La homeopatía, solo para médicos en Bélgica. ¿Y en España?

homeopmedic

Bien pensado, el problema de establecer una regulación legal de las llamadas “medicinas alternativas” tiene algo de esquizofrénico. Por un lado se trata de prácticas que no solo resultan ineficaces como métodos terapéuticos, sino que en ocasiones pueden resultar perjudiciales para la salud de sus usuarios; unas veces porque emplean procedimientos o métodos peligrosos, y otras porque, aunque sean aparentemente inofensivas, pueden inducir a los pacientes a abandonar, retrasar o incluso rechazar tratamientos médicos, a consumir productos que interfieran con ellos, o a oponerse a las vacunaciones. Por lo tanto, no parece lógico que se otorgue reconocimiento oficial a unas “terapias” que en la práctica son todo lo contrario.

Pero, por otro lado, también son una realidad social innegable, así que parece necesario que exista algún tipo de regulación, aunque solo sea para evitar en lo posible esas consecuencias negativas.

Ante este problema caben varias posturas.

Por un lado está la que ha adoptado, entre otros países, España, que consiste prácticamente en mirar hacia otro lado silbando una musiquilla. En nuestro país, la única normativa existente respecto al ejercicio profesional de estas prácticas es la relativa a la autorización de apertura de centros sanitarios (Real Decreto 1277/2003, de 10 de octubre), que en principio exige que en este tipo de establecimientos (calificados como U-101, Terapias no convencionales) sea un médico quien realice lostratamientos de las enfermedades por medios de medicina naturista o con medicamentos homeopáticos o mediante técnicas de estimulación periférica con agujas u otros que demuestren su eficacia y su seguridad.”

En cuanto a los productos empleados en algunas de esas terapias, en teoría habría que aplicar la normativa europea sobre medicamentos y productos sanitarios, aunque como ya hemos visto por aquí su cumplimiento es poco menos que simbólico.

Otra posibilidad es la regulación “inclusiva”, en la que se reconocen expresamente algunas de esas terapias, regulándolas de una forma más o menos exhaustiva pero paralela a la que se aplica a las prácticas médicas. Un ejemplo también lo hemos podido ver aquí, concretamente en Cataluña, con el Decreto 31/2007, de 30 de enero. La norma autonómica regulaba exhaustivamente las condiciones para el ejercicio profesional de un buen número de terapias, incluyendo la acreditación de haber recibido formación específica con arreglo al contenido de unas Guías de evaluación de competencias aprobadas por la propia Generalitat. Pero resulta que todas esas materias son competencia exclusiva del Estado, por lo que finalmente los Tribunales acabaron declarándolo nulo.

Lo cual en parte es una pena, porque la normativa podría haber abierto en nuestro país el debate sobre la conviencia o no de regular así este tipo de prácticas. Pensemos, por ejemplo, en la “evaluación de competencias”: ¿cómo puede la Administración decidir si es o no correcta la formación que se haya impartido en una materia que, al fin y al cabo, está basada en creencias de tipo mágico? ¿Cómo determinar si un alumno ha aprendido correctamente lo que es el Qi, si resulta que el Qi no existe? ¿De verdad hay que homologar oficialmente la formación en prácticas que se dan de patadas con la evidencia científica?

Aquí, por lo visto, no nos preocupamos demasiado de esas cosas, pero en otros países sí, y por eso últimamente se está poniendo de moda una regulación a medio camino entre la tolerancia y la inclusión: se reconoce la existencia de algunas terapias, al menos las más populares y mejor organizadas, y se regulan con el objetivo fundamental de hacer que los estropicios que puedan causar sean los menos posibles.

Y aquí es donde nos viajamos a Bélgica y su reciente regulación del ejercicio de la homeopatía.

Vamos a Bélgica: la homeopatía, solo para médicos.

Hace unos días causó cierto revuelo la noticia de que el Gobierno Belga había decidido que solo los médicos podían practicar la homeopatía.

La nueva normativa belga es la culminación de un largo parto que comenzó con la promulgación de la llamada “Ley Colla”, de 1999, que sentaba las bases para la regulación de cuatro de estas terapias: la homeopatía, la quiropráctica, la osteopatía y la acupuntura. La Ley preveía la constitución de cuatro “cámaras” profesionales, una para cada una de esas prácticas, que debían elaborar propuestas acerca de la formación exigida a los profesionales y las normas deontológicas que les serían de aplicación, y una comisión mixta encargada de proponer las condiciones generales del ejercicio profesional y la regulación del registro de profesionales. Lo malo es que, ¡ay!, según el artículo 5 de la Ley el cincuenta por ciento de los miembros de esta comisión mixta deberían ser profesionales de este tipo de terapias, pero el artículo 8 reservaba el ejercicio a los profesionales debidamente registrados, registro que se llevaría a cabo… con arreglo a las normas propuestas por la comisión mixta.

Por si esto fuese poco, el Decreto mediante el cual se reconocía oficialmente a las “cámaras” no fue dictado hasta 2010, y su ratificación por el Parlamento se produjo fuera del plazo legalmente previsto, por lo que hubo que volver a repetir el proceso. Pero estos y otros fiascos han ido resolviéndose (o, en algunos casos, parcheándose), y finalmente el Consejo de Ministros de Bélgica aprobó el pasado 12 de julio, a propuesta de la ministra de Sanidad, Laurette Onkelinx, la normativa relativa al ejercicio profesional de la homeopatía.

Normativa que en realidad no reserva exclusivamente esta práctica a los médicos: también admite a dentistas y comadronas, y a los poseedores de un título universitario en homeopatía, siempre y cuando, en cualquier caso, estén debidamente inscritos en el registro profesional correspondiente. Claro que, en la práctica, esto supone que la prescripción de estos placebos ha quedado en manos de los menos de trescientos profesionales con titulación sanitaria inscritos en el registro.

Los homeópatas sin titulación sanitaria pero inscritos en el registro cuentan con cinco años para conseguir embaucar a alguna Universidad para que les otorgue el título correspondiente, pero teniendo en cuenta que las Universidades belgas (a diferencia de las de aquí) se han negado rotundamente a hacerlo, el futuro profesional de estos tipos (poco más de cincuenta, ya que por lo visto los demás homeópatas ni siquiera se molestaron en inscribirse) parece bastante incierto.

El objetivo de la normativa es la protección del paciente. Como dice la nota del acuerdo del Consejo de Ministros,

Aunque un cierto número de profesionales son serios y buscan el bienestar del paciente, se ha comprobado que hay un cierto número de casos distintos, que pueden llegar a adoptar tendencias sectarias y a poner en peligro la vida de los pacientes.

La idea, en definitiva, es que los profesionales sanitarios titulados y debidamente acreditados tendrán la responsabilidad suficiente como para no poner en peligro la vida de los pacientes. Lo cual, en principio, no parece mal, ¿verdad?

Pues quizá sí que lo parezca. Como es lógico, esta normativa ha sido recibida con indignación (y anuncios de acciones judiciales) por parte de la inmensa mayoría de los homeópatas belgas, cuya formación sanitaria suele estar al mismo nivel que la cantidad de sustancia activa que queda en los remedios que prescriben a sus víctimas pacientes, y que previsiblemente van a tener que buscarse otra forma (a ser posible más honrada) de ganarse la vida. Pero bueno, era de esperar que ellos se enfadasen. Lo que puede parecer sorprendente, sin embargo, es que la norma tampoco haya gustado nada a los médicos. Según recoge la prensa, la Association Belge des Syndicats Médicaux rechaza este tipo de prácticas pseudocientíficas, y la senadora y médico Louis Ide es aún más rotunda: según dice, con esta norma la ministra demuestra que

prefiere regular una práctica que no tiene ningún valor para el paciente en vez de reglamentar la psicología clínica y la proliferación de terapeutas de todo tipo.

Y lo cierto es que la ministra sabe, en efecto, que la homeopatía es perfectamente inútil: el gobierno belga cuenta con su propio informe al respecto, que no deja lugar a dudas.

Pero además, tanto los médicos como otros muchos críticos de la medica coinciden en otro poblema: el riesgo de que pueda parecer que con esta norma las autoridades están reconociendo a la homeopatía como una práctica científica y médicamente aceptable. Si los homeópatas son capaces de presentar como un reconocimiento oficial a su práctica incluso un informe científico gubernamental que ni es gubernamental ni es científico, ¿qué no harán con este tipo de cosas? Pues lo que siempre vienen haciendo, presumir:

homeopatiaymedicos

Bien, eso es lo que pasa en Bélgica. Pero, ¿y en España? ¿No tenemos, en el fondo, una normativa similar?

Y de vuelta a España: la homeopatía como “acto médico”, pero menos.

Decíamos antes que el Decreto 1277/2003 establece que en los centros sanitarios dedicados a las “terapias no convencionales” el encargado de administrar los tratamientos debe ser un médico. Pero claro, esa es la teoría: en la práctica la aplicación concreta del Decreto queda en manos de las Comunidades Autónomas, y ahí es donde empiezan a fallar las cosas: según el Análisis de Situación de las Terapias Naturales del propio Ministerio de Sanidad, en 2008 existían, por ejemplo, solo diecinueve centros autorizados en la Comunidad de Madrid, once en Cataluña, tres en Baleares y ninguno en Cantabria, algo evidentemente muy alejado de la realidad. Por otro lado, algunas Comunidades han creado figuras como los “centros parasanitarios” o “centros no sanitarios”, que vienen a ser lo mismo que los sanitarios, pero sin exigirles que cuenten con un médico o cualquier otro profesional sanitario.

Ni tampoco la establecía aquella decisión de la Organización Médica Colegial, que en su Asamblea de 2009 proclamó solemnemente que la homeopatía es un “acto médico”. Una decisión bastante insólita, tanto que la propia OCM se vio obligada a aclarar su postura no en una ni en dos, sino en tres ocasiones, haciendo cada vez menos hincapié en la supuesta consideración de la homeopatía como una parte de la medicina, y más en la conveniencia de que los pacientes, ya que se empeñan en usar unos métodos sobre cuya eficacia la OCM dice, de un modo bastante benévolo, que “persisten grandes incertidumbres”, al menos lo hagan en manos de un médico, que se supone que les proporcionará, cito textualmente,

la garantía necesaria de un correcto enfoque terapéutico, evitando, sobre todo, el error por omisión y la demora en el tratamiento preciso que, independientemente de su eficacia, pueda poner en riesgo su vida.

Lo cual estaría muy bien si no fuera porque no hay evidencias de que esto vaya a ser así, y sí de que puede llegar a ocurrir lo contrario. Y es que un charlatán médico es médico, vale, pero también es un charlatán, como hemos podido comprobar incluso en ámbitos tan reacios a admitir este tipo de cosas como son los Tribunales.

Pero, sea como sea, lo cierto es que la declaración de la OCM no es más que eso, una declaración, sin ningún valor legal. Como tampoco lo tenía la proclamación de la homeopatía como “acto médico” que tuvo lugar en el Congreso de los Diputados también en el año 2009. Aunque algunos medios metieron la pata al reseñar la noticia, lo cierto es que se trataba tan solo de una proposición no de ley aprobada por la Comisión de Sanidad, con la que se instaba al Gobierno a adoptar esa medida, cosa que finalmente no ocurrió. Y menos mal, porque en vista de las bochornosas argumentaciones que Sus Señorías emplearon para defender la propuesta, su idea no era la protección de los pacientes, sino dar carácter oficial a una superchería que, por lo visto, todos creían a pies juntillas.

En definitiva, que en nuestro país sigue sin haber ninguna norma que regule el ejercicio de la homeopatía, y mucho menos con exclusividad para los médicos y otros profesionales titulados, como ocurre en Bélgica.

Lo cual, por otra parte, aún no sé si es bueno, malo, o un poco de cada cosa, porque, ¿es mejor actuar así y dar la impresión de que la homeopatía obtiene algún tipo de reconocimiento? ¿Resulta más conveniente la situación actual de España, en la que cualquiera puede ejercer como homeópata incluso con títulos tan ridículos como los que tuvo a bien expedirnos en su día la multinacional Boiron? ¿Hay alguna alternativa mejor? ¿Qué les parece a ustedes?


37 Comentarios

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salfuman33salfuman33

En mi opinión es un error. Con eso se le da cobertura a algo que no debería tenerla. Estoy harto de escuchar…”mentira no será cuando hay médicos que la utilizan”…ahora el argumento será aun mayor….”como va a ser mentira si solo los médicos pueden usarla”.

Un gran error y mala medida…yo no me congratularía por la decisión.

AndreaAndrea

Estoy de acuerdo, justamente sería al revés….si charlatanes la usan, se puede argumentar que son charlatanes y no hay nada probado…pero si médicos la pueden recetar, le están dando la aprobación (y “respeto”) que no tiene ni se merece!

xabioxabio

Lo ideal sería que cada charlatán que ha usado terapias que no funcionan fuera penado por un delito de estafa. La estafa ya está contemplada en el código penal, no hace falta legislación extra.

Tanto la estafa como los delitos contra la salud pública están ya contemplados. La postura española es mucho más cabal que la francesa o la belga que otorga carta de naturaleza a algo que no debería ni mencionarse en la legislación como no se puede mencionar cualquier embrujo santería o superstición del mundo.

magufomagufo

Está bien, pero también que sean penados los delincuentes que dicen tener un “título” de homeopatía, aunque se tratara de un certificado sin validez de una empresa como Boiron. En México y otros países la homeopatía sí es legal y está regulada, los remedios son considerados medicamentos. Por lo que ustedes son considerados estafadores y delincuentes con intrusismo profesional. Como les gusta jugar al abogado, hay perseguirlos.

EverCppEverCpp

Lo bueno que sean médicos es que si estos insisten en esas prácticas luego podrásn ser juzgados por mala praxis o por demás normas que enmarcan la actividad, de este modo es de esperarse que más médicos decidan por abocarse a la medicina y soslayarán esta actividad. Con estas medidas se da un marco legar para combatir estas malas prácticas médicas.

Amoreproscientia

Lo que ocurre es que aquí todo el mundo quiere “sacar tajada” llevarse el maletín lleno de dinero a casa es lo único que les importa, hundir la vida a alguien…. Eso les da igual.

echacantosechacantos

Pues yo creo que lo correcto es tolerancia 0. Prohibición de cualquier terapia que no haya demostrado su efectividad mediante ensayos clínicos serios. Apliquemos el método científico y prohibamos a los charlatanes de la salud vender humo a los enfermos… y luego articulemos los medios para que tal prohibición se ejecute persiguiendo judicialmente a los charlatanes.

PerroPerro

Entonces eso significa que se prohibirían mas del 50% de los medicamentos convencionales actuales, muchos de los cuales no han pasado ensayos clínicos y otros ni siquiera pasaron de la fase piloto, menos la fase III. Suma a eso los estudios que han intentado repetir después de diez o mas años los estudios que dicen haber confirmado resultados anteriores, y te encuentras con que algunos no lograron repetir el efecto benéfico, o muchos resultan en fraude como cuando le paso a Pfizer.

yoyo

Ser tan estrictos implicaría prohibir también el uso y venta de remedios tradicionales que nadie va a tomarse la molestia de verificar con ensayos clínicos. Como el anís estrellado para los gases, los vapores de eucalipto para la congestión nasal o lo mismo hasta el agua con sal y un poco de limón para hacer gargaras.

Y con más del 70% de las abuelas en la carcel!!!

BaldoBaldo

Yo sigo alucinando con que a la homeopatía se la siga considerando desde entornos supuestamente cultos un placebo aceptable y se preocupen solo del “error por omisión” y no del engaño puro y duro.
¿Para cuando un cartelito obligatorio como en el tabaco indicando “Carece de cualquier efecto terapéutico demostrado”?
Aquí os dejo mi humilde contribución al conocimiento homeopático en otro blog (de temática bicicletera), lleno de referencias a Naukas:
http://www.enbicipormadrid.es/2013/0...cis_22.html

BaldoBaldo

Se me está ocurriendo un posible negocio: fabricación y venta de productos homeopáticos potenciados.
Se coge un producto homeopatico comercial, se disuelve en agua, una o varias veces en proporción 1 a 99 y habremos subido el número CH una o dos veces. Según los que lo promueven, será más potente.
Con comprar un bote original tendremos para fabricar miles de los nuestros. Y curará lo mismo y tendrá el mismo nivel de estafa que el original.

Molina de Tirso

Es un escándalo que la practiquen médicos. que reconozcan que no saben cómo funciona pero que “a su hija le funcionó” y POR ESO se dedica a ello. Por eso no, hombre, será porque cobras una pasta por consulta. Que la primera vez hagan una especie de test psicológico al enfermo con preguntas como: ¿Qué sueños se han repetido a lo largo de tu vida? o ¿Qué acontecimientos han sido más dolorosos? y así casi un centenar. Que prescriban consultando un libro delante del enfermo y se guíen por la respuesta a esas preguntas. Está claro que la idea es que todo es psicológico e intentan prescribir un placebo para “atacar la raíz. Pero el que tiene diabetes, o cáncer, o un enfisema, no se va a curar por hacer las paces con el vecino. Y así piensa el especialista que no le cura la auténtica enfermedad en la consulta.

Un verdadero despropósito. Para nada estoy de acuerdo con que lo reduzcan a la profesión médica. Es más, deberían prohibírselo, a ellos y a todos.

RómuloRómulo

Yo creo que sí debería legislarse en España como en Bélgica, ya que así al menos se reduce el número de practicantes de estas supercherías. Digo esto porque quiero pensar que es más probable terminar siendo un charlatán si no se tienen estudios en medicina o en otras ciencias de la salud, y porque así al menos esos charlatanes podrían ser vigilados por sus respectivos colegios profesionales (aunque vigilar, no vigilan mucho la verdad), y porque además las facultades podrían servir para situar estas prácticas en el lugar que les corresponde, que no es otro que la prehistoria de las ciencias de la salud.
Legislar esta cuestión no tiene que ser visto como un reconocimiento oficial a estas prácticas, sino como un filtro de charlatanes. Seguirá habiendo médicos homeópatas, sí, como los que hay ahora, pero en conjunto habrá mucha menos pseudociencia en la calle.

BaldoBaldo

Interesante y bien trabajado.
Está bien que en un blog de fisios pongas eso, que seguro que más de uno no tenía ni idea.

mahaviramahavira

También tendrían que perseguir a todos los estafadores relacionados con cualquiera de las religiones que “asolan” la Tierra…..predicadores,rabinos,curas,ayatolás, etc,etc.
Yo creo q es un problema de educación…….eduquemos a la gente, informemosles bien y q luego elijan libremente.

xabioxabio

No compares algo demostrado falso (que la homeopatía cura) con algo indemostrable (que existe un Dios en algún sitio que se alegra cada vez que haces algo bien)

magufomagufo

xabio quién ha demostrado que la homeopatía no cura, quién, el estudio de lancet demostrado como maniqueado por varios análisis… o el doctor Ernst, el espía del NCAFH y del Cfi… por favor no solo existe el Bigpharma, sino el Bigpseudoskeptik mafioso.

magufomagufo

como te pueden perseguir a ti y a tus amiguitos por andar diciendo que tienen “títulos” de homeopatía aunque sean certificados carentes de toda validez. Eso si ya no te va gustar, entonces el timador eres tu.

MaríaMaría

Querido Fernando, soy Dra. en Biología celular y genética, tengo un cerebro y una mente ligeramente desarrollados. Llevo estudiando homeopatía 6 años, y creo , en mi humilde opinión, que antes de arremeter contra algo, uno tiene que saber de lo que está hablando. Hoy en día hay información más que suficiente que evidencia que la homeopatía ni es una pseudociencia, ni un placebo, ni un timo. Y algo que me revuelve las entrañas. Un homeópata que estudia años y años nunca está preparado para ejercer la homeopatía, pero un médico puede hacerlo con un acercamiento a esta terapia curativa de un fin de semana??? Y somos los homeópatas los timadores??? Venga ya!!!

BaldoBaldo

Querida María, creo que todos aquí tenemos una idea bastante clara de los fundamentos de la homeopatía.
Ansiamos esa evidencia de que la homeopatía ni es una seudociencia, ni un placebo, ni un timo. Yo nunca la he visto ni me consta que exista.
Me temo que si ejercer la homeopatía supone curar mediante homeopatía, no hay preparación suficiente que pueda garantizar nada estadísticamente significativo.

magufomagufo

por el contrario, quién tiene que demostrar que es un seudociencia eres tu: carga de la prueba.

BaldoBaldo

La sanación mediante la escucha atenta de heavy metal es una noble ciencia, salvo que alguien demuestre lo contrario. A mi me funciona.

magufomagufo

“Yo nunca la he visto ni me consta que exista.”

si no has visto ni te consta, no tienes fundamentos.

“Me temo que si ejercer la homeopatía supone curar mediante homeopatía, no hay preparación suficiente que pueda garantizar nada estadísticamente significativo.”

wow, supones, y con eso basas tu argumento!

1vin1vin

Las verdades escepcionales requieren demostraciones escepcionales. En este caso el que diga que la homeopatía funciona es el que tiene que demostrar algo, y no el que lo niega. ( si yo no creo razonablemente en la homeopatía tu tendrás que demostrar que eso es así y no tengo que ser yo, el que demuestre que la homeopatía no funciona para lo que dice servir en la manera en que lo dicen)

Fernando Frias (@FerFrias)

Pues mira, María, justamente hoy Edzar Ernst publica un comentario muy pertinente sobre lo que indicas: él practicó la homeopatía como médico durante años, pero tan pronto empezó a denunciar su falta de rigor y fundamento científico o su ineficacia, los homeópatas intentaron acallar sus críticas asegurando que no sabe nada sobre la homeopatía.

Como comprenderás, eso no es un argumento ni es nada. Supongo que tendrás objeciones que hacer a las críticas de la entrada, y te invito a que las expongas aquí. Pero despacharlas alegando una supuesta falta de conocimientos del autor es igual que si al niño que gritaba en el cuento que el Emperador estaba desnudo le hubiesen hecho callar por no ser sastre.

magufomagufo

Leyendo todas las entradas,artículos y revisiones sistemáticas de E. Ernst, realmente se puede dar cuenta que no tiene idea de que va la homeopatía. No digo que no tenga una ligera idea, pero comete errores bastante groseros, digamos infantiles. Incluso un artículo aparecido en la revista Thorax y calificado como “individualizado”, dejaría frió a cualquier practicante, y eso que usó dos practicantes no médicos. O que tal su gambito de que la homeopatía es “implausible”. He preguntado al mismo Ernst por qué dice eso, y no me da una respuesta real y objetiva, se desvía la perdiz.

Si digo que tiene ideas erróneas es por dos razones: la primera es que Ernst nunca tuvo el deseo, como el cuenta, de practicar esas terapias, sino de refutarlas, desde principios de los 90 ya había trabajos de su autoria donde intentaba denunciar o refutar. Casi nadie sabe que ese tipo era parte del CSICOP alemán, llamado GWUP, y que tenía la misión directa de infiltrarse como “investigador” en las aulas y facultades, como en Exeter y otras. No por eso es raro que haya editado un libro “Homeopathy: A critical appraisal” donde hay varios experimentos físicos y biológicos sobre altas diluciones, y digo que no es raro que Ernst no mencione dichos estudios. En un recente artículo, “Testing the water”, dice que la homeopatía es “implausible” pero no argumenta ni cómo ni por qué.
En Exeter desde hace años algunos “colegas” ya le habían notado los colmillos a ese sujeto, y desde mediados del 2000 recibe plata de la Sense About Science, no se diga que Ernst fue uno de los que participó, previamente pagado, en el informe de la cámara de los comunes a lado de T. Brown y Evan Harris.
Casi todos los investigadores saben que ese sujeto fue revisor de la revista Homeopathy, con la finalidad de tener un crítico, ahora ya fue despedido. Curiosamente no ha devuelto el dinero ganado de lo que el llama charlatanería, por que sepan que se le pagaba para revisar artículos, incluso publicó algunos. También los investigadores saben de la relación de ese tipo con James Randi desde hace años, pero nadie dice nada, eso es lamentable.

Y no es cierto que Ernst haya sido el primer profesor de medicina complementaria en el mundo, eso es más que demostradamente falso.

Jardineros soisJardineros sois

Me da asco que te llames científica. Vendes humo. No tienes perdón.

El otro día una conocida me contó que a una amiga suya, homeópata, la habían cogido como jardinera ya que en su currículum decía que se dedicaba a cosas de plantas, y que ella había protestado… me pareció graciosísimo! Los homeópatas sois JARDINEROS! Nada más!!!

MaríaMaría

Veo que el equipo de moderación no da por bueno mi comentario sobre la homeopatía de ayer… no lo veo con el resto de comentarios…

magufomagufo

Así son estos tipejos, un día te aceptan comentarios y otros los censuran.

Amoreproscientia

Conozco a gente que esta tomando preparados homeopáticos y en el prospecto se puede leer 85% sacarosa,15%lactosa( dos tipos de azúcares).
Sinceramente me parece una manera de estafar a la gente pero… Tiene algo positivo, da esperanzas a quien lo compra y la esperanza es lo último que se debe perder. Hablo de este y otros muchos temas en mi blog (lo siento por el spam pero esque profundizo más en el tema y puede resultar muy útil ):
Amoreproscientia.blogspot.com

PetpanPetpan

¡Caray, qué sopor!. Oye, es abrir la puerta a las pseudociencias y se os cuela de todo. Que si el que no está informado eres tú, que si importantes estudios científicos -que lamentablemente no refiero- la avalan, que si a mi me funciona. ¿No se cansan nunca?.

Veamos. Una receta para que los pro-azucarillos dejen de enredar con las cosas de medicina, y se lleven su merecida recompensa.

Envíen un vial de cualquier “preparado” al desafío paranormal del millón de dólares de la fundación Randi, y si 50 gramos de sacarosa y lactosa son capaces de algo más que de provocar gases, pues mira cuántos beneficios:

a- Os marcáis un sonoro “¡zas, en toda la boca!”.
b- Os embolsáis un millón de pavos, no saca de pobre, pero seguro ayuda.
c- Os ganáis el respeto de la comunidad científica sin mover un dedo ni publicar una línea -y eso si que es milagroso-.

Ya veis, todo ventajas, y tan sólo con dos sencillas premisas, presentarse al desafío, y que el producto funcione.

Y si no lo hacéis porque en realidad no os mueve el afán de lucro…¡poned los preparados a dos euros, ladrones!.

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