Perspectiva de la Luna de verano

Seguramente muchas veces te habrán preguntado; ¿para qué te sirve leer tantos libros de ciencia? Es evidente que, en el día a día de la mayoría de nosotros,conocer la conjetura de Goldbach o la explosión del Cámbrico no determina demasiado el éxito de la jornada, y aunque alguna vez lo habrá hecho, de seguro que habrá sido algún caso puntual.

Entonces, ¿para qué tanta divulgación científica? ¿Qué conseguimos con ello? En mi opinión, por encima de “poder”, “protección” o cualquier otra cosa, la respuesta es “perspectiva”.

Suele asombrarme lo que ha cambiado la cosmovisión gracias a la ciencia, la “perspectiva” con la que apreciamos el mundo y a nosotros mismos con él. La complejidad y belleza del mundo natural ha alcanzado tal grado de sofisticación, que casi cualquier intento anterior de dar respuestas (y generar preguntas) queda convertido en un cuento de hadas irrisoriamente sencillo (como es el caso de la mitología religiosa).

Este verano han sido dos mis obsesiones a la hora de tomar “perspectiva”, una de ellas ha sido la Vía Láctea, fácilmente visible si tienes la suerte de encontrarte lejos de la civilización(en verano no es difícil conseguir una buena fotografía de nuestra propia galaxia). Pero mi obsesión principal ha sido otra, la luna. Quizás ha sido por los viajes en coche de un lugar a otro, o por coincidir más con ella, o qué se yo.

Es normal que al mirar la luna llena la gente vea solo un círculo brillante en el cielo, de un tamaño indeterminado y a una distancia igualmente indeterminada, pero mirar la luna debe ser mucho más que eso, es ver un cuerpo celeste a tu lado, es recordarte que la gravedad terrestre apenas existe ahí arriba, que entre tú y ella apenas solo hay espacio, o que vives sobre la superficie de una enorme roca en mitad de ninguna parte…

Total, que en un momento de esos, me di cuenta de lo importante que sería poder transmitir alguna de esas sensaciones con vosotros, tendría que transmitir de forma sencilla esa sensación de enorme esfera espacial y se me ocurrió una idea, ¿cómo cambiar la perspectiva que tiene la mayoría de la gente a cerca de la luna? ¡Con una sencilla imagen!

Lo que veis en la imagen es la Península Ibérica, el norte de África, Francia, e incluso parte del Reino Unido e Italia, tal y como se verían si formasen parte de la geografía selenita.

Solamente con recordar esta imagen, la próxima vez que miréis a la Luna podréis “ver” su tamaño y la distancia que la separa de nosotros. No es totalmente precisa, tened en cuenta que está hecha con Paint, pero os servirá para ampliar esa “perspectiva”.

Biólogo-Ninja Ph.D. Sociópata, felizmente obsesionado con el comportamiento/cognición animal. Autor de El error del pavo inglés y del blog Biotay.



Por Biotay
Publicado el ⌚ 13 septiembre, 2011
Categoría(s): ✓ Astronomía