El derecho penal no ampara a incautos

Una de las cosas que más asombra (e indigna) al conocer casos como el que Enchufa2 contaba el otro día, y que reprodujimos aquí, es el hecho de que ese tipo de conductas queden impunes. Que un tipo tenga la cara dura de emitir un “diagnóstico” y recomendar la visita a un homeópata resulta impresentable desde el punto de vista ético, pero legalmente hay muy poquito que hacer al respecto.

“No pido pena por estafa porque entiendo que el derecho penal no ampara a incautos”, decía el fiscal en el juicio al “Padre Ángel” de Picassent. Y así es: por muy sangrantes que nos parezcan estos casos (y algunos lo son), lo cierto es que nuestros Tribunales tienen claro desde hace mucho tiempo que:

Se considera que no existe estafa cuando el sujeto pasivo acude a mediums, magos, poseedores de poderes ocultos, echadoras de cartas o de buenaventura o falsos adivinos, cuyas actividades no puedan considerarse como generadoras de un engaño socialmente admisible que origine o sean la base para una respuesta penal.

En estos casos, por lo general, se considera que el engaño es tan burdo e inadmisible que resulta inidóneo para erigirse en el fundamento de un delito de estafa.

Teniendo en cuenta que aquella Sentencia se refería nada menos que al montaje de una curandera que desplumó a una pareja de hermanos asegurándoles que podía curar el carcinoma hepático con metástasis que padecía su padre, podemos imaginar perfectamente qué pasará en los casos de mucha menor gravedad.

En cuanto a la normativa de protección a los consumidores, tampoco permite hacernos muchas ilusiones. El programa del tal Sandro Rey, recordemos, no es en realidad más que una forma de captar clientes para un servicio telefónico de tarificación adicional. En concreto de números que comienzan por 806, que están reservados para los “servicios de ocio y entretenimiento“.

La normativa que los regula establece que los operadores de estos servicios deben seguir estrictamente las normas establecidas en su Código de Conducta, hasta el punto de que su incumplimiento podría suponer la cancelación del servicio.

¿Se podría hacer algo por ahí? Repasemos el vídeo

El Código de Conducta establece que los servicios de tarificación adicional no deberán, entre otras cosas

  • Llevar a conclusiones erróneas a consecuencia de su inexactitud, ambigüedad, exageración, omisión o similares.
  • Inducir a un estado inaceptable de ansiedad o temor, o explotar situaciones de necesidad.
  • Inducir o incitar a cualquier persona a involucrarse en prácticas peligrosas de riesgo, o que atenten contra la salud o el equilibrio psíquico.
  • Contener información falsa o caduca.

Bueno, si nos ponemos quisquillosos, es difícil llegar a conclusiones erróneas acerca de la inexactitud de las predicciones de Sandro Rey, pero por lo demás parece que el individuo se aprovecha de la preocupación de la señora por el estado de salud de su nieta y la induce a involucrarse en una práctica atentatoria contra la salud (nada menos que tratar una enfermedad de Crohn con homeopatía). Y, en cuanto a la información falsa, creo que no harán falta más explicaciones.

Pero la cosa no es tan sencilla. Para empezar, resultaría bastante difícil que se admitiera una denuncia procedente de alguien que no sea la persona directamente perjudicada por estos hechos, alguna asociación de consumidores y usuarios (que, con alguna excepción, no están precisamente por la labor) o las administraciones públicas (respecto a las cuales, por desgracia, no cabe ni siquiera hablar de excepciones: ninguna hace nada). La denuncia, por otra parte, sería estudiada por la pomposamente denominada Comisión para la Supervisión de los Servicios de Tarificación Adicional, organismo que no destaca precisamente por su agilidad y contundencia. Y, por último, los titulares del servicio siempre tienen la posibilidad de alegar que este tipo de cosas son lo que cabe esperar en los servicios de contenido esotérico, astrológico, de adivinación, cartomancia y/o predicción del futuro por otros medios que están expresamente reconocidos como modalidad de los servicios de tarificación adicional.

Y si esto ocurre con las normas más específicas y, por tanto, más cercanas al problema, sobre las normas generales ya ni les cuento.

¿Qué nos queda? Pues, la verdad, poca cosa. Por supuesto, seguir intentando que las autoridades se tomen en serio este asunto y acaben con la impunidad de los charlatanes. Desde Círculo Escéptico, por ejemplo, conseguimos en su día que algunas de nuestras peticiones sobre este tema fueran asumidas por el Consejo de Consumidores y Usuarios en sus alegaciones sobre la transposición al Derecho español de la Directiva 2005/29/CE. Y a veces nuestras denuncias públicas, nuestras cartas a los medios y nuestra presión a los organismos oficiales han logrado alguna que otra victoria sobre la charlatanería.

Pero tenemos también, sobre todo, la labor de divulgación. En la Sentencia que citábamos más arriba, el Tribunal Supremo decía que es necesario tener en cuenta el grado de conocimiento medio de una sociedad que, como sucede en el caso presente, vive ya en el siglo XXI. El ciudadano medio de nuestra sociedad, tiene un nivel de información sobre estas enfermedades y sus características, que difícilmente puede alegar confianza racional en poderes paranormales.

Seguramente los Magistrados del Tribunal Supremo no se han fijado en las secciones de astrología de los periódicos, no han visto las estanterías de los kioskos repletas de Más Allá, Enigmas o Discovery DSalud, no han puesto cualquier emisora de radio, pública o privada, durante alguna noche de un fin de semana, y no han visto determinados programas nocturnos de cadenas televisivas como Cuatro o La Sexta.

Lamentablemente, el ciudadano medio de nuestra sociedad está rodeado de informaciones falsas, de cuentos de vendedores de humo y de charlatanes dispuestos, como hemos visto, a “adivinar” su estado de salud y recomendarle los servicios de otros charlatanes. Y frente a esto, lo mejor que podemos hacer es seguir poniéndoles en evidencia, seguir denunciando públicamente sus fraudes y seguir fomentando el pensamiento crítico.

Vamos a ello.


14 Comentarios

Participa Suscríbete

pacuspacus

Las que tendrían que actuar en estos casos son las asociaciones de consumidores y hacerlo “de oficio” cada vez que comprobaran una situación en la que se intenta engañar a un consumidor de una u otra manera.
Por otro lado, también estoy de acuerdo con los jueces……… es que hay que ser muy ignorante para caer en este tipo de trampas.
La gente debería leer más y ver menos tele-basura, ……..pero vivimos en la sociedad de lo FÁCIL , y que hay más fácil que un fulano te adivine tu futuro para así poder tomar facilmente la decisión correcta o poder dormir sin preocupaciones porque tu hija se va a curar o se va a casar bien, etc, etc,

SandraSandra

Que no, que nos creemos que estamos en una sociedad “culta”, pero lo único extendido en todo caso es la alfabetización y poco más, lo justo para manejar la tele y marcar un 806… no son locos, son crédulos, desesperados, personas buenas y confiadas que no pueden entender que otro se gane la vida engañando y sacando dinero a los necesitados… si descartas esta posibilidad de tu mente, ya tienes un motivo para creerles. Y aceptar que existen personas así es difícil.
Muy buen artículo, muy documentado :) y en cuanto al video…. es increible, vaya tipejo…

Almudena

Gran artículo, muy aclarador.

Aunque resulta contradictorio que no se pueda denunciar un engaño por ser demasiado burdo: de ser así, tal engaño no se habría podido cometer ¿no?

¿Se puede ser demasiado idiota como para que te proteja la ley? Me parece casi discriminatorio. ¿Y si alegas tener una discapacidad psíquica? (léase la parte de ironía contenida en la pregunta… y la parte que es seria)

MarcelinoMarcelino

Muy buen artículo.
No es estupidez, ni que la gente que llame a dichos teléfonos en dichos programas sean tontas, no. La mayoría de la gente que llama ha vivido con ese tipo de gente charlatana y maga, nunca se han planteado reflexionar acerca de lo que creen como cierto y verdadero; cualquiera de nosotros podríamos haber sido la pobre mujer que llama.
Vamos a ello, ahí está, fomentar el pensamiento crítico, y si se va más allá, realizar una profunda meditación y reflexión acerca de los conceptos que uno tiene como verdaderos para desengañarnos nosotros mismos por medio de la racionalidad.(Descartes)

Alb.Alb.

“Para empezar, resultaría bastante difícil que se admitiera una denuncia procedente de alguien que no sea la persona directamente perjudicada por estos hechos, alguna asociación de consumidores y usuarios”

Esta pega es fácilmente solucionable… basta con llamar al adivino y convertirse en un perjudicado..

MiguelMiguel

Al leer este interesante artículo me viene a la cabeza un símil económico que a todos os sonará.

Resulta que hasta el 2008 las agencias de calificación de activos financieros como Moody’s emitieron deliberadamente calificaciones óptimas para el conglomerado de hipotecas subprime y derivados, en colaboración con otras entidades de renombre, con el fin de enriquecerse y de paso generar una de las mayores crisis económicas de la historia.

Algunos de los ejecutivos de estas empresas fueron llevados a juicio, y se pudieron amparar, sirviéndoles como defensa efectiva, en que ellos sólo emitían opiniones, que si alguien se toma en serio estas calificaciones es porque él quiere.

Es un ejemplo de cómo la justicia puede fallar en casos tan aberrantes, en los que una serie de sujetos aprovecha su posición de “conocimiento superior” relativo al interesado, usándolo en su beneficio y en perjuicio del cliente.

Tanto en este caso como en lo referente a los adivinos, la justicia es claramente ineficiente e incompetente. No entiendo cómo pueden ser legales “trabajos” en los que se mienta deliberadamente y se cobre. Y si eso no encaja con la definición de estafa, que lo califiquen con otro vocablo, pero inadmisible que se considere lícito.

Un saludo.

Jesús R.

No les ampara el derecho penal, pero sí el derecho civil para reclamar todo lo que les han cobrado indebidamente, claro.

THK-1176THK-1176

Totalmente de acuerdo contigo, Jesús. Hay que tener en cuenta que el derecho penal es la arma legal más poderosa y contundente (por los efectos que tiene de privación de libertad) de que dispone nuestra sociedad, y en la misma opera, además de la presunción de inocencia, el principio del “indubio pro reo” (En caso de duda, se falla a favor del reo) por lo cual, usar esta vía no es aconsejable…

En cambo, la vía civil, para pedir daños y perjuicios, es mucho más factible, y tan solo depende de que podamos demostrar que se ha pagado un dinero por un servicio cuyos resultados no son los deseados. Dependerá de lo que se pueda demostrar, aunque dudo mucho de que alguien que consulte con estos tipejos firme papel alguno, o luego pida una factura o siquiera un recibo.

Peio García

Desde los tiempos de El Quijote, siempre han existido “salvadores de los oprimidos” que al final, igual que le pasaba a don Alonso Quijano, salían escaldados y machucados por los mismos oprimidos a los que se trataba de salvar… y ya veo que, a pesar del tiempo transcurrido, no hemos aprendido nada.
Mirad, el noventa por ciento -o más- de la población humana apenas tiene intelecto suficiente para ser considerados primates superiores; como mucho, entrarían en el epígrafe del suborden de los Rumiantes, dentro del orden de los Artiodáctilos, en el género Ovis, familia Bóvidos. Y tienen todo el derecho del mundo a ser así, y por insultante que nos parezca, entra dentro de sus derechos constitucionales el de ser estafados mediante las añagazas más delirantes que se puedan imaginar. Y andar de quijotes defendiendo a quien no tiene defensa -ni la quiere- sólo puede llevar al desengaño. Que les estafen, y que espabilen; y si no espabilan, pues que les sigan estafando…

Alive

En un estado democrático la gente no tiene derecho a ser estafada, como tampoco lo tiene a ser violada, a ser secuestrada, a ser robada, etc… una injusticia es una injusticia, tenga conocimiento la víctima de ello o no lo tenga, quiera la víctima que se atrape al agresor o no lo quiera.

Que alguien estafe, abuse y se aproveche de la ignorancia en ciertos temas, o del estado emocional, de otra persona, basándose en mentiras, es una injusticia.
Sí, para nuestra percepción será visto como “algo que es muy difícil de creer, que se nota que es falso”, pero para la percepción de los engañados, no es eso. De la misma forma, estafas más elaboradas podrían ser vistas a nuestros ojos como que no es una estafa, y a los ojos de profesionales o de gente con muchos más conocimientos, como una estafa.

Saludoss.

Ernestoprofe

Me gustaría que abrieran la posibilidad de compartir en tuenti sus post. Sé que es una red social para jóvenes. Precisamente por eso, para desterrar de sus mentes todas estas bobadas e incentivar su pensamiento crítico, quisiera que les conocieran.

abnehmentipps

Me acabo de percatar que lo que aquí se expone se lo aplican los políticos. En este caso, los ciudadanos somos los incautos, y por ello no hay ley que nos ampare.

6 Trackbacks

Responde a pacus

Tu email nunca será mostrado o compartido. No olvides rellenar los campos obligatorios.

Obligatorio
Obligatorio
Obligatorio

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Cancelar