“Una historia detrás de cada imagen”


“En cuanto vi la imagen se me cayó la mandíbula y el pulso se me disparó”; este es el efecto que tuvo en James Watson la visión de la famosa “foto 51” tomada por Raymond Gosling –un gran olvidado, pero esta es otra historia– en el laboratorio de Rosalind Franklin. La imagen no era un simple medio para transmitir un resultado científico, sino que la imagen era la misma ciencia. Las matemáticas y la estadística son la sólida base de un edificio que se materializa y nos cautiva con sus imágenes: Vesalio –y antes del él, Leonardo–, Hooke, Galileo, Haeckel y muchos otros utilizaron con maestría las imágenes para transmitir ideas, descubrimientos y conceptos científicos. ¿Qué sería del Sidereus Nuncius sin sus sencillas y elegantes representaciones de la Luna? Richard Feynman convirtió la física de partículas en diagramas y Benoît Mandelbrot nos mostró las matemáticas de los fractales a través de una exuberante geometría. Hoy en día, más que nunca, los científicos siguen transformando sus mediciones en imágenes que permiten interpretar de un vistazo cantidades ingentes de datos, detectar una anomalía en el encéfalo, localizar la expresión de determinados genes o trazar con gran detalle rutas neuronales en un cerebro vivo.

 

Cavefish embryo

La compañía Wellcome organiza desde hace años un concurso de fotografía científica que premia aquellas imágenes más “informativas, llamativas y técnicamente excelentes”. Entre las ganadoras de este año está la imagen “cavefish embryo” obtenida por Mónica Folgueira –una neurocientífica de la Universidade da Coruña– en el laboratorio de Steve Wilson del University College. Como ella misma nos ha explicado, “mi trabajo sobre la evolución del sistema nervioso en distintos peces me llevó a fotografiar individuos de pez tetra de cueva, originarios de México y que se caracterizan por ser ciegos. En la imagen puede observarse un ojo muy claro y conspicuo, porque se trata de un embrión; sin embargo, al ir desarrollándose, el cristalino degenera y los ojos no llegan a ser funcionales. En consecuencia, el adulto será ciego. Los peces tetra de cueva son muy interesantes para el estudio de las adaptaciones evolutivas a condiciones de vida extremas. La imagen se logró utilizando un microscopio de fluorescencia de barrido láser confocal. El embrión fue teñido mediante una técnica que utiliza una combinación de anticuerpos dirigidos frente a dos proteínas diferentes. De esta manera se pueden visualizar distintos tipos de neuronas en el sistema nervioso central y algunas células sensitivas del sistema nervioso periférico del pez (en verde)”.

Pasen y vean!

* Navegando por la web se pueden ver las imágenes ganadoras desde el año 1997; merece la pena echarles un vistazo.

Licenciado en CC. Biológicas por la Univ. de Santiago de Compostela, realizó trabajos de investigacion en entomología, pero al final se doctoró especializándose en neurofisiología. Después de una estancia postdoctoral en el MIT, en la actualidad es profesor de la Univ. da Coruña. Además de su labor docente e investigadora, tiene abiertos varios frentes en el mundo de la divulgación que, en cierta manera, sacian su curiosidad e interés en campos como la geología, astronomía o la historia y filosofía de la ciencia. En cuanto puede escapa a las aceras y perpetra “cafés-teatro-científicos”, “discurshows” y otras actividades sospechosas.



Por Xurxo Mariño
Publicado el ⌚ 27 mayo, 2011
Categoría(s): ✓ Divulgación