Nuestro derecho al infinito

Sé que muchas personas, y entre ellas algunos de mis contactos en las redes sociales, consideran que la exploración espacial es un despilfarro de dinero. Creo que están profundamente equivocadas, y me gustaría mucho discutir con ellas al respecto, pero tengo pocas esperanzas de que estas discusiones se produzcan alguna vez porque conozco la tendencia de la mayoría de seres humanos a proteger sus opiniones como si fueran su más preciado tesoro (recordad a Golum gemir: “Mi tesooooro”).

Golum defendiendo su tesoro
Golum defendiendo su tesoro

Además, hoy en día no está de moda discutir: se considera de mal gusto, como todo aquello que requiera de un mínimo esfuerzo intelectual (el esfuerzo físico está mejor valorado… siempre y cuando se lleve a cabo en un gimnasio y sirva para desarrollar músculo, si se trata simplemente de caminar, que es uno de los mejores ejercicios físicos que se pueden hacer, entonces se ve, en general, como una extravagancia). Las discusiones suelen zanjarse con un lacónico o altivo “bueno, tú tienes tu opinión y yo tengo la mía” y da la impresión de que “entretenerse” de forma pasiva, irreflexiva, morbosa y totalmente insustancial, está más acorde con la época que nos ha tocado vivir. Mientras tanto, la riqueza que se genera en el planeta crece sin parar. En 1969, el año en el que llegamos a la Luna, el PIB mundial era de 18,334 billones de dólares (a dólares de 2010). En 2014 el PIB mundial era 72,576 billones de dólares (también a dólares de 2010).

Crecimiento del PIB mundial entre 1969 y 2014. Elaboración del propio autor a partir de los datos del Dr. Karl Heerman (ver el apartado de agradecimientos para más referencias)
Crecimiento del PIB mundial entre 1969 y 2014. Elaboración del propio autor a partir de los datos del Dr. Karl Heerman (ver el apartado de agradecimientos para más referencias)

Dicho de otra forma: hoy en día, se genera en el mundo unas cuatro veces más riqueza de la que se generaba en 1969; sin embargo, no sólo no hemos vuelto a la Luna desde hace más de cuarenta años sino que ni siquiera hemos enviado seres humanos más allá de lo que se podría considerar órbita baja, es decir, ningún ser humano ha vuelto a atravesar los cinturones de Van Allen desde que lo hicieran los astronautas del proyecto Apollo.

Por si fuera poco, ni siquiera tenemos ya máquinas como el Saturno V, el único cohete que se ha construido en toda la historia de la Humanidad lo suficientemente potente como para poner en órbita 100 toneladas de golpe, y que funcionó durante una misión tras otra sin fallos desde 1967 hasta 1973. Sólo ahora, después de casi medio siglo, la NASA está desarrollando un nuevo lanzador equiparable al Saturno V. Le han puesto el triste nombre de SLS (Space Launch System) y su primer lanzamiento no es probable que ocurra antes de 2018, aunque no sería raro que se retrasara hasta fechas posteriores. Incluso podría ocurrir que la nueva administración estadounidense que ha de salir de las urnas en 2017 decidiera cancelar el proyecto.

Supongo que muchas personas celebrarían esta cancelación, y la de cualquier misión de exploración espacial, como un triunfo del sentido común. No sé qué otra cosa suponer después de ver compartida una y otra vez en las redes sociales la siguiente fotografía:

Muchos han aprovechado la imagen de estos niños para exponer su personal visión del mundo.
Muchos han aprovechado la imagen de estos niños para exponer su personal visión del mundo.

Me pregunto qué imagen del mundo tienen las personas que comparten este “meme”, quiero decir: ¿en qué clase de mundo creen que viven? Y no aludo con esta pregunta a la complejidad del mundo humano. Más bien estoy pensando en la sencillez del mundo natural. Concretamente, me pregunto si habrán reflexionado sobre la fragilidad del mundo en el que vivimos.

Nuestro entorno cotidiano parece robusto y eterno, pero es sólo una ilusión. El planeta Tierra navega a la deriva en medio de un océano capaz de devorar estrellas enteras. Nuestro hogar, por muy inmenso e importante que nos parezca, no es más que un tenue suspiro azul en medio de un vacío caníbal. Nuestra adaptación al medio en el que vivimos y las comodidades de que disfrutamos gracias al desarrollo tecnológico pueden hacernos creer que la burbuja en la que estamos acomodados es eterna, pero la realidad es que no estamos en un entorno amigable. Todo lo que vemos es fruto de un equilibrio precario y relativamente fugaz entre fuerzas titánicas; tarde o temprano, el equilibrio cambiará y todo lo que conocemos desaparecerá con la intrascendencia que un parpadeo tiene para un ser humano.

Hoy en día, cuando parece haber más conciencia ecológica que nunca, ¿no debería ser la exploración espacial una de las prioridades de la Humanidad? ¿Qué haremos cuando una de las rocas que participan en el mismo billar cósmico que la Tierra se dirija hacia nosotros y sea tan grande que pueda provocar una extinción en masa semejante a la que, muy probablemente, acabó con los dinosaurios? ¿Rezaremos? ¿Pediremos protección a la Madre Tierra? ¿A Buda? ¿A Dios? ¿A Alá? ¿Al panteón de dioses hinduístas? Todo lo que sabemos, nos indica que estamos solos, y si no es así, sería prudente actuar como si lo fuera. La Tierra ha sido en el pasado, y será en el futuro, escenario de hecatombes horribles, y todo el conocimiento que tenemos apunta a que el ser humano no es nada por lo que la naturaleza sienta especial predilección o estima. Somos hijos del azar y, si logramos prosperar, seremos hijos del conocimiento.

Los habitantes de Pompeya no querían morir... pero el volcán no tuvo en cuenta su opinión.
Los habitantes de Pompeya no querían morir… pero el volcán no tuvo en cuenta su opinión.

Si no percibimos de forma correcta nuestra posición en el Universo, y actuamos en consecuencia, seremos barridos de la faz de la Tierra como fueron barridas innumerables especies antes que nosotros, incluidas muchas especies del género homo. Los neandhertales también hacían herramientas y soñaban, y también enterraban a sus muertos, y se extinguieron… ¿qué nos hace pensar que a nosotros nos espera un destino diferente?

Mientras escribo estas líneas pienso en planetas que antaño fueron fértiles para la vida tal y como la conocemos y hoy son desiertos estériles; pienso en Marte y, en mi imaginación, contemplo los océanos que cubrían su superficie hace millones de años, y pienso en Venus: según algunos modelos, hasta hace 750 millones de años podría haber sido un planeta semejante a la Tierra, con la mayor parte de su superficie cubierta de agua y con una atmósfera amable. Hoy en día es un infierno de presiones propias de las simas oceánicas y temperaturas abrasadoras, y cubierto por completo por nubes de dióxido de azufre y ácido sulfúrico. Pienso, además, en todos los mundos que ni siquiera conocemos y que habrán sucumbido en cataclismos sobrecogedores, y en todos aquellos que se están formando, fruto de procesos no menos violentos.

¿La Tierra? No: Marte hace miles de millones de años
¿La Tierra? No: Marte hace miles de millones de años

Y también pienso en la propia Tierra, destinada a sufrir cambios catastróficos inexorables en el futuro, a no ser que una inteligencia tecnológicamente avanzada intervenga en su destino; y, probablemente, aun interviniendo.

¿Soy el único que tiende su mirada más allá de lo inmediato, más allá del alquiler o la hipoteca o el próximo fin de semana? Y si no soy el único pero no somos más que una minoría de desubicados y soñadores, me pregunto… ¿qué será de la Humanidad cuando dejemos de tener suerte, cuando se acabe esta efímera tregua que nos ha concedido el cosmos? A la mayoría es probable que no le importe, otros quizá se sientan abrumados y hayan tirado la toalla, y en medio del entretenimiento, el abatimiento y la irreflexión seguiremos deslizándonos hacia el silencio; al final, la Humanidad no habrá sido nada, un brevísimo destello de consciencia, tan sólo, durante el cual el Universo se contempló a sí mismo, y luego nada.

Otros quizá respondan: “No podemos hacer más, ya gastamos enormes cantidades de dinero en explorar el espacio”. Pero no es cierto: no gastamos enormes cantidades de dinero en explorar el espacio, nunca las hemos gastado y, de hecho, gastamos cada vez menos. Un número es grande o pequeño en función de con qué lo comparemos. Comparar el presupuesto de una agencia espacial con el sueldo de un asalariado promedio no tiene sentido. Una comparación más razonable sería calcular el cociente entre el dinero que la Humanidad se gasta en explorar el espacio y el Producto Interior Bruto (PIB) mundial. Esta comparación sí puede darnos una idea del esfuerzo que realizamos en explorar el espacio, y de cómo ha variado con el tiempo. Como los extintos océanos de Marte bien valen una división, a continuación calcularé este cociente para el año 1969 y para el año 2015 y los compararé.

Ningún campo gravitatorio se supera sin esfuerzo. Pero... ¿es realmente tanto el esfuerzo que invierte la Humanidad en superar el de la Tierra?
Ningún campo gravitatorio se supera sin esfuerzo. Pero… ¿es realmente tanto el esfuerzo que invierte la Humanidad en superar el de la Tierra?

El año 1969 es un año emblemático porque es el año en el que los seres humanos conseguimos llegar a la Luna, pero en realidad la mayor parte del presupuesto del programa Apolo se gastó en años anteriores y, de hecho, en el programa del transbordador se gastó más dinero que en el Apolo, pero también es verdad que este gasto se extendió durante más tiempo. En cualquier caso, escoger cualquier otro año entre 1964 y 1969 no haría más que reforzar la afirmación anterior: que el esfuerzo realizado en explorar el espacio es cada vez menor.

Para calcular lo que la Humanidad se gastó en exploración espacial en 1969 únicamente tendré en cuenta a Estados Unidos y la URSS pues no creo que tener en cuenta otros presupuestos de 1969 cambie significativamente el cociente que quiero calcular. Según el informe Augustine, el presupuesto de la NASA para el año 1969 fue de 22861 millones de dólares (a dólares de 2010). Redondearemos esta cifra a 23000 millones de dólares (a dólares de 2010).

Y según Daniel Marín, en artículos publicados en Naukas (referenciados al final de este artículo), la URSS se gastó aproximadamente una tercera parte de lo que se gastó Estados Unidos en intentar llegar a la Luna. Voy a considerar que esto es válido no sólo para el programa lunar sino también para el dinero gastado en 1969 para explorar el espacio en general y que, por lo tanto, el presupuesto de la URSS para exploración espacial ese año fue de una tercera parte del que fue para la NASA. Según estas suposiciones, el total del dinero gastado en explorar el espacio aquel año de 1969 fue de 30666,67 millones de dólares (23000 más un tercio de 23000, y a dólares de 2010).

Por otra parte, el PIB mundial aquel año fue de 18 billones 336 mil 760 millones de dólares (es decir: 18,336760×10^12 dólares, a dólares de 2010). Si dividimos ambas cifras, obtenemos 1,672×10^(-3) o, dicho de otra forma, lo que se gastó la Humanidad en el espacio aquel año fue el 0,1672% del PIB mundial, aproximadamente, claro.

Muy pocos seres humanos han conseguido ir más allá de los cinturones de Van Allen
Muy pocos seres humanos han conseguido ir más allá de los cinturones de Van Allen

Voy a calcular el mismo cociente pero para el año 2015. Lo primero que hay que saber es cuánto dinero gasta hoy en día la Humanidad para explorar el espacio. En la actualidad, hay más agencias espaciales con presupuestos a tener en cuenta de las que había en 1969. Esta información se puede encontrar en el artículo de la Wikipedia dedicado a las agencias espaciales (en inglés): En el caso de la NASA, de la ESA y de las agencias espaciales rusa, india y china he cruzado los datos con los que ofrecen otras fuentes de información y con lo que explican las propias agencias en sus respectivas páginas web y las cifras coinciden con las de la Wikipedia.

La conclusión es que la cantidad de dinero que se gastó la Humanidad en el espacio en 2015 es de 44544,84×10^6 dólares (a dólares de 2015). Por otra parte, el PIB mundial ese año fue de 73,434×10^12 dólares (a dólares de 2015). Si dividimos ambas cifras obtenemos 6,065969×10^(-4), es decir, aproximadamente 0,06065969 %.

Por lo tanto, la Humanidad gastó en 1969 el 0,1672% del PIB mundial en explorar el espacio, mientras que en 2015 hemos gastado el 0,0607% del PIB mundial, es decir, unas 2,75 veces menos. En resumen: a grandes rasgos, podemos decir que mientras que el PIB mundial se ha multiplicado por cuatro, los recursos invertidos en la exploración espacial se han dividido por tres.

Esto es una medida del esfuerzo que está haciendo la Humanidad por conseguir salir de la cuna. Sinceramente, creo que los niños pequeños se esfuerzan mucho más por empezar a caminar.

Niños explorando el Universo (fotografía de Eugene Smith).
Niños explorando el Universo (fotografía de Eugene Smith).

A la vista de estos números, el débil esfuerzo presupuestario no se puede achacar a una falta de recursos materiales o humanos sino que denota una falta de convicción y de ideales sobrecogedora. No podemos permitir que la exploración del espacio se fundamente en una carrera entre potencias. El punto de apoyo para conseguir iniciar nuestra andadura entre las estrellas debería ser, fundamentalmente, la colaboración entre seres humanos, nunca el ansia de dominio. Contemplar el Universo y conocer nuestra posición en él nos enfrenta a preguntas fundamentales sin posibilidad de respuestas fantasiosas. Después del impulso inicial que supuso la Guerra Fría, ¿a qué aspiramos? ¿A entretenernos con nuestras ilusiones hasta que llegue el momento de la extinción? ¿Aceptaremos dócilmente el destino común a todos los seres vivos, y a todas las especies surgidas de la selección natural? ¿O reclamaremos nuestro derecho al infinito?

COMENTARIO SOBRE EL CRECIMIENTO DEL PIB MUNDIAL Y AGRADECIMIENTOS

Los datos del PIB mundial están sacados de una información proporcionada por José María Gallardo Chemazdamundi, a quien estoy profundamente agradecido. Han sido elaborados por el Dr. Karl Heerman a partir de diversas fuentes. He decidido basarme en estos datos en lugar de aquellos que proporciona el banco mundial en su página web porque creo que se ajustan mejor a los datos de crecimiento de la población y de aumento del consumo de energía a nivel mundial. Según el Banco Mundial, el PIB mundial en 1969 era de 2,687 billones de dólares (a dólares de 2015), y el PIB de 2015, de 73,434 billones de dólares (siempre a dólares de 2015). Esto significa que el PIB habría aumentado unas 23 veces.

Sin embargo, en el mismo periodo, la población mundial se ha duplicado y el consumo de energía se ha entre duplicado y triplicado, según la fuente consultada. Me parece poco creíble conseguir multiplicar por 23 el PIB mundial habiendo duplicando la población y triplicando el consumo de energía. En cambio, cuadriplicarlo, que es lo que implican los datos que me pasó Chemazdamundi, me parece mucho más coherente (podría equivocarme y ser el crecimiento del PIB todavía mayor, pero eso no haría más que reforzar las conclusiones de este artículo).

A pesar de todo, para calcular el esfuerzo que dedica la Humanidad a explorar el espacio en 2015 sí he utilizado los datos de PIB del Banco Mundial porque los datos del Dr. Heerman sólo llegan hasta 2014 y ambas series de datos tienden a converger, por lo que la variación que pudiera suponer utilizar una u otra no implicaría un cambio substancial en la conclusión a la que llego en el artículo.

Aumento del consumo de energía a nivel mundial en el periodo de 1965 a 2014 según Carbon Brief
Aumento del consumo de energía a nivel mundial en el periodo de 1965 a 2014 según Carbon Brief
Aumento del consumo de energía a nivel mundial en el periodo de 1965 a 2014 según la International Energy Agency
Aumento del consumo de energía a nivel mundial en el periodo de 1965 a 2014 según la International Energy Agency

COMENTARIO SOBRE EL PRESUPUESTO DE LA NASA DE 1969

La cifra que doy para el presupuesto de la NASA del año 1969 la he obtenido del informe Augustine, página 21, pero después de aplicar un factor de corrección, pues los presupuestos que da este informe se miden con dólares de 2009. La cifra que da el informe es de 22500 millones de dólares (2009). Si aplicamos la corrección debida a la inflación mediante la calculadora de la página del Bureau of Labor Statistics obtenemos 22869 millones de dólares (2010), y así ya se puede comparar con los datos del Dr. Karl Heerman. La cifra que da la página de la Wikipedia sobre los presupuestos de la NASA es un poco más alta (25376 millones de dólares). He preferido considerar la cifra del informe Augustine; considerar la de la Wikipedia no haría más que reforzar las conclusiones de este artículo.

Este artículo nos lo envía Víctor Guisado Muñoz. Estudió Física y se licenció por la Universidad de Barcelona. Cursó el Máster Astrofísica, Física de partículas y Cosmología impartido en esta misma Universidad. Cuenta con diez años de experiencia como profesor de Física, Matemáticas y Ciencias para el Mundo Contemporáneo en diversos colegios de Barcelona y Madrid. Es autor de la novela corta ¿Dónde están las naves espaciales? y actualmente trabaja como profesor en el colegio Liceo Castro de la Peña de Barcelona

FUENTES DE INFORMACIÓN:

Informe de la Comisión Augustine: http://www.nasa.gov/pdf/396093main_HSF_Cmte_FinalReport.pdf

Artículo de Daniel Marín sobre el coste del programa lunar soviético: http://danielmarin.naukas.com/2013/12/13/el-verdadero-motivo-por-el-cual-los-sovieticos-pusieron-un-hombre-en-la-luna/

Sobre los ancestrales océanos de Marte: http://www.sci-news.com/space/science-ancient-ocean-mars-larger-earths-atlantic-ocean-02568.html

Sobre los modelos de Venus: http://www.esa.int/esl/ESA_in_your_country/Spain/Fue_Venus_un_planeta_habitable

Sobre la caducidad del planeta Tierra: http://www.lapizarradeyuri.com/2015/05/31/viviendo-en-un-planeta-joven-de-un-universo-bebe/

Información sobre presupuestos de las diferentes agencias espaciales:

https://www.thespacereport.org/resources/economy/government-space-budgets/european-cooperative-organization-government-space-budgets/european-space-agency-budget

Sobre el aumento del consumo de energía a nivel mundial:

http://www.iea.org/publications/freepublications/publication/KeyWorld2016.pdf

https://www.carbonbrief.org/data-dashboard-energy


12 Comentarios

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RobertoRoberto

Todos esos argumentos están muy bien, pero creo que preocuparnos por la posibilidad (a día de hoy bastante remota) de primero encontrar y luego alcanzar algún otro planeta habitable, cuando tenemos el mayor desafío a la supervivencia de la raza humana (y además a la vuelta de la esquina), no en cataclismos terrestres o cósmicos, sino en la propia acción humana sobre el planeta, es como barrer debajo de la alfombra y esperar cambiarnos de casa cuando la actual sea inhabitable.
Ningún otro planeta del sistema solar es ni será habitable para la humanidad, ni siquiera más habitable que la Tierra tras un gran cataclismo. Sería más fácil sobrevivir en la Tierra tras la caída de un supermeteorito (la vida ha continuado de hecho tras otros episodios así) que hacerlo por ejemplo en Marte. Fuera del sistema solar no tenemos ninguna certeza de encontrar algún planeta que pueda albergar, no ya alguna forma de vida, sino vida compatible con la nuestra (con el agravante de que no está el espacio para andar visitando posibles destinos “a ver si aquí…”). Habría que tener en cuenta además que en un viaje interestelar podrían suceder multitud de imprevistos que echasen al traste la misión. Eso sumado a que ¿cómo le explicas a la humanidad que vas a hacer un gran esfuerzo por alcanzar otro planeta abandonando o sin hacer todo lo posible por los miles de millones de personas que dejarías atrás?
No digo que la exploración espacial no sea relevante. Misiones como la de Rosetta, Cassini y Opportunity son asombrosas y me parece bien que se hagan, pero empeñarse por ejemplo en enviar una misión tripulada a Marte es un despilfarro de recursos y un riesgo innecesario para la tripulación, que no va a aportar nada significativo a lo que puede hacer una misión no tripulada. De la misma forma que poner un pie en la Luna no aportó nada que no se pudiera haber hecho sin astronautas (aparte del hito en sí mismo y de la victoria propagandística en un contexto de Guerra Fría). Por eso mismo una vez que se logró y se apagó el eco mediático dejó de ser rentable, mucho menos rentable científica o económicamente que el transbordador espacial, el Hubble u otras misiones.
En resumidas cuentas, miremos más a nuestro planeta (sin olvidarnos de mirar también más allá) porque como nos descuidemos vamos a quedarnos sin hogar antes de tener a dónde ir.

AntonioAntonio

Las dos premisas de las que partes son falsas. Por supuesto que hay un planeta habitable en el Sistema Solar. Se llama Marte. Obviamente, la idea no es trasladar a toda la humanidad allí, sino que se desarrolle una segunda rama de nuestra especie allí, primero con poca gente y luego cada vez más, para que si la Tierra sufre un gran cataclismo, al menos nuestra raza siga existiendo. En una década podemos poner el pie en Marte y empezar a colonizarlo.

Por otra parte, la “acción humana sobre el planeta” no tiene ni la menor pinta de que vaya a extinguirnos. Todo lo contrario, ahora hay más humanos que nunca en la historia, y con mejor nivel de vida que nunca. Ahora hay menos hambre que nunca en la historia, menos muertos en guerras que nunca, menos pobreza que nunca, etc.

http://culturacientifica.com/2013/12...-humanidad/

RobertoRoberto

También el año antes de la crisis inmobiliaria fue el mejor en el sector de la construcción. Eso es lo que se llama punto de inflexión y más temprano que tarde, llegaremos a él por múltiples motivos, casi todos relacionados con la acción humana. Ponte que no sea el 2050, o el 2100 ¿y en el 2200? Queda muy lejos pero es el mismo lapso que nos separa de la época Napoleónica. ¿Alguien se imagina cómo estaremos entonces al ritmo al que vamos en muchos aspectos (extinción de especies, aumento de la población, subida del nivel del mar por la acción del cambio climático…)? A eso me refería cuando decía que la amenaza más inminente para la supervivencia de la especie humana somos nosotros y casi no nos queda tiempo (viendo lo poco que se está haciendo en los últimos años y la evolución de la mayoría de indicadores de alerta).
Por eso lo que pienso es que deberíamos preocuparnos más por qué planeta estamos dejando a las generaciones venideras (incluso a nuestros hijos, literalmente) que por dónde iremos cuando hagamos éste inhabitable.
Y por supuesto la investigación (incluida la espacial) nos debe ayudar a encontrar soluciones, pero sin perder la perspectiva de lo que es prioritario.

DiegoDiego

Sé que ha pasado mucho tiempo desde este artículo, y la culpa es mía por no haberlo visto antes, pero bueno, son cosas que pasan. Pero mucho me temo Roberto que aunque tus argumentos no son malos, pero quizás a una roca de unas cuantas decenas de kilometros y miles de toneladas les importe más bien poco. O nada. Pero os aseguro que si esa roca arrasa cualquier ciudad de la tierra, les faltará tiempo a los politicos para hacer un programa espacial que nos lleve fuera del planeta. Y los primeros en exigirlos serán esa gente que, como tú, no consideran prioritaria la exploración espacial o asentarnos fuera de la tierra. Y eso es lo triste del asunto, porque a este ritmo que vamos, con presupuestos espaciales cada vez más menguados y con proyectos que no van a ninguna parte (bueno, tal vez salvo SpaceX, que está claro que Mr. Musk se quiere jubilar en Marte) este terrible futuro es una probabilidad cada vez más aterradora. Te recuerdo que la extinción de los dinosaurios es la forma que tiene el Universo de preguntar como va nuestro programa espacial. De hecho en “Cita con Rama” de Arthur C. Clarke el autor ya contempla esta posibilidad, y precisamente, porque un asteroide (pequeño, como el de Tunguska) golpea la tierra, pero sobre una ciudad habitada, hace que todos nos pongamos de acuerdo en establecernos fuera de la tierra. El día que eso pase, de repente nos daremos cuenta que el peligro real, el que nos puede extinguir de una forma letal y en un mero parpadeo, está ahí fuera. Y lo estamos ignorando.

ElioElio

La gran mayoría de inventos que usamos en la actualidad son en realidad aplicaciones secundaria de una tecnología destinada a otros fines. Ningún invento de alta relevancia en el pasado fue descubierto “buscándolo”, El error es la llave a una puerta llamada posibilidades, En otras palabras cuando. Nos sentamos y decimos hay más prioridad en la tierra cercenamos los caminos a las posibilidades.

AntonioAntonio

¡Gran artículo! ¡Muy bien dicho, sí señor!

(Por cierto, en el vídeo hay un error bastante gordo de traducción.)

Víctor Guisado MuñozVíctor Guisado Muñoz

¡Sí, es cierto! Donde se lee “cien mil años” en realidad es mil millones de años, si no recuerdo mal. Lo corregí cuando lo compartí en mi Facebook pero aquí se me ha olvidado. ¡Lo siento!

AntonioAntonio

Con respecto al hambre en el mundo, está muy muy muy lejos de ser el mayor problema de la humanidad. Como causa de muerte es realmente minúscula comparada con el resto. Y la mortalidad infantil, por cualquier causa, también es ínfima. Alrededor del 70 % de la población mundial se muere de enfermedades no contagiosas, que a grandes rasgos podemos identificar con que se muere de vieja. De hecho, la esperanza de vida a nivel mundial fue en el 2015 de 71,8 años. En ningún país la esperanza de vida femenina está por debajo de los 50 años, y la másculina sólo en tres, que, de seguir la tendencia de los últimos años, pasarán de los 50 dentro de un lustro o dos.

http://www.thelancet.com/journals/la...-1/abstract

Víctor Guisado MuñozVíctor Guisado Muñoz

Dejo a continuación un par de comentarios de un amigo, Jose Blanca, porque creo que enriquecen el artículo:
“Me ha gustado mucho el artículo, pero yo añadiría un par de ideas adicionales. El gasto no debe ser entendido como un juego en el que unos ganan y otros pierden, es decir en el que la suma total del beneficio siempre es la misma. Si uno invierte con sabiduría conseguirá que el beneficio final sea mucho mayor del que habría tenido utilizando ese dinero para otra cosa. Esta idea corre a lo largo del artículo, pero creo que no habría estado de más hacerla más explícita.”
“Por otro lado, los seres humanos somos animales, pero no meros animales. Tenemos aspiraciones que no tiene mi gata. Aspiramos al infintito, como tú dices, eso es algo que no se puede valorar económicamente y que acaba teniendo unas implicaciones mucho más profundas de lo que somos capaces de imaginar. Se cuenta que hace 2500 años los pitagóricos fueron capaces de asesinar a alguien por mantener que la raíz cuadrada de dos no era racional. Esa pasión por el conocimiento no tuvo ninguna influencia práctica en su época (bueno sí la tuvo para el asesinado si la leyenda es cierta), pero con el tiempo fue el germen que creó un nuevo mundo. El conocimiento nos hace nobles en el momento en el que nos preocupamos por adquirirlo y acaba por influirnos de modos que no somos capaces de imaginar.”

MarceloMarcelo

En este planeta hay suficientes recursos como para enviar una misión a marte como para acabar, no solo el hambre, sino la pobreza en el mundo.
El problema esta en la distribución de los recursos.
Si seguimos así, por mas que se eliminen todos los programas espaciales del mundo, seguirá habiendo gente que se muere de hambre.

Tomas ArtiguesTomas Artigues

Me gustaría hacer una puntualización para enriquecer tu artículo.
La amenaza del asteroide es poco probable. Puede, y seguramente pasara, pero tanto puede ocurrir mañana como dentro de mil años o un millón. Lo que sí es cierto es que la tierra se nos queda pequeña. Todo este
crecimiento se basa en origen en la extracción, es decir en coger recurso de la tierra para luego transformarlos en bienes y servicios. Se calcula que tardaremos menso de 100 años en agotar la mayoría de metales, entre ellos el hierro. Y tantas otras materias primas presentan un futuro no menos halagüeño.

Entonces cabe preguntarse qué haremos cuando la vaca no tenga más leche que darnos. La exploración espacial es una salida a esto; hay asteroides flotando por ahí con tanto hierro como el que hemos estado consumiendo a lo largo de los últimos cincuenta años.

Por otra parte la población crece de forma desmesurada, mucho por encima del crecimiento de la producción de alimentos. por mucho dinero que pongas no puedes sembrar mas tierra de la que hay. ¿Qué hacemos entonces, matamos a la gente? ¿arrasamos nuestros últimos bosques para poder sembrara más? ¿Limitamos la natalidad como había estado haciendo china no hace mucho prohibiendo a su familias tener tan solo un hijo? De nuevo la exploración espacial tiene una respuesta a ello. La emigración fue la forma natural en el pasado de liberar el exceso de población de un territorio superpoblado, y aun a día de hoy lo es.

Es pronto para pensar en el viaje interestelar, pero lo bueno de poner los ojos en objetivos claros, como llevar gente a Marte, es que vamos haciendo pasos, poco a poco, pero hacia adelante. Primero el hombre construyó una barca para cruzar de un lado a otro del rio, al ver que iba bien perfeccionó su técnica y construyó una mejor para cruzar un lago, años después uso es balsa como base para construir una pequeña barca para recorrer el mar, hoy en día cruzamos los océanos como si nada, y todo partió de ese primer objetivo de cruzar de un lado del rio al otro.

Por desgracia somos una especie que, sin ir más lejos, seguimos gastando un cantidad de recursos ingente en construir armas, muy por encima del que nos gastamos en la exploración espacial. Me hace gracia el argumento es de que que la gente celebra la cancelación de proyectos espaciales porque se podrán destinar más recurso a otras cosas ¿a que crecen que irán esos recursos? De verdad son tan optimistas que esperan que vayan a paliar el hambre en el mundo. Lo más probable es que no, basta ver que las grandes naciones están aumentando su presupuesto militar año tras año.

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