Hitos en la red #40

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Existe un planeta habitado por robots. No, no es ciencia ficción. Existe realmente. Es Marte. Y envían una información fascinante a la Tierra. En la serie Bitácora de Curiosity, Daniel Marín consigue transportarnos a la época de los grandes viajes de exploración, esta vez a bordo de un vehículo del tamaño de un Mini. En Bitácora de Curiosity 41: en las faldas del monte Aeolis, hay momentos en los que, aunque lo que estás leyendo sea un registro de bitácora, parece que sea una novela de acción, con la preocupación por el estado de las ruedas o el encuentro con algo “extramarciano”. Si hoy solo lees un artículo de los recogidos aquí, que sea este.

La exploración también está presente, como en la época gloriosa, en los intentos chinos de explotar la riqueza mineral de la Luna. Van poco a poco, y paso a paso. De momento ya han conseguido algo que en su día hicieron los Estados Unidos y la extinta Unión Soviética: La sonda china Chang’e 5-T1 regresó de la Luna.

En los grandes viajes de exploración es necesario orientarse y saber donde está uno. Para ello se pueden usar triangulaciones, aunque ello pueda degenerar en juegos durante las largas horas de travesía como en 56 puntos para triangular de Clara Grima, o hacer uso Del magnetismo terrestre (I), aunque no se sepa muy bien en qué consiste.

Cuando los humanos exploramos, una parte fundamental de la logística es la disponibilidad de agua. Para localizar fuentes de agua durante el viaje podemos usar la última tecnología de moda, Un actuador inteligente de grafeno que responde a la humedad ambiental de Francisco R. Villatoro, o, si lo que exploramos es el monte de aquí al lado, guiarnos por señales biológicas, como el croar de las ranas, aunque puede que no sea un método muy fiable como pone de manifiesto Mucha agua o muy poca, de Juan Ignacio Pérez Iglesias.

El proceso de exploración suele ser emocionante, pero llega un tiempo en el que hay que reflexionar sobre lo explorado. Es en este momento cuando se decide indagar en profundidad algo que hemos descubierto. Es lo que ha pasado con el descubrimiento que hizo Andrew Lawson en 1895 cerca del lago de San Andreas (a lo mejor te suena el nombre de un videojuego), Y la falla de San Andrés se salió de cuentas (otra vez) de Nahum Méndez. O con las distintas teorías sobre esa materia desconocida que hemos encontrado en nuestra exploración del universo, Nuevo modelo para la materia oscura de Francis.

La exploración es fascinante porque aúna aventura, conocimientos pasados y nuevos, científicos técnicos y humanísticos. Podría decirse que es el doctorado total. Lo malo es que te toque un director de tesis como el de La lección… de aritmética, de Marta Macho.

Un momento. No seamos antropocéntricos, que los humanos no son los únicos que exploran. Que se lo pregunten si no a las tortugas bobas que aparecen en Migraciones épicas de Javier San Martín.



Por César Tomé López
Publicado el ⌚ 2 noviembre, 2014
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