Impostores y posmodernos: el caso Sokal

En décadas recientes se ha desarrollado una nueva visión de la Ciencia que la aleja del pedestal en que se encontraba desde tiempos de la Ilustración. Esa herramienta maravillosa que la mente humana creó para comprender el Cosmos se ha convertido en algo desconocido y extraño. Ahora resulta que todo tiene tan sólo un valor relativo; que la “verdad objetiva” no existe; que la Ciencia es tan sólo una narrativa más; que la tarea de la gente de bata blanca consiste ahora en inventar mitos culturales en lugar de hacer descubrimientos; y que todas las culturas tienen su parte de certeza, y son por tanto igualmente válidas y respetables. La Verdad se convierte en una convención escogida por consenso.

Animados y arropados por un nuevo paradigma, un conjunto de filósofos y humanistas utilizan la Ciencia como una herramienta extraña. No se trata tan sólo de modificarla o modelarla, sino de usar sus principios en otras ramas de nuestra sociedad. Las paradojas de la Mecánica Cuántica se utilizan en sociología, y la teoría de la Relatividad del tito Albert viene como anillo al dedo para “demostrar” que todo es relativo.

Pueden imaginarse la reacción de los científicos. Los más conservadores se cierran en banda ante esta nueva percepción de las cosas; pero incluso la gente abierta de mente mira estos nuevos paradigmas con recelo, ya que atacan a la Ciencia sin aportar nada a cambio. Como consecuencia, la filosofía y los estudios sociales son vistos por la comunidad científica como una actividad, en el mejor de los casos, dañina y molesta, incapaz de ayudar a los investigadores en su labor.

Alan Sokal
Alan Sokal | Universidad N.York

Algunos decidieron contraatacar, y es aquí donde entra en liza nuestro participante. Permítanme presentarles a Alan D. Sokal, físico de la Universidad de Nueva York, izquierdista confeso y bromista sin igual. Este último título le viene de la mano de un artículo que escribió en una revista de ciencias sociales. Su acto dio lugar a lo que hoy se conoce como “escándalo Sokal“, que lejos de quedarse en unas risas inocentes provocó una fisura en la forma de entender la nueva Ciencia. Por desgracia, muchos se limitaron a quedarse con las risas y no supieron ahondar en lo que Sokal realmente estaba intentando comunicar a todos, científicos y humanistas (sí, y también a los científicos humanistas).

La historia que subyace a su bromita es muy interesante. Pasen y disfruten del espectáculo.

PRIMER ACTO: EL ARTÍCULO

Alan Sokal es uno de esos científicos que cree en un mundo donde existe una verdad objetiva, no de uno en el que la verdad depende de la subjetividad de las sociedades humanas. Harto de tanto estudioso radical pontificando quee los hechos son invenciones sociales, y de tanto departamento de humanidades que se apropia de conceptos científicos para “demostrar” sus particulares visiones de la sociedad, Sokal se propuso una menta: desenmascararlos. Para ello, nada mejor que la parodia.

El propósito del autor fue averiguar si una revista puntera en estudios culturales sería capaz de publicar un artículo con el único mérito de que sonase ideológicamente bien ante los editores, aunque técnicamente no tuviese pies ni cabeza. El blanco escogido: la revista Social Text, un órgano habitual de expresión en el ámbito de los estudios culturales y sociales norteamericanos. En 1996 esta revista estaba preparando una réplica a un libro que criticaba las tesis del relativismo científico. Los editores de Social Text realizaron una recopilación de artículos, entre los cuales escogieron uno titulado “Transgredir las fronteras: hacia una interpretación hermenéutica de la gravedad cuántica.” El autor era Alan Sokal.

El artículo utilizaba la terminología habitual de los escritos de estudios sociales: vocabulario humanista, citas, referencias a eruditos del ramo, párrafos de eminentes científicos copypasteados, montones de referencias a pie de página. En apariencia, se trataba de un ataque contra la ciencia de siempre, dogmática y rígida:

Muchos científicos, sobre todo físicos, siguen rechazando la idea de que las disciplinan que practican la crítica social o cultural puedan aportar algo, como no sea de forma marginal, a sus investigaciones… Sin embargo… se ha evidenciado cada vez más que la ‘realidad’ física, al igual que la ‘realidad’ social, es en el fondo una construcción lingüística y social; que el ‘conocimiento’ científico, lejos de ser objetivo, refleja y codifica las ideologías dominantes y las relaciones de poder de la cultura que lo ha engendrado…

Ante este estado de cosas, el planteamiento de Sokal fue sencillo y contundente: presentó un repaso a las cuestiones filosóficas e ideológicas planteadas por la mecánica cuántica y la relatividad general, esbozó algunas cuestiones de la naciente teoría de la gravedad cuántica, y finalmente discutió las consecuencias culturales y políticas de estas innovaciones.

Dicho y hecho. Gracias a una serie de citas sacadas de autores científicos clásicos (Bohr, Einstein, Heisenberg), Sokal incidió en algunos de los aspectos más polémicos de la Física Moderna. A continuación, tomó prestada citas adicionales de autores contemporáneos sobre estudios sociales (Derrida, Lacan, Irigaray) para dar una pátina de relativismo y posmodernismo a su artículo.

Cualquier físico o matemático competente puede ver claramente lo absurdo del planteamiento del artículo. Por ejemplo, Sokal utilizó una cita de Derrida para afirmar que “el número π de Euclides y la G de Newton, que antiguamente se pensaba que eran constante y universales, se perciben ahora en su ineluctable historicidad” O dicho de otro modo: ¡el número pi ya no es constante!

En esta visión sokaliana, conceptos como la Relatividad de Einstein, la teoría de cuerdas o la del caos se usan alegremente y sin base alguna. Los problemas de frontera y el carácter discontinuo de las transiciones de cambio de fase se convierten en punto de partida para un alegato feminista. La matemática cartesiana es “deconstruida” para trascender las diferencias entre objeto y sujeto, entre humanidad y naturaleza. El atomismo y el reduccionismo dejan paso a una “nueva ciencia” en la que se contextualizan interacciones y flujos. La ciencia posmoderna proporciona “un poderoso apoyo al proyecto político progresivo, entendido en su sentido más amplio: la transgresión de fronteras, la ruptura de barreras, la democratización radical de todos los aspectos en la vida social, económica, política y cultural.” Cuando el artículo acaba con un llamamiento a que “la enseñanza en ciencia y matemáticas debe ser purgada de sus características autoritarias y elitistas, y el contenido de esos temas debe ser enriquecido mediante la incorporación de apreciaciones derivadas de las críticas feministas, homosexuales, multiculturalistas  y ecológicas,” casi podemos imaginarnos a Sokal fijando la bayoneta de su AK-47 mientras las banderas de la revolución cultural ondean sobre la multitud enfervorecida.

Una vez el artículo fue publicado, Sokal mostró sus cartas, y en un segundo artículo a Social Text reconoció la impostura y explicó los motivos que le impulsaron a ello. Molestos por la forma en que fueron engañados, los editores se negaron a publicarla; el motivo oficial fue que “no cumplía sus estándares intelectuales.” Finalmente, se publicó en la revista Lingua Franca.

Podríamos pensar que exigir conocimientos de física a los editores de una revista de estudios sociales sería mucho pedir, y el caso es que, incluso sin sacar a colación la vieja polémica sobre las dos culturas, hubiera sido adecuado pedir la opinión de un experto. La revista no hizo tal cosa. Se tragó un cebo demasiado apetitoso para dejarlo pasar, y ya de paso se zampó anzuelo y sedal.

El eco de la broma llegó hasta publicaciones como el New York Times y levantó ampollas por todos lados (no hay más que ver los debates en la web del autor). El tema levantó las heridas ocultas entre la comunidad científica, harta en buena medida de lo que suena tan sólo a palabrería hueca, y para quienes la broma de un físico contra los humanistas les parecía, como mínimo, un alivio tras tanto ataque a su labor; vean, por ejemplo, cómo el premio Nobel de Física Steven Weinberg reparte estopa a dos manos. Por su parte, los estudiosos sociales no vieron con buenos ojos esta burla a costa de algunos de sus referentes intelectuales más respetados.

SEGUNDO ACTO: LA REINCIDENCIA

Si eso hubiese sido todo, la broma de Sokal no habría llegado muy lejos. Ya ha habido otros casos de impostura científica similar en el pasado. Pero este caso era diferente. Sokal tenía miras más ambiciosas. En diversas ocasiones intentó explicar que su preocupación era la creciente moda de utilizar conceptos científicos que han adoptado algunos intelectuales para “demostrar” teorías sociales. Quería denunciar la forma en que muchos filósofos y estudiosos culturales utilizaban e interpretaban citas científicas sin criterio alguno y  como les daba la santa gana.

El resultado fue la publicación en 1997 del libro Imposturas Intelectuales. A lo largo de casi trescientas páginas, Sokal y el físico belga Jean Bricmont ponen a caldo a algunos de los más ilustres pensadores del ramo, al tiempo que aclaran sus propias ideas al respetable. Recomiendo el libro al lector, y estoy seguro de que lo considerará tiempo bien invertido (lo publicó Paidós en 2008).

Me limitaré aquí a dar algunas pinceladas para que se hagan ustedes una idea de cómo se las gastan los autores, quienes no dejaron títere con cabeza. Las vacas sagradas de la filosofía de la ciencia son despellejadas sin contemplaciones, y sus citas son usadas en su propia contra.

Vean, por ejemplo, el ejemplo de Bruno Latour, filósofo y sociólogo de la ciencia. Latour publicó en 1976 un artículo sobre la momia de Ramsés II. Los científicos franceses habían descubierto que el faraón murió de tuberculosis, y Latour se preguntó si eso era un anacronismo. “Antes de Koch, el bacilo no tiene existencia real,” dijo. No contento con ello, descartó que Koch hubiese descubierto un bacilo preexistente, con el argumento de que eso “tiene sólo la apariencia de sentido común.”

Piensen un poco en ello. Si Latour están en lo cierto, resulta que las cosas no tiene existencia real hasta que se las descubre. ¿Los cuásares, distantes miles de millones de años-luz de la Tierra, no existen hasta que alguien los fotografió? ¿Las islas Cook no existieron hasta que Cook recaló en ellas? ¿Yo no existo hasta que Angelina Jolie cruce sus ojos con los míos? Si a usted le suena extraño este “razonamiento,” bienvenido al club. Ah, y si espera que Latour descubra sus cartas y nos aclare el dilema, puede usted esperar sentado, porque no lo hace.

Podría pensarse que los autores han tomado un artículo desafortunado de un joven Latour y lo han aprovechado para reírse de él, pero no es así. En un capítulo entero, muestran la visión latouriana sobre la teoría de la Relatividad. Latour afirma que la relatividad de Einstein postula la existencia de tres sistemas de referencia: uno en reposo, otro en movimiento (ejemplo típico: el andén y el tren), y un tercero donde un enunciador “intenta superponer las observaciones codificadas que le envían los otros dos.” A continuación, convierte al tercer observador en árbitro de las observaciones de los otros dos, luego equipara la comparación de las observaciones con “una lucha por el control de privilegios, para disciplinar cuerpos dóciles,” y acaba poco menos que llamando a la revolución social:

Estos combates contra los privilegios en economía o en física son, literalmente, no metafóricamente, los mismos… ¿Quién se beneficiará del envío de todos esos observadores delegados a los andenes, a los trenes, a los rayos de luz, al Sol, a las estrellas cercanas, a los ascensores acelerados, a los confines del Cosmos? … Si la relatividad es correcta, sólo uno de ellos (concretamente, el enunciador, es decir, Einstein o algún otro físico) podrá acumular en un sitio determinado (su laboratorio, su despacho) los documentos, los informes y las mediciones enviados por todos sus delegados.

Eso es lo que Latour afirma “literalmente, no metafóricamente.” Ante las críticas a su labor, Latour respondió: “las opiniones de los científicos sobre los ‘science studies’ tienen muy poca importancia. En nuestras investigaciones sobre la ciencia, los científicos son los informantes, no nuestros jueces.

¿Estupefacto, mi querido lector? Pues le aseguro que la cosa mejora. Den la bienvenida a la filósofa feminista francesa Luce Irigaray, quien defiende la teoría de que la mecánica de fluidos está menos desarrollada que la del sólido porque la solidez se identifica con los hombres y la fluidez con las mujeres. Hayles, una de las intérpretes norteamericanas de Irigaray, lo expresa así:

“Mientras que el hombre tiene unos órganos sexuales protuberantes y rígidos, la mujer los tiene abiertos y por ellos se filtra la sangre menstrual y los fluidos vaginales… del mismo modo que las mujeres quedan borradas en las teorías y el lenguaje masculinos y existen sólo como no hombres, los fluidos han sido también borrados de la ciencia y existen como no sólidos… el problema del flujo turbulento no puede ser resuelto porque las concepciones acerca de los fluidos (y de la mujer) han sido formuladas para dejar necesariamente residuos inarticulados”

El propio Einstein sale mal parado. Irigaray afirma que E=mc2 es una “ecuación sexuada.” ¿Argumentos? “Privilegia la velocidad de la luz respecto de otras velocidades que son vitales para nosotros. Lo que me hace pensar en la posibilidad de la naturaleza sexuada de la ecuación no es, directamente, su utilización en los armamentos nucleares, sino por el hecho de haber privilegiado a lo que va más aprisa” Ignoro que pensaría Irigaray de Margaret Thatcher o Indira Gandhi, en su momento dirigentes de potencias nucleares.

Irigaray está convencida de que la ciencia es “masculina” y, en consecuencia, aconseja a las mujeres “no suscribir ni adherirse a la existencia de una ciencia neutra, universal, a la que deberían acceder penosamente, una ciencia con la que se torturan a sí mismas y torturan a las demás mujeres, transformando la ciencia en un nuevo superego.”  Todo basado en principios de Física y lógica matemática carentes totalmente de base.

Jacques Lacan, psicoanalista francés, le sigue a la zaga en esta carrera de sinsentidos. Alguien capaz de declarar con total seriedad que “la vida humana se podría definir como un cálculo en el que el cero sería irracional” ciertamente promete. Para aclarar que no se trata más que de una metáfora, añade que “cuando digo ‘irracional’ no me refiero a cualquier estado emocional insondable, sino precisamente a lo que se denomina un número imaginario” [Pausa para oír a Clara Grima rechinar los dientes desde Sevilla].

A continuación, el doble salto mortal: se saca de la manga la siguiente ecuación:

S (significante) / s (significado) = s(enunciado)

 y, tras afirmar que el “significante” S se puede representar como (-1), concluye que s es igual a la unidad imaginaria i.

Aquí Lacan se burla del lector,” afirman en este punto Sokal y Bricmont, y yo no puedo estar más de acuerdo con ellos. En ese momento, Lacan matemático deja paso a Lacan el psicólogo:

“Es así como el órgano eréctil viene a simbolizar el lugar del goce, no en sí mismo, ni siquiera en forma de imagen, sino como parte que falta en la imagen deseada: de ahí que sea equivalente al [raíz cuadrada de -1] del significado obtenido más arriba, del goce que restituye, a través del coeficiente de su enunciado, a la función de falta de significante: (-1)”

Yo una vez demostré que Santa Claus existe, pero debo confesar humildemente que Lacan me da cien vueltas en lo que toca a fantasía.

Julia Kristeva, filósofa y psicoanalista de origen búlgaro, entiende de matemáticas pero las utiliza sin sentido ni lógica. Jean Baudrillard, sociólogo, utiliza la terminología científica como si fuese un magufo (“quizá haya que considerar la historia misma como una formación caótica en la que la aceleración pone fin a la linealidad, y donde las turbulencias generadas por la aceleración alejan definitivamente la historia de su final, al igual que alejan los efectos de sus causas“). Deleuze y Guattari no se quedan atrás. Václac Havel postula que la caída del comunismo fue un signo de que el pensamiento moderno, objetivamente cognoscible, ha llegado a su crisis final. Y suma y sigue.

Sokal y Bricmont terminan Imposturas Intelectuales con un interesante epílogo en el que expresan sus propios puntos de vista. Explican qué tipo de enseñanzas pueden extraerse de los textos incluidos en su libro, hacen algunas consideraciones sobre cómo se ha llegado a este punto, y finalmente discuten qué valor tiene toda este impostura. En su opinión, las ciencias físicas están sufriendo los ataques injustificados del posmodernismo, pero aún peor lo llevan las ciencias sociales, que sufren “cuando los sinsentidos y los juegos de palabras a la moda sustituyen el análisis crítico y riguroso de las realidades sociales… los estudiantes aprenden a repetir y adornar discursos de los que casi no entienden nada.”

TERCER ACTO: LA RESPUESTA

Si el artículo de Sokal generó polémica y risas, el libro provocó un auténtico escándalo. La discusión saltó fronteras, y sorprendentemente, fue en Francia donde el tema consiguió irritar a más personas con más intensidad y furia.

En realidad, no es tan sorprendente. Los estudios sociales de EEUU están muy influidos por el pensamiento francés. En palabras de Sokal y Latour, “durante los años ochenta, esta forma de pensar [de Lacan, Kristeva, Deleuze, etc] se ha difundido fuera de Francia, principalmente en el mundo de habla inglesa.” No es casualidad, pues, que muchos de los autores ridiculizados sean de nacionalidad francesa.

En este punto podríamos hacer chistes fáciles sobre los estereotipos culturales y las tradicionales pullas existentes entre franceses y norteamericanos (que si estos son unos comequesos derrotistas, que si los otros unos imperialistas palurdos, que si las baguettes por aquí y las freedom fries por allá). No lo haré, y tampoco Sokal o Bricmont hicieron la menor alusión a razones de rivalidad internacional, pero de todos modos el chauvinismo francés se añadió al potaje para llevarlo hasta el punto de ebullición. El honor de la France, por no hablar de la reputación de la filosofía posmoderna, estaba en juego.

La respuesta llegó en la forma de Imposturas Científicas, una colección de artículos de intelectuales franceses (ninguno de los aludidos por Sokal en su artículo o en su libro aprovecharon esta oportunidad para ejercer su turno de réplica), escritos con el doble propósito de a) defender los autores patrios y b) darle estopa a ese payaso norteamericano y su bufón belga (y, ya de paso, a ese tal Weinberg, por meterse donde no le llaman). El título del libro ya dejaba bien claro que era hora de la venganza. Payback.

Lo primero que noté es que, aunque la contraportada (Frónesis, Cátedra Universitat de Valencia, 2003) lo presenta como un libro que “con la dosis necesaria de humor, aboga por la reconciliación entre filósofos y físicos,” hay muy poca dosis de humor, menos aún de reconciliación, y mucho deseo de revanchismo. La génesis del libro fue un seminario (“informal y pluridisciplinario”) llevado a cabo el 4 de julio de 1997 en París. En palabras de Baudouin Jurdant, el editor: “Esta reunión puso de manifiesto muchas tensiones en el seno del grupo, así como una violencia latente que se traducía en actitudes y comportamientos impregnados de agresividad. No se trataba de un mero desacuerdo… también otras discusiones posteriores con variados interlocutores fueron muchas veces muy tensas, al punto de desencadenar auténticos estallidos de cólera.” Irónicamente, el mismo editor afirma unas páginas después que gracias a su libro “se entiende mejor por qué las investigaciones sobre la ciencia o los estudios culturales pueden llegar a exasperar tanto a los científicos.” No sé ustedes, pero no es a los científicos a los que veo subiéndose por las paredes con espumarajos en la boca.

Pronto percibí algunas pautas. Algunos autores dejaron aflorar claramente la vena militarista. Desde el principio, la impostura de Sokal (Sokal hoax) fue calificada como “affaire Sokal,” que algún autor asoció explícitamente al “affaire Dreyfus,” un escándalo social que caló muy hondo en la Francia de finales del siglo XIX. Michel Pierssens (de la Universidad de Montreal) calificó la “trampa Sokal” como “una temible máquina de guerra dirigida contra ciertas corrientes del pensamiento universitario norteamericano, impugnado desde distintos sitios por su tendencia hegemónica.” Isabelle Stengers considera que “determinados modos de descripción ‘equivalen a la guerra,’ y de nada sirve que, como hacen algunos de nuestros amigos norteamericanos, se confiera a esta guerra la naturaleza de lucha poscolonial o antiimperialista.”

Jean-Michel Salanskis, profesor de Filosofía en la Universidad de Lile-III, considera la publicación del libro de Sokal y Bricmont “injuriosa y que nos afecta inevitablemente ‘como franceses’ ” Este caballero dedica un total de treinta y siete páginas a contradecirse a sí mismo. Apoya la teoría de la “acción ejemplar” y de introducir “trampas” o “cebos” para descubrir la verdad, al tiempo que niega tal posibilidad a Sokal (“nos resulta difícil no sentirnos irritados por una trampa que parece darnos lecciones acerca de lo que teníamos más bien la sensación de profesar“). En el colmo de la incongruencia, se pregunta “si Sokal y Bricmont han leído a Deleuze desde la perspectiva adecuada“… en el mismo artículo en el que confiesa no haber leído el libro que critica (“sólo he ojeado el libro Imposturas Intelectuales”).

Hay quienes aducen contra Sokal y Bricmont lo que podríamos denominar “fallos de procedimiento.” Según parece, nadie puede replicar correctamente las conclusiones de Deluze o Latour a menos que esté dispuesto a pasar años profundizando en la vida y obras del autor, a entenderlo como un auténtico filósofo, y luego a pasarse años debatiendo aspectos menores de su filosofía en revistas de humanidades o cualquier otro medio habitual de debate en ciencias sociales; al cabo de lo cual, digo yo, la réplica será tan abstrusa y indescifrable como el propio objeto de la réplica. Es necesario, por tanto, usar las reglas de los filósofos. “Plotnitsky sostiene que si Sokal quisiera entrar en los debates y las críticas filosóficas, debería utilizar las convenciones normales en filosofía,” afirma Joan H. Fujimura.

Otros autores, en formas diversas, utilizan el ataque de la descontextualización, afirmando que sacar de contexto tal o cual párrafo de un autor desvirtúa su discurso y lo hace más difícil de entender.  Y sin embargo, los críticos de Sokal y Bricmont comenten el mismo pecado capital que ellos. Tras usar el látigo del “no saquéis esto de contexto,” algunos de los autores toman un capítulo o un párrafo de Sokal, y dedican decenas de páginas a criticarlo.

¿Ejemplos? Daniel Fixari (profesor, Escuela de Minas, París) se pasa doce páginas justificando que la visión de Latour sobre la Relatividad es correcta, sin molestarse ni un solo momento en contrastarla con las ideas del propio Einstein. Tampoco Fujimura, antropóloga de la Universidad de Stanford, está dispuesta a aplicarse su propia medicina, y utiliza 22 páginas para criticar un solo párrafo del artículo de Sokal. Ni siquiera era un párrafo. Sokal aprovechó una cita de Derrida para soltar la siguiente parrafada posmodernista:

“El π de Euclides, y la G de Newton, que otrora se creían constantes y universales, son hoy percibidos en su ineluctable historicidad; y el hipotético observador acaba fatalmente des-centrado, desconectado de todo vínculo epistémico en un punto del espaciotiempo que no puede ya definirse mediante el uso exclusivo de la geometría”

Lo que hace la antropóloga Fujimura es demostrar que, en efecto, el número π no es constante. Para ello, considera que π es la relación entre circunferencia y diámetro, lo que es correcto en la matemática euclidiana. ¿Pero qué pasa en espacios no euclidianos? Pues que π tendrá otros valores. ¿Y si usamos métricas diferentes? Lo mismo. Quod erat demostrandum.

En diversos autores se aprecia un temor (o quizá envidia, decídalo el lector) hacia el predominio de las ciencias físicas sobre las sociales. Patrick Petitjean, físico del CERN, calificó el libro Sokal-Bricmont como “manifestación de un cientificismo más bien arrogante y ya superado, incluso de una policía del pensamiento: los físicos y los matemáticos serían los únicos en condiciones de decir la ciencia, de decir la Verdad y el Bien que de ella derivan necesariamente…”

Isabelle Stengers, profesora de Filosofía en la Universidad Libre de Bruselas, va más allá y no duda en aplicar su propia Ley de Godwin para advertir contra el peligro de tomar en consideración las críticas de Sokal:

Proponer a los científicos que asocien su justa indignación con una referencia aniquiladora, una referencia que por su propia naturaleza se hace para excluir toda posibilidad de negociación, es someterlos a la tentación de erigirse en defensores de la civilización con derecho a exigir al otro una rendición incondicional: toda discusión de lo que se ha dado en llamar ‘objetividad científica’ abre la puerta a los Mussolini, los Hitler y a otros Le Pen.

Por cierto, que su ira parece ir dirigida particularmente hacia los físicos: “No es en absoluto casual que [Sokal y Bricmont] sean físicos. Jamás un químico hubiera soñado con la ‘broma’ de Sokal... Hoy en día, los físicos ven a la química ‘reducida,’ una suerte de física aplicada que obedece a las leyes de la física.” Ignoro qué le habremos hecho en el pasado. No sé si será relevante, pero la propia Sengers reconoce que antes había sido química. Soy físico y doy clase a químicos, así que prefiero no sacar conclusiones en este punto.

Por último, es necesario resaltar un punto sórdido y del que se habla poco, pero que está siempre presente. Me refiero a la financiación, o como decía el abuelo Simpson, “a lo de la pasta.” Es indudable el beneficio que la sociedad obtiene de los resultados obtenidos por científicos e ingenieros, y por ello vivimos en un mundo que gasta cantidades obscenas de dinero en sustentar la ciencia y la tecnología. Algunas veces el beneficio es inmediato, otras no tanto, pero en general dudamos poco a la hora de dar a la ciencia prioridad en lo de la pasta, con recortes o sin ellos.

Por contra, ¿qué beneficios aparentes nos aporta la filosofía o el humanismo? O, malparafraseando a Stalin, ¿cuántas divisiones tiene Platón? Para desgracia común, los gestores de cortas miras ven con mejores ojos al médico que trabaja en una vacuna contra el sida, o al físico que prepara una patente sobre fluidos magnetorreológicos, y desprecia la labor del filósofo que puede demostrar en sesudo libro la relación entre la epistemología prearistoteliana y la hermenéutica del poder fáctico establecido durante las dinastías fatimitas.

Quizá por ello, Fujimura termina su artículo señalando la atención del respetable hacia ese punto:

Lo que está en juego en estas batallas de autoridad es importante. Abarca tanto los recursos institucionales como los créditos para la investigación, los cargos y las promociones universitarias y el acceso a la publicación. Estos recursos institucionales no son simples ventajas personales para los individuos del mundo académico, sino medios que permiten reproducir diferentes posiciones intelectuales a través de la formación de estudiantes y de doctorandos.

¿Es casualidad que nuestro ínclito y nunca bien ponderado Ministro de Educación Wert haya eliminado la obligatoriedad de dos de las tres asignaturas de filosofía en secundario y Bachillerato? Wert, quizá por primera vez en su vida, tiene algo en común con Sheldon Cooper: ambos se equivocan cuando critican los presupuestos de las ciencias sociales; y si el público (y los de la pasta) tienen la percepción de que los estudios de ciencias sociales y humanísticas son inútiles, caprichosos o poco fundamentados, éstos tendrán cuesta arriba la batalla por la pasta.  En ese aspecto, el affaire Sokal les ha hecho mucho daño. Es comprensible que se muestren tan enfadados.

EPÍLOGO

La gente de ciencias decimos siempre que el público necesita una buena cultura científica. En Naukas es tema de conversación habitual, y a pesar de nuestros esfuerzos puede que no estemos haciendo nuestro trabajo si resulta que personas como Punset o Iker Jiménez son considerados los campeones de la divulgación científica en España. Sokal no tiene reparos a la hora de entonar el mea culpa:

La enseñanza de matemáticas y ciencia es a menudo autoritaria; y esto es una antítesis no sólo a los principios de la pedagogía radical/democrática sino a los principios de la ciencia en sí misma. No es de extrañar que la mayoría de los norteamericanos no puedan distinguir entre ciencia y pseudociencia: sus profesores de ciencia nunca les ha dado motivos racionales para ello. ¿Es de sorprender, pues, que el 36% de ellos crean en la telepatía y que el 47% crea en la creación según la narración del Génesis.

Es indudable que queda mucha tarea por hacer en el campo de las ciencias físicas.

Del mismo modo, las ciencias humanísticas llevan su propia parte de culpa y su tarea pendiente. En este sentido, y aunque parezca a primera vista un simple ajuste de cuentas, el discurso de Sokal y Bricmont va más allá de la pretendida “guerra” entre ciencia y humanismo. Suscribo sus palabras cuando afirman que

En una época en que la superstición, el oscurantismo y el fanatismo nacionalista y religioso se extienden por muchos lugares del mundo -incluido el Occidente ‘desarrollado’-, es, como mínimo, una irresponsabilidad tomarse con tanta ligereza aquello que, históricamente, ha sido el principal valladar contra esas locuras, es decir, una visión racional del mundo. Sin duda alguna, no es su intención de los autores posmodernos favorecer el oscurantismo, pero es una consecuencia inevitable de su enfoque

Este oscurantismo llega a las más altas esferas. Ni siquiera me molestaré en describir cómo la cantinela de “todas las creencias son respetables y no hay una verdad absoluta” llevó a importantes jefes de Estado a consultar a videntes y echadores de cartas. Noam Chomsky, citado en el libro, comparte su experiencia:

Cuando daba conferencias [en Egipto] sobre la situación actual, incluso en institutos de investigación dedicados al análisis de problemas estratégicos, los asistentes querían que eso se tradujera en términos de jerga posmodernisma. Por ejemplo, en lugar de pedirme que hablara de los detalles de la política norteamericana o de Oriente Medio, donde ellos viven, algo demasiado sórdido y falto de interés, querían saber cómo la lingüística moderna brinda un nuevo paradigma discursivo sobre los asuntos internacionales que sustituirá al texto postestructuralista. Eso era lo que les fascinaba, y no lo que revelaban los archivos ministeriales israelíes sobre su planificación interior. Es verdaderamente deprimente.

Sin filosofía, sin historia, sin arte podemos llegar muy lejos, pero como dijo Paul Newman en una película, allí no hay nadie. Las dos culturas se complementan y se necesitan mutuamente. La gente de ciencias necesitamos contar con los estudiosos de la filosofía de la ciencia para indicarnos el camino y despejar nuestras dudas, y manifestaciones del tipo “La visión que desarrollamos de la ciencia no tiene por qué parecerse a lo que los científicos piensan de la ciencia” (Bruno Latour) ciertamente no nos ayudan. Necesitamos los estudios sociales, las humanidades. Más aún, no deberían existir “los de letras” o “los de ciencias” porque todos deberíamos participar de ambos mundos.

No es casualidad que algunos de los mayores científicos de la Historia hayan sido asimismo grandes filósofos y pensadores profundos. Mis hijos (estudiante universitario de Físicas uno, proyecto de megaconstructor el otro) han flipado con la filosofía, nunca los he visto tan entusiasmados con una asignatura, y yo la gocé igualmente en mis tiempos de BUP. Ahora necesitamos que el camino opuesto se recorra de la misma forma, y que tanto los estudios sociales sobre la Ciencia como los estudios científicos sobre la sociedad avancen a mayor beneficio de todos. Si el caso Sokal ha servido como revulsivo, bienvenido sea, con independencia de lo que haya escocido.

83 Comentarios

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Roberto Morales

Don Arturo, soy Roberto Morales, historiador. Me ha fascinado su artículo y le doy la enhorabuena por ello. Hace años era de los idiotas, pues no tiene otro nombre, que creía que mis enemigos eran los de ciencias. Con los años me he dado cuenta de mi error y os veo como compañeros y no enemigos. Las Humanidades están cometiendo el gran error de copiar presupuestos científicos ¡incluso la manera de citar! para darse más importancia y por otra parte los científicos deberían ser en ocasiones más sensatos a la hora de hablar de nuestro trabajo e interesarse por cómo lo hacemos. Buscar ambos de manera sincera puntos de encuentro.

También es cierto que tengo la suerte de llevar un blog con alguien “muy de ciencias”. Ambos nos peleamos intelectualmente, aún no hemos llegado a las manos, a menudo y ambos aprendemos de ello. El mundo que nos ha tocado vivir es muy complejo y nadie puede permitirse el lujo de ser un analfabeto a medias, ser de “ciencias” o de “letras”. Que yo sepa los grandes hombres de la humanidad sabían de ambas cosas.

Un saludo y enhorabuena de nuevo.

SkynnerSkynner

“Las Humanidades están cometiendo el gran error de copiar presupuestos científicos ¡incluso la manera de citar! para darse más importancia”

Economía y ciencias políticas prácticamente, la historia y la filosofía no lo ha seguido porque simplemente no ven camino para aspirar a puestos de poder políticos. También hay otros aspectos relacionados pero son más oscuros.

SkynnerSkynner

“Las Humanidades están cometiendo el gran error de copiar presupuestos científicos ¡incluso la manera de citar! para darse más importancia”

Economía, ciencias políticas y sociología, la historia y la filosofía no lo ha seguido porque simplemente no ven camino para aspirar a puestos de poder políticos. Luego también hay otros aspectos relacionados pero son más oscuros.

pvlpvl

Como se cita en el art., el original de Sokal en Social Text data nada de 1996 ( o sea de hace nada más y nada menos que 18 años). El art. que aparece enlazado al final de este “Oscura seducción” que trata tb el asunto Sokal es de 2010 (14 años tras la publicación de Sokal).
Mi duda es: ¿habrá influido en esa tardía repercusión del art. de Sokal el hecho de que los farsantes a los que desenmascara sean de ideología “progresista”?

madremiamadremia

Claro, porque Sokal no era progresista en absoluto. Espero que tu comentario fuera sarcástico.

HardradaHardrada

Pues yo lo siento, la filosofia me parece y me ha parecido siempre una chorrada con minimas excepciones. Y cuando encima ya hay que aguantar que una panda de señores sentados en un butacon pretendan explicarte como funciona el mundo incluso en contra de los que dia a dia experimentan el mundo, es para partirse de risa.
Excelente el articulo.
Conste que estoy conforme con la desaparicion de la dicotomia ciencia/letras y como bien dices todos deberiamos saber de todo. Pero eso no quita para que la filosofia me siga pareciendo una pamplina.

ZZ

Estoy de acuerdo con todo el artículo. Como ex estudiante de una Facultad de Humanidades, considero que ese pensamiento de utilizar términos científicos a destajo se ha difundido sin contemplación, enseñándose Derrida, Deleuze y otros posmodernistas en clases y haciendo ver que quien no los entiende está mal, atrasado, sin posibilidad de responder las pruebas de “buena y correcta manera”. Y lo que pasa es que la mayoría de ellos tiene la cualidad de ser inteligibles muy lejos de su gran capacidad poética.

Sin embargo, creo que la filosofía no es una pamplina como dice Hardrada arriba. Si lo piensas, sin las motivaciones que entrega la filosofía algunos científicos (Ptolomeo primero, Copérnico, Galileo, Einstein después) no hubiesen logrado llegar a las conclusiones que llegaron para cambiar el mundo y sus paradigmas. Anaxagoras planteó el origen de la Luna y no cambió el mundo, pero empezó a preguntarse sobre él. Platón escribió la “República” y cambió su mundo, la organización de la sociedad en sus tiempos. Fueron necesarios y lo siguen siendo.

La ciencia y la filosofía son dominios distintos y complementarios, pero no debe utilizarse el lenguaje como puente para definir ciertas teorías o estudios humanísticos, porque en esencia el lenguaje mismo es traicionero, y los campos semánticos disímeles.

Lo que sí hay que buscar es la integración entre estas dos áreas, formando además personas íntegras que puedan comprender sus lenguajes sin mezclarlos injustamente: lo que se llama tercera cultura.

RobertoRoberto

Olé. Soy ingeniero (formación científica) y considero la filosofía como una parte indispensable de la razón. Y estoy de acuerdo punto por punto con la respuesta.

¿Hace ruido un árbol al caer si nadie está allí para oírlo? Pues desde el punto de vista del conocimiento científico, efectivamente es una soberana tontería. No es nada banal desde un punto de vista filosófico. Creo que quien no comprenda esto no puede ser un buen científico.

SkynnerSkynner

Y no creo que sea una tontería para la ciencia la cognición.

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pepotepepote

¿es una variable para las leyes de la física la mera presencia humana?

SkynnerSkynner

No, pero para las “ciencias” sociales sí.

Si existiera alguna vez por ejemplo un modelo económico universal, los agentes tendrían que comportarse como si no tuvieran conocimiento de él, de lo contrario su conducta será incompatible con el modelo.

Vamos, que si se fuese predicho esta crisis, la predicción sería errónea porque no habría entonces ocurrido.

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JesterJester

Yo diría que todo es filosofía. Y no hay manera de escapar de ella.

DuncanDuncan

Pues si la filosofía te parece una pamplina no entiendo como te puede gustar el artículo, ya que es gracias a la filosofía que podemos formalizar la lógica que es en lo que se basa tanto el artículo como las críticas de Sokal. Otra cosa que no tengas ni idea de lo que es la filosofía y te permitas el lujo de opinar, en tal caso, cuando leas a Sokal, tomátelo de forma autocrítica, te hará bien dejar de hablar de lo que no sabes para no hacer el ridículo como los anteriormente citados.

ZZ

Quise decir “disímiles”, no vaya a ser cosa que crean que ideé un neologismo sokaliano para asediar…

Vanessa

Somos los ciudadanos quienes salimos perjudicados de estas pullas. Me alegro de que al final del artículo se abogue por la unidad, porque yo metí a las dos partes en el mismo saco cuando en mi última entrada hablo de que científicos y filósofos de la ciencia tienen el deber de promover la cultura científica (los ciudadanos también tenemos deberes en este sentido, claro). Visto desde la barrera se desearía que fuerais de la mano.

Excelente explicación del “affair Sokal”.

VíctorVíctor

Hola Arturo.
Gran entrada, aunque creo que Sokal escribió el libro con Bricmont (y no Bricaud como sale en el texto). A mí gente como Latour o Irigay no me parecen, precisamente, gente importante en filosofía (al menos la que me interesa a mí y la que me parece verdadera buena filosofía), excepto para los que les interesan las chorradas pseudoprofundas de algunos. Elliott Sober, Samir Okasha… gente así me parece que hace la mejor filosofía. Massimo Pigliucci (biólogo y filósofo) hace una reflexión interesante sobre la relación entre ciencia y filosofía aquí http://rationallyspeaking.blogspot.c...ce-and.html

maitecicleta

A mi edad provecta estoy estudiando un grado en la UNED y he confirmado mis sospechas: la mitad de las asignaturas que tengo que estudiarme se las han sacado de la manga algunos postmodernos de estos para venderme sus libros de texto. Muchas veces termino con la sensación de que no entiendo lo que leo después de comerme párrafos enteros del estilo de los que citas en tu post. Lo peor es tener que retener según qué chorradas para vomitarlas en un examen. En fin… gracias por el estupendo artículo, señó profe de física.

Mikel Biesa

Déjame adivinar, ¿Historia de la Filosofía 1 con el libro de la Oñate?
Permíteme un consejo: No tragues con lo que te echen. Libros de texto buenos los hay a patadas. Si el del profesor no te vale o es morralla postmodernista (pasa a menudo en la UNED) búscate otro y estudia con él. A diferencia de otras carreras filosofía no es para obtener un título que te dé opción a un puesto de trabajo, filosofía es para disfrutar aprendiendo. Si aceptas que te den esos palos sólo conseguirás no aprender nada y cogerle asco.

http://miproyectofilosofico.blogspot...-haber.html

SkynnerSkynner

Como dice Gabriel Albiac; a los estudiantes de filosofía sólo hay que enseñarle a leer a los clásicos, lo demás sobra.

Y es que la filosofía es un montón de tipos dando vueltas a las ideas de Platón y Aristóteles.

DeleuzeDeleuze

Wert quita la filosofía de 2º para favorecer la Historia Española como materia troncal cuyos contenidos puede así controlar al 100 % tanto en cataluña como resto de comunidades. Además convierte las matemáticas en obligatorias excepto en humanidades donde queda arrinconada la filosofía. La filosofía no son los cultural studies, esa sociología pret a porter para minorías, y Latour o Irigaray no representan nada, no son nadie. Lacan es un señor que se equivoca en usar lógica, en estudiar a Frege, etc después de haber hecho un trabajo sólido con Freud. Tiene páginas memorables. Deleuze también: su padre era ingeniero, su mente es profundamente analítica. El ha cerrado la metafísica para siempre pues evidentemente los estudios de la física en el siglo XXI la han desplazado. Pero hasta hoy y como historia de lo pensado la filosofía con Aristóteles, Bacon, Newton, Leibniz, Descartes, Russell ha ido dibujando conceptos, describiendo modelos, paradigmas,etc. Fue conocimiento y lo sigue siendo a pesar de las bufonadas de unos cuantos.

GonzaloGonzalo

“El ha cerrado la metafísica para siempre pues evidentemente los estudios de la física en el siglo XXI la han desplazado.”

¿En serio? Yo pensaba que cerrar la metafísica para siempre ya lo habían logrado los del Círculo de Viena. Bueno, en realidad fue Kant hace más de 200 años. No entiendo por qué sigue habiendo gente empeñada una y otra vez en cerrar la metafísica.

¿Será porque es imposible hacerlo?

MarvinMarvin

Efectivamente… habría que ver si un pensador del que habitualmente se hace una interpretación antimetafísica como Nietzsche consideraba tan siquiera concebible escapar a la metafísica, o si es posible “depurar” la visión cientificista basada mayormente en la física que la mayor parte de nosotros aceptamos de proposiciones de base metafísica. Pero bueno…

SkynnerSkynner

El problema está en que no sé conoce los medios de masas franceses y es ahí donde está el fondo. En Francia son los filósofos los que van a los platos como tertulianos, y es éso lo que ha dado lugar a charlatanes que en el ámbito académico son un cero a la izquierda (aunque una fuerte solidaridad entre ellos), pero en su vertiente pública son lo mismo a Punset o Iker Jimenez.

DemangeonDemangeon

Hay mucha leña que cortar en este post. Me limitaré sin embargo a unos comentarios breves:

- Efectivamente la dicotomia ciencias/letras no sirve para casi nada. Hoy las disciplinas centradas en la lectura e interpretación de textos (entiendo que la hermenéutica seria lo distintivo de las letras) son muy pocas y no incluyen a los paradigmas de investigación más frecuentes en sociología, economía, ciencias políticas etc.

- Las ciencias duras también tienen sus miserias: http://francis.naukas.com/2012/10/29...es-espanol/

-Las ciencias no ofrecen una visión integrada de la realidad y sólo explican los cómo. Por eso se necesita también la (buena) filosofía.

Un saludo

SkynnerSkynner

“son muy pocas y no incluyen a los paradigmas de investigación más frecuentes en sociología, economía, ciencias políticas etc”

Y aun así seguro que aciertan más que estás últimas, dándose la contradicción de que las que no aciertan un comino tienen un alto consenso.

GonzaloGonzalo

Estupendo artículo. Coincido en que la dicotomía ciencias/letras es muy dañina y me alegro mucho de que aquí se reclame cultura científica y cultura humanística por igual. “Las dos culturas se complementan y se necesitan mutuamente”, muy bueno.

La filosofía no es una chorrada. Si acaso lo es la mala filosofía. Este mismo artículo, y el libro que comenta, es un ejemplo de buena filosofía o, si lo preferimos así, meta-ciencia. Pone en acción un estilo de razonamiento que va más allá de lo que se puede argumentar con el método científico.

El problema es que los mismos filósofos, con su desconfianza en la razón, nos han hecho dudar de todo aquello que no podemos “tocar”. Y los posmodernos quieren que dudemos incluso de lo que tocamos.

DemangeonDemangeon

Para mi la dicotomia ciencias/letras no tiene sentido no por la necesidad de hacer compatible la cultura humanista con la científica sino por:

A) No se define el criterio que delimita qué es ciencia y mucho menos qué es letras.

B) Las clasificaciones donde se agrupan las distintas disciplinas institucionalizadas (física, biología, geología, matemáticas, geografía, historia, economía) como ciencias o letras son muy criticables.

Por ejemplo, difícilmente se pueden agrupar como ciencias sin mayor distinción a las matemáticas, que no es una disciplina empírica, con la física o con la geología , cuya matematización es limitada.

Igualmente pasa con la economía y la historia por otro lado. La primera es una disciplina muy matematizada y que hace uso extensivo de la estadística (más parecida en ese sentido a la física), mientras que la historia sigue siendo una disciplina mayoritariamente hermenéutica basada en la lectura e interpretación de documentos.

Un saludo

dirubidudirubidu

Muy buen artículo. Me dedico a la educación social y he tenido que estudiar algunos de los autores que citas. Supongo que por mi formación veo la necesidad de desarrollar ambas áreas. La manera en como nos han enseñado filosofía ha hecho que la odiemos en su mayor parte. Pero uno de los grandes motivos por los que hay que seguir en ella es por que ayuda a pensar mejor. Y bueno, en mi labor como educador, trato sobretodo de hacer pensar a los chavales, a motivarlos para que estudien, a que reflexionen sobre su situación, etc… Y con todo el cariño, si alguien sin la ESO ha visto algún pseudo documental de física cuántica y piensa que pensando muy fuerte que va encontrar curro lo va a conseguir, hacerle ver que no. Esa se había convertido en una verdad para ella y en cierta manera podía determinar ciertas acciones de su vida diaria. Yo creo que una verdad o realidad objetiva puede convivir perfectamente con las verdades o realidades subjetivas.
Si se enseña a razonar a los niños desde pequeños (filosofía) su mente funcionará mejor para otras cosas (ciencia p. ej). El pensamiento crítico que tanto se desarrolla en EEUU apunta en esa dirección.

FranFran

Yo soy historiador y efectivamente existe una corriente en las ciencias sociales y las humanidades, especialmente en Filosofía, que atacan a las ciencias naturales. Pero en realidad, la peor parte nos lo llevamos nosotros, que quedamos avergonzados y en ridículo por la labor de tales elementos.
La Historia, pienso yo, no es una ciencia, pero como muchas “ciencias sociales” no se puede basar en afirmaciones gratuitas. Se tiene que basar en sistemas de verificación, evidencias, razonamientos y fundamentos. En concreto, en Historia se echa mano continuamente de archivos, documentos y de los materiales arqueológicos, así como la numismática y otros medios. Sin estos medios de verificación y el ejercicio de constrastación y crítica, no es Historia, es una historieta, una opinión sobre la historia y lo que ha pasado, acaso.
La Historia dio un gran salto cuando pasó de unos relatos cuyo principal fundamento era la supuesta buena fe del autor, a una disciplina que aprendió de las ciencias naturales que a su vez lo sacó de filósofos como Descartes. Así empezó el positivismo, y a raíz de la crítica al positivismo, a una ciencia social, a un sistema de verificación más complejo, más fiable y crítico a la vez. Y esto lo aprendió tanto de la teoría como de la práctica.
Creo que la Historia no es una ciencia, pero sí necesita de recursos paralelos para su verificación. Lo que hacen estos señores calificados como postmodernistas es dar un paso atrás y devolvernos a la época de los relatos medievales donde la mandrágora era una planta bebé cuyos gritos matan a quien lo saque de la tierra. Con esa alternativa, es muy positivo atender al libro de Sokal, que se encuentra fácilmente en PDF (y en las librerías) donde se exponen una serie de conclusiones muy interesantes, como señala este artículo que creo que es el mejor relato sobre la “Broma de Sokal” que es como yo lo conocí hace unos años, en un libro de divulgación científica (no recuerdo si en Ciencia o Vudú o ¿Tenían ombligo Adán y Eva?).

DubitadorDubitador

El affaire Sokal estuvo genial… en su momento.

Lo cierto es que a los postmodernos les leian y hacian caso quienes asi lo querian y no solian ser exactamente alumnos de parvulos.

Luego hemos sabido hasta que punto “la ciencia” ha sido emputecida, mas allá y mucho mas a fondo que los casos, situaciones y eventualidades puntuales y personales de toda la vida.

La ciencia no se hace gratis: ejemplo muy al caso lo tenemos en el acelerador de particulas europeo del CERN. Esa gigantesca obra que ha reclamado miles de millones de euros, sin tan siquiera precisar la presion agonica de una carrera armamentistica en tiempos de guerra.

¿Qué es lo que ha podido presionar para que los politicos soltasen tal cornucopia de euros?

Pues… puede que se tratase de una burbuja financiero-ladrillera, o sea la derivacion hacia mega-proyectos de lo ahorrado con los recortes a las “mamandurrias sociales”, cansina y ostentoramente exigido por el neoliberalismo y sus acolitos de la arrogancia cientifica, al objeto de… hmmmm… ehmmm…. ¿dinamizar la economia?

Seguramente la economia de banqueros y constructores… y algunos politicos se dinamizó lo suyo.

En esta merienda de trajeados, los cientificos y sus batas han tenido que jugar su papel, o sea realizar las convenientes salmodias cientificas ( economia cientifica, basuras-dilema del prisionero, loas al egoismo practico) para bendecir el cotarro — similar al obispo medieval que impartia sus bendiciones — y asi poner el marchamo de la voluntad y la necesidad cientifica, indicando el consecuente deber social y logico: ¿acaso rechazas la ciencia?

En realidad el posmodernismo invadio la economia, las catedras y madrassas (¿escuelas y masters?) de negocios de Occidente, al punto de que lograron cocinar y emitir las mamandurrias mas carcas con el lenguaje mas revolucionario.

SkynnerSkynner

Más o menos estoy de acuerdo, aunque hay que diferenciar entre el científico típico de universidad top usa que trabaja para el poder (en un nuevo proyecto manhattan o en golpes de Estado a lo chicago-boys para hacer de países enteros un laboratorio) y del científico becario que no llega a fin de mes y sin aspiración política-económica.

DibutadorDibutador

Quiero decir que todos vosotros, masterizados y blanquiembatados, con toda vuestra ciencia y arrogancia, todo ese cachondeo contra los posmodernismos, los ecologismos, los anumerismos, los homeopatismos, los antivacunas, los alimentos ecologicos…, no han sido mas que los lapices de colorear que os han dado los jefes economicos, para teneros entretenidos y ufanos matando gigantes colectivistas, socialistas, liberticidas… que siquiera eran molinos.

Mientras que todo el mamandurrismo postmoderno os era servido, tragado, digerido y redifundido como ciencia “de mercado” Toda la basura del egoismo consecuente, esa basura ayrandiana, esa ciencia sobre “los mercados”, la competitividad y el sursum corda, os henchia los corazones y las ecuaciones con infinitas incognitas.

Claudi Mans TeixidóClaudi Mans Teixidó

¿Cómo puede una persona inteligente, conocedora de la filosofía y la ciencia, haber llegado a generar un comentario como el anterior, tan sesgado y parcial? ¿Resentimiento? ¿Frustración? Sería un tema de estudio (¿quizá de tesis?) pero, naturalmente, habría que saber quien se esconde detrás de los alias. Qué lástima que gente de ese nivel se oculte.

GonzaloGonzalo

Quiero decir que todos vosotros, posmodernismos, ecologismos, anumerismos, homeopatismos, antivacunas, alimentos ecologicos… mientras que todos los lápices de colorear masterizados y blanquiembatados os henchía los corazones contra los jefes económicos que siquiera eran molinos, para teneros todo ese cachondeo servido, tragado, digerido y redifundido, era como…

el mamandurrismo postmoderno, matando esa ciencia sobre “los mercados”, la competitividad y el sursum corda, que no han sido más que toda vuestra ciencia y arrogancia, ciencia “de mercado”. Toda la basura del egoismo consecuente, esa basura ayrandiana con infinitas incógnitas, os ha dado las ecuaciones colectivistas, socialistas, liberticidas…, como entretenidos y ufanos gigantes.

(Créditos: que me disculpe Dibutador por usar sus mismas palabras, tan sólo intenté reordenarlas un poco para tratar de encontrarles algún sentido. Creo que no lo he logrado del todo, pero en todo caso se entiende ahora un poco mejor, ¿no?) 

lagartyjolagartyjo

Artículo interesantísimo y muy ameno, pese a lo relativamente complejo de la temática.

No me considero ni de ciencias ni de letras (aunque me inclino más por lo segundo), pero en torno a todo este lío entre científicos y humanistas no puedo estar más de acuerdo con los argumentos y razonamientos que aporta la ciencia. Creo que aquí no hay ninguna guerra, porque no hay nada que discutir. Simplemente hay una serie de divulgadores culturales muy ofendidos y avinagrados que por alguna razón se sienten inferiores y no permiten que nadie critique los pilares en los que se sustentan sus ideas. Tan simple como eso. Es una batalla absurda, pero teniendo en cuenta el comportamiento del ser humano, es algo muy normal.

Me quedo con la conclusión de Arturo de que deberíamos evitar tanto enfrentamiento y que no hubiese esa división de “los de letras” y “los de ciencias”, dado que ambas ramas son útiles y sirven para propósitos diferentes. Enhorabuena por el artículo :)

Antonio

Hola, muy buen artículo,

Sin embargo, debo reconocer que soy un poco relativista: más en lo social y menos en lo científico. Pero, aún así, quisiera hacer unas puntualizaciones, porque parece que el árticulo quiere excluir de la ciencia el subjetivismo (entendido como la influencia de las opiniones de los hombres). No podemos olvidar que la ciencia se basa en datos y que, si bien son objetivos e indubitables, no tienen ningún valor si no se les aplica una teoría que les dé significado. Es clásico el ejemplo de la recopilación de observaciones astronómicas de Tycho Brahe, que no sirvió de nada hasta que Kepler la interpretó. Y es en la aplicación de las teorías a los datos por donde puede entrar el subjetivismo.

La interpretación de datos anteriores hecha por Ptolomeo convenía muy bien a la teoría geocéntrica imperante en la época. Aunque también es cierto que era la que mejor casaba con las observaciones más intuitivas. En cualquier caso, tenemos ante nosotros dos paradigmas que han pervivido durante siglos: el geocéntrico basado en los cálculos de Ptolomeo y el heliocéntrico de Copernico, Kepler y Brahe. ¿Realmente estamos seguros de que será este el último paradigma? ¿Durará otros 500 años? Si no estamos seguros de que el último paradigma es el correcto, ¿no es esa la definición canónica de relativismo?

Por otra parte, parece como si los científicos pretendieran que sus nuevos descubrimientos no tienen impacto en las ideas sociales, que las teorías evolucionistas de Darwin no tuvieron ningún impacto en la sociedad de la época y aun en la presente, por ejemplo. Y parece que ejercen la misma intolerancia que antes fue ejercida contra Galileo o Miguel Servet. La Física, el modelo de todas las demás Ciencias Naturales, se basa en que no conocemos las causas verdaderas de los fenómenos físicos y las debemos deducir o, mejor, aproximar a partir de su observación. Y esas observaciones darán lugar a unas teorías que serán válidas mientras sean útiles y no aparezcan otras mejores como ocurrió cuando se pasó del geocentrismo al heliocentrismo y a la teoría de la relatividad. Y esta última no se ha conseguido armonizar todavía con la Física Cuántica. Deberíamos ser un poco más humildes a la hora de negar el relativismo en las Ciencias Naturales.

PensadorPensador

Me parece un buen artículo en general. Yo como sociólogo, he sufrido esa impostura de términos de otras ciencias innecesarios y perturbadores. Sin embargo, creo que precisa de varias aclaraciones:
- ¿Qué aportan las humanidades, las ciencias sociales y la filosofía? No se, a ver que se me ocurre: La definición y organización del estado de derecho, la definición de las libertades, la organización del sistema educativo, el debate sobre la igualdad social y los caminos para alcanzarla, la cultura, el arte…. Poca cosa, ¿no?
- La interpretación de género de la ciencia o Lacan han sido ensayos fallidos (pero que había que recorrer para encontrar el camino correcto). Peto creo que sencillamente no han entendido a Latour. No se equivoque: no me gusta nada Latour y he sufrido estudiarlo. Pero la interpretación que hace en el artículo es errónea y demasiado simple. Latour no quiere decir eso. Necesitaría estudiarle en profundidad con una formación previa en sociología para entenderle, porque es complejo (y tremendamente aburrido)
- Tampoco creo que hayan comprendido que significa el historicismo en las teorías científicas. En este caso, le recomiendo a Foucault.

Pero en su favor, he de decir que gran parte de la ciencia social y las humanidades también dan muestras de no comprenderlo y construyen grandes discursos de términos científicos rimbombantes sobre falacias. Y no vea las discusiones que me lleva en lo profesional.
Por último le recomiendo la sociología de la ciencia de Merton y Kuhn.
Un saludo.

La Prisión Mental

El problema de “Imposturas intelectuales” y de la tesis de Sokal es que toma la parte por el todo con tal de “demostrar” que la buena epistemología es la positivista y que la epistemología crítica no debe ser tenida en cuenta porque dice tonterías.

¿Cómo realiza esta operación mistificadora y espuria? Pues muy fácil: mezcla autores muy diversos, utiliza extractos interesados, mezcla buena filosofía y mala filosofía, introduce la política y los intereses, malinterpreta intencionadamente, utiliza la burla, ataca hombres de paja, apela a la utilidad y… ¡hecho! De este batiburrillo lo único que acaba pareciendo comprensible y razonable es su tesis, así que todo lo demás, que mete en un mismo saco al que llama “postmodernismo”, queda completamente desacreditado. La epistemología vencedora es el positivismo de corte falsacionista ingenuo, mientras que la epistemología crítica historicista es arrojada a los leones junto al resto de “postmodernismos”, tras haberla incluido en ese saco que ha tejido paciente y meticulosamente para condenarla. Así, finalmente, se permite concluir lo que realmente quería concluir: que la izquierda debe seguir siendo racionalista y moderna, porque la ciencia es la garante de la emancipación y el positivismo su valedor filosófico.

En definitiva, se la cuela al lector con vaselina y sin que se dé cuenta. Solo al cabo del tiempo y después de estudiar tranquilamente el asunto uno toma conciencia del ardid tan bien elaborado de Sokal.

ZascaZasca

Lo que un servidor extrae de estas discusiones es que los divulgadores científicos, en su empresa contra la “era de Acuario”, nos están vendiendo una mercancía caducada -el positivismo ingenuo- que consigue bajar el precio del producto -el esfuerzo que requiere la comprensión de esa cosa llamada ciencia- a costa de arrastrar su calidad epistemológica. Presentan a la física y la química -las ciencias duras- como un simple y natural desarrollo del sentido común asistido por microscopio, ocultando sus contradicciones, las bifurcaciones históricas, los borrones, las coincidencias de los descubrimientos, las decisiones tomadas por motivos personales, políticos, religiosos o sentimentales, etc.

RobertoRoberto

Puedo estar de acuerdo con que el mal uso del conocimiento científico no es admisible, pero permítanme indicar que el señor Sokal es un poco troll. Aquí les dejo un texto de 2008 firmado por él, que debe ser de lo último que ha escrito, pero que parece un refrito del original de 1997 por lo que aquí se cuenta.

Me ha sorprendido la referencia a Václav Havel. Quizá porque vivo en la República Checa y porque conozco unas cuantas cosas de primera mano. Quizá porque me he molestado en leer personalmente el artículo que Sokal critica.

Obviemos la clásica ignorancia norteamericana de llamar Checoslovaquia a un país que ya era la República Checa el día 1 de enero de 1992. Sokal parece también obviar que, por desgracia, el bueno de Havel sabía un poco más que él de los regímenes comunistas. En el ensayo original únicamente leo una crítica hacia las teorías científicas aplicadas en forma de ingeniería social. A la imposibilidad de aplicar postulados científicos a nuestro día a día de relaciones humanas. No leo nada en contra de la ciencia.

Si esto es ser acientífico, por favor bórrenme de la lista. Sokal ha descontextualizado un párrafo del entorno político, social, histórico y cultural de Havel y su re-estrenado país. Por otro lado, piensen que si la traducción al español de esta página es incompleta, incorrecta e igualmente descontextualizada (no se han molestado en comprobar la fuente al redactar la entrada), ¿cómo será la traducción desde el checo al inglés?

El contraejemplo tira por tierra la simple hipótesis y no me molestaré en leer más de Sokal, quien parece que solo va a hacer pasta de incautos editando tales refritos. Don’t feed the troll!

Juanjo RuizJuanjo Ruiz

¡Felicidades al autor! Da gusto leer artículos tan bien estructurados, tan amenos y con tanta enjundia al mismo tiempo.

Supongo que no diré nada nuevo con mi opinión respecto al debate estéril entre “ciencia dura” y “ciencia blanda”. A mi modesto entender ninguna de las materias de Humanidades, ninguna, son ciencia, ya que no responden al método científico.

¿Quiere decir eso que al no ser ciencia no son interesantes? ¡Ni muchísimo menos! Si así fuese estaríamos asumiendo que la única verdad es la verdad demostrable científicamente. Y ahí nos metemos en un barrizal. Me explico.

La teoría de la relatividad general en una de sus predicciones fundamentales (creo recordar que es sobre las ondas gravitacionales) se ha demostrado cierta en su predicción en 10 elevado a 14 en aproximación entre el dato medido y el dato teórico. Varias predicciones de la mecánica cuántica se han aproximado en un 10 elevado a la 10 a los valores reales medidos. Pero ambas son teorías incompletas; la primera por la existencia del big bang y otras singularidades (agujeros negros, ¿agujeros blancos?), en las que sus ecuaciones carecen de validez y la segunda por tratarse de una teoría probabilística y no determinista. Y, además, son incompatibles entre sí. Por lo que se deduce que no toda la verdad es la verdad científica demostrada.

Si no llega con todo eso y nos vamos a las Matemáticas el camarada Gödel acabó con la esperanza de los Cantor y Rusell de la vida en cuanto a dotar a las Matemáticas de un marco lógico absoluto, y en 13 páginas demuestra que la determinación de la consistencia de una sistema de axiomas no puede demostrarse con sus propios axiomas. Por lo que se deduce que no toda la verdad científica es demostrable.

En ese amplio espacio que nos deja la indeterminación inherente de la ciencia es donde hayan cobijo materias tan interesantes y necesarias como la Historia, el Derecho, la Economía, la Sociología, la Psicología, etc.

Es cierto que la filosofía de la ciencia se haya ido convirtiendo en muchas ocasiones en exabruptos de chamanes culturales. Comprender la ciencia no es fácil; sentarse a leer artículos científicos con un grado elevado de Matemáticas, con perdón, le ronca los cojones. La producción científica en la atualidad es tanta y de tan alta calidad que muchos estudiosos del fenómeno “se quedan con los titulares”. Si a eso le añadimos una pipa, una barba rala, el verbo fácil, algo de gracia, amplio vocabulario cabalístico y un engolamiento suficiente de la voz, conseguimos el perfil de tanto y tanto divulgador científico o filósofo de la ciencia- Por desgracia. Y por suerte, no todos.

Si

GonzaloGonzalo

La ciencia puede explicar, más o menos, y de modo siempre perfeccionable, la estructura de la materia. Lo que no puede hacer la ciencia es decir qué tenemos que hacer con lo que aprendamos empíricamente de las partículas fundamentales, del ADN, o incluso del funcionamiento de la Bolsa.

Las humanidades tienen un papel no sólo para rellenar el hueco que deja la indeterminación de las “ciencias duras” en lo que se refiere a conocer los fenómenos del comportamiento humano, sino sobre todo para reflexionar acerca del camino más adecuado que debemos emprender con los conocimientos científicos adquiridos. Aquí el papel de la racionalidad filosófica es clave. Que quede empañada por la presencia de malos filósofos no es muy diferente de lo que ocurre con la ciencia y las pseudociencias.

SkynnerSkynner

“Supongo que no diré nada nuevo con mi opinión respecto al debate estéril entre “ciencia dura” y “ciencia blanda”. A mi modesto entender ninguna de las materias de Humanidades, ninguna, son ciencia, ya que no responden al método científico.”

Exáctamente, ciencia dura o blanda es pueril, o es ciencia o no es, la climatología es una ciencia porque se basa en leyes naturales que son UNIVERSALES, independientemente de su capacidad para predecir.

Las humanidades, también llamadas C. Sociales de ciencias no tienen nada, ése intento de convertirlas en ciencias ha sido promovido desde arriba por políticos y corporaciones.

1- Estudian la sociedad, y a ésta no se le puede entender sin la ética, cultura, historia, religión, moral, etc… Cuestiones fuera del ámbito de las leyes naturales.

2- Se tratan siempre de formaciones normativas, nunca positivas, por éso no hay ni una ley universal en las ciencias sociales.

3- Otro día hablamos de cosas más oscuras que se utilizan en la enseñanza para “educar” los cerebros y tener “científicos sociales” sociópatas/psicópatas* que puedan justificar bien las estructuras sociales modernas.

* http://www.psychologytoday.com/blog/...breed-greed

DiegoDiego

“La gente de ciencias necesitamos contar con los estudiosos de la filosofía de la ciencia para indicarnos el camino y despejar nuestras dudas”. No caerá esa breva ;-)
Uno de letras

elioteliot

Alguien me puede explicar que es PhD. Es q con este articulo de filosofia y ciencia me estoy haciendo un lio. Creo q es algo de Doctor en filosofia … o el mas alto grado q se alcanza a nivel academico despues del doctorado?…… pero si alli esta la filosofia es el nirvana de la ciencia….

Arturo Quirantes Sierra

En España, el doctorado es un título universitario de posgrado. A los médicos se les llama “doctores” por cortesía, pero no por titulación.

En EEUU, los médicos son “medical doctor” (MdD). A los doctores (que han hecho el doctorado) les ponen el apelativo de PhD, independientemente de la carrera que hayan cursado. Un doctorado en física sería PhD allí. No tiene que ver con la filosofía y el “philosophical” es una reminiscencia del pasado.

fulanito gafotas.fulanito gafotas.

Más o menos de acuerdo, con algunas discrepancias aunque sólo son cosas menores sin importancia. Sólo decirte que hay que tener cuidado con las paranoias acerca de qué es o no es impostura. Me explico:

Imagínate que un psiquiatra quiere explicar en un libro que si un enfermo mental sabe que está siendo observado se comporta de manera diferente. Si afirma “el observador altera el experimento”, aunque sea un guiño a la mecánica cuántica, no lo veo incorrecto. Pero si afirma “el observador colapsa la función de onda del enfermo” eso si sería una impostura.

Por otro lado, la teoría que criticas, si no me equivoco es la llamada “relativismo cultural” que se aplica en temas de sociología, moral, etc. Pero a nadie en su sano juicio se le ocurriría aplicar eso a la física no tampoco se le ocurriría a nadie en su sano juicio mencionar a Einstein para tratar de demostrar la validez del relativismo cultural. Me parece muy raro eso que dices, ¿donde lo has leído?.

Por otro lado, cuando alguien hace una afirmación y el que escucha no está de acuerdo. A menudo para mostrar disconformidad se suele usar la muletilla “eso es relativo”, y tampoco sería impostura intelectual, y lo más probable es que ni siquiera se estén acordando de Einstein. (Ver cuarta acepción de la palabra relativo en el RAE).

Saludos.

RataRata

“Pero a nadie en su sano juicio se le ocurriría aplicar eso a la física no tampoco se le ocurriría a nadie en su sano juicio mencionar a Einstein para tratar de demostrar la validez del relativismo cultural. Me parece muy raro eso que dices, ¿donde lo has leído?.”
Lee el libro de Sokal y Bricmont y sorpréndete.

Tom Wood GonzalezTom Wood Gonzalez

“Animados y arropados por un nuevo paradigma, un conjunto de filósofos, CIENTÍFICOS, METAFÍSICOS MATEMÁTICOS y humanistas utilizan la Ciencia como una herramienta extraña.”

MiguelMiguel

Pro desgracia, en Filosofía no hay un estandart de calidad, una falsación, como ocurre en las ciencias. Por eso no es Ciencia, lo que no quita, que existe el rigor y la coherencia. Lo que ha escrito ese tal Sokal no tienen recorrido. Pero eso no significa que otros, muchos otros, si lo tengan.
Os recomiendo que sigais leyendo. No puedo hacer otra cosa.

DarylDaryl

No solo EEUU. La influencia de esos filosofos e intelectuales franceses es inmensa en casi todo el mundo occidental, España incluida. Lo parádojico es que ante las criticas se comportan como un todo y terminan haciendo un combate ciencia-filosofia cuando son solo unos cuantos los que en un alarde de prestidigistación elevan la maguferia a las más altas artes de la manipulación.

Si alguien en cualquier otro sector usan las misma argucias automaticamente lo calificamos de magufo, estafador, cantamañas o trilero pero si es un intelectual francés a la “inteligensia” patria se le hacen gaseosa las neuronas y lo elevan al séptimo cielo.

Si nos quieren endosar un collar con cristales de colorines con la milonga de que “las frecuencias maestras de funcionamiento del universo se canalizan a través de sus colores, dandonos la mezcla de energias necesarias para cada momento de nuestras existencia, activando. con un simple toque de la piedra, el color rojo cuando estemos alicaidos o el azul palido cuando estemos estresados” lo considerariamos un farsante.

Y si ante la complejidad de la mano, se elabora la teoria de que eso es imposible que se desarrolle “solo” y que necesita un ser superior que ha establecido ese diseño tan inteligente, lo calificamos de anticientifico e ignorante. cuando no de trilero por intentar colar la religión por una puerta falsa.

Pero en cambio ante la afirmación de “… el problema del flujo turbulento no puede ser resuelto porque las concepciones acerca de los fluidos (y de la mujer) han sido formuladas para dejar necesariamente residuos inarticulados”, más propia de un lector de solapas de libros de baratillo que de alguien con un mínimo de formación, todo el mundo callado, que lo ha dicho una “intelectual francesa”.

Ahora resulta que el machismo es el causante de que no haya soluciones generales a las ecuaciones de Navier-Stokes. Por cierto, ¿sabia la “filosofa” que la sangre, orina y el aire que respiramos tambien son fluidos y que afectan a hombres, mujeres, niños y a cualquier otro bicho viviente?

Aunque lo más gracioso es la reacción. Son como los politicos a los que pillan por meter la mano en la cajas, por agradecer favores o por proponer ideas mesianicas ¡ES UN ATAQUE CONTRA LA PATRIA!, ¡ES UN ATAQUE A LA FILOSOFIA!

pvlpvl

Completamente de acuerdo. En mi profesión (soy arquitecto) y durante mi formación académica también he sufrido de lo lindo las magufadas de la “inteligencia postmoderna”: me desesperaba coger cualquier revista de arquitectura y no conseguir entender ni una palabra del 99% de los artículos. Lo peor fue que llegué a dudadr de mi propia formación y hasta de mi capacidad para entender un simple texto.
Así hasta que que me dí cuenta de que eran simple palabrería pretenciosa, vacía e impostora.
Por eso agradezco a Sokal su iniciativa para poner en su sitio a estos farsantes: el que pretenda entender que el “miembro erecto es equivalente a la raiz cuadrada de -1″ que se lo haga mirar, y el que pretenda vender que eso es algún tipo de “conocimiento” solo merece ser llamado lo que es: magufo y estafador.

El señor del sombreroEl señor del sombrero

la verdad es que como estudiante de licenciatura en Historia no pude evitar reirme con el articulo, y es que a las mal llamadas ciencias sociales (podran tener todo el uso de herramientas logicas que quieran pero no pueden utilizar el metodo cientifico) les ha hecho mucho daño el giro lingüístico, o lo que es conocido hoy como posiciones posmodernas, y es que entraron por la puerta principal generando una excelente critica, pero se instalaron, se transformaron en moda, se quedaron en la meta critica y se dedican a morderse la cola, lo que algunos denominamos la ideologia de la negacion de la negacion en donde todo es relativo y la misma negacion puede ser negada, eliminando todo tipo de forma de conocimiento y por tanto se dedican principalmente a discutir sobre metacritica y porque esto y aquello es relativo. Por ende me dio mucha risa la ira de estos pseudointelectuales cuando se les critica por la falta de rigor de sus proposiciones, gracias por ello y espero no crean que todos los de Ciencias Sociales somos posmodernos, algunos luchamos desde dentro. Por ultimo destacar que las ciencias sociales si aportan, ya se han dado ejemplos generales mas arriba, asi que me dedicare a algunos particulares, El concepto de Orientalismo de E.Said y su estudio sobre el resulta imprescindible para entender las formas culturas y politicas como nos relacionamos y entendemos a Oriente, reduciendo asi a través del conocimiento nuestro sesgo. Por otro lado M. Foucault un hombre muy criticado y quizas poco comprendido pero no por ello menos criticable, realizo un interesante estudio sobre las practicas clinicas en la epoca clasica de francia y los sesgos que en ella interactuaban, lo cual resulta esclarecedor para entender los problemas por ejemplo de la psicologia clinica e intentar reducirlos (como por ejemplo evitar el encierro o encarcelamiento de las personas con problemas psicologicos) y podria seguir, pero es bueno que busquen y juzguen por ustedes mismos no tienen porque creerme a mi.

Alguien de letrasAlguien de letras

“Cualquier físico o matemático competente puede ver claramente lo absurdo del planteamiento del artículo. Por ejemplo, Sokal utilizó una cita de Derrida para afirmar que “el número π de Euclides y la G de Newton, que antiguamente se pensaba que eran constante y universales, se perciben ahora en su ineluctable historicidad” O dicho de otro modo: ¡el número pi ya no es constante!”.

Perdona, pero para refutar eso no hace falta ser un físico, ni un matemático competente, sino haber acabado la secundaria.

GonzaloGonzalo

En torno a la cuestión de las ciencias naturales, sociales, y humanidades, me gustaría aportar algunas ideas, seguramente poco originales, y dejar planteada una pregunta al final.

El método científico en sentido estricto, basado en observación, medición de variables y experimentación, se aplica a los fenómenos del mundo material. Es lo que tradicionalmente se llamaban ciencias naturales, cuyo arquetipo sería la física. Si las queremos llamar ciencias duras, pues nada, ciencias duras. Se suelen incluir en este grupo las ciencias formales (matemáticas, lógica, gran parte de la informática), aunque es obvio que no son experimentales, ni se refieren a entidades materiales.

El método científico se puede aplicar también, con limitaciones, a los fenómenos del mundo humano, en campos como la psicología, la pedagogía, la economía, la lingüística, etc. Esas limitaciones vienen, ni más ni menos, de que los seres humanos son libres e inteligentes, aprenden de su comportamiento y pueden modificarlo. Como ha dicho Skynner, en cuanto los agentes conozcan las supuestas leyes de su comportamiento, pueden actuar conscientemente para no cumplirlas. Si a éstas las queremos llamar ciencias sociales o ciencias blandas, pues sea. El grado de certeza que alcanzan es menor que en las ciencias naturales, pero de ahí a decir que no alcanzan ningún tipo de conocimiento científico…

Pero queda todavía un campo de humanidades, que ciertamente no siguen el método científico-experimental. La pedagogía experimental puede determinar si un método de enseñanza de la lectura es más o menos eficaz que otro, pero no puede determinar cuáles deberían ser los objetivos de la enseñanza. En la medida en que se hace normativa, la pedagogía, y cualquier otra rama de las humanidades, deja de ser experimental, deja de ser científica en sentido estricto. Las humanidades pueden tener, por tanto, una parte científica y otra no científica. Tampoco son científicas, experimentales, disciplinas interpretativas como la historia. Ni, por supuesto, la filosofía.

Antiguamente todas las anteriores se denominaban ciencias, porque ciencia era sinónimo de conocimiento racional. Pienso que hoy día no tiene sentido seguir insistiendo en llamarlas ciencias, porque ciencia es sinónimo de método científico-experimental. Ahora bien, ¿puede haber conocimiento racional más allá del método científico? ¿Sólo es racional lo que puede verificarse experimentalmente?

michaelmichael

No solo es racional lo que se puede verificar experimentalmente.
Pero para usar la razon, para discutir algo racionalmente es necesario trabajar en el marco de algun tipo de logica formal que acuerden los interlocutores.
El problema de estos autores, (debido a que consideran que todo es relativo), es que se niegan a definir el marco logico bajo el cual se deben interpretar o discutir sus argumentos.
De modo que es imposible comprobar si los argumentos utilizados son correctos o no, si tienen sentido o no.

GonzaloGonzalo

Michael, estoy básicamente de acuerdo contigo en que el problema de estos sofistas posmodernos es que no se puede discutir racionalmente con ellos.

Ahora bien, pienso que además de un marco de lógica formal que sustente la mayoría de las discusiones, en ocasiones también es posible y necesario razonar más allá de este marco. Es lo que ocurre cuando se razona acerca del método científico, por ejemplo. Obviamente, no se puede validar el método científico desde dentro del propio método, hay que salirse de él. Este “salirse de”, ir más allá, es lo propio de la filosofía.

Y por otra parte, me parece que ni la experimentación ni la lógica son suficientes tampoco para razonar acerca de los fines de la actividad humana. Por ejemplo, en ingeniería podemos construir máquinas gracias a leyes conocidas experimentalmente, pero estas mismas leyes no nos pueden decir qué máquinas deberíamos construir, ni para qué deberíamos usarlas. Entonces, o bien el discurso acerca de los fines es irracional, o bien hace falta una racionalidad que no esté limitada ni a lo verificable experimentalmente ni a lo lógico-formal.

GonzaloGonzalo

Pues mal vamos si no podemos discurrir racionalmente sobre el método científico o sobre los fines de la ciencia y la tecnología.

En el fondo, sería dar la razón a los posmodernos que denuncia Sokal.

SkynnerSkynner

“Si a éstas las queremos llamar ciencias sociales o ciencias blandas, pues sea.”

El problema es que no existe ésa diferencia, o se es ciencia o no, pero no existe más ciencia (dura) o menos ciencia (blanda), ni ésta se clasifica o define por su capacidad de predecir.

“El grado de certeza que alcanzan es menor que en las ciencias naturales, pero de ahí a decir que no alcanzan ningún tipo de conocimiento científico”

Lo que la economía o la politología no han tenido es un debate libre y en igualdad como ya tuvieron hace años los historiadores (aunque los marxista siguen sin enterarse) o los geógrafos, éstos ya tuvieron su discusión epistemológica, y como ambos no pueden ocupar posiciones de poder fueron honestos y se autoinmolaron.

Sí analizamos sus modelos, vemos que reproducen un sistema monocultural, la economía puede predecir con cierta certeza que Maduro se está equivocando cuando imprime dinero, pero éso es normativo, ya que sólo es válido para culturas afines, pues los iroqueses, los piraha, los yanomami o las hormigas ni siquiera tienen bancos.

Y es que son modelos que trabajan sobre una determinada cultura, no sobre algo universal. El yanomami no está pensando en maximizar su utilidad marginal, el iroques no le iba a llevar la contraria a la mujeres cuando estás repartiesen la riqueza y los piraha ni siquiera tienen algo que se parezca a un mercado, que es lo que estudia la economía.

De hecho, estoy seguro que si los economistas, politólogos y afines dejaran de dar tanta importancia a las formulitas y la matematización, la disciplina empezará a ir mejor, no es coincidencia que hoy en día cualquier economista-historiador tiene (siendo benévolo) la misma capacidad predictiva que el que se pasa horas con modelos EGDE (luego están sus ridículos en pruebas donde los basureros de Londres o los monos quedan por encima de politólogos y economistas a la hora de hacer de druidas).

“Las humanidades pueden tener, por tanto, una parte científica y otra no científica. Tampoco son científicas, experimentales, disciplinas interpretativas como la historia. Ni, por supuesto, la filosofía.”

Desconozco buen campo de las humanidades/C. Sociales, pero la sociología, la economía o la politología son sólo normativas, no tienen parte positiva, ésto quedó bien claro ya*, aunque mola hacer la avestruz (sobretodo cuando sirven como excusa para meter medidas impopulares).

Ya que cualquier proposición de éstas disciplinas se basa en cómo deberían actuar los humanos ante ciertas vicisitudes, no como la harán, y ésa actuación depende de ciertos valores como la cultural, la moral, la memoria histórica, etc… De ahí que yo apoye totalmente a historiadores y gente que no opta por la “matematización” sólo, porque si se pretende estudiar a la sociedad, hay que tener en cuenta ésos valores. Y también es por éso, por lo que las humanidades no pueden ser ciencias, porque no van a ningún lado ni se comprende nada si no introducen la ideología, moral, etc… en su campo.

“¿puede haber conocimiento racional más allá del método científico? ¿Sólo es racional lo que puede verificarse experimentalmente?”

Desde luego yo no voy a tener la respuesta a una pregunta de tan magno calibre, pero ni yo ni nadie, ni hay un concepto claro de razón ni una teoría correcta de ciencia.

* Rational economic man. A philosophical critique of Neo-Classical economics. By Martin Hollis and Edward J. Nell.

SkynnerSkynner

“ni una teoría correcta de ciencia.”

Mejor dicho: Ni una teoría que aclare correctamente qué es la ciencia, hay un conjunto que ni son excluyentes ni incluyentes necesariamente ( constructivismo, racionalista, empirismo, instrumentalismo, cierre categorial, etc…)

En cuanto a: “¿puede haber conocimiento racional más allá del método científico? ¿Sólo es racional lo que puede verificarse experimentalmente?”

Añadiría que primero tendríamos que encontrar al primer humano racional :)

GonzaloGonzalo

Pues mal vamos si no podemos discurrir racionalmente sobre el método científico o sobre los fines de la ciencia y la tecnología.

En el fondo, sería dar la razón a los posmodernos que denuncia Sokal.

(Perdón, me equivoqué en el lugar para hacer este comentario, por eso lo repito aquí.)

GonzaloGonzalo

Si de algo se habla en Naukas es de cómo debería ser la educación y qué se debería enseñar, en las universidades y en los colegios. Me resisto a creer que sobre este tema todo es opinión y preferencia, y no cabe el discurso racional.

DemangeonDemangeon

“Pienso que hoy día no tiene sentido seguir insistiendo en llamarlas ciencias, porque ciencia es sinónimo de método científico-experimental.”

Se agradece que des un criterio claro de lo que consideras ciencia. Ahora bien, te darás cuenta de que muchas ramas de las ciencias naturales no pueden o sólo pueden aplicar de una forma limitada el método experimental. Por lo tanto tú criterio deja fuera muchos de los contenidos que hoy se consideran científicos (partes amplias de la geología, la biología e incluso ramas de la física).

Un saludo

GonzaloGonzalo

En realidad esto de acuerdo contigo. No me preocupa demasiado establecer un criterio de demarcación, porque estoy convencido de que la frontera es gris y gradual. El criterio experimentalista o verificacionista es una simplificación que deja de ser válida apenas uno trata de aplicarlo de modo sistemático.

Lo que me interesa es, más bien, que se reconozca el rigor racional en las disciplinas que están más alejadas de lo verificable experimentalmente, disciplinas interpretativas como la historia y la filosofía, o normativas como la ética y la pedagogía.

No será tu caso, pero no me negarás que muchos de los que trabajan en ciencias naturales no reconocen rigor intelectual a las humanidades. Los posmodernos y sus barbaridades no hacen más que confirmar su desconfianza frente a cualquier pretensión de racionalidad que no esté sustentada en “lo verificable”.

DemangeonDemangeon

El problema es que los criterios de demarcación que se suelen proponer casan muy mal hasta con la realidad de las ciencias naturales. Personalmente prefiero un criterio más laxo y menos normativo pero más adaptado a la realidad.

En cuanto al rigor en las ciencias sociales/humanidades creo que es muy variable. Por el campo empírico que tratan tienen dificultades propias (mayor dificultad para la experimentación, mayor ideologización de los temas de estudio, relación borrosa entre el investigador y el objeto de estudio…) pero hay que diferenciar el grano de la paja y no caer en generalizaciones apresuradas o en posiciones nihilistas que paradojicamente pueden legitimar la innudanción de estos campos por parte de posiciones irracionalistas, antiempiristas etc. Creo que cualquiera interesando por la ciencia tiene que apoyar las escuelas que en economía, sociología, historia etc, establecen unos criterios elevados de rigor en cuanto a la validación empírica, el uso adecuado de los conceptos, la formalización de las teorías si es posible etc.

Un saludo

Andres Schuschny

Durante el 2013 Alan Sokal publicó un paper junto a Nick Brown , cuyo título traducido es: «La Dinámica Compleja del Pensamiento Ilusorio». En dicho paper Sokal desenmascaró un trabajo del consultor de empresas Marcial Losada que extrapola el modelo matemático de Lorenz y lo aplica al desempeño de equipos y grupos. Aquí tienen más detalles de este segundo affaire: http://kcy.me/v7wu
Espero complemente el contenido del post. Muchos saludos

Massimo Di cesareMassimo Di cesare

Pues en mi rama que es la psicología me he tenido que aguantar a los pos-modernistas y los progres hasta en la sopa (sin mencionar a los psicoanalistas y todas las seudociencias que nos acompañan).

Se puede discutir mucho sobre que es o no ciencia, asi como también de su sistema de clasificación pero creo que todo estamos de acuerdo en principios básicos, tales como que las afirmaciones que tienen que ser respaldadas con pruebas y que estas pruebas deben poder ser reproducidas. A partir de aquí comenzamos a definir las condiciones en las que se obtienen estas pruebas (los métodos de control).

El problema radica en que muchos no terminan de enterarse en que la ciencia no es un cuerpo de conocimientos específicos (pues estos pueden cambiar o confirmarse a la luz de nueva evidencia) si no de una forma de pensar y llegar al conocimiento.

José RJosé R

Pero es que la filosofía que criticaron Sokal y Bricmont no es TODA la filosofía que hay.
Además de la basura posmodernista/hermenéutica/deconstructivista, hay filosofía de la ciencia seria y filosofía analítica.
Basta leerse buenas revistas de filosofía, como MIND, Philosophy of Science, Philosophical Review, British Journal for the Philosophy of Science, Journal of Philosophical Logic, o pasarse por la Stanford Encyclopedia of Philosophy, para darse cuenta que también hay filosofía rigurosa y seria que no se queda en palabrerías.

MarvinMarvin

Respuesta a José R.: ¡Vaya, pues ya son ganas de meter cosas en el mismo saco! He leído patrañas analíticas basadas en experimentos mentales (formulados por “analíticos” bastante reputados, para más inri) que más bien eran rollos macabeos alucinados y mayormente irrelevantes, del mismo modo que no toda la hermenéutica es la vana complicación de autores como Heidegger (quien sin embargo, tiene cierta enjundia en su liante impresentabilidad, a pesar de todo).
Si queremos seguir bailando al son que tocan cuatro catedráticos (analíticos/continentales, cientificistas/”postmodernos”) para tenerse bien asegurados sus puestos y reducir sus competencias a un ámbito magro y ultraespecializado, adelante, pero en mi humilde opinión la actividad filosófica (y también la científica) podría beneficiarse de un poco de aperturismo, pésele esto a quien le pese.

Comentario al resto:

Por cierto, el rótulo postmodernista es uno de los calificativos más difusos que se le puede aplicar a alguien. Muchos de los que habitualmente se incluyen en tal baúl (Derrida, Deleuze, Barthes o Lipovetsky, p.ej.) llevan un rollo completamente distinto entre sí. Algunos (caso paradigmático es el de Foucault, o incluso el del hermeneuta Vattimo) llevan a cabo teorías sobre fuerte evidencia empírica tocando temas a los que las ciencias positivas es difícil que aporten una solución por el momento, y supongo que en cualquier momento (cuestiones políticas y sociales, mayormente). Ya se me estaban hinchando las narices con tanta historia.

El intento de Sokal, en otro orden de cosas, sirvió para revelar principalmente una cosa: que las revistas especializadas en filosofía son un tragadero controlado por “pares” que en su mayor parte carecen de la capacidad de discernimiento necesaria para llevar a cabo tal control: eso es dificilmente controvertible. Que de ahí podamos estrapolar que toda filosofía de una escuela, región o época es una tontería… (Experimento mental: soy un filósofo continental postmoderno de teorías controvertidas e incluso antiteóricas [¡ajajá!] y diseño una teoría [física, pongamos, "de cuerdas"] con base observacional fuerte pero con conclusiones arbitrarias que no soportan un análisis cuidadoso ni están realmente justificadas. Sin embargo, las defiendo como si en efecto aportasen una explicación plausible de los fenómenos y expandiesen el rango de aplicabilidad y capacidad predictiva de la ciencia en cuestión, y el artículo, a pesar de levantar más de una ceja, es aceptado. Desvelo el fraude… ¿me justifica eso en mi pretensión de aniquilar la revista, sus artículos y la rama de la ciencia, programa de investigación, tradición de inv. o como demonios le queramos llamar [pongamos, la física teórica de una determinada orientación: las teorías de cuerdas] o simplemente es la demostración de que los editores de esa revista deberían tener más cuidado a la hora de seleccionar sus artículos (especialmente, los que versan sobre teorías de cuerdas?)
En fin, creo que realizar afirmaciones tan categóricas sobre una base tan débil atenta contra el tan vociferado y esgrimido “método científico” y contra la definición coloquial de “racionalidad” que tanto se invoca aquí. ¡Pero quien soy yo, pobre estudiante de filosofía que a pesar de su filoempirismo avoga por el fin de un cientificismo absurdo y de la pantomima “analítico/continental”, para debatir estos temas!

pvlpvl

Hombre, pues yo diría que si en tu hipotético caso, se la metieras doblada únicamente a la revista, (como ocurrió en el caso Sokal-I) la conclusión debería ser que la revisión por pares de la revista, al menos en ese caso, y por tanto la propia revista en sí, al menos en ese caso, es una castaña pilonga.
Pero si además, resulta que tu art. es citado por otros 350 autores como apoyo a sus propias teorías, (como en el caso Sokal_ II) habría que concluir que, además de los revisores y la revista, el grupo ese de los 350 físicos deja bastante que desear, lo que a su vez dejaría en bastante mal lugar a la comunidad de físicos en su conjunto que no ha sido capaz de detectar y desenmascarar el fraude.

MinervaMinerva

Yo no sé por qué tanto escándalo. Así como queda claro que Latour y Lacan no saben de ciencias naturales, queda claro que el autor de este artículo no sabe nada de ciencias sociales. Porque los científicos sociales de verdad sabemos que, tal como dice Sokal, lo que hacen bufones como Kristeva y los dos primeros mencionados son simples imposturas. Ellos no hacen ciencia social, sino superchería. Punto. Y decir que esos fulanos son parte de nuestros autores más reconocidos es mostrar que no saben nada de nosotros. Sí, no faltó un puñado de ofendidos, pero hace mucho mucho tiempo que los posmos dejaron ver que son “el traje nuevo del emperador”: un simple engaño, despreciado por la amplia mayoría de los científicos sociales. A mis alumnos les dejo leer el libro de Sokal, vacuna perfecta contra las trampas del posmodernismo. Saludos.

andres diaz madroñeroandres diaz madroñero

En el camino del conocimiento inherente a lo que consideramos “humano”
el avance viene determinado por el equilibrio, generalmente inestable, entre dos grandes factores: el “como” y el “porqué”. Resulta evidente que nuestro progreso en el mundo físico se apoya fundamentalmente en el desarrollo del “como”, conocido también como método científico. Nos proporciona bienestar y seguridad, derivados del control del medio. Pero al parecer esto solo satisface a medio cerebro; el otro medio demanda satisfacción subjetiva, pues teme que las conclusiones que extrae no resulten válidas si no son contrastadas y se aplica en buscar finalidades que alivien su comezón. En tiempos remotos la cuestión se simplificaba mucho: Los Dioses proveían tanto del “como” como del “porque”: ¿”como”? : de esta manera; ¿”Porqué”?: Porque es mi voluntad. La caída en descrédito de los Dioses (fundamentalmente por la actividad de los que se titulan sus representantes) nos deja la responsabilidad de encontrar respuestas a los humanos solitos, sin la divina tutela. Y sabiendo como somos y como nos las gastamos,es imprescindible un saludable escepticismo acerca de las certezas que el avance de cada paso inevitablemente generan. Es una cuestión de mercado. Si existe una cierta unanimidad en aceptar que la Humanidad está compuesta por dos ingredientes fundamentales a saber, cuerpo y alma, materia y espíritu, etc, etc, la pugna por el poder se disputa entre los sacerdotes de la materia y los del espíritu. La aparente ventaja que proporciona el objetivismo a los sacerdotes de la materia se compensa con el avance del conocimiento sobre la misma que deja obsoletos los conocimientos anteriores con cierta frecuencia. Los sacerdotes del espíritu, viendo las preferencias del público espectador por el método científico , intentan vestirse con esos mismos ropajes para enunciar sus verdades. Lo que resulta claramente perceptible es que para los seguidores de la “ciencia”
(entidad elevada al panteón de los Dioses) la búsqueda de los “porqués”
es un absoluta y estúpida perdida de tiempo y esfuerzo, en tanto que para los seguidores del espíritu, la sacralización universal del “como” les parece una actitud infantil y totalmente insuficiente. ¿Solución? En el interior de cada uno.

GonzaloGonzalo

Sin embargo, la búsqueda de los Porqués es también muy importante para los seguidores de la ciencia.

Ante todo, ¿por qué soy científico, por qué me preocupa conocer mejor la realidad?

Y más adelante, ¿qué hago con el conocimiento adquirido, por qué hacer una cosa y no otra?

Si yo no me dedico a esa “estúpida pérdida de tiempo y esfuerzo” que supuestamente es la búsqueda de Porqués y Paraqués, entonces otros responderán por mí, y utilizarán a su antojo el conocimiento que yo he adquirido. Mi única defensa es preocuparme yo mismo por buscar también las respuestas. Por eso es tan necesario superar la brecha entre la educación científica y la humanística.

Que los dioses no sean la respuesta adecuada no significa que la pregunta sea estúpida, ni que sea imposible responderla sin recurrir a sus caprichosas voluntades.

kl0zkl0z

Desde luego que “los Quásares” no existían antes de que se inventara la palabra Quásar. Algunos objetos que fueron designados por la palabra quásar existían antes de designarlos por supuesto. Pero el concepto de Quasar y todo su tejido conceptual no. Vamos esto no es que sea obvio es que es trivial.

Como medida utilitaristica los fisicos nos creemos que cuando hablamos de algo hacemos referencia a una realidad física… cuando sin embargo estamos haciendo referencia a un concepto que intenta emular dicha realidad física. “Los átomos” no existen excepto en nuestra cabeza como conceptos que representamos por simbolos (palabras y formulas) (de hecho, montones de articulos cientificos y libros)… los objetos físicos a los que hacen referencia existen fuera y nosotros intentamos que sean la misma cosa al hacer ciencia. Pero no es malo, no es un insulto a la ciencia o algo así… excepto para el que creo que crea en la ciencia como una religión claro.

CÓNDORCÓNDOR

Para el revolucionario Kant, ESPACIO Y TIEMPO son formas apriorísticas del intelecto; y Poincaré, el catedrático de matemática, vendría a respaldarlo, cuando escribe que siempre se podrá llenar el espacio con algún novedoso fluido incógnito respecto al que medir la velocidad de la Tierra. Provisionalmente, cumple ahora cierto superconductor, uno de cuyos movimientos vibratorios vale el bosón de Higgs.

L. M. P.L. M. P.

Para desvelar la energía oscura, con la que se expande el universo, interesa resolver las ecuaciones de Einstein sin el recurso simplista a la isotropía; puesto que esas propiedades del ÉTER RELATIVO merced a las cuales viajan luz y partículas, varían conforme la dirección. LOS ESTOICOS YA HABÍAN ENTREVISTO UN MEDIO MATERIAL EN EL CIELO.

RubicónRubicón

Los de ciencias (naturales) tendréis que empezar a acostumbraros a que la gente pueda criticar el cientificismo. Esto es: la idea positivista de que solo las ciencias (naturales) tienen la verdad. Al final la sociedad es la que tiene la última palabra os guste o no os guste a los científicos (naturales).

Es verdad que muchos filósofos y sociólogos dicen barbaridades sobre ciencia (natural), pero también muchos conocedores de la ciencia (natural) dicen barbaridades sobre filosofía y sociología. A la vista están las simplezas que se largan por aquí, especialmente cuando se habla de filosofía. Un ámbito de conocimiento que ha producido toda nuestra cultura: democracia y ciencia natural incluidas.

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