
En la ciudad de Berna, a orillas del río Aar, se encuentra la sede de PANArt, una empresa dedicada a la construcción de instrumentos de percusión. Fue fundada en 1993 para dar apoyo comercial y cultural al creciente movimiento steelband en Suiza. Los europeos se sentían fascinados por el dulce sonido de los tambores metálicos oriundos de Trinidad y Tobago, los steelpans o steeldrums, originariamente construidos a partir de bidones de petróleo.
Durante la década de 1940 era muy frecuente reciclar bidones (los de 55 galones de capacidad eran los preferidos) para la construcción de estos particulares tambores. Con el uso, observaron que la tapa de los bidones sufría deformaciones que provocaban cambios en la tonalidad del instrumento. Desarrollando este fenómeno, los músicos preparaban las tapas deformándolas con martillos hasta darles forma cóncava para, posteriormente, estamparen ellas un dibujo de celdas que les permitía obtener distintos tonos para interpretar una melodía.
Este patrón de celdas caracteriza la construcción de los steelpans que, además, tienen una curiosa afinación heredada del mismísimo Pitágoras. El filósofo griego se había percatado de los distintos tonos que se obtenían según la longitud de una cuerda vibrante. Si disminuía a la mitad dicha longitud, la frecuencia de vibración se duplicaba con respecto al sonido original. La relación de estos sonidos se corresponde con la octava, la separación que existe, por ejemplo, entre un do grave y un do agudo en la escala musical.
También encontró que al acortar la cuerda a los dos tercios de su longitud, el sonido que obtenía era especialmente armonioso con el de la cuerda inicial. Este intervalo de quinta (ya que incluye cinco tonos consecutivos de la escala) fue elegido por Pitágoras para realizar la afinación de los instrumentos de cuerda, partiendo de un tono inicial y encadenando sucesivos intervalos de quinta para encontrar los doce tonos de la escala cromática (tonos naturales, sostenidos y bemoles).
Este encadenado de quintas con forma circular es el que se utiliza tradicionalmente para la afinación de los steelpans, como muestra el esquema. Si se recorre el tambor en el sentido de las agujas del reloj, la distancia entre cada celda y la adyacente es un intervalo de quinta. En este steelpan virtual se pueden probar los diferentes tonos que produce.

Ante el aumento en la demanda de steelpans, PANArt intensificó la búsqueda de nuevos materiales que conjugaran una gran resistencia a la deformación y la obtención de sonidos agradables. Finalmente, tras múltiples ensayos, el acero con alto contenido en nitrógeno resultó ser el idóneo. Con este hallazgo, comenzaron a experimentar con la ayuda de ingenieros, físicos, metalúrgicos y etnomusicólogos, para estudiar los modos de vibración de gongs, campanas, tambores y platillos, que condujeron a la construcción de una familia de percusión a la que llamaron instrumentos PANG. El último miembro de esta familia es un curioso espécimen que tuvo como inspiración el sueño de un percusionista: lograr el sonido de los PANG en un instrumento como el ghatam, básicamente una vasija de barro que se toca con las manos.
Nunca antes se unieron de manera tan eficaz arte, ciencia y tecnología para concebir un nuevo instrumento. El reto consistía en unificar una cavidad resonante (tomando como modelo el resonador de Helmholtz), con un sonido que recordara al del gong, que se afinara con el círculo de quintas del steelpan, y que pudiera tocarse con las manos. Después de un año de trabajo, el HANG estaba listo para causar asombro en la Feria de Música de Frankfurt con su sonido cálido y enigmático. Su nombre proviene de la manera de decir “mano” en el dialecto bernés.

La forma lenticular del Hang recuerda, en efecto, a un platillo volante. Su lado superior (cara ding) presenta una protuberancia en el centro (que da el tono fundamental) y siete estampaciones en su contorno como las de un steelpan, mientras que su lado inferior (cara gu) es liso y tiene un orificio en el centro.
La afinación del Hanges absolutamente artesanal. Después de estampar siete pequeños domos o hendiduras esféricas en su contorno, el afinador va golpeando con un martillo de madera el área que rodea cada domo hasta alcanzar el tono deseado. El afinador experimentado desarrolla su propio estilo hasta que el resultado va dejando de ser un mero instrumento afinado para convertirse, casi, en una escultura sonora.
No obstante, el afinador cuenta con una valiosa herramienta que desarrolló un físico alemán que a finales del siglo XVIII fue pionero, además, en afirmar el origen extraterrestre de los meteoritos. Ernst Chladni, considerado padre de la acústica, creó una manera de hacer visibles los modos de vibración de una superficie espolvoreando arena sobre ella. La gran variedad de figuras que pueden obtenerse con esta técnica reciben el nombre de patrones de Chladni.
Al espolvorear el contorno de cada domo del Hang, la afinación pone en juego tanto el oído como la vista al analizar, con cada vibración, el simétrico baile de la arena.
Los creadores del Hang apenas dan abasto para atender la creciente demanda en todo el mundo. Los afortunados que tienen la paciencia de esperar a que su Hang esté listo son invitados a retirarlo en la Hanghaus, una acogedora cabaña de madera donde la comunidad Hang tiene su lugar de reunión. Aquí se guardan los prototipos y el visitante tiene ocasión de probar distintos modelos de este sorprendente instrumento.
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Este artículo participa en los Premios Nikola Tesla de divulgación científicay nos lo envía José Antonio Bustelo Lutzardo que es ingeniero agrónomo y ejerce su actividad profesional en la docencia.
Como divulgador científico, ha sido galardonado en 2004 con el Premio Prisma a la Divulgación de la Casa de las Ciencias de La Coruña por su primer libro, Equilibrio de tensiones, donde habla del concepto de tensegridad y establece relaciones entre estructuras de la naturaleza y las creadas por el ser humano. En su último libro, El gato y la pregunta, trabaja con el concepto de irreversibilidad para analizar las similitudes entre los sistemas físicos y los biológicos.
Podéis seguir su blog El pintor de las sombras.
Referencias
T.D. Rossing, A. Morrison, U. Hansen, F. Rohner, S. Schärer,“Acoustics of the Hang: a hand-played steel instrument”, Proceedings of ISMA 2007, Barcelona.
F. Rohner, S. Schärer, “History, development and tuning of the hang”, Proceedings of ISMA 2007, Barcelona.
A. Morrison, T. Rossing, “The extraordinary sound of the hang”, Physics Today march 2009, 66-67.

















Muy interesante, pero creo que el autor debería haber hecho notar que los inventores del hang, que tienen nombre y apellido, por cierto, Felix Rohner y Sabina Schärer, y página web y todo,
http://www.hangblog.org/
Quizá sería también relevante comentar que los creadores (y una gran comunidad de “usuarios”) del hang tienen también toda una mística del asunto, con desarrollos del instrumento con escalas que ellos llaman “de sol” o “de luna”, que ahora buscan integrar las armonías cósmicas con su instrumento o… en fin, el aparataje habitual tan al gusto de la nueva era. Incluyendo también afirmaciones terapéuticas que, cuando menos, distan mucho de estar comprobadas. Un ejemplo, en la carta de los autores que aparece en su web, de noviembre de 2009:
http://www.hangblog.org/brief-vom-ha...ember-2009/
Por lo demás, muy interesante el artículo. Y un apasionante chisme, el hang.
Sí, esta es la típica tontería* que por alguna razón llama a los místicos y demás colgaos como la mierda llama a las moscas.
*No digo que el artículo sea una tontería, está chulo. Tampoco que el instrumento lo sea, mola. Digo que el instrumento es una cosa más o menos curiosa, pero un simple un instrumento musical, nada más y nada menos.
Woooow, ¡qué chulo lo de la arena! No había visto nunca tan claramente ese efecto.
A quien le pueda interesar existe un percusionista que está dando conciertos de hang en la provincia de Cádiz durante estas semanas, yo lo he visto en directo y me encantó.
Se llama Ramon Seijo y su web es esta:
http://www.ramonseijo.com/
Excelente artículo, muy ameno y entretenido de leer.. Sabía que la cavidad de una guitarra “vibraba” de una forma particular según el tono.. lo que no sabía es que se llamaban patrones de Chladni, ni muchos menos que eran tan vistosos.. Vamos que seguramente estos patrones son un mensaje ¡de los extraterrestres prediciendo el fin del mundo! XD.. Menos mal que compre las Power Balance y mi frecuencia vital coincide con los patrones de Chlandi ¡que si no!..
Agradezco tu comentario, Javier, pues me das la oportunidad de explicar por qué no hago referencia explícita (quizá injustamente) a sus creadores. He querido destacar exclusivamente las características del instrumento en cuanto a la interdisciplinariedad que ha sido necesaria para su desarrollo, y la manera en que amalgama arte, ciencia y tecnología. Reconozco el mérito de Felix Rohner y Sabina Schärer en su investigación para construir el Hang, pero no apruebo que se hagan eco de unas supuestas propiedades terapéuticas no comprobadas.
Un par de enlaces más para quienes deseen profundizar en el mundillo del Hang:
http://www.hang-music.com/
http://www.hangdrumsandhandpans.com/
Gracias a todos por sus comentarios y, en particular, a Yau por informarnos de la actuación de Ramón Seijo en Cádiz.
Muy interesante el artículo Jose Antonio. Personas divulgadoras de ídeas, teorías, ciencia… son necesarias en un mundo donde pensar sobre algo,documentarse, realizar una selección, plasmarlo en un papel y que esa información sea accesible a todo el mundo no es tarea fácil. Gracias por acercarnos al conocimiento del Hang. Saludos