
El tipo de bala. La bala era de pequeño calibre (9 milímetros) y no estaba diseñada para estallar o fragmentarse. Las proporciones y el ángulo de entrada de la bala influyeron en el tamaño de los fragmentos de hueso craneal que terminaron alojados en el tejido cerebral.
La trayectoria intracraneal. La bala entró por la parte trasera de la cabeza, avanzó siempre por el hemisferio izquierdo y a una altura lo bastante alta como para evitar estructuras cruciales situadas más hacia el centro, como el centro del lenguaje. Esto explicaría que la congresista pueda responder a órdenes sencillas. Si la bala hubiera atravesado ambos hemisferios, el daño podría haber sido catastrófico.
Orificio de entrada y salida. El hecho de que la bala no se fragmentase, y que no rebotase al alcanzar el lado opuesto del cráneo, permitió que saliese por la frente de forma limpia. Esto evitó tener que intervenir para retirar el proyectil, lo cual es siempre necesario si no existe orificio de salida, ya que hay que evitar daños posteriores que puedan producirse por movimientos de la bala.
Atención in situ. La congresista fue atendida de inmediato y colocada en una posición que le permitió seguir respirando a pesar de la hemorragia. La evaluación de la gravedad de las heridas y la organización para el traslado comenzó a los pocos minutos.
El rápido traslado. Pasaron 38 minutos desde que la congresista recibió el impacto de bala hasta que entró en el quirófano para ser sometida a neurocirugía. De no haber sido por la cercanía del centro médico, la intervención se habría retrasado y las expectativas de éxito habrían descendido notablemente.
La calidad del equipamiento hospitalario. El quirófano del cercano Centro Médico de la Universidad de Tucson contaba con todo el instrumental necesario para realizar una intervención de traumatología cráneal. Este centro, de nivel 1, cuenta con la máxima calificación médica entre las existentes en los Estados Unidos.
Las técnicas operatorias. Los cirujanos retiraron rápidamente los fragmentos de hueso y detuvieron la hemorragia. Además, practicaron una
Obviamente las heridas de Giffords son muy serias, y es pronto aún para saber las consecuencias que tendrá en su futura calidad de vida, de no presentarse posteriores complicaciones que puedan poner en peligro su supervivencia. Pero en cierto modo, sin subestimar por supuesto el grado de la tragedia que la ha golpeado, se puede decir que la congresista tuvo relativamente buena fortuna.


















Un matiz: 9mm Parabellum NO es un pequeño calibre. Un pequeño calibre de pistola (literalmente, poco diámetro, y también poco peso y velocidad) sería el .22 Long Rifle o el .32 ACP. El 9mm para es estándar OTAN como munición de arma corta y se emplea desde hace más de 100 años como munición para el arma de defensa personal de oficiales, suboficiales y tropas auxiliares… y, sin ser la munición más poderosa que existe en su segmento, cumple con su cometido.
De hecho, el problema no habría sido tanto el calibre o diámetro sino la velocidad. Una velocidad superior a la del 9×19 (desde la munición actual OTAN de 5.56, hasta las nuevas pistolas de alta velocidad) habría provocado un shock hidráulico, lo que por suerte no ha ocurrido.
Un par de apuntes:
- Suscribo el comentario de Juan Chulilla. El 9 Parabellum de la Glock del chaval, con sus 500 J y 300 m/s, no es de las municiones más inocuas en arma corta (pero cierto, podía haber sido una 30-06 de fusil, que le hubiese reventado
). Asimismo, la forma de la bala tiene una trayectoria más estable que la del NATO 5.56, cuyo diseño facilita que derive en cuanto penetra en el tejido, liándola parda.
- No es demasiado raro salir vivo de un tiro en la cabeza: si éste no lesiona estructuras vitales (que están a la altura de la boca-nariz, por eso muchos suicidas se disparan así), y nada de lo que puede haber en la corteza es vital, se puede seguir viviendo más o menos decentemente. Phineas Gage lo puede probar.
A lo demás, nada que añadir.
Aún en exámenes, esta es una pagina de visita diaria obligatoria
También podría ser porque tiene la cabeza hueca …
He visto muy pocos comentarios con peor gusto que éste.
Yo queria comentar lo desafortunado que me resulta el hecho de que en la epoca actual apenas unos pocos centros de salud sean de Nivel 1, al menos fuera de USA.
Que fortuna la de la congresista hasta ahora, a pesar de la tragedia.
Sin embargo me imagino en la misma situación a un ciudadano común y es posible que llegando igual de rápido que la congresista al hospital, tarde mucho mas en ser atendido por temas burocráticos de asegurado o no asegurado.
Hablo desde mi total desconocimiento del tema, basándome en las tramas de las películas americanas. Pero me viene la duda a la cabeza, si en un caso de urgencia como este, primero te estabilizan y luego te toman los datos de la seguridad socila etc. o después de comprobar tus datos deciden si te atienden o no.
Espero que quien conteste a esto tenga una fuente de información mas fiable que Hollywood.
Sería curioso que esto hubiera influido, teniendo en cuenta que esta congresista estaba en el punto de mira precisamente por apoyar la reforma sanitaria.
Una pequeña erratilla. A mitad del artículo dice “Universidad de Tuscon”. Más bien será Tucson.
Por lo demás, muy bien explicadito todo, como siempre.
Saludos
Habría que esperar un poco para decir eso de ‘buena fortuna’. Según cómo quede, tal vez no sea tan buena…
No es la primera vez que pasa algo parecido. Cuando John Hinckley disparó contra Ronald Reagan en 1981 el entonces secretario de prensa de la Casa Blanca, James Brady, recibió un disparo en la frente que le atravesó todo el cráneo. La herida era de tanta gravedad que en un principio le dieron por muerto. Brady sobrevivió al atentado aunque este le dejó secuelas de por vida (dificultades en el habla y movilidad reducida, lo que le obligó a usar silla de ruedas de por vida). Una vez recuperado, participó en campañas de control de armas.
Menos mal que el asesino no decidió rematarla después de disparar. Yo creo que si la bala hubiese entrado por una zona diferente este si lo habría hecho… lo siento muchísimo por las otras seis personas que mató.
Estoy en contra de la pena de muerte pero después de ver semejante locura la verdad es que cuesta mucho menos aceptarlo.
Me ha gustado mucho el artículo, esta muy bien redactado y explicado.
Si una sociedad deja que las personas frustradas acaben enajenándose y encima les facilitas el acceso a armas, acabamos así. Pero lo peor es que sucede y se actúa como si fuese improbable que vuelva a pasar, ignorando los errores consentidos y no admitiendo que no solo tiene la culpa el enajenado.
Tengo entendido que a Kennedy le pasó lo mismo con el primer disparo, y que fue el segundo el que le provocó la muerte.
se interesan ademas los yankys por lo que pasa en España con las bandas terroristas …pues eso mucha pistola para todos alli. pues ajo y agua.
Tengo una duda al respecto, siempre he oido que cuando una persona sufre un accidente o algun traumatismo y sangra por el oido, no hay que taponar la herida pues podrias causar coagulos internos. Entiendo que este es un caso totalmente distinto y la cantidad de sangre seria mucho mayor, pero precisamente por eso me parece extraño lo que he leido en esta noticia http://noticias.lainformacion.com/mu...K9jVtt16K3/
Segun esta, el chico que auxilió a la congresista taponó la herida de la cabeza ¿es esto seguro? ¿Como se deberia actuar en este tipo de casos?
Otra de las razones que he leido explican porqué sobrevivió al disparo es porque para sobrevivir prácticamente basta con conservar el tronco encefálico intacto pero esto sólo asegura las funciones básicas como respirar. Neuroskeptic tiene un artículo muy interesante sobre el tema, eso si en inglés. Curiosa la historia del pollo descerebrado…
http://neuroskeptic.blogspot.com/201...n-head.html
interesante