que tengamos la capacidad tecnológica de falsarlo o no. A parte que las matemáticas desarrolladas para las cuerdas están dando resultados prometedores en algo más tangible como los superconductores!

Daniel HolgadoDaniel Holgado

Genial la entrada. Da que pensar a los que nos dedicamos a la ciencia. En este sentido creo que la difusión y adaptación de los resultados de investigación a audiencias más generales puede ser una solución. Se trataría de mejorar la accesibilidad de los contenidos científicos, para facilitar su utilización por un lado, y para evitar que se terminen creando comunidades cerradas de conocimiento ajenas de la realidad que se estudia, por otro.

Sólo una cosa: no creo que el escándalo Sokal pusiera en entredicho a las ciencias sociales en general. Lo que se cuestionó fue el discurso postmodernista que impera en algunos campos, tanto de la ciencia social (como algunos estudios feministas, por ejemplo) como de otros campos. Yo soy psicólogo social, estoy terminando mi tesis doctoral y me considero un científico (social), que aplica metodología científica y que se basa en la ciencia para la creación de conocimiento. A mi parecer, las ciencias sociales (psicología, filosofía, etcétera) han contribuído al avance científico de nuestra sociedad, y , en la mayoría de los casos, lo siguen haciendo.

PampaPampa

Estoy de acuerdo contigo, Daniel. No creo que Sokal cuestionara todas las ciencias sociales, sólo el discurso de ciertos posmodernistas de moda (a cada uno de ellos le dedica un capítulo en su libro). Gracias por tu observación.

AtrAtr

Yo siempre he pensado que si alguien no es capaz de explicarte de lo que va a hablar con palabras sencillas, es que no tiene ni idea de lo que habla, especialmente en ciencias sociales.
Tras 4 años en una facultad de “Ciencias Sociales y de la Comunicación”, he llegado a la conclusión de que sólo una diminuta fracción de quienes poblaban esas clases tenían algo de científicos. Y pocos de ellos eran profesores…

CristobalCristobal

lamentablemente, no todos tenemos la preparacion ni la infraestructura como para probar cada teoria que nos presentan… y la mayoria de las veces, la teorias mas complejas que resultaron ser falsas sabemos que lo son no por nuestrs propias investigaciones, sino por que otra persona lo hizo por nosotros… confiar en uno o en otro, he ahi el dilema!

kike

Creo que el problema es mas profundo. Soy físico y publico trabajos con cierta frecuencia. Y lo primero que se aprende es cómo tus posibilidades de publicar un trabajo en una revista de alto impacto está condicionado por ejemplo al lugar donde se haya realizado el estudio.

El sistema de revisión por pares y editores está roto. Completamente roto, desvirtuado, politizado y corrompido. Y no se viene abajo todo el sistema porque después de todo y por suerte, sigue funcionando el sistema de autocorrección intrínseco de la ciencia.

Como científico estoy de acuerdo con todos los epítetos positivos que se le dan a esta disciplina: es honesta, no se acepta el argumento de autoridad, etc. Pero no olvidemos que la ciencia la hacen personas. Y en ese aspecto, es tan humana (en un sentido peyorativo) como el resto de disciplinas o creencias.

Milú el Bárbaro

A mi me preocupe que mentiras tan gordas sean publicadas en revistas de prestigio, y tantos y tantos buenos estudios quedan fuera porque no son lo “suficientemente interesantes”. Todo el rollo de las publicaciones en revistas me da la sensación de traer algo muy malo en sí mismo

férezférez

A mí lo que me acojona es la foto de los dos gemelos. Parecen los hijos de Mickey Rourke.

loistfloistf

Yo aún diría más.
Parecen Joaquin Reyes disfrazado de los hijos de Mickey Rourke.

Eric

Rayos, ahora cada vez que piense en Arkadi Bogdanov me vendrá a la mente el careto de estos dos… (facepalm)

FaeminoFaemino

Es preocupante lo que ocurre en el mundo de las publicaciones, separando o matizando éste del de la propia ciencia. Los científicos son personas (en el sentido peyorativo de la palabra) y cabe la posibilidad de que se publiquen auténticas barbaridades o que se dé inicialmente más crédito a alguien por vivir en una zona concreta. Además, “dicen” que hay grupos de investigación “ocultos” que son los que tienen la mayor parte del poder (en lo que a publicar se refiere) y si no perteneces a uno de ellos, por muy inteligente que seas puede que tus trabajos no vean la luz.

En este contexto, “poco científico” y “muy farragoso” por la complejidad y terminología de la física teórica, no es muy arriesgado decir que alguien haya intentado publicar un trabajo que resuelve alguna gran cuestión de la física y éste haya sido rechazado y no publicado.

The popeThe pope

Hola,

Yo también soy un Físico (de Altas Energías para ser exactos) y publico con cierta frecuencia en diversas revistas. También he sido en ocasiones “revisor” de artículos de otras personas.

No soy muy amigo de hacer comentarios en blogs (a pesar de que leo muchos) pero en esta ocasión he creido que podía aportar mi granito de arena con mi experiencia personal.

Mi trabajo se centra en el marco de la física de altas energías experimental, donde en general, se forman grandes colaboraciones internacionales. Para ser exactos trabajo dentro de una de esas colaboraciones, con aproximadamente 2000 miembros (doctores). Cualquier publicación de un resultado que sale de la colaboración pasa las siguientes fases, consistiendo cada una de ellas en una serie de reuniones e intercambios de correos, con correcciones, sugerencias, críticas y finalmente, si has hecho bien tu trabajo, una luz verde:

1.- Revisión por parte del subgrupo de investigación: supongamos que es un resultado sobre el bosón W. El artículo tiene que ser revisado, criticado y aprobado por el subgrupo de física del W.

2.- Revisión por parte del grupo de investigación: la física del W se enmarca dentro de lo que se conoce como teoría electrodébil. El resultado tiene que ser aprobado por el grupo de electroweak.

3.- En este punto se escoge a 3 expertos en el tema de la colaboración, cuya finalidad es la de “fiscal”. Es decir, intentan limar y buscar puntos débiles del artículo en cuestión.

4.- Las colaboraciones están formadas por instituciones (por ejemplo, universidades). En esta fase se escoge a una institución que hace de nuevo de “fiscal”, para criticar e intentar limar el artículo.

5.- Finalmente existe una última “lectura final” de carácter público y a la que todo el mundo de la colaboración tiene derecho a ir y a objetar o comentar.

Después de aprobado todo este proceso el artículo se manda a la revista que hace su propia “revisión”. Quiero hacer notar que todo este proceso puede llegar a durar varios meses, y conlleva un gran trabajo (sobre el trabajo ya hecho).

Me voy a permitir también ahora hacer unas pequeñas reflexiones:

* Coincido en que al final la Ciencia está hecha por humanos. En las grandes colaboraciones es posible limar y utilizar el hecho de que hay mucha gente para intentar discutir y pulir los resultados. En trabajos más individuales esto no es posible, y si sólo hay un proceso de “revisión” se puede dar el caso de encontrarte con un “revisor” vago, o que sencillamente no tiene su mejor día.

* Coincido también en que la Ciencia está altamente politizada. Los experimentos actuales son caros: grandes aceleradores, detectores, satélites, telescopios … Y no todo el mundo hace la misma contribución económica. Os podeis imaginar todo lo que viene después …

* Pese a que me parece divertido e interesante el artículo de arriba, me parece en verdad absolutamente irrelevante. No sé cuántos artículos de investigación se pueden publicar en un año, pero supongo que la cifra pueda ser mayor incluso que 100000 si se cuentan todas las disciplinas científicas. Que unos tipos cuelen “1” o “2” artículos en un campo sin posibilidad de contrastación experimental, no me parece suficiente como para extraer grandes conclusiones acerca de la Ciencia o del proceso de publicación.

Finalmente quiero decir que no es mi intención defender ninguna posición en particular. El proceso de publicación es criticable, y seguramente mejorable, y mucho. Pero desde mi punto de vista pese a que este artículo es curioso y entretenido, sencillamente a mí no me proporciona ningún elemento de crítica.

julianjulian

Para the “Pope”, solo hacerte una pequeña replica, al menos de lo que entiendo de lo que dices, pero lo importante de este articulo no es afirmar que el trabajo de revision he investigacion cientifica este mal o tenga problemas muy graves, el problema esta en que la retorica de la Ciencia moderna, deberia preocuparse mas por la ciencia en si, que por llenar las investigaciones y publicaciones de terminologia y triquiñuelas que la hagan “representativa” e importante ante la comunidad, pues aunque puedas estar en lo cierto respecto a tu teoria, experimento, investigacion, darle ese toque esoterico, diria yo, es la que ha estimulado todo este culebron de pseudociencias que se aprovechan de la confusion terminologica para hacer de las suyas.

No digo que todo texto cientifico deba prescindir de su terminologia en las areas particulares que trate, ni que todo sea “para dummies”. Pero es que la tendencia de muchos cientificos que son serios en su rigor cientifico, no lo son tanto en el rigor que debe acompañar a sus publicaciones, dandose ciertas licencias a modo de marcarse un farol y pasar de importante (y rimbonbante).

Nombre_Obligatorio

La teoría de las supercuerdas es falsable dentro de los supercúmulos galácticos en los que la entropía no sea extrictamente decreciente. El problema es que no podemos falsarla por detrás, puesto que como han medido en el VLT y en el CUDB, la constante de baja energía no es estable a lo largo del Universo. Esto tiene consecuencias epinipenianas que podrían revanchear el hecho de que, efectivamente, i es un símbolo fálico.

Todo esto lo sé por un primo mío, que vive en el extranjero.

Francis

The pope dijo “No sé cuántos artículos de investigación se pueden publicar en un año, pero supongo que la cifra pueda ser mayor incluso que 100000 si se cuentan todas las disciplinas científicas.”

Me he molestado en hacer el cálculo para 2009 según el ISI Web of Science. Hay 7189 revistas indexadas en el ISI WOS. Las 41 revistas que más artículos han publicado en 2009 han publicado un total de 100477. Solo 41 revistas ya superan los 100000 artículos.

Y ya que estamos con números, solo las 10 primeras revistas (por número de artículos publicados en 2009) acumulan un total de 40570 artículos. Estas revistas son PHYS REV B, APPL PHYS LETT, J APPL PHYS, PLOS ONE, ACTA CRYSTALLOGR E, P NATL ACAD SCI USA, J BIOL CHEM, PHYS REV LETT, J ALLOY COMPD, y J AM CHEM SOC.

Por otro lado, Pampa Garcia Molina dijo “…pregunté a la gente por qué creen que la Tierra gira alrededor del Sol. El resultado fue que la mayoría no lo sabemos porque lo hayamos experimentado nosotros mismos, sino que creemos en ello porque nos lo explica una comunidad de expertos, la comunidad científica, en la que tenemos confianza”.

¿Cómo sabes Pampa (y los demás) que la Tierra gira alrededor del Sol y no al revés? Piénsalo un poco. ¿Qué experimento de tu vida cotidiana puedes hacer para verificarlo? No es fácil. Solo un físico sabe qué experimentos permiten estar seguro de estas cosas. Por eso, Aristarco de Samos propuso en el s. III a.C. que la Tierra gira alrededor del Sol y costó casi 2000 años verificarlo. ¿Cómo se puede hacer? Por ejemplo, estudiando la paralaje de las estrellas fijas del cielo y comprobando que medidas realizadas con 6 meses de diferencia dan resultados distintos. Pero estas medidas requieren un buen telescopio, paciencia y saber dónde están las estrellas más cercanas a nosotros.

Finalmente, hay muchos investigadores que publican “basura” a conciencia, sabiendo que publican “basura” y en revistas muy buenas. El secreto es tener un buen grupo de amiguetes que hagan lo mismo que uno. Los editores los utilizarán como revisores y los amigos revisarán a sus amigos. Ocurren en todas las ramas del saber y cada año ocurre más.

Voy a poner uno de los ejemplos más famosos, el físico-matemático-ingeniero M.S. El Naschie (ya está jubilado): 409 artículos publicados en ISI WOS la mayoría como único autor y 55 artículos publicados como único autor en 2008. Más de un artículo a la semana. Un índice-h de 35’5. ¿Cómo lo logra? No, no es un genio, es un “caradura” y publica “basura” que solo interesa a sus “amiguetes” los ElNaschienos. Si a sus 5383 citas les quitas las autocitas resulta que solo tiene 1098.

sudo passwdsudo passwd

Pasa algo parecido e interesante en la Biología Evolutiva con el Neodarwinismo. Es la teoría más estúpida que ningún científico de verdad se haya podido echar a la cara pero aún a día de hoy se considera una gran verdad. Darwin no dice más que tonterías en sus dos libros, todo eso si, decorado por una gran verborrea sinsentido de vacas y cerdos con orejas grandes y pequeñas; para luego asemejar lo que hace un granjero con lo que hace la naturaleza.
Luego solo los intereses políticos y económicos han dado lugar a multitud de poco fiables científicamente principios y leyes que “sustentan” algo como “la selección natural” que ningún llamado Darwinista es capaz de definir. Y no confundamos Evolución con Darwinismo, son dos cosas distintas…

panta

Creo que reunir los dos casos ha sido una buena idea pues destaca la asimetría de la situación, dando aún más realce a la idea de Sokal.
En los dos casos es un científico el que verifica el error.
Es decir, la ciencia se construye como un proceso de revisión constante, se duda de lo publicado, lo aceptado es puesto una y otra vez bajo los focos. Otros ámbitos de la cultura (del conocimiento?) no están sujetos a este escrutinio.
Excelente artículo.
Saludos

SarastroSarastro

Me habéis puesto en una difícil tesitura. He terminado aquí… en realidad no importa cómo, casi por casualidad, pero no sé si me gusta más el artículo o los comentarios, incluso los que lo critican. Así es difícil opinar.

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Información Bitacoras.com…

Valora en Bitacoras.com: Alan Sokal | Universidad N.York El físico estadounidense Alan Sokal estaba harto de leer a filósofos posmodernos que se apoyaban en conceptos de las ciencias sacados de contexto para revestirse de autoridad. Así que en 1996 p…..

[…] Un ejemplo de lo primero (los problemas filosóficos como malos usos del lenguaje) podría ser la pregunta por el sentido de la vida. Podemos decir que consiste en ser feliz, o en “realizarse” como ser humano, o incluso que la vida carece de sentido. A partir de esto último podríamos afirmar que el hecho de que la vida no tenga sentido implica que no existe el Bien, o que todo vale, o que somos nosotros los que tenemos que crear ese sentido. Y podemos hacerlo incluso mediante aforismos. El sentido de la vida no se conoce, se siente, o Que la vida carezca de sentido es un sinsentido… Cosas así. Pues bien, en cualquiera de los casos mencionados, lo que no estamos haciendo es plantearnos qué queremos decir realmente cuando hablamos de “el sentido de la vida.” Estamos dando soluciones a un problema mal planteado. Y a no ser que nuestra intención esté más cerca de la creación artística que de la búsqueda de un conocimiento más o menos cierto, tendremos que reconocer que las respuestas que parten de un problema mal planteado no son válidas. Y esto es sólo el principio; es muy fácil empezar a preguntarse por el sentido de la vida y terminar en el posmodernismo. […]

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