La falacia cosmista: por qué no existe el cosmos y tú crees que sí

Eduard Büsching envió a Albert Einstein una copia de su libro “No hay dios” en 1929. En la carta de respuesta que envió Einstein el 25 de octubre, éste afirmaba que el libro sólo trataba sobre la no existencia de un dios personal y se declaraba seguidor de Spinoza, afirmando:

Nosotros, los seguidores de Spinoza, vemos a nuestro dios en el maravilloso orden y las leyes de todo lo que existe […]

Esta visión del universo por parte de Einstein como un todo ordenado y armónico condicionó su aceptación de los avances que para la física supuso la mecánica cuántica, a pesar de las evidencias experimentales.

Cincuenta años después, Carl Sagan, no pudo sustraerse a la visión del universo como un “cosmos”, un todo ordenado y armónico. En su famosa serie de televisión de este título, afirmaba: “El cosmos está lleno más allá de toda medida de verdades elegantes; de interrelaciones exquisitas; de la sobrecogedora maquinaria de la naturaleza”. Si nos fijamos bien, es la misma idea de Einstein expresada en términos no tan explícitos.

¿Pero existen realmente ese orden y esa armonía? ¿Existe esa maquinaria universal que les habla de un relojero a los seguidores del diseño inteligente? ¿O es solamente una simplificación a la que nos obliga nuestra limitada capacidad para gestionar la información?

A continuación vamos a explorar someramente algunos aspectos de la física que pondrán en evidencia que, científicamente hablando, no podemos afirmar que exista el cosmos. Es decir, no tenemos base para atribuir al universo, más allá de toda duda razonable, un orden y una armonía. Fundamentalmente porque no sabemos cómo es en sí, fuera de los experimentos y de cómo lo percibimos. Veremos por qué hablar de cosmos es una falacia, la falacia cosmista. A continuación exploraremos brevemente por qué caemos en ella.

La mecánica cuántica se fundó sobre la existencia de la dualidad onda-corpúsculo de la luz y la materia, y el enorme éxito de la mecánica cuántica viene a reforzar este dualismo. ¿Pero cómo podemos concebir, cómo podemos pensar que una partícula tenga realmente las propiedades de una onda? ¿Y cómo podemos imaginar una onda que tiene realmente las propiedades de una partícula? Se podría construir una mecánica cuántica consistente sobre la idea de que un rayo de luz o un electrón se pueden describir simultáneamente por los conceptos incompatibles de onda y de partícula.

En 1927, Niels Bohr se dio cuenta de que la clave para poder tener un discurso consistente estaba en la palabra “simultáneamente”. Se dio cuenta de que nuestros modelos de la materia y de la luz se basan en su comportamiento durante los experimentos que se realizan en los laboratorios. En algunos de esos experimentos se comportan como partículas (efectos fotoeléctrico y Compton, rayos catódicos) y en otros como ondas (doble rendija, difracción). Pero la luz y los electrones nunca se comportan simultáneamente como si consistieran de partículas y ondas. En cada experimento específico se comportan o como partículas o como ondas.

Esto sugirió a Bohr que las descripciones corpuscular y ondulatoria de la luz y la materia son ambas necesarias si bien son lógicamente incompatibles entre sí. Deben ser consideradas complementarias entre sí, como si fueran dos caras de la misma moneda. De aquí que Bohr formulase lo que se conoce como Principio de Complementariedad: Los modelos corpuscular y ondulatorio son ambos necesarios para una descripción completa de la materia y de la radiación electromagnética; dado que estos modelos son mutuamente excluyentes, no pueden usarse simultáneamente; cada experimento, o el experimentador que diseña el experimento, selecciona una descripción u otra como la apropiada para el mismo.

Es importante comprender lo que significa realmente el principio de complementariedad. Al aceptar la dualidad onda-corpúsculo como un hecho de la naturaleza, Bohr estaba diciendo que la luz y los electrones (u otros objetos) presentan potencialmente las propiedades tanto de partículas como de ondas, hasta que se les observa, momento en el que se comportan como si fuesen una u otra, dependiendo del experimento y de la elección del experimentador. Esta afirmación tiene implicaciones muy profundas, ya que significa que lo que observamos en nuestros experimentos no es la naturaleza como realmente es cuando no la observamos. De hecho, la naturaleza no favorece un modelo en concreto cuando no la observamos; más bien, es una mezcla de las muchas posibilidades que tiene de ser hasta que la observamos. Al montar un experimento, seleccionamos el modelo que exhibirá la naturaleza, y nosotros decidimos si los fotones, los electrones o las pelotas de tenis (si van suficientemente rápido) se van a comportar: como partículas o como ondas.

En otras palabras, según Bohr, el experimentador se convierte en parte del experimento. El experimentador interactúa con la naturaleza, por lo que nunca podemos observar todos los aspectos de la naturaleza como realmente es. De hecho, esa expresión, por muy atractiva que sea, no tiene sentido operativo. Por el contrario, sólo podemos conocer la parte de la naturaleza que se manifiesta en nuestros experimentos. La consecuencia de este hecho es el principio de incertidumbre, que establece una limitación cuantitativa sobre lo que podemos aprender de la naturaleza en una interacción dada; y la consecuencia de esta limitación es que debemos aceptar la interpretación probabilística de los procesos cuánticos individuales. De aquí el nombre de principio de indeterminación que recibe a veces el principio de incertidumbre. Mientras la mecánica cuántica siga siendo válida, no hay forma de evitar estas limitaciones epistemológicas, sobre lo que podemos conocer.

El principio de complementariedad y sus consecuencias epistemológicas están, por tanto, en abierta contradicción directa con la visión del universo como un todo ordenado y armónico, sometido a leyes inmutables, independiente en su funcionamiento de nosotros y de nuestras observaciones. La mecánica cuántica que no podemos afirmar cómo es en sí la naturaleza, tan sólo cómo se comporta en nuestros experimentos (esta posición se llama empirismo en filosofía).

¿Cómo es posible que mentes brillantes como las de Einstein, Sagan y otras muchas caigan en la falacia cosmista? ¿Por qué, a pesar de conocer la mecánica cuántica seguían pensado que el universo es un cosmos? La respuesta está en las propiedades de la información y en las limitaciones de nuestro cerebro.

A nadie se le oculta que la información es costosa de conseguir, de almacenar, de manipular y de recuperar. Por consiguiente, nuestro limitado cerebro, inmerso en un entorno que le ofrece infinidad de datos, debe seleccionar cuáles eleva a nivel consciente, cuáles almacena, cómo los almacena y cómo accede a ellos. Para poder manejar la enorme cantidad de información necesaria para la supervivencia nuestro cerebro se ve obligado a recurrir a un truco: hace lo mismo que tú harías en un ordenador, compactar archivos; en el caso del cerebro compactar archivos se llama crear historias.

Imaginemos que nos dan una hoja de papel con 500 palabras al azar y nos piden que las memoricemos. A primera vista parece una tarea imposible. Sin embargo, si esas quinientas palabras estuviesen ordenadas formando un texto que cuenta una historia, lo podríamos memorizar con cierta facilidad. Cuanto más aleatoria es la información, más difícil es de resumir, más difícil es encontrar pautas y reglas y, para nuestros cerebros de primate, es más difícil y costosa de almacenar, manipular y recuperar.

Por tanto, nuestro cerebro reduce los datos que recibe, y su aleatoriedad, eliminando los que considera superfluos, reordenando y sometiéndolos a reglas (nemotécnicas), aumentando el orden artificialmente. Por tanto, cuanto más resumimos, más orden incorporamos y menor es la aleatoriedad. Los mismos condicionantes que nos hacen simplificar son los que nos empujan a pensar que el universo es menos aleatorio de lo que en realidad es. Nosotros no vemos el universo como es, no podemos, vemos el resumen del resumen, ordenado por nuestro cerebro; y como encontramos que este resumen tiene orden, no lo atribuimos al resumidor sino a la fuente de los datos, al universo.

Los mitos, las religiones, algunas corrientes filosóficas no son más que expresiones de este orden impuesto por las limitaciones de nuestro cerebro para hacer comprensible el mundo que nos rodea. El corolario es que existen tantos órdenes cósmicos como personas, pues no hay dos que crean exactamente lo mismo.

Un segundo corolario es que los desequilibrios en el cerebro modifican nuestra visión del orden del mundo. Así, muchos desórdenes psicológicos incluyen entre sus síntomas la sensación de haber perdido el control sobre las cosas, de ser incapaz de encontrar un sentido al mundo. En el otro extremo, la inyección de L-dopa, una sustancia que se usa en el tratamiento de las personas con Parkinson, un precursor del neurotransmisor dopamina, disminuye el escepticismo y aumenta la capacidad de encontrar pautas: la persona se vuelve vulnerable a pseudociencias como la astrología, el tarot, la numerología, y supersticiones de todo tipo. Las personas con niveles altos de dopamina también corren el riesgo de volverse adictas a los juegos de azar, como la ruleta, porque perciben claramente pautas en las sucesiones de números aleatorios.

La capacidad de proyección del orden que crea cada cerebro es algo muy conocido y que se aplica con frecuencia. En psicología, por ejemplo, el famoso test de Rorschach, no es más que el análisis de las proyecciones que realiza el sujeto sobre una mancha de tinta, completamente desprovista de significado objetivo, de su forma de pensar, de cómo su cerebro ordena el mundo. Por otro lado, la persona que consume LSD sabe que alterar la concentración de determinadas sustancias en el cerebro le permitirá contemplar el universo en otro orden que el habitual, incluso podrá percibir el universo como carente de tiempo.

En el siglo XVII un filósofo se adelantó 300 años a la neurociencia actual, escribiendo:

Y como aquellos que no entienden la naturaleza de las cosas nada afirman realmente acerca de ellas, sino que sólo se las imaginan, y confunden la imaginación con el entendimiento, creen por ello firmemente que en las cosas hay un Orden, ignorantes como son de la naturaleza de las cosas y de la suya propia. Pues decimos que están bien ordenadas cuando están dispuestas de tal manera que, al representárnoslas por medio de los sentidos, podemos imaginarlas fácilmente y, por consiguiente, recordarlas con facilidad; y, si no es así, decimos que están mal ordenadas o que son confusas. Y puesto que las cosas que más nos agradan son las que podemos imaginar fácilmente, los hombres prefieren, por ello, el orden a la confusión, como si, en la naturaleza, el orden fuese algo independiente de nuestra imaginación;[…]

El que escribió esto en el apéndice al primer libro de su Ética no fue otro que Spinoza. Einstein no sólo se equivocó al rechazar la mecánica cuántica, tampoco parece que estuviese muy fino en su lectura de su filósofo de cabecera.


163 Comentarios

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NoelilloNoelillo

He encontrado esto familia que quizás ios interese.

Hablando de las metáforas y tal, aqui hay una explicación (alguna licencia se toman), pero es una explicación curiosa, de como entender 10 dimensiones, partiendo de las 4 que observamos.

http://www.youtube.com/watch?v=-v0NA...er_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=LD-g4...ure=related

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PD: Que nosotros percibamos una realidad, bien; no citemos a Descartes jajaj, pero… que tomes consciencia de algo y le pongas nombre, orden, aleatoreidad o caos (orden difuso) o cosmos es logico, y da igual si todo esta mal, y es humano.

Suponiendo que el concepto de ordenado sea absurdo, como haceis aquí,el de aleatorio tambien lo es…porque la naturaleza no necesita “vestirse” como dije arriba, es a nosotros a quien AFECTA ese ORDEN y ALEATOREIDAD. Somos nosotros los que lo modelamos como lo que entendemos y loq ue no podemos llegar a entender.

Suponiendo que no exista nada entonces, siempre existirá el punto que vemos…llámalo Cosmos. Igual relacionar Cosmos con orden es el error de Einstein en este post, o el acierto de Spinoza al separar las dos naturalezas…yo estoy contigo @Cesar en que Einstein patina en su carta, pero no tanto en lo del Cosmos.

NuriaNuria

Creo que es demasiado antropocéntrico eso de pensar que es a nosotros los humanos a los únicos que nos afectan estas cuestiones que somos los únicos capaces de modelar las cosas ( sí creo que somos la especie o una de ellas que mejor adaptadas estamos al ambiente en el que nos circunscribimos y que más y más rápido somos capaces de cambiar nuestro entorno).

Desde mi punto de vista, como no sabemos entender gran parte de las acciones de otras especies y otros entes que nos rodean, damos por supuesto, partiendo de nuestros conocimientos y nuestras herramientas de acción que el resto se limita a vivir y a estar sin más.
Suena un poco al hombre es el centro del Universo y todo se circunscribe a él y a su forma de proceder, ya ya, ya sé que es exagerarlo un mucho pero es lo que se me ha venido a la cabeza.

También es verdad que si tuviéramos que entender nuestro entorno y todas las especies y objetos que existen en él y como hacen ellos sus propios modelos y transforman las realidades en las suyas propias, nos podríamos volver locos, y si no que se lo digan a los evolucionistas,etc.

Conformémonos con simplificar y acotar para luego poder extrapolar por lo menos de momento, hasta que no encontremos una super bebida energizante que multiplique nuestra capacidad mental por millones, Y no estoy muy segura que esto fuera realmente bueno, jjjjj.

De todas formas yo sigo creyendo de momento, que cuando Einstein y otros autores hablan de cosmos y lo relacionan con el orden, no lo hacen como nosotros entendemos el orden en una primera aproximación sino como un parte del Universo que se puede acotar, observar directamente y medir de alguna manera de forma que de lugar a teorías y leyes demostrables y aplicables a funcionalidades concretas, es decir, como siempre no hay manera de librarse de ellas, una parte del Universo en donde se puede trabajar a nivel matemático y teorizar de manera fiable a partir de ello.
Yo por lo que tengo entendido Einstein y gran parte de los grandes científicos actuales no han sido grandes filósofos entre otras cosas porque sus carreras científicas se han alargado hasta casi el final de sus vidas, entonces es fácil que desde un punto de vista filosófico o metafísico muchas de sus aseveraciones sean más que cuestionables.

Estos deben ser los inconvenientes de tener la cabeza llena de fórmulas matemáticas supongo, la vida cotidiana al remate es mucho más complicada.

NoelilloNoelillo

No seré yo quien diga que los bichos no crean sus propios modelos jajaja. Aunque no los escriban y. De hecho suelo usar humano mas como insulto. xD.

Yo si creo que hablan de un Cosmos aparte del entendimiento (no acotable), en el plano filosófico, por mas que Sagan siempre que hable de cosmos hable de leyes y de orden (para “atractivizar” la exposición)…pero es simplemente una sensación personal, no puedo justificarla y no diria que te equivocas, la verdad.

Luego lo que creyeran en los bichos y sus capacidades cada uno (sobre todo Sagan, un filantropo, extensible a todo bicho…mmm…bichantropo? ) pues es algo mas de pasión que de ciencia. Einstein pienso creía en el bicho y no creía mucho en los limites, sobre todo por la época que le toco vivir y lo que le toco aprender.

Un Saludo!

NuriaNuria

Está claro cuando Einstein habla del orden y las leyes de todo lo que existe no está haciendo una interpretación del orden como definición académica lingüística, sino refiriéndose a las conexiones que hay en todo lo que existe, efecto mariposa por ejemplo- el aleteo de una mariposa en China puede provocar un terremoto en cualquier parte del planeta hasta en la más remota- y si existe un Dios y este es bondadoso todo lo que podamos tener ordenado (estudiadas sus conexiones, acotado, definido y entendido y agrupado en leyes) tiene que ser una especie de representación de Dios que como poder supremo todo lo sabe.
¿Está claro no????, jjjjjj.

Es el caso de la cadena alimenticia que nadie pone en duda en la actualidad, se diría que es un hecho ordenado que unas especies basen su alimentación en otras, se puede formular estadísticamente al menos y aplicarle las leyes de la naturaleza. Si luego nos ponemos a profundizar sobre el tema entonces teniendo en cuenta la extinción de ciertas especies, catástrofes naturales , cambios de hábitos alimenticios, climatología, etc, volveríamos al tema de la aleatoriedad y el caos, según el momento histórico que estemos viviendo más o menos.

Soy una firme defensora que las ciencias se deben estudiar desde un punto de vista interdisciplinar para poder entenderlas en su conjunto, pero me pone la cabeza como un bombo ,jjjj.

De Spinoza no sé si notará que no he leido mucho, pero tendré que hacerlo porque me ha picado y mucho la curiosidad.

jppatonjppaton

Iba a criticar este artículo……. Pero leyendo tu post, son las casi las mismas tesis que estaba dispuesto a debatir. Tan sólo un breve comentario sobre tu aportación: no considero su Einstein patine en su comentario, creo que con que se tenga presente la famosa sentencia de Einstein (ya sabemos todos, creo, que Einstein no aceptaba los postulados de la física o mecánica cuántica) “Dios no juega a los dados” es lógico que esta fuera su percepción intelectual del universo, cosmos, etc., como lo quieras llamar: es, además de ser un debate que no aporta nada en absoluto a cualquiera que conozca los principios epistemológicos y ontológicos de la fisica cuántica, sería, como mucho, un debate estéril: al universo, cosmos o como te dé la gana llamarlo, ten por seguro QUE LE DA EXACTAMENTE IGUAL. Punto.

YOYO

Y si no existe el cosmos, porque lo creamos nosotros…tampoco existe el tiempo, ni distancias. Así que el tiempo es una ilusión de nuestro cerebro, y se mide en experiencias, no en segundos.

NuriaNuria

No es tan descabellado pensar que el tiempo se acabará midiendo en experiencias al ritmo que vamos, teniendo en cuenta que ya se le considera una dimensión más dentro del espacio-tiempo y que la búsqueda de nuevas dimensiones no cesa de manera que en un futuro quizás dejemos de representar ejes longitudinales para pasar a medir por cuadraditos de manera semejante al área de las integrales.
Más difícil era pensar que el tiempo iba a dejar de ser un mera medida de conveniencia para poder relacionar el movimiento de las partículas con el espacio que ocupan.

De momento creo que es verdad que si pensamos en la no existencia de un cosmos, también tendríamos de dejar de pensar en la existencia de gran parte de todas las leyes aceptadas como irrefutables hasta el momento.

Un saludo.

dsds

muchacho, un poco de constructivismo está bien, ahora, recaer en el idealismo a estas alturas, es dejar sin base la tecnología, y las cosas funcionan jejej

JorgitoJorgito

Hola a todos,

“presentan potencialmente las propiedades tanto de partículas como de ondas, hasta que se les observa, momento en el que se comportan como si fuesen una u otra, dependiendo del experimento y de la elección del experimentador”.

Supongo que pareceré un ignorante, pero si no pregunto reviento. La afirmación de la cita nunca me ha entrado en la cabeza. Agradeceré cualquier ayuda al respeto (no espero debate, sino sólo una respuesta concisa y para un lego, de haberla): mi tendencia es la de pensar que, si las partículas son potencialmente tanto partículas como ondas, es lógicamente porque cada estado posee unas propiedades diferentes que hacen interactuar la materia de maneras también distintas. Si un experimento suscita sólo uno de los subconjuntos de interacciones (p.ej. el de las propiedades como partícula), el objeto se detectará como una partícula, pero, por lo mismo, eso no implica (experimentalmente) que el mismo objeto no pudiera haberse detectado como una onda si el experimento así lo hubiera permitido. Es decir, la aparente consolidación (ing. collapse) del estado de la materia se debe a limitaciones experimentales y epistémicas, por lo que negarle una estructura al universo sobre la base de una limitación experimental no sería sustancialmente menos erróneo que atribuirle algún tipo de estructura sobre la base de una expectativa infundada fruto de un sesgo perceptivo de nuestro cerebro.

¿Qué lleva a algunos físicos a afirmar lo contrario? ¿Y existe debate al respecto, o hay consenso mayoritario en torno a alguna de las posturas?

Lo dicho, agradeceré cualquier aclaración. Soy un determinista bastante hincha 😉 y si tengo que cambiar de chaqueta quiero que sea por una buena razón.

Un saludo y enhorabuena por este y los demás posts del blog. Creo que incluso los críticos deben reconocer un trabajo muy superior a la media.

AlekAlek

Yo en realidad pienso que la cita que señalas no es especialmente acertada aunque sea un tópico tanto en la divulgación como en la introducción de las ideas cuánticas en la enseñanza.
A principios del siglo pasado se descubrió ( es decir, de descubrieron evidencias experimentales que respaldan fuertemente esto) que lo que estábamos describiendo hasta entonces bajo la idea de partícula realmente tenía propiedades ondulatorias. Estas propiedades ondulatorias las explicamos a partir de la mec cuántica que asocia a la evolución de la partícula una función de onda. Osease que realmente podemos pensar en una onda. La observamos como partícula cuando dicha onda ( mejor dicho, su función de onda) tiene una determinada forma y como onda cuando la f de onda tiene otras características.

Lo que quiero decir es que las propiedades corpusculares y ondulatorias de la materia pueden deducirse de un solo modelo, el cuántico. Que después quieras pensar en que en tales condiciones las conclusiones derivadas de este modelo son análogas a considerar al sistema como un partícula o en otras sea equivalente a pensar en una onda, no es mas que una forma de simplificar una imagen que directamente no nos cabe en la cabeza. Pero la materia es lo que es
( algo que no sabemos muy bien qué es xDD). A veces se comporta “como sí” fuera una partícula, otras “como si” fuera un onda, pero en mi opinión lo que se deduce de la teoría es que no es ni una onda ni una partícula.
Espero haberte aportado algo y no solamente haberte liado mas.

En cuanto a lo que preguntas, desde que nació la teoría cuántica han existido controversias acerca de su interpretación.
En primer lugar, sobre el significado de la función de onda que te citaba antes. Hoy en dia se acepta, al menos hasta donde yo sé, la interpretación probabilista de la escuela de Copenhague ( http://es.wikipedia.org/wiki/Interpr..._Copenhague ).
Por otro lado, un tema más candente actualmente es el llamado “problema de la medida”, que está relacionado con la comprensión del proceso por el cual hacemos una medida sobre el sistema ( es decir, obtenemos alguna información de él ). Sobre esto si que se está trabajando actualmente.
Te dejo el enlace de wikipedia sobre esto último también por si quieres empezar a curiosear sobre el tema http://es.wikipedia.org/wiki/Interpr...%C3%A1ntica

Saludos!

Charles D

Pero sigues tomando aspirina (frenadol, paracetamol, etc…) cuando te duele la cabeza, no? la ciencia es estadística. Buscamos un orden, una explicación, que sea cierta en un porcentaje muy alto. Nunca va a ser 100% porque el experimentador forma parte del experimento. Pero yo no le veo nada malo a eso, y no creo que Einstein y cia no lo pensaran también. No me creo que el tipo que desarrolló la teoría de la relatividad pensase que el cosmos perfecto existía, sin no se tragaría su propia teoría…
Cuando las ciencias llegan muy, muy abajo, aparece la incertidumbre (o la indeterminación, como quieras) y es ahí donde nos agarramos a la probabilidad. Que el cerebro simplifica las cosas para “hacernos la vida más fácil”, por supuesto, sino reventaríamos.

vitalistavitalista

las mismas limitaciones del entendimiento, que a la vez son condicionadas por el desarrollo de nuestra capacidad para transformar la materia, justamente impiden también que no podamos comprender que la aleatoriedad es un orden, sea en su causa, en su desenvolvimiento o en su consecuencia.

El Aleph

Según este post, la ciencia es una ilusión que funciona más o menos pero no explica nada porque la realidad nunca se podrá conocer… unas reflexiones que nos lleva a la filosofía y nos aparta de la “ilusoria” posibilidad de convertirnos en dioses una vez que podamos conocer toda la información existente en el universo, capaz de ser entendida por esa capacidad extraordinaria que es la inteligencia y el entendimiento. En un futuro podríamos trascender, acabar con nuestras limitaciones físicas y fundirnos con esa “conciencia” cósmica u orden, al que yo llamo Dios. El hombre en ese estado sería capaz de hacer lo que quiera con todos los elementos del universo. Todo este razonamiento, en el que creo, pero no puedo demostrar, se desmorona cuando hablamos de imposiblidad de definir nada como nos muestra este post y conformarnos con hacernos pajas mentales que nos sirvan para hacer cosillas que aparentemente funcionan, entretenernos o, en muchos menos casos como en el caso del autor de este blog, ganarse la vida contando milongas. Problema de siempre, caer en el escepticismo absoluto o creer, sumergidos en el relativismo absoluto, en cualquier cosa porque como todo depende del observador que más da… Si me chuto y veo burros volando eso será tan real como las sesudas indagaciones de científicos que, a su modo, se han chutado con esas largas horas manejando números y “supersticiones” científicas acumuladas, ordenadas y jerarquizadas durante siglos para darle algo de sentido a lo que nos rodea (esto parece esencial en nuestra especie).

gemuesgemues

Creo que no es imposible que una civilización suficientemente avanzada pueda intervenir en la evolución de una estrella, jugar al billar con ellas, adueñarse de una galaxia, de un grupo local, o expandirse a mayor escala incluso si no existe ningún impedimento insalvable determinado por la verdadera naturaleza de la Realidad. Si convenimos que eso es ser dioses, entonces no cabe duda de lo somos en potencia. Nosotros, o cualquier forma de inteligencia y consciencia que se lo propusiera. Incluso, una forma de inteligencia “artificial” creada por cualquier otra (“natural” o “artificial”).
Pero creo que podemos anticipar que nada que no fuera la propia Realidad en su conjunto (ciega, inconsciente e indeterminable) puede determinar o conocer de forma absoluta (posición y velocidad de todas partículas en cualquier sistema de referencia) la evolución (posiciones mutuas relativas en todo instante y dimensión espacial).
Si el número total de partículas (protones, fotones, gravitones, gluones, higgs, cuerdas, etc.) de nuestro universo local (seríamos en todo caso, señores feudales) fuera de 10 elevado a 150, necesitaríamos más recursos que los que nos ofrece el propio universo en su conjunto. Es más, nuestros feudales dioses no podrían calcular todavía, simplemente, el resultado futuro de un sorteo de la lotería de Navidad. Mucho menos la conducta no ya de un bombo y unas bolas, sino de 100 billones de células de un ser humano. No digamos de una asociación humana, una nación, un planeta habitado o una galaxia completa. El bombo de lotería ejecuta con asombra rapidez su acción sin asomo de cansancio por ningún cálculo. Así es la Realidad o sus partes.
A mí me resulta evidente, como a aquel griego de hace milenios que propugnó los átomos para explicar la variedad de sustancias y la lógica de la imposibilidad de la infinita subdivisión de la materia, que la infinita omnisciencia, poder, conocimiento, etc., no son atribuibles a ningún subconjunto de una Realidad infinita (en al menos una de sus dimensiones).
Y que, por tanto, no puede existir ninguna inteligencia, voluntad, o ser capaz de determinar y/o conocer la Historia de todas las partes y subconjuntos del conjunto de todos los conjuntos, la Realidad.
Con relación a los problemas epistemológicos que plantea a algunas mentes la mecánica cuántica, me remito a mis comentarios de ayer. No llego a entender qué problema les supone no poder explicitar el Universo entero o un átomo de uranio o un bombo de lotería, partícula a partícula, nanosegundo a nanosegundo.
Veo, me parece, que razonan : “no puedo (ni podré nunca) calcular el resultado de un sorteo de lotería de Navidad”, luego no puedo conquistar la estrellas o erradicar el hambre.
Creo que el experimento de la doble rendija les ha transtornado, y que la interpretación de que el electrón para simultáneamente por las dos rendijas no es correcta. Necesito que alguien me dé los planos detallados en el espacio y en el tiempo, con materiales, formas pesos y medidas y creo que descubriría porqué se forma el patrón de interferencia sin que la explicación sea la que más adeptos tiene. El electrón pasa por una y otra, tal como sucede cuando ponemos detectores, y no son éstos necesariamente los que provocan que el electrón no pase por las dos rendijas simultáneamente, sino que son las rendijas mismas, los meros agujeros, su tamaño, separación, disposición y grueso y composición del material en el que se practican las rendijas, los que provocan que el electrón, independientemente de la rendija empleada en cada caso, se desvíe de su trayectoria de única rendija (por la que haya pasado) debido a alguna interacción desconocida o alteraciones desconocidas en el campo electrostático entorno a los dos orificios o discontinuidades del material perforado.

Rober!Rober!

¿Y a qué llamas tú “Orden”? El universo sigue siendo un todo armónico y ordenado como un reloj suizo. Las agujas de los relojes también se mueven por saltos cuantificados provocados por el grosor y diámetro de los engranajes. Si ajustas tu visión a 1 fotograma por segundo, verás saltar la aguja del segundero mágicamente, si ajustas tu visión a 240 fotogramas, verás la aguja moverse en continuo, pero variando su velocidad. Ahora imagina que ese reloj, a la vez, también está girando como una moneda, mostrándote unas veces las agujas y otras veces el culo del reloj, y ahora imagina que además el reloj girando como una peonza, también presenta precesión, entonces verás que unas veces ves las agujas, otras no las ves, otras veces las agujas están en otra posición, otras veces las agujas son más grandes, otras más pequeñas, y así, tú ves aparente caos, pero sigue habiendo un orden subyaciente que no puedes ver, la combinación de dos rotaciones simultáneas y perspectiva, ¿verdad?. La mecánica cuántica es lo mismo, vemos el Ppio de incertidumbre, la dualidad onda-corpúsculo, el aparente caos de las partículas en cuántica, la aparente contradicción entre la cuántica y el macrocosmos, porque nosotros, nuestro cerebro no está calibrado para mirar más fino que la Cte de Plank, no es más que eso.

gemuesgemues

Es ridículo el desbarajuste epistemológico que para algunos supone la mecánica cuántica.
Aunque cuando metamos el destornillador en el átomo, se nos descuajaringue; Aunque no podamos nunca conocer la trayectoria de un electrón en términos de posición y momento simultáneos; Incluso aunque digamos que su trayectoria no está definida. Resulta evidente en un simple átomo de hidrógeno cierto orden y estructura.
No digamos nada de las extraordinarias interrelaciones de la bioquímica de la vida y de la consciencia. No cabe la menor duda de que existe orden en la estructura de la vida. De que la baja entropía de la misma es debida al aumento de la entropía provocada por su estrella.
Hay orden y desorden. Sin duda, dependientes y duales como las caras de una moneda.
Pretender indicar que Sagan imaginaba el Universo como Newton es no conocer a Sagan.
Y intentar convencernos de que no es útil el concepto de frío, porque solo existen diversos grados de temperatura, es parecido a intentar convencernos de que no es útil el concepto de orden, dado que solo existen diversos grados de desorden.

gemuesgemues

Volviendo al tema del desbarajuste epistemológico con la mecánica cuántica y algunas mentes.
Resulta que, tal como parece obvio y alguna persona inteligente ha hace miles de años lo advirtió, la continuidad de la materia no parece posible en la escala de lo arbitraria, indefinida e infinitamente pequeño.
Por tanto, la discontinuidad en una última instancia de lo diminuto en el mundo físico resulta lógica y previsible. Como cualquier certidumbre acerca de lo que realmente pueda suceder con precisión indeterminada.
Ahora bien, ¿de qué nos serviría que la velocidad de la luz fuera infinita, si el tiempo tampoco es continuo?. Evidentemente, nunca podremos tener un tiempo continuo si el espacio tampoco lo es.
Y aunque imagináramos un mundo matemático continuo en el que expresar miles de ecuaciones diferenciales en derivadas parciales de decenas de variables, ¿de qué serviría si tal “tecnología mental” no nos permite resolver tales ecuaciones ni en un trillón de años?
Me parece que algunas personas que saben de mecánica cuántica creen que la única forma de saber y conocer bien el Universo sigue siendo la misma de quienes creen necesario para ello, el poder especificar la posición y velocidad de todas sus partículas en todo momento.
A ellos les recomiendo que antes intenten resolver en un Universo contínuo Newtoniano y euclídeo, el sencillo problema de calcular las interacciones mutuas no de 10 elevado a 150 partículas en mutua interacción mecanocuántica, sino de las bolas perfectas de un bombo perfecto de lotería, conociendo claro está, perfectamente también, las posiciones iniciales y suponiendo que todo lo demás tambien es perfecto, regular y homogéneo (el planeta, el soporte del bombo, etc).
Nuestro capacidad e inteligencia no necesitan la indeterminación cuántica. Nunca podríamos resolver las ecuaciones dinámicas de un Cosmos no cuántico.
En resumen, el orden y las exquisitas interrelaciones que permiten que mi ordenador funcione y pueda editar este mensaje en mi monitor, es expresión también de las regularidades que representan las leyes mecanocuánticas.
Sagan, se refiere a tales regularidades, incluso de naturaleza meramente estadística, con absoluta solvencia y conocimiento. Negar la existencia de regularidades porque exista incertidumbre en la posición y velocidad simultáneas de los electrones en los núcleos, cuando podemos conocer sobre ellos los suficiente y necesario para manejarlos estadísticamente, es ridículo.
Creo que conviene a todos los desbarajustados epistemológicamente que vuelvan a sus principios y relean a Asimov. En la relatividad del error está una de las claves más importante de todo este asunto que tiene afectados a muchos físicos.

MarinaMarina

No puedo felicitar al autor por tan desafortunado artículo y no comprendo que pinta esta falta de argumentos racionales propias de pseudociencias que desconocen toda base del método científico aparezcan en esta web Naukas.
No tiene pies ni cabeza. Usted no conoce la obra de Einstein ni como físico ni como filósofo. Ignorante.

gemuesgemues

Yo voto porque César entre al trapo epistemológico que algunos hemos planteado. ¿Porqué no podemos ver cierto grado de orden y previsibilidad objetivos en la Realidad y denominarle ¿Cosmos?. ¿Porqué es mas inteligente que Einstein o Sagan alguien que se plantea si cuando da la espalda a la Luna, ¿Seguirá estando alli?.
Por otra parte, si bien Einstein tenía sus problemas en aceptar que no estuvieran definidas, que no existieran realmente unas trayectorias concretas, aparte de que las pudiéramos determinar o no, no es el caso de Sagan, para quien el Cosmos puede ser independiente (marginalmente, estadísticamente) de la intederminación cuántica (sea ésta aparente o real, finalmente). Sagan no ve contradicción entre la indeterminación cuántica y el orden y la retractilidad (en cierto grado no infinito) del átomo o del mismo Universo conocido.
Parece que para otros esto es un problema. Es decir, si das la espalda a la Luna y dejas de verla, podría seguir estando, o no. El gato estaría vivo y muerto al mismo tiempo.
Pero todas esas extrapolaciones del mundo cuántico de las partículas, a los objetos compuestos por trillones o cuatrillones de átomos estables en mutua interacción electromagnética y gravitatoria, son espurias. Si, perdonad que lo diga.
En cierto sentido, los afectados epistemológicamente por la mecánica cuántica, se parecen a los de marketing de la Nasa. Buscan cierto grado de sensacionalismo para conseguir cierta mejora presupuestaria.

gemuesgemues

El corrector ortográfico ha hecho aparecer “retractabilidad” cuando yo había escrito predictibilidad.

PepePepe

Hola,
Viene a ser lo mismo de siempre. Al final, vence el egocentrismo.
Nada está ordenado en la realidad… sin embargo la mente humana (inmersa evidentemente en esa realidad), posee la capacidad de ordenarla (¡!).

Es cierto modificamos aquello que observamos… interactuamos. Pero si somos capaces de organizar, la organización ya forma parte de la realidad… no surge con nosotros.

PepePepe

reduzco el comentario anterior.

Señores el problema es nuestro viejo y conocido enemigo….

El problema es el EGO.

Dejemos de temer y disfrutemos conociendo la inmensidad

Saludos
Pepe

gemuesgemues

Tienes razón. Y podemos considerar incluso que egocentrismo es sinónimo de estupidez, en este caso.
Seguramente (haciendo historia ficción de la Ciencia), Einstein imaginó a las más ágiles y bellas mentes de los brillantes físicos de su época con los que compartía y discutía ideas, preguntándose con ánimo de alguna utilidad y verosimilitud, si la Luna realmente está cuando no la miras.
Él ya tenía indicios claros de la gigantesca capacidad de estupidez de los humanos. Pero, sin duda, tras esa reflexión, pudo ser el momento en el que concibió la posible infinitud de la misma.
Creer en la utilidad o verosimilitud de algo que no se manifiesta en ningún momento, aunque vigilaras con un millón de observaciones por segundo durante cinco mil millones de años (p. e.), solo podría ser el culmen de la conquista intelectual de una especie intrínsecamente estúpida y en grado superlativo.

Agustín SardónAgustín Sardón

Muy interesante el artículo y más los comentarios. Aquél no me explica por qué no se puede hablar de Cosmos. Puede que el Cosmos sea un constructo mental, pero un constructo que guarda correspondencia con el “no-Cosmos” o “la cosa en sí” de la filosofía kantiana. ¿Qué en qué me baso? En que mandamos naves interplanetarias con nuestras cerebrales matemáticas y modelos y acertamos, y llegamos, y triunfamos en las misiones. Así que no veo la falacia. Carl Sagan nos lo daba bien mascado y hasta digerido para un cerebro tan limitado: “El Cosmos es todo lo que es, todo lo que fue alguna vez y todo lo que será.” No veo la falacia por ningún lado.

PabloPablo

Buenas
Creo que de nunevo estamos tratando el viejo tema: ¿La realidad es una, objetiva, absoluta y última o no existe y realmente nosotros le damos “existencia” al “ordenar” nuestras percepciones? ¿Es la realidad un concepto humano?
Con este tema de fondo se han creado desde corrientes filosóficas completas hasta religiones…
Es curioso ver cómo los seres humanos nos decantamos por una u otra visión basándonos únicamente en cuestiones subjetivas, de fe y emocionales…

Hector04Hector04

¿Cómo es posible que mentes brillantes como las de Einstein, Sagan y otras muchas caigan en la falacia cosmista?
Quisiera responder a esto desde una perspectiva filosófica.
No estoy de acuerdo que sea una falacia por lo siguiente.
El Observador… el observador es una postura intelectual que ha variado con el tiempo desde copernico diciendo que la tierra no ocupa un lugar especial a su actualización mas trascendental que dicen que no somos observadores privilegiados,,, lorentz y eisntein hicieron otro tanto para señalar que distintos observadores tienen marcos de referencia espaciotemporales distintos pero equivalente entre ellos… y aquí quiero agregar al SuperObservador para entender estos marcos referenciales como en la paradoja de los gemelos se necesita un Superobservador… un observador con atribuciones por sobre las leyes físicas que pueda cambiar de marcos de referencia… al menos de forma conceptual… Eso hicieron Einstein Y Sagan… su opinión de un universo ordenado es la de un superobservador no la de un simple observador a quien le aplica el principio de complementariedad…. porque recalco el superobservador posee un perspectiva que ningun observador por si solo seria capaz de implementar.
El superobservador es un concepto filosófico manejado en fisica a un nivel tan esencial que pasa desapercibido.

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