La Ciencia avanza “a paso de pulga”

Imagen: Life

La mujer que veis en la imagen dedicó treinta años de su vida a estudiar algo tan aparentemente insignificante como las pulgas. Gracias a sus noches sin dormir y a su tesón, conocemos el mecanismo que les permite saltar una altura equivalente al Empire State building y descubrimos que las hembras sólo pueden reproducirse aprovechando el ciclo hormonal de su víctima.

Sus descubrimientos le sirvieron para ayudar a solucionar la plaga de conejos australianos y le llevaron a ser reconocida por decenas de universidades e instituciones. Aunque ella misma admitía que era una aficionada, y no una zoóloga profesional, publicó más de 250 trabajos científicos que la consumaron como una autoridad en el estudio de los parásitos y la convirtieron en una naturalista extraordinaria.

Se llamaba Miriam Rothschild y era hija del famoso banquero Charles Rothschild. La inmensa colección de pulgas de su padre (con más de 30.000 especies) contribuyó a su afición por estos animales, a los que estudió día y noche durante años con auténtica pasión. Su posición privilegiada no hizo de ella una criatura convencional: fue atea, vegetariana, rechazaba el maquillaje y las restricciones impuestas al sexo femenino, jugó en el equipo nacional de críquet de incógnito durante años, ayudó a la descriminalización de la homosexualidad en el Reino Unido y participó en el proyecto para desencriptar el código de la máquina Enigma durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante su estudio del salto de las pulgas, ingenió un sistema con fotografías de alta velocidad para capturar los movimientos ultrarrápidos de estos insectos, capaces de saltar hasta “30.000 veces sin parar”. “Despegaban y desaparecían, la aceleración era enorme”, recordaba Rotschild al final de sus días. “De hecho, la aceleración resultó ser de 140 G, veinte veces la aceleración de un cohete lunar en su reentrada a la atmósfera. Era bastante espectacular”.

En el año 1995, a la edad de 87 años, la cadena BBC le dedicó uno de los capítulos de la serie Seven Wonders of the World’. Carolina Jiménez me ha echado una mano subtitulando un fragmento del vídeo para poder compartirlo con todos vosotros. En él, vemos a una anciana con poca pinta de científica explicar con toda la pasión cómo fueron aquellos años de investigación y cómo se las ingeniaron para estudiar a las pulgas. Os recomiendo encarecidamente que busquéis un rato para verlo con tranquilidad:

“Soy un buen ejemplo de cómo pensar en pequeño”, aseguró Rothschild en una ocasión. Sin embargo, la Ciencia nunca ha dejado de avanzar gracias a las pequeñas batallas libradas por los investigadores en los más insólitos territorios. El ejemplo de Rothschild es sólo uno más de lo interesante que puede llegar a ser cada una de estas obsesiones. Para terminar, creo que hay una cita de la propia naturalista que lo resume maravillosamente:

I must say, I find everything interesting*

Miriam Rothschild

* “Debo admitir que lo encuentro todo interesante”

Más info y fuentes: Parasite Lover (TNYT), Miriam Rotschild talks of fleas (TNYT), Miriam Rotschild (Wikipedia)

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