¿Qué se ha descubierto en Tau Ceti?

Un estudio hecho público esta semana afirma haber detectado cinco planetas extrasolares en Tau Ceti, una de las estrellas más cercanas al Sistema Solar. Pero no creas todo lo que sale en los periódicos. El artículo científico ha suscitado la controversia en la comunidad.

Hubo una época, no muy lejana, en la que los astrónomos apenas conocían las condiciones necesarias para la formación de planetas alrededor de estrellas. El Sistema Solar era la única referencia conocida. Y esto suscitaba preguntas de difícil respuesta: ¿es la Tierra un caso único? ¿Existen planetas en otros soles? ¿Qué estrellas son más proclives a formarlos?  ¿Son comunes los sistemas planetarios? Un intento de formalización de este desconocimiento es la conocida Ecuación de Drake, creada en 1960. En ella se establecen siete parámetros para estimar el número de civilizaciones inteligentes detectables en nuestra galaxia. El segundo parámetro es fp, la fracción de estrellas en la Vía Láctea que alberga planetas. Con el Sol como único referente, las estrellas de su mismo tipo han recibido una atención prioritaria. Y no hay muchas de tipo solar en nuestra vecindad galáctica. Una de ellas es alfa Centauri A, en el sistema estelar más cercano al Sol, a sólo 4,2 años luz. La siguiente estrella de tipo solar es tau (τ Cet / τ Ceti) a 11,9 años luz.

Tau Ceti en la ciencia ficción

En estas décadas, la ficción ha ido rellenando el vacío dejado por la falta de datos científicos. La lista de autores que han escrito sobre tau Ceti es larga y prestigiosa: Robert Heinlein, Frank Herbert, Larry Niven, Ursula K. Le Guin, Dan Simmons, Robert Sawyer…

El mismísimo Isaac Asimov, en el universo del Imperio Galáctico, situó al planeta Aurora alrededor de tau Ceti. Aurora era el primer planeta extrasolar que colonizaron los humanos. Se convirtió en el centro de poder de la galaxia durante la Primera Oleada de Colonización. En su momento álgido, tuvo una población de 200 millones de personas y 10 mil millones de robots. Sin embargo, en la famosa saga de la Fundación, Golan Trevize, durante su búsqueda de la Tierra, visita una Aurora ya completamente deshabitada, donde es atacado por una especie de perros violentos descendientes de los que quedaron abandonados.

Otra de las grandes figuras de la ciencia ficción, Arthur C. Clarke, desveló el propósito del universo en las cercanías de Ceti. En la saga de Rama, los astrónomos descubren un objeto celeste que, por su velocidad, deducen que no pertenece al Sistema Solar. El objeto, de forma cilíndrica, resulta ser una nave espacial extraterrestre. Algunos humanos logran entrar en la nave y, tras diversas peripecias, terminan en una estación alienígena en las cercanías de Ceti, donde se les revelan los misterios del Universo.

Tau SETI

En el mismo año que Frank Drake creó la ecuación que lleva su nombre, se inició el primer programa científico de búsqueda de vida inteligente (SETI), el Proyecto Ozma. Para ello eligió dos estrellas cercanas de tipo solar, Ceti y épsilon Eridani. Desde abril hasta julio de 1960, escudriñaron estas estrellas durante seis horas al día. Utilizaron el radiotelescopio Howard Tatel en Green Bank, de 26 metros de diámetro. Durante las más de 150 horas de observación no detectaron ninguna señal de radio de origen artificial. En 2010, para conmemorar el 50º aniversario, el Instituto SETI repitió el experimento, con instrumentación muchísimo más avanzada… e igual resultado.

A pesar de los denodados esfuerzos de Drake, Carl Sagan, y otros pioneros de SETI, y en contra de las especulaciones literarias, a día de hoy no existe evidencia de que hayan civilizaciones inteligentes, ni en la vecindad solar, ni en el resto de galaxia. Pero los enormes avances científicos han ido rellenando el vacío dejado por este silencio cósmico. Se han descubierto más de 800 planetas extrasolares, y el trabajo de numerosos astrofísicos ha arrojado luz sobre la formación de sistemas solares.

El descubrimiento de Tau Ceti

Los primeros planetas extrasolares descubiertos eran planetas gigantes gaseosos, como Júpiter, e incluso mayores. La técnica utilizada para descubrirlos es la medida de la velocidad radial. Cual policías de tráfico con radares persiguiendo automóviles, los astrónomos analizan la luz para medir las velocidades de las estrellas. Acumulando muchas observaciones se buscan perturbaciones periódicas en dicha velocidad. Los planetas, en su órbita, producen pequeñas variaciones en la velocidad radial de las estrellas. Esta perturbación es más evidente cuanto más masivo sea el planeta y cuanto más cerca orbite de la estrella. Por tanto, los primeros planetas extrasolares eran masivos y con periodos muy cortos.

Desde que en 1995, Michel Mayor y Didier Queloz anunciaran el descubrimiento de un planeta entorno a 51 Pegasi la tecnología ha mejorado mucho. De una precisión de 70 metros por segundo se ha pasado a medir variaciones de velocidad de tan solo 51 centímetros por segundo. Justamente es el caso del planeta extrasolar descubierto en alfa Centauri B, utilizando el instrumento HARPS del Observatorio Austral Europeo (ESO). Centauri es el sistema de estrellas más próximo al Sistema Solar, ¡y tiene al menos un planeta extrasolar! Ningún otro planeta extrasolar ha hecho tanto como éste para avivar las esperanzas de los amantes de la exploración espacial.

Al calor del descubrimiento de Centauri B, que puso al límite la tecnología, llegó esta semana la noticia de Ceti. El 19 de diciembre, la Universidad de Hertfordshire anunció que «un equipo internacional de astrónomos liderado ha descubierto que tau Ceti, una de las estrellas más cercanas y similares al Sol, podría albergar cinco planetas, de los que uno estaría en la zona habitable de la estrella». El investigador principal del estudio, Mikko Tuomi, utilizó para ello observaciones existentes de Ceti realizadas con los instrumentos HARPS (Telescopio 3,6 metros, Chile), UCLES (Telescopio Anglo-Australiano, Australia) y HIRES (Telescopio Keck, Hawaii).

Los planetas anunciados orbitarían con periodos de 14, 45, 94, 168 y 642 días; y sus masas corresponderían con 2, 3, 4, 4 y 6 masas terrestres, respectivamente. El planeta más externo tendría una órbita un poco más grande que la de la Tierra alrededor del Sol, a 1,35 unidades astronómicas (UA). El planeta con periodo de 168 días y 4 masas terrestres es el que se encontraría en la zona de habitabilidad de tau Ceti, la región donde el agua podría estar en estado líquido. Por desgracia, las esperanzas de encontrar vida desarrollada en estos planetas es cuestionable. Dispone de una región exterior brillante, similar a nuestro Cinturón de Kuiper. Esta despensa de cometas haría la vida imposible a los planetas, con impactos continuados.

No es estrella para planetas rocosos (¡ni gigantes!)

De hecho, es cuestionable que los planetas de tau Ceti sean similares a la Tierra. Existe una diferencia importante entre el Sol y ésta. Durante la Gran Explosión, se crearon sólo dos tipos de átomos, los más simples: hidrógeno (75%) y helio (25%). Y esa es la composición básica de todas las estrellas. El resto de elementos más pesados, como el oxígeno y el carbono, se han ido creando en el interior de las estrellas y, en sus etapas finales, esparcidos al medio galáctico. En el inicio del Universo, no podían existir planetas como la Tierra, ni la vida tal y como la conocemos. Por eso somos polvo de estrellas.

Los astrónomos califican a los elementos más pesados que el helio como metales. Nuestro Sistema Solar tiene una gran metalicidad. No en vano, el 30% de la masa de la Tierra está compuesta por hierro. Pero la metalicidad de tau Ceti es comparativamente baja: posee un tercio del hierro disponible en el Sistema Solar. En los modelos de creación de sistemas planetarios, los metales juegan un papel importante. Permiten la aparición de planetas rocosos. Pero también de los gigantes gaseosos, como Júpiter. En el corazón de todo planeta gigante reside una pequeña tierra, que atrajo rápidamente los gases a su alrededor.

Los candidatos a planeta extrasolar del Telescopio Espacial Kepler muestran una correlación entre la metalicidad y la masa de sus estrellas. Cuanto mayor masa y metalicidad, mayor probabilidad de alojar planetas. | Schlaufman et al (2011).

El Telescopio Espacial Kepler, que detecta eclipses de planetas extrasolares, tiene 2500 candidatos. La mayoría están por confirmar. Con los datos preliminares, Kevin Schlaufman y Gregory Laughlin (Universidad de California) han estudiado la relación entre la metalicidad de la estrella y los planetas que alojan: las estrellas más masivas tienen mayor probabilidad de alojar planetas; las estrellas con mayor metalicidad, también. Esto ha confirmado las teorías de formación de sistemas planetarios, donde el papel de los metales es crucial en las etapas iniciales.

Esta predice que en tau Ceti no deberían existir planetas gigantes, ni tampoco planetas rocosos como la Tierra. Pero además, la baja metalicidad de tau Ceti, arroja malas perspectivas de encontrar allí vida compleja.

¿Son planetas las señales de tau Ceti?

El equipo responsable de HARPS, de la Universidad de Ginebra, realizó un estudio preliminar de Ceti en 2011. Concluyó que los datos no mostraban ningún planeta extrasolar. ¿Cómo es posible que con los mismos datos se haya descubierto ahora no uno, sino cinco planetas? La clave está en el método de análisis. El equipo de Toumi ha aplicado métodos estadísticos para tratar de extraer señales allí donde se consideraba que sólo hay ruido. Para ello añadieron la señal de planetas falsos a los datos. Con ese nuevo conjunto de datos, crearon modelos del ruido con el fin de eliminarlo, y hacer más evidentes las señales artificiales. Por sorpresa, en ese proceso encontraron señales no artificiales, que han interpretado cautelarmente como planetas extrasolares.

Sin embargo, no toda la comunidad científica está de acuerdo con dicha interpretación. La Enciclopedia de los Planetas Extrasolares indica como “controvertido” el método de detección de Cet b, Cet c, Cet d, Cet e y Cet f. Greg Laughlin opina que «Está claro que la comunidad está llevando al límite los datos existentes de velocidad radial. Tomará mucho tiempo obtener una confirmación de estos planetas, dado que el incremento de la señal-ruido aumenta con la raíz cuadrada del número de medidas, y ya hay un montón de medidas».

En declaraciones a Infoastro, Francesco Pepe (HARPS, Universidad de Ginebra), opina que «Estamos algo preocupados por la significación estadística de la solución propuesta. Incluso si la señal fuera estadísticamente significativa, no tiene por qué deberse necesariamente a un planeta».

Los propios autores del estudio reconocen que no pueden descartar que las señales descubiertas tengan un origen estelar. Las estrellas, como el Sol, muestran ciclos de actividad. Nuestra estrella presenta máximos cada 11 años, visibles a través de las manchas solares. Esta actividad puede perturbar las medidas de velocidad radial y confundirse con planetas extrasolares. Pepe concluye: «Aunque apreciamos la calidad de la metodología estadística empleada por Tuomi et al. (de gran interés para futuros trabajos), pensamos que esta forma de proceder no añade ninguna información astrofísica significativa y no contribuye mucho a la comprensión de los planetas extrasolares en general, y del sistema tau Ceti en particular».

Retractos planetarios

La ciencia es, en ciertos campos, tan competitiva como cualquier deporte de élite. Y uno de los campos con mayor repercusión social es, sin duda, el de los planetas extrasolares. Encontrar un sistema solar gemelo al nuestro, un planeta vibrante como la Tierra, ya no es un cuento para adolescentes soñadores. Es un objetivo al alcance de la tecnología. Sus descubridores tienen una cita con la historia de la ciencia. Y en esa carrera, en ocasiones, se cometen errores.

Si echamos un vistazo a  la Enciclopedia de Planetas Extrasolares, vemos que se listan 165 planetas extrasolares cuya existencia está por confirmar, es controvertida o bien se ha demostrado que no existen. Uno de los casos más sonados fue el de TMR-1C. En 1998, la NASA organizó una rueda de prensa con mucha fanfarria, donde anunció que el Telescopio Espacial Hubble había fotografiado por vez primera un primer planeta extrasolar. La fotografía mostraba un objeto brillante aparentemente conectado a una estrella por un filamento de materia. En lugar de confirmar la naturaleza del objeto, decidieron hacer el anuncio. Confiaban en que sólo había un 10% de probabilidad de que fuera una estrella de fondo, no conectada físicamente. Pero el espectro obtenido meses después zanjó la cuestión: el planeta resultó ser una proto-estrella, y la NASA tuvo que retractarse.

¿Sucederá lo mismo con los cinco planetas de tau Ceti? Sólo el tiempo, y nuevas observaciones, lo dirán. La ciencia, como la evolución, está llena de contratiempos y vías muertas. Pero avanza con paso decidido. Con suerte, en la próxima década la estadística que más nos interese sea la de composición química de las atmósferas planetarias. De las atmósferas de planetas rocosos. Y hablemos, no ya de regiones de habitabilidad, sino de condiciones de habitabilidad. Mientras tanto, seguiremos imaginando mundos, especies y civilizaciones galácticas gracias a la ciencia ficción.

Referencias

  1. Signals embedded in the radial velocity noise. Periodic variations in the tau Ceti velocities. Tuomi et al. (en inglés).
  2. Tau Ceti’s Five Planet Candidates. Paul Gilster, Centauri Dreams (en inglés).
  3. The HARPS search for Earth-like planets in the habitable zone: I — Very low-mass planets around HD20794, HD85512 and HD192310. Pepe et al. (en inglés).
  4. Tau Ceti’s planets nearest around single, Sun-like star. Jason Palmer, BBC News (en inglés).
  5. Possible habitable zone planet is a mere 12 light years away. John Timmer, Ars Technica (en inglés).
  6. Heavy Metal Stars Produce Earth-like Planets.  Nola Taylor, Astrobiology Magazine (en inglés).
  7. Objetivo: Tau Ceti.  Daniel Marín, Eureka.

26 Comentarios

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Diego

No entiendo porque lo de los asteroides similar al cinturón de Kuiper puede probar la no existencia de vida. Si pudieran explicarlo, por favor.

PabloPablo

¿Le suena un asteroide que acabó con los dinosaurios? Imagínese eso cada “poco”.

Dr. TsiolkovskyDr. Tsiolkovsky

El tema de la metalicidad antes o después habrá que revisarlo. En general, en cosmología está todo muy cogido con pinzas, y no es descartable algún tortazo sonado en el futuro (próximo). Esto también forma parte del juego, la medicina que tenemos hoy si la comparamos simplemente con la del siglo XIX (ya ni digamos más atrás) dan ganas de llorar. Las cosas son complejas.

Ahora, muchas de las cosas son hablar por hablar. Siempre que hablamos de búsqueda de vida nos referimos a mundos prácticamente gemelos a la Tierra, en lo esencial (bioquímica y multicelularidad), da igual que haya bichos inclasificables con seis patas y unos globos para flotar, serían más o menos como nosotros. Pero tal vez existan formas de vida, bioquímicas naturalmente, que ni podamos imaginar, simplemente. La propia evolución nos da pistas al respecto, con seres extintos como Opabinia Regalis (un artrópodo pese a todo, seguramente), por no hablar ya de la ¿fauna, flora? tomotiense o ediacarense.

Que Tau Ceti envíe petardazos contra los mundos no tiene por qué representar un problema para sistemas biológicos. Lo es en el caso de nuestro planeta, pero un mundo con una configuración diferente tal vez incluso necesite de esos impactos. Por tanto, hablar con tanta ignorancia como acumulamos con bastante certeza no nos hará descubrir la verdad, a fin de cuentas, los romanos no podían ni imaginar cosas como la evolución o la tectónica de placas (ni drogados).

Lo que sí es imprescindible, es ir detectando planetas, y poder saber más o menos cómo son. En nuestro sistema solar tenemos literalmente cientos de mundos y a pesar del parecido superficial de bastantes de ellos, lo cierto es que no se parecen en nada (Mercurio no tiene casi nada que ver con la Luna, apenas la “apariencia”), por no hablar de las lunas de Júpiter o Titán. No tenemos la más puta idea de cuántos planetas podría haber y cómo serían, apenas conocemos los de nuestro sistema solar.

Al que dice de las prioridades, las grandes revoluciones de la historia las hizo silenciosamente la ciencia. No fue la revolución francesa ni americana la que trajo la mejora en la sanidad, la caída en barrena de la mortalidad (y desgraciadamente que se dispare la población mundial), sino descubrimientos científicos que se fueron abriendo paso en medio de sociedades ideologizadas, prejuiciosas y absolutamente desorganizadas como las nuestras. Está claro que en último término es la política la que debe tener la última palabra, porque somos humanos, pero acotar la ciencia es suicida, así, sin más. Los humanos seguimos a merced de la naturaleza aunque hayamos llegado como occidentales a un nivel de arrogancia sin parangón, pero apenas tenemos un poco más de control que otras civilizaciones que cayeron simplemente por una epidemia o una sequía.

Como para andar poniendo prioridades, vamos. Que además, a ver quién las pone y a ver quién decide.

Víctor R. Ruiz

Estoy de acuerdo en el “terricolocentrismo” a la hora de buscar vida en otros lugares. Se empezó buscando vivda inteligente en planetas similares a la Tierra, en estrellas similares al Sol… cuando quizás hay condiciones más idóneas en estrellas más frías que el Astro Rey (viven más, tienen menor actividad magnética). Y ahora hay bastante interés astrobiológico en algunos satélites de Júpiter y Saturno.

En cierto sentido, es un problema de limitación tecnológica y no tanto de imaginación. No hay tecnología para hacer un “zoom” y ver qué hay en la superficie de los planetas extrasolares o de sus lunas. De momento lo máximo a lo que podemos aspirar es a caracterizar químicamente las atmósferas de los planetas extrasolares y buscar desequilibrios.

Ahskar

No estoy del todo de acuerdo. La ciencia siempre debe ir acotando en base al conocimiento actual. No se trata de descartar que esos planetas tengan vida, si no de asignarle una probabilidad de que se desarrolle cierto tipo de vida en base a lo que sabemos, que es básicamente lo que sabemos de la Tierra. No puede usarse el que “no lo sabemos seguro y por tanto podría ser cualquier cosa”, y a mi juicio es más pernicioso que “según lo que sabemos lo más probable es que no”. Porque lo primero abre la puerta a una cantidad de especulación que es mayormente estéril y engañosa, mientras que lo segundo requiere un trabajo sólido que consiga desmontar las ideas actuales y llevar a otras nuevas. Y así la ciencia avanzará, a base de superarse y corregirse a si misma.
En mi opinión, si se trata de considerar lo plausible de la vida extraterrestre en un sistema dado, lo razonable es asignar una mayor probabilidad a los sistemas cuya configuración sea similar a aquella en la que sabemos que ha aparecido la vida (Sistema Solar) que a otros con diferencias sustanciales y cuyos factores serían bastante letales para vida en nuestro mundo.
Y aunque entiendo lo que quieres decir con:
“Como para andar poniendo prioridades, vamos. Que además, a ver quién las pone y a ver quién decide.”

Lo cierto es que al final HAY que poner prioridades. Por ejemplo, porque a la hora de desarrollar un nuevo instrumento hay que designar el tipo de ciencia y en que tipo de objetivos se va a aplicar. Hay que decidir qué es más rentable científicamente. Y una vez construido el instrumento hay que priorizar los estudios que se propongan para él según plausibilidad. Alguien tomará la decisión al final, pero tendrá que basarse en el conocimiento actual.
Ahora bien, le doy la razón en que no podemos cerrar puertas ni afirmar tajantemente nada en estos temas.

Dr. TsiolkovskyDr. Tsiolkovsky

Pues no acabo de entender la función de utilidad “aplicar una probabilidad completametne gratuita de que tengan vida”. Francamente, podemos aplicar una probabilidad tan apropiada como la que pudo hacer Giordano Bruno. Yo sí que no puedo estar más en desacuerdo con una tendencia que tenemos los humanos de rellenar las lagunas de ignorancia de cualquier manera. Si se lo criticamos a las religiones o a las ideologías, y después hacemos lo mismo escudándonos (y usando mal) en el método científico, estamos tirando piedras contra nuestro propio tejado.

Si no sabemos algo, no lo sabemos y punto. Esto es lo honesto. Si alguien quiere discutir, todo lo que se quiera, pero normalmente es un tema vicioso porque se discute para llegar a algún sitio (y normalmente al que se quiere llegar de antemano). En ese escenario, la ciencia no nos sirve de nada mientras no pueda demostrar o refutar, por tanto, como mínimo científico no es, y yo desde luego no creo que tenga ninguna utilidad positiva, porque va a interferir precisamente en la toma de decisiones, que vendrá condicionada por prejuicios gratuitos.

La parte de asignar prioridades es totalmente política, por tanto estará sujeta a multitud de criterios y volatilidades. Yo no creo que discutir sobre la ignorancia y presentar expectativas irreales pueda ayudar a nada, si la sociedad demanda pan y circo pues combatamos eso, pero no busquemos apoyos entrando en el mismo juego. Normalmente las prioridades vienen asignadas en función de intereses y presiones sobre esos intereses, y tampoco suele afectar mucho una campaña mediática, para que se me entieda, se fue a la Luna básicamente porque existió una competición a ver quién la tenía más larga y más dura -quién tenía mayor capacidad técnica y organizativa y de acceso a recursos-, y celebro que esa competición se dirimiera así y no a pepinazos nucleares entre unos y otros, pero el hecho de que es histórico lo que se consiguió (literalmente), eso no ha influido en nada, ni tampoco ha influido en la gente en absoluto, entendiendo la inmensa mayoría. Lo alucinante es precisamente asumir eso: que la mayoría de la gente no es consciente de lo que el hecho significa (y ya no digamos las razones para el logro en sí). Así que como para darle cuerda al monstruito, que ya se la da él solo.

Si no sabemos algo, no lo sabemos y punto. Siempre es lo más honesto. Y si quiere usted tener la respuesta, ya sabe el camino: investigación. La sabiduría es muy cara, la ignorancia, infinitamente más.

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Diego

Pablo: claro que me suena y no me dice nada como quiera. Si nosotros tenemos un cinturón de Kuiper y aquí estamos, es igualmente viable que haya pueda haber vida. ¿No te suena que la vida sigue? Y como no dices nada más, me quedo con la respuesta de Victor.

Ahskar

Sólo quiero señalar que aunque nosotros tenemos un cinturón de Kuiper, también tenemos varios planetas gigantes que evitan la llegada de demasiados pedruscos a las zonas interiores del Sistema Solar, disminuyendo la posibilidad de impacto.

Víctor R. Ruiz

Diego: Por explicar un poquito qué es el Cinturón de Kuiper: se trata de un disco externo a los planetas del Sistema Solar. Está compuesto de cometas, y de hecho, su existencia se propuso para explicar de dónde provienen los cometas de periodo corto. Los cometas de periodo largo provienen de otra región, llamada Nube de Oort. Las observaciones indican que el “cinturón de Kuiper” de tau Ceti está mucho más poblado que el del Sistema Solar. Eso aumenta la probabilidad de impacto con los planetas, y haría más complicada la evolución. Además, en tau Ceti no hay planetas gigantes como Júpiter que puedan actuar de escudo natural.

Dr. TsiolkovskyDr. Tsiolkovsky

Hola, Victor (lo siento, eres famoso xD). Creo que “hacer más complicada la evolución” no es el término apropiado. Para empezar, sin esas extinciones masivas que hicieron borrón y cuenta nueva, no estaríamos aquí. Sin Chicxulub seguiría habiendo dinosaurios por todas partes con bastante probabilidad, supongo que podría surgir la inteligencia en alguno de ellos o podría surgir en cualquier otro taxón aunque no sea mayoritario, porque como no lo sabemos, es hablar por hablar, pero un impacto de ese calibre hasta hoy no ha supuesto realmente un problema en la ecosfera terrestre. Simplemente es un número más en un bombo de lotería.

Pienso que debemos tener cuidado en avanzar hipótesis que no salen de eso, hipótesis. En realidad, como intento subrayar, en la propia Tierra de no haber sido por esos impactos tal vez no habría siquiera vida multicelular. La verdad es que no lo sabemos, ni para decir que sí ni que no. Es cierto que los mundos de Tau Ceti pueden presentar más impactos (además los planetas son más masivos), pero ese sistema solar también es muy compacto (muchos mundos mucho más masivos que los telúricos de nuestro sistema apiñados en órbitas más cerradas), así que no sé si realmente aumentaría la probabilidad de impacto o de expulsión del sistema sin impactos. Los tiras y aflojas gravitatorios entre ellos tienen que ser muy importantes.

AbraxasAbraxas

sin esas extinciones masivas que hicieron borrón y cuenta nueva, no estaríamos aquí.

Si la frecuencia de impactos de ese tamaño fuese el doble, tampoco estaríamos aquí.

un impacto de ese calibre hasta hoy no ha supuesto realmente un problema en la ecosfera terrestre.

Supuso la extinción del 98% de las especies del planeta. Tú me dirás si eso es o no es un problema…

Simplemente es un número más en un bombo de lotería.

La clave está en cuántos números hay en juego. La Tierra tendría uno de cada X y un posible planeta en Tau Ceti, varias veces más números. Te parecerá una chorrada, pero es la diferencia entre permitir 100 millones de años de evolución sin extinciones masivas, o permitir solo 20. Si desde los dinosaurios a nosotros han pasado 65 millones de años, una frecuencia de extinción masiva cada 20 millones de años no nos habría permitido aparecer en La Tierra.

Víctor R. Ruiz

Efectivamente. Habrá próximo impacto, mañana o dentro de x miles|millones de años. La pregunta es si ese evento, que con certeza ocurrirá, acabará con la civilización terrestre, o si antes acabaremos con nosotros mismos… o serán las máquinas 😉 Se suele decir que los dinosaurios se extinguieron porque carecían de programa espacial. Nosotros tenemos uno, que no garantiza la supervivencia de la especie en caso de evento catastrófico.

Dr. TsiolkovskyDr. Tsiolkovsky

Haces un razonamiento circular. La “vida” en la Tierra es básicamente unicelular, y esa no se ve afectada en absoluto por impactos meteóricos. Podemos decir que toda la vida esa tan compleja que queda tan chachi chuli guay en los docus sí que se ve afectada, pero tú supones un montón de cosas y aceptas unas premisas que yo no veo que demuestres por ninguna parte. Yo no sé si colonias unicelulares puedan desarrollar inteligencia, como tal vez podría una colonia de himenópteros como tal colonia, por decir cualquier cosa, que algo no pase no quiere decir que sea imposible. Por otro lado, si la tasa de impactos en la Tierra fuese del doble, habríamos tenido el doble de extinciones masivas, y siempre ha habido una recuperación tras esas extinciones, si bien al precio parece ser (*parece ser*) de un tijeretazo en el embudo de posibilidades vitales. O no. Es que NO LO SABEMOS. Lo único que sabemos es que todo es contigencia, que haya una extinción masiva (seguida de recuperación) cada 30 millones de años en vez de cada 60 es irrelevante, porque la aparición de varias especies inteligentes (como hubo en este planeta, hubo varias, incluyendo neandertales y demás, *especies separadas*, y por cierto se han extinguido todas menos nosotras, y no creo que hayamos tenido nada que ver y los indicios van apuntando en ese sentido, así que bien podría que lo mismo que los extinguió a ellos nos extinga a nosotros, problema constitucional quiero decir) en este planeta apenas necesitó de 5 millones de años y siendo generosos, así que puedo perfectamente afirmar sin temor a decir ninguna barbaridad que tal vez las extinciones masivas en vez de dificultar la vida inteligente lo que hacen precisamente es fomentarla, como las podas en agricultura.

Es lo que estoy diciendo, hablar por hablar no lleva a ninguna parte. No sabemos nada, y deberíamos atenernos a eso. Primero debemos localizar y tratar de saber todo lo posible sobre exoplanetas. Piensa en las sandeces brutales que decían los astrónomos en el siglo XIX, todas muy ocurrentes y muy simpáticas, pero es que no podían decir otra cosa porque no tenían la tecnología que tenemos nosotros para ver exactamente qué hay ahí fuera. Sacar conclusiones desde ignorancias oceánicas no sirve para nada, yo creo que ni para pasar el rato.

Víctor R. Ruiz

Hola Dr. Tsiolkosvky. Aunque no esté de acuerdo con todo lo que argumentas, tus planteamientos me parecen muy interesantes. Comparto que es más honesto aceptar que no sabemos algo que tratar de vender como ciertas meras especulaciones. Por supuesto, tenemos desconocemos por completo otros procesos evolutivos fuera de la Tierra. Pero hay que comenzar con lo poco que conocemos.

Sobre los impactos. En el Sistema Solar hubo una época llamada de bombardeo intenso tardío, que explica entre otras cosas la gran craterización de las superficies de Mercurio y la Luna. Esta época se sitúa entre los 4.100 y los 3.800 millones de años y la Tierra se habría visto sometida a decenas de miles de potentes impactos. Hay estudios que sugieren que la vida surgió antes de esta época, y que sobrevivió a ella. Sin embargo, las evidencias más claras de vida son posteriores a esta época: los estromatolitos tienen 3.850 millones de años, justo después de esta época.

Sobre extinciones masivas. No es lo mismo un impacto cada millones de años, que impactos cada cientos de años. La energía liberada es mucho mayor, y eso en la Tierra significó que la corteza se volvió a fundir. Incluso aunque tan intensa, una cadena de impactos seguidos de invierno nuclear no solo diezmaría, sino que acabaría por completo con los organismos que dependan directa e indirectamente de la energía solar. Con *toda* la vida, quizás no.

En la Tierra los avances más importantes en el aumento de complejidad, como el paso de vida unicelular a multicelular, o la explosión de diversidad del Cámbrico, no parecen estar relacionadas con extinciones masivas ni impactos. Que el evento de Chicxulub extinguiera a los dinosaurios y dejara paso a los mamíferos, y de ahí a nosotros, es una casualidad -y estoy seguro que para un biólogo, apenas si hay diferencias significativas entre nosotros y ellos 😉 ¿Si hubieran continuado, habrían desarrollado inteligencia comparable a la nuestra? Ni siquiera creo que sea una pregunta que la ciencia pueda responder, dado lo azarosa que es la evolución.

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Dr. TsiolkovskyDr. Tsiolkovsky

Víctor, creo que ni siquiera sabemos si ese sistema (Tau Ceti), a pesar su particular nube de escombros más poblada que la nuestra, vaya a tener más impactos o no. Son más planetas en órbitas más cerradas y son más masivos que los telúricos de nuestro sistema, en unas resonancias bastante obvias, por tanto para empezar bien podría ser que hubiera *menos* impactos, simplemente por eyección fuera del sistema.

Aún más, probablemente esos planetas, si son reales y no son un artefacto, ni son parecidos siquiera a los que conocemos: ni son de tipo joviano, ni de tipo uraniano, ni telúricos.

Para continuar, si son impactos como los que conocemos (el astroblema más grande de este planeta tiene, si no recuerdo mal, sobre 3,5 eones y está en Sudáfrica, y no es tan grande), puede perfectamente haber una tasa del doble de impactos que es perfectamente irrelevante incluso para un escenario como el terrestre. Es más, vuelvo a insistir, yo no sé si tales catástrofes son incluso un “ingrediente” necesario para “empujar” a la evolución (en el sentido popular que sigue en vigor de que somos el cúlmen), porque desde precisamente la experiencia terrestre eso parece ser así (eso, y la Snowball Earth, y episodiso de clima anómalo por supercontinentes, y erupciones a saco, etc.). De hecho, la evolución se mueve “a lo bruto” a golpe de desastres, como la inundación atmosférica de oxígeno, los episodios de colonización masiva de tierra firme que debió pasar literalmente de todo, el carbonífero… Vamos, que en mi opinión esto es una chorrada como cuando decían que no se podía ir a la Luna porque los astronautas se hundirían en el polvo (y se les pasó completamente por alto la peligrosidad mortal de ese mismo polvo).

Si queremos hablar, mira si tenemos de qué hablar. No creo que debamos dejar que el debate lo marquen otros. Ya es asombroso por sí mismo que estemos donde estamos, es literalmente para darse cuenta de que efectivamente estamos, estamos todos, subidos a hombros de gigantes. No dejemos que nos marquen el guión, y aprovechemos esto para divulgar y discutir en serio. El ruido, realmente, es que no creo que sirva para otra cosa más que para distraer.

Supongo que me explico muy mal. Ah, por descontado que el período de bombardeo tardío sigue siendo una hipótesis, si bien con fuertes indicios, que dista mucho de ser algo firmemente establecido, y también existen pruebas que no encajan con el modelo. Normalmente, la historia de la ciencia nos enseña algo: tratándose de cosas realmente importantes, la respuesta es siempre asombrosa y totalmente imprevista, lo que quiere decir naturalmente la capacidad que tenemos los humanos para autoengañarnos. Si ya nos engañamos los de ciencias, como para ayudar en esto a los que no lo son.

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Diego

Gracias Victor, en el artículo no menciona que está más poblada, sólo menciona que es como el cinturón, y como aquí hay vida se me hacía rara la afirmación de que complicaría la existencia de vida, aún contemplando la no existencia de planetas gigantes. Ahora, sabiendo que ambos factores se unen, es más lógico.

pepepepe

Y mientras tanto fundiendo pasta a raudales con todo ello.

En la vida se han de establecer prioridades, y la vida extraterrestre seguramente debería estar en el último lugar.

PabloPablo

Si por los adalides de la eficiencia fuese, aún no habríamos salido de las cavernas.
Y, le informo, lo de buscar planetas extrasolares no es solo, ni principalmente, por buscar marcianitos. En ellos se busca la razón de nuestra propia existencia, la teoría que explique si somos un fenómeno raro o una casualidad abundante, la esperanza de que la humanidad pueda sobrevivir a su propia cuna. La ciencia básica no necesita objetivos ni una utilidad inmediata para ser necesaria -el afán de conocimiento es motor suficiente- pero la experiencia nos dice que siempre ha sido útil a posteriori.

Ahskar

Sí, rescatar a los bancos o inventar un nueva crema rejuvenecedora de la piel o tener un nuevo móvil en el bolsillo cada 6-12 meses, sólo porque trae 4 chorradas nuevas… Sí, todo eso debería ir muy por delante de entender el funcionamiento del universo.

U-95U-95

Tau Ceti tiene una baja metalicidad, así que ésos planetas de existir seguramente sean mundos compuestos sobre todo de elementos ó sustancias ligeras (agua, etc) con no demasiada roca.

@pepe: no, mejor darles dinero a los bancos causantes de ésta crisis económica ó gastarlo en armas.

Raul MonsalvesRaul Monsalves

Han tomado en cuenta que estamos buscando vida inteligente en lugares que se encuentran a cientos o miles años luz de la tierra? Básicamente lo que recibimos son datos de esos lugares hace cientos o miles de años, cuando quizás no había nada parecido a inteligencia. Piensen que en 200 años inventamos casi toda nuestra tecnología, si un extraterrestre nos observara ahora a una distancia de 300 años luz no percibiría ondas de radio ni luces ni nada…osea no nos encontrarían…

MarcoMarco

Quizá nosotros buscando “vida” y ellos ya en camino hacia la tierra a “convertirnos” al “alienismo” comandados por Aliencisco Tauzarro…

Cybercaronte

Excelente artículo. No puedo dejar de pensar en el siempre grande Carl Sagan cada vez que veo este tipo de noticias. Todo lo que predijo se está convirtiendo en realidad.

Víctor R. Ruiz

A mi me dejó boquiabierto el capítulo dedicado a Titán de “Un punto pálido azul”. Es como si Sagan hubiera viajado al futuro para ver los resultados de la sonda Cassini-Huygens, y los hubiera plasmado.

DanDan

Por el dinero que se ha “fundido” en estudios como estos, se dispone, por ejemplo de esos pedazos de teléfonos móviles con los que juguetea todo el mundo, los ordenadores último modelos, los pads, etc. Además de la evolución experimentada por internet en las últimas décadas.

Pero por decir un caso concreto: la evolución de las pantallas de los telescopios se va aplicando a las pantallas de toda instrumentación, se abaraten, y así las pantallas de los móviles han pegado esa pedazo de evolución en tan poco tiempo,

No se “busca vida extraterrestre” sólamente, está dentro de muchísimos

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