Las reglas del juego de la evolución

Este el primer artículo de una serie que iré publicando en el blog en los próximos meses y que recorre el camino hecho por Eudald Carbonell y yo mismo durante el rodaje de #BuscandoElFuturo, mi segundo documental que se estrenará en enero de 2015.

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Imagina la escena, un amanecer en lo que parece ser la costa. Unas rocas reciben el vaivén del suave oleaje. A excepción del agua sobre la piedra y una levísima brisa: completo silencio, no se oye nada. Y, de hecho, como no haya un movimiento tectónico o una erupción volcánica, no se oirá nada más por mucho tiempo. De hecho no hay nada capaz de oír todavía porque estamos viendo una imagen de hace 2.800 millones de años y entonces el mundo pertenecía a las bacterias. Estas piedras, grises, algo anodinas, sin marcas evidentes de inteligencia o vida, son el trabajo de estas bacterias y son también el primer paso de un viaje que iniciamos tú -lectora, lector- y yo. Un viaje al pasado, antes de que la Historia fuera ni siquiera un concepto. El viaje necesario que nos llevará a descubrir las claves del futuro de nuestra especie. [[MORE]]

Los estromatolitos -del griego στρώμα strōma = cama/alfombra y λίθο litho = piedra- representan los indicios más antiguos de vida en la Tierra que los científicos han descubierto. Aún hoy podemos ver algunas de éstas vivas en la Laguna de Bacalar, en México, y otros pocos lugares de la Tierra. Pero los de hace 2.800 millones de años están en Australia, en Warrawoona. En el tiempo en que estas rocas eran depositadas, molécula a molécula por bacterias pioneras en la aventura de la vida, nuestro planeta era un lugar muy distinto. El Sol brillaba un 25% menos que en la actualidad, la atmósfera no contenía apenas oxígeno libre y la actividad tectónica era febril. Solas, en grupo o formando parte de complejos biofilms, primitivas células sin núcleo constituían todo el menú de la vida hasta que un grupo de esas mismas bacterias empezó a realizar la fotosíntesis liberando oxígeno (O2) a la atmósfera. Un proceso que en millones de años transformaría el planeta, con ello forzaría a la vida a hallar nuevas estrategias y allanaría el camino para la aparición de las células con núcleo (los eucariotas, como tú o yo): plantas, hongos y animales.

Desde entonces y por la práctica totalidad de la biografía de la Tierra, las reglas del juego han sido muy, muy sencillas: dado que los organismos tienden a reproducirse sin límite y los recursos son escasos, “las variaciones [de estos organismos] favorables tenderían a ser preservadas, mientras que las desfavorables serían destruidas. El resultado de esto sería la formación de nuevas especies.” Esas eran las palabras de Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución por selección natural.

Ahora pulsamos el botón de fast forward y nos acercamos más al día de hoy, hasta hace unos 25 millones de años.

Cierra los ojos e imagina: el ruido de la lluvia torrencial que se ha descargado durante las últimas cuatro horas acaba de detenerse y los primeros pájaros empiezan a llenar el aire con su canto. Apenas unos segundos después, lo que había empezado con dos, tres animales a lo sumo, adquiere el volumen de una cadena de producción industrial: miles de pájaros e insectos saturan el oído con sus cantos, zumbidos, chasquidos… Estamos en lo que un día se llamará el Este de África, en un mundo en promedio 5º C más cálido y cubierto por un denso bosque tropical que se extendía por un bloque de tierra que hoy conocemos como África, parte de Europa y Asia. En este momento es cuando aparecen los primates que más tarde darán origen a nuestro linaje.

Poco a poco el clima cambió —lo único constante en la historia de nuestro planeta es el cambio— y las tupidas selvas irían secándose al quedar el agua atrapada en los crecientes casquetes polares. En ese ambiente de bosque y de enfriamiento planetario nuestros antepasados empezaron a usar sus dos patas traseras para caminar sobre las ramas de los árboles, y no sobre el suelo.

EL ESLABÓN PERDIDO

¿Acaso pensabas que lo de “bipedestar” tenía algo que ver con el piso?

Porque, si es así, no pasa nada. Hasta hace relativamente poco tiempo, era la teoría más aceptada.

Todo empezó en los años 30 del siglo XX cuando Raymond Dart descubrió —o, describió— la especie Australopithecus africanus a partir de un fósil llamado “El niño de Taung”.

Aunque los restos se parecían menos a un humano actual que a un chimpancé y su cerebro no era mucho mayor que el de éste, algo convenció a Dart de haber hallado el eslabón perdido entre mono y hombre. Algo que la interpretación contemporánea del Darwinismo profetizaba.

Dart supo que “El niño de Taung” estaba en nuestro linaje por su foramen magnum, latinajo que nombra al agujero que tenemos en el cráneo y por el que el cerebro se transforma en médula espinal para abrazar el resto de nuestro organismo. Si a esto le añadimos que el fósil apareció no precisamente en un vergel sino un desierto rodeado de Sabana… la serie resultaba obvia:

1. ¿Dónde está el mono? En los árboles. ¿Cómo se desplaza? A cuatro patas, por las ramas, con el lomo horizontal.

2. ¿Dónde están el chimpancé -primate más parecido al hombre-? Entre árboles y suelo. ¿Cómo se desplaza? En cuatro patas aunque sobre los nudillos, es decir, semi-erecto.

3. Es el eslabón que nos falta.

4. ¿Dónde está el humano? En el suelo. ¿Cómo se desplaza? Sobre dos patas, erecto.

¿Cómo conecta los puntos el Australopithecus africanus? Redoble de tambor y… ¡Claro! Es como un chimpancé de aspecto algo más humano: erguido, más listo y menos bruto -por el menor tamaño de sus caninos-.

El problema con esta historia es que se escribió con cero genética y muchos menos fósiles de los que hoy tenemos. Hoy sabemos que los linajes Homo y Pan, humano y chimpancé, se separaron hace unos 6 millones de años y que ambos provenían de un antepasado cuadrúpedo. Nuestra familia se adaptó a bipedestar, la suya optó por apoyarse en los nudillos. Una no es consecuencia de la otra. Para probarlo tenemos fósiles como el Ardipithecus, parte de nuestra familia y no de la línea chimpancé, que podía caminar sobre dos patas y que habitaba los bosques tropicales de hace 6 millones de años.

Pero el caso es que tú y yo estamos o hemos estado en pie alguna vez. De modo que en algún momento alguno de nuestros antepasados se puso en pie en la sabana.

Vamos a conocer a Lucy

Estamos en el valle del Rift hace, aproximadamente, 3.5 millones de años. El cielo está cubierto por un manto de ceniza que cae lentamente ayudado por las precipitaciones de la estación húmeda. Todo el valle queda envuelto en una fina capa de barro. En cuanto el volcán decide dar tregua, los animales aprovechan para salir a buscar comida, dejando un sinfín de huellas frescas. La paz es breve y de nuevo el aire se satura de ceniza y un nuevo manto cubre, para siempre, las pisadas que salpican el suelo. Sucesos como estos se han repetido innumerables veces en la historia del planeta.

Siendo observador, pueden descubrirse huellas de dinosaurio en rocas del Pirineo en el norte de Cataluña, España. Pero estas cenizas, en lo que ahora es Tanzania, hace 3.5 millones de años, cubrieron algo clave para nuestra historia. En palabras del arqueólogo y codirector del proyecto de investigación de la Sierra de Atapuerca, Eudald Carbonell, mientras me las mostraba en el rodaje de En Busca del Primer Europeo, “esta es la fosilización de la bipedestación de los homínidos”. Es decir, lo que puedes ver en la imagen son las huellas que dejaron tres homínidos que caminaban inequívocamente, humanamente, sobre dos patas.

Los científicos tienen un o, mejor, una sospechosa: Lucy, una Australopithecus afarensis. Dos pistas lo indican. Primera, los restos fósiles de Lucy son los de un bípedo -foramen magnum, etcétera.- Segunda, la datación por el método del Potasio/Argón indica que es contemporánea de las huellas.

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Pero nuestra historia no descansa. Al cabo de 1 millón de años, es decir, hace 2 millones de años desde el presente, aparecen dos nuevos protagonistas que tendrán destinos muy dispares. Si Lucy parecía un chimpancé erguido, de menor tamaño que los machos —lo que se llama dimorfismo sexual—, comía vegetales ocasionalmente un pedazo de roedor, los recién llegados se repartirán sus características: los robustos, como el Paranthropus boisei, semejaban gorilas bípedos con gran dimorfismo sexual y tenían una potente mandíbula que les permitía especializarse en comer raíces y frutos duros. En cambio, los gráciles como el Homo habilis tenían un menor tamaño, dimorfismo sexual y no se especializaron en comer nada sino más bien en comer cualquier cosa.

La selección natural —en forma de graves sequías que azotaron África— se cree que eliminó a los robustos que no superaron la escasez de alimento y favoreció a los gráciles, que no eran especialistas en nada. Aunque, en realidad, los habilinos sí eran especialistas en algo, en algo muy importante para nuestra historia. Homo habilis significa “Hombre hábil”, y este nombre no es gratuito. Son los primeros integrantes de nuestro género, todos Homo, ellos habilis y nosotros sapiens. Y lo son porque construían herramientas, cantidades ingentes de herramientas con las que —y esta era su especialización— eran capaces de carroñear grandes herbívoros que no entraron jamás en la dieta de los robustos. La carne tiene dos grandes ventajas: aporta grandes cantidades de proteínas, grasas y energía y es más fácil de digerir que los vegetales. Así que, lo que los robustos gastaban en mantener su gran intestino para dar cuenta de vegetales, los habilinos lo ahorraban y la diferencia la invirtieron en cerebro, siendo la primera especie que tiene una capacidad craneal —600cc— mucho mayor que los 350cc de los chimpancés actuales.

Desde el origen de la vida en la Tierra, hace aproximadamente 3.500 millones de años, las reglas del juego han sido claras: la selección natural ha sido la jueza suprema de la evolución.

Este proceso es el que responsable de la increíble variedad y belleza de los millones de formas de vida, presentes o extintas ya, en el planeta. Pero la historia de los habilis esconde un verdadero punto de inflexión en la historia de la vida. El uso y fabricación sistemática de herramientas es, seguramente, la característica que mejor define a nuestro género, el género Homo. Aunque otras especies, como algunos primates superiores o los interesantes cuervos de Nueva Caledonia, han mostrado sorprendentes aptitudes para el manejo e incluso la fabricación de herramientas, lo cierto es que no puede compararse con las enormes cantidades de restos arqueológicos que nos dejó el primer —o uno de los primeros— integrante de nuestra familia, el Homo habilis. La historia de cómo nuestro linaje evolucionó, desde un primate que tanteaba el suelo extraño de las sabanas africanas, hasta la especie que ha colocado robots en Marte o una nave fuera del Sistema Solar, es bien conocida y responde a un proceso básico de retroalimentación, parafraseando al gran Eudald Carbonell: “erguirse sobre dos patas, fabricar herramientas con los miembros ahora libres, obtener carne con la que alimentar un cerebro creciente que ayudará a fabricar más y mejores herramientas… y vuelta a empezar.”

Este feedback, este circuito de retroalimentación fue un verdadero punto de inflexión en la historia de la vida y la evolución en nuestro planeta. Con cada nueva generación de Homos la selección natural fue cediendo, poco a poco, la batuta a una nueva versión de sí misma, la selección cultural.

Este el el primer artículo de una serie que publicando en el blog en los próximos meses y que recorre el camino hecho por Eudald Carbonell y yo mismo durante el rodaje de #BuscandoElFuturo, mi segundo documental que se estrenará en enero de 2015. Puedes ver En busca del primer europeo, mi primer documental sobre la evolución humana, en Youtube.


25 Comentarios

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root

Estimado señor Luis Quevedo, no puedo mas que echarme las manos a la cabeza cuando en su artículo leo lo siguiente “las reglas del juego han sido muy, muy sencillas: dado que los organismos tienden a reproducirse sin límite y los recursos son escasos, “las variaciones [de estos organismos] favorables tenderían a ser preservadas, mientras que las desfavorables serían destruidas”
Actualmente existen innumerables pruebas científicas de que tales afirmaciones son completamente falsas. Esa visión simplista de un fenómeno tan tremendamente complejo como es en realidad la evolución está ya muy superada. Casi semanalmente salen a la luz nuevos estudios (como por ejemplo este reciente y cercano http://noticiasdelaciencia.com/not/1...-y-narcisos ) que entierran cada vez más dicha visión simplista en una montaña de evidencias que la contradicen. Me da la sensación de que no es usted consciente de la enorme cantidad de fenómenos naturales observados y demostrados como la epigenética o la interacción de virus y bacterias en el genoma de especies superiores, que no encajan en absoluto en esa visión simplista Darwiniana de la evolución. Por lo que mas quiera, evolucione usted. No es por restarle mérito al notable trabajo de Darwin que fue interesante en su momento pero el conocimiento científico avanza y parece que usted se ha quedado estancado hace varios siglos. Si los matemáticos siguieran tan estancados en su campo como lo está usted nunca se habría desarrollado la informática o si lo hicieran los físicos todavía seguiríamos dando por buenas las leyes de newton y no nos habríamos planteado siquiera la existencia de átomos y partículas subatómicas. La realidad científica que ya conocemos estimado señor no debería permitir seguir afirmando a ningún biólogo serio que la evolución es un fenómeno simple con unas reglas “muy sencillas”. La competencia por recursos escasos de la que hablaba Darwin y que usted cita no es ni mucho menos el único mecanismo de la evolución sino solo uno de los muchos que ya conocemos. Si va usted a escribir un artículo pretendiendo hacer divulgación científica al menos tenga la gentileza de formarse e informarse bien primero para no seguir dando una visión obsoleta sobre el conocimiento actual.

GilGil

Me gustaría que aparte de criticar el artículo nos dieras una visión sobre esos otros modos de evolución (me estoy acordando de una conferencia de Margulis a la que asistí hace unos años) y si hay alguna estimación de cómo realmente se habría producido la evolución (si siempre un mecanismo predominante, si era cuestión del azar, etc).

root

Estimado Gil, no sería yo ni muy coherente ni objetivo si me aventurara a darle una teoría única de un fenómeno que se está demostrando tan increíblemente complejo como es la evolución. Aunque con la visión Darwinista clásica se ha llegado a tener cierta falsa seguridad acerca de la evolución esa visión simplista ya no se sostiene de ninguna de las maneras y va siendo hora de que la comunidad científica lo entienda, lo acepte y lo reconozca. La cruda realidad es que cuanto más sabemos mas nos damos cuenta que sabemos muy poco acerca de la evolución. No sabemos en que casos actúan ciertos mecanismos y en que casos actúan otros o si existen interacciones entre mecanismos evolutivos, ni si existe algún mecanismo “predominante” como usted sugiere. Los abundantes mecanismos evolutivos observados y de los cuales se van recopilando evidencias científicas lo único que nos permiten afirmar es que desde luego la evolución en absoluto es un fenómeno simple con unas reglas “muy sencillas” y mantener hoy en día semejantes afirmaciones en un artículo de supuesta divulgación científica es un error de bulto que constituye lo que yo llamaría sin lugar a dudas MALA CIENCIA.

Milú el BárbaroMilú el Bárbaro

Ya, pero es que esto no va dirigido a la comunidad científica, si no a la población en general que no sabe apenas ni quién fue Darwin.

Milú el BárbaroMilú el Bárbaro

Tampoco hay que ser más papista que el Papa. Esto es algo divulgativo… El nivel medio de la gente en cuanto a comprensión de la evolución deja mucho que desear, sólo hace falta preguntar un poco (incluso entre personas con formación superior) que difícilmente se entiende la diferencia entre darwinismo y lamarckismo.

Hay que ir paso a paso cuando de divulgar se trata. Es una simplificación, pero seguramente bastante necesaria.

busgosubusgosu

root,
Ha sido usted muy duro con Luis en sus apreciaciones, y usted también se confunde en algo importante, pensando que la evolución es cuestión de entidades que evolucionaron por génesis propia y simbiogéneis, porque si tenemos claro que todas la entidades desparecen sin dejar rastro ni herencia con el paso del tiempo, entonces la evolución no es cosa de entidades, sino que las entidades son una evolución.

root

Estimado busgosu, yo en ningún momento he escrito que “la evolución es cuestión de entidades que evolucionaron por génesis propia y simbiogéneis”, no cometa usted la falacia de atribuirme cosas que no he escrito. Yo simplemente afirmo que la evolución es un fenómeno terriblemente complejo, que cuanto mas sabemos más nos damos cuenta que sabemos muy poco acerca de ella pero lo poco que sabemos es precisamente que en ningún caso se puede afirmar seriamente con los datos actuales en la mano que la evolución es un fenómeno simple con unas reglas “muy sencillas” tal como afirma el artículo.

busgosubusgosu

Comparto las apreciaciones ultimas que ha hecho sobre la evolución, y perdone por presuponer erróneamente.

juljul

estimado redactor. porque siempre hacen fast forward en las explicaciones? porque no explican con algo de detalle como un ser llega a fagocitar a otro y vivir en simbiosis? (mitocondrias) o llegan a tener un diseño tan avanzado como complicado en un simple cilio?

Milú el BárbaroMilú el Bárbaro

Porque el artículo (o la serie de artículos) tratan sobre la evolución humana. No sé…

AlexAlex

Estimado root,

Usted ha citado la coevolución entre flores e insectos como un ejemplo de evolución compleja que va más allá de la “visión simplista” de la evolución darwiniana. Supongo que en este sentido también podría haber hecho referencia a la coevolución depredador-presa, a la coevolución parásito-huesped o a la evolución por selección sexual (hay que recordar que Darwin ya hizo refencia a algunos de estos tipos de evolución “más complejos”). Sea cual sea el mecanismo que ha “forzado” la evolución de una especie, por muy complejo que sea este, al final todo se resume en que algunos indivíduos están más preparados para reproducirse que los demás. Y “más preparados” quiere decir que son más eficaces haciendo lo que sea que tengan que hacer en cada caso para sobrevivir y propagar sus genes a las siguientes generaciones: conseguir más alimento, correr más rápido, localizar mejor las flores, hacerse más visible para los insectos, ser más atractivo para las hembras, tener mejores defensas contra los parásitos, parasitar mejor a los huéspedes, etc, etc. Estos son los “recursos escasos” a los que Luis se refería, no solo que haya muchas cebras y poca hierba (visión simplista a la que usted se refería, supongo). A lo que voy es que por muy complejo que sean los mecanismos evolutivos, al final todos dependen de factores tan simples y básicos como dominar los recursos escasos y reproducirse.

Creo que usted tiene razón diciendo que los conocimientos actuales sobre la evolución han avanzado muchísimo respecto a lo escrito en El origen de las especies, pero en mi opinión eso no quiere decir que las ideas de Darwin estén obsoletas, si no que solo son la base de todo, la punta del iceberg, y no por ello hay que desecharlas. Podríamos decir lo mismo de las leyes de Newton que usted mencionó. No por ser menos complejas que las modernas teorías de la física son falsas.

Saludos!

Evolution.Evolution.

“al final todos dependen de factores tan simples y básicos como dominar los recursos escasos y reproducirse.”

Pero para dominar esos recursos es necesaria la cooperación, no se trata de una lucha de todos contra todos por los recursos.

Luego está el registro fósil que no evidencia gradualismo, sino equilibrio puntuado, los cambios son rápidos y repentinos (en años geológicos), mientras que entre un cambio y otro hay un largo periodo de tiempo.

Lo que choca con que especies menos aptas vayan dejando paso a otras más aptas, pues ambas conviven durante millones de años y el cambio a otra nueva especie se da de manera fugaz.

busgosubusgosu

La evolución no tiene el sentido de superación de las adversidades para continuar como especie, porque inexorablemente toda especie tiende a desaparecer completamente.
Por mucha descripción que se haga sobre que especies siguen o no con existencia, según que adaptaciones, el fin ultimo de las progresivas transformaciones es que ninguna sirve para perdurar, luego la evolución no tiene ese sentido de progreso que se le atribuyen a las especies.

Esto significa que la evolución no tiene sentido racional o que puede ser racionalizado por el entendimiento que el hombre pueda percibir o dar a la vida, porque la evolución termina con todos los seres vivos, con la materia inorgánica y con las propias transformaciones que ella produce.

GilGil

Puedo entender y aceptar sin problemas que haya varios y/o diferentes mecanismos de evolución. Reconozco que el mecanismo que yo llamaría darwinista, que se sigue enseñando a nuestros hijos, es convincente (y perdonad las simplificaciones): se producen mutaciones y esos individuos “mutados” pueden tener más o menos opciones de sobrevivir, y la acumulación de mutaciones beneficiosas para sobrevivir puede dar lugar a nuevas especies. Y se puede ver como progreso en el sentido de que los nuevos individuos/especies son más aptos en ese medio para sobrevivir. Entiendo que este mecanismo está aceptado y probado.

También entiendo y puedo aceptar sin problemas teorías como las defendidas por Lynn Margulis (y que tuve el placer de oírselas en persona). Lo que me gustaría es que alguien dijera, o enlazara a alguna web, como se consideraría hoy en día que se produce la evolución.

busgosubusgosu

Mi visión de la evolución no está circunscrita en el orden de un esqueleto físico sobre el cual se producen continuos cambios, no está formulada sobre entidades físicas en el cuales ocurren los cambios, o que son los espacios donde su estructura originan dictamina el propósito de la evolución y su orden.

La singularidad de un ser vivo, especie, o el conjunto diferenciado de materia ordenada es una evolución, luego la evolución no es una cosa que pertenezca a las propiedades del orden que supone una singularidad. Lo que propulsa la evolución, haciendo que los cuerpos existan, se transformen, se reproduzcan, y se extingan, no es una característica propiedad de los cuerpos, es en lo que se materializa las propiedades del universo, que no pertenecen a nadie, que están en todo lugar siendo atemporales.

¡¡

1. Alguien puede aclarar ordenadamente en una linea de tiempo ¿cuántas especies, familias, linajes hay (sin ir muy lejos) relacionadas con nosotros?.

2. En la expresión “selección natural”; puedo entender ‘selección’ pero que alguien explique ¿qué es natural?.

3. La vida en la Tierra ¿hace cuanto comenzó?.

Milú el BárbaroMilú el Bárbaro

1. Explícate mejor. Relacionadas con nosotros están todas las especies del mundo, animales, vegetales, microbianas y lo que quieras. La cercanía o lejanía en el tiempo de un antecesor común puedes buscarla (siempre en base a estimaciones) en los típicos “árboles evolutivos” (Cladogramas, vaya)

2. Es “natural” en contraposición a “artificial”. Esta teoría Darwin la desarrolló, entre otras cosas, observando la selección artificial de especies domésticas llevada a cabo por el hombre. El ser humano, cuando ha identificado alguna característica interesante en un animal doméstico, ha buscado potenciarla en base a cruzar animales con dicha característica. Eso es selección artificial.

3. Es muy difícil de decir, entre hace 4.400 millones de años y 2.700 millones de años

Milú el BárbaroMilú el Bárbaro

En terminos de la comunidad científica sí. Pero esto es divulgación… ¿el habitante medio ha llegado a comprender siquiera el darwinismo?

Pues eso

TedTed

Me ha gustado la entrada, y mucho más el reportaje final, que no conocía. Que sea español me agrada aun más. Gracias.
Con respecto a los comentarios, bueno, siempre aparece alguien diciendo que el artículo es incompleto, que está superado, que si las nuevas teorías, evidencias, pruebas … etc etc aumentan más nuestra ignorancia que nuestro conocimiento y bla bla bla, es decir, no saben valorarlo en su contexto. Por mi parte, que estoy encantado con Naukas desde que lo descubrí, os doy las mil gracias por vuestra tarea de divulgación. Saludos.

PabloPablo

Creo que ustedes le están dando demasiadas vueltas al concepto de especie sin darse cuenta que se trata de clasificaciones hechas por el hombre a posteriori.
Hablan de la existencia de una “finalidad”, de un objetivo, para el proceso de la evolución sin entender que se trata de un proceso continuo, analógico, que nosotros “muestreamos” precisamente para comprender sus mecanismos que son multiples y variados. La “complejidad” es una cualidad subjetiva.

Quisiera proponer una pregunta:
¿Creen ustedes que las especies pueden entenderse como “variantes” de una misma “cosa” que se inició en nuestro planeta de forma desconocida y que podríamos llamar “vida”?

CristinaCristina

Primero debiéramos determinar que es lo que entendemos por “vida”.

Porque las probabilidades de que la vida haya surgido al azar son tan remotas que no parece muy científico el creer en esas teorías. Las cuales aún nadie a podido demostrar.

Por otra parte, el salto de materia organizada a materia inteligente es tan enorme que las probabilidades de que pueda surgir al azar son aún más remotas.

Por lo tanto, lo más científico es reconocer que apenas sabemos nada. Tan sólo retazos incoherentes de un fenómeno tan extremadamente complejo que muy posiblemente jamás lleguemos a comprenderlo por mucho que nos esforcemos. Aunque lo intentamos.

CristinaCristina

Esto no es divulgar ciencia. Lo de este artículo es un mero acumular tópicos manidos bastante anticuados.

A día de hoy lo más científico es asegurar que la evolución de las especies, si acaso eso ha existido en alguna ocasión, es un fenómeno extremadamente complejo del que apenas sabemos nada.

Además, de lo poco que sí sabemos es que LAS ESPECIES EVOLUCIONAN MUCHO MÁS POR COLABORACIÓN QUE POR COMPETICIÓN ENTRE ELLAS.

Pero para reconocerlo hay que tener humildad y renunciar a la función de predicador de nuevas ideologías pseudo-científicas a la que mucha gente con formación científica es tan propensa.

AlvaroAlvaro

La selección natural de Darwin es el principal mecanismo que permite el fenómeno de la evolución y que yo sepa no ha sido desconocido ni negado por ningún científico evolucionista, aparte del diseño inteligente, unido posteriormente y corroborado por la genetica, la simbiogenesis, la epigenētica , la transferencia horizontal de genes y demás mecanismos que puedan surgir son complementarios pero no por esto carentes de importancia ni mucho menos. La idea central del darwinismo sigue vigente como la supervivencia del más apto y no es como se ha demostrado una tautología. En que revista u órgano científico serios se afirma que las ideas bąsicas de Darwin están ya superadas? que no sean por supuesto las de Behe y demás creacionistas. Vendràn por supuesto nuevos mecanismos que apoyen los ya existentes para explicar el fenómeno evolutivo pero que no necesariamente invaliden la idea central de la selección natural. Las teorías Newtonianas tienen vigencia y funcionan a la perfección en las condiciones en que nos acostumbramos a mover.

CristinaCristina

Este mensaje tuyo, Alvaro, es mera ideología.
Dices: “La selección natural de Darwin es el principal mecanismo que permite el fenómeno de la evolución…”. Es decir, que según tú, son las teorías de Darwin las que permiten la evolución y no que vengan a explicarla, en el caso supuesto de que se haya producido.
He dicho supuesto, por que dicha teoría es eso, mera suposición. Ya que no se ha encontrado el eslabón perdido de especie alguna. Y jamás se encontrará. Te dejo a tí estudiando el porqué no se encontrará.

Dices seguidamente: “…no ha sido desconocido ni negado por ningún científico evolucionista, aparte del diseño inteligente, unido posteriormente y corroborado por la genetica, la simbiogenesis, la epigenētica , la transferencia horizontal de genes …”. Por supuesto, ya me dirás tú a mí quién se va a atrever nadie a discrepar cuando el mundo científico es un mundo cerrado donde se lapida al que se atreve a discrepar. Pero si quieres leer a discrepantes ya lapidados dímelo y te presento a unos cuantos.

Y finalmente nos mencionas las revistas científicas. Cuando todo el mundo sabe que el 95% de lo publicado carece de rigor científico. Pero de algo tienen que comer.

Te lo repito. Lo que dices es mero condicionamiento ideológico. De científico no tiene nada. Si quieres decir algo científico explícanos que función tienen los genes y que es el ADN. Por que por lo que dices me parece que no tienes ni idea.
.

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