Premio Goya a la Mejor Película de Ciencia Ficción: “El guardián de la longevidad celular”

Por Scientia, el 17 febrero, 2012. Categoría(s): Escepticismo • Química
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La industria de los alimentos funcionales, la gran perjudicada por la aparición de un  reglamento europeo que prohíbe anunciar a los productos alimenticios ningún tipo de propiedad saludable sin respaldo científico, tiene un nuevo sucesor a la hora de usar el marketing pseudocientífico para publicitar sus productos: el sector de la cosmética.

Ecoduchas que emiten asombrosos rayos bioinfrarrojos que regulan las funciones fisiológicas, péptidos misteriosos análogos a los encontrados en víboras y que retrasan la aparición de arrugas, activadores anti-edad basados en la tecnología de células madre vegetales, regeneradores celulares con micropartículas de oro… todo vale en el mundo de la cosmética.

La ausencia en la industria de los productos de belleza de un organismo oficial que controle el tipo de publicidad científica empleada, unida a la inexistencia de una legislación internacional que regule la situación, está permitiendo que muchas casas comerciales anuncien efectos milagrosos en sus productos que no se sostienen desde el punto de vista científico pero que llegan a confundir a la población al emplear términos, conceptos y fundamentos científico-tecnológicos que no están al alcance del consumidor medio.

A pesar de que son muchos los productos cosméticos en los que la carencia de respaldo científico es más que evidente, en el post de hoy vamos a intentar desmontar varios de los mitos existentes alrededor de los productos estrella de este sector y que más cuota de mercado están alcanzando: los cosméticos antienvejecimiento.

Desde hace años poderosas casas comerciales del mundo de la belleza compiten por ser las primeras en sacar al mercado el verdadero elixir de la eterna juventud que nos asegure aumentar la longevidad a través de la presencia en sus productos de moléculas como sirtuínas, resveratrol, coenzimas, etc. Sin embargo, recientes publicaciones científicas están desmontando todas las teorías que forman parte del marketing pseudocientífico existente alrededor de los cosméticos y que están basadas en la surrealista “Ciencia de los Genes” o la no menos asombrosa “Ciencia Molecular Antiedad”.

Sin duda alguna la irrupción de las sirtuínas como una familia de genes que codifican enzimas con actividad deacetilasa y que son capaces de alterar la actividad de muchas proteínas que afectan al metabolismo celular, pudiendo según algunos autores estar relacionadas con la eterna juventud, supuso un vuelco al panorama de las sustancias relacionadas con el envejecimiento.

Estructura cristalográfica de Sir 2 de levadura

Tras querer ver en iniciales trabajos realizados en levaduras la solución a la búsqueda del Santo Grial de la Eterna Juventud, y paralelamente a la publicación de diversos estudios que presentaban a los genes responsables de sintetizar las sirtuínas como los responsables de alargar la vida en diversos organismos como la mosca (Drosophila melanogaster) y el gusano (Caenorhabditis elegans) gracias a su relación con el mecanismo de restricción calórica, diferentes empresas de cosméticos introdujeron en sus eslóganes publicitarios que la presencia de activadores de las sirtuínas en la formulación de sus productos era capaz de retrasar el envejecimiento en humanos… lo que leen.

Pero de entre todas las firmas comerciales de belleza hay una que ha decidido lanzarse al estrellato y, con la ayuda de las sirtuínas, presentarse a la Gala de los Premios Goya 2012 donde “El guardián de la longevidad celular”, la línea de lujo de Germaine de Capuccini, se postula como el máximo candidato a llevarse la preciada estatuilla en la categoría de “Mejor Película de Ciencia Ficción”.

Según reza la publicidad que podemos encontrar en la página web de esta empresa de productos cosméticos, “El guardián de la longevidad celular” tiene en su formulación una “combinación de péptidos extraídos del arroz con capacidad SIRT-Activating, activador de las sirtuinas en las células cutáneas, con el fin de prolongar su vida, y por lo tanto, retrasar el envejecimiento global de la piel”. Atentos al siguiente vídeo.

Pero analicemos por partes lo que se esconde detrás de este impactantes imágenes. A pesar de que el uso de péptidos de arroz como activadores de las sirtuínas es empleado por varias casas de cosmética, no he logrado encontrar en la bibliografía un solo estudio publicado en revistas científicas de alto índice de impacto que avale que el arroz presente algún tipo de ingrediente capaz de activar las sirtuínas… curioso.

Sin embargo, y con el objetivo de seguir desmenuzando la promesa efectuada por “El guardián de la longevidad celular”… ¿qué pasaría si se demostrase que el arroz activa las sirtuínas? La respuesta la encontramos en un artículo publicado por Nature a finales de 2011: hasta que se demuestre lo contrario…absolutamente nada.

Hace unos meses esta revista publicó un impactante trabajo en el que se negaba el papel de las famosas sirtuínas como moléculas antienvejecimiento. En este trabajo un extenso grupo de investigadores acaba, de forma tajante, con esta nueva teoría anti-aging demostrando no solamente que la sirtuínas no tienen efecto ninguno sobre la prolongación de la juventud en humanos, sino que tampoco prolongan la vida de los organismos modelo anteriormente descritos al no poderse reproducir los experimentos publicados previamente por otros grupos de investigación… así de clarito.

Sin embargo es necesario indicar que la investigación en el campo de las sirtuínas está dando sus frutos en otros campos de la salud y pueden llegar a ser moléculas importantes en el área de la diabetes, las enfermedades cardiovasculares u otras patologías… pero no como moléculas que añadidas a determinados cosméticos puedan ayudar a prolongar la juventud ni nada por el estilo.

Pero si hay una molécula que no puede faltar en ningún sarao que se precie, y que por supuesto también ha irrumpido cual elefante en cacharrería en el mundo de la belleza, esa es el resveratrol, la sempiterna píldora de la longevidad sobre la que en los últimos años se han escrito miles de artículos científicos.

A pesar de que el hecho de llevar investigando en esta molécula más de siete años me haga creer firmemente que su futuro es más que prometedor en varios sectores de la bioquímica, la biotecnología o la biomedicina, las fuertes campañas de marketing asociadas a surrealistas efectos beneficiosos del resveratrol han provocado que diferentes productos de belleza prometan efectos antienvejecimiento realmente sorprendentes. Si alguien quiere conocer la verdadera historia que se esconde detrás del resveratrol, donde incluso está involucrado un centro de investigación perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas de nuestro país, debe leer esta interesantísima e intrigante serie de entradas escritas por Manuel Collado en su gran Blog “Fuente de la Eterna Juventud”.

Aunque dos artículos publicados en la prestigiosa revista Journal of Biological Chemistry muestran que el resveratrol no solamente no tiene ningún efecto sobre la longevidad en humanos o en ratones, sino que además no es un activador directo de las sirtuínas ni está implicado en la teoría de la restricción calórica, el uso de este polifenol en los productos de belleza como el cosmético de la inmortalidad basándose en esas teorías es algo habitual en diferentes casas comerciales que enriquecen sueros, cremas y aceites con este polifenol…. hasta la sorprendente vinoterapia se ha abonado al resveratrol prometiendo que un baño en litros de vino puede, disparar la acción antiradical libre del organismo debido a la acción de este estilbeno.

Es necesario indicar que hace unos días fue publicado en la prestigiosa revista Cell un posible mecanismo indirecto de activación “in vitro” de las sirtuínas por resveratrol y que podría abrir una nueva línea de investigación en este campo… pero no empecemos a echar las campanas al cielo de nuevo. Creo que ha llegado la hora de dejar al resveratrol en paz, de permitir a investigadores que sigan estudiando sus mecanismos de actuación y sus potenciales beneficios porque, si seguimos empeñados en convertirlo en la píldora de la inmortalidad, es posible que nos carguemos a la gallina de los huevos de oro.

Claro que si el resveratrol es un invitado imprescindible en todas las reuniones de la “gente guapa” donde la ciencia (o la pseudociencia) esté presente, sus máximos competidores por alcanzar la cima de los ingrediente bioactivos que sirven para todo, los famosos probióticos, tampoco iban a perderse la fiesta de la cosmética… ¿han oído hablar de la “Ciencia de los genes”? Yo sí.

Otra marca de cosméticos no menos conocida que las citadas hasta ahora, Lancôme, hace gala en uno de sus productos estrella perteneciente a su gama “Génifique” de poder “reactivar genes y estimular las proteínas de la juventud recuperando la piel su calidad original en tan solo 7 días”.

Sorprendentemente, y según esta marca de cosméticos, la afirmación de que el “Activador de la juventud de Genifique reactiva los genes y estimula las proteínas de la juventud” está basada en la realización de un test “in vitro” con los ingredientes del producto y de un test de satisfacción realizado a 34 mujeres. Desde mi punto de vista, y a pesar de que vuelvo a incidir en que al no existir legislación al respecto cualquier tipo de publicidad parece ser que es permitida, este tipo de estudios no pueden sustentar unas afirmaciones tan espectaculares que, en el caso de existir un organismo de control, no pasarían ni el primero de los filtros.

http://www.youtube.com/watch?v=HVVT5WlT0MM

Con el objetivo de desvelar la procedencia de estos misteriosos estudios, el siguiente paso en esta investigación de mercado fue comprobar “in situ” la composición del famoso “activador de la juventud” de la gama Genifique  de Lancôme. Observando la lista de ingredientes que componen este producto se puede comprobar como el único compuesto distinto a los que se emplean habitualmente en este tipo de cosméticos es el “bifida ferment lysate” un lisado de una bacteria cuyos supuestos efectos beneficiosos no pude encontrar, en primera instancia, en ningún artículo científico.

Sin embargo, y tras una más que complicada revisión bibliográfica, encontré en una base de datos de ingredientes cosméticos que la expresión bifida ferment lysate” corresponde a “Bifidobacterium longum lysate” y con este término pude localizar en los principales buscadores científicos la friolera de un único artículo publicado cuyos autores pertenecen curiosamente al Instituto L’Oreal, grupo al que pertenece la casa Lancôme… interesante dato.

Además, este mismo compuesto, “bifida ferment lysate, es el que se esconde detrás del famoso “Código de la Juventud” creado a partir de la asombrosa “Ciencia de los genes” de L’Oreal.

Pues bien, en dicho artículo no se habla en ningún momento de genes, ni de su supuesto proceso de activación, ni de la producción de ninguna proteína de la juventud, ni de inmunología, ni de genética ni de nada parecido. De lo único que se habla es de un mecanismo “in vitro” por el cual un lisado de un microorganismo probiótico, el citado Bifidobacterium longum lysate, puede tener un efecto positivo sobre el aspecto de la piel y de un test de satisfacción realizado sobre un grupo de voluntarias que se aplicaron la crema durante dos meses.

Después de todo lo expuesto creo que queda clara la necesidad de la creación de un organismo oficial que regule y controle todo este tipo de situaciones en las que se emplean términos y conceptos científicos sin criterio para prometer toda clase de falsas esperanzas.

A lo mejor, si se crea ese organismo, cosa que dudo, sabría responder cuando me realizan la siguiente  pregunta… ¿Cómo es posible que un organismo oficial, como es el caso de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, haya prohibido que los alimentos y suplementos enriquecidos en un principio bioactivo como es el caso de la Coenzima Q10 puedan declarar que ayudan a paliar y prevenir ciertas situaciones y, sin embargo, un producto cosmético con el mismo principio bioactivo y que se aplica superficialmente sí que pueda anunciar dichos beneficios?

Evidentemente el mecanismo de actuación de un componente en un alimento o suplemento alimenticio es diferente al de un producto que se aplica a nivel epidérmico, pero, sin en el caso de la industria alimentaria muchos productos están siendo retirados al no poder presentar serias investigaciones realizadas in vivo que justifiquen las propiedades atribuidas a un principio activo, en el caso del sector de la cosmética ese tipo de estudios deberían ser también obligados… y, después de lo expuesto hoy, la duda sobre su éxito existe.

Podríamos seguir hablando largo y tendido del tema pero van a permitirme que lo dejemos aquí ya que quiero darme una ecoducha con rayos bioinfrarrojos, activar mis genes con crema enriquecida en sirtuínas, aplicarme una terapia de células madres vegetales… y todo eso antes de sentarme a ver la Gala de los Goya 2012 y comprobar si gana el claro favorito en la sección de Mejor Película de Ciencia Ficción: “El guardián de la longevidad celular”.

Referencias a artículos científicos:

ResearchBlogging.orgBurnett, C., Valentini, S., Cabreiro, F., Goss, M., Somogyvári, M., Piper, M., Hoddinott, M., Sutphin, G., Leko, V., McElwee, J., Vazquez-Manrique, R., Orfila, A., Ackerman, D., Au, C., Vinti, G., Riesen, M., Howard, K., Neri, C., Bedalov, A., Kaeberlein, M., Sőti, C., Partridge, L., & Gems, D. (2011). Absence of effects of Sir2 overexpression on lifespan in C. elegans and Drosophila Nature, 477 (7365), 482-485 DOI: 10.1038/nature10296

ResearchBlogging.orgGuéniche A, Bastien P, Ovigne JM, Kermici M, Courchay G, Chevalier V, Breton L, & Castiel-Higounenc I (2010). Bifidobacterium longum lysate, a new ingredient for reactive skin. Experimental dermatology, 19 (8) PMID: 19624730

ResearchBlogging.orgPark, S., Ahmad, F., Philp, A., Baar, K., Williams, T., Luo, H., Ke, H., Rehmann, H., Taussig, R., Brown, A., Kim, M., Beaven, M., Burgin, A., Manganiello, V., & Chung, J. (2012). Resveratrol Ameliorates Aging-Related Metabolic Phenotypes by Inhibiting cAMP Phosphodiesterases Cell, 148 (3), 421-433 DOI: 10.1016/j.cell.2012.01.017

ResearchBlogging.orgPacholec, M., Bleasdale, J., Chrunyk, B., Cunningham, D., Flynn, D., Garofalo, R., Griffith, D., Griffor, M., Loulakis, P., Pabst, B., Qiu, X., Stockman, B., Thanabal, V., Varghese, A., Ward, J., Withka, J., & Ahn, K. (2010). SRT1720, SRT2183, SRT1460, and Resveratrol Are Not Direct Activators of SIRT1 Journal of Biological Chemistry, 285 (11), 8340-8351 DOI: 10.1074/jbc.M109.088682

ResearchBlogging.orgKaeberlein M, McDonagh T, Heltweg B, Hixon J, Westman EA, Caldwell SD, Napper A, Curtis R, DiStefano PS, Fields S, Bedalov A, & Kennedy BK (2005). Substrate-specific activation of sirtuins by resveratrol. The Journal of biological chemistry, 280 (17), 17038-45 PMID: 15684413



Por Scientia, publicado el 17 febrero, 2012
Categoría(s): Escepticismo • Química

 

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