Mito(bio)logía. 3ª Parte. La Venus de las alcantarillas y de los canguros.

Es hora de una nueva ración de Mito(bio)logía. En esta serie de posts, de la que ya hemos visto las dos primeras, dedicadas a Hércules y a las Moiras y otros seres del Inframundo, la Biología y la mitología se unen para conformar una lectura que nos irá descubriendo diferentes especies de seres vivos, más o menos desconocidas, a la vez que recordamos los mitos y leyendas de las antiguas Grecia y Roma. Estas leyendas e historias mitológicas serán el hilo conductor para recorrer la fascinante biodiversidad que nos rodea. Hoy volveremos al mundo antiguo, para relacionar a la diosa Venus con el alcantarillado y con algunos marsupiales, algo a priori extraño, así que comenzaremos con una pregunta: ¿qué tiene que ver la diosa Venus con el alcantarillado y los marsupiales?

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3ª PARTE. La Venus de las alcantarillas y de los canguros.

Seguramente que os haya extrañado el título de este post, pero todo tiene su explicación, y a lo largo del desarrollo de éste veremos que esa relación existe. Para ello vamos a empezar por la mitología en torno a Venus, la diosa romana del amor, la fertilidad y la belleza, y la equivalente a la Afrodita griega.

Venus, al igual que el resto de deidades romanas, son una rica fuente de inspiración para los científicos que se encuentran ante el hecho de tener que nombrar a nuevas especies de seres vivos. Lo mismo ocurre con la mayoría de dioses griegos, y todos ellos han servido para inspirar a muchos científicos a poner nombre a sus descubrimientos, como ya contamos por aquí.

La cara de la Venus de Milo. Fuente
La cara de la Venus de Milo. Fuente

Es conocido por todos que Venus fue el nombre elegido para el segundo planeta de nuestro Sistema Solar, que fue llamado así por ser tan brillante. La diosa Venus se caracterizaba, según la mitología romana, por su luz y belleza. Pero también fue la elección para dar nombre a todo un género de almejas, animales que pertenecen al grupo de los moluscos bivalvos, es decir, cuentan con dos conchas o valvas unidas mediante una musculatura que las abre o cierra a modo de bisagras. El género de almejas lleva el nombre de Venus, y pertenece a la familia Veneridae, donde se incluyen unas cuantas especies de bivalvos del Cretácico, ya extintos. Veneridae nos remite a venereo, que nos llega a partir del adjetivo latino venereus, y hace referencia al placer o a la relación sexual, y que proviene de Venus, que también era la diosa del sexo. Volviendo a las almejas, una especie que antiguamente se incluía en el género Venus es la actualmente conocida como Pitar dione, llamada popularmente “concha de Venus elegante”. Esta almeja es bastante conocida entre los biólogos, puesto que la primera vez que se describió, bajo el nombre de Venus dione, fue en la obra Systema naturae de Carl Von Linneo, en el año 1758, dónde este celebre naturalista, no escatimó esfuerzos en utilizar en su descripción un montón de términos, en su mayor parte sexuales, como vulva, nalgas, ano, pubis…, que escandalizaron e incomodaron a muchos naturalistas coetáneos y posteriores.

El nacimiento de Venus, de Boticelli y la almeja Pitar Dione
El nacimiento de Venus, de Boticelli y la almeja Pitar Dione

Continuamos con los homenajes, ya que el epíteto específico dione, que vimos en la almeja anterior, hace referencia a la madre de Afrodita en la mitología griega, por lo que la veneración en el nombre Venus dione, era doble. La misma Dione sirve para dar nombre a una conocida especie de planta, la Dionaea muscipula, cuyo nombre vulgar es, curiosamente, Venus atrapamoscas. De nuevo nos encontramos a ambas deidades, madre e hija, juntas en una especie biológica, aunque en este caso es en el nombre científico y en el nombre vulgar.

Carl Von Linneo y uno de sus dibujos de Pitar Dione. La Venus atrapamoscas y estatuas de Dione y Venus
Carl Von Linneo y uno de sus dibujos de Pitar Dione. La Venus atrapamoscas y estatuas de Dione y Venus

Al igual que ocurre con otros dioses y diosas, tanto griegos como romanos, en la antigüedad, Venus recibía una serie de adjetivos, para hacer referencia a que la diosa podía tener otras encarnaciones o roles, o simplemente diferentes aspectos, así por ejemplo no es raro haber oído hablar de Venus Urania o Venus Libertina, como ejemplo de estos papeles menores que se le atribuían a dicha diosa. Uno de estos nombres con adjetivo es Venus Cloacina, que surge de la fusión de Venus con la deidad romana Cloacina, que regía la Cloaca Máxima, es decir el sistema de alcantarillado de la ciudad de Roma. El origen real de esta deidad hay que buscarlo en la mitología etrusca, donde Cloacina era una diosa del agua. El curioso nombre de esta diosa, Cloacina, deriva de la palabra latina cloāca, con el significado de cloaca o alcantarilla. En el diccionario de la Real Academia Española de la lengua nos encontramos con el siguiente significado de la palabra cloaca:

cloaca.
(Del lat. cloāca).
1. f. Conducto por donde van las aguas sucias o las inmundicias de las poblaciones.
2. f. Lugar sucio, inmundo.
3. f. Zool. Porción final, ensanchada y dilatable, del intestino de las aves y otros animales, en la cual desembocan los conductos genitales y urinarios.

La tercera acepción suele llamar la atención a los estudiantes de instituto cuando la oyen por primera vez, en referencia a la salida al exterior de los aparatos reproductor, excretor y digestivo de muchos animales y de nuevo nos vuelve a relacionar la Biología con la mitología, a través de la diosa.

Trazado de la Cloaca Máxima en tiempos del Imperio Romano. Fuente
Trazado de la Cloaca Máxima en tiempos del Imperio Romano. Fuente

Y hablando del aparato digestivo, el término cloacina también es el nombre de una toxina de tipo colicina, producida por la bacteria Escherichia coli, que vive en nuestros intestinos. La cloacina DF13 es una bacteriocina que puede matar a otras E. coli cercanas. Su nombre se debe a que fue descubierta por primera vez en Enterobacter cloacae, un bacilo Gram negativo. Pero para defenderse de la toxina existe una proteína de la inmunidad contra la cloacina, que producen algunas cepas bacterianas que poseen determinado plásmido. Los genes de dicho plásmido codifican para esta proteína que neutraliza el efecto de la cloacina.

Proteína de inmunidad contra la cloacina. Fuente
Proteína de inmunidad contra la cloacina. Fuente

También hay un género de nematodos, que son un filo de gusanos pseudocelomados conocidos como gusanos cilíndricos, que homenajean a la Venus Cloacina, tomando su denominación para formar el nombre genérico de dicho grupo. El género Cloacina contiene varias especies en la actualidad y aún se están descubriendo y clasificando nuevas especies en él.

Entre estos gusanos cilíndricos, nos podemos encontrar especies de nematodos de vida libre, tanto marinas como terrestres, y especies parásitas de plantas y animales, incluyendo por supuesto a los humanos. Son bastante conocidas las enfermedades alimentarias producidas por estos seres, como la triquinosis, la filariasis, la anisakiasis y algunas mas. Sin embargo, y al igual que ocurre con las bacterias, a pesar de que la percepción general que tenemos es de que son organismos perjudiciales para el ser humano, esto no es así, y el número de especies que parasitan directamente al hombre, a los animales domésticos o a las plantas que cultivamos, representan un porcentaje bajísimo en comparación con el número total de especies del filo Nematoda.

Representación de un Santuario de Venus Cloacina. Moneda en honor a Cloacina. Nematodo del género Cloacina
Representación de un Santuario de Venus Cloacina. Moneda en honor a Cloacina. Nematodo del género Cloacina

La especies del género Cloacina, son parasitos habituales de un tipo de animales marsupiales, que recordemos son los mamíferos que tienen bolsa o marsupio. Concretamente son parásitos de canguros, canguros arborícolas y wallabies, que conforman la familia Macropodidae. Los nematodos del género Cloacina viven precisamente en el estómago de estos marsupiales, lo que llevó al médico militar alemán que los describió por primera vez, Otto Friedrich Bernhard von Linstow, a llamarlos en honor de la diosa romana de las alcantarillas.

Otro investigador, el australiano, Ian Beveridge, que ha descrito un montón de nuevas especies pertenecientes a este género, llegó a poner en uno de sus artículos sobre el género Cloacina, un cuarteto atribuido a Lord Byron dedicado a esta diosa, que dice lo siguiente:

“O Cloacina, Goddess of this place,
look on thy suppliants with a smiling face.
Soft, yet cohesive let their offerings flow,
Not rashly swift nor insolently slow.”

Me van a permitir los lectores haberme atrevido a hacer una traducción libre* del cuarteto, para que cualquier persona no angloparlante capte la esencia sutil del homenaje a la diosa Cloacina y lo apropiado de su inclusión en el paper. Como texto para un azulejo o un cuadro que presida un cuarto de baño, me parece una absoluta genialidad también. El resultado de la traducción es el siguiente:

“Oh Cloacina, Diosa de este lugar,
sonríe a tus fieles que vienen a cagar.
Deja fluir sus ofrendas, con suavidad
ni muy lento ni con demasiada velocidad.”

Volviendo al género Cloacina, a pesar de ser principalmente parásitos, estos nematodos a veces pueden aportar alguna ventaja al animal al que parasitan. Concretamente algunas de las especies que afectan a canguros arborícolas ayudan a la digestión y excreción de compuestos ricos en energía como lactato, propionato, acetato y succinato, lo que proporciona un beneficio al hospedador. Estaríamos hablando en este caso de una relación simbiótica más que de una de parasitismo.

De aquí sale un cartel genial para el cuarto de baño
De aquí sale un cartel genial para el cuarto de baño

No nos debe extrañar que existiera una diosa de las cloacas, puesto que hay más ejemplos parecidos, sin ir más lejos, en la mitología romana nos encontramos con otro dios menor llamado Sterculius, cuyo nombre viene de Stercus, que significa estiércol o abono, y era una deidad de la fecundación y la agricultura. Según su mitología, Sterculius enseñó a los romanos las ventajas del uso del estiércol y la fertilización orgánica en los procesos agrícolas.

En la naturaleza nos encontramos que existe un género de escarabajos llamado Sterculius, en clara referencia a la estrecha relación de estos animales con el estiércol. En el mundo vegetal podemos fijarnos en el género Sterculia, un grupo de plantas cuyas hojas y flores producen un reconocible olor a estiércol.

Sterculius el dios del Estiercol y su homenaje en una especie animal y otra vegetal
Sterculius el dios del estiercol y su homenaje en una especie animal y otra vegetal

Podríamos seguir hablando de estiércol, parasitismo, cloacas, alcantarillas… términos con connotaciones bastante negativas, pero hemos descubierto que Cloacina es el nombre de una diosa, y también un gusano que puede ser beneficioso para el animal con el que convive, y que Sterculius es el nombre de un dios que enseñaba a los hombres a usar el estiércol para mejorar sus cosechas, es decir, le hemos dado la vuelta y los hemos convertido en significados positivos.

A priori no era fácil buscar una relación entre la diosa Venus, las alcantarillas y los marsupiales, pero al final hemos conseguido hilar una conexión entre los tres elementos, usando la mitología como cohesionador. En honor a la diosa Venus y a su madre se han nombrado almejas y plantas, y gracias a la deidad hemos conocido a Cloacina, que a su vez nos ha mostrado una toxina, una proteína inmunitaria y un género de nematodos que parasita a canguros y a otros macropódidos, para casi terminar este tercer capítulo con una poesía escotológica en un paper, e incluso de refilón, hemos conocido a un dios del estiércol al final. Para que luego digan que los científicos no son imaginativos, creativos y divertidos; para que luego digan que la Ciencia no es cultura, arte, mitología o poesía.

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*Nota del autor: Para la traducción del cuarteto de Lord Byron he contado con la colaboración de mi amiga y compañera Gloria Campaña, profesora de Inglés en el IES La Campiña de Arahal.

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Referencias:

– Beveridge, I., Chilton, N. B., & Spratt, D. M. (2002). The occurrence of species flocks in the nematode genus Cloacina (Strongyloidea: Cloacininae), parasitic in the stomachs of kangaroos and wallabies. Australian journal of Zoology, 50(6), 597-620.

– Beveridge, I. (2002). New species and new records of Cloacina von Linstow, 1898 (Nematoda: Strongyloidea) parasitic in macropodid marsupials from Papua New Guinea. Records of the South Australian Museum 35: 1–32

– https://archive.org/stream/RecordsSouthAus35Sout/RecordsSouthAus35Sout_djvu.txt

– Tree-kangaroos of Australia and Nueva Guinea, de Robert William Martin.

– Linstow, Otto Friedrich Bernhard von, 1842-1916 . Compendium der Helminthologie. Ein Verzeichniss der bekannten Helminthen, die frei oder in thierischen Körpern leben, geordnet nach ihren Wohnthieren, unter Angabe der Organe, in denen sie gefunden sind, und mit Beifügung der Litteraturquellen /

– http://www.biodiversitylibrary.org/item/16281#page/32/mode/1up

– http://www.esepuntoazulpalido.com/2016/10/la-influencia-de-la-mitologia-en-la_22.html

– https://en.wikipedia.org/wiki/Venus_(genus)

– https://en.wikipedia.org/wiki/Venus_(genus)

– https://en.wikipedia.org/wiki/Pitar_dione

– https://en.wikipedia.org/wiki/Venus_flytrap

– https://en.wikipedia.org/wiki/Cloacina

– https://en.wikipedia.org/wiki/Cloaca

– http://www.sewerhistory.org/articles/wh_era/cloacina/cloacina.pdf

– http://www.proteopedia.org/wiki/index.php/Cloacin_DF13

– https://en.wikipedia.org/wiki/Cloacin_immunity_protein

– https://en.wikipedia.org/wiki/Sterquilinus

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