La pregunta Naukas 2017 – Héctor Vives

4ª EDICIÓN DE LA PREGUNTA NAUKAS
4ª EDICIÓN DE LA PREGUNTA NAUKAS

¿Cuál es el hecho más fascinante del Universo?

Lo que más fascinante me resulta del Universo es cómo la increíblemente elevada complejidad de todo lo que nos rodea surge de, hasta donde sabemos, sólo cuatro interacciones fundamentales y unos cuantos tipos distintos de partículas subatómicas. Cómo prácticamente toda nuestra experiencia se debe a propiedades emergentes que uno apenas podría imaginar estudiando los componentes básicos de forma separada.

Cuando de pequeño aprendí que estábamos formados por átomos, no tardé mucho en preguntarme cómo a partir de estas partículas con unas propiedades relativamente simples se podía tener todo el entramado que daba lugar al funcionamiento de una célula, que hasta entonces se nos explicaba casi como si cada elemento tuviese voluntad propia y supiese hacia dónde dirigirse para realizar su tarea. La respuesta, años después, me dejó maravillado por su simplicidad: casi todo dependía de la forma concreta, distribución de carga y estructura electrónica de las moléculas, que interaccionando con las de alrededor mediante atracción electrostática y enlaces químicos desencadenaban toda una serie de reacciones como si de una máquina de Rube Goldberg se tratara. Ninguna agencia o guía externa era necesaria; el sistema había ido adquiriendo complejidad y modificaciones a lo largo de miles de millones de años simplemente porque, de casualidad, uno de los resultados de todo ese conjunto de interacciones era perpetuar la existencia de dicho sistema, u otro muy parecido, si el entorno lo permitía.

Y el entorno en el que se hallaban estos entes biológicos poseía una increíble variedad de paisajes moldeados también por esos tipos de interacciones, situados en la superficie de una agrupación de materia redistribuida por la gravedad, el electromagnetismo y la radiactividad que llamamos “planeta”. Sus átomos, además, provenían en buena parte de la interacción de partículas subatómicas en el gas y polvo distribuido por la galaxia, en el interior de estrellas que se forman cuando éstos se ven dominados por la gravedad, e incluso en el plasma del que formaba parte toda la materia poco después de originarse el Universo mismo.

Pero la historia no termina aquí, sino que en ocasiones toda esa complejidad molecular y biológica daba lugar a un tipo de células que responden a ciertos estímulos propagando una variación del potencial eléctrico en sus membranas, y que a veces formaban agrupaciones de células que se estimulaban mutuamente y capaces de interpretar, procesar y responder a dichos estímulos de forma más compleja todavía. Individuos con estos conjuntos de células, a su vez, podían también agruparse y dar lugar a una especie de computación distribuida y respuestas conjuntas que no habrían sido posibles de forma aislada. Y en nuestra especie, esto ha dado lugar a civilizaciones enteras y a la producción artística, tecnológica, cultural y científica que nos hace plantearnos cómo un conjunto de partículas subatómicas y cuatro interacciones fundamentales pueden haber desembocado en todo ello.

 

¿No resulta fascinante?

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