La ciencia de la Real Academia Española

Telescopio Espacial Hubble

El 22 de junio la Real Academia Española (RAE) anunció la introducción de 1.697 cambios en la versión en línea de su diccionario, el DRAE. Los medios de comunicación hicieron especial énfasis en que entre los cambios se encontraba lo que llaman la “aceptación” de algunos vocablos relacionados con ciencia y tecnología, con una visión más publicitaria que crítica.

Entre los vocablos esperados estaban los estrechamente relacionados con la presencia del ser humano o sus aparatos en el cosmos, cosas como las sondas espaciales, el telescopio espacial y la estación espacial, la ISS, el objeto más grande que el ser humano ha puesto en órbita desde el Sputnik I en 1957.

No hubo suerte. Hoy, pese a los 1.697 cambios, en el DRAE siguen sin existir las sondas espaciales, no importa que las estemos lanzando hace más de 50 años y que una de ellas, el Voyager I, esté a punto de convertirse en el primer objeto hecho por el hombre que abandona nuestro Sistema Solar, una hazaña de consideración.

En el remozado diccionario académico tampoco existen los telescopios espaciales.

De hecho, el único telescopio que incluyen los académicos (en una redacción que probablemente se ha quedado congelada en el tiempo desde el siglo XVIII) es “Instrumento que permite ver agrandada una imagen de un objeto lejano. El objetivo puede ser o un sistema de refracción, en cuyo caso el telescopio recibe el nombre de anteojo, o un espejo cóncavo”. El nombre de anteojo, no está de más anotarlo, lo recibía en tiempos de la navegación a vela, cuando no se empleaba para buscar, por ejemplo, agujeros negros.

El agujero negro académico, por cierto, es un ente asombroso: “Lugar invisible del espacio cósmico que, según la teoría de la relatividad, absorbe por completo cualquier materia o energía situada en su campo gravitatorio”. Y ni mención de lo que diferencia a ese lugar invisible de otros, como su masa, responsable también de su “campo gravitatorio” (concepto algo anticuado), ni mucho menos la observación de que los agujeros negros no sólo hacen eso según la teoría de la relatividad.

¿Y la estación espacial? Pese a que la primera, la Salyut I soviética, se lanzó en 1971 y ha habido muchas de ellas (9 Salyut, la MIR, el Skylab y ahora la ISS), el concepto sigue siendo totalmente ajeno al diccionario.

¿Qué novedades nos traen entonces en cuanto a léxico científico y técnico los cambios anunciados por la RAE a falta de sondas, estaciones espaciales y agujeros negros más ajustados a la realidad? “Papamóvil”, por ejemplo, que les parece más relevante.

Los cambios son pocos y no muy alentadores.

Por ejemplo, el recién estrenado USB académico es una “Toma de conexión universal de uso frecuente en las computadoras”, definición que deja en el misterio el tipo de conexión y más grave aún, obvia que también es “de uso frecuente” en reproductores de audio, teléfonos móviles, televisores, cargadores de baterías y otros dispositivos bastante más allá de las computadoras.

Otro vocablo muy celebrado de la lista de nuevas adiciones al DRAE fue “bloguero”, definido como “persona que crea o gestiona un blog”, que curiosamente deja fuera a los que escribimos blogs. Pero, al margen de eso, una persona que quiera saber qué son los blogs esos creados y gestionados por blogueros puede buscar “blog” y encontrará en las nuevas adiciones que es un “Sitio web que incluye, a modo de diario personal de su autor o autores, contenidos de su interés, actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores”, que puede pasar. Pero, ¿qué es un sitio web? Quien busque ese concepto se encontrará el silencio: el diccionario no define ese misterioso “sitio web” que cuando es a modo de diario personal es un blog. Y ya que ellos mencionan “sitio web” es un concepto necesario para dar una idea completa como la que se da, digamos, de la navegación a vela.

Porque si uno busca “mesana”, se enterará de que, además de ser el palo más a popa de las embarcaciones de tres palos (que pasaron a la historia a mediados del siglo XIX), es la vela que va contra ese mástil, envergada en un cangrejo. Y tanto “envergar” como “cangrejo” están debidamente definidos, de hecho con mayor prolijidad de la que amerita el estándar USB de cables, conectores y protocolos de conexión y comunicación de dispositivos informáticos (definición un poco mejor que la académica, cosa que tampoco implica un alto grado de dificultad). Por ejemplo, el ya inexistente cangrejo de las goletas académicas es ni más ni menos que “Verga que tiene en uno de sus extremos una boca semicircular por donde ajusta con el palo del buque, y la cual puede correr de arriba abajo o viceversa, y girar a su alrededor mediante los cabos que se emplean para manejarla”.

Y es que la relación de la RAE con la ciencia ha sido, habitualmente, lejana, fría, recelosa y desconfiada, como corresponde a la concepción (perjudicial y de urgente eliminación) de que el mundo está dividido en dos espacios que no tienen puntos de contacto: o se es “de letras” o se es “de ciencias”. Y ser “de los dos” no gana tampoco concursos de popularidad. Viven en las dos culturas de C.P. Snow sin esperanza de romper sus cadenas.

El único requisito que se deben cumplir para ser académico es resultarle simpático o agradable a quienes ya lo son

Cierto que en 1713, cuando Juan Manuel Fernández Pacheco, marqués de Villena y duque de Escalona, fundó la RAE como copia de la Academia Francesa (y empezó a recibir fondos públicos cortesía de Felipe V un año después, sin cesar hasta hoy), la revolución científica era joven y en gran medida extranjera y sospechosa (francesa, alemana, holandesa e italiana, concretamente, cosa de cuidado), Gaspar Melchor de Jovellanos ni siquiera había nacido y el recuerdo de Miguel Servet era un relato cautelar de peso.

El problema, para muchos críticos de la RAE como el mexicano Raúl Prieto Riodelaloza, que escribió varios libros señalando los problemas de las ediciones de la 18ª a la 21ª, es que la academia española se quedó viviendo en el siglo XVIII, despreciando los avances del mundo a su alrededor. Sus formas, como su diccionario, son de otro tiempo, no adecuadas a los usos, costumbres, conocimientos y avances de los que disfrutamos o padecemos a casi trescientos años de que naciera la institución.

Las características esenciales de la RAE han sido asunto de preocupación de muchos a lo largo del tiempo. Por ejemplo, el único requisito que se deben cumplir para ser académico es resultarle simpático o agradable a quienes ya lo son, porque son los académicos ya existentes los que eligen a los nuevos, sin mediar ni una exigencia profesional, de experiencia o capacidad haciendo diccionarios. Y se les elige de por vida y sin que puedan ser expulsados, lo que garantiza que la juventud escasee en la casona de Felipe IV. No tienen obligación, ni la han tenido nunca, de ajustarse a los más recientes conocimientos no sólo en física o biología molecular, sino en filología y lexicografía (es decir, la forma de elaborar diccionarios), a una redacción eficiente y clara o a una visión laica y civil.

La academia, dada su proclividad a mantenerse atrincherada del lado “de letras” así tenga que definir cuásares y aparatos de Golgi, se compone principalmente de escritores y filólogos, y sólo recientemente incluyó a dos científicos, la química Margarita Salas y el físico y divulgador José Manuel Sánchez Ron. Dado su machismo tricentenario, de los 46 académicos sólo 6 son mujeres.

Más relevante parece que la RAE no justifica o explica ante nadie sus decisiones, adiciones o supresiones al diccionario, tratos comerciales, uso de presupuesto (varios millones de sus euros provienen de las arcas públicas tanto en España como en el resto de los países hispanoparlantes, donde medran unas academias “correspondientes” patentemente inútiles para más que para los besamanos y la cortesanía, como lo ejemplifica que Juan Pablo II haya sido miembro de honor de la academia chilena “correspondiente de la española”) y tomas de posición. En esta presentación de cambios han señalado muy graciosamente que la acepción de “rural” que equiparaba lo campirano con lo basto y bruto fue eliminada a instancias de unos escolares que les escribieron. Eso puede sonar muy bonito, pero ¿así actúan con todos los escolares que les escriben? ¿Con qué criterios aceptan o rechazan los comentarios que algunos les dejan (les dejamos) sobre el diccionario? No lo dicen, no tienen obligación de rendir cuentas. Son, para todo efecto práctico, la tiranía absoluta sobre el idioma de más de 500 millones de personas, y ello sólo porque Felipe V los nombró autoridad sobre el idioma en tiempos del imperio.

La academia pasea tranquilamente en un jamelgo por la meseta mientras a su lado el mundo pasa en Ferrari. ¿Cuándo trabajan los académicos?

Por si fuera poco, si alguna persona, colectivo, región, poblado, comunidad cultural o social, nación, sindicato o grupo similar se encontrara en desacuerdo con alguna decisión, añadido, supresión, corrección o metida de pata de la RAE en su diccionario, no tiene instancia alguna ante la cual interponer recurso, apelación o queja. Salvo la propia RAE… que al estilo de la Inquisición realiza sus deliberaciones y emite sentencias y decisiones en el más absoluto secreto. Y al que no le guste, dos tazas. Un ejemplo de los cambios recientes es la definición de manga: “género de cómic de origen japonés, de dibujos sencillos, en el que predominan los argumentos eróticos, violentos y fantásticos”. La vaguedad y subjetividad de afirmaciones como “dibujos sencillos” y “predominan” es acojonante (por usar otra palabra que después de ser usada en todo el mundo hispanoparlante durante décadas y décadas, al fin llamó la atención académica. Y, por supeusto, los aficionados, escritores y dibujantes de manga quieren protestar y y mostrar que sus dibujos y argumentos no son tan así… pero no tienen cómo.

Un detalle que quizá explica mucho de la lentitud desesperante con que se mueve la academia, tranquilamente paseando en un jamelgo mientras a su lado el mundo pasa en Ferrari lleno de novedades es el tiempo que trabajan los académicos. El pleno (los 46 académicos de número) se reúne los jueves por la tarde del curso académico, que dura 9 meses, lo que suma la copiosa cantidad de 38 o 39 tardes al año.

Uno pensaría, quizá por exagerado, que eso es poco para confeccionar el diccionario que merece una de las lenguas más habladas y en más acelerada expansión del mundo.

Para hacer una comparación (que, como todas las comparaciones, será odiosa), los 1.697 cambios anunciados con profusa publicidad son el resultado de los debates de la Academia durante cuatro años, de 2007 a 2011. La versión en Internet se ha actualizado en 2004 (2.576 cambios), 2005 (9.029 cambios), 2007 (4.618 cambios) y 2010 (2.996 cambios).

Los académicos de la R.A.E. introdujeron 1.697 cambios en el diccionario durante cuatro años, la mitad de los que introduce el diccionario de Oxford en un solo mes.

Por su parte, el Oxford English Dictionary (OED) anunció este mismo mes de junio que introducía 2.500 cambios. Son los cambios correspondientes al trabajo de asesores, expertos en distintas ramas, científicos, lexicógrafos, lingüistas, investigadores y redactores durante el último trimestre e incluyen trabajo en palabras científicas y técnicas como BitTorrent, apatosaurio, equinácea y VGA. ¿La anterior actualización? Marzo, 1.700 cambios (incluyendo “ludología” como estudio de los videojuegos y “metamateriales”), y antes la anunciada en diciembre con 1.200 cambios. Y así todos los trimestres.

Por supuesto, el OED está hecho por una universidad pública que tiene un compromiso académico de primer orden y el compromiso de dar cuentas del uso de los dineros de todos los británicos. Quizá también por eso el OED consigna en su seno 600.000 vocablos ingleses mientras que el DRAE reduce el español a 88.000 palabras, poco más o menos.

Las definiciones del DRAE suelen ser, por desgracia para todos, incoherentes, desordenadas, desprolijas, a veces con un tufillo a sacristía bastante incómodo y que traicionan de lejos su antigüedad y la visión estrecha de sus autores. Pasemos un momento a la zoología.

El lobo académico es “Mamífero carnicero de un metro aproximadamente desde el hocico hasta el nacimiento de la cola, y de seis a siete decímetros de altura hasta la cruz, pelaje de color gris oscuro, cabeza aguzada, orejas tiesas y cola larga con mucho pelo. Es animal salvaje, frecuente en España y dañino para el ganado“.

Cuando termine de asombrarse ante el hecho de que la RAE es el único grupo del mundo que mide el universo en decímetros, pregúntese por qué no nos dice que también es omnívoro, que es de la familia Canidae, que puede ser más alto, que su pelaje en realidad varía desde el blanco purísimo hasta el negro azabache, que es frecuente también en el resto de Eurasia, norte de África y América, y que el ser humano, a juzgar por los resultados, ha sido bastante más dañino para el lobo que éste para el ganado. Y ello sin añadir que quizá sería conveniente señalar que es el antecesor del perro doméstico y comentar que es gregario y vive y caza en manada.

¿O sería demasiado exigente pedir tanto a una definición? Ya entrar en la familia zoológica y cosas así quizá no sea parte de la labor de un diccionario. ¿O lo es? ¿Qué tan larga debe o puede ser una definición, cuál es el límite máximo y con qué criterios se establece?

Porque cuando la RAE no ve al lobo con alma de pastorcillo acongojado por sus ovejas, sino que ve más bien al león, que es bicho que suele aparecer en los escudos de armas de la gente de bien y por tanto ya tiene cierta entidad, ve a un “Gran mamífero carnívoro de la familia de los Félidos, de pelaje entre amarillo y rojo. Tiene la cabeza grande, los dientes y las uñas muy fuertes y la cola larga y terminada en un fleco de cerdas. El macho se distingue por una larga melena“. La definición es un catálogo de generalidades (grande, muy fuerte, larga) pero al menos nos informa de la familia taxonómica de este cazador y carroñero de la sabana africana (ah sí, que es de África, omisión menor).

Y sin embargo, la misma academia, ante el elefante, lo que ve es a un “Mamífero del orden de los Proboscidios, el mayor de los animales terrestres que viven ahora, pues llega a tres metros de alto y cinco de largo. Tiene el cuerpo de color ceniciento oscuro, la cabeza pequeña, los ojos chicos, las orejas grandes y colgantes, la nariz y el labio superior unidos y muy prolongados en forma de trompa, que extiende y recoge a su arbitrio y le sirve de mano. Carece de caninos y tiene dos dientes incisivos, vulgarmente llamados colmillos, macizos y muy grandes. Se cría en Asia y África, donde lo emplean como animal de carga“. Entre otras cosas se omite, claro, que el elefante asiático y el africano son dos especies totalmente distintas y además, al generalizar sin criterio zoológico, ponen en riesgo de convertirse en pegatina a cualquiera a quien se le ocurra usar a un tozudo y malhumorado elefante africano como animal de carga.

¿Por qué de uno se mencionan ciertas características y de otros no, de uno la familia y del otro, el orden de unos su alimentación y de otros no?

Uno supone, aventuradamente, que se debe a que las definiciones se hicieron en distintos momentos y con distintos criterios a lo largo de 300 años, y los señores académicos no se han podido poner a la tarea de unificar la forma de presentación de los animales en su lexicón. Bastaría que se pusieran de acuerdo en una plantilla de criterios básicos: ¿se anota su orden, su familia, su nombre científico?, ¿el tamaño se da en longitud, en peso o en ambos?, ¿se mencionan sus costumbres, sus hábitats,su alimentación, sus características físicas, sus peculiaridades de conducta, su valor económico, su papel en el ecosistema o incluso su valor gastronómico (que no pocos animales son definidos por los académicos en función de si se los pueden manducar o no)? ¿Falta o sobra algo? Consensuado esto, se adaptan todos los artículos sobre animales.

En un apartado sobre animales, pensando en el gregarismo de los lobos buscamos al gregarísimo pingüino y lo que nos encontramos es escalofriante. Para la RAE, el pingüino es “Nombre común de varias aves caradriformes del hemisferio norte, como el alca y sus afines“, y uno piensa en el alca y no recuerda que nadie la llame pingüino, mientras que los pingüinos que todos conocemos, las aves del hemisferio sur, quedan marginados a la definición de “pájaro bobo”, que tampoco es para aplaudir: “Ave palmípeda, de unos cuatro decímetros de largo, con el pico negro, comprimido y alesnado, el lomo negro, y el pecho y vientre blancos, así como la extremidad de las remeras. Anida en las costas, y por sus malas condiciones para andar y volar se deja coger fácilmente“.

Vamos, que mencionar que sus picos también suelen incluir color anaranjado, que viven en grandes grupos y que “sus malas condiciones para volar” en realidad son malísimas: no vuelan nada, aunque nadan con agilidad y elegancia, detalle que no merecen que se mencione estos habitantes de tierras frías del orden de los Spheniciformes.

Para efectos de paleontología o paleoantropología, no añado nada a lo que ya dijo hace cuatro años Paleofreak en su entrada Paleo-DRAE, altamente recomendable.

Pero si la RAE no está muy puesta en ciencia, en lo que es pseudociencias, pseudomedicinas y el maravilloso mundo de lo paranormal está puntualmente al día. En ningún momento pone en duda la telepatía (“Coincidencia de pensamientos o sensaciones entre personas generalmente distantes entre sí, sin el concurso de los sentidos, y que induce a pensar en la existencia de una comunicación de índole desconocida”), la telequinesia (“Desplazamiento de objetos sin causa física, motivada por una fuerza psíquica o mental”), la acupuntura, la homeopatía (“Sistema curativo que aplica a las enfermedades, en dosis mínimas, las mismas sustancias que, en mayores cantidades, producirían al hombre sano síntomas iguales o parecidos a los que se trata de combatir”). En la academia se puede levitar (Dicho de una persona o de una cosa: elevarse en el espacio sin intervención de agentes físicos conocidos), profetizar (Anunciar o predecir las cosas distantes o futuras, en virtud del don de profecía), tener estigmas (“Huella impresa sobrenaturalmente en el cuerpo de algunos santos extáticos, como símbolo de la participación de sus almas en la Pasión de Cristo”).

Ojalá la academia algún día abandone su arrogante posición de “autoridad” sobre el idioma, que no tiene base alguna, y se ocupe de enfrentar el idioma cotidiano en todos los países hispanoparlantes, el español que usamos también para comunicar ciencia, hay que señalarlo, de registrarlo, de definirlo con claridad y orden, coherencia y las mejores técnicas lexicográficas, creando un diccionario más útil para todos los que somos los dueños del idioma, con profesionales que trabajen una media de 40 horas a la semana 11 meses al año y que tengan que dar cuenta de sus actos, gastos y viajes, con tiempos fijados razonablemente para actualizar el diccionario y que dejen de lado visiones que entre la sacristía, la aristocracia preilustrada y el centralismo que desprecia todo lo que no es el centro de Madrid, adquiriera una vocación hacia el español universal… aunque eso implicara menos birretes esperpénticos, ceremonias de pompa de tiempos del absolutismo, cortesanías alambicadas y comilonas transatlánticas. Y menos telépatas y profecías…

61 Comentarios

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Arturo RodríguezArturo Rodríguez

Sobre la pregunta de cuándo trabajan los académicos, la respuesta es fácil: los jueves por la tarde.
O al menos eso es lo que se deduce si uno lee a Pérez-Reverte y a Javier Marías en sus páginas dominicales.

Pablo Rodríguez

Sin ir más lejos, si leéis su definición de “ciencia” veréis que cualquier pseudociencia se adapta a ella. No hay ni una sola alusión al método científico, no digamos ya a la experimentación.

Una palabra que, curiosamente, sí que aparece es “espín” (concepto mecanocuántico tirando a viejo ya). Un profesor de mi facultad inició una cruzada para que lo incluyeran en el diccionario hacia los años 90, si no recuerdo mal.

César

El DRAE y la RAE también tienen la importancia que se les quiera dar. Hay divulgadores y periodistas que esgrimen una definición como artículo de fe cuando es evidente que no sólo en lo científico sino en lo puramente filológico el DRAE es un diccionario malo, muy malo.

Un ejemplo bastará. La palabra tesauro no puede estar más relacionada con el oficio lexicográfico. Un tesauro es un diccionario en el que las palabras se agrupan en función de los significados y matices de significado. Para el que no haya visto ninguno, se trata de un diccionario de sinónimos y antónimos, en el que para una entrada dada no solamente aparecen éstos sino aquellas palabras de significado parecido o que pertenecen al mismo campo semántico. Cabría esperar que aquí el DRAE diese una estupenda definición, y ¿qué encontramos?

Tesauro:
(Del lat. thesaurus, y este del gr. θησαυρός).
1. m. desus. tesoro (‖ diccionario, catálogo).
2. m. ant. tesoro.

La cuarta acepción de “tesoro” dice:
4. m. Nombre dado por sus autores a ciertos diccionarios, catálogos o antologías.

Patético.

Como ya he repetido en varias ocasiones el DRAE es un notario que llega tarde, mal y nunca.

Los que tenemos la fortuna de movernos con cierta soltura en otros idiomas, especialmente el inglés, no podemos sino admirar cómo una lengua universal, sin regulación establecida, y absolutamente viva, produce algunos de los mejores diccionarios concebibles. Y no me refiero ya al Oxford, que ejerce de primus inter paribus, sino a algunos gratuitos accesibles en la red.

Lo anterior muestra, bien a las claras, que una organización enfocada a ser útil y moderna, usando todo el potencial que las nuevas tecnologías y las redes ofrecen hoy día, podría sin mucha dificultad producir un diccionario mucho más realista y práctico que el rancio, demodé, incoherente e inconsistente DRAE, sin que nos costase al conjunto de los ciudadanos un euro. Quizás deberíamos empujar entre todos a Fundéu (www.fundeu.es) a que diese ese paso.

No puedo resistirme a pegar aquí lo que mi diccionario inglés favorito (gratuito) añade sobre el león (aparte de varias definiciones, tesauro y traducción a una veintena de idiomas, por supuesto) desde un punto de vista etimológico y compararlo con el DRAE (que se lleva parte de mis impuestos):

DRAE:

(Del lat. leo, -ōnis).

Free dictionary:

[Middle English, from Old French, from Latin leo, leon-, from Greek leon, of Semitic origin; see lb in Semitic roots.]

Word History: Old French lion is the source of English lion, and the Old French word comes from Latin leo, leonis. After that the etymology is less clear. The Latin word is related somehow to Greek leon, leontos (earlier *lewn, *lewontos), which appears in the name of the Spartan king Leonidas, “Lion’s son,” who perished at Thermopylae. The Greek word is somehow related to Coptic labai, laboi, “lioness.” In turn, Coptic labai is borrowed from a Semitic source related to Hebrew lb’ and Akkadian labbu. There is also a native ancient Egyptian word, rw (where r can stand for either r or l and vowels were not indicated), which is surely related as well. Since lions were native to Africa, Asia, and Europe in ancient times (Aristotle tells us there were lions in Macedon in his day), we have no way of ascertaining who borrowed which word from whom.

Dani

Suscribo al 100% las sabias palabras de César. No entiendo la fascinación que ejerce entre los españoles el DRAE. Es una pena que mucha gente no entienda que estamos ante un simple (y malo) diccionario, no la Enciclopedia Galáctica. Las lenguas las construyen sus hablantes, y en el caso del español, los hispanohablantes, no el DRAE.

El que no se ‘pueda usar’ una palabra a no ser que salga en el DRAE es una de las mayores lacras de nuestra cultura. En Alemania o en el mundo anglosajón, por poner un par de ejemplos, todo el mundo da por sentado que los diccionarios reflejan el léxico de la lengua viva y no al revés.

Ahí va un ejemplo muy clarito de la inutilidad del DRAE: todos sabemos lo que significa la palabra ‘follador’, ¿no? Pues ahora búsquenla en el DRAE. ¿Ya? Como, ¿no es lo que se imaginaban? ¡Malpensados, que son unos malpensados! ;-)

AloeAloe

Yo también suscribo al 100% las palabras de Cesar, pero no estoy de acuerdo en que no se pueda usar una palabra porque no esté en el DRAE (o que haya que atenerse a su definición, tantas veces penosa).
Creer eso es un error, que no sostienen los lingüistas y ni siquiera lo sostiene oficialmente la RAE (les dará vergúenza), aunque luego se pretendan arrogar prerrogativas en ese sentido, de forma bastante inconsecuente.

Mauricio-José Schwarz

El problema, claro, es si el Wikidiccionario está tomado por asalto por un grupito como el que manda y desmanda en la Wikipedia en español en actitud tan tiránica y absurda como la RAE, en cuyo caso ni perder el tiempo, diría yo.

M. Montes

Dos pequeño comentarios.

Primero, sobre las nuevas palabras en el diccionario. Se supone que los de la RAE incluyen esos nuevos vocablos cuando son de uso extendido entre los hablantes cultos… y claro, la trampa es ver a quién consideran hablante culto. Igual por ahí (enlazando con las dos culturas y tal) tenemos una pista de por qué las palabras “científicas” no están a la altura. Todo esto suponiendo, claro, que las palabras “no científicas” lo estén.

El segundo, que está relacionado con el primero, es una batallita sobre la autoridad de la RAE. Hace un par de años tenía unos compañeros escribiendo sus tesis doctorales en castellano y tenían problemas con traducciones al español de tecnicismos en inglés (concretamente donor y acceptor para describir impurezas en materiales semiconductores). Ellos proponían donor y aceptor como traducciones, pero claro, no venían en el DRAE y tampoco encontraban ninguna otra alternativa, así que se mosquearon y escribieron a la RAE. La respuesta fue más o menos “vosotros sois los expertos en el campo y sabéis más que nosotros. Podéis utilizar palabras que no estén en el DRAE (es decir, acuñar palabras) siempre y cuando las utilicéis según las reglas gramatiacles del español (en cuestión de género, número etc).”.

PepePepe

Es que lo que no se debe hacer es usar palabras en otros idiomas en la medida de lo posible cuando hay multitud de ellas en castellano.

Costaba mucho poner “donante, donador, aceptador, receptor, etc”, muchos confunden “capacitor” del ingles con “condensador” que por cierto es una palabra mas parecida a la que le puso el inventor original y como ese ejemplo muchos mas, lo que hay es mucha desidia por consultar el diccionario, que en muchas ocasiones no hace falta adoptar palabras del ingles.

Un idioma estable contribuye a la exactitud de la trasmision de ideas y es conveniente utilizarlo, aunque estemos acostumbrados coloquilamente a otros terminos, porque si lo cambiamos tan a la ligera se volvera inexacto en el tiempo y cada vez costara mas entender lo de hace 10 o 20 años.

RobertoRoberto

La máxima aberración generalizada que he oído a mis compañeros de trabajo es que un proceso de red está “alocando” canales. Traducían “allocate” como “alocar” cuando la palabra correcta es “reservar”. Pero nada se puede hacer contra la estulticia cuando se extiende hacia el idioma propio.

Respecto a la entrada principal, hay cosas en las que estoy de acuerdo, pero en general no coincido con la opinión. El diccionario no puede ser una enciclopedia, por lo que las definiciones no pueden ser detalladas. Sí es exigible cierto nivel de precisión, pero tampoco se puede pedir taxonomías completas como las de las diferentes especies de elefantes. El diccionario es simplemente algo para “hacerse una idea”, como ocurre con cualquier diccionario en cualquier idioma. Para comprender algo de forma estricta tenemos las enciclopedias o publicaciones particulares de cada rama. Por ejemplo, incluír “estación espacial” en el DRAE es ridículo. Dicho esto, tampoco apruebo muchas barbaridades, como la que me ha matado siempre por su impresionante vulgaridad: “cederrón”.

AbraxasAbraxas

Nota al margen, yo siempre lo he oído de mis profesores como “donante” y “receptor”, que dicho sea de paso, es la misma traducción que se utiliza para órganos (que en inglés también es ‘donor’ y ‘aceptor’).

Andrei VázquezAndrei Vázquez

A ver, seamos sensatos. En primer lugar, buscar “Estación espacial” viene a ser como buscar “bocadillo de chorizo”. No es lo mismo un agujero negro, cuyas palabras formantes pierden gran parte su significado para crear una idea nueva (lo mismo que pasa con expresiones como “de puta madre” o “ni de coña”) que una estación espacial, que es precisamente una estación que está en el espacio. Lo mismo vale para “telescopio espacial”.

En cuanto a “bloguero”, puede considerarse la gestión de un bitácora como que se escribe. Yo entiendo que con “gestionar” han apostado por economía de lenguaje por no escribir todo lo que se puede hacer en la página, como consultar estadísticas, escribir, moderar comentarios, añadir elementos… De verdad que es innececesario poner todo eso.

Tampoco me quiero meter a comentar los argumentos “ad hominem” que haces porque no es de recibo darles respuesta, pero que quede claro que los usa, seguramente para darle más importancia o razón a lo que dice, pero sobre las comparaciones sí que se puede comentar algo. La RAE no es una universidad. Seguramente en Oxford tendrán muchos más medios y recursos para eso porque es una universidad. Me imagino que los académicos de la RAE tendrán su vida y su trabajo fuera de ahí y no dispondrán de todo el tiempo del mundo. También quiero señalar que la cantidad no lleva a la calidad. Meter más o menos cambios no va a hacer que una entidad sea mejor. Esas cosas hay que medirlas por otros baremos. En mi opinión de filólogo inglés, por cierto, comparar el inglés con el español es indigno para el castellano. Habría que ver además si “BitTorrent” es una buena apuesta. Puestos a incluir un protocolo de intercambio de archivos, habría que terminar incluyendo un montón de palabras técnicas que realmente no aportan nada. Primero porque ya hay diccionarios específicos para términos técnicos y segundo porque son conceptos que requieren explicaciones mayores, además de que “BitTorrent” no se usa comúnmente por la calle, algo que “levitar”, “homeopatía” y “telepatía” sí comparten.

No obstante, sí es cierto que la RAE ha metido la pata con cosas como “USB” (lo que también abarcaría “VGA”, aunque gracias a Dios no estará en el diccionario -aún-), “RNA” o “ARN”, que podéis ver en el diccionario (“CD” o “DVD” son acaso casos más cercanos). Me parece absurdo que aparezcan siglas registradas en el diccionario, sin contar que no están todas: “ONU”, sin ir más lejos, no viene. El problema es que ahí hay además muchas más siglas de medios que no son los tradicionales. ¿Cabría meter “WoW” o “WW” e incluso “WWW”? Todos sabemos qué es lo último y seguramente casi todos sabemos lo que es “World of Warcraft”. Pero eso es sólo un ejemplo más de lo que la RAE no hace bien, como lo que bien se explica en el artículo con el ejemplo “manga”. La definición que se da va a gustar a mucha menos gente de la que lo verá mal expresada, seguramente por desconocimiento o porque a ciertas edades se tienden a ver las cosas de cierta manera.

Antes de terminar, también quiero señalar que la autoridad no la impone sobre sí misma. Prueba de ello es el escepticismo que se ha ido generalizando hacia la RAE estos últimos años, algo que comparto, curiosamente, por la cantidad de cosas que juzgo erróneas que han incluido, descontando el desastroso proyecto del español uno, grande y mundial.

AbraxasAbraxas

“lo mismo que pasa con expresiones como “de puta madre” o “ni de coña””

“De puta madre” sí, “ni de coña” no. Una “coña” es una broma, y “ni de broma” significa lo que expresa el conjunto de las palabras que forman la expresión (como en “estación espacial” o “bocata de chorizo”).

Mauricio-José Schwarz

Supongamos que tienes razón. Entonces habría que sacar nave espacial, transbordador espacial, ave de paso, ave de rapiña y todos los casos en que tú consideras que podría ser innecesario dar una definición. Vale, ¿cuál es el criterio? Es necesario un criterio filológico y lexicográfico, yo me ajusto a que si para la RAE es necesario separar “tren de cercanías” y “tren de alta velocidad” de la acepción de tren, deberían ser coherentes. Abstraigamos que el problema es la falta de coherencia, no cada vocablo en particular.

Por cierto, “estación” para la RAE tiene 19 acepciones (y variantes como “estación de servicio”, que quizá te parezca mal). ¿Puedes decirnos cuál es la que, con el añadido “espacial”, define claramente a las MIR o la ISS.

Sobre argumentos “ad hominem”, me gustaría que señalaras cuáles son, dónde acudo a elementos personales irrelevantes para criticar a la institución. Ya estuvo bien de que cuando una crítica es dura y no sabemos cómo responderla la tildemos de “ad hominem” y así escurramos el bulto. Máxime cuando se juega con dinero público.

José Manuel

Mauricio:
Estoy de acuerdo con CASI todas las críticas que haces a la RAE de la Lengua y a la forma en la cual se elabora el DRAE. Pero… [...] “el español que usamos también para comunicar ciencia, hay que señalarlo, DE registrarlo, DE definirlo con claridad y orden, coherencia y las mejores técnicas lexicográficas” [...] no estaría escrita mejor así: el español que usamos también para comunicar ciencia, hay que señalarlo, registrarlo y definirlo con claridad y orden, coherencia y las mejores técnicas lexicográficas…

Otra cosa: es la alca, no “el” alca. Lo digo por este párrafo: [...] “Nombre común de varias aves caradriformes del hemisferio norte, como el alca y sus afines“, y uno piensa en el alca y no recuerda que nadie la llame pingüino [...]
Saludos

MelMel

Creo que es El Alca, de la misma forma que es El Águila y el El Agua. Cuando una palabra empieza con una “a” tónica auque sea femenina, si el artículo que le precede directamente es La o Una, se cambia por El o Un.

Amara

Cierto, completando tu información:

En singular el artículo iría en masculino (el agua, el alma) pero en el plural volvería a ser femenino (las aguas, las almas).
Con algunas excepciones, por ejemplo:
* letras del alfabeto (la a, la hache)
* gentilicios femeninos (la árabe)

Saludos y enorme el post Mauricio

Mauricio-José Schwarz

Diría que te has liado con una oración demasiado larga. Patada mía quizá por no dejar clara la subcláusula, pero no de gramática.

La oración dice que ojalá la RAE deje su posición de autoridad “y se ocupe de enfrentar el idioma cotidiano en todos los países hispanoparlantes, el español que usamos también para comunicar ciencia, hay que señalarlo, de registrarlo, de definirlo con claridad y orden, coherencia”. El sujeto, pese a la distancia, sigue siendo la RAE, y el verbo sigue siendo “se ocupe”, que exige la preposición “de”, se ocupe de enfrentarlo, de registrarlo, de definirlo, etc.

José Manuel

No, no. El sujeto y el verbo pertenece a la subordinada.

[...] el español que usamos también para comunicar ciencia, hay que señalarlo, de registrarlo, de definirlo con claridad y orden, coherencia y las mejores técnicas lexicográficas, [...]

José Manuel

Hombre, un enlace donde se escribe: d) Cuando el sustantivo es un nombre de mujer: la Angela, la Ana. , no me merece la credibilidad adecuada. En español o castellano los nombres propios no llevan NUNCA artículo delante, en catalán, sí.

De todas formas, lo que yo defiendo, es que si es femenino, el artículo debe ser femenino, en contra de lo que pontifica la RAE, para no liarnos en tonterías. Verbigracia: xcepciones:
a) Las letras del alfabeto: la hache, la a .
b) Cuando el artículo determinado o indeterminado no precede inmediatamente al sustantivo femenino que comienza por el fonema /a/ tónico, se usa la forma femenina la / una:
la pequeña hacha, una altiva águila, la única arma
c) Cuando el sustantivo femenino comienza por el fonema /a/ o /ha/ átono:
la alegría, una avispa, la almeja
d) Cuando el sustantivo es un nombre de mujer: la Angela, la Ana.
e) Para la ciudad de La Haya.
f) Cuando el artículo designa el género de una persona o de un animal:
el árabe (hombre), la árabe (mujer), el ánade (macho), la anade (hembra)
g) Cuando la palabra que comienza por el fonema /a/ tónico no es un sustantivo, sino un adjetivo:
la agria polémica > una agria polémica
Todos los sustantivos femeninos que empiezan con a / ha tónicas y que van precedidos en singular por los artículos el o un, siguen siendo femeninos en singular así como en plural:
el agua clara, las aguas claras, un hacha pesada, una hachas pesadas, el ala blanca, las alas blancas

AE.AE.

No es cierto que los nombres propios no lleven “nunca” artículo. ejemplo: “Esa no es la Ana que busco”,

MelMel

Diría que a casi cualquier persona se la rechufla lo que diga la Real Academia en estos casos. Para correcciones ortográficas y de gramática bien. Pero para argumentar que Algo significa Algo y no significa otra cosa, o que una palabra “no existe” solo lo usa la gente que no sabe argumentar.
Ya sabes… el tipo de personas que dicen que
“no, como en la RAE dice que matrimonio es de dos sexos, no puede ser de otra forma!”
o
“no, la RAE no incluye el método científico en la palabra ciencia, lo que yo estoy haciendo es ciencia!”
o cuando se usa la etimología
“La palabra persona viene del griego, que significaba máscara usada por los personajes de teatro… si es que todos llevamos máscaras”
y mi favorito
“En chino tienen la misma palabra para decir crisis que para decir oportunidad”

Pero vamos, que cada vez que la Academia sale con una de sus “Ahora Qatar se escribe Catar”, “Ahora la I griega es la Ye” o “Ahora está en el diccionario la palabra SMS”, la gente reacciona con un “ooh, que majos, que bien se lo pasan”.

Ana

Ese mismo argumento lo usan los creyentes para decir: “Los ateos son unos resentidos porque la DRAE dice que el ateo es quien niega a dios”

PepePepe

Un diccionario NO es una enclopedia y mucho menos una especializada en todos y cada uno de los terminos que contiene, cuando intentan añadir mucha informacion a una palabra es de propina.
El diccionario es para consultar significados de palabras de manera rapida y simple, un leon se puede definir como un felino de x tamaño y color, carnivoro y poco mas, no hace falta mucho mas, no es un tratado de zoologia.
¿No se puede medir en decimetros?
“Campirano” la primera vez que oigo el termino debe ser que antes no existia y era necesario inventarlo.
“se ocupe de enfrentar el idioma” ¿de enfrentarlo contra quien? No entiendo.

Pero eso si es mucho mas valido, decir jalar en vez de tirar, el cual es un termino marinero, al igual que estribor o babor para izquierda y derecha, pero obviamente no es un termino general y por tanto solo debe utilizarse en su contexto.

Parare porque si empiezo a recopilar todo lo que se da por correcto, tendria que hacer un blog dedicado al tema.

A veces vemos la paja en el ojo ajeno …..

PepePepe

*Enciclopedia

Se agradeceria poder editar comentarios como en otros blogs, gracias.

alvaro

Somos muchos los que nos hemos quejado cuando hemos podido de las malísimas definiciones de animales y naturaleza que hace la RAE en su diccionario. Son antiguas, inexactas y descalificativas( describe a muchos carnívoros como alimañas nocivas para el hombre). Os invito a ver la definición de lince, lobo, gineta, comadreja, etc….no se parecen en nada a la realidad.

AloeAloe

¿Por qué tomarse en serio tamaña estupidez insignificante como que el diccionario de la RAE añada unas cuantas palabras?
¿Por qué decir que algo “no existe”, aunque sea sarcásticamente, solo porque la palabra que lo denomina no está en el DRAE? Ni siquiera las palabras ncesitan estar en ese diccionario para existir (existen si las usa la gente, punto), no digamos lo que denominan.
A ver si nos vamos quitando tanta preocupación por lo que digan cuatro docenas de señores a los que nadie con autoridad para ello les ha encomendado ninguna de las atribuciones que se arrogan.
Con no hacerles ningún caso, hemos resuelto tres cuartas partes del problema. El otro cuarto se resolverá en cuanto dejemos de darles unos milloncejos de euros cad año pa ná, millones que luego se racanean para la investigación científica.

DarylDaryl

El DRAE no es una enciclopedia, ni un diccionarios cientifico. Es ante todo el recurso de los VAGOS.

De los vagos articulistas y columnistas que siempre recurre a “esto es incorrecto porque no esta en el diccionario”. De los VAGOS de otras instituciones y Universidades que, porque esta el DRAE yo ya no hago nada. Se ha mencionado el OXFORD pero su existencia no es óbice para que tambien exista el CAMBRIDGE.

Aqui fue un particular y mujer, MARIA MOLINER, que viendo la rigidez y acartanamiento del DRAE se hizo, ella solita, un diccionario alternativo, más familiar y cotidiano ¿Alguna Universidad, institución que haya recogido su testigo? ¿Alguna Universidad o Institución que se proponga hacer y mantener un diccionario alternativo de ciencia, por ejemplo?

Lo dicho. El DRAE refugio de vagos y excusa para la inacción. Hasta la Justicia. ¡ Anda que no hay sentencias que amparandose en el concepto “sentido propio de las palabras” recurren a las añejas y obsoletas definciones del DRAE para escurrir el bulto!

El DRAE no sirve, salvo para hacer chascarrillos. Aqui se han mencionado las faltas en el campo de la física y tecnologia, pero si nos vamos a otros campos es aún peor. Para los puristas NO SE PODRIAN ESCRIBIR ARTICULOS SOBRE MEDICINA porque muchos términos y acepciones NO ESTAN EN EL DRAE. Otro tanto sucede con el DERECHO

¿Que es absurdo la inexistencia del TELECOSPIO ESPACIAL? No es por maldad a la ciencia, no seamos tan soberbios y conspiranoicos. La misma inutilidad la aplica el DRAE a otros campos. Por ejemplo la ADMINISTRACION PUBLICA lleva DECADAS realizando acuerdos de cooperacion y colaboración entre diferentes organismos e instituciones públicas o semipublicas llamándolos “ENCOMIENDA DE SERVICIOS” (solo hay que mirar BOE).

¿Y que dice el DRAE?
Encomienda de servicios.
1. f. La que se basaba en el trabajo de los indios.

La única utilidad que le veo al DRAE, aparte de utilizarlo como excusa para discusiones (anda que han dado de si las distinciones entre masculino y femenino) en articulos, post y tertulias, es su normalización a la hora de la ortografia, cosa que, por cierto NO SIEMPRE HA SIDO ACEPTADA, pues tuvieron las santas pelotas de meter en el diccionario la palabra “güisqui” como nombre a a la excelsa agua de vida de Caledonia. ¿Hay algún puristas que vaya llorando por las esquinas la falta de cultura de las empresas licoreras y embotelladoras por no poner “guisqui” en las botellas del famoso destilado?

monsieurlesix

Lo has clavado. Completamente de acuerdo en todo.

Si es que en el fondo, los diccionarios están cada vez más desfasados frente a las enciclopedias, y sobre todo ante la enciclopedia por antonomasia: la wikipedia.

Antes era diferente, los enciclopedistas progresaban muy lentamente y los artículos eran a veces discutibles y parciales. De algún modo, el diccionario era un punto de encuentro para buscar un significado corto y más o menos “neutral”. Luego, si estabas interesado en algún tema en concreto, pues ya buscabas en una enciclopedia o, mejor aún, en una publicación especializada.

Ahora, con el rápido progreso de las ciencias y de la sociedad misma, los diccionarios más estáticos como el de la RAE, van quedando rezagados; por contra, la wikipedia, gracias al trabajo en paralelo de miles de colaboradores, se mantiene muy actualizada y aceptablemente neutral en casi todo. Hasta cierto punto, el diccionario mismo ha perdido su función. La RAE debería limitarse a las normas gramaticales y ortográficas, donde sí es necesaria una normalización, y dejar las palabras a la libre evolución de la sociedad. Quizás, como ha señalado alguien, estaría bien que se comenzase a generalizar un wikidiccionario, que en realidad no sería sino un resumen de la wikipedia.

En cualquier caso, no nos engañemos: si lo que uno busca es rigor, o te vas a una publicación especializada, o siempre encontrarás definiciones discutibles y matizables. La función del diccionario es sólo dar una idea del significado generalmente admitido.

pasaba por aquípasaba por aquí

La DRAE no es una enciclopedia.
Es normal que tarden en meter palabras que denominan “novedades tecnológicas”. ¿Deberían haber puesto una acepción más a Beta como un sistema de vídeo?
De igual manera que no creo que aparezca “lambada” como baile arrejuntao.
El que los anglosajones no tengan un sistema parecido para proteger su lengua (que es de lo que se trata), les hace padecer las modas del “lenguaje políticamente correcto”. Y cualquier pelagatos que sale en la tele decide que a los ciegos ya no se les puede llamar ciegos, ni tampoco invidentes, sino discapacitados visuales. Y suma y sigue.

nusesabenusesabe

El artículo entero está bien exceptuando todo el penúltimo párrafo, la telequinesis es lo que es, exista o no.

Si dijeran que no existe carecería de sentido usar la palabra telequinesis en una serie, puesto que incluriía el concepto “no existe”.

Lo siento pero te has colado muchísimo en ese párrafo.

Mauricio-José Schwarz

No. La RAE señala con mucho gusto un montón de cosas que no existen. Por ejemplo, ve los lemas de unicornio (“Animal fabuloso que fingieron los antiguos poetas”), de hada (“Ser fantástico que se representaba bajo la forma de mujer”), de embrujar (“trastornar a alguien el juicio o la salud con prácticas supersticiosas”).

Tu bienintencionada defensa es demolida por la propia RAE. De nuevo, no son los vocablos, sino la coherencia. Si le da entidad de existencia a todos los seres y poderes fantásticos, pues que sea a todos. Pero si los embrujos le parecen supersticiosos y la telepatía o la homeopatía no, está haciendo una toma de posición y dictaminando qué es fantástico, imaginario y supersticioso y qué no.

Espero haberme explicado bien.

FranciscoFrancisco

Sí, te has explicado bien pero estás completamente equivocado, y me temo que has malinterpretado lo que te está diciendo Nusesabe y también en qué consiste el trabajo de un lexicógrafo: la Academia no declara la verdad de lo que las cosas son, sino lo que la gente entiende que las palabras son. Si la gente cree que “unicornio” pertenece al ámbito de la fantasía y “telepatía” no, la Academia debe anotar lo que la gente entiende al oírla (es decir, cuál es el contenido semántico del término), y no sus opiniones sobre lo que la gente cree. Es un hecho que nuestra sociedad no discute la inexistencia del unicornio, pero –erróneamente, por supuesto–, sí discute sobre la existencia de la telepatía.
En nuestra sociedad, un telépata es ciencia ficción; un unicornio, fantasía. ¿Que no te gusta? Qué le vamos a hacer: es un hecho de la realidad que nuestra sociedad es así.
La lexicografía es una ciencia, y solamente trabaja con hechos, no con opiniones ni con deseos. Una definición correcta se limita a anotar lo que de hecho una palabra significa, no lo que nos gustaría que significase o si esa definición se corresponde con la realidad o no.

daviddavid

“Una definición correcta se limita a anotar lo que de hecho una palabra significa, no lo que nos gustaría que significase o si esa definición se corresponde con la realidad o no.”
¿Entonces porqué dice que un unicornio es fantasía? Yo tengo uno en el garaje de mi casa, junto al dragón de Carl Sagan. Que a ti un telépata te parezca ciencia ficción es lo mismo que un unicornio te parezca fantasía. ¿Dónde está el límite para definir una cosa como real y otra como fantasía? ¿Y acaso no se puede dar una definición como “supuesta existencia” o “creencia de algunas personas en…”? Por poner un ejemplo. Esta manera de iniciar una definición es compatible con que sea exacta en su descripción.

nousonouso

No sé si te servirá, pero lo de “sitio web” creo que se puede ver en el diccionario de dudas. http://lema.rae.es/dpd/?key=web

A mí, lo que no me gusta mucho de la página de la RAE es el buscador. Prefiero usar el de Google.

Saludos.

pasaba por aquípasaba por aquí

Lo siento pero tu argumento no es válido. Es aceptado que los unicornios, las hadas y los trolls son seres mitológicos y por lo tanto se da por sentado que no existen. Por definición.
La telequinesis (mover objetos con el poder de la mente) no está aceptado ni que exista ni que no. No es parte de su definición. Es más, podría existir con la tecnología actual. No es cometido de la Academia decidir si algo existe o no, sino recoger el significado de las palabras.

LeandroLeandro

¿Estás seguro de lo que dices? ¿De que poder de la mente hablas? Por favor dejemos las fantasmadas de lado. La energía que produce el cerebro apenas es suficiente para encender una bombilla, no recuerdo la cantidad exacta. Y eso de que solo usamos el 10% (por si saltas con ello) es otra estupidez. Si solo usasemos el 10% de nuestro básicas serías incapaz de llevarlas a cabo. Si quieres mas información sobre este tema, hay una web que me gusta mucho, eltamiz.com, en la serie “falacias” te hablan sobre este tema. Que viene de esperimentar lobotomias en ratas de laboratorio. En las que se consiguió ver, que eran capaces de mantener sus funciones vitales, pero de ahí a tener una vida digna hay un trecho.

A parte me parece graciosisimo que en un artículo referente a la ciencia, vengas con burradas ilogicas y fisicamente imposibles. Eso no es ciencia, es pseudociencia y no son nada más que paparruchas.

LeandroLeandro

“Si solo usasemos el 10% de nuestro cerebro, necesidades básicas como comer por ti mismo, serías incapaz de llevarlas a cabo.”

Perdonadme, sufrí un esguince neuronal. :p

nousonouso

JAJAJAJAJAJA ¡Buenísimo!

Lo de aceptar el leísmo y cosas como “asín” ha palidecido un poco.

pasaba por aquípasaba por aquí

Por favor, aprende a leer antes de responder.
He dicho que con la tecnología actual, se pueden mover objetos con el poder de la mente. ¿En qué parte has perdido “con la tecnología actual”?
Y lo del 10% tú mismo lo sacas y tú mismo te respondes.
No sé cómo se toman las decisiones de introducir un vocablo o no, pero es seguro que no van a contentar a todos. Uno se queja de la deficinición que dan de Manga, y yo alucino porque lo han incluído.

LeandroLeandro

Antes de terminar de leer el texto ya tenía pensado hablar del ejemplo del manga. Yo soy un aficionado y me ha dolido bastante la definición, porque como ya expresé en un correo queja que les mandé, nos deja casi a la altura de los pedobears.

Hubo un tiempo, (quitando lo expuesto respecto a la ciencia) que me gustaba que hubiese un organismo que defendiese el idioma ante barbaridades. Pero claro, yo era un chaval, más ingenuo que otra cosa. Cuando uno comienza a ver que aceptan cosas como “fistro”, una moda estúpida de gente de humor fácil, todo cambia. Veo bien que sea el organimo que recoja la ¿evolución? del idioma, pero joder, en lugar de aceptar verdaderas expresiones paletas, catetas o como querais definirlas, también deberían hacer campañas de inculcacion de un buen uso del lenguaje. Si nos dedicamos a aceptar todo lo que dice la gente, el idioma acabará degenerando en un conjunto de vocablos incongruentes.

nousonouso

“Fistro” no aparece en rae.es. ¿Tienes un enlace? Me gustaría verlo.

Aún me estoy riendo con la de “bluyín”. x’D

FranciscoFrancisco

A ver: nuestros académicos de la Lengua le han traído al país más premios Nóbel que nuestros científicos. Eso es un hecho. Me paso la vida defendiendo a la gente de ciencias ante la gente de letras; pero ejemplos como este artículo y muchos de sus comentarios me lo ponen difícil: ¿por qué a la gente de ciencias le gusta tanto comportarse con la niñería de un personaje de The Big Bang Theory? Por supuesto que la Academia y su diccionario son extraordinariamente criticables, pero no como los criticaría un adolescente sumamente enfadado incapaz de comprender las complejidades del mundo (y mucho menos en qué consiste el trabajo de un lexicógrafo ni qué cosa es un diccionario y los tipos de diccionario que hay). ¿Que el Oxford Dictionary le saca mucha ventaja al DRAE? ¡Pues anda que no les sacan ventaja los científicos anglosajones a los hispanos! ¿Qué pasa, que en ingeniería aeroespacial, en física fundamental o en dinámica de fluidos somos nosotros un ejemplo para ellos? Habida cuenta de los premios Nóbel que han ganado los científicos españoles, quizá habría que pensar que ni siquiera trabajan los jueves por la tarde. Y la vergonzosa altura científica de la universidad española, ¿no está conseguida a base de fundirse la pasta de las arcas públicas? ¿Tú te imaginas que ahora me pongo a comparar una institución científica española cualquiera con el MIT, con Harvard? Y empiezo: “Pues vaya con esos tipos, los científicos españoles. ¡Pues parece que no les gusta mucho currar!”. Etc.
Vosotros sabéis que los premios Nóbel no realizan personalmente todos y cada uno de los pasos de todos los experimentos, ¿verdad? ¿Vosotros os creéis que Mario Vargas Llosa o Pérez Reverte se pasan el día leyendo periódicos regionales españoles para detectar un nuevo uso de una palabra dada? ¿Vosotros creéis que el trabajo lexicográfico lo hacen los académicos? No, eso lo hacen expertos jóvenes que cobran muy poco dinerito. Pero, aún así, tienen la costumbre de comer, por lo que hay que pagarles. Ahora, imaginad que sólo tenéis dinero para pagar a dos becarios, que tienen que revisar 80.000 acepciones en documentos que van desde el siglo X hasta el XXI. Hum… Igual sí, igual así la cosa iba a ir un poco lenta…

Mauricio-José Schwarz

Creo que equivocas el tiro. Yo no soy científico y no me estoy quejando como científico. Soy escritor y periodista dedicado, entre otras cosas, a ciencia, pero mi espacio es el de la palabra, y no el espacio de la Academia o de Madrid o de España, sino de 500 millones de hispanoparlantes. Y como profesional del idioma lamento enormemente que en trescientos años no hayamos podido tener un diccionario decente. El Moliner en su momento lo fue, pero ya no lo es (lo han hecho pedazos). Y la academia lo celebró negándole la entrada a María Moliner.

JavierJavier

España no es un país de científicos, aunque los hay excelentes, como en el campo de la física fundamental, que sí, tienen mucho prestigio. Hay también extraordinarios ingenieros, como pocos en el mundo (de hecho, hay muchos ingenieros españoles en Alemania o Francia, donde se les aprecia). Pero resulta que los Nobel no se los dan nunca a ingenieros y es muy raro que se los den a físicos teóricos (incluso a Einstein se lo dieron por el efecto fotoeléctrico, de aplicaciones prácticas obvias, y no por la teoría de la relatividad). Simplemente quería aclara que este premio no es necesariamente el mejor índice.

Hermes THermes T

Los idiomas son “entes” vivos que evolucionan y no se pueden encorsetar en una serie de normas surgidas de una academia, y menos en los tiempos que corren. Casi a diario vemos como surgen palabras o palabros que sencillamente tendrán mas o menos calado en el idioma y perdurarán o no, siempre a sido así y seguirá siendo, si no, no existiría el castellano actual y todos seguiríamos hablando latín o no se sabe que.

nousonouso

manga3.
(Del jap. manga).
1. m. Cómic de origen japonés.
2. m. Género correspondiente al manga.
3. adj. Perteneciente o relativo al manga. Videos, estética manga.

A mí me vale.

PozitronPozitron

Es una pena, laverdad. Me ha encantado este artículo. Yo escribí la Tesis en Inglés y Español, pero tube grandes dudas en emplear algunos vocablos en Castellano. Si tal vez organismos como la RAE se preocupasen de este tipo de cuestiones y coordinasen con las Universidades, a modo de encuestas, o tertulias sobre temas en concreto, la incorporación de los términos adecuados permitiría una mayor unificación y un mejor criterio a la hora del empleo, que en muchos casos “nos los tenemos que inventar”, cuando posiblemente a otro Hispano parlante también le haya ocurrido lo mismo. Incluir “Metamateriales”, “Grafeno”, “Azobenceno”, por ejemplo, suena a utopía. Mientras no investiguemos más todos, no demos más importancia a nuestra ciencia en los medios, y la RAE no se espabile en este tema, nuestra lengua quedará relegada a ser usada para misas o libros de poesía del siglo 19.

Christian Álvarez

Propongo una “Academia Castellanoparlante Internacional” con sede en Ciudad de México -soy chileno, planteo a México por ser un referente editorial y cultural, alternativo a Madrid-, con membresía de las facultades de lingüística o afines de hispanoamérica y España que estén acreditadas, con un directorio rotativo.

NombreNombre

La tontería cursi del lenguaje no sexista ha sacado a la luz muchas cosas que de otra manera no se habrían visto con tanta claridad, primero que son mucho más nobles los miembros de la Real Academia Española de la Lengua, aparte de haber estudiado el latín, segundo que la mayor parte de las organizaciones feministas en España son mucho más retorcidas, astutas y con unas uñas muy afiladas. Tercero, que nadie les pidió que se metieran en el bosque del idioma no sexista, y menos con dinero público. Y cuarto, que es una prueba que ha pasado la RAE, al no plegarse a las exigencias del feminismo subvencionado. Y esto no es frecuente en España. Por otro lado, las Academias de la Lengua no tienen ningún poder, ni funcionan por cuotas.

Enrique BernárdezEnrique Bernárdez

Para burrada zoológica la definición de Urogallo: Ave gallinácea, de unos ocho decímetros de largo y quince de envergadura, con plumaje pardo negruzco jaspeado de gris, patas y pico negros, tarsos emplumados y cola redonda. Vive en los bosques, y en la época del celo da gritos roncos algo semejantes al mugido del uro.
El urogallo en su época de celo lo que emite, entrechocando su pico, son unos castañeteos, que en nada se parecen a un mugido, menos aún al del uro, animal extinto que nadie ha oído. En ediciones anteriores decía que su nombre derivaba de ese mugido parecido al del uro. Una filología silvestre que la academia se empeña en mantener y no enmendar.

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Valora en Bitacoras.com: Telescopio Espacial Hubble El 22 de junio la Real Academia Española (RAE) anunció la introducción de 1.697 cambios en la versión en línea de su diccionario, el DRAE. Los medios de comunicación hicieron especial énfasis……

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