¿Homeopatía? No, gracias. (Y sin ellas)

Si yo pronuncio la palabra homeopatía probablemente lo primero que te venga a la cabeza –o debería venirte- es otra palabra muy relacionada: el término estafa.

La homeopatía la inventó un médico y químico alemán llamado Samuel Hahnemann en 1807. Según parece lo hizo con buena intención, aunque mientras la creaba tomaba como premisas hechos inexistentes e incluso a Dios: “El Todopoderoso, al crear la homeopatía, sólo nos ha dado las armas contras las enfermedades naturales” dice Hahnemann en su obra Organon der rationellen Heilkunde (traducida como Organon el arte de curar, que por cierto he leído).

Era la época en la que los buenos médicos hacían sangrías, algo tan carente de sentido como la propia homeopatía. Puede ser que Samuel Hahnemann fuese un buen médico en la época o puede que no, pero desde luego cuando creó la homeopatía no tenía ningún motivo racional para hacerlo; y menos tenemos ahora nosotros para seguir sus enseñanzas trescientos doscientos años después. Y es que durante esos años la ciencia y la medicina han cambiado el mundo.

Al igual que Claudio Ptolomeo cuando creó el horóscopo, Hahnemann pensaba que se trataba de una buena e interesante idea cuyo principio básico es que lo similar cura a lo similar. ¿Cómo? Pues sí, sorprendentemente eso afirmaba.

Samuel Hahnemann
Samuel Hahnemann

La palabra homeopatía viene del griego “hómoios” que significa algo así como “igual” y “pathos” que es equivalente a “enfermedad”. Hahnemann trabajaba también como traductor y un buen día le entró curiosidad por experimentar con quinina y la temible malaria a raíz de la lectura de un texto sobre el tema. Pensó que la quinina curaba la malaria produciendo síntomas parecidos en el cuerpo.

Y así llegó a este axioma homeopático: una sustancia en pequeñas cantidades es capaz de curar la enfermedad que es causada por dosis mayores del mismo producto. Qué significa esto a efectos prácticos… pues que para curar, por ejemplo, la intoxicación con cianuro necesitaríamos, ¡exacto! Una pequeña cantidad de cianuro.

No existe ninguna evidencia científica que pruebe esto.

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No existe evidencia científica, y además es absurdo y antiintuitivo, pues cuando quieres endulzar más el café le echas una mayor cantidad de azúcar. Ya sé tu respuesta, la ciencia puede ser –y de hecho es- antiintuitiva. Las explicaciones científicas, bien miradas, pueden ser lo más antiintuitivas que imagines. Solo mencionar la mecánica cuántica o el hecho conocido por todos de que ahora mismo estamos sobre una enorme bola de piedra, líquido y gas que da vueltas alrededor de una enorme bola ardiente. Entonces, si muchas explicaciones a lo que observamos en la naturaleza se nos muestran como difíciles para la intuición, pues no son lo primero en lo que pensaríamos, ¿Cómo puede ser que las hayamos descubierto? Pues gracias a la ciencia.

No es mi intención explayarme sobre el tema, pero las explicaciones antiintuitivas se mantienen porque se ponen a prueba con el experimento como juez, encajan con el corpus científico previo, son falsables… entre otros motivos. Podría ser que una sustancia muy diluida curase de los efectos que causa al estar en mayores dosis, podría ser. Pero de hecho sabemos que eso no funciona. Simplemente lo sabemos porque cuando lo ponemos a prueba demuestra no funcionar.

¿Y por qué una sustancia al estar diluida homeopáticamente no funciona? Pues porque no está, literalmente. Cuando diluyes una cucharada de azúcar en el café, notas el sabor a azúcar. Pero las diluciones homeopáticas no son así. En la jerga homeopática 1CH indica que en el frasco se incluye un 1% del producto y 99% de agua. Pero si miras los prospectos homeopáticos (si quieres reírte un rato te lo recomiendo) habitualmente son de 6-7CH (¡y a veces mucho más!). ¿Qué quiere decir esto? Que echas un 1% de producto en 99% agua y lo mezclas. Después coges un 1% de ese resultado y lo echas en otro 99% de agua… y así 6 o 7 veces. Prueba a hacerlo con el azúcar y el café. Te apuesto, querido lector, que tu café no levará azúcar.

Aquí te pongo un ejemplo extraído del vademécum:

Aconitum napellus 6 CH, Atropa belladonna 6 CH, Calendula officinalis 6 CH, Chelidonium majus 6 CH, Abrus precatorius 6 CH, Viburnum opulus 6 CH aa 0,5 mg. Los demás componentes son sacarosa (225 mg), lactosa (72 mg) y estearato de magnesio c.s.p. 1 comprimido de 300 mg.

¡Fíjate que diluido está todo! A mayores de sus bobadas usan excipientes en dosis no homeopáticas, en este caso azucares como la sacarosa y lactosa y el estearato de magnesio; que son los que pueden producir una reacción adversa si, por ejemplo, eres intolerante a la lactosa pero que no tienen ningún efecto farmacológico. ¿De qué es el prospecto? De agua con azúcar. Con nombre comercial Sedatif y que se vende por más de 7€. Y no sirve absolutamente para nada.

¿Sigues sin estar convencido? Pues has de saber que el Sedatif está indicado –por los homeópatas- como somnífero hipnótico. Pero si lees un poco más abajo el prospecto te darás cuenta de un sorprendente hecho: ¡es un somnífero sin efectos adversos sobre la conducción! Y ¡sin interacciones con otros medicamentos!

Un somnífero que no afecta a... nada
Un somnífero que no afecta a… nada

Entonces, llegamos ya a un importante hecho que hay que tener claro: los productos homeopáticos son esencialmente agua. Pero en cuanto hablamos de asuntos financieros dejamos atrás la homeopatía y nos centramos en la ciencia, en las matemáticas “de toda la vida”: te aseguro que el precio no está en dosis homeopáticas. Cuanta menos sustancia lleve, más caro resulta. Solo piensa por un momento qué contestarías a un vendedor que te intente colar un producto así en su supermercado…

Pero esto no es todo. Los homeópatas aquí se sacaron de la manga un nuevo concepto físico: el hecho de que el agua tenga memoria. Hecho que es demostrablemente falso. Ellos dicen, y lo afirman sin pruebas, que su producto –no voy a dignificarlo llamándolo fármaco- funciona pese a no llevar nada de principio activo, o de llevarlo ultradiluido. Y lo dicen porque el nuevo concepto físico que se inventaron –y por el que todavía no les han dado el Nobel…- es que el agua de alguna forma recuerda las moléculas con las que ha estado en contacto.

De ese modo al diluir en ella el producto, “algo” queda. Aquí me siento en la tentación de mencionar el agua de un retrete que luego se potabiliza y bebemos… pero no lo voy a hacer (¡uy!). Simplemente, si quieres un medicamento homeopático abre el grifo: toda una farmacia homeopática aparecerá al instante en tu vaso. ¿No dicen que el agua tiene memoria? Para qué comprar nuevos productos homeopáticos, ¡ya vienen en el agua que alguna vez ha estado en contacto con ellos! En fin, un concepto que, de nuevo, no se sostiene al ponerlo a prueba.

Y como siempre, nos queda la última cuestión. La que sirve para cualquier charlatanería: “yo he tomado un medicamento homeopático y me ha curado”. El sanctasanctórum de las pseudomedicinas. Efectivamente, llegamos, una vez más, al a mí me funciona. Antes comenté muy brevemente algo sobre la metodología de la empresa científica. Aquí me veo obligado a hacerlo de nuevo.

La ciencia es una herramienta poderosísima porque evita y nos ayuda a corregir nuestros sesgos de percepción e interpretación. Nuestros ojos solo captan un rango determinado de luz en del espectro y nuestro encéfalo lo interpreta. El proceso de visión es una construcción interpretativa del encéfalo de algo que está “ahí fuera”. Pero sabemos –gracias a la ciencia- que hay muchos más colores, el ultravioleta por ejemplo.

La ciencia nos ayuda a corregir nuestros “defectos de fábrica”. También nos ayuda la filosofía: ¿qué podemos saber? Pues bien, el hecho de que una cosa venga después de otra no significa que la segunda sea causada por la primera. Si yo tomo homeopatía y me curo al día siguiente –o incluso al momento de tomarla- lo único que realmente puedo afirmar es que he mejorado, hecho que podría ser real, inexacto o, como mencionábamos hace un momento, no tener nada que ver y tratarse de un post hoc ergo propter hoccorrelación no implica causalidad.

En medicina esto es fundamental tenerlo en cuenta. Si yo me curo al tomar un fármaco inmediatamente he de preguntarme si me hubiese curado aún sin haberlo tomado. A veces esto plantea muchos problemas metodológicos en estudios médicos serios en los que solo tienes un fármaco que parece pueda ser útil contra una enfermedad mortal. Quien afirme que el remedio homeopático para la gripe le funcionó correctamente porque en una semanita ya estaba curado, simplemente evidencia que no sabe cuál es el tiempo medio de curación de la gripe.

Y tampoco me sirve de nada el número de personas a las que les haya funcionado el remedio. Imagínate que diez millones de personas me dicen –espero que no a la vez- que su producto homeopático les curó el resfriado. ¿Serviría de algo? No. El tiempo medio de curación espontánea del rinovirus se aplica a todo el mundo. Una o diez millones de personas.

En resumen, para poder afirmar algo tan categórico necesitamos hacer ciencia y comprobar, experimentar, modificar parámetros para decidir finalmente si algo funciona. No hacen falta diez millones de personas, cogemos una muestra representativa y probamos a darles homeopatía, a darles un placebo, a darles otros fármacos, a tratarles con no sé qué… Con unas condiciones muy cuidadosas que eviten todos los sesgos posibles. Solo si cambiando y comparando todos los factores demuestra estadísticamente relevancia, entonces hablamos. No me vale el “a mí me sentó bien“.

Esto se aplica de igual modo a la homeopatía o a cualquier otra pseudociencia, así como a algunos medicamentos (léase acetilcisteína y resfriados…) que se prescriben para indicaciones en donde no han demostrado nada. Siempre que la homeopatía ha pasado por estos filtros ha fracasado en su empeño.

He puesto el ejemplo de la gripe y el resfriado porque todo el mundo ha pasado alguna vez por ellos. Pero lo mismo se aplica a otras enfermedades más graves y, si cabe, donde los planteamientos de los homeópatas (y de los que lo comercializan y lo permiten) se vuelven inhumanos y, recordando la frase de Hitchens, donde hasta un ateo como yo podría calificar sin miedo a equivocarse semejantes actos como un pecado.

Estoy hablando de vender homeopatía (y demás estafas pseudocientíficas) a pacientes con cáncer, enfermedades terminales o desesperados por una cura. No solo no se impide la estafa a personas vulnerables sino que ahora lo regulamos, para que puedan estafar tranquilos. Citando a Woody Allen la ética de un político (al menos de los que pretenden regular esto) es algo menor a la de un corruptor de menores.

El Ministerio de Sanidad de España ha decidido aplicar la directiva europea de 2001, que regulariza definitivamente la situación de los remedios homeopáticos. De este modo, los “laboratorios” presentarán un informe sobre su calidad, seguridad y eficacia; pero sin tener que demostrarlo a través de ensayos clínicos como el resto de los fármacos de verdad.

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Me da igual que se venda homeopatía a quien pueda pagarlo y esté contento (siempre y cuando se le informe de que no sirve para nada) de, emular a Fry al decir “Calla y toma mi dinero”. Pero no puedo permitir que se comercialice con la desesperación. Y se está haciendo. La homeopatía siempre que se ha puesto a prueba ha fracasado. Bueno, siempre no. Excepto como negocio. Ahí triunfa.

RECUERDA: Si el 12 de julio quieres unirte a la convocatoria y suicidio homeopático (y así probar que sus brebajes no tienen efecto alguno) para protestar contra la regulación de los productos homeopáticos por parte del Ministerio de Sanidad, echa un vistazo a la convocatoria que realizamos junto a numerosas asociaciones e instituciones.

Este artículo nos lo envía Borja Merino, estudiante de 5º de Medicina y autor del blog “Destejiendo el mundo

BIBLIOGRAFÍA:

  • Bunge, Mario. (2013). La ciencia. Su método y su filosofía. Editorial Laetoli.
  • Filosofía para médicos. Gedisa. (2013)
  • Diamond, John. (2009). Snake Oil And Other Preoccupations. Vintage.
  • Feynman, Richard. (2010). Qué significa todo eso. Drakontos
  • Goldacre, Ben. (2011). Mala ciencia. Ediciones Paidós.
  • Reilly D., Taylor M., Beattie N., Campbell J., McSharry C., Aitchison T., Carter R., Stevenson R. (1994). Is the evidence for homoeopathy reproducible?  The Lancet 334:1601-6.
  • Sanz, Víctor-Javier. (2010). La homeopatía, ¡vaya timo! Editorial Laetoli.
  • Sagan, Carl. (1997). El mundo y sus demonios. Editorial Planeta.
  • Shermer, Michael (2008). Por qué creemos en cosas raras. Alba.
  • Taylor-Reilly D., Taylor M., McSharry C., Aitchison T. (1986). Is homoeopathy a placebo response? The Lancet 2 881-886.
  • Wolpert, Lewis. (1994). La naturaleza no natural de la ciencia. Acento.

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23 Comentarios

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Ramón CorominasRamón Corominas

2014-1807 = 207 ~= 200 años, no 300 😉

Saludín,
Ramón.

AndoniAndoni

Un único tema en el que no estoy de acuerdo: Las sangrías siguen utilizandose en la medicina actual, por ejemplo para reducir el nivel de ferritina en enfermos de hiperferrismo o de hemocromatosis.
Felicidades por lo demás.
Un abrazo.

republica bananerarepublica bananera

Lo importante de esa directiva es que los homeópatas reconocen implícitamente que sus pócimas no curan nada. Si curaría, no habrían presionado a la UE para que aprobara regulaciones que les permitan vender sus pócimas sin tener que pasar por ensayos clínicos.

http://pimientosfritos.blogspot.com/...nciona.html

ciudadanociudadano

Buen artículo. Estándo básicamente de acuerdo en el 99,999% de tu artículo, un “apunte personal”.
Bajo mi punto de vista, la misma ética tiene permitir/regular la venta de productos homeopáticos, como permitir la venta del tabaco.

Borja Merino

Lo que mencionas es algo muy interesante y sobre lo que he reflexionado largo y tendido. Y todavía estoy en ello. Si he entendido bien te refieres a si la ética de vender tabaco es la misma que la de vender homeopatía.

Sé que el tabaco es cancerígeno y que muchos de los pacientes ingresados en este momento en cualquier hospital lo están por enfermedades relacionadas directamente con el tabaco. ¿Estaría a favor de prohibir la venta del tabaco? Aunque sé que es malo, en principio no. Prima más la libertad. Hacer, no sé, paracaidismo produce varias muertes al año, pero no por ello lo prohibiría. Otra cosa es que advierta el peligro, lo avise y el que fume lo haga de forma consciente e informado.

Pero yo veo una diferencia ética entre el tabaco y la homeopatía. La homeopatía se vende con fines curativos, es decir, es un engaño, pues no sirve para nada pero se hace pasar por medicamento. La gente lo compra pensando que ayuda. No conozco a nadie que compre tabaco por este motivo y tampoco que los estancos así lo afirmen. En ese aspecto son diferentes. Respecto a la homeopatía no sé si prohibirla, si poner un aviso diciendo que no funciona para nada más que vaciar la cartera, etc.

Por eso en principio estaría en contra de que se venda homeopatía y estoy a favor de que se venda tabaco.

No sé si era a eso a lo que te referías. Es un tema muy interesante y complejo pues influyen muchas más cosas (como la adicción, etc.) No sé, es cuestión de pensar en ello. Desde luego la diferencia que veo es clara: la homeopatía se vende con una afirmación falsa: “es un medicamento” :)

Borja.

ciudadanociudadano

Me referia a la etica del gobierno, permitiendo que se venda veneno, que no sólo envenena al que voluntariamente compra tabaco, sino al que se cruza con él. Por supuesto también del vendedor.

Tambien es una estafa toda suerte de “técnicas” de adivinaición … pero ese es otro capítulo aparte

RoRo

Hay quien dice que probablemente Hanhemann era alérgico a la quinina, y por ello al disminuir la dosis también disminuía el efecto negativo que le causaba…
Genial el artículo… #nosinevidencia

Miguel

Eché en falta ese dato en el artículo y creo que es un argumento clave para convencer a mucha gente.

xurxo xabarilxurxo xabaril

Ja, suicidio homeopático,pero toman toda una caja de grageas, por supuesto que así no sufrirán efectos, pero prueben a tomar una milésima parte de una sola gragea, ¡muerte instantánea!

kozlovkozlov

Cuidado con la sobredosis homeopática en España, aquí los medicamentos supuestamente homeopáticos llevan todo tipo de principios activos “naturales” sin ningún control. Por ejemplo, este jarabe para la tos de Boiron lleva varios principios activos en cantidades no infinitesimales. Al parecer con la homeopatía “pura” no es suficiente.

http://www.boiron.es/nuestros-medica...irop.1.html

LetaLeta

Me encanta esto:

Siga estas instrucciones a menos que su médico le haya dado otras indicaciones distintas.

Si los síntomas empeoran o persisten pasada una semana, consulte con su médico.

Que traducido viene a ser: “Lo que te vendo no vale para nada así que mejor haz caso al médico de verdad que te recetará algo que posiblemente te cure mejor que el Stodal. Pero gracias por gastarte la pasta en esto.

Genial.

J.DiazJ.Diaz

Hace un par de dias fui a la clinica veterinaria para que se hagan cargo de mi gata despues de mi muerte, y la veterinaria, una chica inteligente y competente con la que llevo tratando unos 7 años me suelta:
— Podemos darl una cosa para ir traquilizandola y asi se va adaptando mejor al estres por el cambio de domicilio, es una cosa homeopatica…
Al ver mi cara y mi gesto añadio:
—…Bueno, tal vez tu no creas en ello pero a mi me funciona…
— Lo que es increible para mi es que una mujer inteligente, que ha estudiado una carrera cientifica y tiene un doctorado, se crea estas pamemas…, por lo demas, ya no depende de mi.

Eso es lo grave, no que una paleta que se gasta la pension en e-videncias y brujulerias, que pone ramitas de olivo en la puerta, o carga con botellones desde la fuente de la plaza porque es mejor agua que la del grifo…, o abandona el tratamiento a cambio de una “poción” se trague estas cosas.
Lo grave es que halla tanta gente con “cultura y conocimeintos” que siga manteniendo que algo debe funcionar simplement epor la fe y la creencia en ello…, aunque sea agua sucia.

Ya con anterioridad desafie a la otra veterinaria a que hiicermos un analisis quimito, que para eso dispone de un pequeño laboratorio, de esas cosas que «a mi me funcionan», pero segun parece, el pequeño o gran negocio de vender cosas inutiles que ni curan, ni matan, es un buen ingreso añadido.

Es lamentable, pero es lo conocido en tierra de picaresca para sobrevivir.

J.Diaz(7)

JorgeJorge

Hola a todos,

Todas las mañanas cuando me levanto hago siempre la misma liturgia. Salto 2 veces con la pierna izquierda, después hago dos giros sobre mi mismo también a la izquierda. Acto seguido levanto el brazo derecho y grito en voz alta ¡No, no,no SI, no!.

Todo esto lo hago diariamente con un sólo motivo, y es que la población en la que vivo (en la Sierra Norte de Madrid) esté libre de cocodrilos.

Vosotros diréis que estoy loco como una cabra o que debería visitar al psiquiatra, pero lo cierto es que ¡A MI ME FUNCIONA!

Luis Quevedo

Hola,

Propongo una visión algo más estoica y estratégica sobre este asunto:

1- Aprender a debatir: Usar argumentos que parten de premisas no aceptadas por toda/os [en este caso, aquella/os que deciden tomar homeopatía para lo que sea y no creen en las bondades del método científico] es un error grueso y de base. –> Solo sirve para predicar al converso.

2- Acusar de ignorante, insultar, denigrar explícita o, como aquí, implícitamente a la supuesta víctima es poco probable que funcione. Si todo lo que se dice aquí es tan obvio y claro [que estoy con vosotros, no me malinterpreten, por favor] entonces quien no lo entienda o sepa es poco menos que imbécil. –> Un insulto no te granjeará la atención y/o simpatía de los no conversos.

3- En última instancia: ¿Qué daño es mayor: el de la salud privada de alguien que tiene total libertad para hacer lo que buenamente crea que le conviene o el de un derecho que alguien se arroga de decidir por otros qué es mejor y quién está en lo cierto de otros -cuya salud no parece estar en juego porque, entre otras, no pretenden curarse con agua y poco más-? Yo voto por la libertad personal para todo. Incluso cuando me fastidia.

4- En cuanto a los designios europeos y ministeriales: no sin un poco de cinismo siempre he pensado que tiene una cierta lógica macroeconómica y que tal vez, si lo que un porcentaje de la población quiere es su dosis de “soma”, el “soma” cuesta cero y van a estar contenta/os… ¡¿Qué alternativa tenemos?! Lo mejor que puede suceder es NADA. Lo peor, una nueva presión selectiva -autoimpuesta- en la población que favorezca una reducción de los que escogen no tratarse.

Cerrando ya:
Para que una mayoría de la población comprendiera los motivos por los que tomar homeopatía puede no ser la mejor de las ideas, antes tenemos mucho trabajo que hacer en educación [educación real, a los no conversos], tenemos que aprender a seducir y convencer [no a rayar en el insulto con admoniciones que no nos acercan al pretendido objetivo que perseguimos]. Porque reinan disposiciones y actitudes así es por lo que seguimos a la zaga de los charlatanes, los fundamentalistas religiosos y las “celebrities” de distintos pelajes. Porque no convencemos. Pero, eh, no perdamos la fe [en su 4a acepción, claro]

DavidDavid

Amén! #modoironico ON. En realidad, todo forma parte de una conspiración de la conspiración. Lo que está pasando es que Boiron = Club Bildelberg, y está promocionando la homeopatía con un objetivo: crear una limpieza de población, digamos “de mente limitada” (aka selección artificial). Ya véis, no eran las farmacéuticas que con las vacunas pretendían disminuir la población, sinó las pseudofarmacéuticas. #modoironico OFF.

Miguel Ramos

1. A la observación de que, si el agua tiene memoria, abriendo el chorro tenemos toda la farmacia gratis añado la conclusión asquerosa: también tendría la memoria de todas las cloacas e infecciones del mundo (idea para post: “Homeopático, bebes agua del Ganges”.
2. No obstante ser científico convencido, entiendo que las masas se dejen llevar por superstición y pseudociencias. Para la mayoría es tan misterioso lo que le dice un PhD como lo que invoca un brujo o la cajera de la perfumería. A menos que los gobiernos sean ” ilustrados ” (y, no veo porque sean distintos de la masa que les vota) no hay verdadera manera de luchar contra la ignorancia.

JuanMaJuanMa

A ver, que lo de la memoria del agua hay que explicarlo desde la chifladura homeopática:
No es que el agua esté en contacto con una sustancia, ha de haber un contacto “homeopático”. El bueno de Samuel Hahnemann lo dejó claro: las diluciones homeopáticas se hacían diluyendo 1 parte en 99 de agua lo más pura posible, y esa mezcla debía agitarse de una forma concreta y con una duración determinada. Su técnica era darle al recipiente un golpe con el canto de su biblia y dejarlo agitarse durante el rezo de una oración (no se sabe cual en concreto). Tras esto, toma otra muestra de 1 parte a diluir otra vez con 99 de agua, tras golpe de biblia y rezo.

Supongo que Boiron, fiel a la tradición homeopática, mantiene la técnica original, y en sus laboratorios hay una fila de becarios con biblias en mano golpeando matraces mientras entonan himnos. O bien ha encontrado la versión moderna de tal procedimiento… pero eso es algo que no acaban de aclarar.

Como por cierto, tampoco acaban de aclarar que si el principio que explica la homeopatía es la memoria del agua… ¿por qué venden pastillas, materia seca, y no frascos de agua con memorizada?

Por no seguir por la parte de que la homeopatía se prepara con el propio agente nocivo, es algo individualizado que debe hacerse para cada paciente… lo que no explica por que hay remedios en farmacia generalizados.

Vamos, que la homeopatía actual tiene mucho que explicar incluso partiendo de sus propias verdades.

NandoNando

Quería aportar una experiencia muy reciente en este tema: todo ocurre la pasada semana, durante las acciones, cuando, con mi familia, estábamos visitando una conocida ciudad española. Mi hija de tres años tenia las típicas picaduras de mosquito de esta época, y, mientras paseábamos, pasamos ante una farmacia, y mujer entró a comprar algo para las picaduras. Al salir, me enseño “el medicamento”(pomada), y me comentó lo que la habían dicho (cito): “esto viene muy bien para niños, es natural. Es homeopatía, no tiene efectos secundarios”
Yo me quedé…podéis imaginaros. Y procedí a leer el prospecto: no aparecía por ningún lado la palabra homeopatía. Tampoco nada de “CH”, tan solo una lista de ingredientes, y la típica indicacion de uso para irritaciones y demas.
Fue buscando en internet información sobre el laboratorio, cuando la palabra ” homeopatía” empezó a saltar por todas partes. Y buscando sobre los ingredientes(3), uno de ellos (urtica urens) era la típica sustancia urticante segregada por una planta. Ahí estaba. Ya no había dudas. Por cierto, las otras dos sustancias, si eran sustancias naturales de conocido efecto reparador para estos casos.
A donde quiero llegar? A resaltar dos puntos: el primero, que parece que los propios productos homeópatas se están “curando en salud” para llamar menos la atencion (sino, porque en el prospecto no se hacia referencia ninguna a la homeopatía)
El segundo es que se tratara con tanta naturalidad en una farmacia este tema. He de decir que volví mis pasos, y terminé por encontrar, en uno de los cristales de la farmacia, el rotulo de “homeopatía” (por cierto, entre otros términos bastante sorprendentes como “productos veterinarios”). Me tranquilice un poco, porque por lo menos fui consciente de que habíamos ido a dar justo con la farmacia homeópata de la ciudad. Pero la verdad es que el suceso me tuvo de cabeza tres o cuatro días. Creo que cada vez hay mas desinformación sobre el tema, lo que beneficia a este sector. En fin…
Por cierto, creo que haríamos bien en no meter en el mismo cajón la homeopatía, con la medicina natural, son cosas distintas, y parece que a ellos les interesa que se confundan como sinónimos.

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