¿Somos libres para decidir nuestra religiosidad?

¿La religión que profesamos y la espiritualidad que tenemos, son una creación cultural transmitida de generación en generación o nuestros genes nos hacen ser como somos?

Un concepto normalmente aceptado por la mayoría es que estamos determinados por los genes a pertenecer a algún grupo dentro de una escala que va desde el pragmatismo al idealismo, desde el escepticismo a la credulidad, y desde el materialismo a la espiritualidad.

Sin embargo creer en uno u otro dios es una cuestión cultural que se adquiere por nuestro desarrollo mental en un determinado ambiente.

Las particularidades de cada dios y de la religión son producto de la cultura de cada pueblo y de cada época, pero la predisposición a tener una mayor o menor espiritualidad está condicionada por nuestros genes (Hamer, El gen de dios, 2006).

Primero sepamos de qué hablamos diferenciando las dos palabras. Religión es el conjunto de creencias y dogmas acerca de un dios; la espiritualidad está relacionada con sensibilidad, poco interés en lo material e inclinación hacia lo espiritual (ver RAE). La experiencia cotidiana nos enseña que una persona religiosa puede tener una profunda espiritualidad o tenerla muy escasa y, de la misma manera, una persona que no cree en ninguna religión puede tener una elevada o ninguna espiritualidad. Como diría un castizo, “hay gente pa tó”.

Si bien está clara la diferencia entre estos dos conceptos, también es evidente que una persona muy religiosa tiene una alta espiritualidad y viceversa; a esta asociación de religión y espiritualidad permítanme que las englobe en este artículo con el término religiosidad. De la misma manera se da una alta correlación entre materialismo y ateismo. Estas relaciones no impiden, sin embargo, que puedan darse, aunque más raramente, ateos espirituales y creyentes materialistas.

Si la religiosidad estuviese determinada por nuestros genes deberíamos encontrar un comportamiento más o menos religioso-espiritual relacionado con algunas enfermedades causadas por alteraciones del cerebro o de nuestros genes.

Crespi y Badcock, 2008, Kanazawa, 2008, y muchos otros sugieren que los esquizofrénicos, que son hipermentalísticos y paranoides, pueden estar más predispuestos a la religiosidad y a ver la mano de dios detrás de los fenómenos naturales, mientras que, en el extremo opuesto, los autistas serían menos religiosos debido a su hipomentalismo. La experiencia clínica con pacientes esquizofrénicos y psicóticos confirma completamente esta idea. El psicótico está más preocupado por cuestiones religiosas y en general encuentra significados “ocultos” (sobrenaturales) a situaciones que para los demás son naturales.

Un fenómeno que se da con cierta frecuencia, conocido como apofenia, consiste en percibir la existencia de patrones, como caras o figuras o conexiones entre sucesos, allí donde no los hay. De ese modo se otorga sentido o significado a algo que carece de él.

Caras de Bélmez

Todas las personas tenemos, en mayor o menor medida, una cierta tendencia a buscar (y encontrar) patrones en una gran variedad de situaciones (caras o animales en la forma de las nubes, de montañas, de manchas en las paredes, etc. Si en Google maps por satélite pones las coordenadas +50º 0′ 43”, -110º 6′ 52” te saldrá una montaña de Canadá con cara de indio incluidas las plumas).

Además de para ver lo que no hay, podríamos estar evolutivamente diseñados para inferir intenciones detrás de los fenómenos naturales, ya que la consecuencia de sobreinterpretar erróneamente la intencionalidad –mostrarse paranoico ante fenómenos perfectamente naturales (ej. un ruido inesperado en el bosque)– es menos costoso en términos evolutivos que la consecuencia de no deducir una intencionalidad erróneamente y ser atacado por los depredadores y enemigos cuando menos lo esperas (Haselton & Nettle, 2006). Por lo tanto, la selección natural nos llevaría a ser un poco paranoides porque potencialmente esto podría salvar nuestra vida y podríamos ser religiosos porque somos paranoides y vemos la “mano de dios” detrás de fenómenos perfectamente naturales. Las recientes teorías evolutivas sugieren que la religiosidad no es en sí una adaptación sino un subproducto de otras adaptaciones psicológicas.

En su interesante libro “El dios de cada uno” (Alianza edt., 2011), el profesor Francisco Mora describe algunos estudios realizados sobre conocidos personajes ultrarreligiosos analizando la biografía y sus propios escritos en los que describieron múltiples visiones, alucinaciones y delirios y sus interpretaciones sobrenaturales. Parece ser muy probable que la elevada religiosidad de estas personas estuvieron influidas por enfermedades tales como la epilepsia de Pablo de Tarso, la esquizofrenia de Francisco de Asís o la bien documentada epilepsia del lóbulo temporal de Teresa de Ávila cuyos síntomas fueron contados por ella misma.

Esta tendencia a detectar fenómenos o imágenes inexistentes se puede ver fuertemente acentuada por efecto de determinadas patologías, como las ya mencionadas, o del consumo de drogas, como las anfetaminas, en los que se pueden ver imágenes que nadie más puede ver. Según el catedrático de fisiología Francisco Mora, la apofenia puede explicar fenómenos considerados paranormales, así como fenómenos perceptivos de contenido religioso, como las apariciones de santos, de vírgenes o del mismo dios.

Según este autor, ver imágenes inexistentes no debiera ser considerado extraordinario; lo que sí es extraordinario es que las visiones y pensamientos que surgen en la mente como consecuencia de un estado patológico sean interpretados como sobrenaturales.

El propio título de su último libro, “El dios de cada uno”, resume la idea de que no existe ningún dios universal sino que cada uno crea en su propia mente un dios adecuado a su cultura y sus necesidades. Durante algunos milenios las gentes eran luchadoras y las guerras estaban a la vuelta de cada disputa o de cada loco por el poder, y así el dios creado por Moisés era un dios belicoso, guerrero, colérico, cruel, implacable, al que se le pedía que destruyera al enemigo, un dios que cuando algo no le gustaba mandaba fuego, plagas o inundaciones para librarse del mal.

¿Qué hace que nuestro cerebro nos haga ser más o menos proclives a la religiosidad? Parece que esta tendencia está causada por el neurotransmisor dopamina.

Según el neuropsiquiatra Peter Brugger, la apofenia es consecuencia de una actividad excesivamente alta del sistema dopaminérgico. Recientemente, Sazaki y otros encontraron en varios estudios que las personas con variantes del gen del detector de la dopamina DRD4 que le hacen tener mayor sensibilidad, tienen una mayor respuesta a ciertos estímulos ambientales y son más espirituales.

A partir de estos trabajos, Fred Previc ha desarrollado una teoría en la que considera que los niveles altos de dopamina en el cerebro pueden estar relacionados con las llamadas experiencias religiosas y llevaría a una persona a ser un ardoroso seguidor de una religión. Según su teoría, el exceso de dopamina puede llevar a una persona a interpretar una experiencia anómala, pero natural, como algo de naturaleza mística o espiritual y encontrar patrones inexistentes de causalidad al punto de llegar a convencerse de que estaban predestinados por una fuerza sobrenatural y llegar a convertirse en un fanático defensor de su dios. En esta misma línea, varios trabajos recientes describen un aumento de los niveles de dopamina durante la meditación y en algunos trances.

En un interesante trabajo (Newberg 2012) se describe un experimento en el que se mostraron en una pantalla palabras y caras no demasiado claras a personas religiosas y no creyentes. El resultado fue que los religiosos eran más propensos a verlas donde los no creyentes no lo hacían. Sin embargo, cuando a los más escépticos se les inyectó dopamina fueron capaces de ver las figuras codificadas que antes no veían.

Los recientes estudios neurológicos llevan, por tanto, a determinar que somos espirituales o materialistas, creyentes o ateos, dependiendo de si nuestros genes nos hacen tener una mayor o menor cantidad de dopamina en nuestro cerebro. Una elevada dopamina causa una mayor religiosidad y credulidad, y esto es innato, mientras que la creencia en uno u otro dios, depende exclusivamente de donde hayamos nacido, por lo tanto de la cultura que hayamos recibido, y esto es creación humana.

——————————– Este artículo participa en los Premios Nikola Tesla de divulgación científica y nos lo envía Alfonso Jiménez Sánchez, Doctor en Biología por la Universidad de Sevilla, especialidad en Genética. Ha sido profesor/investigador en las universidades de Sevilla, Stanford (California, USA), Córdoba, Leicester (U.K.), Badajoz. Catedrático de Genética desde 1988.

Referencias y bibliografía: -Hamer D. El gen de dios. Edit. La esfera de los libros, 2006 -Mora F. El dios de cada uno. Alianza edit., 2011 -Newberg AB. Is there any difference between the brain of an atheist and the brain of a religious person? Scientific American enero 16 :51, 2012

ResearchBlogging.orgCrespi B, & Badcock C (2008). Psychosis and autism as diametrical disorders of the social brain. The Behavioral and brain sciences, 31 (3) PMID: 18578904

ResearchBlogging.orgKanazawa, S. (2008). Are schizophrenics more religious? Do they have more daughters? Behavioral and Brain Sciences, 31 (03) DOI: 10.1017/S0140525X08004330

ResearchBlogging.orgHaselton, M., & Nettle, D. (2006). The Paranoid Optimist: An Integrative Evolutionary Model of Cognitive Biases Personality and Social Psychology Review, 10 (1), 47-66 DOI: 10.1207/s15327957pspr1001_3


57 Comentarios

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Francis

Curiosa entrada, yo junto a la foto de la “esfinge” de Marte hubiera puesto la foto más moderna que muestra que es un montaña normal y corriente.

felix morontafelix moronta

Excelente revisión y reflexión. Me quedo con la última frase “…es creación humana.” PUNTO.

Saludos.

Juan Chulilla

Entre otras dudas que tengo está la de cómo hacer ciencia a partir de argumentum ad populum. E.g. “Un concepto normalmente aceptado por la mayoría es que estamos determinados por los genes a pertenecer a algún grupo dentro de una escala que va desde el pragmatismo al idealismo, desde el escepticismo a la credulidad, y desde el materialismo a la espiritualidad.”

Dejando aparte que el autor ha obviado la totalidad del arte previo a su trabajo en lo que se refiere a estudio de la religiosidad, y que ha evitado con alegría y desparpajo la aplastante complejidad del fenómeno religioso con el sencillo expediente de hablar de alucinaciones y dopamina (evitando la integración de la religiosidad en la cosmovisión y la organización de las sociedades), el problema es básicamente académico: la mencionada evitación del arte previo de otras disciplinas sólo define una justificación del prejuicio ideológico personal a partir de supuestas pruebas inconexas con el objeto de estudio.

A partir de ahí, e invirtiendo el sentido del intrusismo disciplinario, podríamos hablar de una práctica extendida entre una parte de los especialistas en genética: buscar impacto en los medios generalistas para aumentar la visibilidad de sus estudios “de verdad” por contagio, acceder a mayores recursos y presupuestos y avanzar en una incipiente agenda ideológica que busca obviar a las malas el papel de la cultura humana y su estudio para sustituirlo por presuntos estudios genéticos de la conducta humana.

Nunca deja de sorprenderme cómo el lysenkoismo vuelve a tomar carta de naturaleza en el siglo XXI y fuera de la unión soviética

Juan Chulilla

Se plantea una contraposición falsa: “¿La religión que profesamos y la espiritualidad que tenemos, son una creación cultural transmitida de generación en generación o nuestros genes nos hacen ser como somos?” Falsa en un doble motivo: tanto porque no hay pruebas ni remotamente concluyentes de que haya algún gen o algún mecanismo neurológico que explique “LA RELIGIOSIDAD”, como porque los hechos sociales, los ladrillos más básicos de la cultura, no “se crean” en un sentido deliberado y controlado. Me remito a obras de más de 100 años que lo explican muy bien y que están al alcance de todo el que tenga contacto con la introducción a sociología o antropología de la religión.

Peor aún, deduzco del texto la equiparación de la religiosidad con una enfermedad. El problema es que para un lego en este tipo de estudios (el autor) una predisposición a una situación definible de forma completamente unívoca (una enfermedad genética, p.e.) es equiparable a una “predisposición” a algo con tantos significados e implicaciones, algo tan complejo y duro de definir como “religión”, “religiosidad” y “creencia”. No hablo de la implícita posición de superioridad de la falta de creencia porque se define sóla.

La religión ha sido esencial para definir la identidad de los grupos humanos, tanto en oposición a otros como dentro de los grupos a muy distintos niveles. Ha conformado importantes parcelas de la cosmovisión y la relación de ésta con la identidad. Ha jugado un papel esencial en la organización de los grupos humanos, su estructuración, su calendario, y etc. tan largo como se quiera.

En estas condiciones, conectar en serio la religiosidad con neurotransmisores y genes me parece perfectamente comparable al lysenkoismo: tratar (ridículamente) de dar una pátina científica a un prejuicio ideológico y obtener recursos de distintos si se comunica con la suficiente intensidad. Y lo de científico, claro, es por decir algo, porque ni aún teniendo en cuenta que se trata de un resumen divulgativo, semejantes afirmaciones pueden ser calificadas como acordes al proceder científico.

Finalmente, como prueba de la ridiculez del punto de partida, el autor define religión y espiritualidad… desde el DRAE. No usando, como es propio en la academia, el arte previo como base desde la que construir, sino el dictamen de expertos… en lenguaje.

Finalmente, dado que hay tanta libertad para hablar de un campo del que no se conocen los fundamentos, me permito insistir en que, ante la falta de rigor académico, sólo me queda deducir con igual libertad un interés nada académico; la cosa pasa de chusca a desgraciada cuando la englobamos en la alegría con la que expertos en áreas ajenas a las culturas humanas obvian el trabajo acumulado y pontifican con un rigor sólo aceptable fuera de las publicaciones académicas. Precisamente, la obligación de un espacio dedicado a la divulgación científica y académica es acercar el conocimiento académico y científico a un público generalista, y eso se puede lograr sin renunciar al rigor y cuidando que ideología y prejuicios no hagan acto de presencia.

Lo_FabreLo_Fabre

¿Podrias repetir tu planteamiento en palabras mas “llanas”?
Ni lo critico ni lo defiendo, simplemente creo que se tiene que rebuscar en el texto para hacer-se una idea mas o menos ordenada de lo que planteas (y creo que muy posiblemente distinta de lo que querias decir originalmente, aunque tampoco este seguro)

Irreductible

Abundando en el tema, existen diversos papers que enlazan neurociencia relacionada con religión:

Además de los estudios científicos que el autor del artículo cita y enlaza, (y que sin embargo, obvias u olvidas deliberadamente para acusar de poco rigor) se me ocurre otro más:

Besocke AG, Baccanelli M, Cristiano E, García MC, Silva W, & Valiensi SM (2012). [Religious manifestations as ictal semiology in temporal lobe epilepsy]. Revista de neurologia, 54 (1), 61-3 PMID: 22187215

Artículo que recogía César Tomé en su blog Experientia Docet:
http://www.experientiadocet.com/2012...xtasis.html

El problema de fondo es que, al parecer, se puede analizar cualquier conducta humana en base a la neurociencia… salvo la religión. Si analizas la religión, malo… caca…

Juan Chulilla

Verás que he hablado de arte previo y de non sequitur a lo largo de las respuestas. De los eventos particulares o de los efectos de neurotransmisores no se puede llegar a lo que se afirma en el post.

En ningún momento he hablado desde una óptica religiosa sino académica. Me parecía bastante evidente también, al hartarme de citar buenas prácticas, arte previo y disciplinas académicas.

Mi creencia o falta de ella es irrelevante en este caso. Pero otras no, me parece. Y Lysenko es un ejemplo perfecto de anteponer prejuicios al buen proceder académico

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Irreductible

Bueno, si vamos a entrar en el debate, vamos a hacerlo bien…

Dices: De los eventos particulares o de los efectos de neurotransmisores no se puede llegar a lo que se afirma en el post. (y añades: tanto porque no hay pruebas ni remotamente concluyentes de que haya algún gen o algún mecanismo neurológico que explique “LA RELIGIOSIDAD”)

Ni las hay (seguramente no las habrá jamás) NI TAMPOCO se afirma en el artículo lo que tu has escrito. Al igual que la neurociencia tampoco encontrará “un gen que explique” la pereza, la amistad o cualquier otra actividad humana. En este post se realiza un acercamiento neurológico a una actividad humana NO hay en él ninguna de las respuestas tajantes y categóricas de las que te estás quejando. Como en otras tantas actividades, la neurociencia NO ha explicado absolutamente ninguna relación efecto-causa absoluto entre una determinada actividad humana y una neurona, una hormona o un proceso neuronal concreto.

Citar a Lysenko aquí me parece otra falacia más. Comparar la neurociencia actual, en los papers que se te ofrecen (que no olvidemos que son públicos, revisados por pares, reproducibles y abiertos a todo tipo de revisiones y críticas) con la coctelera de conceptos e ideas de Lysenko que no tenían ninguna base científica me parece que no tiene cabida. Recuerda eso antes de hacer una comparación tan gratuita: Tras Lysenko no había ciencia solo una mezcla de conceptos y lenguaje científico. Los papers y artículos que se ofrecen en el artículo son ciencia reproducible, revisada y contrastable, aunque a ti te parezca lo mismo el problema no está en los artículos sino en quien no sabe diferenciarlos del batiburrillo de Lysenko.

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Alfoogle

Juan Chulilla, en primer lugar gracias por leer la entrada y dedicarle un tiempo a pensar y comentarla. Acepto la crítica de que el argumentum ad populum no es la forma de demostrar nada, la ciencia no se vota y una mayoría no es sinónimo de certeza, pero en ciencia, cuando una idea es aceptada por una amplia mayoría de expertos, solemos darle mayor credibilidad que si no fuese así, aunque no debemos usarlo como argumento.

Estoy de acuerdo en que he obviado “la aplastante complejidad del fenómeno religioso”, creo que no es este el sitio para un alarde de conocimientos y aburrir al lector con una entrada de veinte o treinta páginas. Sólo he pretendido divulgar un conocimiento muy particular sobre el tema, basado en una serie de artículos y libros que han sido publicados en los últimos años que muestran que hay un creciente interés por el tema.

Sr. Chulilla, con esta entrada no “justifico ningún prejuicio ideológico personal”, primero porque no intento justificar nada y, segundo, porque no hablo de ningún prejuicio personal, lo único personal ha sido la elección de una determinada corriente de pensamiento y de trabajos científicos (todo criticable, por supuesto) que avalan unas conclusiones como las que resumo en el último párrafo de la entrada. El hecho de que, como cualquier trabajo científico, éste sea criticable y refutable, no autoriza a tacharlo de “pruebas inconexas”. ¿Su “integración de la religiosidad en la cosmovisión” es igualmente criticable y, sobre todo, refutable?

¿Por qué acusa (no sé si a mi entrada o a los trabajos mencionados en ella) de “intrusismo disciplinario”? ¿Es que la religión o la espiritualidad son materias exclusivas de algún grupo de expertos, especialistas o iniciados? Y, desde luego, no piense que está Vd haciendo intrusismo disciplinario al hablar de genética, puede hablar y criticar tanto como lo crea conveniente, la ciencia no es patrimonio de nadie y está abierta a cualquier crítica, venga de donde venga. En mi modesto entender, creo que no ocurre lo mismo con los temas religiosos, sean de la religión que sean.

Comete Vd algunos pequeños fallos adicionales en los comentarios/críticas del tercer párrafo que quisiera explicarle. 1, “los especialistas en genética buscan impacto en los medios generalistas para aumentar la visibilidad de sus estudios”, por supuesto!, y los bioquímicos y los neurólogos, y los matemáticos y los químicos y los … Acaso ¿es esto censurable? 2, “buscar impacto… para acceder a mayores recursos y presupuestos”, repito al pié de la letra el comentario anterior y, además, añado: cualquier acción que haga aumentar los presupuestos de la investigación será bienvenida, independientemente de la especialidad de cada uno. Como ve, estos comentarios nunca serán una crítica. 3, “busca obviar a las malas el papel de la cultura … para sustituirlo por presuntos estudios genéticos”. Sr Chulilla, quien obvia a las malas la cultura es Vd ya que aparenta desconocer que la genética, igual que toda la ciencia, es parte de la cultura humana, por lo que yo no podría nunca sustituir la cultura por la genética dado que ésta es parte de aquella. 4, los estudios genéticos de la conducta humana distan mucho de ser “presuntos” o supuestos, lo avalan miles de investigadores en todo el mundo trabajando sobre estos temas que publican sus tesis e hipótesis en miles de libros, revistas especializadas (sólo dedicadas a este campo he contabilizado veintiuna revistas especializadas citadas en el NCBI), congresos, etc., y cada vez adquiere más consistencia el concepto de que una buena cantidad de rasgos del comportamiento, sentimientos, actitudes y un largo etc., vienen determinados o influidos por los neurotransmisores y, por tanto, por los genes. Que no sean conocidos por Vd, y por mucha gente, no los invalidan, no vaya Vd ahora a caer en la falacia del argumentum ad populum con la que iniciaba su crítica.

Para acabar, ¿conoce Vd bien la historia de Lysenko? Por si no lo sabe le informo, Lysenko se opuso y luchó contra todo el conocimiento de la genética y contra su aplicación práctica, afirmaba que todos los rasgos de los seres vivos eran inducidos o modificables por el ambiente. Entonces, ¿cómo se le ocurre decir que “se sorprende de que el lysenkoismo vuelve a tomar carta de naturaleza en el siglo XXI” si mi entrada destaca que una característica tal como la religiosidad es debida a los niveles de dopamina y, por ende, a los genes? No creo que se pueda referir en esta crítica a algo tan bien probado como que el dios en el que cree cada uno es puramente cultural y depende exclusivamente de dónde haya nacido cada uno. Más aún, estoy completamente de acuerdo en la tesis del Prof. Mora (plasmada en su libro “El dios de cada uno”) de que cada uno se crea su propio dios.

Juan Chulilla

La ciencia es un subconjunto de la producción de conocimiento académico. Todo el conocimiento académico calificable como tal respeta unas mínimas normas de juego y no por consideraciones ideales, sino muy prácticas: la división anidada en disciplinas y subdisciplinas sigue haciendo manejable el conocimiento especializado por más que se acumule.

Ningún conocimiento académico es patrimonio de nadie. Basta con acceder a las bases iniciales del arte previo sobre cualquier disciplina o especialidad en cualquier biblioteca o recurso comparable para hacerse una idea de las bases del campo en cuestión, y la profundización en el mismo es directamente proporcional al esfuerzo.

Tengo que insistir no sólo en la falsedad de la dicotomía inicial, sino en el inopinado recurso al “arte previo”: definir religión y espiritualidad usando el DRAE. Divulgar exige un conocimiento solvente del tema divulgado para, a partir de él, acometer la simplificación sin cometer errores de bulto.

Del efecto de la dopamina en el comportamiento no se sigue la totalidad del fenómeno religioso ni espiritual. Es una simplificación que no es divulgativa, sino grosera: parece que el non sequitur estuviera permitido a la hora de explicar académicamente un fenómeno.

Pensé que la comparación con el lysenkoismo era suficientemente obvia, pero entiendo que no: al igual que lysenko en su momento se salta por interés los procedimientos científicos para imponer un modelo no probado con el objetivo de obtener una ganancia no científica, los estudios que “demuestran” la determinación genética de la religiosidad se saltan igualmente los mismos procedimientos y el objetivo no es hacer ciencia o producir conocimiento académico, sino otro.

jklñjklñ

la verdad, no se puede estar en desacuerdo con juan chulilla, no sé por qué le dais tanta caña…, no es lo que se pide cuando se desmantela desde aquí a algún magufo por ejemplo?, la verdad que en esto estoy con él y, mi único y verdadero dios es el dinero quiero aclarar…

MacElenaMacElena

Interesante y excelente artículo; mucho que discutir, comentar y reflexionar- que es de lo que se trata!- Quizás después de leer el artículo nos podemos plantear cómo están nuestros niveles de dopamina, o si nos gustaría pertenecer al grupo de visionarios con altos niveles de dopamina. No se vosotros, pero yo me apunto a la dopamina, pero “de la buena”. La dopamina se relaciona (junto con la serotonina y endorfinas) con la felicidad, cuando nos sentimos infelices las buscamos de una u otra forma a cual mas diferente (y divergente): en la comida, el sexo, las drogas, el alcohol, el deporte, la meditación, el riesgo .. hasta alcanzar “el subidón”. Como dice Alfonso, “hay gente pa to” y no veo yo problema en tener altos los niveles de dopamina!. El problema está cuando se quiere convencer a los demás de la certeza de lo que uno “está viendo” en estas condiciones y establece una “cruzada”. Es en este punto es en el que para mi hay una clara diferencia entre la espiritualidad -dopamina “de la buena”- mas cercana al misticismo, la imaginación y a la individualidad; y la religiosidad -dopamina y algo mas que la adultera- cercana al fanatismo, la imposición y la “salvación de nosotros pobres mortales”.

Moisés

¿Por qué las únicas réplicas del comentario anterior son votos negativos? Yo tenía mucha curiosidad por leerlas.

Alfoogle

Juan Chulilla, no hay ninguna contraposición. Una cosa es la religión que profesamos, que es puramente cultural, y otra bien distinta la espiritualidad que, como defienden muchos trabajos científicos, se debe en buena medida a los genes que recibimos. Y sí, hay muchas pruebas publicadas en revistas serias de los mecanismos neurológicos, sobre todo de neurotransmisores, que concluyen una relación entre éstos y la religiosidad (una pequeñísima muestra de estos trabajos las puede ver en las referencias citadas en mi entrada). Ya que me tildaba del uso de una falacia, ahora yo le critico el uso del argumentum ab annis o de la falacia de la jactancia cronológica, ya que por muy antigua que sea su bibliografía no implica ninguna autoridad.

Que las religiones han tenido una influencia extraordinaria en el desarrollo de los pueblos y de las culturas nadie lo pone en duda, pero creo que, desgraciadamente, esa influencia ha sido excesiva y estoy convencido de que sin ellas los pueblos se habrían desarrollado con menos guerras y más cultura. Pero esto es salirse del tema que nos ocupa.

Vuelve a relacionar el lysenkoismo con la conexión que hago (y que hacen los autores que comento) entre la religiosidad y los genes. Sr Chulilla, lysenkoismo es lo contrario, lysenkoismo es decir que la religiosidad no tiene nada que ver con los genes que, de lo que escribe, deduzco que es lo que Vd promueve.

Finalmente, vuelvo a insistir sobre lo que escribí anteriormente, la genética, como todas las ciencias, no son “áreas ajenas a las culturas humanas”, son parte de la Cultura humana, le parezca a Vd bien o mal. Y porque esto es un “espacio dedicado a la divulgación científica y acercar el conocimiento científico a un público generalista” es por lo que he enviado esta entrada en la que me hago eco de un conocimiento científico contrastado por muchas publicaciones y sin renunciar al rigor y seriedad que para mí tiene la divulgación científica.

Juan Chulilla

¿Cómo que no hay ninguna contraposición? Cito:

“¿La religión que profesamos y la espiritualidad que tenemos, son una creación cultural transmitida de generación en generación o nuestros genes nos hacen ser como somos?”

Juan Chulilla

Y por cierto, lo único que promuevo es el leit motiv de Amazings: hacer divulgación científica seria. Para ello hay que partir de un conocimiento solvente del tema que se divulga.

Hay que insistir: no se puede citar a la DRAE para sustentar una afirmación con base académica.

Alfoogle

Juan Chulilla escribió: ” al igual que lysenko en su momento se salta por interés los procedimientos científicos para imponer un modelo no probado con el objetivo de obtener una ganancia no científica, los estudios que “demuestran” la determinación genética de la religiosidad se saltan igualmente los mismos procedimientos y el objetivo no es hacer ciencia o producir conocimiento académico, sino otro”
Osea que ¿todos y cada uno de los trabajos publicados que relacionan genes y religiosidad se saltan los procedimientos científicos? Sr Chulilla, admiro su capacidad de leer y entender con claridad todos los trabajos que dice criticar (pues para criticarlos habrá que haberlos leido, al menos, no?), yo le aseguro que no tengo tiempo ni para leerme una pequeñísima parte de cuanto de publica.
Si el obtetivo de estos científicos no es hacer ciencia, ¿podría indicarnos a todos cual es ese “otro” objetivo con el que termina de forma oscura su comentario?

Juan Chulilla

En tanto que se obvia (insisto en el uso que se ha hecho del DRAE) el arte previo, se está saltando el buen proceder académico, previo incluso al científico. Después, tengo que insistir otra vez en que entre el efecto de la dopamina y las manifestaciones o eventos espirituales hay una bonita cadena de non sequitur.

Para abordar una cuestión desde una perspectiva académica solvente es necesario tener en cuenta el arte previo. A menos, claro, que lo académico sea una excusa.

AbraxasAbraxas

Voy a salirme un poco por la tangente. He leído con cuidado tus comentarios y tu crítica al artículo. Algunas cosas las comparto, otras me parecen errores (más aún tras las aclaraciones del autor) y otras, pues no las he entendido.

Lo que no me ha quedado en absoluto claro es cuál es tu postura. Tal vez si nos aclaras tu postura nos será más fácil comprender lo que nos tratas de señalar como erróneo y tus argumentos al respecto.

Dices que no existe la dicotomía entre religiosidad como algo aprendido o algo genético. Dices que está mal recurrir a la definición que da el diccionario de religiosidad. Dices que hay un non-sequitur entre los comprobados efectos de la dopamina en las “experiencias religiosas”. Y yo me pregunto, ¿cuál es tu postura al respecto? ¿Cuál sería el enfoque correcto del estudio de la religiosidad según tú? ¿Cuál sería la definición correcta de religiosidad? ¿Qué es lo que produce las “experiencias religiosas” si la correlación descubierta con niveles muy elevados de dopamina es circunstancial?

Dices que no, que está mal, que si el arte previo y tal y cual, pero no nos dices qué tratas tú de decir como contraposición al artículo. Agradecería un exposición clara de tu postura, tu “eso está mal, eso es falaz, mira el arte previo” no me dice nada ni como crítica al artículo ni como indicativo de tu postura.

Muchas gracias.

IsabelIsabel

Sr Chulilla eso de “La ciencia es un subconjunto de la producción de conocimiento académico” no lo comparto en absoluto. Mas bien sería al contrario, en todo caso.
La ciencia en este planeta, es fruto de mucho trabajo y los investigadores contrastan sus resultados, y…opinar es muy facil..hacer ciencia es “harina de otro costal”.
Ademas este no era el tema de este articulo. Por cierto felicito a su autor. Es una vision muy completa y moderada, propia de una vision cientifica, de un complejisimo fenómeno como es la espiritualidad/religion , del ser humano.

Alfoogle

Uso su mismo argumento: ” Para abordar una cuestión desde una perspectiva solvente es necesario tener en cuenta el arte previo”. Ya que le gusta tanto la expresión del “arte previo” seguiré con ella. ¿Conoce Vd bien el “arte previo” de la genética? Si no es un experto serio del tema podría deducir que no lo conoce. Yo no conozco el “arte previo” de las religiones. Pero lo mismo que ese desconocimiento no le impide a Vd discutir mi entrada, lo que le agradezco, por favor permítame a mí tener el mismo derecho a discutir de lo que quiera sin tener que ser sospechoso de “otros intereses” o “excusas”. No soy ningún experto en el “arte previo” de las religiones, pero algo sé, y sobre todo, no lo soslaye que de lo que yo he escrito algo entiendo, porque mi entrada ha sido comentar puntos comunes de una serie de trabajos publicados de autores muy serios. Ni de ellos ni de mí conoce Vd más de lo que aqui hay escrito, por lo que no tiene derecho a usar el argumentum ad hominem para criticar unos trabajos científicos que desconoce. A partir de esto, creo que podemos seguir discutiendo sobre la entrada sin usar ninguna falacia lógica.

JuanJuan

“Un concepto normalmente aceptado por la mayoría es que estamos determinados por los genes” No es cierto.
Los humanos hace mucho tiempo que vivimos fuera de las leyes “naturales” de competencia en la que viven el resto de los animales. Vivimos en una sociedad y elegimos a nuestras parejas por factores “artificiales” los cuales cambian por moda, historia algo que poco tiene que ver con nuestros genes sino con la tradición oral y escrita de nuestra sociedad.

Es cansino que se siga justificando el comportamiento humano a base de: Proporciona a ventaja evolutiva” presentando como evidencia un: “Tiene sentido lógico”.

Muy bien sigan buscando genes para el comportamiento humano. Sospecho que es una aproximación errónea. Pero hay gente pa tó

Alfoogle

Hay que matizar muy bien eso de que estamos lejos de las leyes naturales. Que las fuerzas evolutivas que ejercieron sobre nuestros antepasados hace cincuenta mil años no son las mismas que hoy actúan sobre la humanidad, creo que es indudable. Quizás yo debería haber matizado más alguna frase para hablar en pasado: “la selección nos hizo un poco paranoicos cuando íbamos por la selva y teníamos depredadores”. Esa paranoia se mantiene, como todas las características que tenemos, no han pasado tantos años, aunque ya no sirvan para nuestra defensa y no alteren nuestra evolución.
Que muchos genes actúan sobre el comportamiento humano no hay la menor duda, ¿cómo se explican, si no es así, los innumerables cambios del comportamiento debido a las alteraciones de los neurotransmisores? Puede no haber genes “específicos” para el comportamiento, pero hay genes cuya actividad influye claramente en determinados comportamientos. No es una aproximación errónea, es una aproximación y de sus resultados podremos concluir en un futuro cercano si fue errónea o no.

JuanJuan

Me voy a explicar mejor.

Hay muchos factores que llevan a la esquizofrenia entre ellos el consumo de sustancias. Mayor en barrios pobres
En la población el numero de religiosos supera al de ateos. Es de esperar que los enfermos mentales sean proporcionales

Si tenemos en cuenta que existe una correlación entre educación y ateísmo. Y la educación superior esta todavía lejos del gran publico especialmente en los estratos mas bajos de la sociedad y en muchos casos las propias enfermedades impiden el desarrollo educativo.

Ya el seleccionar enfermos mentales estamos distorsionando en estudio. Si existe un componente genético para probarlo se tendía que utilizar gemelos idénticos criados en distintos entornos y con distintos niveles económicos y educativos.

Sobre si es una aproximación errónea tienes razón el futuro lo determinara. Pero personalmente la religión es la máxima expectación de recompensa para los que creen por lo tanto es normal que aumente la dopamina. Como también lo hace con cualquier placebo.

Alvis SinghAlvis Singh

Yo no soy un experto en estos temas, y no puedo usar palabras tan rebuscadas como ustedes hacen, será posiblemente porque soy un Ing. Electrónico y no he estudiado a profundidad temas de filosofía o afines, sin embargo mi opinión es que la ciencia es muy importante en el desarrollo humano y de hecho contribuye a la explicación de temas tan profundos como lo es la religión y la espiritualidad, sin embargo aunque la ciencia relacione la conducta espritual y religiosa, con actividades neuro-químicas en el cerebro, no puede ir a la raiz de todo, o sea no puede explicar la naturaleza y la existencia de Dios, que de hecho existe, pués no puede ser posible, la existencia de un universo tan complejo y posedor de algo aun más complejo que el (la vida misma), sin la existencia de Dios, si fuese asì entonces tendriamos que limitar la explicación de lo existente a simplemente decir que su raiz está en el azar, o sea que todo fué por casualidad. No es que yo esté ciegamente dispuesto a defender la existencia de Dios, sino más bien que no puedo encontrar evidencias para decir que Dios no existe, no puedo lograr visualizar como el azar, pudo lograr crear algo tan complejo como la mente humana, algo tan complejo como el planeta tierra, como el sistema solar, como las galaxias, como las supernovas, los cometas, etc…Y eso que me limito a describir solo este universo, ya que fìsicos y matemàticos han afirmado que existen otros universos ademàs de èste…Lo que digo con todo esto es que es imposible que no haiga una mente creadora detrás de todo lo que nos rodea…SIMPLEMENTE ES IMPOSIBLE DEJARLO EN MANOS DEL AZAR…Gracias por la atención

Alfoogle

Pues sí, es posible dejarlo todo en manos del azar. ¿Cómo el azar puede explicarlo todo? Buenoooooo. Primero hay que estudiar mucha, mucha Biología y mucha evolución, leer mucho, mucho, llegar a ser un perfecto profesional de la evolución, y aún así seguirás sin conocerlo todo.

Carlos T.Carlos T.

Me niego en roturno a dejarlo al azar. Hay probabilidades tan elevadas que segun los matematicos pueden que nunca ocurran.Y para la vida, con toda su complejidad (e.g. hacen falta aminoacidos levógiros para el ADN, pero dextrógiros para otras proteinas) hacen falta muchas pero que muchisimas probabilidades para que todo hubese surgido tal cual esta ahora. y no hablemos entonces de la simbiosis, el instinto, la inteligencia, la belleza; que no, que me niego a creer que todo fue culpa de que “salio el 2 en vez del 6″.

Y si hablamos del vasto Universo, vemos orden y precisión en el; por ej. leía ayer en el blog Eureka que hay pulsares cuyo periodo de rotación es tan preciso como los mejores relojes atomicos de los que disponemos…otra vez el azar. “Jope que listo es el azar”.

Donde hay orden hay ordenate, donde hay ley hay legislador, donde hay belleza hay artista.

julianjulian

Alguien ha cogido aquí por la tangente intentando colar la pseudoteoria del diseño inteligente. Baste decir que eso de meter el elemento “ser” o “entidad” inteligente que crea y diseña implica meter conceptos que son construcciones humanas sujetas a subjetividad, tales como belleza, u orden, y que no tienen cabida desde la perspectiva del rigor científico. Por cierto, interesantes son las objeciones del sr. Chulilla, desde una metodología que es por lo general aceptada desde las ciencias sociales (claro esta, admitiendo “ad hoc” tal distinción de mi parte, por ahora ya que esto seria incluso otro punto de discusión), pero no puede pensarse que puede descalificarse el “esquema” que el autor hace de trabajos con fundamentos FACTICOS, que determinan las relaciones de causa y efecto del fenómeno descrito. En ultimas, me ha parecido una reducción a un problema nominal de lo que ha de entenderse por religión, (de allí, yo deduzco, que se dirigian las criticas a lo que creo es un estado de cosas del arte en áreas como la sociología o la antropología). Pero al caso que nos ocupa, desde mi humilde opinión, pienso que no venían a cuento… si no es asi, me disculpo de antemano. Digo que no venían a cuento, porque el fenómeno que es relacionado es el por que de las apofenias, y por extensión al de las pareidolias, y de estas (que creo es la relación que no ha dejado clara el autor), con el de la religión (no dejando de anotar, que si resulta poco afortunado quedarse con la sola definición de la DRAE). De lo que yo me he podido enterar, del mismo artículo, como de los mismos comentarios que lo critican y otros que lo revisan o complementan, es como esa actividad de los neurotransmisores, determinan lo que podríamos llamar “experiencias religiosas” y estas a su vez, la forma en que el sujeto se compenetra dentro de una religión, esta última no determinada por los genes del individuo, sino por algo que a mi se me ocurre catalogar como exógeno, que es la cultura. Para finalizar, gran post, felicito al autor, al debate que se ha generado, y dejar la anotación que teniendo en cuenta de que hablamos de un simple post divulgativo y no una tesis científica, el artículo logra su cometido (claro, no excento de fallos, como es natural en un espacio reducido como lo es una “entrada”), cosa extraña en estos dias en la internet, en el que se peca, o de excesiva simplicidad, o exceso de verborrea “terminologica”.

AbraxasAbraxas

“me niego a creer que todo fue culpa de que “salio el 2 en vez del 6″”

Míralo así. De las caras del dado, solo 2, 3 y 6 eran posibles. Además, no solo salió 2, salió 2, salió 3 y salió 6. Además, las condiciones hacían que 2 saliese con muchísima más frecuencia (órdenes de magnitud más) que 3 y 6, y además las condiciones favorecieron que 2 prevaleciese sobre los raros casos de 3 y 6. Multiplica eso por escalas de tiempo literalmente inconcebibles por la mente humana, y ahí tienes tu 2, servido en bandeja de plata y con su lazo rosa y todo.

“Donde hay orden hay ordenate, donde hay ley hay legislador, donde hay belleza hay artista.”

Es justo al revés.

Alfoogle

Siguiendo la última frese de Abraxas: y donde hay desorden, maldad, agresividad, beligerancia, y un larguísimo etc. de las acciones que se dan en la humanidad así como en el resto de los seres vivos, ¿qué hay? ¿un diseñador loco quizás?

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AbraxasAbraxas

Respecto a mi última frase, veo ahora que podría no entenderse. A lo que me refiero es a que la belleza, el orden y la ley son experiencias subjetivas. No hace falta un ordenante, legislador ni artista para que existan, lo que hace falta es que haya alguien que las experimente. Es decir, no hay orden, ley y belleza por un ordenante/legislador/artista, sino porque hay un HUMANO que percibe la naturaleza como algo bello, ordenado y con leyes. Dicho de otro modo: está todo en tu cabeza.

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CajasCajas

¿Orden y precisión en el Universo?

Como no sea por la precisión que tuvo el meteorito que al caer a la Tierra provocó la extinción de los dinosaurios no veo nada parecido.

TonyTony

Creo que te has salido por la tangente en tu comentario, dado que entras de lleno en el conocido debate sobre la existencia/no existencia de Dios. Cada uno es libre de creer en lo que quiera, pero me gustaria comentar algunos de los puntos que tocas…

Para empezar cuando dices “no puedo encontrar evidencias para decir que Dios no existe”, te diré que no sólo tú… nadie puede probar un negativo. Por eso la carga de la prueba cae de quien afirma algo, y te refiero a la muy conocida frase de David Hume popularizada por Carl Sagan: “Afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencia extraordinaria”.

En cuanto a la complejidad de las cosas y la necesidad de un creador, dado que según tú es imposible dejarlo en manos del azar… te plantearia muchos puntos ya elevados por gente mucho más preparada que yo para exponerlos (por citar algunos grandes divulgadores, Richard Dawkins para entender los procesos evolutivos biológicos, Neil deGrasse Tyson para entender la formación y evolución del universo, o como buen compendio el extraordinario Carl Sagan), pero te hago la siguiente reflexón: si bien es cierto que puede parecer que el que estemos aquí hoy, pensando en estas y en tantas otras cosas, requiere muchisimos elementos de “azar” (para empezar que las constantes universales y las leyes fisicas sean las que son, y por supuesto el que nuestro universo/galaxia/sistema solar sean como son, y que la evolución funcione como funciona… llegando incluso al que un meteoro acabara con los dinosaurios), planteate que si uno solo de esos trillones de elementos de “azar” no fuese como es o como fué… simplemente no estariamos aqui preguntandonos nada. Eso para ti puede implicar un “Dios existe”… para otros ese tipo de pensamiento se engloba en una falacia de falsa causalidad (“post hoc ergo propter hoc”).

MacElenaMacElena

Bien! vamos a discutir de la entrada “ad libitum”, y lo digo para estar a tono con las anteriores entradas 😉 yo (como Abraxas) tengo curiosidad por saber la postura del Sr. Cuchilla al respecto del tema que realmente nos ocupa: dopamina-religiosidad. Hasta el momento el Sr. Cuchilla ha criticado el razonamiento, el procedimiento y no se cuentas cosas más, pero no ha dado ni un solo argumento que rechace la idea profusamente referenciada en la entrada. Sr. Cuchilla, le guste o no somos pura bioquímica y nuestros sentimientos o nuestras percepciones un coctel de hormonas y neurotrasmisores!

MacElenaMacElena

perdón, quise decir Sr. Chulilla- lo siento, mi cerebro juega conmigo de vez en cuando .. algo de dixlesia y otras nimiendades; pero no crean eso tambien tiene sus ventajas (dicen)

Carlos T.Carlos T.

Coincido plenamente con el Sr. Chulilla, y me temo que querer hacer que el comportamineto del ser humano esta condicionado por los genes nos quita “parte” de la responsabilidad de nuestros actos. “Soy así porque así son mis genes” me patrece un absurdo total.
Y repecto a la afirmación de que los esquizofrenicos son más “espirituales”, por desgracia tengo contacto con un familiar politico con esquizofrenia-paranoide y he de decirle que es bastante menos “espiritual” que yo. Vamos que a lo mejor el es la excepción que confirma la regla, pero tras la lectura de los diversos comentarios pienso que este post no ha sido muy riguroso.

Saludos

Alfoogle

¿Le parece más riguroso basarse en el caso de una persona que Vd conoce que en los centenares de trabajos científicos publicados en revistas con comités de referencia? Si en esta entrada, según su opinión, no he sido muy riguroso aún citando los trabajos y publicaciones que lo avalan, por favor indique en qué trabajos contrastables se basa para esta afirmación (si tiene mucho interés le puedo citar varias decenas más de artículos directamente relacionados con esta entrada, pero no es mi interés aburrir a nadie). Sea Vd riguroso con su comentario y explíquenos por qué le parece un “absurdo total” que somos como nuestros genes nos hacen (frase que no menciono en mi entrada).
No tema, nadie “quiere hacer que el comportamiento del ser humano esté condicionado por los genes”, que el comportamiento humano esté o no condicionado por los genes no depende de nadie, sólo depende de cómo la evolución nos ha moldeado. La ciencia lo único que hace y hará será descubrir para luego describir cómo funcionamos, y el funcionamiento de nuestro comportamiento tendrá las influencias genéticas que tenga le guste a Vd o me guste a mí más o nos guste menos. Que ese conocimiento pueda ser utilizado para quitar parte de la responsabilidad de los actos no será nada nuevo, ya se ha intentado en varias ocasiones en sede judicial y sin ningún éxito. Está claro que el conocimiento nos hará más cultos y libres, pero también nos planteará problemas nuevos que nos obligarán a reflexionar y discutir seriamente para tomar entre todos las decisiones que nos lleven a un uso correcto de cada nuevo avance.

SebastiánSebastián

La genética cerebral es domesticable, el asunto depende de cuáles son los contextos socioambientales que determinan nuestro comportamiento, es a lo que llamamos “neuroflexibilidad”, el medio que habitamos puede o no detonar conductas de todo tipo.

Su artículo es muy bueno, lo que pasa es que hay cierto dejo de: “es la naturaleza humana”, y nuestra manera de comportarnos es bastante más compleja que meros designios genéticos, en mucho mayor medida somos constructos de situaciones vivenciales.

Soy un defensor férreo de la ciencia, pero en casos como el relacionado se necesita de complementariedad para llegar a dictámenes lo más certeros posible, y sin duda las ciencias sociales tienen suficiente autoridad para injerir en este asunto, y ojo, no estoy apoyando los comentarios del Sr. Juan Chulilla.

Alfoogle

Sebastián: no creo haber escrito, ni dicho entre líneas, que el comportamiento humano dependa de la naturaleza en el sentido que dependa exclusivamente de los genes, nada más lejos de lo que pienso. Que el comportamiento humano está claramente influenciado por el ambiente donde nos desarrollamos nadie lo duda. Lo que sí es puesto en duda, no hay nada más que leer los comentarios aquí expuestos, que la naturaleza, es decir nuestros genes, también tengan una clara influencia sobre nuestro comportamiento. Y como esta idea es la que se pone en cuestión continuamente es por lo que he escrito esta entrada, para divulgar la noción de que nuestros genes tienen una influencia evidente en nuestro comportamiento. He elegido la cuestión religiosa por ser, quizás, la menos tratada, ya que las influencias genéticas sobre otros comportamientos han sido descritas de forma generalista y mucho más de forma científica especializada por muchos autores (como muestra un botón: busque en la red el Department of Psychology, Queen’s Univ., y encontrará el laboratorio de neurotransmisores y comportamiento donde puede acceder a los artículos científicos publicados por el grupo) (¿Qué le parece el título del siguiente artículo: Gene-Culture Interaction: Oxytocin Receptor Polymorphism (OXTR) and Emotion Regulation, Kim, H.S. y otros, Social Psychological and Personality Science, 2, 665-672 (2011)) (La revista Nature, aceptada por todos como las más reconocida publicación científica, publicó en enero del pasado año un extraordinario artículo sobre el tema que discutimos: cómo afecta la liberación de dopamina a las emociones que sentimos al escuchar música, recomiendo su lectura, la referencia es Nature Neuroscience 14, 257-262 (2011), puedo enviar el pdf a quien lo desee).

SebastiánSebastián

Fíjate bien en lo que he escrito, no estoy negando la genética como parte crucial en nuestro comportamiento, lo que afirmo es que ésta es modulada por factores exógenos, respecto a esto también hay estudios científicos que demuestran que individuos con cierta predisposición genética a desarrollar conductas perniciosas para la sociedad bajo los adecuados contextos socioambientales son inhibidos para ello.

Usted refuerza mi punto al glosar por ejemplo: “cómo afecta la liberación de dopamina a las emociones que sentimos al escuchar música”.

En definitiva somos una fusión entre genes y experiencias vivenciales, y esto último es lo que nos moldea.

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LuisLuis

La apofenia hace referencia a identificar conexiones o patrones donde no los hay (“todos los días piso una marca en el piso; hoy me fue mal en el trabajo porque hoy no lo hice”).

La pareidolia es el fenómeno mediante el cual se percibe equivocadamente un estímulo como algo reconocible (“¡Eh! ¡En esta tostada está el rostro de la Virgen!” o más comúnmente “esa nube tiene la forma de x persona, animal o cosa.”).

En el artículo se confunde el primero con el segundo.

Alfoogle

Luis, no confundo pareidolia con apofenia. La primera es un hipónimo de la segunda por lo que si hablo de apofenia incluyo su significado más ámplio que, de acuerdo con el neuropsiquiatra Meter Brugger (citado en El dios de cada uno, F. Mora, página 141), es la capacidad de ver patrones o conexiones, palabras, caras o figuras, donde no las hay, dando sentido a algo que no existe y que carece de significado.

proaonuiqproaonuiq

Me ha interesado ésta entrada aunque me ha decepcionado el final. Una pregunta:

“Los recientes estudios neurológicos llevan, por tanto, a determinar que somos espirituales o materialistas, creyentes o ateos, dependiendo de si nuestros genes nos hacen tener una mayor o menor cantidad de dopamina en nuestro cerebro. Una elevada dopamina causa una mayor religiosidad y credulidad, y esto es innato”.

¿ Según esto si cogemos un ateo recalcitrante (cómo yo), le ponemos en un entorno de ateos y sin exposición a creencias religiosas, le podemos convertir en creyente sólo a base de modificar sus niveles de dopamina ? Y a la inversa, si cogemos un fanático religioso, en un entorno completamente religioso y sin exponerle a creencias ateas, reduciendo sus niveles de dopamina ¿ le podemos convertir en ateo ? No me lo creo. Quizás más crédulo o respectivamente más incrédulo, que no es lo mismo.

También señalar (aunque esto no modifica básicamente el argumento principal de la entrada), que la definición “Religión es el conjunto de creencias y dogmas acerca de un dios” parece muy estrecha. La idea de Dios es propia de religiones “más avanzadas” o pulidas. E incluso hay religiones “avanzadas” sin idea de Dios.

p.s. Yo tampoco entiendo los votos negativos a Juan Chulilla.

Alfoogle

Está hecho el experimento de inyectar dopamina a quien no veía imágenes en un sistema de ruido y a partir de ese instante ser capaz de ver lo que antes no podía ver. Es interesante el experimento que propones con creyentes y ateos, pero creo que los resultados no serían tan concluyentes como dices. La credulidad o el escepticismo, el idealismo o el materialismo, no son cualidades que se adquieran ni por un sólo factor genético (dopamina) ni por un sólo factor ambiental, creo que intervienen otros muchos factores (en mi entrada sólo analizo uno de ellos) y la interacción entre ellos.

De acuerdo, la definición de religión es estrecha, pero creo que existen muchas definiciones muy distintas según el que define lo haga desde la antropología, sociología, filosofía, psicología y además sea creyente en alguna de ellas o no. Dada esta amplísima variedad de puntos de vista he optado por la más escueta aunque, estoy de acuerdo, es demasiado estrecha porque no creo que una más amplia y completa definición cambie el fondo de la entrada. Y sobre las que no tienen ningún dios, creo que pueden ser consideradas más como filosofías que como religiones.

proaonuiqproaonuiq

Gracias por tu respuesta Algoogle.

Estoy de acuerdo en que inyectar dopamina puede hacer ver cosas que no existen, patrones aparentes, no reales. Pero cómo dices, otra cosa es que el individuo asigne una semántica religiosa a eso que ve y no existe. Para eso entiendo que se necesita un entorno cultural religioso.

Yo en otras partes he defendido que en el fondo ciencia y religión parten de la misma proposición, tienen la misma raíz. Lo que una afirma la otra lo niega. La religión afirma que lo sobrenatural (sea en forma de Dios o en otra forma) existe. La ciencia, lo niega. Este es el presupuesto, la creencia fundamental de la ciencia. Por eso un científico creyente siempre me ha parecido una contradicción andante. Pero es posible que identificar religión con sobrenatural sea demasiado amplio….

justojusto

Sinceramente me ha parecido un excelente artículo,por la capacidad de condensar y divulgar con impecable rigor científico,ideas muy amplias e interrelacionar lo biológico,genético ,con lo cultural,la evolución en el mas extenso,complejo,e inacabable sentido…por supuesto que se pueden añadir muchos comentarios relacionados,pero creo que el guión básico es correcto,fascinante y respetuoso con cualquier supuesta creencia religiosa. Además la bibliografía adjunta completa muy bien a quien quiera seguir indagando,sobre todo desde una perspectiva biológico-científica,pues con el análisis histórico-religioso-cultural,iglesias,cismas,dogmas etc. sería interminable y controvertido. Por ej. algunos podríamos sugerir que la gran paradoja: los creyentes del “dios verdadero, e incuestionable”…hasta con la espada o misil, del complejo religioso-político-industrial…son ateos irreductibles del dios supremo de otra religión con tecnología menos devastadora …y éstos a su vez ateos de los otros (recordemos las guerras de religión,tan unidas a los intereses económico-políticos del momento histórico)…apoya mucho el continuum de toda lo creado por los seres humanos y la vida en su evolución,e interrelación de todo lo existente y que percibimos…y que solo nuestro momentáneo análisis parcial e ignorancia global pueden tergiversar y prestar a la fácil discusión académica etc. Lo que llamamos artificial,muchas veces no deja de ser también natural y a veces, dependiendo del cerebro que lo perciba y sus receptores y niveles de dopamina en ese momento¡también puede ser catalogado como sobrenatural o milagroso!.
1. Por cierto,bibliografía…¡por supuesto que existen diferencias entre un cerebro de un ateo y una persona religiosa! ¿y qué, acaso no las hay entre todos los humanos,e incluso en la misma persona dependiendo de lado derecho o izquierdo o de un tiempo a otro? Quizá la gran “lección” del cerebro es su enorme neuroplasticidad,tan maravillosa y cambiante…para adaptarnos y dejar de ser algo menos “robots-genes” y a pesar del ambiente hacerse apóstata o convertirse al cristianismo en giro de 180º,como San Pablo y a pesar de su muy probable epilepsia,como Santa Teresa de Avila, o el mismo profeta Mahoma… y no se comprende bien que ello moleste a algunos de sus fieles o devotos, pues si acaso esa disfunción de ser “enfermos” (?) todo lo mas sería aumentar sus méritos humanos.
2. En ese largo continuum,acabo recordando que al parecer también existen religiones sin dios, como el taoismo o incluso algunas formas de budismo. Y en nuestro materialista Occidente, tan demócrata él…y energético-petrolero etc. además de los dioses oficiales ,también existen los sucedáneos e ídolos de todo pelaje,como el dinero,los sacrosantos “mercados”,la iglesia de la ingeniería financiera etc.etc.

gadmin

Enlazado desde http://unbosqueinterior.blogspot.com...elegir.html

El artículo es muy interesante, pero veo forzado el argumento de que todas las visiones pueden ser debidos a una patología. Quién sabe si en el futuro el hecho de que alguien no tenga visiones o una sensación de unidad o experiencias místicas sea considerado un enfermo. ¿Y si cambiásemos lo de “experiencias espirituales” por “experiencias artísticas”? En ese caso, estaríamos con el mismo problema. ¿Cuántos artistas son incomprendidos en su época? ¿Cuántos son reconocidos siglos o milenios después? Las experiencias humanas son diversas. Clasificar esas experiencias en función de los genes y la cultura dominante es rizar el rizo, lo que no impide que muchas de esas expèriencias puedan ser clasificadas de una manera concreta. Pero siempre hay que dejar un resquicio para la creatividad artística… o para las experiencias vitales. Al final, cambiamos los nombres a las cosas: entorno, cultura, genes, dopamina. Seguiremos buscando el camino para la felicidad y nos sentiremos integrados o separados de los demás y del universo. A mí me da igual que Dios exista o no, me interesan mucho más mis experiencias vitales.

Un matiz: el marco de nuestras experiencias queda reforzado por la cultura dominante. Eso es innegable. En los años sesenta, decir que se había visto un ovni tenía un glamour que hoy en día se ha perdido. ¿Pero estamos seguros de que todos los avistamientos de ovnis son falsos?

No puedo contestar correctamente a la pregunta del post, pero sea como sea, nuestro grado de libertad siempre será limitado en muchos ámbitos. No sólo en el espiritual.

Alfoogle

Gadmin, estoy de acuerdo con muchas de las ideas que expresas y, fundamental, con la última. Pero voy más allá. La gran mayoría de la gente piensa que es libre para decidir, actuar, pensar. Por el contrario, creo que tenemos muy pocos grados de libertad. Estamos condicionados en nuestro interior por los genes que hemos recibido, fundamentalmente por los que determinan los neurotransmisores que son los que hacen que nuestra mente, comportamiento, sensaciones, deseos, etc., sean lo que son y funcionen como funcionan. También estamos condicionados por nuestro exterior: educación, familia, amigos, sociedad, lecturas, imágenes/sonido, etc. Si ponemos todos estos condicionantes en el saco de nuestro yo, lo que nos queda de libertad es bastante menos de lo que generalmente creemos. Y en ese estrecho camino por el que cada uno camina también se encuentra la religiosidad y, de acuerdo contigo, las experiencias artísticas, simbólicas y de cualquier otra índole, y todas ellas podemos englobarlas en las experiencias vitales. Pero, desgraciadamente, una de esas experiencias vitales, siempre personales, nos la han querido meter en nuestro cerebro como verdad absoluta en la que tenías que creer o, en algunas épocas pretéritas, ser condenado. Como muy bien analiza Francisco Mora en su libro citado en el texto de esta entrada, cada uno crea en su mente a su dios personal. Dios no nos ha creado, somos nosotros quienes hemos creado a dios, y cada uno tiene el mismo derecho a crearlo como quiera o no crearlo.

Guillermo CanoGuillermo Cano

Alfoogle, es muy buena tu entrada. Infortunadamente este tema se da para que corra mucha más tinta de la que un blog, pueda soportar. Es cierto que la ciencia, expresada en sus diferentes ramas, no son portadoras de una verdad eterna. La única premisa valida, desde el concepto científico, es que no existen verdades absolutas. Pero sus conceptos fundamentados experimentalmente, (hasta que se encuentre un contra ejemplo a una determinada premisa), aumentan la posibilidad de elección y por ende las posibilidades de libertad. Mucho se ha buscado la universalidad, mas.. creo que esta está en nuestro cerebro. Es el concepto manifiesto a través del maravilloso libro “El cerebro y el mito del yo”, del Dr. Rodolfo Llinás, profesor de Neurociencia en la universidad de Nueva York, director del departamento de Physiology & Neurocience y miembro de la academia de ciencia francesa. En este libro se nos muestra de manera magistral la evolución, del cerebro y la razón mas simple de su existencia.

Alfoogle

Gracias por el comentario Guillermo. Por supuesto que el tema da para mucha tinta y seguro estoy de que así será. Personalmente creo que la función de un blog de divulgación científica es más para incitar, motivar a conocer más, entreabrir ligeramente una puerta del conocimiento para crear la necesidad de profundizar sobre lo que más nos atraiga. Esto significa que una entrada de un blog ha de ser breve pero atractiva. Ya me parece demasiado larga mi entrada, pero no supe resumirla más. Espero que haya sido atractiva para unos y que se sumerjan en la lectura de trabajos interesantísimos que aparecen cada día sobre este tema. También es bueno que pueda ser rechazada por otros y que éstos presenten un debate de ideas, siempre que éste se base en razonamientos lógicos y argumentos contrastables. Las verdades absolutas, como bien dices, no existen.

Jose MªJose Mª

Gracias por el artículo, aunque me surgen dudas, posiblemente erróneas, en los experimentos realizados creo que influye mucho el universo elegido, es la dopamina el causante o el deseo de ver caras (innato el reconocerlas como medio de supervivencia) lo que provoca su concentración.
Resumiendo mucho y sin ser exahustivo:
La evolución humana ha ido unida a la del cerebro, y es realmente posible imaginar esta con los estadios de desarrollo de un niño… inicialmente no tiene concepto de individualidad, durante la infancia es notoria la capacidad para el pensamientos lateral, que se pierde con el proceso educativo lineal.
Podría ser que las sociedades de cazadores recolectores fuesen animistas, pero a la vez otorgasen un valor mayor a descubrimientos científicos acordes a su época… en ellas se da el politeismo para cada aspecto desconocido, pero no existía el problema en adaptarlo u olvidar a dioses al dominar diversas técnicas, a la par, este conocimiento podría ser “renacentista”, era importante que todos dispusieran de el, garantizar su permanencia influía positivamente en las probabilidades de subsistencia del grupo.
Creo que con la vida sedentaria surgió la distribución de trabajos, y comenzaron las religiones modernas, sincretismos de lo mágico anterior para crear cuerpos doctrinales de control, proceso factible por la no necesidad de conocer todo….
A día de hoy la enseñanza es estanca, dirigida a la producción, no se potencia el interes por materias ajenas a la labor que realizaremos, por ello se desconfía de la ciencia… fruto de humanos extraños a los que se culpa de las aplicaciones que otros humanos más listos adecuan para bien y para mal según convenga, por lo que han perfeccionado el tinglado místico para domeñar a la gran mayoria. Sólo son libres para elegir la religiosidad quienes han tenido la suerta de desarrollarse en un entorno neutro, donde se potencia el análisis crítico y el método científico como válido y fiable en cualquier ámbito, y que se acercan al estudio místico ya formados y como hombres libres… si te educan potenciando los instintos de grupo,,, tienes más posibilidades de abrazar una religión, pero no libremente, sino la aquella con que tu grupo se identifica, y será dificil que ni tan siquiera se evalúe. De esta situación surge necesariamente la FE, pues por un lado no sabers porqué es cierto lo que crees, y como no te lo pueden explicar se recurre a la fe que unifica dos elementos de control básicos: Crees que eres elegido por ” “, y a la vez eres domeñado por el devastador sentimiento de culpa…. piensas que te falta fe y la retroalimentas con gestos y costumbres que además intentas imponer a otros menos piadosos. Una espiral hacia la esquizofrenia, es como pretender que la palabra agua moje.

Saludos y vaya tocho!!!

Peregring-lkPeregring-lk

Se podrían dar referencias que hablen de lo anunciado en esta frase?:

“Un concepto normalmente aceptado por la mayoría es que estamos determinados por los genes a pertenecer a algún grupo dentro de una escala que va desde el pragmatismo al idealismo, desde el escepticismo a la credulidad, y desde el materialismo a la espiritualidad.”

Me interesa el tema y me gustaría leer más sobre ésto, y qué experimentos hay al respecto.

Alfoogle

Previc, F.H. The role of the extrapersonal brain systems in religious activity. Consciousness and Cognition 15 500-539 (2006)

Sasaki J.Y. y otros. Religion priming differentially increases prosocial behavior among variants of the dopamine D4 receptor (DRD4) gene. Social Cognitive and Affective Neuroscience, doi:10.1093/scan/nsr089 (2011).

Kanazawa S. Are schizophrenics more religious? Do they have more daughters? doi:10.1017/S0140525X08004330 (2008)

Harris S. y otros. The Neural Correlates of Religious and Nonreligious
Belief. PLOS ONE 4, e0007272 (2009)

Newberg, Andrew et al. Why God Won’t Go Away : Brain Science and the Biology of Belief. Ballantine ISBN 978-0345440341

Alper, Matthew. The God Part of the Brain : A Scientific Interpretation of Human Spirituality and God. Sourcebooks Inc ISBN 978-1402214523

MacElenaMacElena

¿Caído Hamer… y también los demás investigadores sobre el tema? no veo porqué, o ¿has presentado alguna prueba que yo me he perdido?

Alfoogle

Antonio Altamira: Tu comentario me parece completamente arbritario, falto de conocimiento, carente de una verdadera crítica y ausencia de un argumento.
Cuando se lee algo es para intentar entender lo que el autor quiere transmitir, no para interpretar lo que cada uno quiera pensar. En la entrada no “atizo” a lo religioso, no ataco a la religiosidad de nadie, simplemente menciono algunos trabajos, una pequeñísima muestra dicho sea de paso, en los que se concluyen que la religiosidad está influenciada por los genes mientras que la religión específica en la que cada uno profesa es exclusivamente ambiental o cultural.

JAL tiene todo el derecho del mundo para estar de acuerdo o no con lo que se dice en un trabajo. Que una persona critique una obra no significa que automáticamente esa obra queda anulada, muchos otros habrán que la elogien. Creo que tu forma de pensar queda muy lejos de usar un razonamiento crítico, más lo calificaría de dictatorial, cuando dices “caido Hamer, mi tesis se viene abajo”. Ni Hamer ha caido, ni yo me baso en esta entrada exclusivamente en su obra, ni presento ninguna tesis que pudieras querer echar abajo, y menos aún sin usar ningún argumento.

Finalmente, el comentario esperpéntico de “ánimo, no te vayas a deprimir” me parece digno solamente de una persona engreída, grotesca y arrogante que desconoce el significado de palabras como crítica razonada, argumentos contrastables, hipótesis alternativa.
¿Qué te parece mal de David Bueno, que intente acercar la ciencia a la sociedad? ¿Cuál es tu postura, la de que mientras menos cultura, sobre todo científica, más fácil de manipular serán las mentes de la gente para que crean en mitos y dogmas intragables tras un mínimo razonamiento?

Altamira, tu comentario no puede deprimir a nadie, todo lo más puedo lamentarme de esta pérdida de tiempo que ha sido leer tu comentario y pararme a contestarte, te aseguro que no volveré a perder mi tiempo en esto.

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Valora en Bitacoras.com: ¿La religión que profesamos y la espiritualidad que tenemos, son una creación cultural transmitida de generación en generación o nuestros genes nos hacen ser como somos? Un concepto normalmente aceptado por la mayoría e……

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