Mito(bio)logía. 2ª Parte. Las Moiras y el Inframundo

La mitología vuelve a Naukas. Continuamos con esta serie de posts que bajo el título de Mito(bio)logía, comenzamos en esta casa el pasado mes de octubre, hablando nada más y nada menos que de Hércules. Aquí, la Biología y la mitología se unen para conformar una lectura que nos irá descubriendo diferentes especies de seres vivos, más o menos desconocidas, a la vez que recordamos los mitos y leyendas de las antiguas Grecia y Roma, puesto que estas leyendas e historias mitológicas serán el hilo conductor para recorrer la fascinante biodiversidad que nos rodea. Es el turno ahora en esta 2ª parte de las Moiras y otros seres. Comienza el viaje por el Inframundo.

2ª PARTE. Las Moiras y el Inframundo.

¿Quién controla el destino de las personas? En la antigua Grecia, la personificación de dioses o entidades que controlan el destino se hizo patente con la aparición de las Moiras. La palabra Moira, en griego, significa repartidora, y en este caso hace referencia al reparto de los “diferentes destinos” a cada persona. En un principio existía una sola Moira, pero según los distintos relatos, se habla de dos o tres, aunque con variaciones en los personajes. Pero poco a poco tomó fuerza la consideración de que eran tres, y así se estableció desde aproximadamente el siglo II d. C., dotándolas de un nombre, una personalidad y unos poderes o habilidades a cada una de ellas.

Las tres Moiras
Las tres Moiras en versión Disney

La primera Moira es Cloto, cuyo nombre se puede traducir como hilandera, y era la encargada de hilar la hebra del hilo de la vida con una rueca y un huso. A Cloto se le solía invocar originalmente en el noveno mes de gestación, cuando un bebé estaba a punto de nacer. De las tres Moiras, era la más joven, y se pensaba que era hija de Zeus y Nix, la personificación de la noche o diosa primordial de la oscuridad.

Existe un género de erizos corazón, un tipo de equinodermos, como los erizos y estrellas de mar, que toma como nombre Moiropsis, en homenaje a nuestras tres protagonistas, y hay otro que directamente se llama Moira, en el que está contenida una especie que homenajea a Cloto, recibiendo el nombre científico de Moira clotho. Esta especie, que puede alcanzar tamaños que rondan los 3,3 cm de longitud, vive en los sedimentos fangosos o en las arenas finas, a profundidades de entre 50 y 450 m, en zonas cercanas a Centroamérica. Una de sus características es desplazarse lentamente por estos sedimentos para buscar nuevas áreas con mayor contenido orgánico con el que alimentarse. Como es de suponer también hay especies para sus hermanas dentro de este mismo género, de esta manera, existen Moira lachesinella y Moira atropos.

Cloto y los erizos corazón
Cloto y los erizos corazón

La segunda de las Moiras es Láquesis, cuyo nombre significa, La que echa a suertes, y su tarea era controlar la duración de la vida de las personas, usando para ello su vara de medir, con la que determinaba la longitud del hilo de la vida de cada persona. Según ciertos relatos, también es hija de Zeus y Nix, aunque en otros la paternidad se la atribuyen a Erebo, uno de los dioses primordiales, junto con Nix. Por cierto, Nix es el nombre que recibe un satélite del sistema binario constituido por Plutón y Caronte, siguiendo de esta manera la línea de nomenclatura de Plutón y sus lunas, cuyos nombres están relacionados con elementos del Inframundo de la mitología griega.

Nix fotografiado el 14 de julio de 2015 desde la New Horizons. Fuente
Nix fotografiado el 14 de julio de 2015 desde la New Horizons. Fuente

Acherontia lachesis es una polilla perteneciente a la familia de los esfíngidos, que posee un diseño en la parte dorsal de su tórax que recuerda vagamente a una calavera humana, lo suficiente para ser conocida, junto con otras dos especies del mismo género, como polillas de la muerte, polillas de cabeza de muerto o esfinges de la calavera. A esta especie en concreto también se le conoce como ladrón de abejas, puesto que son animales de hábitos nocturnos con un gran gusto por la miel. De esta manera, imitando los olores de las abejas, pueden colarse en las colmenas para alimentarse de la miel y salir ilesas sin ser atacadas por estos insectos. El nombre específico de esta polilla, lachesis, hace referencia a la Moira Láquesis, mientras que su nombre genérico, Acherontia, es un homenaje a otro elemento mitológico importante: el río Aqueronte, uno de los ríos del inframundo, por el que viajaba el barquero Caronte, transportando el alma de los muertos en su barca. La palabra griega para este río, acheron, significa dolor o aflicción. Otro de los ríos del inframundo griego, por el que también navegaba Caronte es el Estigia o Stix, que significa odio, y también da nombre a otra especie del mismo género de polillas, la Acherontia stix. Por cierto, hablábamos anteriormente del género de equinodermos Moira, donde también hay una especie denominada Moira stygia, dedicada al río o a la laguna Estigia.

Caronte. Acherontia styx y Moira Stigia
Caronte. Acherontia styx y Moira Stygia

Como dato curioso sobre Acherontia stix, podemos contar que apareció en la famosa obra El silencio de los corderos, ya que una pupa o capullo de este animal es una de las principales pistas de la investigación, cuando es encontrada en el paladar de una víctima de asesinato. En la película correspondiente, la polilla nombrada es Acherontia stix, sin embargo, la que vemos tanto en la pantalla, como en los carteles, pertenece a otra especie de la que hablaremos un poco más adelante. Al igual que la especie anterior, también puede alimentarse de miel usando la misma estrategia, y también tiene la misma distribución, siendo ambas polillas asiáticas. La mosca Lomatia lateralis, fue nombrada en su día como Stygia lateralis, nombre que ha quedado como sinónimo.

El famoso cartel de El silencio de los corderos. Fuente
El famoso cartel de El silencio de los corderos. Fuente

Volviendo a la Moira Lachesis, su nombre también sirve para denominar a un género de serpientes venenosas sudamericanas, en el que hay cuatro especies. Debido al veneno que son capaces de inocular y al miedo que provocan, puesto que alcanzan tamaños bastante grandes en comparación con otras víboras, se les nombró en honor de esta Moira. El nombre común de estas víboras suele ser cascabela muda, puesto que tienen una espina córnea en su cola que puede vibrar y hacer sonidos a modo de cascabel si la serpiente es molestada, de la misma manera que hacen los crótalos. Las tres especies que se incluyen en este género son Lachesis muta, Lachesis melanocephala y Lachesis stenophrys.

Láquesis. Lachesis muta y Acherontia lachesis
Láquesis. Lachesis muta y Acherontia lachesis

Y la relación de Láchesis con la Ciencia no termina en los animales, puesto que también podemos encontrarla en el nombre de un asteroide de tipo espectral C, de unos 174 km de diámetro, que orbita en el Cinturón de asteroides, y que se llama (120) Lachesis.

Hemos mencionado a Caronte, el barquero, y como bien nos cuenta Daniel Torregrosa en su maravillosa serie sobre la influencia de la mitología en la Ciencia, hay un montón de homenajes a este curioso personaje en la nomenclatura binomial de los seres vivos: Nos encontramos por ejemplo un género de caracolas marinas, Charonia, con algunos representantes como Charonia lampas, Charonia variegata y Charonia tritonis, con doble mención mitológica, a Caronte y a Tritón, una deidad marina. También existe un género de mariposas de la familia Pieridae, de nombre muy parecido, Charonias, y un genero de dinosaurios cuyo nombre genérico es Charonosaurus.

Varios homenajes a Caronte. Fuente
Varios homenajes a Caronte. Fuente

Caronte también es el nombre que recibe el que fue conocido como el primero de los satélites de Plutón, pero que por el hecho de que tanto Plutón como Caronte giren alrededor del centro de masas del sistema que forman, es normal considerar hoy en día a ambos cuerpos celestes como un sistema de planetas enanos doble.

Plutón y Caronte y sus satélites principales. Fuente
Plutón y Caronte y sus satélites principales. Fuente

Pero regresemos al hilo conductor con el que iniciamos el post, y conozcamos a la última de las Moiras, que recibe el nombre de Átropos, que significa La que no gira y que se puede traducir por inevitable. Era la mayor de las tres y la encargada de cortar el hilo de la vida cuando llegaba la hora de la muerte de una persona, utilizando para ello sus tijeras. En la mitología romana era llamada Morta, Muerte, y ha dado origen a la imagen de la Parca o Muerte en nuestros días, representada por el típico esqueleto, cuya calavera está cubierta por una capucha, aunque se han sustituido las tijeras por la típica guadaña con la que siega las vidas en vez de cortarlas.

La Parca segando. Fuente
La Parca segando. Fuente

Un erizo corazón del género Moira, que ya comentamos antes, homenajea a este personaje llamándose Moira atropos. La especie Moira clotho, de la que ya hemos hablado, a veces es clasificada como una subespecie de la anterior, llamándose ambas Moira atropos atropos y Moira atropos clotho, respectivamente. En cualquier caso las dos Moiras quedan homenajeadas aquí.

Pero la más conocida quizás sea la polilla Acherontia atropos, la esfinge de la calavera europea, que al igual que las dos especies anteriormente explicadas, también presenta una mancha con forma de calavera en su tórax. La pareidolia que produce esta imagen es tan poderosa que provoca un miedo bastante irracional en muchas personas, que la ven como un enviado de la muerte cuando una de estas polillas entra en sus casas. En El silencio de los corderos, la polilla que aparece en las imágenes y en el cartel es una Acherontia atropos, aunque en dicho cartel, el dibujo de la calavera ha sido sustituido por una composición realizada con cuerpos humanos desnudos que forman una calavera, obra del genial Salvador Dalí.

Dalí y su obra "In voluptas mors". Fuente
Dalí y su obra “In voluptas mors”. Fuente

En las plantas, la conocida por el nombre vulgar de belladona, también se refiere a Átropos en su nombre científico, que es Atropa belladona. En este caso el nombre de la Moira va acompañado de la palabra belladona, que en italiano significaría mujer bella, lo cual puede asociarse a la idea de la Muerte como una bella mujer, un recurso también usado a veces en la literatura. La belladona es un arbusto con flores de color morado y un mal olor característico que produce varias sustancias alcaloides, como la hiosciamina, la atropina o la escopolamina, derivados del tropano, por lo que se puede consisderar una planta venenosa, capaz de provocar tanto estados de coma o muerte en humanos, si es mal administrada, como cuadros de delirio y alucinaciones en dosis más pequeñas pero tóxicas. Es muy conocido su uso como midriático en oftalmología, puesto que produce dilatación de las pupilas. También es un buen antiespasmódico, antiasmático y anticolinérgico.

Átropos. Acherontia atropos y Atropa belladona
Átropos. Acherontia atropos y Atropa belladona

La atropina toma su nombre también de Átropos y es un alcaloide producto del metabolismo secundario de la belladona y de otras plantas de la familia de las solanáceas. Actúa como un antagonista competitivo del receptor muscarínico de acetilcolina que puede suprimir los efectos del sistema nervioso parasimpático. Por ello, su administración afecta el corazón, los ojos y el tubo digestivo, entre otras estructuras. Su uso se conoce desde antiguo en la India. En el Imperio Romano y en la Edad Media, este arbusto se usaba a menudo para producir envenenamiento de lenta evolución, muy difícil de detectar, lo que llevo a Linneo a nombrarla en honor a Átropos, la encargada de dar la muerte. Las antiguas brujas también le daban un buen uso a la planta y al compuesto químico, como bien nos contó Rosa Porcel en su charla “El poder de las brujas” de Bilbao durante el pasado evento Naukas 16.

Atropina. Fuente
Atropina. Fuente

La muerte, el inframundo y los seres que lo pueblan en la mitología griega, como las Moiras, son bastante inspiradores para los científicos que tienen que nombrar a las nuevas especies que se descubren. Ya hablé de algunas especies en honor a Hades, el dios del inframundo, en el artículo que escribí para la Cátedra de Cultura Científica de la UPV titulado Nomenclatura mitológico-biológica. Estas especies eran las polillas nocturnas Hades noctula, Hades hecate, Hades hecamede y Elysius hades y las polillas diurnas del genero Hadesina. Por cierto, hemos hablado antes del planeta enano Plutón, cuyo nombre no es más que la versión romana de Hades.

Hades noctula y Elysius hades. Fuente
Hades noctula y Elysius hades. Fuente

Hades, significa literalmente, el invisible, y en un principio servía solo para nombrar al dios del Inframundo, aunque después pasó también a denominar el infierno mitológico griego. En los antiguos mitos griegos, el reino de Hades era oscuro y sombrío, y era considerado como la morada de los muertos, a la que iban todos los mortales cuando fallecían. Posteriormente se introdujo la idea de que las personas eran juzgadas tras su muerte y se los recompensaba o castigaba. Una vez que alguien entraba en el Hades, no podía volver, excepto si eras un héroe, como Hércules y Teseo, que si consiguieron entrar y salir.

Hades y Cerbero. Fuente
Hades y Cerbero. Fuente

Rapala hades es una mariposa licaénida africana, al igual que Anthene hades, que llevan a este Ser en su nombre. Como vemos esta bastante extendido su uso en la nomenclatura de los lepidópteros. Supongo que, de haber existido, al dios del inframundo no le haría ni gota de gracia que su nombre lo llevaran varias especies de delicadas mariposas, en vez de otros seres mas terribles. Pero si se enfadara por ello, podríamos intentar calmar su enfado mostrándole algunos homenajes más que hay entre los nombres de los seres vivos.

Rapala hades. Fuente
Rapala hades. Fuente

Un animal con aspecto más terrible y que contentaría más a Hades, puede ser Hadoprion, un género de gusanos marinos poliquetos ya extintos. La primera parte del nombre se refiere al dios, mientras que –prion significa sierra, debido a la semejanza de los dientes de este animal con el utensilio nombrado. En mi opinión, un gusano marino extraño con dientes de cuchilla como una sierra es un animal mucho más apropiados ser nombrado en homenaje a este dios infernal.

Aparato mandibular fósil de Hadoprion. Fuente
Aparato mandibular fósil de Hadoprion. Fuente

Otro terrorífico ejemplo puede ser la especie Geophilus hadesi, una escolopendra endémica de las montañas Velebit en Croacia, que habita en cuevas. Las escolopendras son un tipo de ciempiés, es decir, son miriápodos. Dentro de este grupo son quilópodos, es decir ciempiés, que se distinguen de los diplópodos, también conocidos como milpiés, en que sólo tienen un par de patas por cada segmento o metámero de su cuerpo, mientras que los milpiés tienen dos pares por metámero. En general son unos depredadores muy efectivos que cuentas con unos apéndices bucales muy desarrollados conectados a unas glándulas de veneno que usan para capturar a sus presas.

Geophilus hadesi. Fuente
Geophilus hadesi. Fuente

Y vamos terminando ya este paseo por el inframundo con la mención a Cerbero, el fiero perro de tres cabezas de Hades, que guardaba la puerta del infierno mitológico griego y aseguraba que los muertos no salieran, y por supuesto que los vivos no entraran. Como no podía ser de otra manera, también encontramos organismos que lo llevan en su nombre.

Cerbero. Acuarela de William Blake. Fuente
Cerbero. Acuarela de William Blake. Fuente

Thermarces cerberus es un pez abisal, es decir que vive a grandes profundidades, en el la zona de la dorsal del Este del Pacífico y en el rift de las Galápagos. El hecho de que se mueva en profundidades de unos 2300 metros y cerca de chimeneas hidrotermales donde la temperatura ronda los 300º C, han influido positivamente en que esta especie de pez haya sido nombrado como el Can Cerbero.

Thermarces cerberus. Fuente
Thermarces cerberus. Fuente

El grillotopo Scapteriscus cerberus, habita en el continente americano y se caracteriza por llevar una vida totalmente subterranea, a la que están adaptados perfectamente. Los grillotopos, llamados también alacranes cebolleros por estos lares, tienen una modificación en sus patas delanteras que las hacen perfectas para cavar; en el caso de Scateriscus cerberus cuenta con dos garras afiladas y una especie de cuchilla con un reborde afilado o diente en cada una de sus patas, mientras que otros grillotopos tienen tres o cuatro garras. Y si, aparte del hecho de llevar una vida subterránea, pensamos que un grillotopo no es digno de llevar el nombre de un ser infernal, quedémonos con la idea de que a casi todas las especies del género Scapteriscus se les conoce como “los grillos más perjudiciales del nuevo mundo“, puesto que son plaga del césped, de pastos y jardines, así como del arroz y del los pimientos. La especie australiana Scapteriscus didactylus es el terror de los campos de golf, ya que perjudica seriamente su césped.

Scapteriscus cerberus. Fuente
Scapteriscus cerberus. Fuente

La última mención al Perro de tres cabezas es una curiosidad que nombraré sin entrar en demasiado detalle y es que existe un grupo de genes y de proteínas en los vertebrados, que bajo la denominación de Cerberus, actúan codificando la información los primeros para sintetizar a las segundas, que tienen función señalizadora, contribuyendo a la formación correcta de la cabeza y a la asimetría izquierda-derecha de ciertos órganos cefálicos. Aunque este grupo de genes Cerberus, varíen ligeramente de una especie a otra, sus funciones generales parecen ser similares.

Estudios con los genes y proteínas Cerberus en renacuajos. Fuente
Estudios con los genes y proteínas Cerberus en renacuajos. Fuente

Y ya salimos del Inframundo, tras haber vencido mediante apropiados homenajes en la nomenclatura, a las Moiras, a Cerbero, a Caronte y al mismísimo Hades, cual Hércules victorioso, y concluimos aquí esta segunda parte del viaje biológico-mitológico en el que hemos conocido hoy a un buen número de seres vivos, entre los que se encuentran mariposas, polillas, culebras, erizos de mar, caracolas, dinosaurios, plantas venenosas, gusanos y grillotopos.

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Referencias:

Moiras.

Cloto.

Moira atropos.

Láquesis.

Acherontia lachesis.

Aqueronte.

Estigia.

Acherontia stix.

(120) Lachesis.

Género Lachesis.

Moira atropos.

La esfinge de la muerte.

Acherontia atropos.

Atropa belladona.

Atropina.

Nomenclatura mitológico biológica.

Haides.

Hadoprion.

Hadoprion.

Geophilus hadesi.

Anthene hades.

Cerbero.

Thermarces cerberus.

Scapteriscus.

La influencia de la mitología en la Ciencia.

Cerberus

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Entradas relacionadas:

Mito(bio)logía. 1ª PARTE. Hércules.


2 Comentarios

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CosmoCosmo

Muy buen artículo.
También la geología tiene su conexión con el artículo, no hay que olvidar el eón Hádico o Haédico. El primero desde la formación de la Tierra hasta hace unos 3800-4000 m.a. Y que obviamente debe su nombre a la similitud con el inframundo griego.
Saludos.

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