¿Influyen las bacterias intestinales en nuestro humor?

Lactobacillus rhamnosus al microscopio. | Crédito imagen: Science.

Cada uno de nosotros lleva a cuestas una pesada carga microbiana de convecinos a la que llamamos microbioma. En efecto, nuestro cuerpo cuenta con hasta 100 billones de bacterias, de 10.000 tipos diferentes, que pueden llegar a pesar en conjunto hasta los 2 kilos (existen 9 bacterias por cada célula propia). Como véis, las personas escrupulosas que viven obsesionadas por la presencia de gérmenes deberían relajarse un poco.

Buena parte de las bacterias que conviven con nosotros se encuentran tapizando las paredes del intestino, y es precisamente en este lugar donde habita la curiosa bacteria benigna Lactobacillus rhamnosus. La conoceréis porque forma parte de buena parte de los alimentos llamados “probióticos” (los famosos yogures Bio, por ejemplo).

Los científicos, sabían que algunos patógenos influyen en la química del cerebro liberando toxinas o estimulando el sistema inmunológico, pero nunca habían comprobado si las bacterias intestinales beneficiosas lograban también influir en nuestro comportamiento y humor de algún modo.

Ahora, un reciente estudio realizado por científicos de la Universidad McMaster en Canadá, liderados por John Cryan de la irlandesa Universidad de Cork, sugiere que en efecto, las bacterias benignas tienen ese potencial.

En un trabajo realizado con ratones, los investigadores alimentaron a los roedorescon un caldo que contenía Lactobacillus para estudiar sus efectos secundarios, los cuales resultaron ser beneficiosos. Los ratones que se alimentaron con el Bio-caldo durante 6 semanas mostraron menos señales de estrés y ansiedad que los del grupo de control.

Según Cryan: “estos ratones pasaban más tiempo explorando los pasos estrechos elevados y los espacios abiertos, lugares que normalmente asustan a los roedores. También exhibieron puntas menores en los niveles de la hormona del estrés cuando se les introducía en agua”. En resumen: estaban más relajados.

En sus cerebros, los científicos descubrieron cambios en la actividad de los genes que codifican ciertas partes de los receptores de los neurotransmisores GABA. Estos neurotransmisores sirven para relajar la actividad neuronal, y muchos de los fármacos que se usan para tratar los trastornos de ansiedad actúan sobre sus receptores. Ninguno de estos efectos se vieron en los ratones que no fueron alimentados con caldo enriquecido con Lactobacillus.

Los cambios en los receptores GABA y los efectos ansiolíticos desparecían cuando los investigadores cortaban el nervio vago antes de empezar a alimentar a los ratones con bacterias. Este nervio es un conductor de información de suma importancia entre el intestino y el cerebro, por lo que el experimento demostró que para que los efectos del L. rhamnosus fueran perceptibles en el cerebro, el nervio debía permanecer intacto.

¿Cómo influye la bacteria en la química cerebral? Eso es algo que aún debe dilucidarse, pero lo que parece claro es que regulando la microbioma se puede alterar el estado emocional de los ratones. Este hallazgo abre la posibilidad de usar alimentos probióticos para tratar los trastornos de humor en las personas, aunque lógicamente (y como siempre en estos casos) debemos recordar que el hecho de que funcione en ratones no tiene por qué significar que se puedan extrapolar los resultados a los humanos, cuyo comportamiento emocional es mucho más complejo.

El trabajo de estos investigadores se ha publicado en el Proceedings of the National Academy of Sciences. Me enteré leyendo Science.

6 Comentarios

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Raven

Ya hace un tiempo se vio que el microbioma intestinal influía en el desarrollo del SNC y por ello del comportamiento ( http://www.pnas.org/content/early/20...ll.pdf+html ). Ahora además vemos que juega un papel tras el desarrollo modulando algunas funciones…

Pienso que poco a poco tendremos que empezar a tratar al humano como un ecosistema más que como un único organismo, ya que cada vez vemos que no estamos “solos”, por ello la medicina, la fisiología y otras ciencias tendrán que pasar tarde o temprano por el microbioma para explicar bastantes puntos oscuros.

PD: No esperéis mejorar vuestro estrés tomando actimel y derivados… como alguien dijo por twitter…para que las bacterias que llevan estos productos lleguen de forma significativa al intestino habría que tomar litros….y litros..

Chiquito de la calzada

Buen artículo, y totalmente de acuerdo. No existe nada raro en que pase esto, tiene todo el sentido. Que exista este microorganismo en el intestino es señal de buena alimentación por lo que si falta algo está haciendo mal el organismo, y se generan señales de estrés. El mecanismo mediante el que pueda influir tampoco es un misterio, los virus lo llevan haciendo mucho tiempo y está bien estudiado http://bitacorabeagle.blogspot.com/2...mar-el.html
saludos

Jose

Hola y enhorabuena por el excelente artículo.
Sin embargo, en mi modesta opinión, antes de pensar en los efectos secundarios de estas bacterias como su incidencia en el entido del humor, habría pensar si realmente son útiles como probióticos para suplementar alimento funcionales.
Recientemente la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria ha dado un varapalo terrible a los Lactobacilos, entre los que es encontraba el protagonista de esta entrada l.rhamnosus.
Si tiene tiempo échale un vistazo a una entrada que publiqué en mi blog y me das tu opinión.
http://scientia1.wordpress.com/2011/...actobacilo/
Un saludo y de nuevo enhorabuena

xrisstinahxrisstinah

Jose:
Menos mal que alguien ha señalado el contrapunto. Muy interesante tu artículo.

LoretoLoreto

Pues a mí lo que me parece es que la explicación más sencilla es que los lacobacillus producen menos gases que otra macrobiota. Al cortar el vago, se produce el mismo dolor irradiado que con unos gases horribles. Lo he visto en varios pacientes con dolor de hombro y cirugía abdominal previa. Si al final Carmen Machi va a tener razón, jeje.

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