Reduccionismo agresivo

jupiterA menudo escuchamos que la ciencia es reduccionista como si esto fuese algo negativo; son muchos los que acusan a la ciencia de intentar explicarlo todo, y lo que según ellos es peor, de lograrlo en gran cantidad de ocasiones.

Es éste un tema que suele levantar enconados debates. Sin embargo, el propósito de éste artículo no es ahondar en la “herida”, si se quiere llamar así, sino algo mucho más modesto: compartir un par de citas curiosas.

El premio Nobel de física Richard P. Feynman contaba que en cierta ocasión un poeta le acusó, como representante del mundo científico, de haber eliminado la belleza de las estrellas al convertirlas en simples bolas de gas.  La respuesta de Feynman fue brillantísima:

Yo también puedo admirar las estrellas, y sentir su belleza. Pero, ¿veo más o veo menos? La inmensidad del universo espolea mi imaginación; me veo subido en ésta especie de carrusel, dónde mi pequeño ojo es capaz de captar luz emitida hace millones de años (…) No desvirtúa para nada el misterio el saber un poquito más. Cuánto más maravillosa es la verdad que cualquier cosa que hubiera podido imaginar un artista del pasado. ¿Por qué no hablan de ello los poetas?, ¿qué clase de hombres son aquellos poetas que pueden hablar de Júpiter como si fuera un hombre, pero la idea de una inmensa bola de metano y amoniaco les hace callar? [1]

Ésta hermosa cita siempre me recuerda a una anécdota que viví en el instituto. Nuestro profesor de química nos dijo lo siguiente:

Cuando creéis que estáis tocando algo, lo que sentís es realmente una interacción electromagnética entre los átomos de vuestros dedos y los del objeto tocado. Los átomos no chocan entre sí como si fuesen pelotas, nada de eso tiene sentido a escala microscópica. Pero no os dejéis cegar por los detalles: si los átomos de un puño interaccionasen violentamente con los átomos de una cara, el resultado no sería menos doloroso que un puñetazo.

Si bien mi profesor nunca fue honrado con un premio Nobel, su frase fue lo suficientemente elocuente e impactante como para que hoy, más de una década después, la recuerde casi palabra por palabra. Seguro que él estaría orgulloso de saber que alguien, aunque sea un humilde divulgador como yo, le cita en la misma página que a Richard Feynman.

[1] Traducción libre.

8 Comentarios

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marisa castiñeiramarisa castiñeira

Totalmente de acuerdo en que la ciencia (la búsqueda de respuestas) proviene principalmente de la capacidad de asombro, teniendo esto mucho que ver con la pasión. Esta es normalmente el motor, aunque el laborioso trabajo en las distintas disciplinas pueda “disimularlo”.
Me asalta a la memoria una cita (no se si bien traducida) de Claude Bernard:
“La alegría del descubrimiento es la más viva que puede sentir la mente humana”
Como profesora sé que solo se aprende aquello que emociona.

Harry

“Cuando creéis que estáis tocando algo, lo que sentís es realmente una interacción electromagnética entre los átomos de vuestros dedos y los del objeto tocado.” Gran articulo. Admirable

valisvalis

Grande Feynman, como siempre. El universo es un poema de belleza infinita. Y cuanto mas de sus maravillas, mas me emociono de su hermosura. A veces, literalente hasta las lagrimas En plan Stendhal
Esto, off-the -record, que luego me llaman moñas

valisvalis

Ah! Y gracias, Don Mostrenco, por su charla en el Passion…., de Donosti, Si algo ha estado mal, es lo breve de 10 minutos Oirle es tan placer como leerle.
Salud

AndreaAndrea

Es muy interesante como la ciencia es capaz de dar respuesta a todo o casi todo lo que hay en el universo. Estoy de acuerdo con la frase de Feynman, como al explicar algo la ciencia algunos humanos ya dejan de querer darle una explicación ellos.

Loreto Carmona

Estuve dando clases de francés una temporada, ya de mayor, y el método que empleaba nuestra profesora consistía en traernos noticias de periódicos franceses para que debatiéramos. Empezó a traernos artículos de ciencia, algunos relacionados con emociones o comportamiento humano, para poner como ejemplo a dónde vamos a llegar si desaparece la magia del encuentro amoroso, de la amistad, etc, ejemplos del reduccionismo y del determinismo de la ciencia, vamos. Se lo agradezco hasta el infinito. Hasta aquel momento yo no era consciente de lo bella que era la ciencia, y eso que llevo media vida en la investigación, pero fue entonces cuando llegué a verbalizar mis emociones (¡y en francés, con lo poético que suena!) y darme cuenta de mis propios argumentos para considerar las explicaciones científicas mucho más bellas que cualquier otra explicación fantástica.

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