La observación nunca puede estar libre de teoría

Steven Weinberg

Hay un célebre experimento realizado en 1897 por J. J. Thomson que requiere un detalle. Durante años, los físicos habían estado intrigados con el fenómeno misterioso de los rayos catódicos que son aquellos que se generan cuando una placa de metal dentro de un tubo de vidrio al quese ha hecho el vacío se conecta al polo negativo de una enorme batería. Esos rayos se manifiestan porque en el extremo opuesto del tubo aparece una mancha luminosa. Los tubos de los televisores no son [eran] más que esos tubos de rayos catódicos en los que la intensidad de los mismos está controlada por las señales emitidas desde las estaciones del Televisión.

Cuando se descubrieron esos rayos, nadie sabía qué eran exactamente. Thomson midió la desviación que tomaban esos rayos al situarlos en el seno de campos eléctricos o magnéticos. Resultaba que el valor de la desviación era compatible con la hipótesis de que estaban constituidos por pequelas partículas que tenían una carga eléctrica bien definida. Thomson llegó a la conclusión que esas partículas eran los constituyentes fundamentales de los átomos. Thomson es recordado ahora por el descubrimiento del electrón. Pues ese mismo experimento y por la misma época fue realizado por Walter Kaufmann.

La principal diferencia entre ambos experimentos era que el de Kaufmann era mejor. Hoy sabemos que que la relación entre masa y carga del electrón está más cerca de la hallada por Kaufmann y no por la de Thomson. Sin embargo, la historia lo ha relegado al olvido porque era un positivista: no creía que la tarea del físico fuera especular sobre cosas que no se podían observar. Kaufmann no dijo que era un cierto tipo de partícula, sino que fuera lo que fuera lo que estaba corriendo dentro de un rayo catódico, transportaba una cierta cantidad eléctrica respecto a su masa. Mientras Kaufmann no siguió, Thomson pensó que había descubierto una partícula fundamental, así que continuó haciendo experiencias para encontrar sus propiedades. Encontró que la misma relación carga y masa se daba en determinadas partículas emitidas por la radiacividad de determinadas sustancias y también por determinados materiales calentados, y llevó a cabo una primera medición de la carga y la masa por separado. Y fue este conjunto de cosas las que hicieron de él el descubridor del electrón.

Realmente, ¿qué significa observar algo? Ya puestos no observó la desviación de los rayos catódicos en el seno de un campo magnético; simplemente, midió la desviación de un punto luminoso en un extremo de un tubo de vacío cuando ciertos cables eléctricos eran conectados a una batería. Y ni siquiera eso: simplemente, experimentó sensaciones visuales y táctiles.

Conclusión: la observación nunca puede estar libre de teoría.

[Libro]La ciencia y sus adversarios culturales

Ingeniero industrial. Editor del blog “Historias de la Ciencia” en el que une Historia y Ciencia publicando pasajes y anécdotas sobre técnicos, científicos y curiosidades.



Por Omalaled
Publicado el ⌚ 8 marzo, 2013
Categoría(s): ✓ Citas