La física del evento de Cheliábinsk

Cráter de impacto en el lago Chebarkul

Existen algunas magnitudes físicas con las que estamos tremendamente familiarizados y sobre las que podemos hacer estimaciones de valores más o menos correctas. Así, por ejemplo, podemos estimar vagamente el peso o el tamaño de un objeto con más que cogerlo u observarlo. Sin embargo, otras magnitudes físicas como la energía o la presión son mucho más escurridizas.

La energía se suele utilizarla en el día a día en términos calóricos, sobretodo en dietas, y por más de un iluminado también en cuestiones esotéricas que nada tienen que ver con la realidad. Sin embargo la energía es mucho más que lo que nos va a hacer engordar un alimento, y eventos como el de Cheliábinsk nos dan una idea de lo destructiva que puede llegar a ser la energía si se libera de forma explosiva.

Tal y como nos cuenta Daniel Marín en su artículo sobre el evento de Cheliábinsk siguiendo los datos proporcionados por la NASA, la energía que desarrolló el asteroide (utilizaré esta nomenclatura aunque es más correcto llamarlo bólido) al explotar en la atmósfera fue de unos 500 kilotones, lo que equivale a unas 25 bombas nucleares como las que cayeron en Hiroshima o Nagasaki. Por si hay aún algún despistado, el kilotón es la unidad de energía equivalente a la que tienen 1000 toneladas de TNT, y el megatón a 1 millón de toneladas. Tal cantidad de energía se escapa totalmente de toda estimación posible, pero para que os hagáis una idea no hay nada mejor que un par de ejemplos.

Así, el impacto del meteorito que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años se estima que liberó una energía de 192 millones de megatones, y la aniquilación de un kilo de materia con un kilo de antimateria, según la famosa ecuación de Einstein E=mc2, equivale a 43 megatones. Y ¿os acordáis de los destrozos que causó el atentado de ETA en la T4 de Barajas en el año 2006? Pues bien, la cantidad de explosivo que se estima que había en el coche bomba está entre 200 y 500 kg, es decir apenas un 0,0001% de la energía del meteorito de Cheliábinsk.

Árboles arrasados tras el evento de Tunguska (~15 megatones) en 1908

Como veis, los daños que causa la liberación de forma violenta y explosiva de energía es realmente terrorífica, pero hay otra magnitud que suele pasarnos normalmente desapercibida cuyo poder destructivo es tanto o mayor: la presión.

Todos estamos sometidos desde que nacemos a la presión atmosférica. No notamos que está ahí, pero todo el aire que tenemos sobre nuestras cabezas realmente pesa y aplasta cada centímetro cuadrado de nuestro cuerpo con una fuerza aproximada de 1 kg. Así, una presión de 1 atmósfera es equivalente a 101325 Pa, o 760 mm de mercurio. Esta presión permite al aire sostener esa hoja de papel con la que tapamos un vaso lleno de agua y le damos la vuelta; o nos pone en la difícil situación de tratar de separar dos semiesferas unidas en las que se ha hecho el vacío en su interior, como ya demostró Otto von Guericke en 1654 en su famoso experimento de los hemisferios de Magdeburgo.

Ahora bien, ¿qué tiene que ver la presión con el evento de Cheliábinsk? Pues lo cierto es que realmente todo, pues es la verdadera causante de casi todos los daños provocados en y por el asteroide.

Imagen de previsualización de YouTube

Cómo se desintegra un asteroide

Como cualquier material, el aire puede comprimirse y variar sus propiedades físicas atendiendo a las ecuaciones de estado que definen su comportamiento. A todos nos han enseñado la típica ecuación de estado del gas ideal con la que se pueden hacer cálculos elementales y didácticos, pero que no refleja el comportamiento real de un gas. Hace falta recurrir a ecuaciones de estado mucho más complejas si nos salimos de las condiciones normales de presión y temperatura, tal y como sucede si queremos estudiar qué ocurre en el asteroide. Aquí rige un campo de la física casi tan extraño como la mecánica cuántica: la física de alta velocidad. En este mundo tienen cabida fenómenos de lo más curiosos, como aire que se incendia o que corta metal como si de un cuchillo cortando mantequilla se tratara.

Antes de pasar a hablar del asteroide de Cheliábinsk realicemos un pequeño experimento mental. ¿Qué creéis que pasaría si taparais una jeringuilla irrompible e indeformable llena de agua y tratarais de apretar el émbolo con todas vuestras fuerzas?

Como bien habréis adivinado, el agua también tiene un cierto grado de compresibilidad (obviamente mucho menor que el de un gas), pero la presión que necesitáis imprimir es tan grande que jamás lograríais aplastarla ni siquiera un poco. Ahora imaginaros que tenéis la energía suficiente como para seguir empujando cada vez con más fuerza el émbolo de esta jeringuilla irrompible. El agua comenzaría a comprimirse hasta que llegar a su límite y en ese momento buscará un estado donde el sistema sea estable bajo tanta presión. Es decir, aumentará su temperatura hasta convertirse en vapor de agua mediante un cambio de estado.

Apliquemos este sencillo experimento mental al caso de la caída de un asteroide. La enorme velocidad que puede llevar un asteroide, de entre 10 y 60 km/s, y su gran masa, unas 10 mil toneladas para el de Cheliábinsk, hacen las veces de émbolo sobre el aire que tiene por delante, transfiriéndole también parte de su energía. Una persona mientras anda o corre también trata (inconscientemente) de aplastar el aire que se encuentra de frente, pero nos movemos a tan baja velocidad que el aire puede fácilmente apartarse de nuestro recorrido. Sin embargo, en el caso de un asteroide el aire es incapaz de apartarse a la suficiente velocidad para dejarle el camino libre, de modo que se va comprimiendo poco a poco en su parte frontal. Y si el aire se comprime ‘por encima de sus posibilidades’ aparecen fenómenos muy interesantes.

El resultado de esta presión de impacto es una enorme subida de la temperatura que convierte el aire en plasma. El plasma en contacto con el asteroide funde y evapora las capas externas haciendo que se vaya desintegrando poco a poco. De ahí las estelas de humo y vapor que quedan en el cielo tras el paso de un asteroide.

La estela del meteorito de Cheliábinsk

El rozamiento con la atmósfera también tiene algo que decir, puesto que un asteroide puede llegar a frenarse por fricción más de 40 veces. Sin embargo, y en contra de la creencia popular, no es la fricción por rozamiento la causante principal de la desintegración de un asteroide en la atmósfera, sino la erosión causada por la compresión del aire y su consiguiente conversión en plasma frente al asteroide.

Como os podéis imaginar llegados a este punto, la estela dejada por el astroide es mucho más intensa a medida que se acerca a la superficie, debido al aumento de la densidad de aire en las capas inferiores de la atmósfera. Por este motivo, los asteroides suelen consumirse casi en su totalidad antes de llegar al suelo, siempre que su tamaño y composición lo permitan. Aún así el daño que pueden causar sigue siendo enorme, tal y como ha quedado comprobado de nuevo en Rusia. Y esto sin contar los posibles daños de los pequeños fragmentos que sí han conseguido llegar al suelo, como el que dio lugar al cráter que encabeza este artículo.

Efectos de la onda de choque

La presión de impacto que hemos comentado en los párrafos anteriores se puede definir como la presión que soporta un cuerpo que se mueve por un fluido, causando una especie de fuerza de arrastre. Esta presión es proporcional a la densidad de dicho fluido y al cuadrado de la velocidad que lleva el cuerpo. Así, si el asteroide de Cheliábinsk entró en la atmósfera a una velocidad de 18 km/s, la velocidad apenas disminuiría hasta bajar por debajo de los 100 km de altura, donde la densidad de aire comienza a ser no despreciable.

Densidad atmosférica y la temperatura en función de la altitud, según el modelo NRLMSISE.

Haciendo unos breves cálculos suponiendo que el asteroide se destruyó a una altura de unos 15 km y que aún llevaba una velocidad de 15 km/s podemos determinar que la presión de impacto era equivalente a unas 135 atmósferas. Es muy difícil estimar bien los valores porque la misma velocidad a tan solo 5 km de altura arroja una presión más de tres veces superior: 450 atmósferas. Así pues, quedándonos en el orden de magnitud, y muy grosso modo, podemos suponer una presión de entre 100 y 500 atmósferas (10-50 MPa). Dependiendo de la composición del asteroide, su porosidad, cuánto y cómo se ha fundido y erosionado, y muchos otros factores, esta presión puede ser una causa suficiente de fractura y explosión del asteroide.

En el momento en que se liberó bruscamente toda la presión soportada por el asteroide, y al igual que ocurre con la detonación de cualquier explosivo, se crea una onda de choque que se propaga esféricamente a velocidad supersónica. A diferencia de una onda convencional, las ondas de choque producen variaciones en el medio tan rápido que sus propiedades se ven obligadas a variar bruscamente. Por ejemplo, una onda de choque de una explosión de TNT viajando a casi 7 km/s provoca una diferencia de presión abrupta en el aire a medida que avanza, lo cual da lugar a un boom sónico. En nuestro caso, la amplitud máxima de la onda de choque creada por el asteroide está relacionada con la presión de impacto y la enorme cantidad de energía química y cinética liberadas en la explosión.

De nuevo, podemos acotar de una forma un poco burda el valor máximo y mínimo de la onda de presión atendiendo a los efectos que tuvieron lugar, como la rotura de cristales.

Ventanas destrozadas en Cheliábinsk

La tensión de rotura del vidrio (dependiendo de si tiene rayones o microrroturas) está entre unas 200 y 500 atmósferas (20-50 MPa), de modo que la onda de presión, a pesar de atenuarse en su recorrido hasta la superficie, poseía un pico superior a este valor. Acotar superiormente la presión de la onda es algo más complicado, pero teniendo en cuenta que las carrocerías de los coches (de acero y aluminio), hasta donde yo se, no sufrieron abolladuras, podemos hacer de nuevo una estimación.

A diferencia del vidrio, que sufre siempre una rotura sin sufrir apenas deformación conocida como rotura frágil, los metales sí que se deforman antes de romperse, pasando antes por una fase de plastificación. En un muelle se pueden observar fácilmente los tres regímenes de un material. El primero es el régimen elástico donde las deformaciones son reversibles, es decir el muelle se estira y se encoge, pero recupera siempre su forma original. Si estiramos demasiado el muelle, éste ya no consigue recuperar su forma original, en lo que en lenguaje coloquial sería “haberlo dado de sí”. Este es el régimen plástico, donde las deformaciones pasan a ser permanentes. Por último está el régimen de fractura donde el material ya no es capaz de soportar más tensión aplicada y se rompe. Entre el primer y el segundo régimen se encuentra un punto conocido como límite elástico, mientras que entre el segundo y el tercero tenemos la tensión de rotura.

Esquema básico simplificado del comportamiento mecánico de un material.

Así, el acero tiene su límite elástico en unas 2500 atmósferas, mientras que el aluminio lo tiene a unas 2000 atmósferas; por lo que la onda de presión sufrida en Cheliábinsk tendría que haber tenido una amplitud máxima menor estos valores. Por tanto, estaríamos hablando de una onda de choque con una presión máxima aproximada de entre 200 y 2000 atmósferas (20-200 MPa).

Desgraciadamente para los habitantes de Cheliábinsk la cosa no se queda aquí. Tras el pico de presión viene un valle con presiones muy inferiores a la presión atmosférica (es decir como un vacío) que pueden producir un daño aún mayor. Y más teniendo en cuenta que esta enorme variación de presión tiene lugar en un periodo de tiempo de unos pocos milisegundos. Si algún vidrio aguantó vivó tras el impacto de la onda de choque, el vacío posterior muy posiblemente acabó por romperlo.

Sobra decir que todo este intento de poner números al fenómeno es completamente especulativo pues es casi imposible conocer con precisión la totalidad de las variables físicas que intervienen en un evento de estas características. Aún así, es un ejercicio interesante que nos ayuda a entender más fácilmente y de una forma cualitativa un fenómeno completamente desproporcionado con respecto a lo que estamos acostumbrados a ver en nuestra vida cotidiana; con unas energías y presiones altísimas y con una física nada trivial.

NOTA: Los cálculos que aparecen en este artículo están basados únicamente en las propiedades de los materiales, de modo que el estudio del fenómeno es incompleto. La resistencia mecánica de un material tiene que ver con diversos factores, como por ejemplo su geometría. Así, no es igual de resistente un vidrio de 1 cm que uno de 10 cm. Según la ESA la presión necesaria para la que los cristales de los edificios se rompan en un evento de estas características es de tan solo 10-20 atmósferas. Mis estimaciones están muy por encima, por lo que son incorrectas. La diferencia radica, aparte de que no estoy teniendo en cuenta muchos factores estructurales, en que las propiedades mecánicas de un material son muy diferentes cuando se estudian fenómenos de alta velocidad (como es este caso), y los valores “normales” no pueden aplicarse. Por tanto, véase este artículo como un intento de explicar el fenómeno cualitativamente; y cuyas estimaciones numéricas son una primera aproximación, y como tal, están muy alejadas de la realidad.

32 Comentarios

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Ralkai ShagttenRalkai Shagtten

¡Genial artículo! Y yo hasta ahora era de los que creían que era el propio rozamiento lo que destrozaba las rocas que entraban en la atmósfera. ¿Ese plasma se forma también en las reentradas de cohetes y transbordadores?

Wis_Alien

Gracias, Ralkai. Efectivamente esto también pasa (o pasaba) en la reentradas de los transbordadores y las sondas, tanto aquí como en cualquier otro planeta. Por este motivo, cualquier nave que tenga que realizar una reentrada y quiera llegar viva a la superficie está provista de un escudo térmico que soporta las altas temperaturas que se generan durante el descenso.

Subotai BaaturSubotai Baatur

Si no recuerdo mal, la formación de ese plasma en la reentrada de los transbordadires, es lo que hacía que durante unos minutos, perdiesen las comunicaciones con tierra

Francis

Iván, el artículo está muy bien y es muy instructivo. Enhorabuena. Espero que muchos profesores de física lo utilicen para ilustrar este evento a sus alumnos ahora que está reciente en la mente de todos.

Sin embargo, hay que tener cuidado con “unos 500 kilotones, lo que equivale a unas 25 bombas nucleares como las que cayeron en Hiroshima o Nagasaki.” Fueron dos bombas muy diferentes y no son comparables. Hiroshima fueron unos 12 kt y Nagasaki unos 22 kt, pero tu estimación es de 20 kt (luego debería haber dicho unas “25 bombas nucleares como las de Nagasaki”).

Wis_Alien

Así es, Francis, tienes toda la razón. Lo que suelo hacer (aunque quizá sea simplificar demasiado) es redondear ambas bombas a unos 20 kilotones para no tener que andar haciendo distinciones. Es cierto que una es casi el doble que la otra, pero al final creo que lo más importante es el orden de magnitud.

Y por cierto, muchas gracias por tus palabras ;)

Ahskar

Lo primero, felicidades por el magnífico artículo. Muy claro y ameno.

En segundo lugar, quería indicar que hay una errata en este párrafo:
“La tensión de rotura del vídeo (dependiendo de si tiene rayones o microrroturas) está entre unas 200 y 500 atmósferas (20-50 MPa)”

¿debería ser vidrio o cristal, en vez de vídeo, ¿no?

Wis_Alien

Gracias por la corrección y tu comentario. Es una de esas típicas erratas que el corrector automático no detecta nunca… Ya está corregido ;)

faccaffaccaf

Interesante articulo, explica de una forma entendible para los no “científicos” pero si aficionados los rudimentos de la física al tratarse de cosas caídas del cielo, solo hay un punto en el que tengo una duda, en el articulo se dice que el meteorito tenia una masa de 10 mil toneladas, supongo que sera así, pero me parece un poco excesivo, si es así disculpen mi comentario.

Y gracias de antemano por su articulo y en general los que aparecen en esta amena web.

faccaf

Wis_Alien

Las 10 mil toneladas son el valor que ha estimado la NASA. Yo desde luego desconozco si es el valor correcto o no, pero seguro que es el más fiable.

PapriviPaprivi

La verdad es que resulta espectacular la cantidad de energía que llega a liberar un asteroide en su entrada en la atmósfera terrestre, y también el poder calcularlo junto con otras magnitudes físicas implicadas en el acontecimiento.

Me pregunto también cuáles serán las diferencias en el nivel destructivo de un evento de este tipo frente a una explosión nuclear, dejando al margen los efectos de la radiación. Me imagino que las diferencias que existen en las velocidades de liberación de las energías respectivas, sus potencias, y las distintas amplitudes del área afectada, que en el caso de una bomba atómica sería más reducida, serían factores también a tener en cuenta en esta posible comparación.

Saludos.

Wis_Alien

La destrucción de una bomba nuclear actual en comparación con este meteorito es increíblemente mayor. Aparte de la mortífera radiación gamma, de rayos X, e infrarroja (temperatura), una bomba nuclear provoca efectos en la atmósfera realmente catastróficos. El aire se incendia y la sensación sería como si lloviera fuego o estuvieras en el mismo infierno.

Además hay una diferencia importante y es que las bombas nucleares son más dañinas cuanto más altas en la atmósfera se detonen.

Yo desde luego prefiero el impacto de un asteroide que una bomba nuclear ;)

AlbertAlbert

Gracias Wis_Alien magnífica entrada, pero tengo una duda.
Los datos finales que se manejan sobre el meteorito en la página de la NASA son:
http://www.nasa.gov/mission_pages/as...130215.html
Masa 10.000 toneladas
Velocidad de entrada en la atmósfera 18 km/s
Energía liberada en la explosión 500 kilotones.
Pero a mí me parece que estos tres números no pueden ser simultáneamente correctos.
La energía liberada en la explosión debe ser algo menor que la energía cinética inicial, que se calcula:
E = ½ x 10.000.000 x (18.000)^2 = 1,62E+15 Joule
Como 1 kiloton equivale a 4,184E+12 J, la energía disponible para la explosión expresada en kilotones era de 387 kton.
Entre 387 kton y 500 kton la diferencia es enorme, 113 kton, (29%), o lo que es lo mismo, más de 8 bombas como la de Hiroshima.
¿Qué opinas? ¿Me dejo yo algo, o realmente en estos 3 números hay algo que está mal?
Saludos.

Wis_Alien

Tus cálculos son correctos. Desconozco exactamente cómo la NASA ha estimado los 500 kilotones, pero aparte de la energía cinética también hace falta añadir más términos energéticos, como la energía química del asteroide. Al explotar, la energía de los enlaces químicos entre las partículas se libera bruscamente, y muy probablemente sea una energía no despreciable en un objeto tan grande. Bueno, y para un cálculo completo supongo que también tendrías que añadir la energía debida al aumento de presión en la onda de choque y la temperatura generada.

Como ves, unos pocos números pueden servir como estimación inicial, pero es un fenómeno muchísimo más complejo de lo que parece a simple vista.

CesarCesar

No entiendo bien como calculais los 43 megatones que surgen de aniquilar 1 kilo de materia con 1 kilo de antimateria, he intentado obtener ese numero y no me da ni cerca, me voy a enloquecer, ayuda por favorrr!!!
Me encantan estos post donde se habla de eventos tan poderosos que desafian la imaginacion…

Wis_Alien

Los cálculos son sencillos porque tan solo hay que utilizar la expresión E=mc^2, pero hay que hacerlos bien. Vamos paso a paso.

Tienes 1 kg de materia y otro de antimateria, así que son 2 kg en total. Por otro lado la velocidad de la luz son 3·10^8 m/s. Así pues:

E = 2 * (3·10^8)^2 = 1,8·10^17 J.

La conversión entre J y megatones es que 1 megaton son 4,184·10^15 J. De modo que la división da como resultado esos 43 megatones que comento en el artículo.

Espero que te quede más claro ahora, explicado paso a paso ;)

HipatiaGalaicaHipatiaGalaica

Acabo de hacer el cálculo.
La ecuación es E=mc^2
m = 2 kilos (el de materia y el de antimateria)
c = velocidad de la luz = 300.000.000 m/s (¡Ojo! elevar al cuadrado)
Haciendo el cálculo resultan 1’8.E+17 julios (osea, 18 seguido de 16 ceros).
Como cada Kt = 4,184E+12 J, nos darían 43062 Kt = 43 Mt.

Interesante post

CesarCesar

Es que soy tonto utilizaba c en kilometros en vez
de metros !!! Muchas gracias…..

Capitán ManíCapitán Maní

“Sin embargo, en el caso de un asteroide el aire es incapaz de apartarse a la suficiente velocidad para dejarle el camino libre, de modo que se va comprimiendo poco a poco en su parte frontal.”

Eso, o lo he entendido mal, o no es del todo cierto. Si bien la explicación es más compleja de lo que trata el presente artículo (el cual considero que está bastante bien, dicho sea de paso).

Lo que ocurre, si se me permite ser un poco pedante, es que hay una discontinuidad en las propiedades del flujo de aire que incide sobre el meteorito: No hay efectos de compresibilidad en el aire precisamente porque el meteorito se mueve a una velocidad tan alta que la información de su existencia no tiene tiempo para viajar aguas arriba; el aire no se entera de que un meteorito se acerca.
Lo que sí ocurre es que debido al cuerpo romo del meteorito, la corriente de aire que incide en él intenta ser deflectada un ángulo máximo al permitido (habría que profundizar en el tema para entender esto) y, consecuentemente, la onda de choque se desprende de él, desplazándose aguas arriba. Es en esta región, la existente entre la onda de choque y el meteorito, donde las intensas presiones y temperaturas producen los efectos que has mencionado.

Espero que el comentario no haya resultado pesado, pero soy demasiado meticuloso para algunas cosas.

Saludos.

PS: Aprovecho para saludar a Francis y darle la enhorabuena por su blog, el cual sigo con mucho entusiasmo.

Wis_Alien

Todo proceso o fenómeno físico es mucho más complicado, y más si vas a estudiarlo en profundidad, que lo que se cuenta en un blog de divulgación. Aquí la idea es acercar la ciencia a la gente explicando de forma sencilla las cosas, no asustarla con términos que si no has hecho un curso de mecánica de fluidos no entenderías ;)

AntonioAntonio

Hola, Wis_alien, felicidades por el post

pero o no lo he entendido bien, o cometes varios errores graves, uno de ellos: cuando sacas el orden de magnitud de la onda de choque con el limite elástico de distintos materiales, tienes que pensar, que la onda, será la acción sobre el material, y este otro, dependiendo de sus características, geometría, coacciones exteriores etc, tendrá una respuesta a la misma, dejando aparte un cálculo dinámico, la solicitación daría como resultado una distribución de esfuerzos determinada que induciría una serie de tensiones sobre la pieza, siendo estas últimas las que debes comparar con los limites tensionales de cada material. Vamos no romperá la misma onda un cristal de 30x30x1 cm que uno de 200x200x1 cm.

Por otra parte no entiendo muy bien cuando dices que la onda de choque se produce a 15 km da 135 atm y una a 5 km da 450 atm, no se si te referirás a presión resultante en la superficie terrestre, o la debida a la disipación cuadrática con la distancia, o a que debido a la mayor densidad la explosión resulta mas violenta.

es más tu onda sonica de 200-2000 atm, creo que habría causado serios problemas en la salud de los rusos. Aparte de cortes por cristales, caidas etc…

un saludo

WisAlien

Efectivamente así es. La geometría es un aspecto clave, y no es igual de resistente mecánicamente un vidrio de 1 cm de espesor que uno de 5 cm, por poner un ejemplo. Los cálculos que he hecho están basados únicamente en las propiedades del material porque creo que es la única forma relativamente sencilla de poder calcular algunos números sin recurrir a simulaciones.

Cuando comento lo de las presiones a 15 km y a 5 km no es de la onda de choque, sino de la presión de impacto del asteroide. Es decir P = rho * v^2. El término es mayor cuando estamos más abajo en la atmósfera ya que la densidad de aire crece, tal y como se puede ver en la gráfica que aparece en el artículo. Es un simple cálculo de la presión en la parte frontal del asteroide que no tiene que ver con la onda de choque de la explosión.

Efectivamente, he estado informándome y esas presiones serían letales para un ser humano, lo que indica que las presiones reales fueron menores. De hecho, parece ser que con una onda de choque de unas 10-20 atmósferas sería suficiente para romper los cristales de los edificios, así que este análisis tan básico del fenómeno en el que únicamente he tenido en cuenta las propiedades de los materiales es incorrecto. Añadiré una nota al final del artículo comentándolo ;)

gusgus

Pregunta chorra pero práctica de un absoluto lego en la materia : ¿Ese “valle” con presiones muy inferiores a la atmosférica que se produce después del pico de presión hará que el vidrio de las ventanas se rompa en sentido inverso, “hacia afuera”?

Wis_Alien

Sí, así es. De todas formas, revisando los cálculos el valle con presiones inferiores a la atmosférica que llega a la superficie es mucho menor que el inicial provocado en la explosión, por lo que su efecto no sería tan importante.

bonzobonzo

Muy buen artículo y muy ameno, especialmente para los que no hemos cursado la asignatura de “Dinámica de fluidos”, aunque lo de bólido, aparte de un objeto que se desplaza muy rápido, creo que para los astrónomos quiere decir un meteoro muy brillante (más que Venus), y por tanto creo que hace referencia al fenómeno luminoso en vez de al cuerpo extraterrestre que se precipita sobre la Tierra.

Ricardo Prieto LópezRicardo Prieto López

WisAlien, mi agradecimiento por tu aporte.
Notas que aportar al común interés de los lectores. No está determinado que el objeto sea romo y por tanto la forma geométrica puede influir en la formación de plasma de otra forma, tampoco se cree que su ingreso sea estático sino que gire sobre su punto medio.
Curiosidades de la consecuencias de las ondas de choque, que afectaron a un piso de un edificio y no afectaron al piso de abajo, o al de arriba.
En los efectos visuales de los vídeos se ve marcada el inicio del ingreso, un máximo lumínico y una trayectoria como si fuera de salida, o efecto rebote en las capas de la atmósfera.
En fin, quedan muchas cosas para explicar, pero vamos encaminados.
Un saludo

Alberto Castro SantiagoAlberto Castro Santiago

Comentario-pregunta.
Muy interesante, y de acuerdo con todos los cálculos. Lo que me pregunto es el porqué pese a toda la destrucción de cristales, muros, etc. parece ser que no hubo víctimas humanas. Cómo es que esta onda de presión no produjo fuertes daños en los cuerpos; quizá en la carne y las vísceras, debido a su plasticidad y flexibilidad, no afectase gravemente, pero pienso por ejemplo el elos huesos de la caja craneal, ¿acaso son mucho más resistentes que el vidrio?. ya que rigidez si tienen, ¿por qué no se hacen también añicos?. Menos mal que sea lo que sea, tenemos la cabeza bastante dura, por lo menos los rusos. Saludos.

Luis

Felicidades por la entrada, porque has aclarado numerosos aspectos de la caída del bólido en Rusia y, además, con un estilo inmejorable. La verdad es que no había pensado en relacionar la presión con la caída del “bicho” y con la rotura de los vidrios.

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