N-1, el fracaso lunar soviético

No nos engañemos: el objetivo fundamental de la «carrera espacial» desarrollada durante la década de los sesenta y setenta del siglo XX siempre fue la investigación y mejora de los cohetes… para poder lanzar misiles nucleares al enemigo con mayor efectividad.

En esta costosa carrera contaba todo, desde conseguir el motor-cohete más fiable y potente, pasando por las computadoras de cálculo de trayectorias y su software asociado, hasta los escudos térmicos para la reentrada atmosférica de las cápsulas espaciales, transportaran éstas astronautas o bombas atómicas. ¿Qué mejor laboratorio de pruebas podía existir para probar todas esas tecnologías que una carrera con el enemigo para ser los primeros en pisar la Luna?

Los soviéticos fueron los primeros en ponerse en cabeza de la carrera al colocar el primer satélite artificial en órbita en 1957 (el famoso Sputnik-1), repitiendo en 1961 la hazaña al poner en órbita la Vostok-1 con Yuri Gagarin a bordo: el primer hombre en el espacio. Los cohetes R-7 (una versión modificada del misil intercontinental SS-6) supusieron un gran éxito para la Unión Soviética, y fueron capaces no sólo de lanzar un satélite al espacio, sino de enviar las primeras sondas de exploración a la Luna. Tras varios intentos, la Luna-3 consiguió rodear la Luna y fotografiar su cara oculta por primera vez en 1959.

La filosofía de la carrera espacial rusa empezó a basarse en trabajar sobre lo que funcionaba bien, mejorarlo en lo posible y utilizarlo hasta la saciedad. Después de los Vostok y Vosjod, meros prototipos para pruebas de supervivencia en el espacio, la oficina de diseño rusa de Serguei Koroliov empezó a trabajar en el diseño de la nave Soyuz, que efectuaría su primer vuelo en 1967. Todas estas naves espaciales volarían al espacio montadas sobre distintas versiones del mismo cohete que lanzó al Sputnik: el cohete R-7. Tal fue el éxito de este sistema de lanzamiento que, cuarenta y cuatro años más tarde, las naves Soyuz y sus cohetes R-7 modificados son actualmente el único sistema de lanzamiento tripulado en servicio «regular» que existen, después de la retirada de los transbordadores espaciales norteamericanos.

Sin embargo, para enviar una expedición tripulada a la Luna hacía falta algo con más…reprís. De hecho, hacía falta un cohete monstruoso de al menos tres etapas, capaz de poner en órbita baja terrestre una masa equivalente a más de 1.000 sputniks,aproximadamente unas 100 toneladas. Mientras Wernher von Braun elaboraba el programa Apolo-Saturno para los Estados Unidos, los ingenieros soviéticos de Serguei Koroliov diseñaron el cohete Nositel-1 o N-1.

Pero el cohete N-1 demostró ser una pesadilla para los rusos. Los 30 motores de su primera etapa nunca llegaron a funcionar con la efectividad necesaria como para hacer despegar el cohete de forma segura, y sus cuatro lanzamientos de prueba entre 1969 y 1972 se saldaron con estruendosas explosiones, de manera que mientras Koroliov se daba cabezazos contra aquel diseño claramente deficiente, los norteamericanos colocaron a una docena de hombres sobre la Luna y les hicieron volver con seguridad a casa.

En realidad, toda la misión lunar rusa parecía un poco cogida por los pelos, ya que requería de un paseo espacial en órbita lunar para transportar a un único astronauta desde la nave soyuz hasta el exiguo módulo de descenso lunar en el que tendría que realizar él solo toda la misión en la superficie y volver a la órbita para, con un nuevo paseo espacial, regresar a la soyuz antes de poner rumbo de vuelta a la Tierra.

Por si la competencia norteamericana fuera poco, en la misma Unión Soviética había surgido un serio oponente al cohete lunar N-1: Vladimir Cheloméi, un ingeniero constructor de misiles intercontinentales proponía la construcción del cohete UR-700, con mayor capacidad de carga que el N-1. Los fracasos continuos del N-1, la muerte de Koroliov en 1967 y los éxitos de los cohetes de Cheloméi como el UR-500 (hoy conocido popularmente como «Protón» y que ya por entonces estaba enviando con éxito sondas a la Luna y poniendo en órbita las estaciones espaciales Salyut) dieron definitivamente la puntilla al programa lunar tripulado ruso.


15 Comentarios

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GorpikGorpik

Interesante artículo, aunque la imagen de Koroliov dándose de cabezazos entre 1969 y 1972, cuando llevaba varios años muerto, ha quedado un poco zombi.

jcsjcs

Supongo que usa “Koroliov” tanto para referirse al hombre como a la empresa, lo que explicaría que Koroliov (la empresa) siguiera dándose cabezazos después de la muerte de Koroliov (su fundador)…

Hispa

Mea culpa. 🙁 Efectivamente, debí referirme a la OKB-1, la actual Energiya, que tan buenos cohetes ha dado a Rusia. Lamentablemente, la cagaron con el N-1.

LeoLeo

Demasiados fracasos relacionados con Marte y la Luna.
O los rusos no son tan buenos (que no lo creo) o tienen topos de USA.

TheTouristTheTourist

O alomejor, no tienen un buen departamento de cine, y trucar un alunizaje se les hizo difícil.

Pasaba por aquí...Pasaba por aquí...

¿Sarcasmo supongo?
Por los comentarios que has puesto en otras ocasiones no me pareces de esos.

Gabriel

Hola Hispamail: si acuerdo con el primer comentario realizado. Por otro lado, discrepo con el verdadero objetivo de la carrera espacial. Está claro que a comienzos de la misma, esta fue un “corolario” de la carrera armamentística, y que sin dudas el objetivo era el desarrollo del arma estratégica.

Sin embargo es claro que una vez alcanzados los primeros logros, pero además y muy especialmente, una vez visto el enorme potencial político de la exploración espacial y su resultado sobre la opinión pública es claro que la carrera espacial surge con características únicas y distintivas de la carrera armamentística.

Prueba técnica de todo esto es que los Semyorka de Koroliov, y los Apolo de Von Braun fueron desarrollos civiles, o quedaron en ese ámbito como en el caso de los R-7.

Un tema apasionante, y un post muy interesante,

Saludos.

RatonymousRatonymous

Gracia a los Rusos y sus avances, USA pudo llegar al espacio, ¿Y a la luna? No sé desde los 60’s hasta el día de hoy sigo viendo las mismas fotos del hombre en la luna, y hasta hoy ni un maldito mono ha vuelto llegar hasta ahí ¿Por qué será? Tal vez nunca llegaron…

asdfasdf

Lo que abruma es tu estupidez, vete a que te lo miren que das mucha lastima. Te jode que fuesen los americanos los primeros?, pues si, es lo que hay. A mi tampoco me gusta pero no digo majaderias y insulto como tu, BURRO, Que todavia haya GILIPOLLAS diciendo estas burradas es para llorar. Ahora, estupido, insiste en que la tierra es plana o que los extraterrestres gobiernan el mundo.

raulraul

Hispa me ha gustado mucho la reseña, me podrias proporcionar un poquito de bibliografia complementaria que siga con este estilo, vease, desarrollo del programa espacial sovietico en paralelo al estadounidense y demas. muchas gracias

jklñjklñ

también tuvo que ver que mientras el programa estadounidense contó con un presupuesto y medios ilimitados, en la urss, a mediados de los sesenta empezaron a sufrir consecuencias del colapso económico. con el n1 no tuvieron recursos para ensayar y probar correctamente y sólo pudieron improvisar a ciegas poniendo fe en que aquello saldría bien. hace tiempo vi un documental sobre estos cohetes (no recuerdo el nombre) y todos los ingenieros que entrevistaban que participaron en el proyecto se quejaban de la falta de recursos y de las presiones que de los organismos políticos recibieron.

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