Las imágenes que veréis bajo estas líneas estuvieron perdidas durante años y son uno de los capítulos más curiosos y brillantes de la neurociencia. La voz que habla sobre ellas es la del doctor Robert Galambos, quien describe los experimentos que realizó en 1940 junto a Donald R. Griffin y que le permitieron probar por primera vez cómo funcionaba el sistema de ecolocalización de los murciélagos.
“Hacia 1940″, escribe Galambos en unas notas biográficas (ver PDF), “los investigadores llevaban 150 años tratando de descubrir, en vano, cuál era el mecanismo que permitía a los murciélagos ciegos esquivar los obstáculos mientras volaban”. Para probarlo, él y su equipo estudiaron las conexiones neuronales entre cerebro y el oído de los murciélagos, usaron las nuevas tecnologías que permitían detectar los sonidos inaudibles al oído humano y pusieron en marcha un sencillo experimento para comprobar su teoría.
La prueba consistía en soltar a los murciélagos en una habitación en la que se habían dispuesto varios cables a manera de obstáculo y observar su forma de orientarse cuando se les privaba del oído o se les tapaba la boca. Cuando los murciélagos no podían emitir sonido, chocaban desorientados, pero si conseguían abrir un agujero en la mordaza, por pequeño que fuese, su capacidad de orientarse mejoraba de golpe.
Gracias a este experimento, y ante la incredulidad de muchos de sus colegas, Galambos y Griffin demostraron que los murciélagos emitían ultrasonidos que rebotaban en los objetos para orientarse en el espacio y determinaron que estos chillidos estaban una octava por encima de los percibidos por otros animales.
Vistas 60 años después, es posible que las imágenes de murciélagos chocando desorientados enciendan la sensibilidad de algún militante contra la experimentación con animales. Conviene saber que el resultado de ésta y otras investigaciones posteriores de Galambos le sirvieron para desarrollar varias pruebas de audición en niños y pusieron las bases para desarrollar el implante coclear que ha permitido recuperar la audición a miles de personas. Los más de 200 trabajos publicados por Galambos hacen de él, a juicio de otros científicos, “uno de los gigantes de la investigación auditiva”, además del tipo que descubrió por qué los murciélagos no chocan en la oscuridad.
Fuentes: Robert Galambos, Neuroscientist Who Showed How Bats Navigate (TNYT), The History of Neuroscience in Autobiography (PDF), Robert Galambos (Wikipedia) | Vía: Bradley Voytek | Vídeo subtitulado por Carolina Infografía.


















Me ha gustado mucho la referencia del final en como una investigación en descubrir por qué los muerciélagos no chocan en la oscuridad sirvió para futuros avances en el bienestar de muchas personas, estas cosas no siempre se da cuenta mucha gente cuando critica sin informarse primero ¿para que sirve estudiar los genes de una simple e insignificante mosca?
Hace unos años, estando en mi terraza durante una noche de verano, lancé un cigarro a la calle y un murciélago se lanzó a por él. Lo agarró y soltó de inmediato al quemarse, viéndose las chispas como cuando cae al suelo. Siempre me llamó la atención el no saber el porqué de su error. Imagino que al ser ciego lo confundiría con un insecto.
Bien el artículo pero querría aclarar que los murciélagos no son ciegos solo que sus ojos no estan adaptados para ver en la oscuridad y utilizan el sonar para obviar esta circunstancia…Gracias
Buenos videos, muy curiosos. Lo de “supersónico” en los subtítulos suena raro pero en el post está bien dicho: “ultrasonidos”.