El baile de las galaxias NGC 6872 e IC 4970

Galaxias NGC 6872 e IC4970

Imagen de la pareja de galaxias interactuantes NGC 6872 (espiral barrada alargada) e IC 4970 (galaxia enana) conseguida usando datos del telescopio de 8 metros Gemini Sur. En concreto, se usaron imágenes en los filtros g‘ (azul), r‘ (verde) e i‘ (rojo) usando el instrumento GMOS.

Créditos: Sydney Girls High School Astronomy Club, Travis Rector (University of Alaska, Anchorage), Ángel R. López-Sánchez (Australian Astronomical Observatory/Macquarie University), and the Australian Gemini Office.

Cuando el astrofísico estadounidense Edwin Hubble realizó en 1936 su famosa clasificación de galaxias dividió a estos lejanos cuerpos celestes en dos categorías principales: galaxias elípticas y galaxias espirales. Hubble se basó en la apariencia de cada galaxia para hacer tal división: mientras los objetos del primer grupo resultaban ser estructuras ovaladas y carentes de detalles, los segundos estaban constituidos por un claro patrón espiral, siendo precisamente en estos brazos espirales donde se localizaban las regiones de formación estelar (nebulosas y cúmulos de estrellas jóvenes). Hubble subdividió a las galaxias espirales en dos tipos: las normales y aquellas galaxias espirales que mostraban en su centro una especie de barra de estrellas de la que salían dos brazos espirales prominentes. A este tipo de galaxias las designó galaxias espirales barradas. Según las observaciones actuales, nuestra Galaxia, la Vía Láctea, entraría en esta categoría. El problema es que como estamos dentro de la propia Galaxia y, por lo tanto, no podemos vernos desde “fuera” de ella, todos estos análisis son muy complicados. De hecho, el descubrimiento de la barra de la Vía Láctea tiene poco más de una década y la confirmación no llegó hasta hace un par de años gracias a observaciones en infrarrojo por satélites artificiales.

La galaxia NGC 6872, perdida entre las estrellas de la constelación austral del Pavo y a unos 200 millones de años luz de distancia de nosotros, es un ejemplo destacado de galaxia espiral barrada. La imagen que ilustra este artículo, obtenida usando datos del telescopio de 8 metros Gemini Sur (Chile) e Imagen Astronómica del Día de la NASA el pasado domingo 3 de abril, muestra claramente la estructura espiral barrada de NGC 6872. Del centro de la galaxia surge en direcciones completamente opuestas una estructura rectilínea que, de repente, se trunca para desarrollar los brazos espirales. Desde el primer momento es fácil percatarse de que los brazos espirales de NGC 6872 son especialmente largos. En efecto, se trata de una de las galaxias espirales más elongadas que se conocen: de un extremo al otro de la galaxia se abarcan 410,000 años luz, casi 4 veces el tamaño de nuestra Vía Láctea. Dicho de otra forma, con menos de 6 galaxias como NGC 6872 se completaría la distancia entre la Vía Láctea y la galaxia de Andrómeda (la galaxia espiral más cercana a la nuestra).

No obstante, NGC 6872 no es una galaxia aislada. La imagen muestra claramente que existe otra galaxia, bastante más pequeña, a la derecha de NGC 6872, pero muy cerca de ella. Esta galaxia enana se conoce como IC 4970 y está tan cerca que algunos astrónomos han sugerido que la interacción entre ambos objetos es la responsable de la peculiar estructura del sistema. Gracias a estas nuevas observaciones, los astrofísicos han podido conseguir una visión clara de lo que está ocurriendo en esta pareja de galaxias. La colorida imagen que enseñamos aquí muestra claramente los elongados brazos espirales de NGC 6872 y la galaxia enana compañera IC 4970 (abajo a la derecha del centro de la galaxia principal), revelando multitud de detalles entre ambas galaxias. En particular, destacan las líneas de polvo oscuro a lo largo de los brazos espirales y el color rojizo indicador de estrellas viejas en el centro de NGC 6872. Sin embargo, la nueva imagen ha revelado centenares de regiones azules en los brazos espirales: son cúmulos de estrellas jóvenes y masivas que se han creado muy recientemente. Estos cúmulos estelares aparecen también entre los núcleos de las dos galaxias, indicando que en efecto ambos cuerpos están en interacción. Es precisamente la interacción gravitatoria entre NGC 6872 e IC 4970 la que ha disparado la formación estelar en el sistema y la causante de la gran distorsión que están sufriendo los brazos espirales de la galaxia principal. Dentro de centenares de millones de años los dos objetos se fusionarán en uno sólo, formando finalmente una única galaxia masiva y con poca formación estelar de tipo elíptico.

Curiosamente, en esta primera etapa del proceso de fusión no es la galaxia pequeña IC 4970 la que sale más perjudicada, sino la galaxia principal NGC 6872. La razón es la fuerte distorsión gravitatoria que NGC 6872 está experimentando. Además, IC 4970 le está robando material, tanto gas como estrellas. La nueva imagen muestra cúmulos de estrellas jóvenes entre las dos galaxias, en regiones que antes no se conocían, además de revelar algunas estructuras sutiles de estrellas más viejas conectando las dos galaxias. Otra de las evidencias a favor de la caída de material robado de NGC 6872 a IC 4970 es la detección de una fuente intensa de rayos X en la galaxia enana, que se cree es consecuencia de un agujero negro que es alimentado por el gas robado de NGC 6872.

La idea de la observación de esta pareja de galaxias no proviene de un grupo de astrofísicos sino de una clase de secundaria de un colegio de Sídney (Australia). Como parte de un proyecto de divulgación y enseñanza que la Oficina Australiana del Telescopio Gemini realiza cada año, se organiza un concurso para estudiantes de secundaria en donde se pide estudiar un objeto astronómico y pensar qué podrían aportar nuevas observaciones con el telescopio Gemini Sur para el conocimiento de dicho objeto. El colegio ganador recibe como premio las observaciones astronómicas solicitadas. En la presente edición, el ganador fue un grupo de chicas del colegio “Sydney Girls High School” (barrio de Surry Hills, Sídney, Australia), quienes propusieron realizar nuevas observaciones de NGC 6872 e IC 4970. En su proyecto, estas alumnas señalaban que, además de los resultados científicos que puede proporcionar, la nueva imagen podría tener un gran carácter estético.

En efecto, la belleza del resultado rivaliza con la ciencia que proporciona.

Se licenció en Física Teórica en la Universidad de Granada (2000) y es Doctor en Astrofísica en la Universidad de la Laguna y el Instituto de Astrofísica de Canarias (2006). Trabaja como astrofísico multifrecuencia en el Australian Astronomical Optics (AAO) y en el Departamento de Física y Astronomía de la Universidad de Macquarie (Sydney, Australia). Parte de su trabajo es dar soporte observacional en el Telescopio Anglo-Australiano, del que es responsable de uno de sus instrumentos científicos. Desde 2003 escribe en la bitácora astronómica “El Lobo Rayado”, y en “Universo Rayado” dentro de Naukas desde 2015. Es vicepresidente de la Agrupación Astronómica de Córdoba (AAC), representante en la Red Andaluza de Astronomía (RAdA) y miembro de la Unión Astronómica Internacional (IAU), la Sociedad Española de Astronomía (SEA) y la Sociedad Australiana de Astronomía (ASA). Es el coordinador ProAm (relaciones entre astrofísicos profesionales y astrónomos aficionados) de la SEA.



Por Ángel R. López Sánchez
Publicado el ⌚ 8 abril, 2011
Categoría(s): ✓ Astronomía • Fotografía