¿Se puede diagnosticar la enfermedad de Alzheimer en un simple análisis de sangre?

Hace tan sólo unos días saltaba la noticia a los medios de comunicación de un nuevo estudio de biomarcadores en sangre para la detección temprana de la enfermedad de Alzheimer. En este caso se trataba de una investigación público-privada entre la Universidad de Rowan y la empresa Durin Technologies, ambos en el estado de New Jersey, en EE.UU.

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Veamos en qué consiste este nuevo avance y en qué se diferencia de los últimos desarrollos realizados. Pero para ello hay que explicar previamente algunos conceptos. La enfermedad de Alzheimer es un proceso neurodegenerativo que se produce en un periodo de tiempo extraordinariamente largo. De hecho, desde el comienzo de la enfermedad hasta la muerte del paciente pueden llegar incluso a pasar veinte años. Además, el alzhéimer es un proceso continuo que recoge un abanico de eventos patológicos que a día de hoy no conocemos con precisión.

Tras muchos años de investigaciones, los científicos, tanto públicos como privados, hemos llegado a la conclusión de que es esencial identificar qué personas van a sufrir la enfermedad, y saberlo cuanto antes. Si pudiéramos detectar los pacientes antes de los primeros síntomas, entonces tendríamos la oportunidad de evaluar fármacos y terapias con mayor posibilidad de éxito, o de modificar los hábitos de vida para retrasar el inicio de la enfermedad. Así que cada vez se realizan más esfuerzos por detectar la enfermedad antes, especialmente cuando empiezan los primeros problemas conductuales y de memoria, en lo que se conoce como el deterioro cognitivo leve o ligero (DCL). Una advertencia, a la demencia tipo alzhéimer le precede la fase de DCL, pero sufrir DCL no asegura que se vaya a llegar a la fase de demencia, ya que se puede estabilizar el deterioro. También existen DCL no asociados a alzhéimer. Este es un matiz fundamental para el análisis del trabajo de los americanos.

Pero sigamos. Otro de los grandes objetivos en el diagnóstico de la enfermedad es el uso de biomarcadores que no requieran intervenciones quirúrgicas, por mínimas que sean. Hasta el momento es necesario realizar punciones lumbares para la evaluación de los biomarcadores canónicos de la enfermedad, ya que éstos se detectan en el líquido cefalorraquídeo (LCR), lo cual no acaba de ser aceptado por los pacientes y por sus familiares, debido a la incomodidad de la punción y a los eventuales efectos secundarios que pueden sufrir estos enfermos, como las infecciones.

Biologist Working in a Professional Laboratory
Buscando biomarcadores para el diagnóstico 

Por estos motivos muchos investigadores de universidades y centros de investigación, y por supuesto de empresas biotecnológicas y farmacéuticas, nos hemos puesto como objetivo desarrollar pruebas diagnósticas en sangre que permitan diagnosticar la enfermedad desde las etapas más tempranas. Este tipo de sistemas permitirá seguir el proceso de la enfermedad, realizar acciones preventivas y determinar el efecto de los fármacos que se usan en la clínica, o de aquellos fármacos que todavía están en desarrollo.

En Neuron Bio llevamos más de cinco años trabajando en el desarrollo de una herramienta diagnóstica que sea capaz de identificar el riesgo de los pacientes de sufrir la enfermedad de Alzheimer. Dicha herramienta, que hemos convenido en llamar AlzTEST®, está basada en la determinación de tan sólo cinco marcadores sanguíneos y tres variables sociodemográficas, y ha sido desarrollada en colaboración con la Universidad de Granada, el Hospital San Cecilio de Granada, el Hospital Virgen de las Nieves de Granada, el Hospital de La Paz de Madrid y el Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Esta herramienta, presenta una capacidad discriminatoria entre sanos y enfermos del 88% en ciego (esto es, sin necesidad siquiera de ver al paciente), ha sido desarrollada analizando 311 individuos, de los cuales casi un tercio eran enfermos de alzhéimer (94) y el resto controles sanos. Y estos, y otros resultados, se presentarán el próximo noviembre en la LXVIII Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

El trabajo de la Universidad de Rowan y de la empresa Durin Technologies ha sido realizado en individuos procedentes de la cohorte ADNI (Alzheimer’s Disease Neuroimaging Initiative), una iniciativa público-privada lanzada en 2003 por el National Institute on Aging, el National Institute of Biomedical Imaging and Bioengineering, la Food and Drug Administration, fundaciones sin ánimo de lucro y compañías farmacéuticas. Estamos hablando de una inversión exclusivamente en diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer de 60 millones de dólares en cinco años. El objetivo inicial de reclutamiento de esta cohorte era de 800 individuos, de los cuales 200 serían sanos, 200 enfermos de alzhéimer y 400 con DCL. En el estudio publicado por los investigadores americanos se han utilizado tan sólo 25 DCL, 25 controles sanos y 50 enfermos de alzhéimer. Y esta es una de las grandes objeciones al trabajo, que incluso reconocen los autores en la discusión del artículo. Lo bueno es que la capacidad discriminatoria entre los DCL y los individuos sanos es del 100%. También es del 100% entre los DCL y los enfermos de alzhéimer. Pero volviendo al comentario de más arriba, no todos los DCL convierten a enfermedad de Alzheimer, por lo que podría resultar más lógico haber comparado casos de alzhéimer contra controles en una primera aproximación.

Los marcadores seleccionados para el análisis son autoanticuerpos, esto es, anticuerpos generados por el propio sistema inmune humano, y que han sido evaluados mediante tecnologías de microarray. Para el estudio se analizaron 9.486 proteínas humanas, de las cuales se seleccionaron 50 de ellas para el diagnóstico final.

En resumen, se siguen realizando avances en un campo tan caliente como el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer utilizando marcadores en fluidos periféricos, y usando estrategias cada vez más ‘ómicas’, y que permitan analizar grandes cantidades de marcadores. Frente a enfermedades tan complejas como el mal de alzhéimer, el esfuerzo investigador y el uso de tecnologías disruptivas tiene que ser inmenso. Tenemos ahí fuera casi cuarenta millones de enfermos de alzhéimer, de los que casi un millón están en España. Así que el reto es titánico, pero con buena ciencia y recursos lo conseguiremos. Estamos en el buen camino.

Este artículo nos lo envía Javier Burgos, (@JavisburgosDirector General de Neuron Bio y Carlos Ramírez (Project Manager).

 

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Por Colaborador Invitado
Publicado el ⌚ 28 junio, 2016
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