Análisis de una sentencia única en España contra un vidente

"El espacio televisivo de videncia Yara Magia Azul" - imagen Manuel Carballal
“El espacio televisivo de videncia Yara Magia Azul” – imagen Manuel Carballal

La cosa sería de chiste si no fuera esperpéntica y afectara a personas inocentes. Un vidente que trabaja en Tenerife ha sido condenado a cuatro años de prisión por fraude. ¿Es que sus superpoderes no podían prever este fin? Está claro que el chiste fácil no es suficiente para luchar en contra de las pseudociencias y el fraude asociado a ellas.

De hecho, en España es mucho más común llegar a sentencias de cárcel contra médicos u otros profesionales con carreras científicas por mala praxis o negligencia que a un tarotista o a un vidente por estafa.

En la (se supone) tranquila isla de Tenerife hace unos días se ha dictado una sentencia contra un vidente: cuatro años de cárcel y la devolución de 60.000 euros estafados a dos hermanos procedentes de una zona rural de la isla y con un escaso nivel cultural.

Es de las pocas sentencias que se conocen en España con pena de cárcel por una práctica así y el caso puede sentar un interesante precedente en varios sentidos. En 2012 un vidente fue condenado a 15 meses pero aquella pena no implicaba la entrada efectiva en prisión como en esta ocasión. No obstante, la sentencia aún no es firme puesto que el condenado puede recurrir al Tribunal Supremo.

Hemos subido a los servidores de Naukas la sentencia completa para quien quiera consultarla. Podéis encontrar el PDF en este enlace.

La resolución de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife recalca el hecho de que es el engaño y la videncia lo que es constitutivo de estafa. La condena contra “Víctor Manuel Valdivieso Hernández, conocido con el original apodo de ‘El Brujo’, lo reconoce como “autor responsable de un delito de estafa de los artículos 248 y 250.1.4º y 5º a la pena de cuatro años de prisión, con accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo, y multa de 3.000 euros”, tal y como se recoge en el documento oficial. Además, en concepto de responsabilidad civil indemnizará a los demandantes (dos hermanos de una zona muy rural del norte de Tenerife) por una cuantía de casi 60.000 euros, que es el 90% de lo que les llegó a cobrar por sus servicios.

En la sentencia se reconoce que ‘El Brujo’ viene ofreciendo servicios de “ocultismo”, “esoterismo” y “misticismo” en su consulta de Santa Úrsula, con el nombre comercial “Yara Magia Azul”, y publicita sus servicios en la cadena de televisión “El Día TV”. Esta publicidad ha sido esencial a la hora de dictar sentencia y, si se interpone recurso y queda ratificada en el Tribunal Supremo, puede marcar el camino de posteriores sentencias en casos similares (Edit ver comentarios).

La historia se inicia, tal y como se explica en la sentencia y relata el propio abogado de la defensa cuando ambos “ante la aparición en su propiedad de un animal muerto y de otros objetos que relacionaron con prácticas de brujería, tras haber visto en televisión al mencionado Víctor Manuel Valdivieso Hernández, decidieron contratar sus servicios a principios del mes de diciembre”.

El abogado de Dominga y Felipe es Carlos Álvarez y señala que “para mis clientes, el hecho de que salieran en televisión era un signo de que se trataba de una persona válida y eso les daba confianza”. De hecho, a él mismo lo contactaron porque es un abogado que también tiene un programa en una televisión local. Aquí, una de las claves de esta sentencia donde se demuestra la potencia de la televisión para dar pábulo a este tipo de prácticas.

En este sentido, para el profesor de Derecho Civil de la Universidad de La Laguna (ULL), Luis Javier Capote es “interesante el hecho de que se relacione con un espacio televisivo de un medio local, ya que en otras comunidades autónomas el concurso de licencias para la TDT ha establecido entre su clausulado ciertos vetos a según qué contenidos como la pornografía o la videncia. Sería interesante que el Gobierno de Canarias reflexionare sobre este particular. Las cadenas televisivas son medios públicos de gestión igualmente pública o privada, y creo que en el espíritu de sus normas rectoras hay espacio para argumentar que estos contenidos -que difunden la superchería, el oscurantismo y facilitan el control por medio del miedo- quedaran fuera”.

Volviendo al relato que consta en la sentencia, una vez que los hermanos contactaron con el vidente, “el acusado pudo constatar la ignorancia y vulnerabilidad de ambos; su grave preocupación por la posible pérdida de una finca” que estaba “siendo objeto de una reclamación judicial; que ambos cuidaban de otra hermana discapacitada enferma de epilepsia; y que ninguno de ellos estaba casado y vivían solos en el campo”.

El abogado de ambos hermanos es Carlos Álvarez y relata que “les hacía entrar por separado a su consulta y que les prohibía que hablaran entre ellos del asunto”. Además, según explicó uno de ellos ante el juez, “quemaba alguna sustancia que emitía humos durante la sesión, lo que le aturdía”. Como ejemplo de los cobros realizados hay que destacar que en solo dos días el vidente les llegó a cobrar cantidades de “600, 1.500 y 4.000 euros”. El resto de los pagos se produjeron a lo largo de varios meses.

Carlos Álvarez explica que sus clientes llegaron a su bufete y le explicaron que habían pagado a este vidente del norte de Tenerife unos 70.000 euros en total (los ahorros de toda su vida), porque les había prometido que, con sus prácticas, iba a curar a su hermana epiléptica y que les resolvería esos problemas legales relacionados con sus propiedades. “El juez dictó sentencia por fraude continuado”, explica el abogado, no por considerar que la videncia en sí es un fraude “sino porque prometía realizar labores como sanaciones o resolución de documentación que está más allá de sus funciones”.

Ahí está la clave, porque la videncia es legal en España, no se le considera en sí misma un fraude.

La pregunta es ¿esto creará conciencia social como para que estas prácticas se consideren fraudulentas? La respuesta la aporta la catedrática en Sociología de la Universidad de La Laguna, Teresa González de la Fe, que ha trabajado mucho sobre Pseudociencias:

“Me parece que este tipo de sentencias, y el hecho de que sean tan publicitadas, contribuye a crear conciencia de que este tipo de servicios de videncia siempre son fraudulentos. El juez parece hilar fino al separar la prestación de un ‘servicio’ de videncia u ocultismo -que considera que en sí mismo no es estafa- del fraude que supone inducir a error a las víctimas y lucrarse a costa de ellas. En mi opinión, esos supuestos servicios suponen un fraude puesto que se crean expectativas que es imposible que se satisfagan. Si contrato a un tarotista para que me lea el futuro, el fraude reside, a mi juicio, en que es imposible que el futuro de nadie pueda adivinarse, y ahí reside el engaño. Aunque para que el engaño sea posible, la víctima ha de tener la creencia de que el futuro es legible y que la baraja lo puede descifrar. De nuevo, con lo que nos encontramos es con la ignorancia y la superstición, que son el caldo de cultivo de estas prácticas y de los que se lucran con ellas”.

Momentos hilarantes en el juicio fueron cuando ‘El Brujo’ explicó a los presentes cómo realizar un ‘lavado’, algo que según la demandante “realizaba tras hablar con el Universo para pedirle la curación de la hermana enferma”, explica el abogado y añade que “les prometía un certificado de curación. Un documento firmado por él mismo”.

En este sentido, el profesor de Derecho Civil de la Universidad de La Laguna (ULL) Luis Javier Capote explica que “la resolución de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife recalca el hecho de que es el engaño y la videncia lo que es constitutivo de estafa. La razón de esta afirmación viene dada por el hecho de que dicho delito requiere una serie de presupuestos para su existencia, siendo fundamental el concepto de ‘engaño bastante’. En este concepto hay una doble consideración objetiva y subjetiva. La primera hace referencia a la sostenibilidad del fraude, esto es, que se dibuje algo posible, lo cual, tratándose de una superchería tan burda como la videncia, es un tanto difícil; la segunda se refiere a la cultura, formación y conocimientos de la posible víctima. En este caso concreto, queda patente que las características de las personas defraudadas les hacían especialmente vulnerables a estas maquinaciones insidiosas”.

En el juicio, pese a que ‘El Brujo’ trató de justificar los pagos (que sumaron una cantidad de más de 70.000 euros) en la compra de objetos esotéricos, se demostró (literalmente en la sentencia) que “estos fabulosos pagos no tenían justificación alguna, resultaban absolutamente irracionales, carecían de cualquier proporción imaginable con lo que pueda llegar a ser el pago a un médium para que rece o invoque espíritus, y solamente encuentran explicación en el contexto de un sometimiento de la voluntad al que la víctima es inducida por quien, aprovechándose de sus vulnerabilidades e ignorancia, le lleva a creer hechos absurdos como su situación de grave peligro, su propia muerte, el empeoramiento de la salud de su hermana o la posibilidad de sanarla”.

En este caso, la condena no solo se halla en el engaño relacionado con la salud sino que, demuestra, que el acusado “aprovechándose de la ascendencia sobre los hermanos que ya había cultivado y de su evidente credulidad e ignorancia, les hizo creer que tenía un pariente juez en Las Palmas y que conocía a un notario de Tacoronte que podían mediar y hacer gestiones para que el pleito se resolviera de forma favorable para ellos. Por estos servicios, el Sr. Valdivieso reclamó (y obtuvo) el pago de otros 19.990 €”.

En la sentencia se vuelve a dejar claro que en España es legal ofrecer rezos o conjuros con este párrafo: “Pues bien, el ofrecimiento al público de servicios de magia, rezos, conjuros o semejantes, por sorprendente que pueda parecer la adquisición de los mismos, constituye una acción socialmente adecuada de la que no puede derivarse responsabilidad: quien cobra por hacer rezos, invocar espíritus o espantarlos, o neutralizar la magia de que alguien pueda haber sido objeto, no comete por ello un delito de estafa; y es irrelevante si quien ofrece esos servicios conoce (o incluso se aprovecha) del error de quien le reclama tales servicios, que se representa internamente que la intervención del médium, mago o curandero puede llegar tener unos efectos realmente imposibles. En estos supuestos el posible error de quien contrata no es imputable a la conducta de quien ofrece la magia, sino que la particular forma de entender la realidad de quien paga por este tipo de servicios es exclusivamente imputable a su propia cultura y “creencias ajenas a la conducta del acusado” (STS 20-12-2001; en el mismo sentido, STS 2-2-2007).

El profesor de Derecho de la ULL explica en este sentido que: “la videncia (al igual que otras prácticas pseudocientíficas) es tolerada en el sentido de que, desde la perspectiva jurídica quien se arriesga o participa en esas prácticas (esto es, la clientela) deben o deberían saber que nada de eso es real o veraz. Solo en casos como el que aquí nos ocupa (especial indefensión intelectual) o en otros en los que se ha producido un daño más allá de lo patrimonial (lesiones o incluso muerte, en los casos en los que el practicante de la pseudociencia se embarca de forma insensata en casos de índole sanitaria) se produce un resultado judicial condenatorio”.

En este mismo sentido, Capote insiste en que “el Derecho es un tanto “cruel” con la “víctima”, ya que se rige por una máxima según la cual las normas solo ayudan a quien se ayuda a sí mismo y se rige en sus asuntos con una diligencia adecuada. Dicho de forma llana, tiene poca tolerancia y menos compasión aún por quienes, teniendo cultura, formación y medios para informarse caen plácidamente en las redes de estos artistas del engaño. Hay casos limítrofes -como por ejemplo, aquellos en los que la persona, pese a su nivel intelectual y cognitivo, se agarra a un clavo ardiendo (pensemos en Steve Jobs)- pero la razón de esta “permisividad” puede ser más profunda. Supongamos por un momento que eliminamos del panorama comercial la videncia y restamos a libre albedrío de las personas la posibilidad de elegir, lo que yo llamo el derecho fundamental a la necedad”.

El propio profesor se pregunta “¿Qué motivo o razón habría que invocar para justificar esta interdicción? Autores como Javier Cavanilles (en su libro El tarot ¡vaya timo!) postulan esta posibilidad y critican al legislador y a la judicatura por su tibieza, alegando que estamos ante un engaño basado en la irracionalidad. Sin embargo, si usáremos ese argumento se abriría una senda que nos llevaría a terrenos más pantanosos desde el punto de vista social. ¿Qué otro aspecto humano está basado en la creencia y situado fuera de la razón? ¿Nos planteamos en consecuencia la prohibición de la religión?”. Buenas preguntas.

Es evidente que todas estas prácticas existen porque hay una gran aceptación social de las mismas. La catedrática de Sociología de la Universidad de La Laguna (ULL) y experta en Pseudociencias, Teresa González de la Fe, reflexiona que “esta situación refleja la permisividad y tolerancia social hacia las supersticiones y el escaso aprecio social a la ciencia. La videncia, el ocultismo, las magias y ese tipo de actuaciones se desarrollan, me parece, en una indefinición legal. Parecen pertenecer al campo del entretenimiento y los gustos personales, al ámbito sagrado de la libertad privada, dejando de lado el hecho de lo que promete el “servicio esotérico” es un engaño, pero en ningún lado se deja claro que lo es, que es ficción, que es un entretenimiento. Cuando vamos al cine o al teatro, sabemos que lo que ahí sucede es ficción. Cuando se va al tarotista o al sanador, este carácter ficticio no queda explícito”.

Lo más curioso de estas prácticas pseudocientíficas es que la propia Agencia Tributaria tiene un ítem para la videncia, algo que hasta cierto punto le podría dar validez a esta curiosa profesión. El profesor de Derecho de la ULL insiste en que “el hecho de que haya un ítem para la videncia en el ámbito de la Agencia Tributaria no da validez científica (siquiera moral) a estas prácticas. El Derecho no es una ciencia y su campo se ha situado siempre en pie de igualdad pero con independencia respecto de las ciencias, las humanidades o las artes, de modo que no podemos invocar esto como justificación de la validez de lo que está probado que no funciona (de la misma manera que la consideración de la pseudomedicina homeopática como “acto médico” no convierte al agua con azúcar en una terapia médica). En fechas muy recientes se ha producido una resolución del orden social que condena a un empresario “de la noche” a formalizar los contratos de trabajo de una serie de mujeres que ejercían la prostitución sin que fuera un caso de trata de féminas o proxenetismo. ¿Se trataba con ello de legalizar la prostitución o de considerarla aceptable? Ni mucho menos, pero aquí como allí, lo que se busca es someter a tributación y contribución a la seguridad social un dinero que se está moviendo. Este fin recaudador no tiene nada que ver con la demostración (inviable) de la validez de estas prácticas. En otros países, la normativa en materia de publicidad vinculada al Derecho de los Consumidores es mucho más dura y las indemnizaciones tienen un valor ejemplarizante. Aquí, ejemplos como el de las famosas pulseritas holográficas indican que el beneficio es mayor que la sanción”.

Este artículo nos lo envía Verónica Martín Jiménez, estudió periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y se licenció en la Universidad de La Laguna. Es Experta en Comunicación de la Ciencia por la UNED. Fue fundadora del periódico La Opinión de Tenerife en el año 1999 y subdirectora del periódico Diario de Avisos. Tras ese período participó en la creación de la primera empresa de comunicación especializada en Ciencia y Cultura de Canarias, Cmayúscula, con el que ofrece asesoramiento en comunicación externa a entidades como el Instituto de Astrofísica de Canarias, la Fundación General de la Universidad de La Laguna o Museos de Tenerife, entre otros.

22 Comentarios

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Antonio Samsa (@asmystes)Antonio Samsa (@asmystes)

Una pregunta: “abogado de la defensa” no sería en este caso el abogado del demandado?

IusIus

Una aclaración. Las sentencias de la AP no sientan jurisprudencia pues las únicas que marcan la dirección de posteriores sentencias son dos o más sentencias del Tribunal Supremo en el mismo sentido o las interpretaciones del Tribunal Constitucional que colisionan directamente con el poder legislativo.

Como se indica en el artículo, si se evita condenar de forma más severa a los videntes y timadores de esta clase es porque hay sacacuartos más pesados y socialmente más arraigados en la cultura popular. Entrar profundamente en este tema nos conduciría a temas mucho más complicados de solucionar como el derecho fundamental a la libertad religiosa, ideológica y de culto y sus implicaciones, a sumar a todas las instituciones dedicadas a temas religiosos.

Irreductible

Hola Lus: Ya que hablamos de precisión te diré que la frase en cuestión (la única en todo el texto sobre ese tema) NO dice que siente jurisprudencia, si la lees pone exactamente que “puede ser relevante para sentar jurisprudencia”. Se refiere exactamente a eso, puesto que la sentencia aún no es firme y en caso de que se recurra al TS y éste la confirme sí sería un primer precedente.

IusIus

Si hablamos de precisión, el párrafo dice lo siguiente:

“Esta publicidad ha sido esencial en el caso y, según los juristas, relevante para sentar jurisprudencia.”

Que yo he querido entender el significado que se pretendía pero interpretada literalmente dice que la publicidad ha sido esencial y relevante para sentar jurisprudencia. Vamos, una salvajada.

Igual se debería matizar ese párrafo.

Saludos.

IusIus

“Esta publicidad ha sido esencial a la hora de dictar sentencia y, si se interpone recurso y queda ratificada en el Tribunal Supremo, puede marcar el camino de posteriores sentencias en casos similares.”

Así sería más correcto.

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Irreductible

OK, yo también creo que de esa forma está más claro así que lo he añadido. Un saludo.

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JuanJuan

(…) “sino porque prometía realizar labores como sanaciones o resolución de documentación que está más allá de sus funciones”

¿Cuñales son las funciones de un vidente?

Azud

Supongo que las funciones de un vidente es adivinar el futuro o cosas ocultas. En el caso del vidente de marras, incapaz de ver adivinarsu propio futuro, ¿cabría tambien el agravante de mala praxis?

FKvonSavignyFKvonSavigny

Interesantísimo artículo, enhorabuena.

Sólo una corrección. Al referirte a la prostitución, señalas que la última sentencia dictada al respecto no es un intento de “legalizarla”; pero en España, la prostitución (ejercida de manera libre y voluntaria) es una actividad legal, asimilada por la Audiencia Nacional al arrendamiento de servicios en su sentencia de 23 de diciembre de 2003 (http://www.lexnova.es/pub_ln/Juris_g...2004/03.htm), confirmada en casación por el Tribunal Supremo (http://www.poderjudicial.es/search/d...erface=true).

Del mismo modo, hay una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, de 20 de noviembre de 2001, reconociendo a la prostitución (siempre ejercida de manera libre y voluntaria) la condición de “actividad económica” a efectos de la libertad comunitaria de prestación de servicios (http://portal.uclm.es/descargas/idp_...itucion.pdf)

Pero esto sólo es un obiter dicta, el artículo sigue siendo brillante.

Miguel EspinosaMiguel Espinosa

Pues esperemos que se concrete la condena, porque muchas estafas así quedan sin justicia escudándose en la libertad ideológica y de culto. No me sorprendería que este estafador inventara que se persiguen sus creencias, ya no ante el juez sino ante los medios, que se ve que tiene acceso fácil a estos.

Edertano

Me parece bien que se condene a este estafador. Muchos se aprovechan de la ignorancia de la gente, sobre todo de personas mayores. El caso lo escuché por la radio y este individuo le iba sacando cada vez más y más a los hermanos. Además, este estafador ya habia sido denunciado otras veces.

Azud

Oiga Ud. … yo ya soy mayor y me mosquea sobremanera que se nos prejuzgue como sifuesemos unos tarados mentales por razón de la edad. La necedad no tiene fronteras,… ni edad.

DarylDaryl

Esta claro que la Ley y la justicia solo sirven para los que tienen recursos ya sean económicos o intelectuales y este, como se indica en texto, es un caso paradigmático.

Pero lo más vergonzoso y nos muestra la panda de desfachatez en la que caen no solo tribunales sino tambien los legisladores es que, a diferencia de otras prácticas, consideren no que la videncia sea legal, SINO QUE TENGA QUE SER EL PROPIO CIUDADANO el que se informe acerca de su inutilidad y que solo los “limitaditos” puedan reclamar.

Para otras prácticas y productos el ciudadano (sea cual sea su formación) es un PERFECTO IMBECIL para la ley y necesita ser advertido.

¿No es de común conocimiento que la lejia es un toxico venenoso? entonces ¿por que lo avisan en las botellas?. ¿No sabemos todos que los medicamentos tienen contraindicaciones? entonces ¿por que en la publicidad de la televisión nos dicen que consultemos a un farmaceútico? ¿No sabemos, a estas alturas lo malo que el tabaco? ¿porque nos tienen que avisar del riesgo de muerte que implica su uso?.

Da la sensación que cuando “usamos” servicios sanitarios o recursos publicos por imprudencias o malos hábitos debemos “ser advertidos” porque somos todos una panda de tontos del culo ignorantes, pero cuando nos estafan nuestro dinero con promesas delirantes (otro caso similar en el que ciudadano tenia “que saber” es el de las preferentes) los avisos desaparecen.

No abogo por prohibir la videncia. Cualquiera puede creer o pasar el tiempo en lo que quiera por muy absurdo e inutil que sea: jugar a la loteria, ir a rezar a un templo, llorar antes las desgracias de los taraos del salvame o vaciar bodegas enteras, pero si se permite su uso y este ha demostrado tener consecuencias social y persolmente inaceptables o desatrosas: adicciones, ruinas económicas y familiares, daños para la salud etc. QUE SE ADVIERTA en publicidad y práctica, de su peligrosidad, inutilidad y gastos económicos que conlleva, porque tiene bemoles que una televisión pueda anunciar a un fantasma exóterico, aunque sea a las dos de la madrugada, pero no una marca de ginebra.

Isidoro Martínez Vélez

A mi me parece que la falta de información completa, incluyendo riesgos o constancia de avales rigurosos de eficacia (o su ausencia), produce menoscabo en la capacidad libertad de decisión de la persona, independientemente de su capacidad intelectual.
Supongo que es una vía que jurídicamente ya se habrá intentado utilizar, pero prefiero comentarlo a dejarlo en mi cabeza 😉

JDiazJDiaz

Sere muy cruel, pero como se apunta, si acudes a un estafador y te estafa, alla tu.

Personalment eno siento lastima alguna por cualquier perjuicio, por grave que este sea, si es fruto de la supersticiony la ignorancia, ambas cosa son superable voluntariamente.

Lo grave serie y es si tales estafadores obligaran o se nutrieran del herario publico — cursos universitariso de homeopatia (?) —, o fuera obligado participar y pagar por ellos independientemente de tu opinion — Los certificados de buena conducta del parroco, afortunadamente extintos —.

Por desgracia, los pueblos tiene lo que se merecen y mucho menos de lo que deberian recibir.
Yo les multaria por tontos y les condenaria a cursar estudios unos pocos años, para que se les pase la tontuna.

JDiazJDiaz

Me imagino que es un montaje preparado, pero la verdad, estoy muy de acuerdo, hay algo que llevo tneiendo claor hace años, ser tolerante, civico y pacifico es ser gilipollas, porque ademas de hacerte la puñeta, que ellos — muchos — ni respetan, ni toleran ni son pacificos, encima se rien en nuestra cara.
¿Cuanto es? ¿600 euracos por darles una patada en los güegos? ¡Pongame dos!

Por ser algo maniqueista, los buenos siempre llevan las de perder porque respetan las normas y limites que los malos se pasan por el forro, asi que siempre se aprovechan.

¿Solucion? No hay. Porque si te tomas la justicia, no solo eres como ellos sino que ademas la “ley” cae con toda dureza sobre ti, por tonto.
Y si no te definedes, pues otra vez tonto.

La verdad es que nos merecemos una extinción masiva.

Por lo pronto yo ya eche escaleras abajo a unas que me venian a vender para la semana santa, yo no voy a predicar el racionalismo a su parroquia ¿que tienen que venir a molestarme ellos a casa? Asi que a escobazos.

Combatir un poco la impunidad de la superstición quizas sea poco civilizado pero es necesario, creo yo

Gab.Gab.

Desgraciadamente buena parte de la “Lógica Jurídica” esta contaminada por beber de la fuente del Derecho Canónico. El Magistrado ponente de la Sentencia como el mismo abogado que nos la intenta desgranar en este articulo “creen” que es licito y lógico lo que el obviamente es perpetuar la magufería en su sustrato mas original. De ahí las argumentaciones sin ninguna base, sustento o lógica pero que son soltadas como dogma de fe por los juristas. En nuestro caso, la Iglesia Católica tiene tentáculos dentro de la vida Jurídica de los que ni los mismos Juristas son conscientes.

L. SanchezL. Sanchez

Ya va siendo hora que desde las instituciones se combata este tipo de estafas. Además de que cada uno debemos de aportar nuestro granito de arena a que la gente no acuda a este tipo de personajes.

EmmanuelEmmanuel

Aunque es un avance, la sentencia incluye frases muy preocupantes.

Me parece hilarante la frase “que está más allá de sus funciones”: ¿Cuales son las funciones de los “videntes” según ese juez? ¿Existe alguna ley que fije las funciones de los “videntes”?

quien cobra por hacer rezos, invocar espíritus o espantarlos, o neutralizar la magia de que alguien pueda haber sido objeto, no comete por ello un delito de estafa

No comete delito de estafa quien vende unos productos afirmando que tiene unas características que en realidad no tiene. Por definición ese acto es una estafa.

deben o deberían saber que nada de eso es real o veraz

Entonces ninguna estafa es una estafa.

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