¿Por qué explorar el espacio? – Carta traducida de la original de Ernst Stuhlinger

En 1970, una monja radicada en Zambia y llamada Hermana Mary Jucunda escribió al doctor Ernst Stuhlinger, entonces director asociado de ciencia en el Centro de Vuelos Espaciales Marshall de la NASA, en respuesta a sus investigaciones sobre una misión tripulada a Marte.  Concretamente, preguntó cómo podía sugerir que se gastasen miles de millones de dólares en un proyecto así en un tiempo en el que tantos niños morían de hambre en la Tierra.

Stuhlinger envió a la Hermana Jucunda la siguiente carta de explicación junto con una copia de Earthrise, la fotografía-icono de la Tierra tomada en 1968 por el astronauta William Anders desde la luna (también incluida en esta carta).  Su estudiada respuesta fue más tarde publicada por la NASA bajo el título de “¿Por qué explorar el Espacio?”

6 de mayo de 1970

(Fuente original: Roger Launius, via Gavin Williams; Fotografía: superficie de Marte, tomada por la Curiosity el 6 de agosto de 2012, via NASA) Carta original en inglés de Ernst Stuhlinger

Estimada Hermana Mary Jucunda,

Su carta ha sido una de tantas que me llegan cada día, pero me ha conmovido más profundamente que todas las demás porque viene de una mente inquieta y un corazón compasivo. Intentaré responder a su pregunta lo mejor que pueda.

Primero, sin embargo, me gustaría expresarle la gran admiración que siento por usted y por sus valientes hermanas, porque están ustedes dedicando sus vidas a la más noble causa del hombre: ayudar a sus semejantes necesitados.

Pregunta en su carta cómo puedo sugerir que se gasten miles de millones de dólares en un viaje a Marte, en un momento en el que muchos niños mueren de hambre en la Tierra.

Sé que no espera usted una respuesta como “¡Oh, no sabía que había niños muriéndose de hambre, pero desde ahora dejaremos de explorar el espacio hasta que la humanidad haya resuelto ese problema!” En realidad, sé de la existencia de niños hambrientos mucho antes de saber que un viaje al planeta Marte es técnicamente posible. Sin embargo, como muchos otros, creo que viajar a la Luna, y luego a Marte y otros planetas, es una aventura que debemos emprender ahora, e incluso creo que ese proyecto, a la larga, contribuirá más a la solución de esos graves problemas que tenemos aquí en la Tierra que muchos otros potenciales proyectos de ayuda que se están debatiendo y discutiendo año tras año, y que son tan lentos a la hora de proporcionar ayuda tangible.

Antes de intentar describir en más detalle cómo nuestro programa espacial contribuye a la solución de nuestros problemas en la Tierra, me gustaría relatarle brevemente una supuesta historia real. Hace 400 años, vivía un conde en una pequeña aldea de Alemania. Era uno de los condes benignos, y daba gran parte de sus ingresos a los pobres de su aldea. Eso era muy de agradecer porque la pobreza abundaba en los tiempos medievales y había epidemias de plaga que asolaban con frecuencia el campo. Un día, el conde conoció a un extraño hombre. Tenía una mesa de trabajo y un pequeño laboratorio en su casa, y trabajaba duro durante el día para poder permitirse algunas horas de trabajo en su laboratorio por las noches. Tenía lentes pequeñas hechas de trozos de vidrio; montaba las lentes en tubos y usaba esos aparatos para mirar objetos muy pequeños. El conde estaba particularmente fascinado por las minúsculas criaturas que podían observarse con grandes aumentos, y que nunca antes habían sido vistos. Invitó al hombre a mudar su laboratorio al castillo, a convertirse en un miembro de su casa y a dedicar desde entonces todo su tiempo al desarrollo y perfeccionamiento de sus aparatos ópticos como empleado especial del conde.

Los aldeanos, sin embargo, se enfadaron cuando se dieron cuenta de que el conde estaba desperdiciando su dinero en lo que ellos consideraban una payasada sin sentido. “¡Sufrimos por la plaga,” decían, “mientras le paga a ese hombre por un hobby sin utilidad!” Pero el conde permaneció firme. “Os doy tanto como puedo,” dijo, “pero también apoyaré a este hombre y a su trabajo, porque creo que un día algo útil saldrá de ello.”

Realmente, salieron cosas muy útiles de ese trabajo, y también de trabajos similares hechos por otros en otros lugares: el microscopio. Es bien sabido que el microscopio ha contribuido más que cualquier otro invento al progreso de la medicina, y que la eliminación de la plaga y de muchas otras enfermedades contagiosas en todo el mundo es en buena parte el resultado de los estudios que el microscopio hizo posibles.

El conde, al reservar algo de su dinero para investigación y descubrimiento contribuyó mucho más al alivio del sufrimiento humano que lo que hubiera conseguido dando a su comunidad asolada por la plaga todo lo que pudiera ahorrar.

La situación que afrontamos hoy es similar en muchos aspectos. El Presidente de los Estados Unidos gasta unos 200.000 millones de dólares en su presupuesto anual. Ese dinero va a sanidad, educación, servicios sociales, renovación urbana, autopistas, transportes, ayuda al exterior, defensa, conservación, ciencia, agricultura y muchas instalaciones dentro y fuera del país. Aproximadamente el 1,6% de este presupuesto nacional se destina este año a la exploración espacial. El programa espacial incluye el Proyecto Apolo y muchos otros proyectos más pequeños en física espacial, astronomía espacial, biología espacial, proyectos planetarios, proyectos de recursos de la Tierra e ingeniería espacial. Para hacer posible este gasto en el programa espacial, el contribuyente norteamericano medio con ingresos de 10.000 dólares paga unos 30 dólares de sus impuestos para el espacio. El resto de sus ingresos, 9.970 dólares, queda para su subsistencia, recreo, ahorros, otros impuestos, y todos sus demás gastos.

Probablemente usted se preguntará: “¿por qué no coge 5, o 3, o 1 dólar de esos 30 dólares para el espacio que el contribuyente norteamericano medio está pagando, y envía esos dólares a los niños hambrientos?” Para responder a esa cuestión, tengo que explicarle brevemente cómo funciona la economía de este país. La situación es muy similar en otros países. El gobierno consiste en un número de departamentos [ministerios] (Interior, Justicia, Sanidad, Educación y Servicios Sociales, Transporte, Defensa y otros), y las oficinas [bureaus] (Fundación Nacional para la Ciencia, Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, y otras). Todos ellas preparan sus presupuestos anuales según sus misiones asignadas, y cada una de ellos defiende su presupuesto frente a una supervisión extremadamente severa por parte de las comisiones del Congreso, y frente a una fuerte presión de ahorro por parte de la Oficina Presupuestaria y del Presidente. Cuando los fondos son finalmente asignados por el Congreso, solamente pueden gastarse en las partidas presupuestarias especificadas y aprobadas en su presupuesto.

El presupuesto de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio, por supuesto, solamente puede contener partidas directamente relacionada a la aeronáutica y al espacio. Si ese presupuesto no fuese aprobado por el Congreso, los fondos propuestos no estarían disponibles para nadie más; sencillamente no serían gravados al contribuyente, a menos que alguno de los otros presupuesto hubiese obtenido la aprobación para un aumento específico, que entonces absorberían los fondos no gastados en el espacio. Se dará usted cuenta, a partir de este breve discurso, que el apoyo a los niños hambrientos, o más bien un apoyo adicional a lo que los Estados Unidos ya está contribuyendo para esa misma noble causa en la forma de ayuda al exterior, solamente puede obtenerse si el departamento apropiado solicita una asignación para este fin, y si esa asignación es aprobada por el Congreso.

Puede usted preguntarse si yo, personalmente, estaría a favor de una acción así por parte de nuestro gobierno. Mi respuesta es un rotundo sí. De hecho, no me importaría en absoluto si mis impuestos anuales fuesen aumentados un cierto número de dólares con el fin de alimentar niños hambrientos dondequiera que vivan.

Sé que todos mis amigos sienten lo mismo. No obstante, no podemos llevar a cabo un programa así simplemente desistiendo de nuestros planes de viajar a Marte. Al contrario, creo incluso que al trabajar para el programa espacial puedo hacer alguna contribución al alivio y eventual solución de problemas tan graves como la pobreza y el hambre en la Tierra. En el problema del hambre hay dos funciones básicas: la producción de comida y su distribución. La producción de alimentos por medio de agricultura, ganadería, pesca y otras operaciones a gran escala es eficiente en algunas partes del mundo, pero drásticamente deficiente en muchas otras partes. Por ejemplo, podrían utilizarse mucho mejor grandes extensiones de terreno si se aplicasen métodos eficientes de control de cuencas fluviales, uso de fertilizantes, pronósticos meteorológicos, evaluación de fertilidad, programación de plantaciones, selección de campo, hábitos de plantación, cadencia de cultivos, inspección de cosecha y planificación de recolecciones.

La mejor herramienta para mejorar todas esas funciones, sin duda, es el satélite artificial en órbita terrestre. Dando vueltas al mundo a gran altitud, puede explorar grandes zonas de terreno en poco tiempo; puede observar y medir una gran variedad de factores que indican el estado y las condición de cosechas, suelo, sequías, precipitaciones, nieve, etc, y puede enviar esta información por radio a las estaciones de tierra para su buen uso. Se ha estimado que incluso un sistema modesto de satélites terrestres equipados con sensores, trabajando en un programa de mejora agrícola a escala mundial, aumentaría el tamaño de las cosechas en el equivalente de muchos miles de millones de dólares.

La distribución de alimentos a los necesitados es un problema completamente diferente. La cuestión no es tanto de volumen de transporte como de cooperación internacional. El gobernante de un país pequeño puede sentirse incómodo ante la perspectiva de recibir grandes envíos de alimentos provenientes de un país grande, sencillamente porque tema que junto con los alimentos esté importando influencia y poder extranjeros. Me temo que un alivio eficiente del hambre no llegará a menos que las fronteras nacionales sean menos divisorias de lo que son hoy. No creo que el vuelo espacial consiga el milagro de la noche a la mañana. Sin embargo, el programa espacial se encuentra entre los agentes más poderosos y prometedores que trabajan en esa dirección.

Permítame tan sólo recordarle la reciente casi tragedia del Apolo 13. Cuando llegó el crucial momento de la reentrada de los astronautas, la Unión Soviética cortó todas las transmisiones rusas en las bandas de frecuencia usadas por el Proyecto Apolo para evitar cualquier interferencia, y los buques rusos se desplegaron en los Océanos Atlántico y Pacífico en caso de que se hiciese necesario un resca te de emergencia. Si la cápsula hubiera caído cerca de un buque ruso, los rusos sin duran habrían dedicado todos los esfuerzos necesarios para su rescate, como si fuesen cosmonautas rusos los que hubieran regresado del espacio. Si los viajeros rusos se encuentran alguna vez en una situación de emergencia similar, los norteamericanos harán lo mismo sin dudarlo.

Más alimentos gracias a estudios y valoraciones desde la órbita, y mejor distribución de alimentos gracias a la mejora en las relaciones internacionales, son tan sólo dos ejemplos de la profundidad con que el programa espacial hace mella en la vida sobre la Tierra. Me gustaría citar otros dos ejemplos: la estimulación del desarrollo tecnológico y la generación de conocimiento científico.

Los requisitos que deben imponerse a los componentes de una nave espacial que viaja a la Luna, en cuanto a alta precisión y fiabilidad extrema, no tienen precedentes en la historia de la ingeniería. El desarrollo de sistemas que cumplan esos severos requisitos nos ha proporcionado una oportunidad única para encontrar nuevos materiales y procesos, para inventar mejores sistemas técnicos, para procesos de fabricación, para alargar la vida de los instrumentos e incluso para descubrir nuevas leyes de la naturaleza.

Todo este conocimiento técnico recién adquirido también está disponible para su aplicación a tecnologías terrestres. Cada año, alrededor de mil innovaciones técnicas generadas en el programa espacial se abren camino a las tecnología terrestres, donde producen mejores electrodomésticos y equipos agrícolas, mejores máquinas de coser y radios, mejores barcos y aviones, mejores pronósticos del tiempo y avisos de tormentas, mejores comunicaciones, mejores instrumentos, mejores utensilios y herramientas para la vida diaria. Supuestamente, usted preguntará ahora por qué debemos desarrollar un sistema de soporte vital para nuestros viajeros lunares antes de que podamos construir un sistema sensor remoto para los pacientes del corazón. La respuesta es sencilla: los progresos significativos para la solución de los problemas técnicos se hacen con frecuencia no mediante una aproximación directa, sino estableciendo primero un objetivo desafiante que nos ofrece una fuerte motivación para el trabajo innovador, lo que dispara la imaginación y espolea a los hombres para que se esfuercen al máximo, y actúa como catalizador al inducir cadenas de otras reacciones.

El vuelo espacial cumple exactamente este papel. El viaje a Marte no será, ciertamente, una fuente directa de alimentos para los hambrientos. No obstante, conducirá a tantos nuevos procesos tecnológicos que los subproductos de este proyecto, por sí solos, valdrán muchas veces más que el coste de su implementación.

En adición a la necesidad de nuevos procesos tecnológicos, hay una necesidad creciente de conocimientos básicos de ciencias si queremos mejorar las condiciones de la vida humana sobre la Tierra. Necesitamos más conocimientos en física y química, en biología y fisiología, y muy particularmente en medicina para hacer frente a los problemas que amenazan la vida del hombre: hambre, enfermedades, contaminación de la comida y del agua, polución del medio ambiente.

Necesitamos que más jóvenes, hombres y mujeres, escojan ciencia como su profesión, y necesitamos más apoyo para esos científicos que tienen el talento y la determinación para enzarzarse en un trabajo científico fructífero. Deben tener a mano objetivos de investigación que supongan un desafío, y hay que proporcionarles suficiente apoyo para proyectos de investigación. De nuevo, el programa espacial, con sus maravillosas oportunidades para llevar a cabo estudios de investigación realmente magníficos en lunas y planetas, en física y astronomía, en biología y medicina, constituye un catalizador casi ideal que induce la reacción entre la motivación del trabajo científico, las oportunidades para observar fenómenos naturales excitantes y el apoyo material necesario para llevar a cabo el esfuerzo de investigación.

Entre todas las actividades dirigidas, controladas y financiadas por el gobierno norteamericano, el programa espacial es ciertamente la actividad más visible y probablemente la más debatida, aunque solamente consume el 1,6% del presupuesto, y es el 3 por mil (menos de un tercio de un uno por ciento) del producto interior bruto. No hay ninguna otra actividad equivalente en términos de estimulador y catalizador para el desarrollo de nuevas tecnologías e investigación en ciencias básicas. Podemos incluso decir al respecto que el programa espacial está asumiendo una función que, durante tres o cuatro mil años, ha sido la triste prerrogativa de la guerra.

¡Cuánto sufrimiento humano puede evitarse si las naciones, en lugar de competir con sus flotas de bombarderos y cohetes, compitiesen con sus naves espaciales para viajar a la Luna! Esta competición está llena de promesas de victorias brillantes, pero no deja espacio para la amargura de los vencidos que no conduce más que a la venganza y a nuevas guerras.

Aunque nuestro programa especial parece llevarnos lejos de la Tierra hacia la Luna, el Sol, los planetas y las estrellas, creo que ninguno de esos objetos celestes recibirá tanta atención y estudio por parte de los científicos espaciales como nuestra Tierra. Se convertirá en una Tierra mejor, no sólo por todo el nuevo conocimiento técnico y científico que usaremos para la mejora de la vida, sino también porque estamos desarrollando un aprecio más profundo hacia nuestra Tierra, hacia la vida y hacia el hombre.

La fotografía que le incluyo con esta carta muestra una vista de nuestra Tierra desde el Apolo 8 cuando estaba en órbita lunar en las navidades de 1968. De los muchos y maravillosos resultados del programa espacial hasta la fecha, esta imagen puede que sea la más importante. Abrió nuestros ojos al hecho de que nuestra Tierra es una hermosa y preciada isla en un vacío sin límites, y que no hay otro lugar en el que podemos vivir que la delgada capa superficial de nuestro planeta, bordeada por la desolada nada del espacio. Nunca antes reconoció tanta gente lo limitada que nuestra Tierra es en realidad, y lo peligroso que sería entrometerse en su balance ecológico. Desde que esta fotografía fue publicada, aumentan más y más las voces que avisan de los graves problemas con que se enfrente el hombre en nuestros tiempos: contaminación, hambre, pobreza, vida urbana, producción de alimentos, control de agua, superpoblación. No es casualidad que comencemos a ver la tremenda tarea que nos espera justo en el momento en que el joven programa espacial nos proporciona la primera buena mirada a nuestro propio planeta.

Por fortuna, la era espacial no sólo sujeta un espejo en el que podemos vernos a nosotros mismos, sino que también nos proporciona la tecnología, el desafío, la motivación e incluso el optimismo para atacar estas tareas con confianza. Lo que aprendemos en el programa espacial, creo, apoya del todo lo que Albert Schweitzer tenía en mente cuando dijo: “Miro al futuro no con preocupación sino con esperanza.”

Mis mejores deseos estarán siempre con usted y con sus niños.

Muy sinceramente suyo,

Ernst Stuhlinger

50 Comentarios

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ghostDancerghostDancer

Maravillosa carta. El problema es que los que deberían leerla no la van a entender o no van a querer entenderla.

CarlosCarlos

Excelente, fundamentada y emocionante respuesta. Gracias por traducir y publicar. Es cierto que ante preguntas similares, poco sirva (en algunos casos, no vamos a generalizar) mostrarles esta extensa carta, está en cada uno sintetizarles un par de argumentos… y habrá quien lo comprenda y quienes no…

juashaajuashaa

Este es el marido de Belen Esteban, verdad?
Solo cuando veo Telecinco siento mas vergüenza ajena.

Dr. CoxxDr. Coxx

Desde luego que lo de la voz del tal chiquito de la … es la que suena cuando se lee a semejante tarugo, mas aún después de leer al señor Ernst Stuhlinger.

Héctor Díaz VillegasHéctor Díaz Villegas

Don Alfonso Ussia debe ser Gallego, porque dice los mismos disparates que expresa los chistes de ese lugar.

Al Yarritu

Una carta maravillosa y muy bien argumentada… aunque me gustaría saber también cuál fue la respuesta de la monja en cuestión.

Por fortuna o por desgracia, la famosa y foto y la explicación que viene con ella asume una problemática realidad: un impacto puede generar más concienciación que todas las mejores razones del mundo juntas.

LidiaLidia

La carta es realamente hermosa, a lo largo de la lectura va generando diversas emociones y sentimientos que nos hacen reafirmar aún más nuestra postura sobre la ciencia. Los argumentos son muy interesantes aunque desconocidos para muchos.
¿No será que las respuestas que la monja busca esten en la ostentocidad con que viven algunos (supuestos) representantes de dios en la Terra?

HypeHype

Su respuesta fue la siguiente: “Thank you – from now on, I firmly believe in the profound value of the space program.”

Gracias desde ahora, creo firmemente en el profundo valor del programa espacial

Platypus

Pues la pregunta de la monja también tiene su enjundia. A lo mejor la pobre estaba desesperada y se preguntaba por qué los países ricos no estaban ayudando a evitar la muerte de los niños inocentes en África. Quizás la monja escribió a mucha más gente en otras áreas (políticos, economistas…) y sólo nos ha llegado esta respuesta. ¿Alguien sabe cuál fue la reacción de la monja cuando le dijeron esto?

Y la pregunta tiene su enjundia no sólo porque es necesario salvar la vida de cuantas más personas se pueda, evitando que la gente muera de hambre en los países pobres.

Es que también se mezcla el asunto del horrible informe Kissinger o también llamado National Security Study Memorandum 200:

http://en.wikipedia.org/wiki/Nationa...orandum_200

Este informe habla de reducir la población de los países en desarrollo para beneficio de los EEUU, para que puedan conseguir minerales para la gloria de los USA. ¿Era esto lo que le estaba preocupando a la monja?

Fue solamente 4 años después a la fecha de la carta cuando se escribió este memorandum, que tiene joyas como esta:

“The U.S. economy will require large and increasing amounts of minerals from abroad, especially from less developed countries … Wherever a lessening of population pressures through reduced birth rates can increase the prospects for such stability, population policy becomes relevant to resource supplies and to the economic interests of the United States. . . . ”

Además salvar vidas de niños también es beneficioso para la ciencia, porque quizás uno de ellos si evitamos que muera cuando sea mayor pueda inventar algo revolucionario, desarrollar una vacuna o cualquier otra cosa. Cuantos más seamos, más ideas se nos ocurrrirán.

Más info sobre el horrible informe Kissinger y más datos:

http://www.hli.org/index.php/kissing...3?task=view

http://pdf.usaid.gov/pdf_docs/PCAAB500.pdf

http://los-fallos-de-darwin.blogspot...-y-mas.html

КосмонавтКосмонавт

que majo, vas y nos cuelas un enlace a un blog-panfleto negacionista de la evolución

Platypus

Al blog llámalo antidarwinista mejor que negacionista de la evolución.

Espero que no tengas prejuicios, hay que tener una mente abierta. La ciencia debe comprobar las evidencias allá donde nos lleven.

El enlace al blog lo pongo porque en el minuto 42:00 del vídeo incrustado aparece la referencia al informe Kissinger.

Ununcuadio

Me ha gustado mucho la carta. Ha conseguido explicar lo que no consiguió un conferenciante en mi universidad (estudiaba los estremófilos de Río Tinto) e hizo una comparación similar, pero menos fundamentada. ¡Ahora sí que sí que tengo argumentos! :D
Es animante por los momentos de crisis, por los recortes, porque no sé si seguiré en investigación en septiembre…, pero en cualquier caso: nada es en balde, y aunque ahora igual no pueda seguir, volveré a la investigación (espero).

IreIre

Gracias por la traducción. La carta es genial.

Sólo un apunte: la traducción adecuada de “plague” sería “peste”, que era la enfermedad que diezmaba la población por aquel entonces.

Sergio

Muy buena carta, con mucho ingenio y fundamentos, invertir en ciencia es invertir en el futuro de la humanidad.

Un abrazo

Carla

Sintetizando, los viajes espaciales sirven para:
1. Generar ciencia.
2. Desarrollar nuevas tecnologías.
3. Mejorar procesos.
Y todo eso lleva a avancés científicos y tecnológicos que a la larga o a la corta terminamos disfrutando todos.

AbraxasAbraxas

Y para mejorar las relaciones internacionales. Cuando alguien se propone gestas tan imponentes, todo el mundo se pone de su lado. Además de que la exploración espacial requiere de colaboración internacional, sí o sí.

Esa parte también es muy importante. Como bien dicen en la carta, la mayor fuente de retos científico-tecnológicos (y, por tanto, de progreso científico y técnico) hasta la era espacial venía de la guerra, que hacía justo todo lo contrario: empeorar las relaciones internacionales. Está bien tener una fuente de ciencia y tecnología tan potente como la guerra pero con resultados solo positivos.

FredoFredo

De hecho, a mí siempre me ha parecido un logro enorme (y que parece pasar bastante desapercibido) que la única “colonia” que tiene la humanidad en el espacio, la ISS, sea compartida y habitada por tantas nacionalidades distintas.

Te hace pensar que, tal vez, hayamos aprendido de nuestros errores pasados.

AbraxasAbraxas

A ese respecto, siempre he pensado que la caída del régimen comunista y la presión de los científicos (que suele ser gente más razonable y menos temerosa que los políticos y militares) es la que ha obrado el milagro. No creo que, como especie, hayamos aprendido nada en ese sentido…

De hecho, los políticos y militares de EEUU vetaron la presencia de los chinos en la ISS (en contra de la opinión de los científicos), que es lo que les ha llevado a iniciar su propia carrera espacial, con estación espacial propia y todo.

TegidTegid

Justamente mientras leía pensaba en lo fantástico que seria que el eventual viaje a marte fuera un esfuerzo conjunto que incluyera a los chinos. Es muy triste que no estén en la ISS :/

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JoseJose

Muy de discurso final épico de peli americana… Siempre he dicho que a la ciencia le hacen mucha falta publicistas y buenos comunicadores.
Con un discurso así, uno ni siquiera se cuestiona en que medida unas frases tan elocuentes son demagógicas o reálmente describen la realidad inamovible, simplemente te las tragas y te saben a gloria.
Es como los documentales de Zeitgueist o como se escriba, son tan impactantes y suenan tan a verdad, que ni te detienes a pensar hasta que punto tienen lógica.
No me malinterpreteis, me ha encantado la carta y creo que tiene mucho de verdad, aunque entendería que alguien pensara que es un punto de vista demasiado sesgado…
Lo que creo, en conclusión, es que no vendría mal empezar a utilizar un discurso más instrumentalizado en cuanto a la promoción de la ciencia. Al fin y al cabo, manipular la información para que parezca más atractiva, sin hacerla necesariamente falsa, es una de las armas más poderosas del siglo XXI, y si no nos subimos a ese carro por principios, en un escenario tan desfavorable como el actual, nos vamos a quedar en la “honrosa” cola presupuestaria.
Ahí lo dejo, por polemizar un poco.

Jose AJose A

Saludetes. Nada que decir que no se haya dicho ya, sólo un detalle sobre el texto inicial.
Donde dice “la fotografía-icono de la Tierra tomada en 1968 por el astronauta William Anders desde la Luna”, aunque figura así en el original, tal vez sería mejor poner “desde la órbita de la Luna”, para evitar lo que me ha pasado a mí, que lo primero que pensé fue ¿en 1968 desde la Luna? ¿me he perdido algo?
“:^)

CarlosCarlos

Pues a mí me parece una soberana estupidez. Que diga que el programa espacial mejora las relaciones internacionales y que así se va a acabar con el hambre en el mundo es un argumento totalmente absurdo.

Como bien dice el problema del hambre es de distribución, pues existe suficiente producción de alimentos en el mundo para alimentarnos a todos. Por lo tanto la solución es política. Pero las zonas pobres en las que existe un problema de hambre suelen ser zonas muy ricas en otros recursos y los países ricos lo saben bien, por ello por un lado dan limosna en forma de cooperación internacional mientras que por el otro lado se aprovechan y siguen explotando sus recursos y sus habitantes como mano de obra barata para mantener el nivel de vida en sus países. O de dónde creéis que viene el coltán de vuestros dispositivos eléctricos? Hacer algo para que nada cambie.

felixfelix

quiza si en algunos lugares del mundo abunda la comida, sea porque se han aplicado correctamente los conocimientos aprendidos de la exploracion espacial.

Héctor Díaz VillegasHéctor Díaz Villegas

Lee de nuevo el artículo y despues discutes Carlitos. Si es que tu neurona no se cansa.

Juanca LopezJuanca Lopez

Hermosa Carta. La ciencia une la naciones como una sola. La Tierra!

Ciencia si, pero con eticaCiencia si, pero con etica

Veo mucho comentario a favor de la carta…..yo voy a romper un poco en contra….todo lo que le responde en la carta tiene razón….lo que no veo es la “justificación” desde que comenzó la carrera espacial cuantos de esos supuestos avances han llegado al Congo, Angola, Sahara etc etc etc……

Si tomamos literalmente las dos partes hay que darle la razón al cientifico, pero creo que ninguno se ha puesto en el lugar de la monja o los niños (y adultos) de paises pobres…alguien que s emuere d ehambre lo ultimo que piensa es como mejorar el futuro cuando no sabe siquiera si mañana seguirá vivo o habrá muerto de inanición….asique creo que tiene razón la monja cuando hecha en cara lo de invertir millones en eso cuando para obtener coltán tan necesario paraesa carrera espacial y tecnologica se fomenta o al menos se impide el avance de los principales paises productores….

No estoy en contra de la ciencia, pero esta carta….sincerament eno me parece correcta…..en cierto sentido la ciencia si que es la responsable de esas miserias, y se financia (el estado a trave sdle que se derivan los fondos y recursos a la ciencia) a costa de ciertos paises….

Estoy completamente a favor de la ciencia pero sin mirar al espacio ¿porque no hay plantas potabilizadoras en africa? ¿porque siendo el coltán, o los diamantes tan importantes y necesarios mundialmente los paises productores son d elos mas pobres dle planeta?

Leo mucho en este blog “en contra de la ceguera” de los supersticiosos vs ciencia, pero creo que muchos cientificos/tecnologos tambien son completamente ciegos a la realidad humanitaria que mueve el mundo y como se financian muchas de sus investigaciones….

Ciencia si…pero ética….

De que sirve llegar a marte cuando ni siquiera somos capaces de poner plantas desalinizadoras y llevar agua potable a medio planeta?

Hay cierta parte d ela ciencia la que solo es accesible a la elite mundial con la que no estoy en absoluto de acuerdo…..

Y la historia d ela edad media y el microscopio…enfin…..las plantas desalinizadoras, los riegos por goteo, las piscifactorias etc etc etc… ya estan inventadas…y aun así no hay acceso a ello….

Enfin…entiendo las dos posturas…quizá la monja este equivocada con a quien le mando la carta, pero Stuhlinger tampoco se pone en el lado de la monja al responder.

CarlosCarlos

Sugiero que vuelvas a leer la carta. La carrera espacial ha brindado y seguirá brindando muchos avances en muchas áreas de la ciencia. Que lleguen a tiempo a unos países y a otros no, no es culpa de la ciencia. Ésta se ocupa de resolver problemas, buscar respuestas a través de la razón.
No se le puede pedir que invente una vacuna “etica” ó “moral” para los dirigentes políticos de las naciones (lamentablemente).
Stuhlinger comienza reconociendo la labor de la monja y sus hermanas y su admiración por su dedicación para ayudar a los demás (en cierto modo para ello, se tuvo que poner en su lugar).
Luego aclara que los fondos que disponen los reciben gracias a una partida presupuestaria aprobada por el Congreso. Los científicos no disponen alegremente de los fondos que se les ocurra ocupar.
Incluso, él le dice que si el presupuesto incluye un impuesto para ayudar a los pobres del mundo, lo aceptaría gustoso (¿aceptaríamos nosotros un incremento leve de algún impuesto de los que nos cobra el gobierno para destinarlo a los pobres del mundo? Al menos yo, no tendría problemas).
En síntesis, en mi opinión, el problema es político, ético, moral. No es un problema científico ni de los hombres de ciencia.

José Héctor Díaz VillegasJosé Héctor Díaz Villegas

Estimado “Ciencia si, pero con etica”: Piensa en una sola cosa, “El descubrimiento de Ameríca”, cuantos despotricaban en el viejo mundo por el desperdicio de recursos que la corona de España destinaba a la conquista de un nuevo mundo, en el caso de ellos, el redito eran las riquezas de America, que vinieron a mejorar notablemente el estandar de vida de los Europeos.
Si lees con comprensión , la carta respuesta y haciendo trabajar tu neurona podras entender el fondo de la misma.

blues64blues64

Se le olvido a usted mover la neurona del humanismo, sabe a costa de cuantas vidas fue el envío de las riquezas de América a su querida Europa?. Cuanto daño dejaron y cuantas secuelas étnicas aun se sienten? .Cuanto asesinato!!!!, La maldición de Malinche en España ya se siente.Tanto que se llevaron y malgastaron y ahora es otro país quizás mas pobre que muchos de los que ellos mal llaman despectivamente Sudacas!!!!!

José Héctor Díaz VillegasJosé Héctor Díaz Villegas

Para empezar, es de esperar que la religiosa que presentó su reclamo contra la investigación espacial haya comprendido.
Y sobre todo, que comprendan los fanaticos religiosos que despotrican cada ves que hay un avance científico.

Armando Bravo SáenzArmando Bravo Sáenz

La

La respuesta de la NASA es en esencia correcta sobre la investigación espacial. Pero la bien intencionada pregunta de la monjita no ha sido correctamente formulada ni dirigida. La pregunta ha debido ser, dada la dimensión monstruosa de la industria bélica, ¿Por qué no destinar el gasto de la producción de armas a salvar a los niños hambrientos?¿Cuál sería la respuesta del Gobierno Americano? Ojalá no más que en el futuro no hayan guerras por la posesión de las lunas de Saturno.

Alejandro BarreraAlejandro Barrera

Creo que este señor (Stuhlinger) se sale por la tangente, ya que la economía es un invento para fastidiar al hombre. La pregunta aquí, no seria ¿Por qué estudiar el espacio cuando tantos niños mueren de hambre? si no ¿Por qué robar indiscriminadamente y justificarlo con la ciencia? si los presupuestos como este mismo señor dice; son destinados a tantas agencias que en mi opinión, la mayoría son basura y solamente fueron creadas para lavar dinero o justificar robos gubernamentales, fraudes y aun así ignorar el presupuesto millonario, explícitamente usado en defensa y militarización del espacio no en la construcción de “satélites” que permitan mejorar la agricultura a escala global: “podríamos pero eso no nos conviene”, mejor hacemos del espacio un arsenal y así alimentamos la paranoia y obtenemos mas dividendos” ya que el negocio en el que mas invierte y gana este país es el genocidio y el miedo”; En cuanto al envió de Alimentos, eso es muy iluso ya que si lo hacen es por que solo están de entrometidos en todos los países que de algún modo benefician su hegemonía,; recordemos que la NASA es un órgano paramilitar de EU; aunque se disfracen de civiles que alimentan así su paranoia y paternalismo nazi. Este señor menciona “podríamos” “haríamos” quien de verdad quiere “ayudar” no se justifica; actúa. Yo no podría esperar menos de un colaborador y amigo de Werner Von Braun, que a su vez fue colaborador de Hitler. Stuhlinger y Von Braun eran “entusiastas nazis” antes de la operación “Paperclip” creadores de las llamadas “armas maravillosas del tercer Reich”. Amigos amantes de la ciencia, no nos dejemos llevar por gente, que por el hecho de “tener las llaves” no son los depositarios del conocimiento. No han vuelto a la Luna y ya quieren fastidiar Marte, ¿por qué? si la superficie lunar; esta plagada de elementos útiles para la tierra y eso que aun no esta explorada en su totalidad. No sé que se traigan pero no es nada bueno de esa “tecnología” que menciona este señor el grueso de la población solo recibe bicocas. El habla de evitar sufrimiento y eso fue lo mismo que se vivió, en el proceso de la guerra fría, una guerra secreta entre la antes URSS y EU que encontró su punto cumbre ¿En donde creen? En la carrera espacial. Y para aclarar aun mas mi punto; yo conocí a un gran científico, que tenia en mente y corazón un sueño; ACABAR CON EL HAMBRE EN EL MUNDO, y de hecho logro perfeccionar una fórmula a base de albumina que de ser aplicada resolvería el problema, nada en su vida lo prepararía para lo que seria su futuro, y en medio de verdugos que le decían: “No seas estúpido, todas las muertes están previstas y cuantificadas” saquearon su laboratorio, destruyeron su información y lo amenazaron de muerte si revelaba su investigación algún día, y mucho me temo que así será por que lo que dejaran atrás los futuros colonos del espacio será una tierra yerma…

Héctor Díaz VillegasHéctor Díaz Villegas

Creo que don Alejandro Barrera es un resentido social.
Según él deberíamos vivir en cavernas y culpar al inventor del fuego en un belicista que solo quiere su invento para destruir a la humanidad.

Alejandro BarreraAlejandro Barrera

Ese es un insulto muy torpe, que solo habla de tu pobre criterio, ni me conoces. Por si no lo sabes el fuego no tuvo inventor el fuego existe y punto. Si tu quieres vivir una mentira adelante. Gente ignorante como tu, cree en todas las pamplinas que les da el sistema, eres un pobre dormido. Científicos como Tesla, que en verdad querían el progreso de la humanidad fueron apabullados y silenciados; por que sus ideas “progresistas” no dejan dinero. Yo solo expongo que el mejor negocio de tus ídolos los “Norteamericanos” es el genocidio, pero no creo que lo entiendas por que eres un Nazi.

Dr. CoxxDr. Coxx

No creo que tenga mucho que ver con el resentimiento, mas bien sugiere aquel característico chismorreo novelero que viene de las tinieblas de la ignorancia y que, por desgracia, en tantas ocasiones tenemos la regalía de oír.

Alejandro BarreraAlejandro Barrera

Estimado Dr Coxx, le recuerdo que es es un foro publico, no comprendo por que se dicen adeptos de la ciencia y practican la represión, solo perfeccionan mi punto. ¿Le parece chismorreo la operación Paperclip? Yo considero que el ignorante es usted ya que le recuerdo que este país jamas ha regalado un apice de tecnologia, y no es tan altruista como usted cree ingenuamente. Lo felicito por su retorica barata, no sin antes recordarle que una idea correcta, primero es ridiculizada, negada y al final aceptada, trate de abrir un poco su mente y lea e investigue. Me impresiona su falta de tolerancia a quien no piensa como ustedes.

HéctorHéctor

¿Nazi? nazi eres tu Alejandro que quiere imponer sus ideas a como de lugar.

Alejandro BarreraAlejandro Barrera

Oye? Te pagan, los norteamericanos por que defiendes sus dogmas como todo un taimado, te crees muy listo o que?, Tu puedes creer lo que se te de la gana, que por eso como vives juzgas. Yo tengo derecho de pensar de igual forma, yo no quiero imponer nada a nadie, idiotas como tu me dieron la razón. Primero aprende a leer e investiga un poquito, no le hace daño a tus dogmas ni a tu ideología Yankee. Aparte de Nazi e ignorante eres un pobre de argumentos, no tienes cultura y por eso te tragas todo lo que dice ese cretino de Stuhlinger. Yo solo te pregunto algo: ¿Tu te beneficias mucho con el programa espacial? Yo creo que ni siquiera sabes, lo que significa la palabra Nazi ya que solo tienes una neurona.

Dr. CoxxDr. Coxx

Sólo apuntar que la comunidad científica es global y nada tiene que ver con la trama militar a la que Usted parece aludir.

Alejandro BarreraAlejandro Barrera

Y yo solo apunto que la muchísimas de las investigaciones a nivel mundial, tienen el presupuesto y permiso ¿De dónde cree usted mi estimado? “Military funding, honey” PD: La comunidad científica es global, si claro. Pero ¿Con que dinero se va a financiar? incluso las farmacéuticas, venden placebos cuando ya se tienen las curas definitivas, me extraña que solo lean las réplicas a sus bobos comentarios, Yo conocí a un gran científico, que el gobierno lo ficho solo por tener un sueño, acabar con el hambre en el mundo, pero un humano no vale nada para quien crea las guerras, solo son números y aquí les digo caballeros, (si Darwin no se molesta) hay ignorancia a e ingenuidad a raudales. PD: Díganme el nombre de un solo pueblo que se beneficie con lo que hace la NASA, ni siquiera entre los suyos, yo no espero menos, de un país que hace auto atentados ¿Que puede esperar el resto del mundo?

Héctor Díaz VillegasHéctor Díaz Villegas

A Alejandro le brota el comunismo hasta por los poros, comulga con una doctrina obsoleta que ya esta en extinción.

Alejandro BarreraAlejandro Barrera

XD Que burro eres Héctor, ahora hasta comunista salí. Yo no creo en ninguna doctrina política, por que todos son aristas de la misma figura. Piensas como un anciano Yankee de los 60´s. En serio que provocas hilaridad a pasto. Actualiza tus dogmas (Old-man)…

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