Estudia esto porque tiene más salida

Conozco a demasiada gente que ha estudiado carreras porque eran las que tenían más salida, las que les recomendaron sus padres o profesores porque se les darían bien, pero no por vocación o pasión por algo. De hecho creo que lo difícil es tener una pasión clara con 16 o 17 años y tomar una buena decisión. Estas personas acaban dedicándose a profesiones que terminan por querer, porque no queda otra; hay que amar lo que uno hace a pesar de todo, buscarle lo bueno, porque de hecho creo que todas profesiones tienen algo hermoso que hay que aprender a ver.

El problema surge cuando sí había una vocación y las circunstancias impiden llevarla a término: padres autoritarios, problemas económicos, mil razones.

Mi padre quería que yo me hubiese dedicado a la Economía, porque era buena en Matemáticas y tenía más salida que la Ciencia. Estaba a punto de empezar el Bachillerato y realmente me debatía entre estudiar Filología hispánica, Filosofía y Química. Letras o Ciencia. Mi debate era complejo porque me imaginaba dedicando mi vida a cualquiera de estas carreras.

En el centro en el que estudiaba nos hicieron unas pruebas para comprobar nuestras aptitudes y aconsejarnos la mejor opción. Sorprendentemente las pruebas coincidían con la opinión de mi padre, así que como la Política y la Economía a esa edad me parecían también interesantes, tenía la idea de que podría llegar a cambiar las cosas, crear una sociedad más justa, lo normal en una niña de 15 años, así que les hice caso y me apunté en el Bachillerato de Ciencias Sociales.

Estuve todo el verano dándole vueltas a la cabeza, preguntándome si había hecho lo correcto y una semana antes de empezar el curso decidí llamar al centro escolar y cambiar de Bachillerato. Las Ciencias Sociales me parecían la peor solución, quedarme en un punto medio, ni Ciencias ni Letras, lo que para mí suponía asumir la mediocridad. Mi debate era estudiar Ciencia o Letras. Mi razonamiento quizá fue inmaduro, pero me ayudó a tomar una decisión: puedo seguir leyendo poesía, novela, yendo al teatro, viendo Arte, sin tener que estudiarlo, podré seguir disfrutando de ello, pero con la Ciencia no pasa eso, por mucho que lea por mi cuenta nunca sabré todo lo necesario como para sentirme a gusto, así que estudiaré Ciencia de forma reglada y seguiré escribiendo y leyendo por mi cuenta sobre todo lo demás. Eso fue lo que hice a lo largo de mi vida.

Fue una decisión que causó disgustos en casa, pero asumible: por lo menos me había decantado por la Ciencia. No creo que mi padre aplaudiese la idea de estudiar Filología o Filosofía, porque “no sirven para nada”, “no tienen salida”, “no te harás rica con eso”.

Cuando empecé el curso y fui al laboratorio sentí que había tomado una decisión que me gustaba. No sabía si era la correcta, pero me hacía feliz. En realidad eso es lo correcto, pero por aquel entonces no lo sabía. Después me imaginaba haciendo el mismo trabajo que hacía mi profesor de Química. Me embelesaba su forma de explicar las cosas, cómo conectaba con nosotros, cómo se desinhibía en clase y nos hacía partícipes de su pasión. La Química me fue pareciendo cada vez más la Ciencia más compleja y bella que podría existir. No sólo quería estudiar Ciencia, quería enseñársela a los demás.

Terminé el Bachillerato con una buena nota, nada me impedía entrar en cualquier carrera. Mis padres, compañeros y profesores me animaban a estudiar Medicina, porque era la carrera de la gente lista. Los médicos siempre me habían parecido gente importante, y eso, sobre todo a esas edades, seduce. Pero yo no quería hacer algo para sentirme importante, quería hacer algo que me enamorase y la medicina me daba igual. No soñaba con operar, ni con tener pacientes, ni con un título ostentoso. Yo quería ser profesora de Ciencia, enseñarle a los chavales lo mismo que me habían enseñado a mí: a ver la belleza de las cosas. Y para mí la belleza estaba en la Química, era la Ciencia que me parecía más pura.

Las dudas no se difuminaron ahí. Ahora tendría que decidir si estudiaba Química o Ingeniería química. No sabía la diferencia, y la idea preconcebida que tenía es que la Ingeniería era mejor porque se suponía que era más difícil. De nuevo pensaba eso de que los ingenieros son gente lista e importante. ¿Cuál era la diferencia? Se me ocurrió mirar las asignaturas que se impartían en cada carrera. La impresión que me llevé es que la Ingeniería era la Química aplicada a nivel industrial, que tendría que diseñar reactores y cosas grandes, y eso estaba bien, pero no era lo que yo buscaba, yo quería saber Ciencia básica. Quería saber más sobre los átomos, las reacciones químicas, cómo sucedían las cosas e incluso albergaba la esperanza de aprender por qué sucedían.

La siguiente duda que me asaltó fue con Farmacia. Vi su programa y me pareció precioso. Había mucha Química, Bioquímica, Biología, y veía en ella una aplicación directa. Con esa carrera podría dar clase, podría investigar en un laboratorio, o incluso tener una farmacia, que también era algo de gente importante, de lo que mis padres se enorgullecerían.

Uno de los problemas era que Farmacia se estudiaba fuera de la ciudad y no quería que mis padres tuviesen que hacer ese esfuerzo económico. Además mi hermano tendría que estudiar fuera sí o sí, así que la situación estaba clara: no podía estudiar fuera. No me costó asumir eso. Llegué a la conclusión de que si Farmacia me gustaba porque tenía mucha Química, era porque lo que realmente me gustaba era la Química. Si al final no me dedicaba a la enseñanza, por lo que fuese, podría ser investigadora, aunque en realidad todavía no sabía muy bien qué significaba eso.

A mi padre no le entusiasmaba la idea de que fuese profesora. No ganan mucho dinero ni tienen demasiado prestigio. A mí esas cosas me daban igual ya por aquel entonces. El dinero me daba igual. Quería poder pagar los gastos corrientes de una vida, pero sabía que no sería más feliz con un coche mejor. Por suerte (sí, digo por suerte), a esa edad ya había vivido las dos vidas, con más dinero y con mucho menos, y no había sido más feliz en una vida que en la otra. Mis pasiones no dependerían de eso, sino de lo importante.

Soy un caso excepcional: tenía una pasión y pude ir a por ella. Y a pesar de ello tuve muchas dudas. Quería contentar a mis padres, a mis profesores, pero también hacer algo que me hiciese feliz. Tuve la enorme suerte de que a mis padres les pareció bien que estudiase Química, que les pareciese una buena carrera, con futuro y salida profesional.

¿Qué hubiese pasado si hubiese decidido estudiar un Bachillerato de Letras? ¿Si hubiese estudiado Filología o Filosofía? Imaginando que mis padres me lo hubiesen permitido sé que también habría llegado a ser feliz, que habría estudiado algo apasionante y que me sentiría una persona plena. Lo peor que me podría haber pasado sería descubrir que el camino que había tomado era incorrecto, que no me estaba haciendo feliz. En aquel momento lo habría vivido como un drama, pero a día de hoy pienso que lo peor sería haber dilatado una mala decisión, no haberle puesto remedio. La vida no son los cuatro o cinco años de carrera. La vida es todo, lo de antes, lo de durante y lo de después, y no hay que supeditar una vida a lo que hayas dedicado sólo cinco años. En cualquier momento se puede empezar algo nuevo, dejar una carrera y empezar otra. De eso se trata, de buscar la felicidad, a pesar de las malas decisiones y los malos consejos, siempre hay remedio y nunca es demasiado tarde para nada.

Es una suerte tener una vocación, una pasión o varias, y soñar con dedicar una vida a ello. Lo habitual es no tener las cosas claras.

Si eres estudiante y te estás debatiendo entre estudiar una cosa u otra, piensa sobre qué quieres aprender, qué conocimientos te harán feliz, satisfecho contigo mismo. No pienses en lo que tus padres quieren para ti si no coincide con tus pasiones. No pienses en lo que sabes hacer, sino en lo que quieres hacer. No te dejes engañar por notas de corte, por títulos importantes, por profesiones socialmente admiradas; sólo has de pensar en qué es lo que te gusta. No pienses en el dinero que ganarás, porque no lo sabes. No pienses en las oportunidades laborales, porque de aquí a cinco años las cosas cambian, pueden favorecerte o no. No pienses en el poder, piensa en el sentido, en dotar a tu vida de sentido, en intentar ser feliz tú dentro de tus posibilidades.

Si eres padre de un adolescente, mi consejo es que dejes que él decida. No pienses en el dinero que ganará, en lo fácil que será su vida si estudia esta carrera, porque no lo sabes. Crees que lo sabes, pero la vida da muchas vueltas, eso sí lo sabes. No pienses en lo práctico, piensa con el corazón, es la única forma de tomar las decisiones importantes. Piensa que tu hijo está en el mundo para ser feliz, que lo que más anhelas es que sea feliz, y la felicidad no es lo mismo que la comodidad. Sé que no quieres que sufra, que se decepcione, que no encuentre trabajo, que lo sencillo sería que estudiase algo con salida, que heredase el negocio familiar, o que tuviese una profesión socialmente admirada. Pero no sabes a dónde llegará. Lo que sí sabes es que si estudia algo que no le satisface no llegará a nada, no llegará a ser feliz, quizá ni siquiera llegue a vivir cómodamente. Deja que lo intente a su manera, que sueñe con ser bueno en algo. Que quizá la profesión con la que ahora sueña no le hará rico, pero qué más da. Es su vida, quizá desee hacer algo importante, le dé mucho dinero o poco.  No decidas por él, porque lo único que conseguirás es frustrarle.

Apóyale. Has tenido la suerte de tener un hijo con pasión.

 

43 Comentarios

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huevomaestrohuevomaestro

Yo estudié Bellas Artes despues de haber hecho el bachillerato de ciencias (no cerrar puertas, no me arrepiento) y tuve la suerte de recibir el apoyo de mis padres en todo momento. Ahora soy diseñador gráfico. Muchos de mis compañeros de carrera no tuvieron ningun tipo de apoyo y lo pasaron realmente mal.
Gracias por aconsejar de este modo a los padres, que buscan el mejor camino para sus hijos sin pensar que los empleos mejor pagados del futuro aún ni existen 😉

Deborah García Bello

Mi hermano, que es artista, hizo lo mismo que tú: estudiar el Bachillerato de Ciencia, primero porque era el que le cerraba menos puertas, y segundo porque la Ciencia le gustaba mucho, quizá no como para dedicarse a ella, pero sí sentía que los conocimientos básicos los adquiriría en el Bachillerato. Pensaba que el Arte ya lo aprendería en la carrera.
Considero que fue una muy buena elección, porque ahora mismo se dedica a la escultura, y esa base científica que adquirió en el Bachillerato le ha servido como punto de partida para estudiar los materiales que ahora emplea en su obra.
Gracias por compartir tu experiencia.

EmilioEmilio

Yo también estudié, cuanto todavía existía eso, un COU de ciencias puras, con matemáticas, física, química y dibujo técnico. Saqué una buena nota en la selectividad, suficiente para poder elegir (casi) cualquier carrera que quisiera. Y eso hice: cogí Bellas Artes.
En la facultad me decían que qué hacía un tío de ciencias en BBAA. Yo desde el principio quise estudiar Restauración, y entonces y ahora me parece que ésta (en su momento una especialidad), tenía más fundamentos en las ciencias que en las humanidades o ciencias sociales.
Luego volví al lado de la ciencia, hice mi tesis doctoral en un instituto del CSIC donde he acabado como científico titular, dedicándome a la ciencia de la conservación. Y de nuevo, tuve que contestar mil y una veces al “qué hace un tio de bellas artes aquí”.
Mi padre se disgustó cuando entré en BBAA, en vez de una ingeniería como a él le hubiese gustado, pero a pesar de ello nunca me lo recriminó y me apoyó constantemente. La pena es que hoy no esté aquí para verlo, porque habría sido la persona más feliz del mundo viendo donde llegó su hijo, aunque fuese por caminos aparentemente tortuosos.
Enhorabuena por el artículo.

CruzCruz

Estando de acuerdo en que la decisión debe corresponder al que va a disfrutarla o padecerla, creo también que es obligación de los padres aconsejar. Y la vida, tiene partes muy prosaicas, que con 17 años no se ven. Estoy de acuerdo que el dinero no da la felicidad, pero ayuda. Después de todo una de las definiciones de ser pobre es no saber qué ni cuándo comerás.

Deborah García Bello

Hola Cruz. Estoy de acuerdo contigo en eso de que los padres deben aconsejar a sus hijos, por supuesto. Eso es diferente a obligarles a estudiar una cosa sabiendo que su pasión es dedicarse a otra.
Sobre el dinero: no es determinante, al menos para mí, por mi experiencia. Mi pasión no depende del dinero que vaya a ganar con ella, es una pasión en sí misma. Ya me encargaré de que me dé de comer y quizá más. Pero elegir una carrera por el dinero que supuestamente ganarás cuando la ejerzas sabemos que no es acertado, puesto que las cosas cambian, y lo que ahora da dinero, en pocos años quizá ya no lo dé. O incluso lo que apuntaba otra persona entre los comentarios: las profesiones que darán mucho dinero en el futuro, quizá ahora ni existan.
Un saludo, Cruz, y gracias por comentar.

FranFran

En parte tienes razón, pero como bien comentan, no sabes que pasará en el futuro. Un caso practico y muy real. Hace 10 años un ingeniero de ingeniero de puertos caminos y canales ganaba dinero a mansalva, y tenía trabajo asegurado. sin embargo hoy están la mitad en el paro. Ahora la carrera de “moda” es lo que tenga que ver con la informática, pero como ingeniero informático que soy, te aseguro que las condiciones laborales de la informática son una basura, o te gusta esto o no aguantas.

molinos

Yo estudié Geografía e Historia contra la opinión de mis padres y cuando todo el mundo me decía “Eso no sirve para nada”, ¿”Con tu media vas a estudiar eso?” y no me arrepiento para nada. Y desde luego, mis dos hijas van a estudiar lo que ellas quieran.

santisanti

Se debe de estudiar lo que a uno le gusta y no lo que quieren o piden los demás. La felicidad y satisfacción se encuentra en lo que a uno le agrada hacer. Mis padres insistían en un camino que no era el mio, estudiar algo que no me gustaba. A lo que les respondia: podría lograr todo el éxito del mundo con lo que me decís pero eso no me hará feliz, lo único que puede hacerme feliz es hacer lo que me gusta pese a que eso me lleve a la ruina. Pues si voy a la ruina habrá sido por decisión mía y estaré tranquilo, no habrás remordimientos del tipo; que hubiera pasado si hubiera hecho esto..o lo otro? Habré seguido mi propia conciencia y eso es la plenitud

solesole

Me encanta leer artículos como este. La verdad es que muchos como yo no tuvimos esa gran suerte de poder estudiar lo que nos gustaba… o también ahora pienso que me faltó agallas para plantarme enfrente de mi padre y decirle .: ” Esto es lo que voy a hacer y punto … cogerme una mochila y a buscarme la vida… ”
Pero los padres de mi época , al menos el mío, mándame mucho… o más bien era un ” castrador ” de sueños sin saberlo, por su educación y por su carácter no lo sabía hacer de otra manera.
El caso es que no era mala estudiante y me decanté por las Artes… es decir lo escénico , ARTE DRAMATICO y PERIODISMO aquello sentó fatal¡¡¡…” que me iba a morir de hambre” …” que demonio me había metido eso en la cabeza… cuando desde pequeña ya me había movido el teatro… ballet… en fin… lucha titánica … y al final nada de nada… además del hándicap de tener que irte a Madrid o fuera… ya que en GALICÍA no había en esas fechas nada parecido. MI ” guerra” fue dura… y por consiguiente hacer nada parecido… Empecé varias carreras… y después me decanté por la Educación Infantil… a eso me he dedicado una gran parte de la vida laboral… aunque siempre con la sensación de que me faltaba algo…

De vez en cuando hago de extra en alguna película… o intervengo en alguna función cultural de lecturas … o simplemente escribo …
Sigo pensando que siempre hay que dar oportunidades y te puedes equivocar… pero de eso se trata… y sobre todo de buscar tú felicidad no si ganas mucho dinero…
La plenitud se llena muchas veces con actividades varias… en estos momentos os podría decir que me gustan muchas cosas…

Gracias por este articulo-carta en la que nos identificamos muchos de los que no pudimos estudiar lo que soñábamos.

mariangelmariangel

Yo estudie farmacia porque me apasionaba la ciencia también, mucho la física pero no “sabía por cual decantarme” me gustaba la física, la química la bioquímica la biología y pensé como tú , farmacia es un poco de todo. No tenía que desplazarme de ciudad. No era la parte sanitaria la que mas me gustaba en aquel entonces ni mucho menos, no quería haber estudiado medicina, aunque me daba la nota. Luego por circunstancias de la vida, una beca de investigación que no acababa de llegar, un novio en otra ciudad, empecé en un hospital, ahora me encanta.

Tengo una hija que empezará el próximo año en la universidad, si puede en medicina (su nota media de bachillerato es muy alta). Nadie pensamos que fuera a querer hacer medicina, nadie. Sus 10 siempre fueron en matemáticas, con una capacidad de abstracción impresionante, y no era la biología una de sus mayores fortalezas. Así que todos le hablábamos de exactas, de todas las salidas de un matemático desconocidas. Hasta que este año al rellenar impreso para las unis, casi llorando y roja dijo que quería hacer medicina. Que lo que se le da bien sin esfuerzo no quiere decir que sea lo que más le gusta. Que no tiene problemas con los números pero que ella quiere trabajr con personas, no con números, que no se atrevía a decirlo porque ya sabía ella que todos pensábamos que iba a ser una muy buena broker pero una mala médico (eso es un lectura de ella, yo no había ido más allá de que bien se le dan los número a esta niña)

Bueno, pues eso ,que espero que empiece medicina.Y desde luego no estudiará medicina ni por el prestigio ni por ser de listos, ni porque en casa se lo hayamos dicho….

Deborah García Bello

Hola Mariangel. Precisamente a eso me refiero, a que los chavales deberían tener esa libertad que tú le has dado a tu hija a la hora de escoger su camino, ya sea Medicina, Matemáticas, Historia, lo que sea que les guste.
Gracias por compartir tu historia :)

robertoroberto

Me ha encantado el artículo, ¡bravo! Me gustaría añadir un par de cosas más. Cuando se comienzan los estudios universitarios uno tiene la impresión de jugárselo todo a una sola carta. Falso. Si llevas tus estudios al día, terminarás con tu grado a los ¡22 o 23 años! 22 años no son nada, a esa edad todavía hay tiempo de rectificar y tomar otro camino si crees que te has equivocado. O de estudiar una segunda carrera.

En ese sentido, es sorprendente la diferencia de mentalidad de la cultura norteamericana con la nuestra. Mientras nosotros pensamos en una linea continua desde el comienzo al final de nuestras vidas, un carril del que ya no vamos a poder salir, los norteamericanos contemplan siempre la posibilidad de “empezar de nuevo” y reinventarse. Y tienen un buen lema: una cosa es lo que estudias, otra en lo que trabajas y otra lo que eres.

ÓscarÓscar

Mi razonamiento ha sido muy parecido al de la autora: estudia lo que te guste, te apasione y estés dispuesto a desarrollar a tu máximo potencial, porque al final, trabajar, trabajarás de lo que puedas… pero si eres excelente en lo que te gustaba, entonces seguramente logres trabajar en ello y jamás te arrepentirás.

Y eso incluye, desde luego, las ciencias, las letras y la artes, y las técnicas.

Así que si fuera padre, el consejo sólo podría ser uno: haz lo que quieras… pero hazlo bien, a tu máximo potencial.

Saludos.

Miguel A.Miguel A.

¡Extraordinario artículo! Me ha encantado y emocionado a la vez. ¡Ojalá que todo el mundo compartiera esta visión! La felicidad de las personas y la construcción de una sociedad más justa y razonable depende en buena medida de ello. Quien disfruta con su trabajo suele desempeñarlo bien. No siempre es así cuando uno se ve obligado por las circunstancias o la necesidad, o por presiones del entorno.

No obstante, como ya se ha comentado por aquí, el trabajo no lo es todo en la vida, uno es mucho más que aquello a lo que se dedica, o lo que ha estudiado, o los títulos que tiene. Una persona es un todo, del que forman también parte sus pasiones, inquietudes, valores, virtudes…, aunque profesionalmente no haya podido darles salida. Hay que trabajar para vivir, que duda cabe, pero para eso vale casi cualquier oficio…

Yo tuve la suerte de tener unos padres que compartían esta visión, y he podido estudiar y trabajar en aquello que he querido… El ganar mucho dinero, el prestigio profesional, etc., nunca han sido prioritarios en mi vida…

¡Gracias por escribir este artículo! Lo comparto con mis conocidos… Seguro que a más de uno le encantará leerlo e incluso les resultará provechoso…, sobre todo a los más jovenes…

josepzin

Me resulta muy triste cuando le preguntan a un niño “¿Qué quieres ser de grande?” y responde cosas como “ganar mucho dinero” o “doctor porque tienen mucho dinero” o cosas asi…

No digo que el dinero no sea importante, que lo es porque es necesario para vivir, pero más importante es ser felices y para eso no resulta necesariamente imprescindible.

Es una difícil ecuación.

martincx

Ahora resulta más trágico obtener a esa pregunta repuestas como “tuistar” (sic), teórico del antiguo astronauta o astrólogo.

AJAJ

A veces la vocación no basta. Ya sea por fala de talento, de capacidad, o vete a saber qué, tampoco es tan extraño encontrar a quien simplemente no pudo terminar los estudios qu hubiera quedido y como tal, ahora se encuentra sin estudios ni preparación específica para un trabajo. Todo tiene sus riesgos…

AMCAMC

Eso simplemente es falso, todo el mundo tiene la capacidad para sacarse una carrera, en mas o menos tiempo, pero la saca, solo hacen falta ganas de estudiar duro que vienen cuando lo que estudias te gusta. Basta ya de una clasificación de la inteligencia, cuando aun día no sabemos exactamente como es, y mucho menos sabemos cuantificarla.

TheTouristTheTourist

La verdad es que yo conozco a varias personas que siguieron su vocación pese a las criticas de los demás, terminaron sus estudios y ahora están trabajando en cualquier cosa, porque en su campo no hay trabajo.

RobertoRoberto

De igual forma que conocerás a personas que no estudiaron lo que les gustaba y… tampoco tienen trabajo. O personas que consiguieron el trabajo que querían y que quince años más tarde no pueden más. A veces las cosas no salen como uno espera, pero la elección de estudios quizá no sea la única causa ni la principal.

martmart

La autora tiene su parte de razón, en las vueltas que da la vida… Y si no que se lo pregunten a los arquitectos…
Pero no todo tan blanco ni todo tan negro… Es fundamental elegir algo que te guste o se te de bien, pero tampoco hay que estar ciego a las posibles salidas. Mejor tenerlo en cuenta y equivocarse que sorprenderse al salir de la universidad. Hay casos y anécdotas de todos los colores… No es una realidad tan simple y menos ahora, con la cantidad de cambios tecnológicos que se avecinan…

Pablo Rodríguez

Llevo toda mi vida haciendo cosas raras.

Durante la adolescencia, mientras mis compañeros se apuntaban al club de fútbol o baloncesto, yo acabé en una escuela de circo. Contra todo consejo.

Empecé (y acabé) física a pesar de tener que chuparme un viaje diario Guadalajara – Madrid y a pesar de mis dificultades con las matemáticas en el instituto, y sin tragarme el mito, inexplicable, de que es una carrera sin salidas. Contra todo consejo.

Con solo 20 años empecé a trabajar y me fui de casa, con la que fue mi chica entre los 16 y los 25. Contra todo consejo.

En lugar de estudiar asignaturas chorras, invertí los créditos de libre configuración en estudiar idiomas. Escogí portugués y holandés en lugar de inglés, contra todo consejo.

Al final, resultó que conseguí un trabajo estupendo 6 meses antes de licenciarme. La física y las matemáticas se han convertido en un pilar central de mi vida. Raro es el mes que no recibo una oferta de trabajo de Eindhoven o Rotterdam, precisamente por la rareza de hablar holandés.

Mi consejo para ignorar es: nunca subestimes el valor de la heterodoxia.

Pablo Rodríguez

Mención aparte merece la calidad de los consejos.

Una enorme proporción de los mismos procede de gente que no tiene ni puta idea de lo que está hablando. Muchos hablan de oídas, jamás han pisado una universidad y, si lo hicieron, fue hace 30 años.

Los mismos que me desaconsejaban estudiar física, la carrera con menos paro en aquellos años y todavía una de las mejor posicionadas, esgrimiendo que “te condena al paro” no tuvieron problema en aconsejar a otros estudiar arquitectura en 2009.

Antes de tomar una decisión es bueno ser escépticos, comprobar por vosotros mismos, hablar con estudiantes recientes… Y sobretodo recordar: vosotros y nadie más sois los protagonistas.

Y recordad que la nota de selectividad es una obsesión de hoy, pero que a nadie le volverá a importar un vez hayáis sido admitidos en una carrera.

maikolmaikol

Soy padre de una adolescente de tres años… y, ya a estas alturas, estoy intentando favorecer sus incipientes pasiones. Una entrada brillante y conveniente … muchas gracias en nombre de los adolescentes en edad de decidir su opción de estudios… porque adolescentes, más o menos, seguimos siendo todos

AlexAlex

Y que hacer cuando tu hijo no quiere estudiar nada (de hecho es matriculado en la universidad pero no estudia prácticamente nada) y tampoco trabaja, que hace una padre en una situación de esta.

Daniel LópezDaniel López

Lo sensato y lo único que puede beneficiar al chaval en tales circunstancias es cerrar el grifo. Aunque te remuerda la conciencia y te carcoma la duda. Un saludo.

Carmen

Yo tuve la suerte de que nunca dudé que lo mío era la Química, ya en 3º de ESO lo tenía claro, y cuando en 4º cursé una asignatura optativa de laboratorio, en la que hicimos muchísimas cosas interesantes sin la presión de los conocimientos y las evaluaciones, esa certeza se agudizó.
También amaba (y amo) la literatura. Me he sentido muy identificada contigo en eso que has comentado de que la Filosofía, las Letras en general, podría continuarlas aprendiendo en cierto modo como autodidacta, cosa que no ocurre con la Química. No pensé en el dinero ni en el futuro, la verdad, pero es que la vida te puede cambiar en un segundo y hay que aprovechar cada instante sin pensar que el día de mañana seremos más, o seremos mejores, o más felices. El día es hoy. A mí me hacía feliz la Química porque representa una belleza descomunal, una ciencia de una magnitud perturbadora, y con eso me bastó y me sigue bastando. Mi economía no es como para tirar cohetes, pero poco me importa…
Y por suerte puedo decir que mis padres jamás presionaron en mis decisiones, les pareció bien. Solo había una cosa que mi padre siempre nos decía y que muestra que se preocupaba más por nuestra felicidad que por ninguna otra cosa: “Lo único que te recomiendo es que no cojas medicina. Si eres un buen médico vivirás para eso y además sufrirás mucho, y si no eres un buen médico no vale la pena ser médico”.

Iván G. Fernández Paz

Haciendo lo que te gusta te sentirás fascinado al ver que por eso te pagan, pero pase lo que pase, es bastante probable que con el transcurrir de los años le encuentres el gusto a otra profesión y migres con beneplácito.

TobagaTobaga

Yo estudié música, (mas de 8 años), era lo que me gustaba.
No he podido dedicarme profesionalmente nunca, pero me marcó mi vida.
Siempre he tenido trabajos relacionados con el arte y la creatividad.
No obstante, no me arrepiento y nunca he dejado de tocar, (para los amigos).
😀

oscaroscar

En relación a tus comentarios sobre estudiar medicina: Era lo que estudiaba la gente lista; cuando yo hice selectividad, año 92 el punto de corte en la universidad de zaragoza era de 6,3; en aquella época enfermería fisioterapia e ingenieria de telecomunicaciones eran top; Había una bolsa de paro de miles de licenciados y el ministerio cambia la normativa para que los licenciados tuvieran que hacer el MIR( hablo de medicina familiar y comunitaria las especialidades se dan por supuesto).
En aquella época medicina era una mala opción laboral ya que no “tenía mucha salida”;
“título ostentoso”: el título de licenciado en médicina sirve básicamente para colgarlo en la pared, ya que no puedes ejercer de nada sin tener el MIR( bueno salvo que decidas montarte un chiringuito de homeopatía, acupuntura, o cosas similares).

jojo

De pequeño siempre me gustaba saber de que estaban hechas las cosas. Acabe estudiando quimica y ahora sigo lidiando on Materiales. No he cambiado.

SAMUELSAMUEL

Me siento bastante identificado con tu historia, y me gustaría introducir la mia, ya que es muy parecida.

Cuando acabé mi EGB, yo quería estudiar FP electrónica, FP electricidad, FP mecánica…o algo parecido. La verdad es que a esa edad, yo no tenía nada claro lo que quería ser, ni tan siquiera, tenía claro lo que había, ni un mínimo. Lo que sí recuerdo, es que varios profesores les dijeron a mis padres, que un chico que sacaba tan buenas notas tenía que seguir obligatoriamente el camino de BUP / COU / Universidad. Así que como yo no mandaba y mis padres sí, seguí este camino. Evidentemente con motivación baja y las notas rozando cada vez los mínimos y lo justo para ir aprobando.

Cuando llegó el momento de decidir universidad, yo quería hacer algún tipo de ingeniería. Mis padres querían que yo hiciera medicina, económicas, empresariales, o abogado. Yo esto tenía claro que no lo haría, puesto que a mi, como a ti, tener un título ostentoso, para ser infeliz toda mi vida con una cosa que no me motivaba para nada…pues NO. Yo quería ser algo creativo que me motivara a crear cosas desde la nada.

Mis padres me dijeron que esto no me lo pagaban y que si quería perder el tiempo estudiando esto, que me lo pagara yo. Así que me fui a trabajar en una empresa que hacían maquinaria. Allí descubrí que la maquinaria y la mecánica me encantaban muchísimo.

Estuve varios años trabajando, y aprendiendo al máximo con compañeros, y me fijé que todos se quejaban de una nómina escueta y no llegaban a final de mes, lo que me motivó para estudiar, mientras trabajaba.

Así que, en esa época, casi en los inicios de internet, los trabajos se buscaban vía La Vanguardia los domingos. Yo me la compraba, e iba comparando y haciendo estadística de trabajos donde normalmente se cobrara por encima de lo normal, para asegurarme que si todo me iba mínimamente bien, tendría mis necesidades básicas siempre cubiertas. Además buscaba también una profesión donde los años de experiencia fueran muy importantes, de manera que si me quedaba en paro a los 50 años, no me dijeran en las entrevistas de trabajo que no era válido por la edad. Correcta o no, esos eran mis pensamientos y cálculos en esos años. Evidentemente, un trabajo que me gustara mucho y me motivara cuando las cosas fueran mal, de seguir adelante.

Por esas fechas, le pedí varios aumentos de sueldo donde trabajaba al jefe de personal, y me los concedieron bastantes veces, pero al final, la última vez, me dijeron literalmente: “Eres muy buen trabajador y te mereces que te cuidemos, pero no te podemos pagar más, porque no sabes hacer nada….no sabes electricidad, ni electrónica, ni mecánica ni nada de nada. Esto me motivó muchísimo. Me enteré de casualidad que en la ciudad de al lado hacían módulos donde se enseñaba todo esto. Estudié un módulo de sistemas automáticos, dónde se daba electricidad, electrónica, programación de ordenadores y PLC’s, informática…etc. Luego hice otro de diseño de maquinaria industrial, y mecánica. Con unas ganas enormes, pues saqué las mejores notas de la clase, de todas las asignatura. Sin duda el comentario del jefe de personal donde trabajaba encendió la mecha de mi dinamita interior. Me aseguré la entrada futura en la universidad con una muy buena nota. Pero no fui. El motivo de no ir, es que cuando hice mi estudio de carreras por las ofertas de la Vanguardia, me fijé que muchos ingenieros acababan solamente siendo negociadores con posibles proveedores y/o clientes. Como esto no lo quería para mi, decidir probar suerte a ver como me iba en un nuevo trabajo. Y busqué un trabajo de diseño de maquinaria industrial. Pasé por dos sitios hasta llegar al actual, el tercero fue la vencida.

Ahora trabajo diseñando maquinaria. Tengo un trabajo creativo que me motiva mucho. Me levanto cada día con unas ganas enormes de ir a trabajar. Y aunque no cobro mucho, tengo las necesidades básicas cubiertas de sobras. Y soy muy feliz. No tengo un título ostentoso, ni una gran nómina, ni soy jefe de nada ni nadie. Ni coche. Pero me siento realizado y feliz. Lleno espiritualmente. Contento y satisfecho conmigo mismo. Y una cosa que aunque no sea muy importante, también cuenta. Mis padres también están muy contentos por como he evolucionado y los caminos que he ido tomando en la vida, y eliminando los que no se adaptaban a mis necesidades y gustos.

Mi humilde opinión: estudiar una carrera solo por tener un cargo poderoso, un título enmarcado en el salón, o por tener una nómina enorme para poder tener un coche de lujo, una casa enorme y un montón de cosas materiales que no sirven de nada, para mí, en mi caso, hubiera sido el error más grande de mi vida. Si se trabaja en algo que te salda del interior, y te llene en todos los sentidos, esto desde mi punto de vista, es mil veces mejor. De hecho tengo amigos que has seguido el camino contrario, y no los veo felices. No paran de quejarse, y no tienen ganas de ir a trabajar. Y lo peor, es que no pueden dejar el trabajo porque ya tienen un ritmo de vida bastante elevado. Cuando estás acostumbrado a gastar X, supongo que gastar la mitad debe ser duro

Un saludo.

PaulaPaula

Buenas, me encantó el artículo… Yo por mi parte me pasa lo contrario, es decir, estudié un bachiller de humanidades (letras puras) y lo saqué con un cinco raspado porque siendo sincera en esa época pasaba mucho incluso faltaba a clase, y en selectividad saqué un 7.5. Me aceptaron en una Universidad privada en Sevilla de periodismo, que era lo que siempre había deseado, pero descubrí inef aunque me llamó mucho más la atención Fisioterapia, que aparte tiene muchas más salidas profesionales . Soy muy apasionada del deporte, me lo tomo muy enserio incluso me informo y leo cosas y es algo que me motiva y me hace muy feliz, por ello me encantó la idea de estudiar una carrera que este relacionada. Así que en vez de irme a Sevilla, hice un ciclo de grado superior que me daría putos para llegar a mi sueño ( como si hubiera hecho un bach. de ciencias) y me adentré un poco en el mundo de las ciencias de la salud y me dí cuenta que era lo mío. Terminé el ciclo junto con las practicas en un hospital en Diciembre y ahora me estoy preparando de nuevo selectividad pero de la rama de ciencias para subir la nota del ciclo (8,25) y a ver que pasa… En fin, estoy luchando por lo que quiero aunque sea dificil pero hay gente que lo ve totalmente una locura y que me va a costar muchisimo y por otra parte, por ejemplo mis padres me dicen que como en todas las carreras se empieza de cero y que no tiene nada que ver que sea de letras y estudie una carrera de ciencias, aunque yo creo que si tiene que ver porque no tengo ni base y me van a dar por todos lados. Así que estoy un poco confusa y estancada. Cuanto mas cerca estoy de la selectividad más nerviosa estoy por fallar y que todo el esfuerzo que han hecho mis padres y que he hecho no valga para nada, me juego mi futuro aunque a estas alturas tampoco estoy muy segura de que sea el camino correcto por lo que ya he dicho. Nunca me he tenido que enfrentar a las ciencias, solo en la ESO y soy totalmente un desastre para las matemáticas…me gustaría si hay alguien que haya pasado por esto o parecido me diera algún consejo porque estoy hecha un lío. Saludos!

Pablo Rodríguez

Mi consejo es que, si algo te gusta realmente, no te preocupes demasiado por su dificultad. Si te gusta, estudiarás con ganas e impulso, y superarás esa barrera.

Te lo dice un tipo que necesitó clases particulares de matemáticas durante toda la ESO y el bachillerato… y ahora trabaja como matemático en una universidad holandesa.

AliciaAlicia

Me encanta.Mi padre trabajaba en philips y tuvimos muchos amigos holandeses viviendo en casa. Recuerdo a Hernanz , le encantaba España y se vino un tiempo y estudio flamenco estudio español y le encantaba leer platero y yo etc.. Los holandeses eran personas muy especiales y creativos ..

BeatrizBeatriz

Hola,

He visto muchos muchos comentarios que se refieren a seguir las pasiones con cabeza y que la vida da algunas segundas oportunidades, pero ¿qué hacer si no se te presentan esas segundas oportunidades?.
En mi caso siempre fui muy buena estudiante, estudie bachillerato de ciencias e hice la PAU en el 2010 y con mi nota podía entrar en cualquier carrera. Mis padres se llevaron el disgusto de su vida cuando dije que no estudiaría Medicina y que ni de broma una ingeniería, que me quería ir a una de letras (filología hispánica o traducción). Al final no estudié ni letras ni medicina ni ninguna ingeniería, me matriculé en Biología que era lo que siempre me había fascinado en el instituto y eso que no soportaba ni soportaba la parte de botánica, zoología y ambientales de la asignatura.

Apelo a vuestra experiencia para que me contestéis al mayor de mis tormentos: ¿esta todo completamente perdido si en la carrera has tenido unas notas horrorosas?¿si has estado muchos años de más en la carrera? Llevo unos cuantos años lidiando con una desmotivación muy grande y un estancamiento emocional y académico desesperante. Para mi los estudios son lo primero de mi vida y veo que por mis notas no podré hacer un doctorado. ¿se ha acabado la vida ya para mi?

JoaquínJoaquín

Yo me identifico totalmente con la historia de este post. Cuando acabé COU tenía muy buenas notas y mi familia quería que estudiara Económicas o Informática; pero, mi verdadera pasión era la Química. Y realicé la preinscripción en las que ellos querías; pero, a la hora de la verdad fui y me matriculé en Químicas. Fuí muy feliz estudiándola, tuve unas notas espectaculares y hoy en día soy profesor de secundaria. No pude cumplir mi sueño de ser profesor de universidad y dedicarme a la investigación por problemas de salud de mi madre, pero soy muy feliz con enseñar química al nivel que sea. Volvería a hacerlo otra vez.
A mis alumnos les recomiendo que hagan lo que les guste, que así le encontrarán salida.

AriadnaAriadna

Soy hija de un futbolista frustrado y de pequeña el quiso que fuese tenista pero al final me acabe olvidando de eso. Mas tarde, en el instituto, quiso que me fuera por ciencas pero al final yo he elegido letras puras y una vez el llego a preguntarme si algun profesor me habia dicho que era una pena que yo me fuera por humanidades con unas notas altas, se sorprendio cuando le dije que no. Yo quiero ser escritora y estoy entre estudiar Filologia y Filosofia, justo lo que el odia. Estoy en primero de bachillerato y de momento le digo que voy a hacer Periodismo. Ya me llevare suficientes sermones en los cuatro años de carrera y en el tiempo que me cueste encontrar trabajo. Quiero tener dos años de tranquilidad :)

MaiteMaite

También ocurre y con demasiada frecuencia que no tienes motivaciones o pasiones con 15,16, 17… yo soy de letras y en casa me presionaban para tener un trabajo que me diera estabilidad(que no apuntara muy algo vaya)… pero tenía una afición desde muy pequeña, lla astronomía. Llegado su momento si que se me pasó por la cabeza… “que habría que estudiar para ser astrónomo?” Pero en ese momento, ni lo sabia ni conocía a nadie que lo supiese, y además consideraba que eso eran pájaros en la cabeza que yo tenía, ni se me ocurrió comentárselo a un profesor o a mis padres, puesto que era malísima en mates, vamos que no tenía madera de científica yo jajaja Se me daba bien el inglés y me aconsejaron hacer magisterio de ingles. Y eso soy!Me gusta mi trabajo pero no me apasiona, ahora con 30 años ya sé cuál hubiera sido el camino a seguir para estudiar astronomía, astrofísica más bien, ahora se ha convertido en una pasion, y que razón tienes cuando has dicho que puedes ser “autodidacta” con el arte o la literatura, cosa que no pasa con la ciencia, en este caso la Física… con lo cual, demasiado tarde para mí. Así que si algún día tengo hijos, les guiaré y apoyaré en su pasión, pero no decidiré por el/ella de eso estoy segura.

JuanJuan

Hola, me ha encantado el artículo y os voy a contar un poco mi situación.

Soy ingeniero técnico de telecomunicaciones, carrera que terminé por inercia pero que realmente no me veo toda la vida trabajando en ello. Esta carrera la terminé tarde porque pasé por ciclo formativo de grado medio y superior.
Posteriormente hice un máster de multimedia con la idea de hacer algo de diseño web, animación y 3D, la cosa no fue bien y, por desgracia, acabó siendo un máster teórico y nada hicimos de lo que me gustaba.
Más tarde, al ver que no encontraba trabajo con la crisis, empecé un máster de dirección de empresas online, que, aunque me iba bien (a día de hoy lo tengo a 4 asignaturas por finalizar), no me gustaba como se daba y tampoco le veía salida laboral, más bien como título para engrosar el currículum.
Dejé este último máster a medias para hacer un máster de profesor de secundaria, el cual me motivaba y terminé con un sobresaliente de media. Pero a la hora de la verdad me he dado cuenta que no me motiva dar clases de informática. Iría cada día desmotivado a dar las clases y acabaría por producir el efecto Pigmalión en mis alumnos. Quizás me animaría más dar clases de matemáticas u otra materia pero como no dispongo del grado no puedo optar a ello, lo que conllevaría un año más más luego las oposiciones…(ahora tengo 34 años).

Pero buscando que hacer, para cambiar drásticamente mi carrera o almenos intentarlo, recordé que, aunque lo había dejado aparcado por años, siempre me había gustado el dibujo y la ilustración, así que me puse a buscar estudios que pudiera hacer presencialmente sin tener que dejar mi trabajo actual como informático. La búsqueda dio buen resultado y encontré una escuela cerca (en Barcelona) la cual había empezado en sus inicios haciendo cómic pero que actualmente se había adaptado y ofrecía otros cursos como concept art. Mi idea era hacer este último pero por horarios me era imposible así que al final me he decantado por matricularme al curso de cómic que sienta las bases del dibujo y me permitirá ver si realmente se me da bien y puedo hacerme un hueco en el sector. Es un poco locura porque sólo este curso son 3 años, por lo que terminaré con 37, pero es ahora o nunca. Mi intención es compaginarlo con ilustración por ordenado, pixel art y creación de assets para videojuegos.

Quizás sea una persona muy ambiciosa que siempre esté buscando la felicidad, pero es que vida sólo tenemos una y tenemos que sentirnos bien con nosotros mismos en vez de querer contentar a los que tenemos a nuestro alrededor.

Saludos y gracias por leerme.

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