El diario secreto de Henrietta Leavitt

La Unidad de Cultura Científica del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) está en constante ebullición. No paran de moverse en el campo de la divulgación científica, además de mostrar su rechazo a los recortes en ciencia promoviendo acciones originales en las calles de Granada. Uno de sus últimos proyectos ha sido convencer a Nikola Tesla (aunque él no se hizo mucho de rogar, estaba encantado) para que contara sus batallitas y dejar que la pobre Henrietta Leavitt se desmelenara mostrando un lado desconocido (como todo sus demás lados, de hecho). Emilio García y Silbia López de Lacalle no saben nada de este proyecto. Y eso que fue idea de ellos.

– Oiga usted, ya está bien de resucitar a los muertos, ¿no?

En absoluto, resucitar a los muertos es algo completamente necesario y debería hacerse más (nunca a Aristóteles, claro, que es capaz de liarnos otra vez con los cuatro elementos y el sistema geocéntrico… Ni tampoco a Edison o Marconi, por supuesto). La historia es a veces injusta y relega al olvido a personajes que merecerían un lugar destacado, y Tesla y Henrietta son dos ejemplos claros, incluso sangrantes: el primero es sin duda el mayor genio de todos los tiempos -sí, estamos enamorados de él- y la segunda dio, literalmente, un vuelco al universo que se concebía en la época al hallar un modo de medir distancias astronómicas. Pero nos han llegado imágenes desdibujadas, sobre todo en el caso de Tesla, o prácticamente borradas en el de Henrietta.

Henrietta Leavitt está teniendo un resurgir primaveral. Una obra de teatro, presencia en varios proyectos que reivindican el papel de las mujeres en astronomía… ¿Qué respuesta está teniendo entre el público de internet (no alérgico a la primavera)?

Antes que nada, hay que tener en cuenta que nuestra Henrietta es muy diferente a la visión tradicional que se tiene de este personaje. Lejos de su imagen de mujer sumisa y callada, nuestra Henrietta es bastante reivindicativa y con un cierto punto borde que nos encanta. Nos imaginábamos a esa mujer llegando a su modesta habitación, tras pasar horas encima de una placa fotográfica catalogando miles de estrellas y sin poder dar rienda suelta a su creatividad, soltándose el moño, encendiendo su cámara y, a modo de diario secreto, contando su vida y la ciencia en la que le hubiera gustado participar.

Su videoblog, como el de Tesla, está abierto a cualquier género, edad, raza e incluso religión. Tan solo absténgase gente con reconocido escaso sentido del humor.

– ¿Es verdad que, en su proyecto, Henrietta era una actriz, pero Tesla era el de verdad?

Desde luego. Ignoramos por qué el resto de centros que recibieron la cinta VHS no han dado difusión a los teslablogs, pero nosotros no dudamos de su autenticidad. Solo hay que comparar: Henrietta, interpretada por una actriz estupenda, está muy suelta y cómoda ante la cámara, pero en cambio Tesla aparece más contenido, dubitativo y en ocasiones incluso torpe (todos sabemos que era capaz de trabajar por periodos de más de setenta horas sin descanso, y eso debe pasar factura). Si fuera un actor sería todo más profesional, ¿no? Es cierto que algunos escépticos han basado su argumentación en que nuestro Tesla habla un perfecto castellano con acento del sur, pero esos mismos personajillos desconocen que el gran Nikola hablaba varias lenguas y era un absoluto visionario, así que ya dejó preparado el material en varios idiomas, incluso circula el rumor de que existe un teslablog para sordos en lenguaje de signos.

– «Me gusta»… Quiero decir, ¿qué uso le dan a las redes sociales?

Hay que entender que estamos hablando de dos personajes que vivieron a principios del siglo XX. Es lógico entender que su uso de las redes sociales sea bastante inexperto todavía. Aún así, se esfuerzan con devoción por difundir sus videoblogs a través de Facebook y Twitter. Henrietta acaba de empezar como quien dice, pero confiamos en la tremenda presencia que la actriz que la interpreta tiene en las redes sociales para que difunda al máximo el videoblog (de hecho, este fue el motivo real por el que la contratamos… es broma). En cuanto a Tesla, desde que descubrió Facebook no ha hecho más que ir pidiendo amistad a destajo, y eso que en vida se jactaba de tener amigos tan selectos como Mark Twain o John Astor III, y ahora anda buscando clicks de “me gusta” hasta debajo de las piedras.  En cualquier caso, si alguien está interesado en qué pueden decir ambos personajes solo tiene que darse una vuelta por el Facebook y el Twitter de IAA Comunicación.

– ¿Puede contarnos quiénes están detrás de todo esto? ¿Y quién pone las perras?

El caso de los teslablogs, como ya se ha contado en numerosas ocasiones, fue un encargo del gobierno norteamericano a la Unidad de Comunicación y Divulgación del Instituto de Astrofísica de Andalucía para que divulgara el último legado del genial inventor en el mundo hispanohablante. Por qué eligieron a un centro de astrofísica para divulgar la obra y los intereses científicos de un ingeniero e inventor no lo sabemos, pero no hay que olvidar que Tesla estaba convencido de haber recibido señales extraterrestres procedentes de Marte.

Tras la experiencia obtenida con el teslablog, nos gustó mucho la idea de un personaje histórico situado en un entorno intemporal pero reconocible, divulgando aspectos de su vida y obra, pero también la ciencia más actual y novedosa.  Así que decidimos crear nuestro propio “falso videoblog histórico” y escogimos a Henrietta Swan Leavitt , un personaje que nos fascinaba desde siempre y del que se conocen muy pocos aspectos personales, lo que nos daba cancha para imaginar y recrear la Henrietta que nos diera la gana. Eso sí, al igual que en el caso de Tesla, todo lo que divulga por esa boquita suya es absoluta y rigurosamente cierto (bueno, lo de que Tesla inventara la máquina del tiempo es, cuanto menos,  dudoso).

La escasa financiación corre a cargo de FECYT, pero sobre todo el proyecto ha salido adelante gracias a las muchas horas echadas por los miembros de la Unidad de Comunicación del IAA-CSIC, por una joven productora de video (hi3D) y, por supuesto, por un pedazo de actriz como la copa de un pino y excelente divulgadora llamada Natalia Ruiz Zelmanovitch, como Henrietta (¡¡Tesla es Tesla!!).

¿Por qué recomendaría que alguien aburrido en su casa viese el consultorio sentimental de Erasmus Cefeido? ¿Y a quién se le ocurre poner a Leavitt haciendo esas cosas?

Hombre, creemos que es un gran producto: un espacio de cotilleo que, al contrario de Gandía Shore o Corazón Corazón, no te hace sentir culpable; además, te quita muy poco tiempo y te aporta la cantidad de información suficiente para ligar en los bares o hacerte el interesante con tus amigos, y aprender un poquito de ciencia y tecnología que nunca viene mal.

Y para terminar, rompiendo una lanza por el surrealismo y el absurdo como vehículos para transmitir conocimientos (y siendo totalmente conscientes de que esto no es más que un chismorreo), díganos: ¿es verdad que Tesla y Leavitt llegaron a almorzar juntos en un cortijo granadino?

Sí. Tesla montó un poco de follón porque estábamos en el campo y le tuvieron que cambiar el plato dos veces porque una mosca se había posado en el filo de una mesa situada dos mesas más allá. Y el pobre empezó a comer cuando todos habíamos terminado porque al camarero no le daba la gana de proporcionarle cubiertos y servilletas a tutiplén (en múltiplos de tres, claro). Henrietta, que justo acababa de terminar su rodaje, se comió, más o menos, un buey por las patas. Pero congeniaron realmente bien.

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Puedes visitarlos en: «El diario secreto de Henrietta Leavitt» y » Teslablog«



Por Natalia Ruiz Zelmanovitch
Publicado el ⌚ 16 noviembre, 2012
Categoría(s): ✓ Astronomía • Divulgación