La falacia cosmista: por qué no existe el cosmos y tú crees que sí

Eduard Büsching envió a Albert Einstein una copia de su libro “No hay dios” en 1929. En la carta de respuesta que envió Einstein el 25 de octubre, éste afirmaba que el libro sólo trataba sobre la no existencia de un dios personal y se declaraba seguidor de Spinoza, afirmando:

Nosotros, los seguidores de Spinoza, vemos a nuestro dios en el maravilloso orden y las leyes de todo lo que existe […]

Esta visión del universo por parte de Einstein como un todo ordenado y armónico condicionó su aceptación de los avances que para la física supuso la mecánica cuántica, a pesar de las evidencias experimentales.

Cincuenta años después, Carl Sagan, no pudo sustraerse a la visión del universo como un “cosmos”, un todo ordenado y armónico. En su famosa serie de televisión de este título, afirmaba: “El cosmos está lleno más allá de toda medida de verdades elegantes; de interrelaciones exquisitas; de la sobrecogedora maquinaria de la naturaleza”. Si nos fijamos bien, es la misma idea de Einstein expresada en términos no tan explícitos.

¿Pero existen realmente ese orden y esa armonía? ¿Existe esa maquinaria universal que les habla de un relojero a los seguidores del diseño inteligente? ¿O es solamente una simplificación a la que nos obliga nuestra limitada capacidad para gestionar la información?

A continuación vamos a explorar someramente algunos aspectos de la física que pondrán en evidencia que, científicamente hablando, no podemos afirmar que exista el cosmos. Es decir, no tenemos base para atribuir al universo, más allá de toda duda razonable, un orden y una armonía. Fundamentalmente porque no sabemos cómo es en sí, fuera de los experimentos y de cómo lo percibimos. Veremos por qué hablar de cosmos es una falacia, la falacia cosmista. A continuación exploraremos brevemente por qué caemos en ella.

La mecánica cuántica se fundó sobre la existencia de la dualidad onda-corpúsculo de la luz y la materia, y el enorme éxito de la mecánica cuántica viene a reforzar este dualismo. ¿Pero cómo podemos concebir, cómo podemos pensar que una partícula tenga realmente las propiedades de una onda? ¿Y cómo podemos imaginar una onda que tiene realmente las propiedades de una partícula? Se podría construir una mecánica cuántica consistente sobre la idea de que un rayo de luz o un electrón se pueden describir simultáneamente por los conceptos incompatibles de onda y de partícula.

En 1927, Niels Bohr se dio cuenta de que la clave para poder tener un discurso consistente estaba en la palabra “simultáneamente”. Se dio cuenta de que nuestros modelos de la materia y de la luz se basan en su comportamiento durante los experimentos que se realizan en los laboratorios. En algunos de esos experimentos se comportan como partículas (efectos fotoeléctrico y Compton, rayos catódicos) y en otros como ondas (doble rendija, difracción). Pero la luz y los electrones nunca se comportan simultáneamente como si consistieran de partículas y ondas. En cada experimento específico se comportan o como partículas o como ondas.

Esto sugirió a Bohr que las descripciones corpuscular y ondulatoria de la luz y la materia son ambas necesarias si bien son lógicamente incompatibles entre sí. Deben ser consideradas complementarias entre sí, como si fueran dos caras de la misma moneda. De aquí que Bohr formulase lo que se conoce como Principio de Complementariedad: Los modelos corpuscular y ondulatorio son ambos necesarios para una descripción completa de la materia y de la radiación electromagnética; dado que estos modelos son mutuamente excluyentes, no pueden usarse simultáneamente; cada experimento, o el experimentador que diseña el experimento, selecciona una descripción u otra como la apropiada para el mismo.

Es importante comprender lo que significa realmente el principio de complementariedad. Al aceptar la dualidad onda-corpúsculo como un hecho de la naturaleza, Bohr estaba diciendo que la luz y los electrones (u otros objetos) presentan potencialmente las propiedades tanto de partículas como de ondas, hasta que se les observa, momento en el que se comportan como si fuesen una u otra, dependiendo del experimento y de la elección del experimentador. Esta afirmación tiene implicaciones muy profundas, ya que significa que lo que observamos en nuestros experimentos no es la naturaleza como realmente es cuando no la observamos. De hecho, la naturaleza no favorece un modelo en concreto cuando no la observamos; más bien, es una mezcla de las muchas posibilidades que tiene de ser hasta que la observamos. Al montar un experimento, seleccionamos el modelo que exhibirá la naturaleza, y nosotros decidimos si los fotones, los electrones o las pelotas de tenis (si van suficientemente rápido) se van a comportar: como partículas o como ondas.

En otras palabras, según Bohr, el experimentador se convierte en parte del experimento. El experimentador interactúa con la naturaleza, por lo que nunca podemos observar todos los aspectos de la naturaleza como realmente es. De hecho, esa expresión, por muy atractiva que sea, no tiene sentido operativo. Por el contrario, sólo podemos conocer la parte de la naturaleza que se manifiesta en nuestros experimentos. La consecuencia de este hecho es el principio de incertidumbre, que establece una limitación cuantitativa sobre lo que podemos aprender de la naturaleza en una interacción dada; y la consecuencia de esta limitación es que debemos aceptar la interpretación probabilística de los procesos cuánticos individuales. De aquí el nombre de principio de indeterminación que recibe a veces el principio de incertidumbre. Mientras la mecánica cuántica siga siendo válida, no hay forma de evitar estas limitaciones epistemológicas, sobre lo que podemos conocer.

El principio de complementariedad y sus consecuencias epistemológicas están, por tanto, en abierta contradicción directa con la visión del universo como un todo ordenado y armónico, sometido a leyes inmutables, independiente en su funcionamiento de nosotros y de nuestras observaciones. La mecánica cuántica que no podemos afirmar cómo es en sí la naturaleza, tan sólo cómo se comporta en nuestros experimentos (esta posición se llama empirismo en filosofía).

¿Cómo es posible que mentes brillantes como las de Einstein, Sagan y otras muchas caigan en la falacia cosmista? ¿Por qué, a pesar de conocer la mecánica cuántica seguían pensado que el universo es un cosmos? La respuesta está en las propiedades de la información y en las limitaciones de nuestro cerebro.

A nadie se le oculta que la información es costosa de conseguir, de almacenar, de manipular y de recuperar. Por consiguiente, nuestro limitado cerebro, inmerso en un entorno que le ofrece infinidad de datos, debe seleccionar cuáles eleva a nivel consciente, cuáles almacena, cómo los almacena y cómo accede a ellos. Para poder manejar la enorme cantidad de información necesaria para la supervivencia nuestro cerebro se ve obligado a recurrir a un truco: hace lo mismo que tú harías en un ordenador, compactar archivos; en el caso del cerebro compactar archivos se llama crear historias.

Imaginemos que nos dan una hoja de papel con 500 palabras al azar y nos piden que las memoricemos. A primera vista parece una tarea imposible. Sin embargo, si esas quinientas palabras estuviesen ordenadas formando un texto que cuenta una historia, lo podríamos memorizar con cierta facilidad. Cuanto más aleatoria es la información, más difícil es de resumir, más difícil es encontrar pautas y reglas y, para nuestros cerebros de primate, es más difícil y costosa de almacenar, manipular y recuperar.

Por tanto, nuestro cerebro reduce los datos que recibe, y su aleatoriedad, eliminando los que considera superfluos, reordenando y sometiéndolos a reglas (nemotécnicas), aumentando el orden artificialmente. Por tanto, cuanto más resumimos, más orden incorporamos y menor es la aleatoriedad. Los mismos condicionantes que nos hacen simplificar son los que nos empujan a pensar que el universo es menos aleatorio de lo que en realidad es. Nosotros no vemos el universo como es, no podemos, vemos el resumen del resumen, ordenado por nuestro cerebro; y como encontramos que este resumen tiene orden, no lo atribuimos al resumidor sino a la fuente de los datos, al universo.

Los mitos, las religiones, algunas corrientes filosóficas no son más que expresiones de este orden impuesto por las limitaciones de nuestro cerebro para hacer comprensible el mundo que nos rodea. El corolario es que existen tantos órdenes cósmicos como personas, pues no hay dos que crean exactamente lo mismo.

Un segundo corolario es que los desequilibrios en el cerebro modifican nuestra visión del orden del mundo. Así, muchos desórdenes psicológicos incluyen entre sus síntomas la sensación de haber perdido el control sobre las cosas, de ser incapaz de encontrar un sentido al mundo. En el otro extremo, la inyección de L-dopa, una sustancia que se usa en el tratamiento de las personas con Parkinson, un precursor del neurotransmisor dopamina, disminuye el escepticismo y aumenta la capacidad de encontrar pautas: la persona se vuelve vulnerable a pseudociencias como la astrología, el tarot, la numerología, y supersticiones de todo tipo. Las personas con niveles altos de dopamina también corren el riesgo de volverse adictas a los juegos de azar, como la ruleta, porque perciben claramente pautas en las sucesiones de números aleatorios.

La capacidad de proyección del orden que crea cada cerebro es algo muy conocido y que se aplica con frecuencia. En psicología, por ejemplo, el famoso test de Rorschach, no es más que el análisis de las proyecciones que realiza el sujeto sobre una mancha de tinta, completamente desprovista de significado objetivo, de su forma de pensar, de cómo su cerebro ordena el mundo. Por otro lado, la persona que consume LSD sabe que alterar la concentración de determinadas sustancias en el cerebro le permitirá contemplar el universo en otro orden que el habitual, incluso podrá percibir el universo como carente de tiempo.

En el siglo XVII un filósofo se adelantó 300 años a la neurociencia actual, escribiendo:

Y como aquellos que no entienden la naturaleza de las cosas nada afirman realmente acerca de ellas, sino que sólo se las imaginan, y confunden la imaginación con el entendimiento, creen por ello firmemente que en las cosas hay un Orden, ignorantes como son de la naturaleza de las cosas y de la suya propia. Pues decimos que están bien ordenadas cuando están dispuestas de tal manera que, al representárnoslas por medio de los sentidos, podemos imaginarlas fácilmente y, por consiguiente, recordarlas con facilidad; y, si no es así, decimos que están mal ordenadas o que son confusas. Y puesto que las cosas que más nos agradan son las que podemos imaginar fácilmente, los hombres prefieren, por ello, el orden a la confusión, como si, en la naturaleza, el orden fuese algo independiente de nuestra imaginación;[…]

El que escribió esto en el apéndice al primer libro de su Ética no fue otro que Spinoza. Einstein no sólo se equivocó al rechazar la mecánica cuántica, tampoco parece que estuviese muy fino en su lectura de su filósofo de cabecera.

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147 Comentarios | Participa |

NoelilloNoelillo

He encontrado esto familia que quizás ios interese.

Hablando de las metáforas y tal, aqui hay una explicación (alguna licencia se toman), pero es una explicación curiosa, de como entender 10 dimensiones, partiendo de las 4 que observamos.

http://www.youtube.com/watch?v=-v0NA...er_embedded

http://www.youtube.com/watch?v=LD-g4...ure=related

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PD: Que nosotros percibamos una realidad, bien; no citemos a Descartes jajaj, pero… que tomes consciencia de algo y le pongas nombre, orden, aleatoreidad o caos (orden difuso) o cosmos es logico, y da igual si todo esta mal, y es humano.

Suponiendo que el concepto de ordenado sea absurdo, como haceis aquí,el de aleatorio tambien lo es…porque la naturaleza no necesita “vestirse” como dije arriba, es a nosotros a quien AFECTA ese ORDEN y ALEATOREIDAD. Somos nosotros los que lo modelamos como lo que entendemos y loq ue no podemos llegar a entender.

Suponiendo que no exista nada entonces, siempre existirá el punto que vemos…llámalo Cosmos. Igual relacionar Cosmos con orden es el error de Einstein en este post, o el acierto de Spinoza al separar las dos naturalezas…yo estoy contigo @Cesar en que Einstein patina en su carta, pero no tanto en lo del Cosmos.

NuriaNuria

Creo que es demasiado antropocéntrico eso de pensar que es a nosotros los humanos a los únicos que nos afectan estas cuestiones que somos los únicos capaces de modelar las cosas ( sí creo que somos la especie o una de ellas que mejor adaptadas estamos al ambiente en el que nos circunscribimos y que más y más rápido somos capaces de cambiar nuestro entorno).

Desde mi punto de vista, como no sabemos entender gran parte de las acciones de otras especies y otros entes que nos rodean, damos por supuesto, partiendo de nuestros conocimientos y nuestras herramientas de acción que el resto se limita a vivir y a estar sin más.
Suena un poco al hombre es el centro del Universo y todo se circunscribe a él y a su forma de proceder, ya ya, ya sé que es exagerarlo un mucho pero es lo que se me ha venido a la cabeza.

También es verdad que si tuviéramos que entender nuestro entorno y todas las especies y objetos que existen en él y como hacen ellos sus propios modelos y transforman las realidades en las suyas propias, nos podríamos volver locos, y si no que se lo digan a los evolucionistas,etc.

Conformémonos con simplificar y acotar para luego poder extrapolar por lo menos de momento, hasta que no encontremos una super bebida energizante que multiplique nuestra capacidad mental por millones, Y no estoy muy segura que esto fuera realmente bueno, jjjjj.

De todas formas yo sigo creyendo de momento, que cuando Einstein y otros autores hablan de cosmos y lo relacionan con el orden, no lo hacen como nosotros entendemos el orden en una primera aproximación sino como un parte del Universo que se puede acotar, observar directamente y medir de alguna manera de forma que de lugar a teorías y leyes demostrables y aplicables a funcionalidades concretas, es decir, como siempre no hay manera de librarse de ellas, una parte del Universo en donde se puede trabajar a nivel matemático y teorizar de manera fiable a partir de ello.
Yo por lo que tengo entendido Einstein y gran parte de los grandes científicos actuales no han sido grandes filósofos entre otras cosas porque sus carreras científicas se han alargado hasta casi el final de sus vidas, entonces es fácil que desde un punto de vista filosófico o metafísico muchas de sus aseveraciones sean más que cuestionables.

Estos deben ser los inconvenientes de tener la cabeza llena de fórmulas matemáticas supongo, la vida cotidiana al remate es mucho más complicada.

NoelilloNoelillo

No seré yo quien diga que los bichos no crean sus propios modelos jajaja. Aunque no los escriban y. De hecho suelo usar humano mas como insulto. xD.

Yo si creo que hablan de un Cosmos aparte del entendimiento (no acotable), en el plano filosófico, por mas que Sagan siempre que hable de cosmos hable de leyes y de orden (para “atractivizar” la exposición)…pero es simplemente una sensación personal, no puedo justificarla y no diria que te equivocas, la verdad.

Luego lo que creyeran en los bichos y sus capacidades cada uno (sobre todo Sagan, un filantropo, extensible a todo bicho…mmm…bichantropo? ) pues es algo mas de pasión que de ciencia. Einstein pienso creía en el bicho y no creía mucho en los limites, sobre todo por la época que le toco vivir y lo que le toco aprender.

Un Saludo!

NuriaNuria

Está claro cuando Einstein habla del orden y las leyes de todo lo que existe no está haciendo una interpretación del orden como definición académica lingüística, sino refiriéndose a las conexiones que hay en todo lo que existe, efecto mariposa por ejemplo- el aleteo de una mariposa en China puede provocar un terremoto en cualquier parte del planeta hasta en la más remota- y si existe un Dios y este es bondadoso todo lo que podamos tener ordenado (estudiadas sus conexiones, acotado, definido y entendido y agrupado en leyes) tiene que ser una especie de representación de Dios que como poder supremo todo lo sabe.
¿Está claro no????, jjjjjj.

Es el caso de la cadena alimenticia que nadie pone en duda en la actualidad, se diría que es un hecho ordenado que unas especies basen su alimentación en otras, se puede formular estadísticamente al menos y aplicarle las leyes de la naturaleza. Si luego nos ponemos a profundizar sobre el tema entonces teniendo en cuenta la extinción de ciertas especies, catástrofes naturales , cambios de hábitos alimenticios, climatología, etc, volveríamos al tema de la aleatoriedad y el caos, según el momento histórico que estemos viviendo más o menos.

Soy una firme defensora que las ciencias se deben estudiar desde un punto de vista interdisciplinar para poder entenderlas en su conjunto, pero me pone la cabeza como un bombo ,jjjj.

De Spinoza no sé si notará que no he leido mucho, pero tendré que hacerlo porque me ha picado y mucho la curiosidad.

YOYO

Y si no existe el cosmos, porque lo creamos nosotros…tampoco existe el tiempo, ni distancias. Así que el tiempo es una ilusión de nuestro cerebro, y se mide en experiencias, no en segundos.

NuriaNuria

No es tan descabellado pensar que el tiempo se acabará midiendo en experiencias al ritmo que vamos, teniendo en cuenta que ya se le considera una dimensión más dentro del espacio-tiempo y que la búsqueda de nuevas dimensiones no cesa de manera que en un futuro quizás dejemos de representar ejes longitudinales para pasar a medir por cuadraditos de manera semejante al área de las integrales.
Más difícil era pensar que el tiempo iba a dejar de ser un mera medida de conveniencia para poder relacionar el movimiento de las partículas con el espacio que ocupan.

De momento creo que es verdad que si pensamos en la no existencia de un cosmos, también tendríamos de dejar de pensar en la existencia de gran parte de todas las leyes aceptadas como irrefutables hasta el momento.

Un saludo.

dsds

muchacho, un poco de constructivismo está bien, ahora, recaer en el idealismo a estas alturas, es dejar sin base la tecnología, y las cosas funcionan jejej

JorgitoJorgito

Hola a todos,

“presentan potencialmente las propiedades tanto de partículas como de ondas, hasta que se les observa, momento en el que se comportan como si fuesen una u otra, dependiendo del experimento y de la elección del experimentador”.

Supongo que pareceré un ignorante, pero si no pregunto reviento. La afirmación de la cita nunca me ha entrado en la cabeza. Agradeceré cualquier ayuda al respeto (no espero debate, sino sólo una respuesta concisa y para un lego, de haberla): mi tendencia es la de pensar que, si las partículas son potencialmente tanto partículas como ondas, es lógicamente porque cada estado posee unas propiedades diferentes que hacen interactuar la materia de maneras también distintas. Si un experimento suscita sólo uno de los subconjuntos de interacciones (p.ej. el de las propiedades como partícula), el objeto se detectará como una partícula, pero, por lo mismo, eso no implica (experimentalmente) que el mismo objeto no pudiera haberse detectado como una onda si el experimento así lo hubiera permitido. Es decir, la aparente consolidación (ing. collapse) del estado de la materia se debe a limitaciones experimentales y epistémicas, por lo que negarle una estructura al universo sobre la base de una limitación experimental no sería sustancialmente menos erróneo que atribuirle algún tipo de estructura sobre la base de una expectativa infundada fruto de un sesgo perceptivo de nuestro cerebro.

¿Qué lleva a algunos físicos a afirmar lo contrario? ¿Y existe debate al respecto, o hay consenso mayoritario en torno a alguna de las posturas?

Lo dicho, agradeceré cualquier aclaración. Soy un determinista bastante hincha ;-) y si tengo que cambiar de chaqueta quiero que sea por una buena razón.

Un saludo y enhorabuena por este y los demás posts del blog. Creo que incluso los críticos deben reconocer un trabajo muy superior a la media.

AlekAlek

Yo en realidad pienso que la cita que señalas no es especialmente acertada aunque sea un tópico tanto en la divulgación como en la introducción de las ideas cuánticas en la enseñanza.
A principios del siglo pasado se descubrió ( es decir, de descubrieron evidencias experimentales que respaldan fuertemente esto) que lo que estábamos describiendo hasta entonces bajo la idea de partícula realmente tenía propiedades ondulatorias. Estas propiedades ondulatorias las explicamos a partir de la mec cuántica que asocia a la evolución de la partícula una función de onda. Osease que realmente podemos pensar en una onda. La observamos como partícula cuando dicha onda ( mejor dicho, su función de onda) tiene una determinada forma y como onda cuando la f de onda tiene otras características.

Lo que quiero decir es que las propiedades corpusculares y ondulatorias de la materia pueden deducirse de un solo modelo, el cuántico. Que después quieras pensar en que en tales condiciones las conclusiones derivadas de este modelo son análogas a considerar al sistema como un partícula o en otras sea equivalente a pensar en una onda, no es mas que una forma de simplificar una imagen que directamente no nos cabe en la cabeza. Pero la materia es lo que es
( algo que no sabemos muy bien qué es xDD). A veces se comporta “como sí” fuera una partícula, otras “como si” fuera un onda, pero en mi opinión lo que se deduce de la teoría es que no es ni una onda ni una partícula.
Espero haberte aportado algo y no solamente haberte liado mas.

En cuanto a lo que preguntas, desde que nació la teoría cuántica han existido controversias acerca de su interpretación.
En primer lugar, sobre el significado de la función de onda que te citaba antes. Hoy en dia se acepta, al menos hasta donde yo sé, la interpretación probabilista de la escuela de Copenhague ( http://es.wikipedia.org/wiki/Interpr..._Copenhague ).
Por otro lado, un tema más candente actualmente es el llamado “problema de la medida”, que está relacionado con la comprensión del proceso por el cual hacemos una medida sobre el sistema ( es decir, obtenemos alguna información de él ). Sobre esto si que se está trabajando actualmente.
Te dejo el enlace de wikipedia sobre esto último también por si quieres empezar a curiosear sobre el tema http://es.wikipedia.org/wiki/Interpr...%C3%A1ntica

Saludos!

Charles D

Pero sigues tomando aspirina (frenadol, paracetamol, etc…) cuando te duele la cabeza, no? la ciencia es estadística. Buscamos un orden, una explicación, que sea cierta en un porcentaje muy alto. Nunca va a ser 100% porque el experimentador forma parte del experimento. Pero yo no le veo nada malo a eso, y no creo que Einstein y cia no lo pensaran también. No me creo que el tipo que desarrolló la teoría de la relatividad pensase que el cosmos perfecto existía, sin no se tragaría su propia teoría…
Cuando las ciencias llegan muy, muy abajo, aparece la incertidumbre (o la indeterminación, como quieras) y es ahí donde nos agarramos a la probabilidad. Que el cerebro simplifica las cosas para “hacernos la vida más fácil”, por supuesto, sino reventaríamos.

vitalistavitalista

las mismas limitaciones del entendimiento, que a la vez son condicionadas por el desarrollo de nuestra capacidad para transformar la materia, justamente impiden también que no podamos comprender que la aleatoriedad es un orden, sea en su causa, en su desenvolvimiento o en su consecuencia.

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