Una mosca cojonera en la NASA

¿No conocéis todavía a Richard Feynman? Premio Nobel de Física, declarado deficiente mental por el ejército de los EEUU, estuvo en el proyecto Manhattan y, por si fuera poco, fue la (perdón por la expresión) mosca cojonera de la NASA en la comisión Rogers por la explosión del Challenger. Si tenéis la suerte de no haber leído “¿Está Ud. de broma, Sr. Feynman?” y “¿Qué te importa lo que piensen los demás?”, aprovechadla, leedlos y disfrutad.

Un detalle que quería desmentir en este artículo es que no fue realmente Feynman quien descubrió él solo el problema de la junta tórica. Realmente, fue otro miembro de la comisión Rogers quien le puso sobre la pista: el general Kutyna, con quien se hizo muy buen amigo. Lo interesante de esta historia, sin embargo, es conocer la inquietud que tenía Feynman por averiguar cómo funcionan las cosas por sí mismo. El escepticismo que siempre queremos inculcar desde este blog y otros en los demás: plantea tus dudas y compruébalas por ti mismo: no te fíes de los demás. Piensa por ti mismo y saca tus propias conclusiones.

Feynman nos explicaba:

Esa mañana, el general le llamó por teléfono:

- Estaba trabajando esta mañana en el carburador de mi coche y estaba pensando: el transbordador despegó cuando la temperatura era de 2 o 3 grados bajo cero. Antes de eso, la temperatura más baja había sido de unos doce grados [bajo cero]. Usted es profesor de física. ¿Cuál es, señor, el efecto del frío sobre los retenes tóricos?
- Bueno -dijo Feynman-, los pondrá rígidos. Sí, desde luego.

Eso le llevó a pensar y a preguntar. La respuesta le vino en un montón de papeles:

El papel que viene en lo alto dice, “El profesor Feynman, de la Comisión Presidencial, quiere conocer qué efectos tiene la temperatura sobre la capacidad y tiempo de recuperación de los retenes tóricos…”. Se trataba de un oficio dirigido a un subordinado.

Bajo este oficio hay otro: “El profesor Feynman, de la Comisión Presidencial, quiere conocer…” de aquel subordinado a su subordinado, y así a lo lago de toda la línea.
Hay un papel con unos números preparados por el pobre desgraciado que está en lo más bajo, y después otra serie de notas de documentos de remisión que explican que la respuesta está siendo enviada al siguiente nivel.

Así que tenemos esta pila de papelotes, como un sandwich, y en el medio está la respuesta… ¡a la pregunta errónea! La respuesta decía: “Se comprime la goma durante dos horas a una cierta temperatura y presión, y se observa después cuánto tarda en recuperar su forma primitiva”. ¡Horas! ¡Yo necesitaba saber con qué rapidez respondía la goma, durante un lanzamiento, en milisegundos! Aquella información no me servía de nada.

La mayoría de nosotros hubiéramos optado por aparcar el tema. ¿Iba a hacer eso Feynman?

Vuelvo a mi hotel. Me siento hundido; estoy tomando la cena. Miro la mesa y veo en ella un vaso de agua helada. Me digo para mis adentros, “Maldita sea, yo mismo puedo averigua qué le pasa a esa goma sin que la NASA se pase el día enviando notas adelante y atrás. ¡Voy a hacer yo el ensayo!”

Feynman, siempre aventurero, se avergüenza al decir que ya lo había hecho anteriormente, pero su idea era de hacer el experimento por primera vez delante de todos.

La situación fue de la siguiente manera: Lawrence Mulloy, explicaba con palabras difíciles, a la manera habitual en la NASA, cómo se esperaba que funcionaran los cierres herméticos. Feynman dijo:

- Durante el lanzamiento, se producen vibraciones causantes de que las junturas del cohete se muevan un poquito, ¿es correcto lo que digo?
- Es correcto, señor.
- Y por el interior de esas junturas se encuentran los llamados retenes tóricos, que han de expandirse para mantener la hermeticidad, ¿es así?
- Sí señor. En condiciones estáticas tendrían que mantenerse en contacto directo con la horquilla y la espiga [piezas macho y hembra de la unión].
- ¿Por qué no se eliminan los retenes?
- Porque entonces tendríamos gases calientes expandiéndose a través de la unión.
- Ahora, para que el cierre funcione correctamente es preciso que los retenes sean de goma. Por ejemplo, no serviría el plomo que cuando se deforma por compresión, permanece aplastado.
- Así es, señor.
- Según eso, bastaría que los retenes tóricos perdieran durante uno o dos segundos su capacidad de recuperación para que se creara una situación muy peligrosa.
- Sí señor.

Y a continuación hizo lo que veis en el siguiente vídeo. Delante del público, de la prensa, de todo el mundo…

Imagen de previsualización de YouTube

Curiosamente, Feynman no había querido formar parte de esta comisión. William Graham, director de la NASA le había pedido formar parte. Todos los amigos de Feynman le habían dicho que la investigación de dicho accidente era de la mayor importancia para su país y que él debía participar. Así que pensó que si convencía a su esposa Gweneth de que no era necesaria su participación lo dejaría.

- Mira -le dijo- cualquiera podría hacerlo. Pueden encontrar a otro.

Y su esposa le contestó:

Si no lo haces tú, habrá doce personas, en grupo, yendo todas juntitas de un sitio a otro. Pero si entras en la comisión, habrá once personas, todas en grupo, dando vueltas de un sitio a otro; mientras el duodécimo mete las narices por todas partes, inspeccionando toda clase de cosas raras. Probablemente no habrá nada, pero si hay algo que encontrar, tú lo harás. No hay nadie que haga eso como tú.

Y viendo cómo se desarrollaron los hechos, parece que Gwenwth tenía razón.

A Feynman le hubiera gustado dedicarse a sus problemas de física, que era lo que le apasionaba pero, vistas las circunstancias, acabaría aceptando. Cuando le llamaron por teléfono para escuchar su última palabra, antes de descolgar le dijo:

- Voy a suicidarme durante seis meses.

Ojalá todos los suicidios fueran como el suyo.

Fuente:
Richard Feynman, ¿Qué te importa lo que piensen los demás?.

28 Comentarios

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placeresplaceres

Una historia siempre interesante de recordar.. solo un detalle que me despisto inicialmente en el video dice que “,,cuando lo pones a una temperatura de 32 grados..” Supongo que son grados Farenheit.

Aunque ya conocia la obra de Feynman ahora me hubiera gustado conocer a esa esposa lo que tuvo que ser aguantar a esa mosca cojonera aunque genial.

MalonezMalonez

Genial artículo.

Parece increíble que no hubiera una especie de comisión de la NASA que testara todos los componentes de la nave a las diferentes temperaturas, y muy especialmente cuando se trata de las juntas. Qué humillación que tenga que venir un físico teórico a decírselo.

Arturo Quirantes Sierra

Tengo en mi casa el informe sobre el accidente del Challenger. No lo recuerdo del todo, así que voy a tocar de oído, pero creo recordar que un elemento determinante en el desastre fue un mal análisis estadístico.

Me explico. En otros vuelos del transbordador, la temperatura de las juntas fue similar, así que se tendió a pensar que, a 0º (esos 32 Fahrenheit de Feynman), se podía hacer un lanzamiento seguro. Sin embargo, nadie tuvo en cuenta el hecho de que hubo otras ocasiones en las que la temperatura era de 0ºC y NO se efectuó el lanzamiento. De forma que la afirmación “si estamos a 0ºC, entonces podemos efectuar el lanzamiento” era incorrecta.

No creo que fuese malicia por parte de ningún empleado. Sencillamente, estaban tan enfocados en los parámetros durante los lanzamientos con éxito, que nadie se le ocurrió mirar qué pasó en los no-lanzamientos. Es como estudiar el efecto de un medicamento en pacientes que han sanado, y no tener en cuenta qué pasó con los que lo tomaron y murieron.

Voy a ver si tengo la gráfica en el informe. Sería un excelente ejemplo de estadística sesgada.

ChapuChapu

Qué grande era este tío. ¿Está Ud. de broma, Sr. Feynman? y ¿Qué te importa lo que piensen los demás? son grandes fuentes de regocijo.

mijhail

Estimado Sr. Remo.
Espero que pueda leer este comentario y que me disculpe por lo que le voy a preguntar. ¿Algún día volverá a la vida ese maravilloso sitio llamado CPI?

orayoorayo

Él no quería hacer el servicio, así que en las pruebas psicológicas se divirtió un poco. Le preguntaron cosas como si a veces tenía la sensación de que le observaban o si oía a voces. El contestó a todo afirmativamente, pues estaba pasando las pruebas junto con otros reclutas. Le declararon no apto y él tan contento. Es lo que recuerdo del libro. Feynman no hizo nada por aparentar ser apto, crack!

pepepepe

Eso se llama “hacerse el loco” XD y justamente recuerdo un caso de un conocido que tuvo problemas para que lo contrataran porque le habian declarado “loco” en el ejercito, lo tipico que pedian hace 20 años que si tenias el servicio militar cumplido y presentabas el papelito del ejercito para justificarlo y claro el tenia eso reflejado jeje.

juan carlos

Muy buena entrada y sobretodo ilustrativa. Ojalá hubiera comisiones así pero en casi en todas las cosas que pasan. Muy valiosa la participación de Feynman.

Cabezón

Mosca cojonera es esa variedad de mosca que pica en los testículos. Dicho de otra forma, que molesta mucho.

pepepepe

Alguien que te esta molestando todo el rato , es tocar los cojones o los huevos, y las moscas siempre estan posandose en un lado y en otro molestando, asi que se unen las dos cosas y dan como resultado , una mosca cojonera. :)

FXavierFXavier

El origen de la expresión “mosca cojonera” es curioso. Proviene de una expresión catalana, “mosca vironera”, que designa a estas moscas de reflejos verdosos que depositan sus huevos sobre los restos de carne. De ellos salen oruguitas (“virons”) que son las larvas de la mosca.
En catalán, la expresión “mosca vironera” puede también designar alguna cosa tan molesta, insistente y repulsiva como las mencionadas moscas.
El periodista valenciano Manuel Vicent , colaborador habitual del diario El País, buscando una expresión que indicase algo así de molesto, tuvo la genialidad de adaptar a la brava al castellano la frase catalana que tenía en la mente, y le salió un “mosca cojonera” , expresivo y divertido, que tuvo un éxito fulgurante. Pronto constará en el diccionario de la RAE , sin duda.

M.M.

Gracias por esta entrada, siempre es un placer recordar las cosas del tito Feynman. Pero la pregunta inicial del artículo (si no lo digo, la mosca cojonera que habita en mí no me dejará vivir) no me gusta nada. Estoy segura de que la mayoría de los lectores de Amazings conocen la vida y obra de Richard Feynman; quienes no las conozcan, seguro que lo que menos necesitan para interesarse es una pregunta con marcadores de superioridad. Un simple “¿Conocéis a Richard Feynman?” evita la sensación de condescendencia hacia el lector.

omalaled

M. te he respondido en el comentario posterior. Pero no todo el mundo conce a Feynman tan alegremente. Releyendo los comentarios, hay un lector que no sabía que había sido declarado deficiente mental por el ejército de los EEUU.

Aun así, lo dicho: tómatelo como un detalle de complicidad, no de desafío.

Salud!

pepepepe

Obviamente si todos supieramos la vida , obra y anecdotas de todas las personas destacadas en ciencia, no haria falta que se publicase aqui nada, asi que para eso esta. :)

lurdoslurdos

Acabo de buscar el libro “esta usted de broma sr. feynman” en la libreria gandhi y me cuesta la cuarta parte de mi salario semanal, gano $1800 y me cuesta $450 creo que tendré que buscar alguna otra opción para leerlo.

omalaled

M.
En absoluto es esa la intención. Por mi parte, siempre, al escribir un artículo, busco la complicidad del lector; pero nunca impresionar o ser condescendiente, sino compartir un detalle de ciencia o su historia.

Salud!

omalaled

Está gratis en pdf y en ingles. Si no sabes dónde, me envías un correo y te digo la página donde puedes descargarlo.

Salud

proximo

Cuando lo he leído te juro que he pensado esto es omaletiense 100% y efectivamente…xDD

Muy bueno como siempre

NemigoNemigo

es el patito feo de la física. Pero se agradece que exista alguien con personalidad y talento capaz de sacar los pies del tiesto. Impresionante cuando le ofrecieron dirigir el instituto de estudios avanzados (del que formó parte einstein) y que lo adaptarían a la visión didáctica que tenía de la física, decían

Dani

Un gran artículo, Omalaled.

Tengo muy reciente la lectura del libro “¿Qué te importa lo que piensen los demás?” de Feynman, lo cual no ha sido impedimento alguno para disfrutar con este artículo. Enhorabuena.

El accidente del Challenger. Una tremendo accidente evitable que replanteó muchos aspectos de seguridad en la NASA, en el que la ‘última causa’ fue la famosa junta tórica, eslabón final de una espiral que acabó en desastre.

Como dijo Tony Barret (ex-jefe de seguridad en el mar del Norte) en relación a las causas del accidente de la platafoma petrolífera Piper Alfa, un lamentable accidente industrial que ocurrió en 1988 y causó 167 muertos: “No se trata de que una persona en concreto no siga el procedimiento o haga algo mal. Siempre se llega a la conclusión de que las cosas se hacen mal, de manera mal organizada y poco sistemática, desde la dirección de la compañía hacia abajo.”

Saludos

alvaroalvaro

Puede que me equivoque y este recordando mal, pero al final del libro “que te importa lo que piensen los demas” feynmann dijo que la historia del general tampoco era tan así en realidad ; a Kutyna le habían informado que el problema eran las juntas toricas pero tuvo que hacer que feynmann investigara por su propia cuenta para evitar que sospecharan de la fuente interna de la nasa que le informo a kutyna

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