La partícula que tu abuela nunca entenderá por mucho que se lo expliques

Por Colaborador Invitado, el 17 julio, 2012. Categoría(s): Divulgación
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La aparición de una noticia científica en las portadas de los principales diarios es un placer con el que uno amanece en contadas ocasiones, sobre todo si no tiene nada que ver con la salud o el medio ambiente. La ansiada detección del bosón de Higgs ha obrado el milagro. No podía esperarse menos de algo (mal) bautizado como la partícula de Dios.

¿Quién no ha oído la palabra Higgs estos últimos días? A pocas personas les habrá pasado desapercibido el descubrimiento. Más allá del impacto mediático que tienen las informaciones que provienen de entes como el CERN o la NASA, nadie duda en la comunidad científica, al menos entre los físicos, que nos encontramos ante una importante noticia . La detección del bosón de Higgs  era uno de los objetivos del LHC, una instalación costosísima que necesita justificarse en términos de desempeño y de retorno, sino económico a corto plazo, sí en cuanto a la consecución de resultados para los que fue concebido.

Sin embargo, en mi opinión es una noticia, desde el punto de vista científico, menos importante que el anuncio de los neutrinos superlumínicos del otoño pasado, cuya confirmación definitiva habría supuesto un reto enorme para la física moderna. Porque una refutación siempre es un argumento más fuerte que una confirmación y todavía muchísimo más que una ‘no confirmación’, la cual no es sino un aplazamiento. No haber encontrado el bosón de Higgs caería en esta última categoría, y no constituiría en sí mismo y de momento una “anomalía” que podría conducir a una nueva “revolución científica”.  

Desde que comenzaron las  filtraciones sobre los primeros indicios del descubrimiento de una nueva partícula que podría ser el bosón de Higgs, y tras el anuncio definitivo por parte del CERN , se han sucedido numerosos artículos en prensa, posts en blogs, se han editado y publicado animaciones y vídeos con el objetivo de explicar qué es esto del campo y del bosón de Higgs. Toda esta actividad divulgativa me parece más que loable y soy un firme defensor y entusiasta de la misma. La divulgación científica  es necesaria, haya o no noticias de esta relevancia. Siempre es bueno aprovechar un acontecimiento de esta repercusión mediática, para tirar del hilo y explicar unos cuantos conceptos básicos poniendo la ciencia en primera línea de atención, acercándola así a quien en su día a día no muestra interés en la ciencia y sus circunstancias. La aparición en los titulares de prensa y en los espacios informativos de las televisiones viene muy bien para despertar la inquietud y el deseo de saber, sobre todo entre los más jóvenes. Estoy convencido de que todo este esfuerzo divulgativo, aumentado por la notoriedad mediática, tiene una incidencia en algunos de los que ahora están pensando en  qué carrera elegir en el futuro.  Ignoro si habrá un aumento en la matriculación de una carrera como físicas, pero seguro  que  más de uno dudando entre físicas y una ingeniería decida decantarse por la ciencia empujado por esta noticia.

He visto vídeos y animaciones muy ingeniosas y hasta divertidas, y explicaciones imaginativas y sagaces. Pero me temo que todo este esfuerzo resulta vano desde el punto de vista conceptual,  al menos si se aspira a explicar el bosón de Higgs “hasta a mi abuela”

Confieso que a mí me resulta complicado entender qué es todo esto del campo y del bosón de Higgs. Obviamente esta afirmación sólo habla de mi propia incapacidad, pero he podido contrastar esta falta de comprensión con otros físicos que, en su día,  también estudiaron teoría cuántica de campos y física de partículas elementales. Ninguno nos hemos dedicado a estas disciplinas y, por ello, es muy probable que no seamos voces autorizadas, pero estamos de acuerdo, sin entrar a valorar las imágenes concretas y metáforas empleadas, en que no sirven para explicar el bosón de Higgs. Muchas de ellas,  examinadas en detalle, abren más cuestiones de las que intentan dilucidar. En casi todas las explicaciones se deslizan además términos como “simetría gauge”, “rotura de simetría”, “renormalización”, etc. que resultan  incomprensibles para el común de los mortales. Entender y explicar el bosón de Higgs sólo puede hacerse dentro del formalismo donde aparece. Y me temo que, como muchas otras cosas que pertenecen al reino de lo cuántico, no puede trasladarse a nuestra experiencia ordinaria con metáforas del mundo macroscópico. No podemos hacer “un como si”. No admite traducción e interpretación simultánea.

No nos engañemos, el mundo subatómico está tan lejos de la experiencia humana que representarlo con imágenes cotidianas puede distorsionar la realidad y crear una falsa idea sobre lo que sólo es comprensible tras muchas horas de trabajo minucioso en un formalismo complejo y en ocasiones farragoso.

Durante mis estudios universitarios, un profesor de óptica, cuando empezábamos con su asignatura y nos quejábamos de no entender lo que nos explicaba, nos decía  “Comprender es acostumbrarse”.

Así fue, según avanzaba el año, lo que nos había parecido inescrutable al principio resultaba ser trivial, simplemente por el hecho de trabajar en ello. Por eso resulta tan difícil captar lo que es la mecánica cuántica, porque está fuera de nuestra experiencia cotidiana y uno no se puedeacostumbrar a ella utilizando ejemplos de nuestro día a día. Sólo tras mucho operar y calcular, se empiezan a captar sutilezas, conceptos e implicaciones que de otra forma son inimaginables.

Volviendo a la comparación de los neutrinos superlumínicos, la comunicación y divulgación del descubrimiento de partículas más veloces que la luz era más sencilla de llevar a cabo. Se trataba de poner de manifiesto, de comunicar simplemente la superación de un límite que implicaba una anomalía en uno de los principios postulados por Einstein, figura clave del siglo XX y conocida por todo el mundo. Era una noticia asequible para el gran público, por lo menos en su formulación más general, “ Se ha descubierto algo que puede poner en duda un postulado formulado por Einstein”.

Por el contrario, la comprobación de la existencia del bosón de Higgs, y cómo es una pieza clave para explicar que unas partículas tengan masa y otras no, me parece ya adentrarse en un terreno más complicado y eminentemente técnico. Sobre todo, si se tiene en cuenta que el concepto de masa popularmente se identifica con ‘cantidad de materia’ y con el peso. Sin embargo, decir  que “la comprobación de su existencia era algo necesario para cuadrar el modelo teórico sobre el que han trabajado los físicos en los últimos 40 años”resulta más asumible y obviamente mucho más sencillo de comunicar y divulgar.

No  estoy abogando por no divulgar lo que es el bosón de Higgs u otros conceptos y objetos que aparecen en el desarrollo de la ciencia.

Simplemente quiero llamar la atención sobre el hecho de que  quizás al hacer divulgación de ciertos conceptos y “objetos” nos estamos dejando muchas cosas en el tintero. Estamos perdiendo de vista el hecho de que la sociedad en general está lejos de poder comprender esos conceptos que incluso para los científicos son complejos de entender.  Estamos alcanzando el límite de lo transmisible. Estamos en un ámbito de divulgación que exige un nivel de formación muy superior a la media, la cual, lamentablemente, en nuestra sociedad está muy por debajo de lo aceptable.Y la utilización de terminologías exageradas como ‘partícula de Dios’, ‘partícula del conocimiento’ , o titulares como que el bosón de Higgs es la llave del universo, no ayudan precisamente a transmitir una imagen serena y cuidadosa de la ciencia, más bien al contrario, trasladan a la sociedad un ciertotriunfalismo ajeno a valores de la ciencia como la humildad y el escepticismo.

Aún así, el impacto mediático del descubrimiento del bosón de Higgs me ha alegrado profundamente, sobre todo, porque más allá del puritanismo que a veces nos afecta a los que vivimos en el mundo de la ciencia, ha puesto en boca de mucha gente, abuelas incluidas, palabras que ni tan siquiera imaginaban.

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Este artículo nos lo envía Igor Campillo, físico de formación y actualmente Director de Euskampus en Universidad del País Vasco, Campus de Excelencia Internacional.



Por Colaborador Invitado, publicado el 17 julio, 2012
Categoría(s): Divulgación

 

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