Física de Hollywood: Ampliamos el periodo de reserva y te regalamos un capítulo

Física de Hollywood, el segundo libro de la editorial Naukas escrito por Arturo Quirantes
Física de Hollywood, el segundo libro de la editorial Naukas escrito por Arturo Quirantes

Estamos terminando los últimos preparativos para comenzar la distribución en librerías del segundo libro del Sello Editorial Naukas “Física de Hollywood”, mientras tanto y para finalizar con la primera remesa con más rapidez (y como detalle para todos aquellos que nos leéis desde hace tantos años) hemos decidido ampliar el periodo de reserva con descuento del 10% hasta el día 21 de noviembre.

Para todos los que aún no hayáis reservado vuestro ejemplar, podéis hacerlo en este enlace de la web Glyphos.

Mientras, y para animar a los indecisos, hemos decidido publicar hoy un extenso extracto de uno los capítulos del libro: ¡Alinearse!

Ampliamos el periodo de reserva hasta el 21 de noviembre
Ampliamos el periodo de reserva hasta el 21 de noviembre

¡ALINEARSE!

 

(Extracto del capítulo 7 “Gravitación” del libro Física de Hollywood, de Arturo Quirantes Sierra)

 

 

Una vez descritas las tres leyes de Kepler, lo habitual es pasar a estudiar la Ley de Newton de Gravitación Universal. Escribimos la ecuación en la pizarra, vemos de qué factores depende y pasamos a poner ejemplos. ¿Pero por qué molestarnos si Robin Williams puede hacerlo por nosotros? A muchos compañeros (entre los que me incluyo) nos molesta el cliché de físico loco que Hollywood se empeña en perpetuar, y la película Flubber y el Profesor Chiflado (1997) es un caso típico. Yo estoy dispuesto a hacer la vista gorda porque el simpático profesor me proporciona una divertida descripción de la ley gravitatoria de Newton.

La escena no puede ser más tópica: el profesor con pájaros en la cabeza irrumpe en el aula y comienza a explicar la lección. Su saludo a los alumnos (“buenos días, o tardes, dependiendo del caso“) es el primer indicativo de que ni él mismo tiene claro en qué planeta vive, una sospecha que se confirma cuando el profe avisa de que el faisán que hay encima de la mesa no le servirá a nadie para subir nota. Y es que se ha equivocado de clase; al menos, yo nunca he dado clase de Física en un aula donde todo el mundo se encuentra muy ocupado pintando a una pareja de jóvenes casi desnudos (casi, que después de todo esta es una película Disney).

El profesor chiflado, en su mundo, comienza su clase:

La última vez hablábamos de la ley de la gravedad de Newton. Repasémoslo. Vemos que esa G es como la c de E=mc2, es una constante en el Universo, hasta el punto en que algo pueda ser constante en el Universo.”

La G a la que alude el profesor Brainard es, por supuesto, la que conocemos con el nombre de constante de gravitación universal. Como todos sabemos y nuestro simpático profe nos explica:

[G] Nos dice que la fuerza de atracción entre dos cuerpos es directamente proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que los separa.”

Es decir, Fuerza = algo ∙ producto de las masas / distancia al cuadrado. Ese “algo” es la constante G, que tiene que tener dimensiones y unidades; dimensiones porque el producto de masas dividido por una longitud al cuadrado no es una fuerza, y unidades porque queremos obtener Newtons cuando expresemos las masas en kilogramos y la distancia en metros.

En este punto lo natural es tomar un cuerpo con gran masa, digamos la Luna o un planeta, y hacer cálculos. Pero el profesor chiflado es más original que eso:

Un ejemplo sería… llamemos a nuestro hombre desnudo m1 y a la dama, m2. Según esta fórmula, su atracción les llevaría a reducir la distancia a cero.¿Por qué no lo hacen?

En este momento las risas y cuchicheos de mis alumnos me dejan claro que están pensando en otro tipo de atracción no gravitatoria. Aun así, aprovechemos el ejemplo de la pareja desnuda. Podemos suponer una masa típica de 80 kilogramos para el chico y 50 para la chica. Si sus centros de masa se encuentran a metro y medio de distancia, la ley de gravitación de Newton nos da una fuerza atractiva de 1,2*10-7 Newtons. Para dar una idea de lo pequeña que es esa cantidad, representa el peso sobre la superficie terrestre de la dosis diaria recomendada de vitamina B3. Curiosamente, se trata de casi exactamente la misma fuerza ejercida sobre una persona por el planeta Marte en su punto de máxima aproximación a la Tierra.

Esto nos sirve para desmitificar la creencia de la astrología, ya que con la fórmula de Newton en la mano podemos demostrar cómo el efecto gravitatorio de una mosca volando por el paritorio sería superior al producido por un planeta. No creo que los astrólogos tengan ese tipo de efectos en cuenta, porque si lo hicieran tendrían que cerrar el negocio.

Eso también echa por tierra las películas del tipo “hay una alineación planetaria que va a destruir la Tierra,” como por ejemplo Lara Croft, Tomb Raider (2001) o Thor, El Mundo Oscuro (2013). Para empezar, es simplemente imposible que los planetas se alineen debido a sus posiciones en sus respectivas órbitas. Si acaso podrán ser vistos en una región del cielo más o menos amplia. Pero imaginemos, por puras ganas de argumentar, que así fuese y que nos unimos a la expedición de una bella arqueóloga para evitar el apocalipsis total.

Armados con una calculadora nos disponemos a evaluar la fuerza que ejercerán todos los planetas sobre un kilogramo de masa, suponiendo que éstos se encuentran a la distancia más corta posible de la Tierra. Los datos resultantes son tan pequeños que tenemos que darlos en milmillonésimas de Newton (nanonewtons). Aquí van:

alinearse

Como puede ver, la suma de las atracciones gravitatorias de todos los planetas combinados no llega al 1,5% de la debida a la luna, y apenas es una diezmilésima parte de la atracción solar. De hecho, la distancia Tierra-Sol no es constante a lo largo del año, y esa diferencia hace que la fuerza gravitatoria entre el Sol y la Tierra varíe hasta en un 7%. ¿Quién necesita alineamientos planetarios cuando todo lo que necesitamos es esperar al invierno?

Antes de que me regañe usted, lector, ya sé que Plutón no es un planeta, pero hace unos años todavía era considerado como tal y la película de Lara Croft de 2001 debía tenerlo en cuenta. Poco hubiera importado no hacerlo, ya que como puede ver su influencia gravitatoria sobre nosotros es insignificante. Para que pueda comparar, el peso de un kilogramo situado en  la superficie terrestre, en las mismas unidades, sería una cantidad enorme: 10.000.000.000 de nanonewtons. ¿Mucho? Bueno, entonces le añadiré el peso de otros cuerpos más pequeños:

alin2

La cuestión es que, incluso si todos los planetas estuviesen alineados, la fuerza gravitatoria sería tan sólo un poco mayor que la que ejerce el planeta Júpiter por sí sólo. Más absurdo aún resulta este hecho: según la tabla, los dos planetas con mayor influencia gravitatoria sobre nosotros serían Júpiter y Venus, pero en caso de alineación planetaria perfecta ambos planetas tirarían de la Tierra en sentidos opuestos. ¡Sus fuerzas gravitatorias se restarían en lugar de sumarse!

El cliché de los alineamientos planetarios es habitual en el cine de serie B. También se ha extendido a otras ramas del cine y la televisión en forma modificada. 2012 (2009) tiene como argumento un alineamiento entre la Tierra, el Sol y el centro de la Vía Láctea, supuestamente predicho por los antiguos mayas. El propio divulgador Neil deGrasse Tyson tuvo que salir al paso de los rumores, explicando que ese alineamiento se produce efectivamente el 21 de diciembre… todos los años.

Ni siquiera el cine de animación se escapa a los alineamientos. En el episodio de Bob Esponja La Gran Ola, los personajes de Fondo de Bikini descubren que los planetas se alinean una vez cada millón de años, lo que provoca la aparición de una ola gigantesca que hará las delicias de los surfistas. Y en la película de Disney Hércules (1997), la alineación de seis planetas indicará al villano de turno la ubicación de los titanes, a quienes desea liberar para derrotar a Zeus y conquistar el Olimpo.

Si es usted fan de vin Diesel puede que haya visto Pitch Black (2000). La tripulación de una nave sufre un accidente y acaba estrellándose en un planeta olvidado, donde la luz de dos soles lo mantienen en un día permanente. Mientras intentan hacer las consabidas reparaciones para salir de allí, descubren que una vez cada 22 años los planetas y los soles se alinean de tal forma que el planeta se sumerge en oscuridad. Salvando las distancias, encuentro que Pitch Black contiene ciertas similitudes con Cae la Noche, un relato de 1941 escrito por el maestro de la ciencia-ficción Isaac Asimov. El argumento es muy distinto, por supuesto, pero en ambos casos tenemos un raro período de oscuridad, y cuando eso sucede… bueno, digamos que no querrá usted quedarse en el planeta.

Le resultará curioso si le digo que la NASA aprovechó un alineamiento planetario para una misión de exploración. En esa ocasión, sin embargo, no fue un “alineamiento” de película en el que todos los planetas forman una línea recta. Uno de los trucos para enviar una sonda a otro planeta consiste en lo que se llama asistencia gravitatoria: la nave pasa junto a un planeta y éste le impulsa en otra dirección. La NASA se dio cuenta de que, en los años setenta y ochenta, los planetas exteriores (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) se situarían en posiciones tales que una sonda podría ir “saltando” de uno a otro, recorriendo y explorando cuatro grandes planetas por el precio de uno.

Este concepto, llamado “Gran Tour,” dio lugar a la misión dual Voyager. La sonda Voyager 1 visitó Júpiter y Saturno. Su compañera Voyager 2, además, examinó los sistemas planetarios de Urano y Neptuno. Incluso podría haber hecho, como dicen en lenguaje futbolístico, “una manita,” pero en el último momento se decidió sacrificar la visita a Plutón para poder examinar mejor la luna Titán, en Saturno. Ambas sondas se encuentran ahora de camino al exterior de nuestro sistema solar, y a pesar de haber sido lanzadas en 1977 ¡aún funcionan!

 

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5 Comentarios

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JordiJordi

Hola amigos.

No tenéis previsto sacar versión ebook? La verdad, hace tanto que no leo un libro en papel que da algo de pereza además de ser poco práctico de leer en la cama (especialmente, si tu mujer quiere que apagues la luz :-P)

Tavo GarcíaTavo García

Amigos:

En mi caso que soy de México, ¿hay posibilidad de conseguir la versión electrónica?, y en caso de que no, ¿tienen plan de enviar a otros países el libro?, y si es así, ¿saben porqué editorial sería en México?

¡¡¡Saludos!!!

Arturo Quirantes Sierra

Mario y Tavo:

Me avisan de la editoria que sí, se puede comprar desde allí, pero los gastos de envío son elevados. Os aconsejan que esperéis a que esté en las librerías y podréis adqurirlo por Amazon.

En lo que respecta a comprar la edición electrónica, es cosa de más adelante, pero comprando el libro en papel se incluye un código QR para descargar una versión electrónica. Dos formatos por (papel y ebook) por el precio de uno.

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