Nosotros y los otros

-¿Por qué hay cada vez más de ésas por aquí?- Pregunta mi padre cuando, por el pueblo, nos cruzamos un grupo de mujeres con hiyab.

-No lo sé – le respondo. – Supongo que por la misma razón por la que cada vez somos más los españoles en Londres.

Pero mi padre no está demasiado convencido de que su hija y esas mujeres pertenezcan a la misma categoría –llamémoslas emigrantes en busca de trabajo-, ni tampoco vería lógico que su hija fuese observada por los nativos de la pérfida Albión con la misma desconfianza que él muestra hacia las mujeres con velo.

Una calle cualquiera (digamos, Cromer St). En Londres, no se sabe muy bien quienes somos nosotros y quienes los otros.
Una calle cualquiera (digamos, Cromer St). En Londres, no se sabe muy bien quienes somos nosotros y quienes los otros.

Como la mayoría de primates, nuestros compañeros de orden, los humanos tendemos a agruparnos socialmente, proceso que en nuestro caso puede volverse bastante complejo: a veces consideramos que los miembros de nuestro grupo son los que comparten nuestra raza, otras nuestra nacionalidad, o nuestra religión, incluso, vaya usted a saber por qué, nuestro equipo de fútbol. Para algunos psicólogos sociales, el individuo deriva su propia personalidad de la personalidad grupal, e incrementa su autoestima creando la ilusión del alto estatus de su grupo con relación a los otros; para otros, el grupo proporciona un alivio a la insoportable levedad del ser: vamos a morir, sí, pero nuestra existencia no será en vano, ya que nuestros exiguos logros alcanzaran fama e inmortalidad entre nuestros afines; aún otros sugieren que necesitamos las normas establecidas por el grupo para guiar nuestro comportamiento, del que nunca estamos seguros (1). Comoquiera que sea, la cosa es que nuestro cerebro posee la capacidad de categorizar de manera automática a los demás como pertenecientes a nuestro grupo o como extraños a él; una vez hecho esto, los dos pilares básicos sobre los que se asienta el sentimiento de pertenencia al grupo son la preferencia y la conformidad.

Nosotros somos diferentes, y mejores que los otros

A excluir a los otros y preferir a los nuestros empezamos bastante pronto: experimentos en niños menores de un año confirman que los infantes prefieren a compañeros reales o simulados (representados por muñecos) que se parezcan a ellos, aunque todavía no a los que estén agrupados con ellos por un agente externo (o sea, por el investigador) (2). Los adultos son mucho más maleables: para investigar estas cuestiones en el laboratorio, basta con dividir a los probandos en equipo rojo/equipo azul, y ya tenemos la identidad grupal, y por lo tanto la preferencia, establecida.

Hace algo más de una década, mientras realizaban experimentos de resonancia magnética funcional, unos investigadores estadounidenses se asombraron al descubrir que algunas áreas concretas del cerebro, entre las cuales se hallaba la zona medial (entre ambos hemisferios) de la corteza prefrontal (o sea, la parte del cerebro que nos abomba la frente, que ha crecido de manera considerable en los primates en comparación al resto de mamíferos), se activaban de manera consistente cuando los sujetos simplemente yacían en el escáner sin realizar tarea alguna, y se desconectaban cuando los sujetos se concentraban en cualquier tarea cognitiva que fuese sujeto del estudio (por ejemplo, aprender una serie de números). Ya se sabía que dicha parte de la corteza está implicada en la toma de decisiones, nuestra capacidad de hacer predicciones de futuro, y de regular nuestros comportamientos automáticos, pero lo de que hubiese una parte de ella que fuera la zona del no hacer nada, eso era nuevo. Se propuso entonces que esta actividad representaba la actividad basal del cerebro, una especie de “red de la actividad por defecto” (en inglés, default mode network).

Más recientemente se ha visto que, de hecho, esta zona sí se activa cuando estamos haciendo algo: ni más ni menos que cuando pensamos en nosotros mismos, sugiriendo que puede ser uno de los sitios donde surge la consciencia del yo. Pero hay más, ya que esta zona también se activa cuando pensamos en otros seres humanos: parece pues que además de una identidad personal, poseemos una identidad social, y ambas se codifican en zonas solapantes de nuestro cerebro (3).

Enseñar a los probandos fotografías de caras mientras su actividad cerebral se mide en el escáner revela qué núcleos cerebrales son importantes para clasificar a los demás. Si la corteza prefrontal es clave para pensar en nosotros mismos y los nuestros, la amígdala lo es para responder frente a los otros. La amígdala, núcleo al que se conoce como el centro del cerebro emocional, y que está implicado en el miedo y la ansiedad, se activa más frente a individuos externos –por ejemplo, en sujetos blancos a los que se les enseñan fotografías de sujetos negros. Pero no podemos obviar el hecho de que algunos sujetos son más sensibles a las diferencias raciales que otros: controlando esta variable, se observa que en los sujetos que no poseen prejuicios raciales explícitos la activación de otra zona de la corteza prefrontal, en concreto la zona dorso-lateral, es mayor que en los sujetos con prejuicios. Dado que la corteza prefrontal modula (e inhibe) las respuestas de la amígdala, es plausible proponer que los individuos que no discriminan a otros por su raza en realidad están inhibiendo una respuesta emocional natural hacia la discriminación.

Una consecuencia adicional de la capacidad de nuestro cerebro para categorizar rápidamente a los demás como pertenecientes a nuestro grupo o no es que reconozcamos mejor las caras de los miembros de nuestra propia raza, o dicho de otra manera, todos los chinos son iguales (o, si usted es asiático, todos los europeos son iguales, y aquí me vendría al pelo la anécdota de cierto compañero coreano que insistía en que cierto compañero polaco, rubio y de redondas mejillas, era idéntico a un tal Messi). Este sesgo podría deberse a la falta de entrenamiento de la zona cerebral del reconocimiento de caras con las características peculiares de cada raza,pero también es probable que influya el hecho de que, en general, nuestro cerebro no encuentra suficientemente interesantes a los individuos externos, por lo que no se toma las molestias examinarlos en detalle ni mantenerlos en nuestra memoria. De hecho, los estudios nos sugieren que no es que juzguemos de manera consciente a los demás como insignificantes, peores o amenazantes (que a veces también), es que nuestro cerebro ve mejores a los nuestros. Por ejemplo,los probandos de otro experimento, divididos por equipos, debían juzgar la rapidez con que los otros sujetos, grabados en video, completaban una tarea simple: reaccionar ante un estímulo apretando un botón. De manera similar a como los seguidores de un equipo de fútbol reaccionan ante una jugada disputada dando la razón a los suyos, los probandos percibieron a los miembros de su propio equipo como significativamente más rápidos que los rivales. Curiosamente, el escáner reveló diferencias de activación en las zonas perceptuales mientras los sujetos veían los videos, pero no había diferencias de activación cuando los sujetos emitían su juicio. Es decir, los sujetos integraban la información visual de manera que veían a los suyos más rápidos: no mentían en sus juicios…

También la empatía es mayor hacia los nuestros. En un experimento en el que participantes blancos y asiáticos veían imágenes de personas de su propia raza o de la raza ajena sufriendo dolor (más concretamente, una inyección con aguja hipodérmica), la corteza insular, que integra nuestras sensaciones viscerales con la percepción, y se halla implicada en el procesado de sensaciones negativas como el asco, se activaba más ante imágenes de miembros de propio grupo, es decir, los sujetos sufrían una mayor aversión frente al dolor ajeno cuando quien lo sufría era un miembro de su propia raza. (4)

Lo que hagan los nuestros, bien hecho está

En un experimento publicado recientemente en la revista Science, los investigadores testearon cuanto influyen las opiniones de los demás en las propias utilizando un portal de noticias en las que se permitía emitir comentarios libremente. Lo que hicieron los investigadores fue medir el efecto que tenía que el primer voto emitido valorase la noticia muy positivamente, y descubrieron que esta simple manipulación incrementaba los votos positivos posteriores alrededor del 25%. Los autores del estudio (5) discutían como la influencia social en la percepción de valores de los individuos puede crear el efecto rebaño, desembocando en dinámicas y situaciones que exageren la desigualdad (ya lo decía Leonard Cohen: todos saben que los ricos siempre serán más ricos), o pensamiento conjunto que en lugar de beneficiarnos con el saber grupal, distorsiona la realidad (por qué ciertos “saberes” pseudocientíficos se extienden como la pólvora mediante este método merecería un extenso estudio aparte). Aún así, la ventaja evolutiva del saber grupal es obvia: nos permite aprovecharnos de los recursos útiles que nos señalan nuestros compañeros (si hay una acumulación de individuos en un punto, ¿no será que hay comida?), y parece que esta sea una de las fuerzas más importantes que han favorecido la evolución del comportamiento gregario. Por lo tanto, el comportamiento conformista con el grupo no es único de los humanos, sino que se encuentra ampliamente distribuido en el reino animal, de los primates a los peces pasando por las ratas.

Si medimos en el escáner la actividad cerebral mientras los sujetos reciben información social, por ejemplo, las opiniones de expertos sobre una pieza musical que están escuchando, y las opiniones de dichos expertos están de acuerdo con la propia, la actividad en la corteza prefrontal se sincroniza con la de otros núcleos cerebrales con los que está conectado, en concreto, con el núcleo accumbens (una zona profunda del cerebro, nodo fundamental del sistema de recompensa, el que hace que ciertos estímulos nos resulten placenteros) y la corteza orbitofrontal (la zona cerebral justo encima de los ojos, que también pertenece al sistema cerebral de la recompensa). Por el contrario, cuando están en desacuerdo, se deprime la actividad en los centros de la recompensa, y se activa la amígdala. Estos patrones de actividad sugieren que de nuestra conformidad con el grupo obtenemos una especie de placer, mientras que estar en desacuerdo con nuestros pares puede ser estresante (6).

Neuroquímica del gregarismo

Hace poco más de dos décadas se descubrió un hecho curioso: la distribución de receptores para el neuropéptido oxitocina eran diferentes en ciertas áreas del cerebro de cuatro especies de ratones de campo del género Microtus, idénticas en casi todo excepto en un punto importante: dos de ellas son monógamas (los M. ochrogaster y los M. pinetorum) y dos de ellas solitarias y polígamas (los M. montanus y los M. pensylvannicus). En concreto, en las especies monógamas parecía que la expresión de receptores de oxitocina era mayor en áreas del sistema cerebral de la recompensa, lo que supondría que para estos ratones fieles a sus parejas este comportamiento fuese además placentero. Experimentos posteriores desvelaron el papel clave de la oxitocina en el reconocimiento de individuos con los que los ratones ya se habían encontrado, y la amnesia social que padecían los ratones cuando se impedía farmacológicamente la actuación de la oxitocina. Estos hallazgos, junto con el sabido papel de la oxitocina durante el parto, contribuyeron a que la oxitocina, en el acervo popular, se empezase a conocer como la molécula del amor.

Parecen iguales, ¿verdad? Pues no lo son del todo...
Parecen iguales, ¿verdad? Pues no lo son del todo…

En humanos, se han estudiado las consecuencias de que los sujetos “esnifen” oxitocina (una manera muy rápida y fácil de que las sustancias lleguen al cerebro, como muchos saben; aunque también es cierto que otros estudios dicen que la oxitocina no puede atravesar la barrera hematoencefálica) mientras se les somete a pruebas de reconocimiento de caras y de conformidad social similares a las que hemos estado repasando. Las primeras conclusiones apuntaron que la oxitocina podría promover la sociabilidad mediante sus efectos ansiolíticos. Cuando entramos en conflicto con los demás, y estamos atemorizados o furiosos, lo último que se nos ocurre es buscar una solución amistosa (fisiológicamente, se desencadenan las reacciones de lucha o huida), pero gracias la acción tranquilizante de la oxitocina, podremos considerar otras opciones, más pro-sociales. Así, la oxitocina facilita la confianza y la preocupación por los demás, pero su cara menos filántropa nos dice que este efecto se limita a la confianza hacia y la preocupación por los nuestros. La oxitocina hace que se incremente la cohesión con el grupo si nos sentimos atacados, para defendernos de (o agredir a) los otros (7). Porque nuestra preferencia por nuestro propio grupo, dicen los psicólogos, es una fuerza mucho más significativa que el odio hacia el grupo externo, excepto si sentimos al grupo externo como una amenaza.

¿Son humanos los otros?

Es precisamente cuando entramos en conflicto con los demás (y en humanos una de las mayores causas de conflicto estriba en los distintos valores morales) que nuestra indiferencia hacia los otros se torna desconfianza u odio. Entonces se exagera una de las estrategias con las que el cerebro procesa a los externos, de manera inconsciente: la deshumanización. Algunos experimentos han confirmado que la zona medial de la corteza prefrontal, que hemos visto al principio de este artículo que se activa cuando pensamos en nosotros mismos y en otros humanos, no lo hace ante sujetos que los probandos identifican como de muy bajo estatus, sugiriendo que no se llegan a categorizar como humanos. La ínsula, que como hemos visto está relacionada con sensaciones como el asco, se activa más en sujetos con prejuicios contra los miembros de otras razas cuando se enfrentan a sus fotografías. Según esto, inconscientemente, a los sujetos racistas la simple vista de los otros les provoca la misma sensación que si viesen una araña. No es extraño entonces que les deshumanicen y les crean incapaces de poseer sentimientos y valores humanos (8).

¿Hacemos entonces apología del determinismo biológico y aseveramos que nuestro cerebro está programado como una máquina de discriminar y que poco podemos hacer contra ello? En el popular libro de divulgación El gen egoísta, Richard Dawkins nos amonestaba a aprender la generosidad y el altruismo, porque nacimos egoístas. Intentemos entender que es lo que pretenden nuestros genes, porque solo de esa manera podremos contradecir sus designios. En un mundo cada vez más globalizado, tal vez sólo siendo conscientes de cómo nuestro cerebro construye nuestra percepción de los otros podamos aprender a dejar de sentirnos ofendidos o amenazados por su presencia. Recordemos, en todo caso, que nuestro cerebro es plástico, esto es, posee una notable capacidad para el aprendizaje: quizá teniendo la oportunidad de conocer al otro, y percatarnos de que sus motivaciones y esperanzas se diferencian bastante poco de las nuestras, nuestro cerebro aprenda a verlo como uno de nosotros.

Referencias

1. Hewstone M, Rubin M, Willis H. Intergroup bias. Annu Rev Psychol. 2002;53:575-604.

2. Mahajan N, Wynn K. Origins of “us” versus “them”: prelinguistic infants prefer similar others. Cognition. 2012 Aug;124(2):227-33.

3. Li W, Mai X, Liu C. The default mode network and social understanding of others: what do brain connectivity studies tell us. Front Hum Neurosci. 2014 Feb 24;8:74.

4. Molenberghs P. The neuroscience of in-group bias. Neurosci Biobehav Rev. 2013  Sep;37(8):1530-6.

5. Muchnik L, Aral S, Taylor SJ. Social influence bias: a randomized experiment.  Science. 2013 Aug 9;341(6146):647-51.

6. Campbell-Meiklejohn DK, Bach DR, Roepstorff A, Dolan RJ, Frith CD. How the opinion of others affects our valuation of objects. Curr Biol. 2010 Jul 13;20(13):1165-70.

7. Bethlehem RA, Baron-Cohen S, van Honk J, Auyeung B, Bos PA. The oxytocin paradox. Front Behav Neurosci. 2014 Feb 17;8:48. (Ojo, que uno de los autores es el primo de Sacha Baron-Cohen, no digo nada, y lo digo todo)

8. Haslam N. Dehumanization: an integrative review. Pers Soc Psychol Rev. 2006;10(3):252-64.

48 Comentarios

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IsmaelIsmael

Hace ya tiempo que pagué por la revista número 3 de Naukas y aun no la he recibido en mi hogar a pesar de haber superado con creces el dinero necesario para su distribución.

Me gustaría saber por qué aun no he recibido la revista.

Muchas gracias y seguid así.

Miguel EspinosaMiguel Espinosa

Por lo demás, muy bueno el artículo. Ayuda a humanizar a las personas con prejuicios, puesto que suelen ser vistas como monstruos.

GonzaloGonzalo

Muy interesante, pero me sugiere una gran pregunta. Pienso que Richard Dawkins es muy inconsecuente con sus propios postulados cuando nos “amonesta” para que seamos generosos y altruistas. Si la evolución nos hizo “egoístas” y desconfiados es porque esas características son ventajosas para la supervivencia. ¿Por qué deberíamos entonces actuar de otra manera? ¿Por qué contradecir los designios de los genes?

Carmen Agustín Pavón

Me alegro de que el tema haya resultado interesante!

Dicho esto, no veo la inconsecuencia: se trata de analizar el comportamiento humano desde dos niveles. Uno, el biológico, según el cual ciertos comportamientos egoístas pueden explicarse por la ventaja evolutiva que representen (y lo confieso, me estoy leyendo el libro de Dawkins, a estas alturas, en el metro, y aún voy por la página 96, pero la frase me venía al pelo para lo que quería decir. Cuando me acabe el libro tendré más criterio para opinar sobre lo que dice el autor); otro, desde la ética.
Como bióloga, soy consciente de que somos el producto de procesos físico-químicos, pero como persona con ciertos valores morales, no veo inconveniente en contradecir los “designios de los genes”…

Carmen Agustín Pavón

No, no puedo decir cuales son los genes de los valores morales. Puedo decir lo que llevo diciendo en todos los comentarios -que no en el artículo, ya que ni una sola vez en él se habla de genes, sólo se utiliza, en el párrafo final, una frase de Dawkins a modo de ejemplo de lo que se quería transmitir con él, a saber: que nuestro cerebro, cuya actividad, para mí, genera el pensamiento, reacciona de manera automática de ciertas maneras, y que existe variabilidad interindividual en cómo reacciona. En el artículo se habla específicamente de como categorizamos a los demás como pertenecientes a nuestro grupo o ajenos a él, según interpretan los estudios en neuroimagen citados al final. Y se dice que tenemos la capacidad de aprender, de modificar nuestras respuestas automáticas.

Puedo decir, sobre cómo los genes influyen en nuestro comportamiento, que hay bastantes estudios que sugieren que ciertos polimorfismos genéticos (variantes alélicas), se encuentran asociados a una mayor susceptibilidad para actuar de una manera u otra. Para muestra un botón:

Yildirim BO, Derksen JJ. Systematic review, structural analysis, and new theoretical perspectives on the role of serotonin and associated genes in the etiology of psychopathy and sociopathy. Neuroscience and Biobehavioral Reviews. 2013 Aug;37(7):1254-96.

¿Cómo los genes que codifican las proteínas que participan en el metabolismo serotonérgico pueden contribuir a los citados comportamientos? Porque los distintos polimorfismos dan lugar a proteínas ligeramente distintas: unos transportadores más o menos afines por la serotonina, unos enzimas más o menos eficaces en su actividad. Y esto tiene consecuencias a dos niveles: durante el neurodesarrollo, ya que las neuronas maduran de distinta manera según se expongan a más o menos niveles de neurotransmisores, y durante la vida adulta, ya que el sistema serotonérgico contribuye, por ejemplo, a los comportamientos de ansiedad, y las neuronas mostrarán una actividad mayor o menor según la actividad de los transportadores, enzimas, etc, serotonérgicos.

A favor de que la serotonina tenga algo que ver con cómo nos comportamos: cuando uno toma agonistas serotonérgicos, que incrementan la disponibilidad de dicho neurotransmisor, su percepción de la realidad cambia, incluso puede llegar a hacer cosas que nunca haría en un estado basal.

Por supuesto, si uno no cree que la actividad cerebral sea la causante ni de nuestros pensamientos ni de nuestro comportamiento, entonces puede negar que los genes tengan nada que ver en todo esto.

Respecto al resto de preguntas que no sé contestar (y no es extraño, ya que no tengo respuestas para todo, más bien, para casi nada), he repasado el hilo y sólo he encontrado una frase con interrogantes, y ésta se refiere vagamente a ¿cómo se demuestra todo esto científicamente? Dado que no sé muy bien a qué se refiere “todo esto”, no me veo capaz de contestarla.

Salud.

Carmen Agustín Pavón

Hipócrates dijo, en su tratado “On sacred Disease”:”Our pleasures, joys, laughter and jests arise from no other source than the brain; and so do our pains, grief, anxieties”.
El estado vegetativo no se corresponde con una falta total de actividad neuronal, se corresponde con una falta de consciencia. Puede haber actividad cerebral residual, y metabolismo cerebral conservado, pero bajo.

Muchas gracias por las referencias. Conozco el trabajo de Adrian Owen, estaba en mi departamento cuando trabajé en la Universidad de Cambridge.

Acerca del sustrato neural de la esperiencia estética te recomiendo los trabajos de Semir Zeki, del University College London.

Desde luego no creo que el pensamiento sea el producto de los genes. No creo que eso lo haya propuesto nadie, ni nadie vaya a intentar demostrarlo.

Muchas gracias por el esfuerzo en dejar plasmados comentarios tan productivos. Muy útiles para enfocar mejor los siguientes posts.

Me voy de vacaciones.

Salud.

Carmen Agustín Pavón

Considero prudente leer un libro entero antes de emitir juicios sobre él. Evidentemente, Dawkins no postula que ha encontrado un gen egoísta, ni discute cómo los genes producen el comportamiento egoísta. El título es una metáfora. Cuando Cajal definió a las neuronas como “las mariposas del alma” tampoco se refería a que tuviésemos un alma formada por neuronas en forma de mariposa. Sospecho que si Dawkins hubiese postulado que había encontrado un gen egoísta, en el sentido literal, lo hubiesen echado de Oxford.

La función de los genes como generadores de proteínas es un concepto obsoleto.

Hay animales que no se reconocen en el espejo porque el visual no es el sistema con el que se identifican a sí mismos y sus congéneres.

En biología se usa el concepto egoísmo en sentido figurado, no en el sentido moral literal.

Efectivamente, ver genes aislado no es inteligente, y en la biología moderna nadie lo hace. Repito, no hablo de genes en el artículo, y en los comentarios me limito a exponer cómo la carga genética podría influir sobre el comportamiento.

En ningún momento del post he afirmado que los genes aislados generan la consciencia. Lo que dije en el post, y cito, fue: “La default mode network se activa cuando cuando pensamos en nosotros mismos, sugiriendo que puede ser uno de los sitios donde surge la consciencia del yo.” Es una frase aislada en un artículo que no tiene como objetivo discutir la base neural de la consciencia, y en la que no se dice nada acerca de genes. El problema de la consciencia es efectivamente muy complejo. Científicos como Ignacio Morgado, Catedrático de Psicobiología de la Universidad Autónoma de Barcelona, lo exponen así, y cito:
” Lo más especial es que el problema de la naturaleza de la consciencia no se agota en el conocimiento de los circuitos y la actividad cerebrales que la hacen posible, pues lo que más nos intriga a los científicos es cómo esa actividad cerebral genera el estado consciente, es decir, cómo tiene lugar la emergencia o cambio cualitativo que convierte la actividad de las neuronas y los circuitos cerebrales en percepciones conscientes”

Referencias acerca del papel de la “default mode network” en el procesado del yo:
1: Chiong W. The self: from philosophy to cognitive neuroscience. Neurocase. 2011 Jun;17(3):190-200.
2: Qin P, Northoff G. How is our self related to midline regions and the default-mode network? Neuroimage. 2011 Aug 1;57(3):1221-33. doi:
10.1016/j.neuroimage.2011.05.028. 3
: Molnar-Szakacs I, Uddin LQ. Self-processing and the default mode network: interactions with the mirror neuron system. Front Hum Neurosci. 2013 Sep
11;7:571. doi: 10.3389/fnhum.2013.00571.

Una cosa es la evolución a nivel de organismo y otra la evolución a nivel molecular. Los mecanismos son distintos.

Si se lee el título de un libro de divulgación llamado “El gen egoísta”, y sin leer el libro se afirma que en el su autor dota de ego a los genes, uno corre el riesgo de equivocarse.

Si se toman dos frases de un artículo que comenta una serie de resultados de experimentos en neuroimagen sobre cómo el cerebro procesa los grupos propios y externos, una de ellas que alude a estructuras cerebrales que, según estudios en neuroimagen, se activan durante el procesado del yo, y otra no relacionada que además es una cita de un libro que no tiene nada que ver y que sólo se utiliza a modo de ejemplo, entonces se corre el riesgo de embarcarse en una discusión improductiva acerca de asuntos que la autora del artículo no ha tratado en ningún momento.

TheTouristTheTourist

Si, fueron ventajosos para la supervivencia, pero en el mundo globalizado actual ya no. No veo un buen futuro si seguimos siendo egoístas y desconfiados con nuestros vecinos.

Mucho de lo que habla el articulo puede aplicarse también como una de las causas de las grandes guerras que hemos tenido

Miguel EspinosaMiguel Espinosa

Nuestros genes también nos dan una tendencia a la generosidad y al altruismo. No surge de ningún lugar mágico. En la biología no hay nada escrito en piedra, sólo en 4 pares de bases. Podría afirmar que en el equilibrio entre las tendencias egoístas y altruistas se encuentra la ventaja competitiva.

Saludos.

CristinaCristina

Miguel Espinosa dice:
“Nuestros genes también nos dan una tendencia a la generosidad y al altruismo. No surge de ningún lugar mágico. En la biología no hay nada escrito en piedra, sólo en 4 pares de bases. Podría afirmar que en el equilibrio entre las tendencias egoístas y altruistas se encuentra la ventaja competitiva.”

Esto que dices no es ciencia. Esto es una mierda ideológica. Mera suposición.

Dinos cuáles son los genes de la generosidad y cuáles son los del egoísmo. No los ha visto nadie y posiblemente nadie los encontrará jamás. Son imaginaciones tuyas.

Lo malo es que hay muchas gentes como tú que confunden las churras con las merinas. Este foro está lleno de ellas.

Agustin MerilesAgustin Meriles

Uno de los mejores articulos que he leído en el sitio, sin duda. Muy pero muy interesante.
Creo que luchar contra nuestros comportamientos por default es lo que nos hace mas inteligentes y moralmente superiores. Es lo que diferencia a un ser humano “evolucionado” racionalmente/socialmente a uno que se deja llevar por los prejucios y “malos hábitos” que incorporamos no solo desde nuestra educación familiar/escolar (que puede estar viciada por aspectos segregacionistas de la religión u otros dogmas), sino desde la naturaleza misma. Para seguir pensando…

Miguel EspinosaMiguel Espinosa

Luchar contra nosotros mismos no nos hace ni inteligentes ni moralmente superiores ni evolucionados. Todo lo contrario, si lo hiciéramos, acabaríamos muertos, puesto que ese comportamiento por “default” nos ha garantizado la supervivencia durante toda nuestra historia evolutiva.

El ser humano tiene el rasgo de ser consciente de lo que hace y de sus consecuencias. No es necesario (y de hecho, sería estúpido si lo hiciéramos) “luchar” contra nuestra propia naturaleza. Fuera de la ciencia y en un ámbito más bien filosófico, podemos aprovechar ese rasgo de auto consciencia para conocernos mejor y para conocer las causas de por qué hacemos lo que hacemos. La sola comprensión nos puede ayudar a buscar soluciones.

Aspirar a ser moralmente superior, o más “evolucionado” que los demás es propio de gente con prejuicios. No digo que tú hayas dicho eso, solo que los términos que usas me recuerdan al discurso de alguien que sí se lo creía.

Saludos.

Agustin MerilesAgustin Meriles

Tal vez me he expresado mal, pero con lo de moralmente superior quiero decir que lo que debemos buscar, es evolucionar en aspectos que por default no son buenos, por ejemplo, el racismo. Para seguir con el ejemplo, lo que considero es que, si bien este comportamiento tal vez nos ha ayudado a la supervivencia, la humanidad ha evolucionado hacia una cultura global y tiende a ello, a una civilización global donde todas las personas son de un mismo “pueblo”. Estos avances son mucho mas rápidos que los mecanismos de la evolución biológica, y por tanto, no me parece estúpido luchar contra estos comportamientos, ya que de otra manera, nuestro instinto de conservación perjudica a la sociedad que nos contiene. Saludos

GonzaloGonzalo

La discusión en torno a este artículo se prometía muy interesante, pero lamentablemente fue descubierto por Cristina. Recomiendo no hacerle ningún caso. Su actitud de prepotencia es insufrible (basta ver cómo ha comenzado su comentario). Quien quiera puede juzgar por sí mismo, véase su reciente participación en Del relativismo al cientificismo en Naukas. Sería una pena que lograra monopolizar y echar a perder este nuevo hilo. 

Carmen Agustín Pavón

Sorprendente giro de los comentarios. A ver si me explico un poco por donde van los tiros, porque me he perdido.

Critina dice: “Algunas barbaridades de éste artículo pseudo-científico:
“Más recientemente se ha visto que, de hecho, esta zona sí se activa (del cerebro) cuando estamos haciendo algo: ni más ni menos que cuando pensamos en nosotros mismos, sugiriendo que puede ser uno de los sitios donde surge la consciencia del yo.” No hay demostración científica de que la conciencia sea producto de la actividad cerebral. No digo que lo sea ni que no lo sea. Sólo que no hay evidencia alguna.”

¿Lo de “SUGIRIENDO” y lo de “PUEDE ser UNO” de los sitios se toma como una demostración de que yo diga que la consciencia surge única y exclusivamente de la actividad en esa zona cerebral?

Cristina afirma: “el cerebro responde a los estímulos del pensamiento. Siendo el cerebro la correa de transmisión del pensamiento al cuerpo.”

Agradecería a Cristina que me sugiriese la lectura de algunos artículos científicos que discutan más a fondo esta teoría, porque no la llego a ver.

Cristina dice: “Pero vamos, por mí que siga explayándose en lo suyo; que parece consistir en pretender dar falsas respuestas respecto a lo que desconoce.”

La verdad es que nunca he pensado que lo mío consista en eso. Me he limitado a leerme unos cuantos artículos que me han parecido interesantes, referenciados al final de mi post, y comentarlos. En ningún momento creo estar dando respuestas definitivas a lo que planteo. Quizá por eso me cuido siempre de utilizar las construcciones: se sugiere, quizá, es posible; y no: se demuestra, es. Invito a Cristina a leer los artículos y presentar sus conclusiones al respecto.

Cristina dice: “A Sócrates le condenaron a muerte por decir cosas semejantes a las mías.”

Espero que Cristina no esté también corrompiendo las mentes de los jóvenes como el bueno de Sócrates (ironía off). Por otra parte, sana actitud el recordar de vez en cuando que uno no sabe nada y debe siempre seguir aprendiendo. Quizá es una manía mía, pero para aprender suelo intentar escuchar mucho y leer mucho.

Cristina dice: “Tampoco he conocido a ningún neurólogo serio que se atreva a afirmar como verdad cierta que de la percepción sensorial surja la conciencia. Ni que la conciencia o el pensamiento radiquen en los genes.”

Me parece que yo, que no soy neuróloga ni tampoco seria, no he afirmado esto en ningún momento del post. Lo que si creo, hasta que se demuestre lo contrario, es que es probable que el pensamiento surja de la actividad de nuestro cerebro. Pero vamos, es que soy así de atea y no creo en que un dios nos haya dotado de un alma, ni en las energías paranormales que construyen nuestro yo.

Sopmac dice: “Además, tenemos ejemplos como el Caenorhabditis, quien con unas 1000 células y 300 neuronas posee un genoma prácticamente como el nuestro, de 25000 genes. ¿Cómo iban a ser los genes quienes determinen el comportamiento? ¿y la epigenética qué, dónde la dejamos?”

Si te interesa el tema, te recomiendo los artículos de uno de los mejores científicos jóvenes de Europa, con el que compartíamos laboratorio cuando trabajaba en Barcelona. Se llama Ben Lehner, puedes echarle un ojo a sus investigaciones en C. elegans sobre ese mismo problema: ¿cómo es posible que dos clones de este gusano desarrollen fenotipos distintos?

1: Casanueva MO, Burga A, Lehner B. Fitness trade-offs and environmentally induced mutation buffering in isogenic C. elegans. Science. 2012 Jan 6;335(6064):82-5. doi: 10.1126/science.1213491.
2: Burga A, Casanueva MO, Lehner B. Predicting mutation outcome from early stochastic variation in genetic interaction partners. Nature. 2011 Dec
7;480(7376):250-3.
3. Burga A, Lehner B. Predicting phenotypic variation from genotypes, phenotypes and a combination of the two. Curr Opin Biotechnol. 2013 Aug;24(4):803-9.

Sopmac dice:”¿Quiénes se sienten amenazados? Serás tú, porque yo no; que haya nerdsCoopers que sean un fracaso social con miedo a salir a la calle o no sepan relacionarse no habla de los humanos, sólo de ellos.”

Pues por ejemplo, al hablar de quienes sienten amenazados tenía en mente a aquéllos que están votando a los partidos de extrema derecha porque creen a aquéllos otros que dicen que todos sus problemas surgen cuando los emigrantes vienen a quitarles el trabajo; o a aquéllos que no han salido nunca de su país y no han conocido nunca a alguien con una religión o unos valores distintos a los suyos y creen que porque se construya una mezquita en su ciudad, ésta se va a ver islamizada.
Afortunadamente, yo no me siento amenazada, porque, quizá como consecuencia de vivir unos años en Reino Unido, y alguna temporada en Italia, muy poquito en Francia, y trabajar siempre en entornos multiculturales, como digo al final del artículo, he aprendido a ver a todas las personas que me voy encontrando como seres humanos. He aprendido que no todas las musulmanas llevan hiyab, que no todos los pakistaníes venden fruta, que no todos los rumanos roban cobre ni todos los catalanes odian al resto de españoles. Desafortunadamente, hay gente que sí piensa esas cosas. Entre ellas, mucha gente del pueblo donde nací. Y no creo que sea cosa de nerds.

¿Me suenan las manifestaciones contra las valla de Melilla? Sí. Y estoy absolutamente en contra de las fronteras. Quizá porque yo misma soy emigrante, y yo misma puedo ser vista como un ser inferior y menospreciable -como me ha pasado en alguna rara ocasión aquí en Inglaterra. Por eso intento comprender qué es lo que hace que algunos humanos se comporten así.
Pero vamos, que si con el artículo he dado la impresión de ser una persona que aboga por la xenofobia, es que me he expresado malísimamente.

Salud

Agustin MerilesAgustin Meriles

Te has expresado muy bien, y creo que en el parrafo final, está la conclusión que el que consideró xenofobo el artículo no leyó.

Tal vez es otro debate, pero la oleada de gobiernos de ultra derecha, y población que se siente mas afín a propuestas xenofobas en europa, tiene mucho que ver con las crisis económicas que están atravesando en la unión europea. El bienestar económico de una sociedad también actúa como inhibidor de los comportamientos discriminadores por default de las personas.

CristinaCristina

Eres tú la que ha escrito el artículo y por lo tanto la que tiene que demostrar que tus aseveraciones son ciertas. Si no deseabas exponerte a críticas no debieras de haberlas expuesto en público.

Si hemos de aceptar como cierta tu teoría del condicionamiento genético en los prejuicios culturales o raciales, también tendremos que aceptar ese condicionamiento para las actitudes delictivas o las ideológicas.

Por ejemplo, un condicionamiento genético para ser de derechas, otro más para ser de izquierdas, otro para ser monárquico, otro para ser republicano, otro para tener vocación artística, otro para tener vocación empresarial, etcétera.

Así mismo las actividades criminales provendrían del mismo condicionamiento, así habría condicionamiento genético para prevaricar, robar, sobornar, violar o matar.

Si realmente tienes sentido de justicia lo que tienes que hacer es reclamar que el código penal sea abolido, ya que los criminales no son responsables de sus actos, porque que el ser humano no goza de libre albedrío debido a su condicionamiento genético. Los criminales serían tan víctimas de su condición genética como sus propias victimas.

Como evidentemente esta línea de pensamiento es tonta no te extrañe que haya quienes te digamos que dices barbaridades.

Esa visión de la realidad es psicótica y no te estás dando cuenta de ello.

Por otra parte yo he vivido la mayor parte de mi vida adulta en el extranjero, en América y Asia. Y nunca me he sentido victima de discriminación alguna. La gente te trata tal y como tú les trates a ellos. Si tú estás creando esa experiencia lo que has de hacer es responsabilizarte de ella.

El mundo tan sólo es el espejo en el que te ves reflejada.

Carmen Agustín Pavón

Yo soy la que ha escrito el artículo y la que ha puesto referencias. Imaginaba que si alguien quisiese rebatir lo que se expone, a su vez daría referencias. Pero por lo que veo, es demasiado pedir.

Lo resumo para que sea fácil de entender. Creo que existe influencia biológica en nuestro comportamiento; creo que la influencia biológica, de manera aislada, no puede explicar todos los aspectos de nuestro comportamiento, sino contribuir a ellos; y creo que el ser humano es responsable de sus actos, pero que existe un variabilidad, a la que contribuye la predisposición biológica, y la influencia ambiental y social, que hace que distintas personas se comporten de manera distinta.

Como dije, sólo en alguna rara ocasión me he sentido vista como inferior: yendo en tren con unos amigos españoles, una pareja de hooligans se nos sentó cerca a emitir comentarios ofensivos y burlas, supongo que pensando que no les entendíamos. Culpa mía, por lo que parece, crear esa experiencia por sentarme en un tren y hablar en mi lengua materna. Aparte de esa rara ocasión, en general no he tenido malas experiencias.

No creo que el mundo sea un espejo en el que nos reflejamos. Entiendo que cada uno interpreta el mundo desde su perspectiva, lo cual explica que dos personas que leen la misma cosa saquen de ella conclusiones totalmente dispares.

Salud.

CristinaCristina

Tú tienes graves problemas de interpretación de lo que lees. Porque yo no he dicho que seas culpable de que te agredan verbalmente; como tú afirmas. Lo que he dicho es que el mundo es un espejo donde cada cual se ve reflejado. Porque lo que llamamos mundo tan sólo es una interpretación virtual que crea el pensamiento.

Por ello lo más inteligente es responsabilizarnos de nuestras interpretaciones y percepciones. Si te crees agredida por prejuicios raciales es porque tú los tienes en algún punto de tu interior. Los prejuicios que ves fuera son parte de tu pensamiento. En caso contrario ni siquiera podrías hablar de ellos.

Por otra parte, tener prejuicios no es bueno ni malo. Prácticamente la totalidad de lo que hacemos parte de juicios preestablecidos. Eso nos impide conectarnos con la realidad. Apenas vemos la realidad, mayoritariamente vemos nuestra memoria. Si fueras capaz de ver la realidad el mundo que descubrirías es absolutamente distinto al que crees percibir.

En cualquier caso, siguiendo tus teorías, no debieras de sentir resentimiento contra los hooligans que te agredieron verbalmente. Ya que ellos no eran responsables de sus actos. Si no que actuaron condicionados por sus genes.

Lo de creer que el pensamiento está condicionado genéticamente carece de base científica. Pero ya que es parte de tu cuerpo de creencias irracionales sería conveniente que las asumieras plenamente.

José Ramón

La agresividad de este comentario de Cristina solo es superada por la cantidad de estupideces que contiene.
Primera tontería: “el mundo es un espejo donde cada cual se ve reflejado” ¿¿Cómo??
Segunda. Decir que si alguien se siente agredida por prejuicios raciales es porque los tiene es una soberana memez y encima convierte a la víctima en responsable de las babas de cualquier energúmeno racista.
Tercera. Tener prejuicios sí es malo. Al final, lo que implican es que el juicio no es objetivo ni racional.
Cuarta. Eso de que apenas vemos la realidad es otra memez más. Nuestro sistema nervioso está constantemente trabajando con la realidad.
Quinta. Eso de que “si fueras capaz de ver la realidad el mundo que descubrirías es absolutamente distinto distinto del que crees percibir” es la típica tontería esotérica. ¿En qué se basa esa afirmación? En nada, porque es un sinsentido.
Sexto. El pensamiento está condicionado genéticamente puesto que nuestros genes codifican en gran medida la organización de la corteza cerebral.
Creo que su comentario encajaría más en algún tipo de revista cómica que en relación a un excelente artículo sobre ciencia como el que aquí se ha escrito.
Hágaselo mirar.

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karlosnakekarlosnake

Te has expresado estupéndamente, de hecho, repito lo que han comentado más arriba, este es uno de los mejores artículos que he leído en Naukas, donde todos son de un nivel brutal, quizás también sea por ser un neurocientífico en potencia (doctorando).

Pero mi comentario viene sobretodo par avisar. No conozco a esa tal Cristina pero sí a Sopmac. Ha “debatido” ya en otros artículos de esta web y es siempre igual, atacando y menospreciando, y Cristina parece que va por el mismo lugar, por lo que mi consejo es que directamente los ignore, no he visto en ninguna de las “disputas” donde interviene que se llegue al final a algo productivo, simplemente es un berrinche y un ataque tras otro, porque ÉL ya tiene la razón.

Y ahora, tras este comentario, aparecerá Sopmac de nuevo poniéndonos a caldo XD.

Un saludo y espero poder desarrollar mi carrera de forma tan espectacular como la tuya. Y quedo a la espera de otra entrada tan interesantísima.

Carmen Agustín Pavón

¡Gracias por los halagos! A la próxima hablaré de música…

Mucho ánimo con ese doctorado, es la mejor época. Luego llega el postdoc y te preguntas a donde te has metido…
Según dicen todos, el secreto para mantenerse vivo en ciencia está en la persistencia. Yo añadiría en tener la suerte de encontrar buenos compañeros de viaje, buenos mentores que te guíen en este camino que se tuerce muchas veces, e intentar buscar siempre temas que te resulten interesantes y te motiven.

Salud y suerte!

PocoséPocosé

Nos guste o no, de momento solo llegamos a “Homo tecnotribalis”.
Nuestra temprana dependencia de la tecnologia es la que probablemente tubo mas influencia en conformar nuestra fisonomía y fisiología.
Nuestra, desde el principio, dependencia social nos hizo tribales y venimos preparados de fabrica para adquirir una identidad tribal y serle fiel. ( béticos o sevillistas, merengues o culés, chiíes o suníes, hutus o tutsis, latinkings o nietas, arios o infrahombres). El racismo solo es un caso particular de esa tribalidad nuestra, tribalidad que aparece por doquier, desde inocentemente lúdica hasta cruelmente devastadora.
Solo cuando aceptemos lo que en realidad somos empezaremos a estar en condiciones de decidir, al menos, lo que no queremos llegar a ser. ¿”Homo superextintorus”?

batmanbatman

Fantástico post sobre un tema apasionante.
Es una buena pregunta la de averiguar si lo de que “Los ricos siempre serán más ricos” es a causa del cerebro humano en exclusiva o sólo en parte, ya que dicho principio se aplica no sólo al dinero sino también a otras cosas (éxito de los artistas, economía, lenguaje, bibliometría, control de calidad, marketing, software…). Personalmente pienso que es un efecto que tiene su origen en los siguientes hechos:
– hay que invertir recursos para obtener cosas.
– si repartimos demasiado los recursos son menos efectivos (el que mucho abarca poco aprieta)
O sea, que es un principio natural que se magnifica con el enfoque social con el que trabajamos los humanos
Ahora habría que averiguar qué pasaría si algún día podemos quitarnos estos efectos ópticos del cerebro ¿perderemos alguna ventaja evolutiva? mejorará nuestro bienestar? No creo que haya una respuesta fácil, la verdad..

Miguel EspinosaMiguel Espinosa

Pues si han persistido hasta ahora, supongo que es porque dan alguna ventaja evolutiva, independientemente de que nos resulte moralmente aceptable o no; independientemente de que parezca implicar que nos quedamos fuera de la jugada, incluyéndome a mí mismo.

EclecticoEclectico

Discrepo.
Mi madre y muchas otras mujeres, estuvieron usando pañuelo en la cabeza hasta bien entrado el siglo XX.
Sin embargo, la imagen que me han dejado esas mujeres es de personas cívicas.
Sin embargo la imagen que me ha dejado el hiyab es el de un grupo muy numeroso de mujeres que procesaban cánticos y vitores, junto a una extraño sonido con sus bocas, celebrando los miles de muertos que habían causado sus cómplices de religión en el atentado del 11S.
A pesar de las muchas atrocidades que ha cometido gente de EEUU nunca he visto que lo celebraran en la calle. Sino todo lo contrario.
Como estoy seguro que los ciudadanos europeos que tengan oportunidad de ver a españoles en su país no creo que experimenten preocupación por su integridad. Yo sí he sido agredido por marroquíes en su país, simplemente por estar tomando café en una terraza de un bar y los demás clientes se reían satisfechos. y Así tengo muchas otras anécdotas que no casan con lo políticamente correcto.

Miguel

Estimada Carmen

A estas alturas del debate no creo que mi comentario aporte nada, pero ahí va:

El papel de la oxitocina como sociabilizador va un poco más lejos. En la actualidad se han iniciado estudios clínicos para emplearla como antipsicótico en el tratamiento de la esquizofrenia. Y no parece que lo haga mal. Son trabajos del grupo de David Feifel in UCSD. Los mecanismos a través de los cuales actúa no se conocen en detalle, pero seguramente tenga algo que ver con la activación de la amígdala. La vía de administración que se emplea es la instilación nasal, que como apuntas ( no se si en otro artículo) es la manera más rápida del llegar al cerebro.

Escuche a Richard Dawkins en un documental televisivo explicar el asunto de la “otherization “ o la otrorización ( me perdonen los lectores, pero no se como denominarlo). El proceso de definir a otros seres humanos como “otros” y no parte de nuestro grupo o comunidad. En el documental y para ilustrar este fenómeno se hacía referencia al extermino judío y como el personal de los campos de concentración , aún siendo padres de familia eran capaces de asesinar niños. El efecto de la otrorización es tan fuerte que puede superar un sentimiento implantado evolutivamente como es el de cuidar a las crías.

Interesante artículo, mis felicitaciones e intenso debate. Has ganado un seguidor.

Miguel .

CristinaCristina

Ya empezamos con más de lo mismo de siempre.

El que la conducta cambie bajo la influencia de drogas no quiere decir que el pensamiento sea creado por el cerebro. Además, hay tendencia de extrapolar erróneamente la observación sobre patologías a la conducta de individuos sanos y normales.

Esa “otrorización” que se comenta es un proceso cultural. Decir que es un proceso neuro-biológico es una barbaridad. Lo mismo da que lo diga Dawkins o que lo diga Carmen. Una barbaridad siempre es una barbaridad. Especialmente en ciencia, porque eso es completamente indemostrable.

¿Qué es esa “otrorización”? Pues segregación social o racial basada en prejuicios y aquí la única que genera conceptos es la mente. El que el señor Dawkins se invente una palabra horrible de escuchar para no usar los términos de segregación social o racial ya indica que a ese personaje le falla algún chip. Lo peor es que hay quienes le secundan.

Los conceptos siempre son aprendidos. Son memoria acumulada. Son cultura.

Los judíos europeos están tan mestizados con los no judíos que en muchos casos es imposible distinguirlos por sus rasgos faciales. Por ejemplo, Paul Newman, Kirk Douglas y su hijo, Marilyn Monroe, Eva Gabor, Tony Curtis o la más moderna Natalie Portman, son judíos. ¿Alguien puede distinguir en ellos algún rasgo físico o psicológico para poder distinguirlos como judíos?

Si no hay una base genética que distinga a los judíos de los no judíos no sé cómo se puede decir que el anti-semitismo sea consecuencia de la biología. Ni qué ventajas evolutivas se puede obtener asesinando judíos.

El judaísmo es sólo una religión y el término semita es un concepto lingüístico. No es un concepto racial. Es semita aquel quien hable en lenguas semitas. Como los árabes, por ejemplo.

Es antisemita aquel que cree en el antisemitismo. Esto se aprende de otras personas y de la cultura en general. El pensamiento es un proceso cultural. NO LO GENERAN LAS NEURONAS.

El problema anti-semita europeo (correctamente utilizado debiera decirse anti-judío) comenzó con los romanos por que los judíos no aceptaban la divinidad del Cesar y posteriormente con los cristianos porque los judíos no aceptaban a Cristo como Salvador. Eran problemas religiosos.

Los nazis buscaban un chivo expiatorio donde descargar su resentimiento por la pérdida de la Primera Gran Guerra y lo encontraron en la banca internacional y los judíos. Lo curioso es que en la Alemania nazi apenas vivían 300.000 judíos, la mayor parte emigró a Londres, y que la mayoría de los judíos asesinados eran gentes pobres de países pobres, como Polonia o Hungría.

¿Y todo esto qué tiene que ver con la neurobiología? Cada día estoy más convencida de que hay algo muy grave en la cultura occidental para que le den credibilidad al determinismo biológico en la psicología y más aún en la cultura.

El determinismo biológico en la psicología es una falacia. Es la extrapolación de la física y sus leyes deterministas a la psicología. Es otra de las muchas sandeces con las que nos castigan todos los días desde determinados sectores de la mala ciencia.

Además, se da la paradoja de que si aceptáramos que la neurobiología es condicionante de la conducta psicológica habríamos de aceptar también la superioridad o inferioridad de las distintas razas humanas. O de la superioridad del hombre sobre la mujer. Como era predicado por Darwin y de quien aprendió Hitler sus teorías raciales.

Porque las teorías nazis sobre racismo y eugenesia es Teoría de la Evolución aplicada a los seres humanos aprendidas principalmente del libro de Darwin “El Origen del Hombre”.

Vuelvo a repetirlo una vez más. No hay que creer en tonterías, porque a quienes creen en tonterías ya se sabe como se les llama.

Miguel

Estimada Cristina

Interesantes y sorprendentes sus comentarios. Para evitar debates superfluos me gustaría preguntarle que entiende usted por pensamiento. De donde provienen afirmaciones del tipo “El pensamiento no lo generan las neuronas” o “ que no es necesariamente creado por el cerebro”.
Me gustaría entender el sentido de estas afirmaciones que parece chocar con todo aquello nos enseña la neurofisiología.

Sin caer en un argumento de autoridad, sugerir que al señor Dawkins le falta un chip, es una falta de respecto a un colega científico que ha demostrado una clarividencia y un respeto por el dialogo encomiables. Sus ideas pudieran ser equivocadas , por cierto él solo era el presentador del programa de TV, pero merecen cierta consideración y no ser tachadas de barbaridades. Incidentalmente esos conceptos culturales o memorias acumulados que usted cita recuerdan mucho al concepto MEME, acuñado por el mismísimo señor Dawkins.

Gracias Sopmac por el articulo habrá que leerlo con atención.

Un saludo

CristinaCristina

Sr. Miguel.

He visto con retardo su mensaje y paso a contestarle:

1. Usted dice que mis opiniones sobre Richard Dawkins son una falta de respeto. Buscando un poco he encontrado este debate, dura una hora, de Gustavo Bueno donde explícitamente dice que R. Dawkins es un cretino que no sabe de lo que se habla:
https://www.youtube.com/watch?featur...uGu1bdHXuS8

El problema de fondo es que hay gente que teniendo formación científica se siente autorizado a opinar sobre filosofía, metafísica y teología y terminan diciendo muchas sandeces. Y lo que es peor, no se dan cuenta que no están haciendo ciencia sino mala filosofía y como no saben sus razonamientos se plagan con perversiones del lenguaje. Este es el principal problema de R. Dawkins.

Por otro lado están los que no teniendo formación científica terminan haciendo mala ciencia. Como le sucedió a Darwin, que confundió la selección natural de las especies con la mutación genética.

Si alguien selecciona caballos de cuello largo para criarlos, a largo plazo obtendrá caballos con el cuello tan largo como jirafas. Pero genéticamente seguirán siendo caballos. Al igual que genéticamente cualquier perro moderno sigue siendo un lobo, aunque seleccionado en sus características por los seres humanos. La demostración empírica de que un perro es un lobo es que ambos se pueden reproducir si se les cruza.

Para que un caballo de cuello largo, o un lobo seleccionado por los humanos, se conviertan en una nueva especie es necesaria una mutación genética que no explica la teoría darwinista. Además, las mutaciones genéticas tienen que producirse en estado embrionario o fetal. Precisamente cuando el medio ambiente uterino es estable y no es necesaria la adaptación evolutiva.

Además, dicha mutación tiene que producirse idéntica en un macho y una hembra localizados en el mismo lugar para que puedan reproducirse. Con el elemento añadido de que la mayor parte de las mutaciones crean individuos tarados incompatibles con la vida y no mejor adaptados al ambiente que sus progenitores.

¿A usted le parece esa teoría creíble?

La teoría darwinista no es racional y sin embargo ya ve usted que la mayoría de las personas creen en esas cosas. También parten de premisas irracionales la teoría de la relatividad o el bing-bang. Pero se han convertido en parte de la cosmología moderna.

2. Me pregunta por qué digo que el pensamiento puede no ser creado por el cerebro. Contrariamente a lo que enseña la neurofisiología. ¿Pero la neurofisiología de quién? Yo no he conocido a ningún neurofisiologo serio que afirme conocer científicamente cuál es el origen de la mente y menos aún de la conciencia. Al igual que no he conocido a ningún biólogo serio que se atreva a decir que él conoce el origen de la vida o la mutación de las especies.

El pensamiento es la actividad y la creación de la mente, ¿pero cómo se puede demostrar que sea el cerebro el que crea la mente? ¿Es eso una demostración científica u otra suposición más como las teorías de Darwin?

Creo que ya lo he dicho antes; si la mente fuera un producto determinado por la biología neuronal, no sería necesario aprender el lenguaje o el pensamiento racional, se manifestarían inevitablemente con el desarrollo del cerebro. Al igual que se manifiesta la capacidad reproductiva en la pubertad o al igual que se manifiesta el ladrido de los perros aunque desde su nacimiento no se hayan criado entre perros, sino con humanos.

Sin embargo sabemos que con el pensamiento no es así. El lenguaje es un producto social y si no es aprendido no se produce espontáneamente. Lenguaje y mente son un continuum porque pensamos con palabras.

Que se pueda registrar en el cerebro la actividad del pensamiento no significa que sea este el que lo está produciendo. Esto es confundir el efecto con las causas. La mejor prueba de que el pensamiento no es producido por las neuronas es que puede cambiar de pensamientos o detenerlos a libre voluntad. Inténtelo un momento. Seguro que rápidamente lo consigue. ¿Dónde residen la conciencia o la voluntad? Eso nadie lo ha explicado.

Si somos capaces de dejar de pensar a voluntad o de cambiar de pensamientos, ¿no será la conciencia la que esté produciendo el pensamiento bajo su voluntad y no a la inversa?

Luego tenemos el problema de los diferentes tamaños de cerebros entre sexos y razas humanas. ¿Hemos de aceptar que hay personas más evolucionadas que otras por tener mayor tamaño encefálico (esta tontería ya la he oído muchas veces)?

Sabemos que la mente es pensamiento. Pero nadie sabe su origen, su funcionamiento, ni donde reside. Teorías hay muchas, computacionales, evolutivas, el desarrollo biológico, etc. Pero demostración científica ninguna. Cosa harto curiosa porque todos tenemos mente.

La pregunta básica que hemos de respondernos es si hay algo semejante a un mundo externo a nuestra propia mente. Esta cuestión aunque pueda parecer baladí no lo es tanto, es la temática de debate que mantuvieron Einstein y Niels Bohr durante décadas. Con la ventaja a favor de Bohr de que el Teorema de Bell demuestra que la mecánica clásica no funciona.

Si es la conciencia del observador la que determina la forma física adoptada por las probabilidades, como afirma la MC, entonces ¿qué es la mente? ¿qué es el cerebro? ¿quién soy yo? ¿existen los objetos físicos cuando no son pensados? (para comprender lo que digo le remito a las paradojas de Bohr). Estas son las preguntas que a mí realmente me interesan.

¿No será la conciencia la que determina al pensamiento y este el que determina la percepción del cuerpo, incluyendo al cerebro y este a su vez el que determina el mundo percibido? Precediendo la conciencia al pensamiento, el pensamiento a la percepción y esta a lo percibido. Siendo lo percibido y el perceptor indivisibles. Dicho de otro modo, ¿no será el mundo físico el reflejo de la conciencia?

La ventaja de este modelo es que cualquiera lo puede verificar por sí mismo sin necesidad de grandes esfuerzos. Basta con que aplique un poco de buena voluntad en la auto-observación. Requiere liberarse de unos cuantos prejuicios.

Lo realmente importante es que cuando esto se descubre el mundo que se observa es exactamente lo inverso a lo que se ha aceptado convencionalmente y todas las contradicciones se disuelven. Entonces se ve claramente que buen número de creencias científicas o religiosas carecen de base racional y de ahí sus múltiples contradicciones y teorías indemostrables.

Esas creencias se suelen basar en premisas previas ciegamente aceptadas que en muchos casos son trucos del lenguaje y funcionan aparentemente bien mientras no sean cuestionadas.

Como el suponer que el espacio vacío y desprovisto de propiedades físicas se puede curvar por la fuerza de la gravedad o que el tiempo (tiempo y espacio son sólo medición; conceptos abstractos de la mente) se puede deformar por la gravedad y la velocidad. Como si acaso los conceptos abstractos pudieran tener propiedades físicas como los objetos materiales. Y después de decirnos que el espacio es vacío y desprovisto de propiedades físicas se empeñan en convencernos de que la luz tiene velocidad límite a través del espacio, sin explicarnos qué es lo que ejerce resistencia física para limitar su expansión a velocidad infinita.

Podría poner muchos más ejemplos de tales barbaridades aceptadas por la cultura occidental, pero no quiero extenderme más.

Vivimos en un mundo virtual creado por nuestras mentes y no nos damos cuenta de ello.

Le felicito por su inquietud al hacerme tales preguntas. Si las ha hecho es porque en algún lugar de su mente intuye que quizá haya algo de razón en lo que digo.

Otra cosa distinta es que lo que digo no sea aceptado. Pero no importa. Así está bien.

Un saludo.

PocoséPocosé

No es nada fácil (para el 80% de la humanidad a día de imposible) aceptar que solo somos uno más de los innumerables productos del empeño de unas cuantas moleculas en replicarse sin poder hacerlo siempre con total perfección. “Eppur si mouve”
Nos guste o no, somos seres biológicos y como tales sometidos a determinismos biológicos en todas nuestras facetas. Ademas, como otras especies, somos socioculturales y en nuestro caso con un imprescindible determinismo memético.
La evolución es un hecho absolutamente evidenciado y en nuestro caso actuando genética y meméticamente de manera conjunta e interactiva, tanto a nivel de gen de individuo de grupo y de especie.
Que basándose en esto se hayan o se sigan justificando privilegios o creencias aberrantes, es harina de otro costal.
También podría ocurrir, que al no pertenecer yo a ese 80% mencionado, todo lo anteriormente expuesto sean solo tonterías.

PocoséPocosé

Sobre la vida, el pensamiento y las emociones, la ciencia ya explica mucho y mucho es también lo que aún no puede explicar. También conozco unas cuantas explicaciones distintas que dan, se dan y les dan a ese 80%. Me encantaría conocer alguna nueva que alguien, no tan bobo como yo, quizás posea.
En cuanto al otro 20% la diversidad es grande. Pero de entre ellos difícilmente se colapsaran aquellas mentes que pasan de creer, prefieren conocer y asumen sin ningun trauma sus grandes desconocimientos. No se, incluso podrían haber sido privilegiadas con alguna mutación que les suprima la necesidad de creer.

GonzaloGonzalo

Pienso que en el comportamiento humano podemos distinguir tres aspectos:

1. Comportamiento condicionado biológicamente.
2. Comportamiento condicionado culturalmente.
3. Comportamiento libre, autodeterminado.

Creo que no tiene sentido pretender asignar números a estos tres aspectos, por eso no voy a pretender nada del estilo “50% biológico, 40% cultural y 10% libre”. Ni siquiera pienso que estos tres aspectos puedan ser estrictamente disjuntos. Por eso me limitaré a usar cuantificadores difusos de tipo “nada”, “algo”, “todo”. Y así se pueden clasificar algunas de las posturas más habituales. El comportamiento humano es…

A. todo debido a condicionamiento biológico, nada cultural, nada libre.
B. algo biológico, algo cultural, nada libre.
C. algo biológico, algo cultural, algo libre.
D. nada biológico, algo cultural, algo libre.
E. nada biológico, nada cultural, todo libre.

El método científico sólo puede explicar los condicionamientos biológicos y culturales del comportamiento, pero no puede explicar el comportamiento libre, autodeterminado. Me explico: el método científico puede observar fenómenos y formular hipótesis explicativas más o menos comprobadas, del estilo: “la violencia doméstica tiene lugar con tal frecuencia, y se explica en parte por la mayor agresividad de los varones heredada genéticamente, y por otros estereotipos culturales que también influyen en la conducta masculina”. No estoy diciendo que sea efectivamente así, estoy diciendo que esto sería una hipótesis científica falsable. De modo parecido respecto al comportamiento respecto a “nosotros y los otros”.

Lo que no puede decir la ciencia es que la violencia doméstica sea un fenómeno no deseable y que la educación debería hacer algo por erradicarla. La ciencia trata de explicar lo que ocurre, no lo que debería ocurrir. Las prescripciones sobre lo que debería ocurrir no son falsables, no son científicas.

El comportamiento libre es aquel que, sin negar que existan condicionamientos biológicos y culturales, es capaz de superarlos, cuestionarlos. El comportamiento libre es capaz de proponerse metas, hacer ver que son deseables, y superar los condicionamientos que impiden alcanzarlas.

Ahora bien, me parece muy importante plantearse si la deseabilidad de las metas es una cuestión racional o no lo es. Nuestro deseo de que desaparezca la violencia doméstica, ¿es racional o es caprichoso, arbitrario? O por plantear la alternativa de modo más completo, deseamos que desaparezca la violencia porque…

i. estamos condicionados biológicamente para desearlo (intento de explicación racional científica);
ii. estamos condicionados culturalmente para desearlo (intento de explicación racional histórica);
iii. no estamos condicionados ni biológica ni culturalmente, pero aun así entendemos que es deseable erradicar la violencia doméstica porque lesiona la dignidad humana (intento de explicación racional ética);
iv. no estamos condicionados ni biológica ni culturalmente, pero además es que no hay ningún “porque”: nos da la gana de que haya menos violencia doméstica, pero igualmente podríamos haber deseado que todo siga igual, o que se incrementara (renuncia a todo tipo de explicación racional).

La racionalidad histórica (ii), con todos los matices que se quiera, es análoga a la racionalidad científica, en el sentido de que trata de explicar lo observado, pero no es capaz de prescribir nada.

La pregunta es, ¿hay sitio para (iii), la racionalidad ética? Si la respuesta es No, entonces estamos abocados a la alternativa (iv).

PocoséPocosé

Discrepo un poco, yo hablaría de ética racional.
A la racionalidad no la puedo calificar éticamente. A la ética sin una muy buena carga de racionalidad no tendría ni idea de como calificarla.
Saludos.

CristinaCristina

Hace poco participaba en un foro musulmán, en inglés, y me decían que dentro del Islam la violación como acto criminal dentro del matrimonio es inconcebible porque a las casadas se las presupone la obligación de satisfacer sexualmente a sus maridos, el cual tiene sus propias necesidades biológicas, y si no desean hacerlo y el marido las viola éste tan sólo está tomando lo que le pertenece por derecho propio.

Por otra parte, los bienes de la mujer dentro del Islam son suyos, hay separación de bienes, y el marido no tiene derecho a compartirlos. Pero ella sí tiene derecho a compartir los del marido. En correlación justa el marido tiene derecho a compartir el cuerpo de la mujer; el cual es un bien compartido dentro del matrimonio islámico.

Además, dentro del Islam no existe distinción entre lo privado y lo público; porque todo acto privado tiene repercusión social. Con lo cual quien no satisface sexualmente a su marido está generando malestar social, promoviendo el adulterio, el divorcio, la prostitución o la pornografía.

Por tanto la violación dentro del matrimonio es un mal menor y en ningún país islámico el legislador se atreverá a penalizar la violación marital.

Esto sirve de explicación a las cuatro cuestiones planteadas.

Aquí nada es verdad ni nada es mentira. Todo depende del cristal con el que se mira. Todo es relativo. El error consiste en buscar verdades absolutas.

PocoséPocosé

El hecho de una violación implica que usa el cuerpo de una persona contra su voluntad, que una religión o sociedad relativice las consecuencias en determinadas circunstancias, no cambia el hecho, se mire con el cristal que se mire.
Las morales son muy diversas, relativas y a gusto del consumidor. Una Ética racional no admite tantas diversidades, subjetividades, ni relatividades.
No, no hay verdades absolutas, pero la racionalidad y la Ciencia si que nos ofrecen muchísimas con una gran fiabilidad y otras muchas cuasi absolutas. El error es la poca relevancia que se les da.

CristinaCristina

Esta exposición es una falacia que no hay por donde cogerla. Es anti-racional.

Una violación sólo es un hecho.

Los hechos son carentes de significado propio, ético o racional. Por ello un hecho no es bueno ni malo si no hay quien lo valore. Quién les atribuye significado a los hechos es la mente y esta juzga siempre en relación al sistema de creencias aprendido.

Si se ha aprendido que la violación es mala como premisa inicial pues lo será. Si se aprendió que es buena pues también lo será. La verdad no está en la premisa ni en el hecho, si no en la mente del pensador que la cree. Las premisas y los juicios son creaciones mentales.

La racionalidad absoluta no existe. Eso es falso. Porque la racionalidad es otra valoración más de la mente. Todo depende de quién haga tal valoración racional y de las premisas de las que parta.

Esto es lo que quería decir Protágoras en su célebre frase de que “El hombre es la medida de todas las cosas”. Este “Hombre” es una abstracción total y los Juan, Pedro, etc…son los individuos reales.

Opiniones individuales puede haber muchas, contrarias o a favor de la violación. Pero opinión abstracta total no puede haber ninguna. Porque las abstracciones no piensan. Todo juicio es relativo a las individualidades. El que un juicio sea compartido por la mayoría de la gente no implica que sea cierto. Por eso la verdad absoluta no existe. Toda verdad es relativa a la mente que la piense.

Pero vamos, por lo que a mí se refiere, si tú realmente crees estar en la posesión de alguna verdad incuestionable y absoluta respecto a la violación, yo te doy el link de ese foro musulmán y les convences a ellos sobre lo malo que es la violación marital. No a mí.

De paso nos vas subiendo las respuestas que te vayan dando y así nos partimos todos de risa.

PocoséPocosé

Sus repuestas estarán basadas en interpretaciones de escritos que tiene mil quinientos años y tal como está la cosa no serán nada graciosas.

¿A ver quien se atreve a tener una valoración mental diferente de la gravedad o de que respirar sea necesario y actuar en consecuencia?

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Carmen Agustín Pavón

Gracias Gonzalo por el comentario. Me parece que la frase “El comportamiento libre es aquel que, sin negar que existan condicionamientos biológicos y culturales, es capaz de superarlos, cuestionarlos.” representa bastante mi punto de vista; es la reflexión que quería transmitir con el artículo.

Salud.

CristinaCristina

Ya volvemos a filosofear sin pensar demasiado en lo que decimos.

Aquí sólo hay una libertad posible, la que está libre de cualquier condicionamiento o atadura.

Pero si la libertad es pensamiento y este es el resultado mecánico de la actividad neurofisiológica a ver qué libertad puede haber en ello. Sí tan sólo somos una computadora biológica, como induce a creer lo que escribe la señorita Carmen Agustín, tendremos la misma libertad que cualquier otro ordenador. Es decir, ninguna.

Libertad es ausencia de límites. Es evidente que el cuerpo no está libre de ataduras. La inteligencia tampoco lo es y la moral está condicionada por la cultura.

La única que puede ser verdaderamente libre es la conciencia, o el Ser, más allá de cualquier atadura intelectual, ética o física. Pero eso ya es hablar de filosofía. Además requeriría ser consciente de la propia conciencia y la mayoría de los seres humanos no lo son. Si lo fueran no se considerarían así mismos como máquinas biológicas. Este último punto es el quid de la cuestión.

El problema de fondo de gran parte de los científicos es que quieren hacer filosofía con la ciencia pero no saben y eso les lleva a decir muchas tonterías. Supongo que será debido a las enormes deficiencias del sistema educativo actual.

CristinaCristina

Yo creo que hay un problema cultural de fondo que consiste en el abismo existente entre lo que es Ciencia de Verdad, con mayúsculas, y lo que son teorías científicas popularizadas y empleadas como cosmología laica que cumple la función social y cultural de reunir (etimologicamente del latín religare, al igual que religión) a la gente en torno a las mismas creencias. Aunque sean irracionales e indemostrables científicamente.

Con estas popularizaciones han creado una religión materialista moderna que ningún científico de alto nivel se atreve a defender. Pero que las masas adscritas a ella la defienden ciegamente llevando a los apóstatas y descreídos a las mazmorras del ostracismo.

Yo me reconozco como descreída. Pero es que para ser creyente de esta gente hay que tener unas tragaderas que yo nunca he tenido. Lo que sucede con la ciencia, con minúsculas, es que funciona racionalmente dentro de sus propias premisas. Pero cuando tales premisas son examinadas con la lógica se desmoronan tales teorías.

El que empíricamente algunas de esas teorías parezcan ser ciertas no quiere decir que lo sean. En el caso concreto del darwinismo, el contraste entre teoría y realidad es lacerante.

Pero la Ciencia de Verdad, con mayúsculas, se auto-reconoce como sólo medición y deja las interpretaciones filosóficas y ontológicas para los filósofos. La Ciencia de Verdad es consciente de sus limitaciones, que son las propias del ser humano que las crea, y como más investiga más consciente es de su ignorancia porque por cada respuesta que encuentra se le abren multitud de interrogantes.

Pero ya digo, que todavía no he conocido a ningún físico de alto nivel que en privado se atreva a defender que el mundo material existe independientemente a la conciencia que lo percibe, o que el espacio sea curvo, o que antes del bing-bang no había nada.

Tampoco he conocido a ningún neurólogo serio que se atreva a afirmar como verdad cierta que de la percepción sensorial surja la conciencia. Ni que la conciencia o el pensamiento radiquen en los genes.

Quizá se deba a que yo conozca a gente distinta, ¿pero todas esas cosas científicamente cómo se demuestran?

CristinaCristina

Lo de New Age supongo que es un prejuicio tuyo. Porque no hay nada semejante a una filosofía New Age. Si no un cuerpo de teorías inconexas creadas por la industria editorial que se alimenta de un público leal aunque no exigente en cuanto a pulcritud intelectual se refiere.

La toma de alucinógenos que mencionas es una difamación gratuita tuya y que en otro contexto sería denunciable en los juzgados. Quizá también en éste.

Pero de lo que se trata no es de discutir sobre conceptos. Si no hasta que punto somos capaces de responsabilizarnos vitalmente de nuestras propias teorías. Esa es la verdadera línea divisoria entre realidad y creencia. Entre mayéutica y sofisma.

Porque si nos responsabilizamos radicalmente de nuestro pensamiento y percepción, como propongo, el mundo que se descubre es un mundo nuevo, increíblemente bello, siempre renovado, un nuevo nacimiento libre de toda penuria psicológica. Donde materia, cuerpo y conciencia son un sólo continuum, danzantes en una dicha ilimitada. Es fruto consecuente de la autoindagación pero exige honestidad y esfuerzo.

Si tú para alcanzarlo supones que necesitas alucinógenos es lamentable por tí. Pero a los demás no nos inmiscuyas en tus limitaciones. La droga no tiene nada que ver con lo que yo menciono.

A Sócrates le condenaron a muerte por decir cosas semejantes a las mías. Pero a mí el anonimato de internet me protege. Por lo que estoy a salvo de la agresividad que siempre mostráis cuando oís cosas que intuis como ciertas pero alejadas de vuestra experiencia cotidiana. Si no las intuyerais como ciertas ni las mencionaríais. Porque no tendríais registro alguno de ellas.

No tengo otro nick que no sea este. Tampoco escribo libros, ni buenos ni malos, como afirmas falsamente en otro hilo. Deja de mentir. Porque hacerlo no te dignifica como persona.

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[…] a los demás como pertenecientes a nuestro grupo o como extraños a él; una vez hecho esto, los dos pilares básicos sobre los que se asienta el sentimiento de pertenencia al grupo son la pref… Carmen Agustín […]

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