Alerta magufo: el (eterno) cactus antirradiación

cactus Leroy Merlin
Cactus “antirradiación” a la venta en Leroy Merlin. Fotografía de Fernando Cabrerizo.

Cuentan que, cuando le enseñaron el (horrible) trabajo de un joven aspirante a físico, Wolfgang Pauli dijo que “esto no solo no es correcto, es que ni siquiera es incorrecto”. La verdad es que, al ver que hasta importantes cadenas de tiendas siguen vendiendo cactus para las radiaciones, lo primero que se me vino a la cabeza es eso mismo: la idea de que un Cereus peruvianus (o, ya puestos, cualquier otra planta) pueda protegernos de las maléficas radiaciones electromagnéticas si lo colocamos al lado del ordenador no es ni siquiera incorrecta.

Y para darse cuenta no hace falta tener conocimientos sobre electromagnetismo o buscar información (que la hay, y muy buena) sobre esta supuesta propiedad bondadosa de los cactus. En realidad basta con analizar la idea para darse cuenta de que:

  • Si el cactus está al lado del monitor difícilmente nos va a proteger de ninguna radiación que provenga de este (a no ser que curve muchísimo el espacio, en cuyo caso en vez de un cactus lo que tenemos sobre el escritorio es un agujero negro y las radiaciones del equipo serán una preocupación muy secundaria).
Un cactus realmente efectivo para desviar las radiaciones tendría más o menos este aspecto
Un cactus realmente efectivo para desviar las radiaciones tendría más o menos este aspecto
  • Si el cactus (o el agujero negro, vaya) desvía y absorbe las radiaciones, también desviará y absorberá las correspondientes a la luz visible, así que el resultado de ponerlo junto al monitor sería que no veríamos nada.
  • Si, como dice la propaganda, los cactus solo absorben las radiaciones “artificiales” (que por lo visto son las “malas”), habría que explicar qué mecanismo ha guiado la evolución de una planta a lo largo de millones de años para hacerla capaz de semejante hazaña cuando los humanos inventásemos los ordenadores.
  • Y si, después de todo, nuestro milagroso cactus fuese capaz de semejante hazaña, ¿qué hace con la energía? ¿La manda al infierno de las energías malvadas?

En fin, que la idea de los cactus antirradiación no merecería ni siquiera el esfuerzo de un nuevo post. Pero ya que, según la Ley de Brandolini, para desmentirla hay que dedicarle al menos un esfuerzo un orden de magnitud mayor que el necesario para producirla, vamos a intentar sacarle algo de provecho.

Ley de Brandolini

Así que pónganse el sombrero de Indiana Jones, porque nos vamos a una aventura de arqueología pseudocientífica.

Aunque hay varias versiones, los datos parecen señalar a una persona como el origen del mito de los cactus: Blanche Merz. Aunque en sus tiempos llegó a ser parlamentaria tanto en el Consejo de Europa como en el parlamento del cantón suizo de Vaud, su verdadero salto a… bueno, a donde sea, se produjo tras su retirada de la política, cuando fundó el Institut de Recherches en Géobiologie con sede en el castillo de Chardonne, Suiza. Cosas ambas que suenan muy rimbombantes, pero que no son para tanto: en aquella época el castillo había sido convertido en un edificio de apartamentos y el Institut era básicamente una editorial para que la señora Merz pudiera publicar sus libros, tan disparatados que no encontraban acomodo ni siquiera en las colecciones más paranormales.

Pero hay que reconocer que le fue bien: los libros acabaron siendo publicados por editoriales más respet… más normales, quiero decir (uno de ellos, Pirámides, catedrales y monasterios, llegó a España de la mano de Martínez Roca) y sus investigaciones acabaron siendo citadas incluso en la prestigiosa revista de la Association Suisse pour l’Habitat. Como ejemplo de disparate, ciertamente, pero bueno, la cita está ahí. Hasta el castillo prosperó, convirtiéndose en una marca de vino, aunque el Institut (que sobrevivió a su fundadora, fallecida en 2002) tuvo que mudarse a Lausana.

Y, a todo esto, ¿a qué se dedica el Institut? Pues a la geobiología. Pero no a esa geobiología que estudia las relaciones entre la biología y el entorno geológico, no; a la otra, la de la varita de zahorí para detectar las corrientes telúricas, el medidor de “vibraciones vitales” y demás parafernalia. Para que se hagan una idea, el último trabajo del Institut ha sido el estudio de los “agroglifos”, esos misteriosos dibujos imposibles de realizar por seres humanos que aparecen en campos de cereales y que muchos consideran obra de extraterrestres,

Agroglifo extraterrestre donde los haya
Agroglifo extraterrestre donde los haya

aunque para los animosos miembros del Institut son sin duda reflejo de las corrientes energéticas subterráneas.

Un extraterrestre (o una corriente telúrica) en plena faena. Faena que puede contemplarse aquí.
Una corriente telúrica en plena faena. Faena que puede contemplarse aquí.

Pero volvamos a la espinosa cuestión del cactus. Según algunas fuentes el origen de la leyenda estaría en un estudio publicado por el Institut según el cual los trabajadores que tenían una planta junto a su puesto de trabajo rendían mejor y estaban menos estresados que quienes no la tenían. Lo cual es posible, pero dudo mucho que el Institut llegase a esa conclusión, teniendo en cuenta que el estudio de marras no aparece por ningún lado y que las publicaciones que realizaba eran más bien del tipo “esta abadía abandonada presenta un nivel de midiclorianos vibraciones energéticas muy superior al normal” o “tiene usted que orientar la cama de este a oeste y ponerla alejada de la pared; son dos mil francos, gracias”.

Más probables me parecen las versiones que aseguran que Blanche Merz decía lo del cactus en alguna de sus charlas, sin más. Al fin y al cabo la señora Merz no necesitaba contar con ningún bagaje científico o experimental para que sus ocurrencias fueran creídas; un ejemplo es que este texto

Efectivamente, numerosos trabajos realizados por investigadores, científicos e instituciones como el Instituto Suizo de Investigaciones de Geobiología de Chardonne, han comprobado y demostrado que la acción permanente o prolongada de estas corrientes sobre el hombre puede provocar alteraciones en el funcionamiento de las células, provocando disfunciones tales como alteraciones del sueño, náuseas y vómitos, fatiga, etc., o enfermedades más graves como reumatismo, artrosis, problemas circulatorios, afecciones cardíacas y una gran variedad de tumores cancerígenos.

no proviene de la web de algún charlatán dispuesto a vender una terapia de pacotilla (por cierto, ¿les he contado que además de la señora Merz los otros fundadores del Institut eran tres homeópatas?), sino de un documento oficial firmado por el actual vicerrector de una universidad española. Y hasta ahí puedo leer, no sea que me tiren de las orejas (aunque, bueno, en otro documento el mismo vicerrector propone un remedio para las orejas de soplillo que puede venir muy bien para el caso).

Sea como sea, el mito del cactus antirradiación se ha ido consolidando hasta el punto de que, como hemos visto, las grandes superficies lo venden y lo podemos encontrar en una amplia gama de productos, desde lociones y cremas hasta toallitas para la piel

Toallitas de potingue protector contra la radiación

hasta prácticos gorros que nos protegerán de esas malísimas radiaciones electromagnéticas.

Bianca Jagger con gorro de cactus

Bueno, vale, eso último es una broma. Y sospecho que también ese práctico software emulador de cactus que nos permite disfrutar de todas sus ventajas sin tener que regar. Pero, qué quieren que les diga, es que tomarse en serio eso a estas alturas…

Software emulador de cactus antirradiación. Sí, en serio.

17 Comentarios

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CactilioCactilio

Habia una tienda al lado del palacio de la SGAE que alquilaba cactus, lastima que no fueran antiradiacion

Orbatos

Como dijo el legendario Canada Bill Jones

“It’s immoral to let a sucker keep his money”

Para los que no dominen la lengua inglesa (que decir de Shakespeare queda muy pedante) “Es inmoral dejar que un tonto conserve su dinero”

Ahora que lo pienso, podríamos vender colgantes para móviles con una bolita de esas llenas de agua con algas antiradiación. Y si las algas son de plastico mejor, así no se mueren

TomeuTomeu

Al contrario, las plantas cuanto antes se mueran y deban ser reemplazadas, mejor! Qué visión de negocio es producir algo que dure?

AntonioAntonio

“los datos parecen señalar a una persona como el origen del mito de los cactus: Blanche Merz. Aunque en sus tiempos llegó a ser parlamentaria tanto en el Consejo de Europa […]”

Eso lo explica todo.

PanchitoPanchito

Coño!! pues ya me han dado una idea para un negocio: zumo de cactus! te limpia el organismo de radiación tras un duro día de trabajo delante del ordenador (que *todo el mundo sabe* que las pantallas TFT y OLED emiten mucha radiación). Ser magufo debería salir más caro que ser celiaco.

JorgeJorge

Me ha hecho gracia el comienzo de tu artículo tratando de analizar la idea de una forma “científica”.
En realidad es mucho más simple: La gente común no tiene NI IDEA de qué (coño) es eso de las “radiaciones”. Lo mismo que tampoco saben lo que es la “energía”.
Por ello, ni siquiera se plantean cómo funciona el dichoso cáctus.

Ese es el gran filón para las pseudociencias y demás parafernalia: hay una parte muy importante de la sociedad que es analfabeta en cuanto a ciencia básica. Pero no un poquito: totalmente analfabeta. Incluso gente que se supone ha estudiado. Incluso gente que ha hecho carreras técnicas (estos más bien no saben aplicar “lo que han estudiado” al mundo real). Se han limitado a memorizar y calcular, pero en realidad no entienden los conceptos, sus implicaciones físicas, y el sustrato científico que hay detrás. Eso pasa en ingeniería a porrillo.

La solución es muy mala. Y pasa en todos los aspectos de la vida de la sociedad. Una porción determinante y decisiva de la socidad se comporta como un rebaño de ovejitas. Fuertemente influenciables usando las metodologías adecuadas de manipulación mediática. Desconfiadas para algunas cosas y terriblemente crédulas para otras. Carentes de pensamiento crítico, de escepticismo, de curiosidad,… de preguntarse las cosas y mirar un poquito más allá.
Así es “la gente”, porque conviene que así sea a quienes tienen el poder de cambiar las cosas, de insertar un pensamiento hegemónico contra el que es muy difícil luchar porque aparecen disonancias cognitivas.

Y dejo el rollo.

MagufoMagufo

Si lo he entendido bien, las radiaciones telúricas pueden llegar a afectar hasta la planta más alta de un rascacielos atravesando gruesas losas de hormigón y acero como si no existieran!! Pero resulta que no pueden atravesar una plancha de corcho de 2 a 6mm jejeje

JesJes

Por favor…
Todo el mundo sabe que lo del cactus solo funcionaba con los monitores de tubo, que eran los que emitían rayos positrónicos que te freían el cerebelo y te dejaban estéril, y peor aun, impotente; que me lo dijo la vecina del quinto, que se lo dijo su cuñado que tiene un curso ceac de restauración de chakras biomagnéticas…

DarylDaryl

¡ Gente de poca fe ! Hay ciertos cactus de origen mexicano, y algun que otro peruano, que no solo anulan cualquier efecto pernicioso del monitor sino que multiplican a la enesima potencia su capacidad.

Puedes ver como crece y vuela como un dron por la habitación, Adquiere propiedades 3d, se dobla formando una esfera que implosiona sobre si misma expandiendose como centenares de abanicos. Puedes visualizar los escritos e imaganes de frente y de espaldas a la vez. Y Te pasas horas descubriendo el significado oculto de las palabras ¿radiacción no es la descripción de una acción por una emisora de radio? o ¿es mejorar la dicción usando la radio? o ¿no es hacer cosas con simetria radial?

Me parece que debo abandonar la costumbre de clavarle clips al cactus y limpiar despues con el dedo el jugo que desprende por los pinchazos.

RicardoRicardo

No seas tan sarcastico, todos estos remedios tienen un efecto muy positivo en los que creen en ellos, y cuanto mas dinero cuesten mejor efecto.
Pero no es ninguna novedad, mira lo que han echo las religiones con el mito de Dios Todopoderoso ( vamos un cactus de los supper, supper). Y mira que ese si que ha costado
Por otra parte no me digas que no es relajante ver un poco de cactus verde al lado de tu pantalla.
Si quieres ser serio en esto de los mitos en ut blog empieza por los mas dañinos

Ricardo

HUBHUB

Creo que hay un error de partida. Los que capturan la radición no son los cactus, son los captus que precisamente reciben su nombre de dicha propiedad. Es fácil confundirse: CAPTUS y no CACTUS

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