La pregunta Naukas 2014 – Francis Villatoro

La pregunta Naukas 2014

¿Cuál será el avance o descubrimiento de la ciencia que más va a cambiar el mundo en los próximos años?

La internet de las cosas y la computación afectiva

La comunicación entre las personas es muy diferente a la comunicación entre personas y máquinas. Mucha gente se siente frustrada cuando interacciona con una máquina, sea un ordenador, un teléfono móvil o una lavadora. El interfaz de comunicación con estas máquinas está diseñado por ingenieros que han olvidado que las personas tenemos sentimientos y emociones. Las máquinas no saben si estás enfadado, aburrido, alegre, triste, adormilado, estresado, …

La vida sería mucho más fácil si las máquinas conocieran nuestro estado emocional. Por ello hay muchas iniciativas de investigación en el campo de la computación afectiva (o empática). En un futuro no muy lejano todas las máquinas tendrán sensores de las emociones y se comunicarán con las personas en función de su estado de ánimo. Parece difícil imaginar cómo cambiará la vida de las personas cuando la computación emocional sea ubicua.

Mira a tú alrededor. ¿Qué ves? Cosas. Objetos con los que no te puedes comunicar. Tú sabes que existen, pero las cosas no saben que tú existes. Pronto las máquinas lo sabrán gracias a la internet de las cosas. La web de las cosas revolucionará lo que las cosas saben sobre ellas y sobre ti. El frigorífico sabrá que lo acabas de abrir e informará al televisor de que ya no lo estás viendo. La cama informará a tu teléfono de que ya estás durmiendo y no quieres que te molesten llamadas inoportunas. El robot de cocina tras prepararte el desayuno avisará a tu automóvil para que vaya calentando el motor. El ordenador de tu despacho sabrá cuándo vas a llegar gracias a tu automóvil.

Más aún, todas las cosas que te rodean se comportarán de una forma diferente en función de tu estado de ánimo y en función de quién eres. No sólo tus cosas, también las cosas que te rodean en tu puesto de trabajo o en tu ciudad. Tu ocio, tus compras, tu vida social será personalizada. La ciudad sabrá que existes, sabrá quién eres y todos los servicios se ajustarán con el fin de que tu vida sea lo más cómoda posible.

No será fácil aceptarlo, pero acabaremos cediendo parte de nuestra intimidad. Nuestra vida será, digámoslo así, más humana, pero todos nuestros hábitos diarios serán recopilados por las cosas que te rodean. Habrá quien se oponga, pero muchos aceptarán que todos estos datos sean analizados por servicios web gubernamentales. Todos los servicios públicos son muy costosos, pero podrían ser más baratos si todos actuáramos conforme a unas reglas básicas de convivencia ciudadana y nuestros hábitos de vida fueran saludables. Todo lo que hay en las ciudades actuará en función de las directrices gubernamentales por el bien común, para que el progreso de todos.

Tus emociones afectan a cómo te relacionas con los demás. Las cosas también tendrán sentimientos y se comunicarán con sentimientos a través de la web de las cosas. Tu frigorífico se comunicará apenado con el ordenador del supermercado porque tienes que ajustar tus gastos este mes. La carretera sabrá que esta mañana estás estresado e informará a tu automóvil para que busque el recorrido más tranquilo hasta tu trabajo.

Algunos se sentirán presos de la web, como ahora se siente presos del agua que sale del grifo, de la electricidad de los enchufes, del teléfono móvil, de su automóvil, de las carreteras, o incluso de las ciudades. Pero una gran mayoría aceptará la web de las cosas como parte del progreso. La evolución será suave, casi imperceptible.

Quién se acuerda de cuando sólo los ricos tenían lavadora para lo ropa, teléfono en casa o automóvil. Cuando yo estudié Informática en la Universidad no existían ni la web, ni Google, ni los teléfonos móviles. Parece imposible que no existieran estas cosas hace menos de tres décadas. Hoy en día todo el mundo tiene un smartphone. Muchos hemos vivido el cambio sin poder resistirnos al avance del progreso. Nos hemos dejado llevar. Como si nada pudiera detener el progreso.

Dentro de una década estarás conectado a la misma web que todos los objetos que usas a diario. En menos de dos décadas, toda tu ciudad estará conectada a la web y será una web repleta de cosas con emociones. Te acostumbrarás a no saber si te comunicas con máquinas o con personas o con entidades sin realidad física en la nube. Puedes ser negativo y pensar en el Gran Hermano orwelliano. Puedes ser positivo y pensar que tu vida será más rica, más plena, más cómoda, más feliz. Pero lo que puedes negar es que el mundo cambiará mucho en los próximos años gracias a la computación afectiva y a la web de las cosas.

2 Comentarios

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Milú el BárbaroMilú el Bárbaro

Estas cosas pueden ayudarnos en la vida, o pueden hacer nuestra vida más estresante y complicada. De cada cuál depende la elección.

Como consumidores deberíamos reflexionar qué nos aportará la compra que planeamos antes de hacerla, si merecerá la pena o no, si nos ayudará o nos molestará. Por eso yo ni tengo ni quiero tener un smartphone.

LGMLGM

Todo muy interesante. Veo pegas. Al final ese conocimiento y esa empatía que salvaguardas tendrá. El internet de las cosas sabrá de uno más de lo deseable… y , enfermaremos, moriremos y si uno es tontín seguirá tonto.
Lo verdaderamente revolucionario sería que todo el mundo se realizara a gusto y fuese verdaderamente feliz. en el futuro podremos hablar con empatía con los inspectores de hacienda y sabremos lo que quieren las mujeres…

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