Critón, le debemos un gallo a Asclepio

En el año 399 a.C. un jurado compuesto por 550 ciudadanos atenienses fue convocado para juzgar a un hombre. La acusación fue formulada ante el arconte -magistrado competente para iniciar los juicios en la antigua Grecia- por tres destacados miembros de la ciudadanía: el influyente y poderoso Anito, el poeta erótico Meleto y el orador Licón. A un insigne y conocido ciudadano de Atenas se le imputaban los delitos de corrupción de la juventud y de no creer en los dioses. El acusado tuvo la oportunidad de defenderse en público de los cargos, y lo hizo en un discurso lleno de sabiduría y valentía. Pero al final la sentencia fue propuesta y reafirmada: el ciudadano Sócrates debía morir, y lo haría ingiriendo cicuta.

Sócrates (470-399 a.C) fue uno de los filósofos que más han influido en la historia del pensamiento universal. Su obra no ha pasado directamente a nosotros sino que lo ha hecho a través de algunos de sus discípulos, como Platón o Jenofonte; o a través de Aristóteles, que aunque no conoció a Sócrates en vida, se le considera también como una fuente fidedigna. El propio Platón fue quien relató el injusto proceso que sufrió su maestro en su diálogo de imprescindible lectura Apología de Sócrates.

Tras el juicio, Sócrates fue encarcelado hasta que le llegó la hora de ser ajusticiado. La muerte debía producirse por ingestión de una bebida preparada con cicuta, una planta bastante conocida desde la antigüedad por su toxicidad y que era el veneno oficial en la antigua Grecia para rendir cuentas con los condenados a la pena capital.

Pero ¿qué es la cicuta y por qué es tan tóxica?

La cicuta (Conium maculatum) es una planta, bastante común en Europa y América, la cual podemos reconocer fácilmente por sus grandes tallos maculados de color pardo-púrpura, y cuyos frutos y hojas son muy ricos en alcaloides de gran toxicidad, siendo el principal responsable de sus terribles y tóxicos efectos la conina (cicutina).

Conium maculatum

La conina, un alcaloide derivado de la piperidina, se presenta como un líquido incoloro y oleaginoso con un fuerte y nauseabundo olor. Es un agente químico neurotóxico que actúa como bloqueante de los receptores nicotínicos, situados en las membranas postsinápticas de las uniones neuromusculares; en resumen -y por simplificar-, la conina impide que la señal eléctrica de los nervios llegue a los músculos, provocando una progresiva parálisis de los mismos.

Se estima que unos 6 u 8 gramos de hojas de cicuta son suficientes para producir la muerte. Una muerte que viene precedida por vómitos, diarrea y dolor abdominal, seguidos de una sensación de hormigueo en los miembros y una disminución progresiva de la fuerza muscular con sensación de frío, que se transforma finalmente en una parálisis del centro respiratorio central que transcurre hacia un fatal desenlace entre tremendas convulsiones.

El día y la hora señalada por el tribunal que condenó a Sócrates, un verdugo preparó una poción triturando las hojas de cicuta y cociéndolas después en un poco de agua. A la mezcla resultante se le solía añadir vino para enmascarar el desagradable sabor y “dulcificar” el tránsito hacia la otra vida. Para acelerar los efectos tóxicos del veneno, los verdugos aconsejaban caminar un rato tras beber la pócima, así los efectos surgían antes debido a la activación del tono muscular. Sócrates, acompañado de discípulos y amigos, bebió resignado la mortal pócima y caminó…

Así fue la muerte de Sócrates. Y así lo plasmó su fiel discípulo Platón, quién en su obra Fedón, nos relata de la siguiente manera los últimos momentos de la vida de su querido maestro.

Él paseó, y cuando dijo que le pesaban las piernas, se tendió boca arriba, pues así se lo había aconsejado el individuo. Y al mismo tiempo el que le había dado el veneno lo examinaba cogiéndole de rato en rato los pies y las piernas, y luego, apretándole con fuerza el pie, le preguntó si lo sentía, y él dijo que no. Y después de esto hizo lo mismo con sus pantorrillas, y ascendiendo de este modo nos dijo que se iba quedando frío y rígido. Mientras lo tanteaba nos dijo que, cuando eso le llegara al corazón, entonces se extinguiría. Ya estaba casi fría la zona del vientre cuando descubriéndose, pues se había tapado, nos dijo, y fue lo último que habló:

-Critón, le debemos un gallo a Asclepio. Así que págaselo y no lo descuides . -Así se hará -dijo Critón-. Mira si quieres algo más. Pero a esta pregunta ya no respondió, sino que al poco rato tuvo un estremecimiento, y el hombre lo descubrió, y él tenía rígida la mirada.

Al verlo, Critón le cerró la boca y los ojos.”

La muerte de Socrates | Jacques-Louis David

Platón no fue testigo directo de la muerte de Sócrates, ya que tuvo que huir tras el juicio, pero reflejó fielmente –como hemos podido leer- los últimos instantes de la vida de su mentor, a través de los testimonios de otros compañeros y amigos como Critón de Atenas, que sí estuvieron presentes.

Las últimas palabras de Sócrates según Platón fueron: “Critón, le debemos un gallo a Asclepio. Así que págaselo y no lo descuides.” …¿Un gallo a Asclepio? ¿el dios? No deja de ser sorprendente que un Sócrates moribundo invocara a una divinidad en la que al parecer no creía –de hecho, muchos estudiosos de su obra lo insinúan- y que había criticado en sus enseñanzas, unas enseñanzas por las que había sido condenado injustamente a muerte. ¿Alucinaciones al ver el túnel? Lo dudo mucho. De hecho, las intoxicaciones por cicuta mantienen a las personas envenenadas en plenas facultades mentales hasta el final. Me inclino a pensar –y es una licencia que me permito, y que me perdonen los historiadores- que el gran maestro de filósofos no perdió ni un ápice su conocida ironía y su sentido del humor, ni aún en el momento y trágico final de su vida. ¿Quiso dejar Sócrates un mensaje para la posteridad, cuando menos, original? Quién sabe.

Referencias: – “Medicina Legal y Toxicología Forense”. Gisbert Calabuich. Editorial Masson 7ª edición – “Fedón”. Platón


47 Comentarios

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VirginiaVirginia

Que delicia de web, la mezcla de ciencia con artes que hacen es sublime.

Hoy: filosofía/literatura con Medicina/quimica…

Me encanta Amazings. Las gentes de letras no tenemos excusa para aprender con ganchos como el Fedón que hoy nos han brindado.

Gracias

K1-R6K1-R6

Interesante entrada.

Respecto a la socrática mención del gallo y Asclepio, en mi (humilde) opinión, podría referirse, en tono irónico tal y como has señalado, a la contradicción que supone que el conocimiento de las plantas, arma principal de la medicina de la época, provocara la muerte de una personalidad como Sócrates.

El hecho de matar a alguien mediante el conocimiento de la medicina resultaría contradictorio debido a que el propio Asclepio fue ajusticiado por Zeus por dedicarse a prácticar resurrecciones. Asclepio sería entonces, por ser el dios de la medicina y quien la fomenta de alguna manera , el principio último de la muerte de Sócrates

Genial hasta el final este Sócrates.

NoelilloNoelillo

Importante aporte sobre Asclepio (Ni idea quien era) que faltaba al articulo, Gracias a todos

Curioso Socrates, lo procesan por ateo y lo condenan porque aseguraba que filosofar era algo que le mandaba Dios jajajja, un cachondo Socrates

+1

PD: http://www.youtube.com/watch?v=ktz_Glzmlwg
Aporto semilla de lectura sobre el juicio a socrates, via youtube, para quien tenga curiosidad

Dani

Una interpretación de lo más interesante. Cuando preparaba esta entrada encontré mucha información sobre las últimas palabras de Sócrates y su posible significado…la verdad es que la mayoría optaba por la ironía/sarcasmo…

Gracias por tu aportación :-)

Paco Arnau

Gracias por el texto, Dani.
Yo pienso que se trataría de una ironía no exenta de sentido del humor su última voluntad de ofrecer en holocausto un gallo a Asclepio, teniendo en cuenta que éste era el “dios” de la medicina. 😉

Dani

Un final “socrático”, como bien me ha dicho Aylaroble vía Twitter.

Gracias por tus palabras, amigo. Me alegro de agradar a los Nexus 6 😉

bufalo1973bufalo1973

Más que ironía yo diría que fue un sarcasmo por la “ayuda” que le dio Asclepio (dios de la medicina) en relación al veneno de la cicuta. Me suena a un “dale las gracias por envenenarme”.

Dani

La frontera entre la ironía y el sarcasmo es tenue. Aceptamos sarcasmo, por supuesto.

Gracias. Un placer.

Deorum_MotuDeorum_Motu

Pues yo lo interpreto como un intento de soborno a Asclepio, por aquello de resucitarle.

K1-R6K1-R6

“Le págamos un gallo a Asclepio, y tienen Sócrates para rato muajajaja”

Sócrates a Critón, horas después de ser condenada a muerte.

Un día de estos vuelve de entre los muertos (a menos que Critón se olvidara de la ofrenda).

Jaja 😛

ElenaElena

Wow lo que acabo de leer.. visto en wikipedia:
Cicuta virosa (que es la de toda la vida, esa que por el campo)
”En homeopatía se utiliza contra la epilepsia y la meningitis”

Ains estos homeópatas, que peligro tienen…. dad las gracias de que les guste tanto el agua y las diluciones esas, que si no…
http://es.wikipedia.org/wiki/Cicuta_virosa

Por cierto, muy chulo el post! :)

Dani

Elena, cuidadín en las visitas por el campo que la cicuta tiene un más que parecido razonable al perejil 😛

Espero que los recolectores homeópatas, se confundan…ah, pero qué más da si luego lo diluyen hasta el infinito y más allá. 😀

Muchas gracias por tus palabras, de verdad, animan bastante.

Saludos

Dani

1,2,…8 comentarios —>8 gallos que voy ahora mismo a comprar para ofrecérselos a Asclepio, en vuestro honor y para que os dé salud. Se los ofrezco, y luego los suelto por el campo, que de sacrificar a inocentes nada de nada.

Gracias a todos 😀

Carlos Reyes

Buen artìculo Dani, deben ser muy frecuente este tipo de artìculo, ya con ellos podemos sumergirnos en la filosofìa de esos tiempos.

Philiberto P. MorningPhiliberto P. Morning

Ya había escuchado la anécdota, sí.
Según un profesor de griego que tuve, la frase se refería simplemente a un vecino suyo, al que como indica, debe un gallo. Los griegos pensaban que, al irse al “más allá”, debían dejar su vida “resuelta”, sin ningún problema, con nada por hacer, y, por supuesto, sin deudas; de ahí su frase.

K1-R6K1-R6

Realizando un proceso de reminiscencia (:-D), ¿podían los griegos tener nombres de dioses sin ser dicha divinidad en persona?

Dani

Vaya, nunca lo había escuchado, pero creo -y que alguien me corrija si estoy equivocado, por favor- que los griegos no se ponían nombres de sus dioses…

Interesante comentario Philiberto.

Muchas gracias :-)

César

Asclepio de Trales fue un matemático del siglo VI A.E.C. según dice Aristóteles en su Metafísica.

K1-R6K1-R6

¿Podrías señalar en qué fragmento lo nombra?

He estado buscando en un archivo pdf y haciendo búsqueda (ctrl+F) no me salía ningún resultado.

Por otro lado, en la edición de la “Metafísica”, que por suerte poseo (Ed. Espasa Calpe, 2008), se menciona a Asclepio en un pie de página, para hacer referencia a uno de sus libros, “Scholia in Aristot.”.

Además, se vuelve a hacer referencia a Asclepio en otro pie de página en el libro IV, mencionandolo como alguien que comentó la obra de Aritóteles. Posteriormente en el libro V hay otra referencia por el estilo.

Y buscando por la inmensa red, con esto me he topado sobre el tal Asclepio:

Algunos neoplatónicos, y principalmente Porfirio, rehabilitaron también y comentaron diferentes partes de la Filosofía de Aristóteles, y es sabido que el Isagoje del discípulo y biógrafo de Plotimo acerca de los universales, suplió en parte la pérdida de ciertos escritos del Estagirita sobre la materia, sirviendo a la vez de base y de punto de partida para las grandes controversias de los escolásticos sobre el realismo y el nominalismo, según veremos oportunamente. Temistio de Paflagonia, que floreció en el siglo IV de la Iglesia; Asclepio de Trales, [334] que vivió en el quinto; Filopón, gramático de Alejandría {120}, y Simplicio, que florecieron en el siglo VI
(fuente: http://www.mercaba.org/Filosofia/Zef...ofia-04.htm)

Asclepio sería entonces del siglo V d.C., y no contemporaneo de estos sabios griegos (siempre que sea el mismo Asclepio)

César

Tienes toda la razón. Me he confundido completamente. Lo único, eso sí, es que Asclepio de Tralles vivió la mayor parte de su vida en el siglo VI (6) E.C. Las obras que se conservan de él son comentarios sobre las de Amonio de Hermia que murió en 520.

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YunniYunni

Dionisio de Halicarnaso (c. 60 a. C. – después del 7 d. C.), historiador y crítico literario griego.
Dionisio I el Viejo (c. 430 – 367 a. C.), tirano de Siracusa.
Dionisio II el Joven (c. 397 – 343 a. C.), tirano de Siracusa e hijo del anterior.
Dionisio de Heraclea (siglo IV a. C.), tirano de Heraclea Póntica.

Siempre que hablan de Sócrates, viene a mi mente Asimov:

“En primer lugar acabemos con Sócrates, porque ya estoy harto y cansado de este invento de que no saber nada es un signo de sabiduría. No hay nadie que no sepa nada. En sólo cuestión de días los bebés aprenden a reconocer a sus madres. Sócrates […] se refería a que en las grandes abstracciones sobre las que discuten los seres humanos uno debe comenzar sin nociones preconcebidas y no examinadas, y que él era el único que sabía esto. (¡Qué pretensión tan enormemente arrogante!) […] Es una demostración de la maravillosa tolerancia de los atenienses el hecho de que durante decenios aguantaran esto y que no se cansaran hasta que Sócrates cumplió setenta años y le obligaron a beber la cicuta”

¡Ja ja ja!

Dani

Un gallo acaba de ser sacrificado en tu honor, Yunni. Ya sabes que las vibraciones positivas pueden tardar un poco en cruzar el charco, pero llegarán. 😀

Gracias

Gabriel

brutal dani. siempre pensé que la muerte por cicuta era una suerte de muestra de civilización de los griegos…pero ni ahí realmente.

me gustó el post, felicitaciones.

Cendrero

Muy buena la combinación de química e historia Dani 😉

Debió de ser terrible la espera de Sócrates, sabiendo que iba a morir, aunque según tengo entendido siempre fue valiente y dijo que no le importaba demasiado, ya que iba a morir de todas formas… Me abstengo de participar en la pregunta final sobre Sócrates, pero creo que coincido contigo.

Por cierto, ¿hay alguna forma de detener la muerte cuando ya se ha ingerido la dosis tóxica de cicuta (o cicutina)? Si como se dice en el artículo la causa final de la muerte es la parada del centro respiratorio, supongo que valdría con mantener de forma artificial la respiración, ¿no? Según cuenta la Wikipedia, se supone que sería posible. ¿Entonces no hace falta antídoto? ¿Sólo hay que asegurar que se le suministre oxígeno y ya vale?

Gracias por anticipado por la respuesta, genial artículo 😀

Dani

Muchas gracias por tus palabras, Cendrero.

Respondiendo a tu pregunta, pues sí, así es. Se debe mantener la respiración mediante ayudas artificiales. El tratamiento debe ser evacuante/neutralizado por los medios ordinarios empleados con otros alcaloides. No existe un antídoto específico. Como te he dicho, debe mantenerse la respiración pero tratando las convulsiones con p.e. diazepán. También es importante facilitar la diuresis con sueros isotónicos y administrar tónicos cardíacos. [Fuente: Gisbert- Calabuich]

De todas formas, no es una intoxicación muy frecuente, al parecer.

Bueno, otro gallo que ofrezco a Asclepio en tu honor, amigo. Salud!

K1-R6K1-R6

Bueno, rebuscando por internet y comentando lo encontrado, CREO haber llegado al meollo de la cuestión. Para resolver el enenigma, debemos tener en cuenta alguna que otra cosa que al parecer se nos ha escapado de la cultura del momento.

En los templos de Asclepio, era tradición ofrecer comida y alimentos al dios durante el ritual de sanación. En la época tardía, la ofrenda pasó a ser un gallo.
(fuente: http://html.rincondelvago.com/histor...cina_2.html)
[No es precisamente la más fiable del mundo, pero al no tratar el tema que nos atañe directamente creo que le podemos dar algo de crédito.]

Con la metáfora del gallo, Sócrates se compara a si mismo con una enfermedad para la sociedad ateniense:

siguiendo el proceso que la tradición de la polis marca, Sócrates ha sido condenado a muerte y este ha aceptado el veredicto. Posteriormente, al tomar la cicuta, “el proceso para erradicar la enfermedad” se ha cerrado. Sin embargo, durante el procedimiento no han hecho la ofrenda correspondiente al dios, es decir, “le debemos un gallo a Asclepio”.

¿Qué os parece a vosotr@s?

Dani

K1-R6, me parece muy probable y no desvirtúa tampoco el toque irónico o sarcástico.

Muchas gracias por la currada y la búsqueda de información. De verdad, de lo que más me alegro es de haber despertado tu interés.

El gallo más grande del corral, será sacrificado para ti. 😀

Un cordial saludo. Y si te enteras de algo más, nos lo cuentas.

Pablo PadillaPablo Padilla

K1-R6, creo plenamente en tu interpretación. Es coherente con lo que plantea en el diálogo “Critón”. En dicho texto Sócrates se niega a fugarse, como le ofrecen sus amigos, diciendo que su respeto a las leyes de la ciudad le impiden huir, aún cuando esas leyes lo condenen injustamente a morir. Sócrates explica que él debe su existencia a las leyes de la polis, por lo que debe respetarlas hasta el final. Este punto de vista es coherente con la lectura irónica del gallo Asclepos. ¿No les parece? Y salud, vaya otro gallo, indultado del sacrificio, liberado en un corral lleno de gallinas!!!

TALsite

Soy un poco de la opinión de Philiberto P. Morning. Tal y como indicas, tratándose de “un insigne y conocido ciudadano de Atenas” pienso que se trata de cerrar el círculo y salir de esta vida como el insigne ciudadano que fue.
Muy interesante el post Daniel.
Un saludo.
Carlos

César

Independientemente del hecho de que lo que conocemos de Sócrates viene en buena medida por ese político fracasado que es Platón, creo sinceramente que la interpretación correcta de la frase atribuida a Sócrates emana del propio Fedón. Cuando a Sócrates se le pregunta por la inmortalidad del alma y si ésta conserva “poder y sabiduría” después de la muerte, éste responde que no sólo es inmortal sino que también es capaz de contemplar verdades en el momento de la muerte. Si asumimos esta como la posición de Sócrates (recordemos que existe un problema socrático: ¿quién fue y qué pensaba Sócrates?) resulta que la muerte para éel era la puerta hacia el conocimiento de lo que había buscado toda su vida, la verdad. Asclepio le ha sanado de la enfermedad de la ignorancia, le debe un gallo.

Muy bueno, Dani.

K1-R6K1-R6

Pensé en interpretarlo de esa manera antes de conocer la historia del ritual del gallo y la descarté por no poder amarrarla.

Todo parece ir por aquí, +1.

Dani

Gracias César. Efectivamente, partimos de la base de que los que nos ha llegado de Sócrates ha sido a través de Platón, como todos sabemos. Me gusta tu interpretación porque es la lógica conclusión del libro “Fedón”, un Asclepio como metáfora final, independientemente de si creía -es más que probable no- en él.

Un saludo.

Jorge JauriJorge Jauri

Buen artículo. Felciitaciones.
Modestamente me permito ingresar en la discuisión la polémica abierta en la historia de la filosofía desde su misma cuna: La que refiere al legado que en realidad quiso aportar Socrates pidiéndoles a Critón la ofrenda a Asclpio.
Uno de los rescates más seductores para mi, es el que realiza Foucault en sú últmo curso en el College, traducido por el FCE con el título “El Coraje de la Verdad.”
El vínculo entre el pedido a Critón “le debemos un gallo a Asclepio, no te olvides!” ha sido motivo de mil especulaciones respecto al desengaño o la reafirmación de la enseñanza y la vida misma de Socrates. Pero la más significativa en mi opinión es la que liga el legado a la celebración de la verdad socrática invocado por Foucault en su último curso. Ironiía de negación de la deidad por la cual ha sido condenado? Y en tanto reafirmación de morir en la verdad que ha preservado su alma y su didáctica a los atenienses. Pero también, reafirmación que el cuerpo que muere con aceptación de la transgreción socrática en realidad merce morir. Porque no se ha atenido a la reglas. Curiosa y notable inferencia para explorarse un poco más a si mismo. Cuerpo viviente en la realidad feliz y alma atosigada por la angustia del deber ser que no se puede conformar en vida y sobre todo en la vida en sociedad. Socrates despercia a los otros pero sabe que debe vivir feliz con ellos. El gallo es una ofrenda del hombre maravillado de su saber y que paga el más alto precio por mantenerse en esa dualidad del saber. Paga con lo más preciado que puede tener un mortal: la vida feliz aún tensionada, pero siempre encminada a lograr y vivir en la verdad.

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