Del relativismo al cientificismo

Si hiciésemos una encuesta sobre quien es el pensador que más ha influido en la sociedad actual aparecerían muchos nombres. Probablemente entre ellos no estaría Protágoras, un sofista del siglo V a.C. y, sin embargo, una de sus ideas centrales parecen permear amplios estratos de la sociedad que afirma sin rubor “es que esto es verdad para mí”. Protágoras es el padre del relativismo; su famosa máxima “el hombre es la medida de todas las cosas”, tantas veces citada fuera de contexto, viene a resumir su pensamiento de que las apariencias de las cosas percibidas por una persona y sus creencias son la verdad para esa persona. Protágoras intenta eliminar la objetividad y, ya puestos, la Verdad, con mayúsculas.

El relativismo ha tenido sus defensores a lo largo de los siglos, y uno bien notable en el siglo XX fue Paul Feyerabend, un filósofo de la ciencia. Hoy día podemos encontrar su influencia en el pensamiento meditado o regurgitado de muchas personas y es fuente de división entre las dos culturas de las que hablaba C.P. Snow.

El auge de las pseudociencias, el pensamiento mágico, culturas new age y el desprecio y alarde de desconocimiento de la ciencia por parte de la clase dirigente y buena parte de los llamados intelectuales hunde sus raíces en esta actitud (pues es actitud, ya que no resiste el mínimo análisis racional).

Pero, ¿qué es el relativismo? ¿Qué implica? El Manifiesto Relativista (basado en algunas ideas de Feyerabend) podría articularse de la siguiente forma:

La ciencia tiene una inmerecida posición de privilegio en la cultura. El llamado método científico es una entelequia, por lo que no se puede justificar que la ciencia sea la mejor forma de adquirir conocimiento. Ni siquiera los resultados de la ciencia prueban su superioridad, ya que estos resultados han dependido muchas veces de la presencia de elementos no científicos: casualidades, serendipias, coyunturas sociales, políticas, religiosas o personales.

La prevalencia de la ciencia es una opción ideológica y otras tradiciones, a pesar de sus logros, no han tenido su oportunidad. La ciencia está más cerca del mito de lo que la filosofía científica está preparada para admitir. Es sólo una de las muchas formas de pensamiento que ha desarrollado el hombre y no necesariamente la mejor. Es inherentemente superior sólo para aquellos que ya han decidido en favor de una cierta ideología, o aquellos otros que la han aceptado sin más, sin haber examinado sus límites y sus ventajas.

A la separación de la iglesia y el estado debería añadirse la separación de la ciencia y el estado con objeto de permitirnos alcanzar la humanidad de la que somos capaces. Si la sociedad libre y democrática ideal es una sociedad en la que todas las tradiciones tienen derechos iguales e igual acceso a los centros de poder, entonces la ciencia es una amenaza para la democracia. Para defender a la sociedad de la ciencia deberíamos poner la ciencia bajo control democrático y ser intensamente escépticos con los “científicos expertos”, consultándoles solamente si están controlados democráticamente por tribunales de no-científicos.
La prepotencia científica va mucho más allá ya que el objeto ontológico de la ciencia, “el mundo o universo”, está constituido no solo de una clase de cosas sino de un número incontable, cosas que no pueden “reducirse” unas a otras. De hecho, no hay razón para suponer que el universo tenga una sola naturaleza determinada. Más bien somos los que nos preguntamos por esa supuesta naturaleza los que construimos el mundo en el curso de nuestras pesquisas, y la pluralidad de nuestras investigaciones asegura que el mundo mismo es cualitativamente plural: los dioses homéricos y las partículas subatómicas son simplemente formas distintas en las que el “Ser” responde a diferentes tipos de investigaciones. El mundo “en sí mismo” nunca puede ser conocido.

Esta incapacidad para acceder a la verdad última del universo lleva a que existan creencias y modos de vida contradictorios. Pero ninguna de esas creencias, y sus modos de vida asociados, es ni metafísica ni epistemológicamente superior a otra, por lo que el relativismo es la solución. Una verdadera sociedad libre y democrática será aquella en la que todas las tradiciones tengan derechos iguales e igual acceso a los centros de poder. En este sentido, los padres deberían ser capaces de determinar el contexto ideológico de la educación de sus hijos, en vez de tener un número limitado de opciones debido a los estándares científicos.

¿Chocante? Y, sin embargo, muchos de los puntos del Manifiesto Relativista los reconocemos implícitamente en los discursos de muchos políticos, “intelectuales” y pseudocientíficos, sin que ninguno se llame a sí mismo relativista, ni examine el origen de sus posiciones.

No nos confundamos, algunas religiones organizadas, notoriamente la católica y la islámica, atacan el relativismo, pero entendido como cualquier cosa que ponga en pie de igualdad cualquier creencia con la revelada por sus respectivos dioses/profetas. Este ataque de las religiones hace que, a ojos de algunos, el término relativista sea visto como algo bueno o, al menos, no malo.

Pero no solamente magufos y gente de letras más o menos limitadas, también hay científicos de primer nivel que lo dan por sentado. En este sentido, y a título de ejemplo, es interesante este texto de John Eccles, neurocientífico merecedor del premio Nobel, extraído de su libro  “La psique humana” y que abraza muchos de los puntos del Manifiesto Relativista:

Una insidia perniciosa surge de la pretensión de algunos científicos, incluso eminentes, de que la ciencia proporcionará pronto una explicación completa de todos los fenómenos del mundo natural y de todas nuestras experiencias subjetivas: no sólo de las percepciones y experiencias acerca de la belleza, sino también de nuestros pensamientos, imaginaciones, sueños, emociones y creencias [...]. Es importante reconocer que, aunque un científico pueda formular esta pretensión, no actúa entonces como científico, sino como un profeta enmascarado de científico. Eso es cientificismo, no ciencia, pero impresiona fuertemente al profano, convencido de que la ciencia suministra la verdad. Por el contrario, el científico no debe pretender que posee un conocimiento cierto de toda la verdad. Lo más que podemos hacer los científicos es aproximarnos más de cerca a un entendimiento verdadero de los fenómenos naturales mediante la eliminación de errores en nuestras hipótesis. Es de la mayor importancia para los científicos que aparezcan ante el público como lo que realmente son: humildes buscadores de la verdad.

Una de las acusaciones que los relativistas de todo pelo (de bases filosóficas, religiosas, míticas, espirituales, humanísticas o pseudocientíficas) lanzan peyorativamente a los que afirmamos que la ciencia es la forma de conocimiento por antonomasia es la de que somos cientificistas, como hace Eccles, que para nosotros la ciencia es una religión o una ideología, al mismo nivel que cualquier otra. Sin embargo, si partimos de una hipótesis bien sencilla, a saber, que en el universo de una misma causa se sigue siempre un mismo efecto, ceteris paribus, podemos establecer un criterio de clasificación de las tradiciones del conocimiento independiente del camino que recorran, basándonos solamente en los resultados. Existirán entonces las que permitan describir el universo y lo que en él sucede, y usar ese conocimiento para predecir hechos consistentemente, mejorar nuestra vida (tratando la enfermedad con eficacia) y modificando el entorno a nuestra conveniencia (máquinas, estructuras), y las que no. Sólo un tipo de conocimiento es capaz de superar este test, la ciencia, además confirmando que lo complejo es reducible a partes más simples incluso si el todo es más que las partes.

De esta forma el cientificismo se reivindica. Podemos definir el cientificismo, pues, como la visión del mundo en todas sus manifestaciones que afirma que éstas son entendibles y explicables por la razón empírica, sin necesidad de recurrir a especulaciones míticas, religiosas o sobrenaturales de ningún tipo, y que genera el único conocimiento cierto. Esta definición es más dura de lo que parece, pues de aquí se deduce que:

a)  Las ciencias experimentales son más importantes que las humanidades/”ciencias sociales”/artes/religiones a la hora de comprender el mundo en el que vivimos, o incluso, son lo único que necesitamos para esa comprensión.

b) Sólo es aceptable intelectualmente una metodología científica. Por lo tanto, si las humanidades/”ciencias sociales”/artes/religiones quieren ser parte del conocimiento genuino deben adoptarla y asumir las consecuencias.

c) Los problemas filosóficos son realmente problemas científicos y sólo deben ser tratados como tales.

En otras palabras, cualquier pregunta con sentido y significado sobre el universo puede ser respondida con los métodos de la ciencia. Otra cosa es que las implicaciones intelectuales, políticas, e incluso presupuestarias, no sean del agrado de muchos.

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225 Comentarios | Participa |

Mike sanMike san

Brevemente. Comparto la idea general del artículo pero estoy en desacuerdo en algunas/bastantes cosas.

No sabía de la existencia de este tipo de “relativismo” (el de Feyerabend). Yo me consideraba un defensor del relativismo en el sentido cuotidiano de desconfiar de los dogmas, las pancartas, las proclamas, etc. En el día a día (y en política, literature…), utilizamos adjetivos como grande, pequeño, bueno, malo… pero algo es grande o pequeño depende de con que lo comparas (y lo más importante, bueno o malo, también depende de qué, quién, cómo, etc…).

Es evidente que la ciencia y le método científico es la manera de llegar a la verdad. Y la verdad es una. Sólo una (aquí no parezco relativista, pero es que en ciencia las cosas no son grandes o pequeñas, sinó que, por ej, miden 5.763 metros). He ido mentalmente respondiendo con un “no tienes razón” a cada una de las frases de Feyerabend. En cambio lo que dice Eccles no tiene nada que ver con eso. Es el típico relativismo popperiano (no podemos verificar sólo refutar hipótesis), mezclado con el típico relativismo neurocientífico (el cerebro reconstruye el mundo con pocos datos sensoriales y como más le conviene).

Por último, no me parece nada bien mezclar ciencias sociales con artes y religiones. Aunque hay mucho “artista” camuflado en ciencias sociales, la psicología, historia, economía, sociología usan (o deberían usar) el método científico (hasta donde pude ser usado, en este caso suele ser la estadística/epidemiología más que la experimentación).

Ah, yo defiendo la filosofía y la ciencia como dos métodos relacionados. Filosofia es buscar la verdad pensando, reflexionando, sin datos. Puede llegar lejos (ej, teoría atómica de Demócrito), pero puede equivocarse mucho (ej, la mayoría de filósofos). Ciencia busca la verdad generando datos. Las dos cosas se complementan, pero la última palabra la tienen siempre los datos.

Saludos

NoelilloNoelillo

confundimos el arte que es habilidad de uso de herramientas con el arte de vivir del cuento…insisto en los prejuicios. El arte no explica nada, el concepto….igual si consideras a lacan artista…yo desde luego no, ser linguista no es ser artista…

En el resto estoy contigo.

yack

Estoy de acuerdo con lo que dices, pero yo añadiría que “pensando sin datos” se tienen todas las papeletas para equivocarse, tanto más cuanto más lejos se intente llegar.

Se puede pensar todo lo que se quiera sin datos, pero al final hay que aterrizar sobre el suelo y validar los resultados.

Democrito es un ejemplo que se cita mucho y mal. Este hombre se planteó la cuestión de la divisibilidad de la materia y llegó a dos conclusiones posibles, excluyentes y complementarias: o es individible o es divisilble. Apostó por una y tuvo el mérito de acertar en un acertijo del 50%. Cara o cruz, niño o niña. Y por eso se le recuerda como uno de los pensadores más profundos de la humanidad.

Saludos.

yack

Creo que como buen filosofo te enredas en tus propias elucubraciones. La cosa es muy simple.

Alguien tiene una ocurrencia, una teoría, un modelo, una explicación sobre el mundo real. Si esa cosa tiene valor predictivo, es decir, que permite hacer predicciones más fiables y precisas que las que se podían hacer antes, es evaluada por los científicos.

Se somete a todo tipo de pruebas objetivas, haciendo predicciones y comprobando que se cumplen. Si supera la prueba en opinión de la mayoría de los científicos prestigiosos, se da a conocer y se incorpora al corpus de conocimientos científicos.

Y ahí acaba todo, en tanto no se hace un nuevo descubrimiento, que puede ser diferente o versar sobre el mismo tema y ser más eficaz, en cuyo caso sustituye total o parcialmente al anterior (Newton-Einstein o Epiciclos-elipses).

En definitiva la ciencia lo único que pretende es hacernos la vida más cómoda, aportando modelos que nos permitan predecir el futuro y beneficiarnos con ello.

lo demás es filosófia para ociosos que se dedican a poner motes a la ciencia y a los cientificos para desacreditarlos, aunque evidentemente sólo se desacreditan a sí mismos.

Saludos.

Enrique Forniés

Gracias por tu interés y el comentario Yack.

Defender una concepción falsacionista de la ciencia a lo Karl Popper, puede llevarnos a varios problemas. Si piensas que la ciencia comienza con la propuesta espontanea de un modelo que posteriormente habrá de contrastado con los hechos, te arriesgas a la posibilidad de que cada experimento únicamente suponga la inclusión de una clausula ad hoc que supere las anomalías. ¿Que la bola tarda más de lo esperado en caer por la rampa? Es porque existe un rozamiento que no debería existir en condiciones ideales. ¿Que los gigantes se convierten en molinos? Es porque hasta el momento habíamos estado sometidos a un encantamiento.

En segundo lugar, ¿desde qué punto de vista someteremos a pruebas objetivas a las teorías aspirantes a convertirse en científicas? Supuestamente, desde el de las teorías que en el momento presente configuren el corpus científico. Teorías que contienen sus propios criterios de corrección y verdad, por lo que toda teoría que las contradigas será automáticamente descalificada por ir contra esos mismo criterios. Si la teoría dice que todos los cisnes son blancos, la aparición de un cisne negro no será un criterio para eliminar la teoría anterior, sino para incluir un nuevo tipo de ave que no es un cisne porque los cisnes son blancos.

Por otro lado, parece ser que, en tu opinión, al final resulta que quienes han de decidir qué teoría puede ser eliminada son aquellos científicos que gozan de cierto prestigio dentro de su campo. Luego hay una cúpula de personas que dictamina lo que los demás han de investigar porque ellos los han decidido así. Y quienes lo hagan llegarán a formar parte de esa cúpula ¿Y no es esto una teoría sociológica antes que una explicación de la ciencia natural?

Saludos.

yack

Para comprobar si una nueva teoría es válida, sólo es necesario hacer con ella una predicción (repetible) que no se pueda hacer con la mejor teoría rival.

Si se cumple una y otra vez más allá de lo que marca la estadística es que es útil y eso es todo.

Comprobar esto no siempre es fácil. Quien mejor lo hace es, con diferencia, la comunidad científica, así que el diagnóstico corresponde a esta comunidad, de la misma manera que para arreglar la lavadora llamas a un técnico en lavadoras y no a un pastelero.

Si alguien asegura que se puede adivinar el número de la lotería rezando el padre nuestro al revés y la comunidad científica constata que es cierto, asegurándose de que no hay ningún truco, esto pasará a formar parte de la ciencia.

Luego habrá quien intente conectar este hecho sorprendente con el resto de conocimientos, pero mientras que lo consiga, será un hecho cierto y validado por la ciencia.

No sé dónde está el problema. Las profecías siempre se han utilizado para desenmascarar a los farsantes e identificar a los tocados por la mano de dios o, en su defecto, por la verdad suprema. Eso no ha cambiado ni va a cambiar. La capacidad para profetizar es la única prueba de estar en posesión de la verdad.

La comunidad científica es el cogollo de los científicos más relevantes, más prestigiosos y la demostración de que hacen bien su trabajo son los enormes progresos que le debemos a la ciencia. La religión tiene el dudoso record de no haber hecho ni una sola predicción correcta (aunque lo ha intentado) ni haber aportado algo útil a la humanidad.

Al final tenemos que confiar en los demás si no somos expertos (técnicos en lavadoras o científicos). Sólo es cuestión de elegir a los que han demostrado solvencia y eficacia.

¿Se te ocurre algún otro método para validar una teoría que no sea confiar en la comunidad científica?

La filosofía pretende establecer certezas donde sólo puede haber probabilidades, y utiliza este hecho para desacreditar a su rival inalcanzable. Eso también lo hizo la religión durante un tiempo, aunque ya parece que ha renunciado, al menos en público. En tiempos pasados recurrió al sistema de achicharrar a los cientificos que se empeñaban en contradecirlos.

Saludos.

Enrique Forniés

Las comparaciones y generalizaciones son siempre problemáticas. Comparar filosofía y religión es bastante extraño. Una muestra de lo que te digo es que la ciencia, al igual que la religión, también quemó gente en nombre de la verdad suprema. El doctor Mengele es el caso paradigmático.

Afortunadamente, en el caso de la medicina existe el juramento hipocrático, pero éste no es fruto de una investigación empírica, ni de una propuesta teórica sometida a contraste, ni de un éxito estadístico sobre las investigaciones nazis sobre seres humanos. Es decir, el juramento hipocrático no es científico y, sin embargo, hoy en día todos los consideraríamos un avance para la humanidad.

Efectivamente, no dudo de que haya que confiar en los demás en algunos campos. Lo que afirmo es que los expertos no siempre lo son en absolutamente todos los campos. Y lo mismo ocurre con las comunidades científicas. Es posible que sean capaces de establecer correlaciones regulares entre determinados fenómenos naturales, pero eso no quiere decir que sus habilidades (y los aparatos técnicos con los que trabajan) sean aplicables a todos los aspectos de la realidad. No llamaré a un físico cuántico para arreglar mi lavadora ni tampoco para que me explique cómo podría ser más feliz o comprender el mundo en el que vivo.

Por último, hace mucho tiempo que la filosofía no pretende establecer certezas donde no hay más que posibilidades. Hoy en día, tras el giro lingüístico y sus consecuencias pragmáticas, existe una dura autocrítica al respecto. La visión positivista de la filosofía que pareces querer defender hace tiempo que está puesta en duda.

Por todo esto, vuelvo a insistir en las conclusiones de mi post: ¿es necesaria la ciencia? Sí. ¿Es lo único que racionalmente necesitamos? Ni de lejos.

Saludos

yack

En lo último estoy de acuerdo. Necesitamos jamón, patatas, cine, ropa, etc. pero para avanzar hacia el conocimiento de la verdad con mayúscula, la que no es obvia, sí es lo único que necesitamos. Es más, es lo único que tenemos. ¿Qué otra cosa nos ha proporcionado un conocimiento nuevo de la realidad?

La religión, la filosofía y la ciencia tienen el mismo propósito: comprender la realidad.

La religión fue la primera, y se quedó congelada en la explicación mágica. La filosofía hizo su intento y hay que reconocer que mejoró con respecto a la religión. Fue elaborando teorías cada vez más sofisticadas, pero como no se validaban, no pasaron de falsedades ingeniosas y se fueron congelando en fotogramas sucesivos, perviviendo como los fósiles de un museo. Cada una marca una época, el pensamiento de una persona que estuvo de moda, ni mejor ni peor que las demás. Todavía seguimos a vueltas con Platón y Aristóteles, aunque la física de Aristóteles sólo encaja en una antología del disparate. La filosofía, como no hace predicciones, sigue incólume, incorrupta, ajena al paso del tiempo.

Luego llegó la ciencia, y desarrolló un método que por primera vez era capaz de avanzar hacia la verdad, echando a la basura sin contemplaciones, todo aquello que se volvía obsoleto, ineficaz, y poniendo toda su atención en avanzar, sin venerar los errores pasados, desentendiéndose de ellos sin complejos.

Viendo la cosecha de la religión (0), de la filosofía (0+0+0+0…) y de la ciencia (1+1+1+1+1+1…) se puede saber dónde está cada cual.

En cuanto a lo de Menguele, mejor olvidar que lo has mencionado. Confundir a un perturbado sádico con bata blanca y gafas de carey con la Ciencia es algo que se descalifica por sí mismo.

La ciencia no es lo que afirma un científico, sino lo que cree la comunidad científica.
Un científico tiene credibilidad cero. Puede estar loco, cometer un fraude para comprarle alhajas a su amante o simplemente estar equivocado.

La ciencia es lo que cree, por consenso, la comunidad científica y la comunidad científica no puede equivocarse o delinquir en bloque porque son muchos y cada uno de ellos está deseoso de demostrar que sus colegas han metido la pata y apuntarse el tanto, si no pueden hacerse con el mérito de un descubrimiento propio.

Esto es fácil de entender si uno está interesado en entenderlo. Si no, es imposible.

Saludos.

Enrique Forniés

Si se defiende una concepción evolutiva del conocimiento humano que culmina en una ciencia de corte positivista (calcada del Discurso del espíritu positivo de Comte), resulta difícil admitir posteriormente que la ciencia consiste en lo que cree por consenso la comunidad científica. Insisto en que estos razonamientos se parecen más a una sociología del conocimiento que a una explicación de cómo funciona la ciencia.

Lo de Mengele no es baladí. En su tiempo no fue considerado un sádico ni un loco. Y no hay de olvidarse que esto fue posible en un régimen apoyado por una mayoría en las urnas. Un régimen donde todos y cada uno de los ciudadanos identificados con él trataban de ser más arios que sus compañeros y estaban en todo momento dispuestos a delatar a cualquiera. Por eso resultaba imposible delinquir en grupo, porque todos sospechaban de quien tenían al lado.

Hoy en día vemos a Mengele así gracias a la Declaración de Derechos Humanos y a los muchos testimonios que nos han llegado al respecto. Quizá en el futuro no necesitemos experimentar con animales y quien lo hiciera en el pasado será considerado como un sádico. Lo importante es que, por el momento, existen grupos a los que se deja hablar acerca de eliminar esas prácticas en la ciencia. Posiblemente, eso espolee nuevas investigaciones que ayuden a evitar la necesidad de usar animales de laboratorio.

Por eso, lo importante es que el debate esté abierto y pueda hablarse sin tapujos de las limitaciones de todas y cada una de las prácticas humanas (incluida la ciencia). La imposición antidemocrática y absolutista empieza cuando se dice “esto es lo que hay. Si lo quieres entender bien y si no ya sabes”.

Un saludo.

yack

La ciencia es un cúmulo de teorías y modelos cuya característica más notable y valiosa es que son susceptibles de comprobarse objetivamente, pero casi nunca es fácil (véase, por ejemplo, la existencia del Boson de Higgs) y la mayor parte de las veces se requiere ser un experto y disponer de un complejo instrumental para validarlo.

Entonces, el común de los mortales, incluidos los científicos, no pueden comprobar por sí mismos todo el corpus científico, por lo que tienen que recurrir al viejo truco de las creencias, que no es otra cosa que creer algo porque te lo ha contado otro en quien confías.

Ahora bien, en materia científica, como sería el caso de la afirmación de que los objetos se contraen en la dirección del movimiento, ¿cómo decides si te la crees o no? ¿en quién confías?

Te voy a decir lo que yo y toda la gente que ha entendido qué es la ciencia suele hacer: Se informa de lo que opina al respecto la comunidad científica y asume ese opinión en tanto no haya un cambio de opinión en esta misma comunidad.

Naturalmente hay que tener fe en que la comunidad científica, al día de la fecha, no tiene otra alternativa que ser honesta. Pero esta fe sólo está al alcance del que, poseyendo un mínimo sentido común, ha dedicado mucho tiempo a estudiar la ciencia y sus inconmensurables logros.

¿Se te ocurre algún otro método alternativo? Si fuese así me encantaría conocerlo.

Guillermo de Paz

Aunque con un poco de sentido común y ciertos conocimientos de historia de la ciencia y/o de la filosofía sería suficiente para resolverlo, propongo el siguiente ejercicio. Haciendo uso del método científico, encontrar los 3 errores (garrafales desde cualquier punto de vista) del siguiente párrafo.

Todavía seguimos a vueltas con Platón y Aristóteles, aunque la física de Aristóteles sólo encaja en una antología del disparate. La filosofía, como no hace predicciones, sigue incólume, incorrupta, ajena al paso del tiempo.

Luego llegó la ciencia, y desarrolló un método que por primera vez era capaz de avanzar hacia la verdad, echando a la basura sin contemplaciones, todo aquello que se volvía obsoleto, ineficaz, y poniendo toda su atención en avanzar, sin venerar los errores pasados, desentendiéndose de ellos sin complejos.

Parece ser que la ciencia apareció de la nada, como el milagro de los panes y los peces … alucinante.
Me dedico a la tecnología y a veces a la formación, para entender lo importante que es tener una visión filosófica de la filosofía a mis alumnos siempre les doy la referencia de este escrito de Nelson Medinilla

http://is.ls.fi.upm.es/docencia/proy...sofiaIS.pdf

yack

Profesor, ilústranos a mí y a la audiencia poniendo de manifiesto esos tres errores garrafales que he cometido.

Estoy deseoso de aprender de un tecnólogo “que a veces se dedica a la formación y tiene una visión filosófica de la filosofía”.

Pero no incluyas en tu análisis eso de que “la ciencia apareció de la nada como el milagro de los panes y los peces…”, por dos motivos: el primero es que eso lo has dicho tú y no yo y el segundo es que tal milagro no tuvo lugar y por tanto no se debe citar como ejemplo.

Saludos, profesor.

Guillermo

1º Plantear el pensamiento de Aristóteles como “antología del disparate” , estaría al nivel de decir que la física de Newton es un disparate porque ahora disponemos de la física cuántica, un error que solo puede ser justificado si lo comete un chico de instituto envalentonado por su ignorancia.
2º ¿Por qué es un disparate? ¿Por que Aristóteles era un filósofo? ¿Por que era un humanista? … nadie puede sostener en serio que estudiar matemáticas o física son tareas menos humanistas, no digamos menos “humanas”, que dedicarse al griego o a la filosofía. Pitágoras, Nicolás de Cusa, Descartes, Voltaire o Goethe se hubieran quedado pasmados al oír hoy semejante dislate en boca de algún pedantuelo letraherido de los que repiten vaciedades sobre la técnica “deshumanizadora” o de un cientifista del mismo percal. La separación entre cultura científica y cultura literaria es un fenómeno que no se inicia hasta finales del siglo pasado, por lo tanto es un absurdo el análisis que haces sobre el pensamiento de Aristóteles.
3º Si dices “Luego llegó la ciencia … ” la ciencia no llegó, la ciencia se desarrolla durante siglos. Confundes método científico con ciencia, primer y fundamental error de los cientifistas, el método científico es una herramienta, fundamental, pero una herramienta. El método científico no abarca toda los problemas que la ciencia debe abarcar, que no son otros que los problemas que afectan al ser humano (alguien mínimamente consciente vería en esta realidad el sinsentido de separar ciencia y filosofía … pero están los prejuicios cientifistas … ¿sabes lo que dijo Einstein sobre los prejuicios?). Muchos de estos problemas están cargados de incertidumbre, que no hacen posible la aplicación estricta del método científico, porque dicha incertidumbre hace imposible la descripción precisa de los hechos. Podemos no afrontar esos problemas por no poder aplicar el método científico, haríamos como el borracho que busca la llave en la luz de la farola aunque las perdiera en la oscuridad.

Utilizar como argumento un error “filosófica de la filosofía”, deja claro que andas cortito de armamento “racional” , por muy cientifista que te sientas. ;-)

yack

Tal como yo lo veo, tu problema principal, que no el único, es que te inventas cosas y luego se las atribuyes a los demás para poder descalificarlos.

No dije “el pensamiento de Aristóteles”, sino “la física de Aristóteles”.

¿Cómo calificarías tú a un alumno tuyo que dice que el cerebro sirve para refrigerar la sangre o que los cuerpos sólidos caen hacia abajo porque tienden a ocupar su lugar natural?

Mientras que te lo piensas, te anticiparé lo que yo le diría: “amigo Aristóteles, no está bien inventarse falsedades ni vender tautologías como conocimiento real. ¡Suspenso por decir tanto disparate!

Y cuando alguien dice disparates, no vale disculparlo diciendo que es un filosofo, salvo que me quieras dar la razón sobre lo que opino sobre la filosofía y la mayoría de los filósofos, es decir, que no tienen ningún respeto por el rigor, la verdad ni por sus entregados seguidores.

En cuanto al resto, no sé qué contestar porque es un batiburrillo sin pies ni cabeza que además no tiene nada que ver con lo que he dicho. Sólo añadiré que reconozco en ti a un auténtico y genuino filosofo, lo que confirma plenamente mis anteriores opiniones.

Saludos.

Mike sanMike san

Voy a romper una lanza en favor de los filósofos.

Personalment defiendo a ultranza a la ciencia, los científicos, el método científico, los logros conseguidos y la idea humanista y racional que emana de la ciencia y de la mayoría de los científicos (y que estoy seguro inspira a muchos de los lectores de este blog).

Pero no estoy de acuerdo con el ataque que algunos ejercen a la filosofía, empezando por el propio Stphen Hawking en su último libro: “la filosofía está muerta”, dice. No es verdad. Yo entiendo la filosofía como un proceso de pensamiento que conduce a entender el mundo. A lo mejor me equivoco, y puede que esté muy influenciado por una imagen literaria de los filósofos griegos de la antiguedad. Pero para mi sigue siendo admirable, útil y deseable que haya quien reflexione (con los datos científicos en la mano) sobre el universo, la humanidad, el futuro, la existencia misma, la conducta humana, los porqués de las cosas, etc.
A partir de esas reflexiones pueden surgir hipótesis, propuestas, teorías, que después habrá que demostrar o refutar (con la ciencia). La Filosofía nunca generará datos ni certezas, es verdad, pero puede ayudar. Yo lo veo como parte indispensable de la ciencia. Cuando un científico inventa una teoría, en realidad está “filosofando”. El primer paso del método científico, establecer una hipótesis, no está muy lejos de lo que hace un filósofo. Lo que pasa es que el filósofo se queda ahí. No puede ir más lejos.

La clave de todo es que los fiósofos siempre deben partir de los conocimientos actuales, generados por la ciencia, y no obviarlos. Resulta que algunos lo hacen. Resulat también que algunos filósofos, en realidad, hacen más literatura que filosofia. De hecho, muchos filósofos de la historia han expuesto sus reflexiones en forma de novela, etc. y con eso entiendo la desconfianza que los científicos tenemos a algunos filósofos/artistas.

Y si me permitís ir un poco más lejos, para mi, lo que hacen la mayoría de físicos de cuerdas es en realidad filosofía, y no ciencia, puesto que va a costar mucho demostrar experimentalment sus propuestas. En realidad son más matemáticos que físicos. Pero, a mi entender, los verdaderos filósofos son ellos: utilizan las matemáticas para entender el universo, puesto que ya se ha visto de largo que el universo sigue siempre las reglas matemáticas, sin excepción. Es pues una buena estrategia.

Es evidente, para mi, que un buen filófoso actual debe saber de matemáticas y física para hacer su trabajo (si se dedica a entender la realidad física), o debe saber de biología, neurociencia (si se dedica a entender la naturaleza humana). No vale sólo con hacer literatura o política.

Ahí lo dejo…

soundssounds

Interesantísima reflexión. Justamente lo que pienso y te lo digo que estudio filosofía.

Me hace mucha gracia, leer “Filósofos”, “Científicos” como si todos fuese autómatas que tuviesen predeterminada una forma de pensar y analizar la realidad. Esto por supuesto es erróneo, que yo estudie filosofía como prioridad no me excluye de otros campos. Podremos comprobar a menudo que matemáticos estudian lógica, físicos historia de la ciencia, etc. Lo mismo que aquí muchos científicos que se dediquen a ello profesionalmente estarán interesados por otros campos como sea la pintura, literatura, cine o la música (que tiene matemáticas).

Sobre Hawking no he tenido ocasión de leer el libro, pero el eminente autor olvidó que sus impresiones en el libro igualmente estarían muertas porque son filosofía al fin y al cabo.

Algunos escuchan Humanidades y Letras y les debe dar una reacción alérgica, pero deberían interesarse por la Historia y saber quiénes fueron los más importantes pensadores

Luego voy a romper una lanza a favor de las ciencia sociales que si no son exactas y están sujetas a interpretaciones son porque se refieren a un objeto de estudio cambiante y bastante desconocido que es el ser humano. Son diferentes formas de estudio, de ahí que no sepamos como podrá reaccionar una persona ante una situación pero si cómo lo hará una piedra al caer desde determinada altura.

Añadiré a lo último que no estoy de acuerdo con como “debe” ser un buen filósofo pues hay otros campos como la política, ética, literatura, estética, metafísica, que no requieren ciencia precisamente.

Lo que es anti-racional es ser fanático.

yack

Creo que cualquier intento de legitimar o deslegitimar a la ciencia a partir de discursos filosóficos es tiempo perdido.

La ciencia se refiere al conjunto de conocimientos acumulados sobre la realidad física y lo demás no es ciencia. Los científicos son personas y como tales pueden cometer todo tipo de acciones y errores. Si un puñado de científicos desarrollan la bomba atómica y después con ella se destruye una ciudad, no ha sido la ciencia la responsable del crimen, porque la única responsabilidad de la ciencia es separar lo falso de lo cierto y, si es posible, ampliar el cumulo de conocimientos.

La ciencia empieza y acaba en los conocimientos objetivos de la realidad. Lo que se haga con esos conocimientos no es ciencia, sino política. Puede que los científicos tengan una responsabilidad moral, como personas, pero como científicos lo único que pueden hacer es discriminar lo cierto de lo falso y esa es su única responsabilidad y de la que tienen que responder ante la ciencia.

La ciencia, aunque necesita de los científicos, está desvinculada de ellos. La ciencia es sólo el conocimiento validado por la comunidad científica.

Esa como si se le atribuyera a Jesucristo la responsabilidad de las infamias de un cura de pueblo, aunque este forma parte ineludible del mecanismo que gestiona la fe catolica y sin el cual no existira la religion.

En cuanto a la filosofía, si la entendemos como “deseo de conocer” todos los científicos son filósofos. Ahora bien, si filosofía es la formulación de teorías y explicaciones indemostrables, basadas en cadenas infinitas de especulaciones, pues podemos afirmar que a lo único que ha contribuido es a equivocar a las personas de buena fe que la confunden con el conocimiento.

La buena filosofía se nutre de la ciencia y explora los límites del conocimiento científico en los que la ciencia aún no ha podido pronunciarse, así como el significado emocional que los nuevos modelos científicos tienen para el ser humano. Por ejemplo, la conciencia es algo muy relevante para el ser humano, pero la ciencia aún no ha llegado a formular una hipótesis sólida sobre ella. La buena filosofía sería aquella que especulase sobre este tema a partir de todo lo que la ciencia ha podido averiguar. En tal caso, aunque no aporta predicciones (eso sería ciencia) se conforma con trazar un primer entramado de intuiciones exploratorias, un estudio especulativo previo en tanto la ciencia no pueda poner los fundamentos sólidos sobre los que iniciar la conquista de ese terreno inexplorado.

Por desgracia, muchas son las personas que agarran en la librería un libro de filosofía y creen que están leyendo conocimiento profundo e intemporal. Y hay quien sigue pensando que la ciencia sólo es un grupo de pretensiosos hombrecillos de bata blanca que intentan contradecir a los grandes pensadores que iluminaron a la humanidad. Desde Newton, esta situación ha cambiado, aunque hay quien no se ha enterado.

Saludos.

JavichamanJavichaman

Interesante lío eso de que “La ciencia, aunque necesita de los científicos, está desvinculada de ellos. La ciencia es sólo el conocimiento validado por la comunidad científica”. Siendo, como es, la comunidad científica algo contingente, resulta difícil creer en esa ciencia como herramienta para alcanzar la Verdad, no?

Profunda y prometedora, en cambio, la entrada de Mike san que abre el camino de una nueva física que nos demuestra que los elementos que componen el universo a pequeñisima escala no son lo que parecen y el nuevo papel que se otorga a la filosofía en dicho debate. No será que ciencia y filosofía son cosas complementarias en lugar de opuestas?

Un saludo.

yack

“Siendo, como es, la comunidad científica algo contingente, resulta difícil creer en esa ciencia como herramienta para alcanzar la Verdad, no?”

Volvemos a juzgar a la ciencia con una herramienta ineficaz (la filosofía), que sólo aparenta servir para pensar. La ciencia no es ni contingente ni necesaria porque esas palabras sólo son herramientas de la filosofía para liar lo que está claro, son conceptos fósiles que no han evolucionado y no aportan nada.

La ciencia sólo es algo extraordinariamente útil para la humanidad y por eso está ahí y crece día a día. Y es útil porque el conocimiento que ha acumulado es útil para hacer predicciones y para cambiar el futuro para mejor adaptarlo a nuestros deseos.

Y no hay nada que pueda hacer algo así, ni de lejos. Las criaturas vivas son, básicamente, seres con la facultad de predecir el futuro para, desde el presente, cambiarlo y readaptarlo a sus necesidades. La ciencia responde exactamente a esa necesidad y la posibilita. La filosofía no y ahí está la gran diferencia.

De todas maneras, hay un argumento inapelable a favor de la ciencia. ¿Qué otra cosa podría sustituirla como fuente de conocimiento? En definitiva todo se reduce a elegir lo mejor o lo menos malo y la ciencia es tan buena en lo que hace, que no tiene rival. Cuestionar a la ciencia es como plantearse si el sol es necesario para la vida en la Tierra. Podría haber otra estrella, en teoría, pero no la hay.

“No será que ciencia y filosofía son cosas complementarias en lugar de opuestas?”

Opuestas no son desde luego. Es como comparar el Sol y la Luna. La Luna está muy bien para decorar el cielo por la noche pero el que nos mantiene vivos es el Sol. Podríamos prescindir de la filosofía y no ocurriría nada. Si prescindiéramos de la ciencia volveríamos a la barbarie y moriríamos de hambre y enfermedades. No me parece que la ciencia y la filosofía se puedan comparar en ningún sentido, más allá de que su objetivo (conocer la realidad) es el mismo. La primera se ha quedado en la intención y la segunda ha encontrado el camino.

No obstante considero que la buena filosofía que practica, por ejemplo, Dennet, es válida, aunque sólo sea como una fórmula imaginativa de buena divulgación.

Saludos.

soundssounds

En el anterior mensaje argumentabas muy coherente, aunque la buena ciencia se nutre de la filosofía también, y algunos por el hecho de ser Hombre de Ciencia se olvidan de que la vida no sólo son libros y fórmulas y se creen superiores.

“Volvemos a juzgar a la ciencia con una herramienta ineficaz (la filosofía), que sólo aparenta servir para pensar.”
Con esta afirmación despejas todas las dudas de si aparentas pensar.

“La ciencia sólo es algo extraordinariamente útil para la humanidad y por eso está ahí y crece día a día. Y es útil porque el conocimiento que ha acumulado es útil para hacer predicciones y para cambiar el futuro para mejor adaptarlo a nuestros deseos.”
También la filosofía.

“Y no hay nada que pueda hacer algo así, ni de lejos. Las criaturas vivas son, básicamente, seres con la facultad de predecir el futuro para, desde el presente, cambiarlo y readaptarlo a sus necesidades. La ciencia responde exactamente a esa necesidad y la posibilita. La filosofía no y ahí está la gran diferencia.”
Eso parece más bien fe ciega en la Ciencia. La Filosofía que se basa en la reflexión posibilita precisamente la acción futura. Y nadie lo niega, en cualquier como no existen parámetros de verdad respecto de distintos tipos de conocimiento, simplemente no hay uno mejor que otro. Y si ando errado, demuéstramelo.

“Podríamos prescindir de la filosofía y no ocurriría nada.Si prescindiéramos de la ciencia volveríamos a la barbarie y moriríamos de hambre y enfermedades.”
Podrás prescindir tú y así dirás este tipo de sandeces. ¿Es que un mundo sin ciencia no sería mundo? Y como si no hubiese barbaries no ya en nombre de la ciencia sino por el uso de armas… Además a día de hoy morimos de hambre y enfermedades.

“No me parece que la ciencia y la filosofía se puedan comparar en ningún sentido, más allá de que su objetivo (conocer la realidad) es el mismo. La primera se ha quedado en la intención y la segunda ha encontrado el camino.”
Pues las estás comparando, amigo.

MarcoMarco

Pues no sé lo que será para tí, Experientia Docet, pero para mí el relativismo es una filosofía muy objetiva y muy saludable, es más, no creo que la mayoría de la gente sensata e inteligente vea el relativismo como Paul Feyerabend, por muy prestigioso que sea, es más, este señor me parece un dogmático bastante radical, y tú en algunos momentos también me pareces un poco radical, con con afirmaciones como que la ciencia es prácticamente lo único necesario para vivir.

El relativismo, para mí, es sencillamente, y entre otras cosas, darle a cada cosa la importancia justa, y no se trata de decir, como dicen los papanatas de la iglesia, que todo vale; no, no todo vale, no es lo mismo matar a alguien que darle un abrazo. Pero los iluminados enseguida piden sillas eléctricas, mientras que un relativista, tal como yo lo veo, primero estudia el problema, y después se le aplica la Ley, así de sencillo.

Te pondré un ejemplo: Reciéntemente, se ha producido una matanza en Estados Unidos, a manos de un hijo de puta. La reacción que ha tenido Obama (muy elogiable, eso sí) es decir: limitemos las armas. La reacción de mucha gente seguramente ha sido: colguemos a ese asesino (reacción comprensible, y más si eres familiar de una víctima, joder). Pero esas son reacciones básicas, primarias, no valen si lo que queremos es solucionar verdaderamente el problema en un país.

Y aquí es donde entra el relativismo; no se trata de decir, “pobre hombre, sus motivos habrá tenido, si ha matado a 10 personas, será por algo” (que es lo que diría un religioso sobre los relativistas, que para nosotros es el “todo vale”, cualquiera puede hacer lo que quiera, Sodoma y Gomorra, vamos), sino “veamos los motivos que ha tenido, a fondo, veamos por qué la sociedad produce estos asesinos, examinemos los desórdenes psicológicos, los problemas sociales, lo que la gente supuestamente “normal” y “decente” enseña a los niños en las escuelas y por TV (muchas veces auténticas barbaridades tenidas por “verdades”), lo poco que la sociedad “decente” ofrece a las personas, las humillaciones que cada uno tiene que pasar a lo largo de la vida, etc., y luego, después de condenar, o no, al reo, apliquemos las soluciones a toda la sociedad, si es que es posible, y siempre con moderación, pues ni siquiera los científicos tienen la verdad absoluta (a veces, la verdad científica depende de la multinacional o el gobierno que pague la investigación).

Estás oponiendo el relativismo a la ciencia, cuando yo creo que, bien utilizadas, son aliadas contra la estupidez y el dogmatismo.

Guillermo de Paz

No se que problema tiene el autor con el párrafo de Eccles. El objetivo del científico no puede ser otro que ser “humildes buscadores de la verdad”, de la verdad con minúsculas ya que tan cierto es que hay verdades para nuestro conocimiento como que la Verdad total y absoluta es un absurdo (es decir, algo que no hay por dónde cogerlo, ni por dónde comprenderlo, algo que ni siquiera podemos inteligiblemente «echar en falta») que pertenece al limbo de la teología
(como el Bien, la Belleza o el Sentido de la Vida) y cuya sombra paraliza cuanto oscurece en lugar de curar a los paralíticos, como cuentan que lograba la de Cristo.
Un científico que no tenga claro esto se convierte automáticamente en un dogmático y por lo tanto deja de ser científico.
Y eso de minusvalorar la filosofía y poner por encima la ciencia … esa actitud resulta graciosa en Sheldon Cooper, pero demuestra muchas cosas de quien opta por ella, sobre todo demuestra una supina ignorancia de lo que realmente es la filosofía y la ciencia.

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