Los errores de un péndulo

Hace unas semanas Paco Bellido publicó en Naukas un estupendo reportaje sobre Léon Foucault y su péndulo, ese clásico entre los clásicos de las demostraciones científicas. Nos llamó la atención  su éxito inmediato: Foucault hizo el experimento en su casa el 6 de enero de 1851; ya el 3 de febrero lo repitió ante el público en el Observatorio de París; y a finales de marzo, en una demostración espectacular, lo presenció el presidente de la República, Luis Napoleón Bonaparte (que un año después sería Napoleón III) en el Panteón. Antes de que acabara el año el péndulo había llegado a Gran Bretaña, Suiza, Estados Unidos, Italia… y hasta Brasil, donde se comprobó que en el hemisferio sur el plano de oscilación giraba en sentido contrario que en París.

No sabemos cuándo llegó el péndulo de Foucault a España. Sería interesante investigarlo, pero seguramente nos quedamos al margen de la pendulomanía. El siglo XIX fue una época de decadencia para la ciencia española, y mientras en París Foucault se codeaba con Luis Napoleón, en Madrid el Real Observatorio Astronómico, arruinado durante la Guerra de la Independencia, no tenía ni un solo telescopio.

Sí sabemos cuándo oyó hablar aquí el gran público por primera vez de “El péndulo de Foucault”: en 1989, cuando se publicó la novela con ese título, escrita por Umberto Eco. Teníamos entonces dos péndulos, el del Museo de la Ciencia de Barcelona, instalado en 1980, y el de la Casa de las Ciencias de La Coruña, desde 1985. Desde entonces se han multiplicado: la Wikipedia menciona veinte. Uno de los más impresionantes, con 34 metros de longitud y albergado en un edificio espectacular, es el de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias en Valencia.

Fotografía de Juan Meléndez
Fotografía de Juan Meléndez

No es de extrañar esta proliferación, porque se trata de una de las demostraciones físicas más sencillas, elegantes e instructivas. El lento oscilar de un gran péndulo es majestuoso, casi hipnótico, y nos permite ver con nuestros propios ojos el movimiento de la Tierra, quizá el descubrimiento científico más emblemático de la historia; el que todos asociamos a la revolución científica. Un museo de la ciencia no puede desaprovechar la ocasión para sacar el jugo histórico y científico al péndulo de Foucault, y en Valencia podemos leer este texto explicativo,  breve pero lleno de información:

Y, sin embargo, se mueve

Mirando desde la Tierra, el Sol, la Luna y las estrellas parecen girar lentamente. Ya Aristarco de Samos explicaba, en el S. III a.C., que ese movimiento aparente de los astros se debía al giro diurno de la Tierra en torno a su eje y al giro anual en torno al Sol. Era la hipótesis heliocéntrica.

Más tarde, Aristóteles, y luego Tolomeo, negaron que se pudieran hacer experimentos para demostrar ese giro de la Tierra. Esta visión geocéntrica dominó la ciencia europea hasta el siglo XVII. En esa época se trataba de una cuestión trascendental por motivos religiosos: Giordano Bruno fue acusado de herejía por la Inquisición y sentenciado a muerte, en 1600, por afirmar que la Tierra giraba. Su contemporáneo Copérnico había llegado a la misma conclusión pero, aunque lo escribió, jamás lo hizo público. Galileo, en cambio, sí lo anunció públicamente en 1633. Pero fue acusado de herejía y no fue ejecutado porque se retractó; aunque dicen que añadió en voz baja: “…eppur si muove” (”y sin embargo, se mueve”).

Aristarco, Copérnico y Galileo tenían razón, pero no lo pudieron demostrar experimentalmente. Hubo que esperar a 1852, cuando Foucault lo hizo, de manera tan sencilla como elegante, con ayuda de un simple péndulo.

Un texto lleno de información… y lamentablemente, de errores. En poco más de 200 palabras contiene al menos ¡7 errores históricos! Nos referimos a cuestiones de hechos, no de interpretación; si vamos a cuestiones de interpretaciones históricas sesgadas, podría decir que contiene otra media docena.

Desde hace algún tiempo, venimos usando este texto en los Cursos de Humanidades que impartimos en la Universidad Carlos III de Madrid, invitando a los alumnos a participar en el juego de la caza del error. Estáis también invitados, amigos lectores. La solución, después de la foto…

Fotografía de Juan Meléndez
Fotografía de Juan Meléndez

Veamos en primer lugar los errores en fechas y acontecimientos [1]. Algunos saltan a la vista, otros los identificaron estudiantes nuestros cuando les pedimos que leyeran el texto con mirada crítica:

  1. Aristóteles (384-322 aC) es anterior a Aristarco (310-230 aC). Tolomeo sí es posterior (100-170 dC). Luego es incorrecto decir que “Más tarde, Aristóteles…”
  2. Nicolás Copérnico (1473-1543) no fue contemporáneo de Giordano Bruno (1549-1600). Cuando murió Copérnico, Bruno no había nacido aún.
  3. Copérnico sí publicó su sistema heliocéntrico: entregó terminada su obra De revolutionibus orbium caelestium a su impresor antes de morir.
  4. Galileo no sostuvo el heliocentrismo en 1633, sino ya antes en 1616.
  5. No es cierto que Galileo añadiera al final: “eppur si muove”… Se trata de una leyenda que ningún historiador  riguroso acepta.
  6. La demostración de Foucault no es de 1852, sino de 1851.
  7. Para la demostración experimental del movimiento de la Tierra no hubo que esperar a 1852, ni a 1851. La demostración de James Bradley basada en la aberración de la luz (1728) es 120 años anterior a la de Foucault, aunque es cierto que no es tan visual ni comprensible para el gran público. Igualmente, Friederich Bessel había medido 1838 la paralaje de la estrella 61 Cygni, es decir, el cambio aparente de su posición debido al desplazamiento de la Tierra respecto del Sol. Otra prueba menos visual que la de Foucault, pero no menos concluyente.

Y ahora veamos otros errores, o más bien interpretaciones sesgadas, y por tanto más discutibles y quizá polémicas. También en este caso algunos fueron identificados por nuestros estudiantes:

  1. Aristóteles no “negó” que se pudieran hacer experimentos para demostrar el giro de la Tierra. Para empezar, no tenía el concepto moderno de experimento, pero para negar la rotación de la Tierra aducía precisamente razones observacionales: según su primitiva física, un objeto lanzado verticalmente hacia arriba debería quedar rezagado mientras debajo de él gira la Tierra, y tal cosa no se observa.
  2. La visión geocéntrica no “dominó” la ciencia europea hasta el siglo XVII (otra cosa es la cultura popular), sino como mucho hasta el XVI, cuando Copérnico publicó su obra. Por algo se habla de revolución copernicana…
  3. Giordano Bruno no fue quemado “por afirmar que la Tierra giraba”, sino por sus doctrinas religiosas [2]: negaba la virginidad de María, la divinidad de Cristo y era esencialmente panteísta, es decir, afirmaba que el universo es Dios (esto no quita gravedad al escándalo de que lo quemaran, desde luego).
  4. Aunque no lo dice explícitamente, el texto da la impresión de que Copérnico no hizo público su modelo por miedo a correr la misma suerte que Bruno (lo cual sería imposible porque Copérnico murió muchos años antes de que Bruno fuera quemado en la hoguera). En realidad, Copérnico tuvo que ser animado por mucha gente (entre otros algún cardenal) por su carácter tímido y porque sabía que su hipótesis no estaba demostrada [3].
  5. Que Galileo no fue ejecutado “porque se retractó” es más que discutible, y forma parte del mito. De hecho, en 1616 ya fue condenado, pero no a la hoguera. No sabemos qué habría pasado si no se hubiera retractado. Galileo tenía muchos amigos influyentes en la curia romana (muchos más que Bruno, sin duda ninguna), que posiblemente no hubieran tolerado una ejecución, aunque seguramente la condena hubiera sido mucho más severa que la que de hecho recibió (arresto domiciliario estrechamente controlado, prohibición de publicar y de recibir visitas de otros científicos, etc.).
  6. Si Aristarco, Copérnico y Galileo no podían demostrar experimentalmente el movimiento de la Tierra, ¿en qué sentido podemos decir que tenían razón? ¿No sería más lógico, desde el método científico más riguroso, decir precisamente que no tenían razón porque no podían demostrarlo?

En resumen: podemos aprender mucho del péndulo de Foucault, pero no lo que nos cuentan aquí. No te creas todo lo que lees, ni siquiera en un museo de ciencia… aunque sea por lo demás tan logrado y atractivo como el que se encuentra en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia.

Este artículo nos lo envían Gonzalo Génova y Juan Meléndez, profesores de la Universidad Carlos III de Madrid. Aparte de nuestras respectivas clases de informática y física, también impartimos cursos de humanidades en los que tratamos temas de filosofía e historia de la ciencia y pensamiento crítico.

NOTAS:

[1] La sección dedicada al péndulo en la web del museo no ofrece este texto, que por lo que sabemos sólo se puede leer a pie de exposición. No obstante, en la sección de noticias de la propia web sí se encuentra un texto muy parecido, con algunas adaptaciones, pero sin corregir ninguno de los errores identificados, salvo la fecha del experimento de Foucault en 1851.

[2] Como leemos en “Galileo y el fantasma de Bruno” (L.S: Lerner y E.A. Gosselin, Investigación y Ciencia, enero 1987), “lo cierto es que la astronomía era, para Bruno, un medio para la política y la teología”. En palabras de Jole Shackleford (en “Galileo fue a la cárcel y otros mitos acerca de la ciencia y la religión”, p71), “según Ángelo Mercati, que descubrió y publicó los documentos relativos al juicio y a la condena de Bruno por parte de la Inquisición de Roma, los crímenes de Bruno eran claramente de naturaleza religiosa, sin importar cuales fuesen sus puntos de vista sobre las estructura del cosmos físico”.

[3] Recomendamos a este respecto el excelente ensayo “Nicolás Copérnico” del gran astrofísico Fred Hoyle, publicado, junto con  “De Stonehenge a la cosmología contemporánea”, por Alianza Editorial en 1976.

 

44 Comentarios

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AlexAlex

Si eso es así, se me cae la cara de vergüenza solo de pensarlo. ¿Ese es el nivel que tenemos en los museos españoles?
Ya no te puedes fiar ni de lo que te exponen en museos de ciencia… que triste. Vaya decepción.

espaidualespaidual

en el caso de Valencia, ya sabemos que lo que interesaba era el contenedor, no el contenido. Vete a saber quien diseño el contenido y en que condiciones.

Creo que la calidad, si no rigurosa al menos didáctica de otros museos de la geografía española está fuera de toda duda y es algo de lo que debemos estar orgullosos:, tanto los dedicados (biología, geología, arqueología, historia, etc ). como los de ciencia en general ( La Coruña, Sevilla, Cosmocaixas, etc.)

No mezclemos la museología española con los pelotazos de cuatro corruptos, por favor.

VíctorVíctor

Puesto que no hay ningun indicio, ni nadie que diga que la construcción de la Ciudad de las Artes y las Ciencias haya estado envuelta en algun asunto turbio, le rogaria que no lo insinuase. Estoy un poco harto de que cualquier cosa que no guste en Valencia se la asocie con corruptos y dicho sea de paso tampoco entiendo que no guste cuando es un conjunto excepcional y reconocidas internacionalmente.
Gracias.

RawandiRawandi

“en 1616 [Galileo] ya fue condenado,”

No es verdad que Galileo fuera condenado en 1616. Lo que la Iglesia católica condenó en 1616 fue la teoría científica de Copérnico. A partir de entonces, el prudente Galileo dejó de defender el copernicanismo y no se atrevió a retomar la cuestión hasta bastantes años después, cuando el papa Urbano VIII le concedió expresamente permiso para escribir un libro acerca del heliocentrismo y el geocentrismo, libro por el que ese mismo papa decidiría condenar a Galileo.

“Si Aristarco, Copérnico y Galileo no podían demostrar experimentalmente el movimiento de la Tierra, ¿en qué sentido podemos decir que tenían razón?”

Los tres tenían razón en el sentido evidente de que lo que defendían era verdadero: la Tierra realmente se mueve.

“¿No sería más lógico, desde el método científico más riguroso, decir precisamente que no tenían razón porque no podían demostrarlo?”

No, no sería más lógico, porque el método científico busca ante todo respaldar las hipótesis con datos empíricos, no necesariamente con demostraciones apodícticas.

Gonzalo Génova

>> No es verdad que Galileo fuera condenado en 1616.

Sí, es correcto lo que dices. En 1616, a raíz de la publicación por Galileo de su obra Sidereus Nuntius (“el mensajero celestial”), el Santo Oficio condenó el heliocentrismo como “doctrina filosóficamente absurda y formalmente herética” y “doctrina falsa y totalmente contraria a la Sagrada Escritura”. Se prohibió a Galileo la defensa y enseñanza del mismo, mientras no pudiera aportar pruebas científicas que lo demostraran. Se prohibieron además las obras de Copérnico.

Por lo tanto, no hubo condena directa a Galileo.

>> Los tres tenían razón en el sentido evidente de que lo que defendían era verdadero.

Aquí no te doy la razón. Si un estudiante da la respuesta correcta en un examen, pero no explica correctamente el proceso de razonamiento por el que llega a esa respuesta, lo siento, pero no aprueba. No basta la intuición.

Pero el problema es en realidad mucho más complejo. En 1851 el mundo científico aplaude, con razón, la demostración de Foucault. Pero el mundo científico llevaba mucho tiempo convencido del movimiento de la Tierra. ¿Cuál es el lugar que corresponde entonces realmente a la verificación experimental de las hipótesis? No es tan sencillo…

RawandiRawandi

“Si un estudiante da la respuesta correcta en un examen, pero no explica correctamente el proceso de razonamiento por el que llega a esa respuesta, lo siento, pero no aprueba.”

Sin embargo, debes reconocer que ese estudiante, aunque suspenda, tiene razón ‘al menos’ en el sentido de que “da la respuesta correcta”.

“¿Cuál es el lugar que corresponde entonces realmente a la verificación experimental de las hipótesis?”

Bueno, esa es otra cuestión distinta a la de “tener razón”. La ciencia suele verificar las hipótesis acumulando datos empíricos que van reforzando gradualmente dichas hipótesis hasta que toda la comunidad científica las considera verdaderas.

Juan Meléndez

Yo añadiría algo más: es que Aristarco, Copérnico y Galileo no tenían datos empíricos. No había ninguna prueba observacional del movimiento de la Tierra (como decimos en el post, no las hubo hasta los siglos XVIII y, sobre todo, XIX).

En el caso de Aristarco y Copérnico, además, su teoría iba contra toda la física de la época (el historiador Daniel Boorstin ha dicho que el mayor mérito de Copérnico estuvo en su “insensatez”).

El caso de Galileo es distinto porque él estaba, trabajosamente, inventando una nueva física y a la vez, sobre todo con el telescopio, destruyendo la cosmología antigua. Pero igualmente no tenía pruebas, y por eso dio tanta importancia a su explicación de las mareas, que pensaba le aportaba las pruebas que necesitaba pero resultó ser su mayor error científico.

cubicubi

“¿No sería más lógico, desde el método científico más riguroso, decir precisamente que no tenían razón porque no podían demostrarlo?”

Pero es que el modelo heliocéntrico ha tenido toda su vida una ventaja sobre el geocéntrico, explicaba los movimientos de los astros y planetas de una forma mucho más simple. Según se fueron mejorando e instrumentalizando las observaciones del cielo el geocentrismo necesitaba modelos cada vez más complejos. Frente a esto Galileo contaba con el modelo de Kepler (1571-1630) basado en las observaciones de Tycho (1546-1601) que usaba órbitas elípticas y que sin ser perfecto conseguía una precisión nunca vista en sus predicciones con el añadido de ser mucho más simple. Ademas a esto hay que sumarle que contaba con varias observaciones propias como las fases de venus o las observaciones de los satélites de Júpiter que ya por si solas ponían al geocentrismo en apuros.

Así que Galileo defendía el modelo más simple y que mejor explicaba lo observado hasta el momento.

Juan Meléndez

cubi, los modelos heliocéntricos sólo son “mucho más simples” que los geocéntricos cualitativamente. En cuanto queremos hacer predicciones, se complica todo enormemente, a no ser que sepamos que las órbitas son elipses… cosa que no ocurrió hasta Kepler. Por cierto, Galileo nunca aceptó el modelo de Kepler, siempre consideró que las órbitas eran circunferencias, lo que era inaceptable para cualquier astrónomo (él no lo era, pero Kepler sí).

Casi nadie sabe que el modelo de Copérnico estaba lleno de epiciclos. Mira aquí, a ver si te parece que el modelo heliocéntrico es “muchos más sencillo” que el geocéntrico:
https://detalesanewton.wordpress.com...eza-visual/

YeilYeil

Iba a decir esto pero te has adelantado.

Además, la ciencia no dice que si no tienes pruebas no tienes razón, dice que no se puede dar por buena tu afirmación, que es muy distinto.

RawandiRawandi

“los modelos heliocéntricos sólo son “mucho más simples” que los geocéntricos cualitativamente”

Por eso el heliocentrismo siempre ha sido una hipótesis mejor que el geocentrismo. Sin embargo, antes de la aparición de la ciencia moderna (siglo XVII) los prejuicios geocentristas eran tan fuertes que dificultaban mucho darse cuenta de la superioridad del modelo heliocéntrico. Serían los descubrimientos telescópicos de Galileo, a principios del siglo XVII, los que abrirían por fin los ojos a la comunidad científica.

“Galileo no tenía datos empíricos”

Sí que los tenía. Por ejemplo, con su descubrimiento de las fases de Venus, Galileo demostró que Venus orbitaba necesariamente alrededor del Sol, y en consecuencia el sistema geocéntrico aristotélico tenía que estar equivocado. Y con su descubrimiento de los satélites de Júpiter, Galileo demostró que un cuerpo distinto de la Tierra podía ser también el centro alrededor del cual orbitaban otros cuerpos.

Juan Meléndez

Rawandi, lo que quiero decir es que en cuanto queremos hacer un modelo que realmente ajuste los datos empíricos, la presunta simplicidad del heliocentrismo se evapora (mira el enlace que he dejado arriba). El modelo de Aristarco fue rechazado porque no era capaz de explicar los datos empíricos (no hacía buenas predicciones, a diferencia del modelo de Ptolomeo) y era incompatible con la física de la época. Es decir, por sólidas razones científicas: en su época, era peor que los modelos geocéntricos existentes.

No es que “los prejuicios geocentristas fueran muy fuertes”. El geocentrismo no era un prejuicio, era la interpretación más razonable de los hechos: la única que no introducía contradicciones insalvables con una física que desconocía el principio de inercia (¿por qué no se quedan atrás las nubes, si la Tierra se mueve?) y la única que proporcionaba un modelo astronómico con capacidad predictiva. Lo que es un prejuicio (el típico prejuicio de la historiografía whig) es pensar que los griegos de la época de Aristarco eran más tontos que nosotros y no tenían bien desarrollada la capacidad de juzgar.

En cuanto a los datos de Galileo: me refería a pruebas observacionales de que la Tierra se mueve. Las fases de Venus son compatibles con el modelo de Tycho Brahe, y en cuanto a los satélites de Júpiter, no dicen nada sobre el movimiento de la Tierra.

Gonzalo Génova

Y yo añado: El geocentrismo no era solo un modelo astronómico, era toda una cosmovisión. Es indudable que las observaciones de Galileo (fases de Venus, satélites de Júpiter, irregularidades en la superficie de la Luna) contribuyeron a la crisis del geocentrismo, y a que el heliocentrismo empezara a ser tomado en serio por los científicos. No obstante, puesto que el ajuste con los datos empíricos del heliocentrismo no era mejor que el del geocentrismo, y además era incompatible con la física conocida, no era capaz de ofrecer un sustituto completo a la cosmovisión precedente, y por eso era razonable una cierta resistencia científica a la revolución copernicana. La desconsideración de Kepler por parte de Galileo, más o menos deliberada (aquí sí que podríamos hablar de prejuicios en favor del círculo como forma de las órbitas), no favoreció la aceptación del nuevo sistema.

Además hay que tener en cuenta que la gravedad quedaba muy naturalmente explicada en el sistema geocéntrico (“los graves caen hacia el centro del universo, que es su lugar natural”). Sustituir la Tierra por el Sol como centro del universo deja una gran pregunta: ¿y por qué no caen todas las cosas hacia el Sol? El heliocentrismo explica los movimientos celestes mejor que el geocentrismo, pero a costa de dejar inexplicada la caída de los graves (la gravedad).

Fue mérito de Newton unificar mecánica terrestre y mecánica celeste, precisamente a cuenta de intentar solucionar esta dificultad, y teniendo muy en cuenta los resultados de Kepler. Pero en la época de Galileo era una dificultad no pequeña que él mismo tampoco sabía resolver. Para resolver la dificultad, Newton tuvo que ofrecer una teoría completamente revolucionaria de la atracción gravitatoria como “acción a distancia”. Hasta entonces la gravedad era un concepto mucho más geométrico: los graves caen hacia el centro porque el centro es su lugar natural.

RawandiRawandi

“las observaciones de Galileo (fases de Venus, satélites de Júpiter, irregularidades en la superficie de la Luna) contribuyeron a la crisis del geocentrismo”

De hecho, esas observaciones de Galileo destrozaban por completo la física de Aristóteles. Si la Luna era montañosa y el Sol tenía manchas, entonces la distinción aristotélica entre la región infralunar corruptible y la región supralunar etérea carecía de sentido. Las fases de Venus demostraban que dicho planeta daba vueltas en torno al Sol, lo cual probaba que la Tierra no era el único centro de atracción del Universo; el sistema de satélites de Júpiter constituía otra prueba de lo mismo. O sea, que la explicación aristotélica de la gravedad fue falsada por Galileo, y en consecuencia ya no podía ser esgrimida como una objeción sólida contra el sistema copernicano.

En realidad, la física de Aristóteles nunca fue creíble, ya que sostenía disparates como por ejemplo que cuando una flecha abandona el arco lo que impulsa a la flecha es el aire.

Los modelos copernicano y ptolemaico quizá sean igual de complejos cuantitativamente, pero el modelo copernicano era preferible porque resulta mucho más simple cualitativamente.

Gonzalo Génova

Mientras no seas capaz de pensar como en la época, no entenderás la historia de la ciencia, y cometerás errores de razonamiento como el que sigue:
 
>> Las fases de Venus demostraban que dicho planeta daba vueltas en torno al Sol, lo cual probaba que la Tierra no era el único centro de atracción del Universo; el sistema de satélites de Júpiter constituía otra prueba de lo mismo. O sea, que la explicación aristotélica de la gravedad fue falsada por Galileo, y en consecuencia ya no podía ser esgrimida como una objeción sólida contra el sistema copernicano.

Tienes la manía de confundir la ignorancia de los antiguos con estupidez. Una cosa es que Venus dé vueltas en torno al Sol, y otra muy distinta que esto se deba a la atracción solar. No puedes pretender que razonaran como si conocieran las leyes de la gravedad y del movimiento planetario, cuando esas leyes estaban empezando a surgir trabajosamente gracias a Galileo, Kepler y Newton. Así que las fases de Venus no falsaron la gravedad aristotélica.

RawandiRawandi

“Tienes la manía de confundir la ignorancia de los antiguos con estupidez.”

No creo que los antiguos fueran estúpidos. La ventaja crucial que Galileo tenía sobre Aristóteles no radica en la inteligencia sino en la cronología: la obra de Copérnico ya existía cuando nació Galileo, mientras que Aristóteles no podía subirse en los hombros de ningún heliocentrista genial para lograr ver más lejos.

“Una cosa es que Venus dé vueltas en torno al Sol, y otra muy distinta que esto se deba a la atracción solar.”

No son cosas tan distintas desde el mismo momento en que, gracias a las montañas lunares y a las manchas solares, admites que los astros no están hechos de éter incorruptible sino de materia como la atraída por la Tierra.

“No puedes pretender que razonaran como si conocieran las leyes de la gravedad y del movimiento planetario”

Por supuesto que no pretendo eso. No hace falta conocer esas leyes para reconocer la analogía entre el sistema Tierra-Luna y el sistema constituido por Júpiter y sus cuatro satélites.

Gonzalo Génova

>> gracias a las montañas lunares y a las manchas solares, admites que los astros no están hechos de éter incorruptible sino de materia como la atraída por la Tierra

No. Una cosa es que sean de materia como la terrestre, y otra distinta es que los cuerpos se atraigan. Aquí hay un salto conceptual muy difícil de dar. Si no, que se lo pregunten a todos los estudiantes de física en educación secundaria hoy día. Materia y atracción no están obviamente relacionados, ni de lejos.

>> No hace falta conocer esas leyes para reconocer la analogía entre el sistema Tierra-Luna y el sistema constituido por Júpiter y sus cuatro satélites.

Te desvías de la cuestión. Por mucho que fueran capaces de reconocer esa analogía, estaban todavía lejos de la noción de atracción a distancia como explicación de los movimientos planetarios. Por lo tanto, el sistema heliocéntrico, a pesar de su indudable atractivo, dejaba importantes lagunas sin explicar. Por lo tanto no era irracional, para los contemporáneos de Galileo, oponerse al nuevo sistema. Había imbéciles reaccionarios, pero no todos eran imbéciles reaccionarios.

El salto a la nueva concepción de la mecánica terrestre y celeste requería dar un paso bastante más allá de lo obvio. En cierto modo, me parece que decir que los descubrimientos de Galileo falsaron y destrozaron el sistema geocéntrico es restar mérito a quienes tuvieron la visión y la audacia de proponer nuevas explicaciones y nuevas herramientas matemáticas, tales como Galileo, Kepler y Newton.

RawandiRawandi

“el sistema heliocéntrico, a pesar de su indudable atractivo, dejaba importantes lagunas sin explicar. Por lo tanto no era irracional, para los contemporáneos de Galileo, oponerse al nuevo sistema.”

Después de los descubrimientos telescópicos de Galileo (años 1609-1610) que destrozaron la física aristotélica, seguir aferrado al geocentrismo era ‘objetivamente’ irracional, porque la única alternativa al heliocentrismo era el sistema geocéntrico tychónico, el cual dejaba tantas “importantes lagunas sin explicar” como el heliocéntrico, pero era inferior a este último en sencillez cualitativa. Tycho no tenía ninguna explicación física para el movimiento de los astros.

Gonzalo Génova

>> Tycho no tenía ninguna explicación física para el movimiento de los astros.

Galileo y Copérnico tampoco.

Pero en fin, eres muy libre de aferrarte a tu forma de ver la historia de la ciencia.

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RawandiRawandi

Kepler sí tenía ya una explicación física aunque fuera rudimentaria: afirmaba que el Sol atraía a los planetas.

En cualquier caso, lo importante es que el empate entre los sistemas heliocéntrico y tychónico lo rompía claramente la cuestión de la sencillez cualitativa, mucho mayor en el caso del sistema heliocéntrico. De ahí que quienes se oponían al heliocentrismo estaban actuando irracionalmente. Un ejemplo palmario lo tenemos en el cristiano Tycho, el cual no quería aceptar que la Biblia pudiera equivocarse en asuntos científicos.

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Gonzalo Génova

>> lo importante es que el empate entre los sistemas heliocéntrico y tychónico lo rompía claramente la cuestión de la sencillez cualitativa, mucho mayor en el caso del sistema heliocéntrico. De ahí que quienes se oponían al heliocentrismo estaban actuando irracionalmente

Entre sencillez cualitativa y explicación de la gravedad, no veo que el empate se resuelva fácilmente. Ahora sabemos que su explicación de la gravedad era equivocada*, pero eso no quita que en aquel momento ellos apenas estaban empezando a comprenderlo. Por eso mismo pienso que es excesivo decir que los oponentes al heliocentrismo eran irracionales. Los que se oponían por motivos científicos, claro; los que se oponían por otros motivos es otra historia.

La intuición de Kepler de que el Sol podría atraer a los planetas mediante una fuerza a distancia análoga a la magnética era desconocida por Galileo, puesto que su novela Somnium (considerada por muchos la primera obra de ciencia ficción) no fue publicada hasta 1634. Este artículo de Vázquez-Mozo explica muy bien las ideas de Kepler sobre la gravedad.

* Y sobre esto también habría mucho que decir, puesto que la relatividad vuelve a una explicación geométrica de la gravedad, en lugar de la atracción entre los cuerpos.

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RawandiRawandi

“Entre sencillez cualitativa y explicación de la gravedad, no veo que el empate se resuelva fácilmente”

En la cuestión de la gravedad ambos modelos estaban más o menos empatados: el modelo tychónico no tenía ninguna ventaja, ya que la física aristotélica había sido desacreditada por Galileo. Por tanto, es la sencillez la que decide el desempate en favor del heliocentrismo.

La oposición al heliocentrismo casi siempre se debía a prejuicios religiosos, concretamente bíblicos. El cristiano Tycho es un ejemplo de anticopernicano protestante. Un ejemplo del mundo católico lo tenemos en el jefe de inquisidores san Roberto Bellarmino, que le cerró la boca al carmelita copernicano Foscarini con las siguientes palabras: “Que el Sol gira en torno a la Tierra y que la Tierra está inmóvil es materia de fe porque [quien] lo dice [es] el Espíritu Santo” (‘Carta a Foscarini’, 12 abril 1615). Un año después de que Bellarminio escribiera esa carta, la Iglesia católica condenó oficialmente la teoría copernicana.

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Gonzalo Génova

>> En la cuestión de la gravedad ambos modelos estaban más o menos empatados

Está claro que no has entendido la cuestión de la gravedad. El sistema geocéntrico explicaba la gravedad conforme a la cosmovisión antigua. El sistema heliocéntrico no explicaba la gravedad de ninguna manera, puesto que todavía no se había desarrollado el concepto de atracción a distancia. Así que de empate nada.

>> la física aristotélica había sido desacreditada por Galileo

La física aristotélica, o más bien la cosmovisión griega, era un todo muy complejo. Que una parte hubiera quedado desacreditada con las observaciones astronómicas (sobre todo la perfección de los astros y las esferas celestes) no implica inmediatamente que todo el resto tuviera que ser desechado sin más para no ser tachado de burro irracional. Sería como decir que la teoría de las mareas de Galileo desacreditó toda su física, por mucho que esa teoría era inconsistente precisamente con su propio sistema.

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RawandiRawandi

“Que una parte [de la cosmovisión aristotélica] hubiera quedado desacreditada con las observaciones astronómicas (sobre todo la perfección de los astros y las esferas celestes) no implica inmediatamente que todo el resto tuviera que ser desechado sin más para no ser tachado de burro irracional.”

Olvidas que la “parte desacreditada” de la cosmovisión aristotélica era precisamente la que servía de apoyo al geocentrismo. Ahora los planetas ya no estaban escastrados en esferas giratorias y ya no existía la división entre el mundo supralunar etéreo y el mundo sublunar corruptible. Por tanto, sí, únicamente los ignorantes podían afirmar tras los descubrimientos telescópicos de Galileo que el geocentrimo contaba con una base física sólida.

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RawandiRawandi

“los planetas ya no estaban escastrados”

Es ‘encastrados’, o sea, encajados, empotrados..

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Gonzalo Génova

>> Olvidas que la “parte desacreditada” de la cosmovisión aristotélica era precisamente la que servía de apoyo al geocentrismo.

Está claro que no entiendes la cuestión de la gravedad, ya te lo he explicado muchas veces y no vale la pena insistir.

Por cierto, tengo curiosidad por saber de dónde has sacado la supuesta cita de Bellarmino, porque no es, como dices, de la carta a Foscarini (aquí el originnal en italiano en una fuente fiable). No digo que me sorprenda demasiado, porque era el tipo de cosas que se escribían, pero la cita no es de esa carta. De hecho, si buscas la cita en internet, sólo sales tú mismo repitiéndote.

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RawandiRawandi

Me temo que no entiendes la profunda estupidez de los adversarios de Galileo. Estos argumentaban, por ejemplo, que la piedra soltada desde lo alto de una torre debería quedarse atrás si la Tierra se moviese y por tanto no podía caer al pie de la torre. No se daban cuenta de algo tan elemental como que la piedra ya estaría moviéndose junto con el resto de la torre antes de ser soltada. Ya en el siglo XIV el obispo Oresme había estudiado rigurosamente el asunto y llegado a la conclusión de que, si se deja al margen la revelación bíblica, lo más razonable era aceptar la rotación de la Tierra.

La cita que puse de Bellarmino está en el punto segundo de la carta a Foscarini: “c’il sole (…) gira intorno alla terra (…) e che la terra (…) sta (…) immobile (…) è materia di fede (…) perché (…) lo dice lo Spirito Santo”. Evidentemente, yo suprimí los paréntesis y me quedé con lo esencial: “Que el Sol gira en torno a la Tierra y que la Tierra está inmóvil es materia de fe porque [quien] lo dice [es] el Espíritu Santo”.

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Gonzalo Génova

Ah, o sea, que citas así:

“Dico che, come lei sa, il Concilio proibisce esporre le Scritture contra il comune consenso de’ Santi Padri; e se la P.V. vorrà leggere non dico solo li Santi Padri, ma li commentari moderni sopra il Genesi, sopra i Salmi, sopra l’Ecclesiaste, sopra Giosuè, trovarà che tutti convengono in esporre ad literam (sic) c’il sole è nel cielo e gira intorno alla terra con somma velocità, e che la terra è lontanissima dal cielo e sta nel centro del mondo, immobile. Consideri hora lei, con la sua prudenza, se la Chiesa possa sopportare che si di alle Scritture un senso contrario alli Santi Padri e a tutti gli espositori greci e latini. Né si può rispondere che questa non sia materia di fede, perché se non è materia di fede ex parte obiecti, è materia di fede ex parte dicentis; e così sarebbe heretico chi dicesse che Abramo non habbia avuti due figliuoli e Iacob dodici, come chi dicesse che Cristo non è nato da vergine, perché l’uno e l’altro lo dice lo Spirito Santo per bocca de’ Profeti et Apostoli.”

La traducción castellana que encontré no es exacta para la primera parte, pero sirve en lo esencial:

“Sin embargo, es diferente pretender afirmar que en realidad el sol se encuentra en el centro del mundo y que sólo gira sobre sí mismo sin moverse de oriente a occidente, y que la tierra está muy alejada de los cielos y descansa inmóvil en el centro del mundo. Considerad ahora, con vuestro sentido de la prudencia, si la Iglesia puede tolerar que se dé a la Escritura un sentido contrario a los santos padres y a todos los comentaristas griegos y latinos. Ni puede uno responder que no se trata de un asunto de fe, puesto que, si no es materia de fe «en cuanto al tema», es materia de fe «en cuanto al que habla»; de modo que sería tan herético decir que Abraham no tuvo dos hijos y Jacob doce como decir que Cristo no nació de una virgen, porque ambas cosas las dice el Espíritu Santo por boca de los profetas y los apóstoles.”

Espero que no te moleste que te diga que tu forma de citar es, cuando menos, curiosa.

Literalmente, Bellarmino dice que es materia de fe lo que está en la última frase. Admito que está razonando por analogía que igual se debería aplicar a que la Tierra está inmóvil, pero no se puede aportar una cita como si fuera literal, cuando no lo es. Especialmente cuando no se tiene en cuenta el resto de la carta, donde estas afirmaciones quedan también matizadas. Ahí están los textos completos para el que quiera leerlos.

El razonamiento de que la piedra debería quedar atrás de la torre no es estúpido. Es desconocimiento del principio de inercia, que era ignorado en la época, puesto que se lo debemos precisamente a Galileo, con precedentes como el de Oresme que citas. ¿Galileo era muy listo, más listo que la mayoría de sus contemporáneos? Claro que sí. ¿Eran idiotas todos los demás que se le oponían? No.

O sea, que sigues confundiendo ignorancia con estupidez. Y además sigues sin tener en cuenta la cuestión de la gravedad. Claro, no te conviene.

RawandiRawandi

“tu forma de citar es, cuando menos, curiosa.”

Se trata de una cita muy resumida, lo reconozco, pero lo importante es que refleja con plena fidelidad la esencia del original y además emplea únicamente sus propias palabras.

“no se puede aportar una cita como si fuera literal, cuando no lo es.”

Por si no lo has notado, la cita lleva dos vocablos prescindibles metidos entre corchetes, lo cual prueba que mi intención nunca ha sido colarla como si fuera una reproducción exacta al cien por cien del original.

“El razonamiento de que la piedra debería quedar atrás de la torre no es estúpido”

Pero sí resulta estúpido seguir insistiendo en ese argumento falaz después de que el interlocutor copernicano (por ejemplo, Galileo) ha explicado que la piedra debe moverse hacia adelante al ser liberada porque previamente compartía el movimiento de la torre. Esto queda claro comparándolo con el caso de la piedra soltada desde la punta del mástil de un barco. La piedra no puede caer igual cuando es soltada desde el mástil de un barco inmóvil que cuando el barco avanza a velocidad constante. Es obvio que en este último caso la piedra caerá al pie del mástil porque sigue avanzando una vez soltada, como comprobará cualquier observador situado fuera del barco.

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Gonzalo Génova

>> lo importante es que refleja con plena fidelidad la esencia del original

Eso no es verdad. Porque a renglón seguido Bellarmino escribe: “digo que si hubiera una verdadera demostración de que el sol está en el centro del mundo y la tierra en el tercer cielo, y que el sol no gira en torno a la tierra sino la tierra en torno al sol, habría que proceder con sumo cuidado a explicar las Escrituras que se manifiestan en sentido contrario, y más bien decir que no las entendemos bien antes que decir que lo que afirmamos es falso”.

De modo que el literalismo de Bellarmino queda matizado en el siguiente párrafo, donde admite la posibilidad de que no haya que entender las Escrituras al pie de la letra.

>> Pero sí resulta estúpido…

La observación empírica de que la piedra cae a los pies del mástil aunque el barco se mueva es muy antigua, obviamente. La observación debería llevar a formular el principio de inercia, pero pasaron cientos de años hasta que el genio de Galileo supo formularlo de forma tan clara y convincente. ¿Eran estúpidos todos los que no lo hicieron antes?

Por otra parte, el argumento de Galileo refuta el contraargumento aristotélico de que si doy un salto hacia arriba y la Tierra se mueve, por qué no me quedo atrás. El argumento de Galileo demuestra que la observación cotidiana es compatible con el movimiento de la Tierra, pero no demuestra que la Tierra se mueva. Simplemente quita un argumento al contrario.

¿Era estúpido Galileo por argumentar falazmente con las mareas, contra su propia teoría? Nada de eso. Lo que pasa es que estaba obcecado porque no lograba encontrar una demostración física del movimiento de la Tierra.

Toc-Toc. Soy la gravedad, ¿me vas a hacer caso?

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RawandiRawandi

“el literalismo de Bellarmino queda matizado en el siguiente párrafo”

Mi cita refleja con plena fidelidad el segundo punto de la carta, donde la actitud fundamentalista bíblica de Bellarmino es patente. Los otros dos puntos de la carta aportan “matices”, por supuesto, pero no desmienten en absoluto el literalismo de Bellarmino, ya que este inquisidor del siglo XVII no utilizaba las expresiones “hablar hipotéticamente” (punto 1º de la carta) o “verdadera demostración” (punto 3º) exactamente con el mismo sentido que se les da actualmente.

“El argumento de Galileo (…) no demuestra que la Tierra se mueva. Simplemente quita un argumento al contrario.”

Pero esos contrarios ni siquiera reconocían que ya no podían seguir usando ese argumento. Seguían usándolo. De ahí su estupidez.

“Toc-Toc. Soy la gravedad, ¿me vas a hacer caso?”

No te entiendo. ¿Podrías aclarar a qué te refieres? Nicolás de Oresme dijo en el siglo XIV que lo único que le impedía aceptar la rotación terrestre era su fe en la Biblia. Oresme no consideró que la gravedad constituyera un problema.

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Gonzalo Génova

>> pero no desmienten en absoluto el literalismo de Bellarmino

Bellarmino dice que no se puede sostener que nada de lo que dice la Escritura sea falso, pero deja abierta la puerta a otra forma de entenderla si la literalidad contradice a otros conocimientos, por ejemplo los descubrimientos de Galileo, ¿eso es literalismo?

>> ya no podían seguir usando ese argumento. Seguían usándolo. De ahí su estupidez.

No digo que no fueran estúpidos por aferrarse a esta idea (preferiría usar un calificativo más suave, yo no llamo estúpido a quien no es capaz de entender mis argumentos). Digo que no eran estúpidos los que sostenían otros argumentos. El de la gravedad, que ya he intentado explicarte varias veces:

la gravedad quedaba muy naturalmente explicada en el sistema geocéntrico (“los graves caen hacia el centro del universo, que es su lugar natural”). Sustituir la Tierra por el Sol como centro del universo deja una gran pregunta: ¿y por qué no caen todas las cosas hacia el Sol? El heliocentrismo explica los movimientos celestes mejor que el geocentrismo, pero a costa de dejar inexplicada la caída de los graves (la gravedad).

– El sistema geocéntrico explicaba la gravedad conforme a la cosmovisión antigua. El sistema heliocéntrico no explicaba la gravedad de ninguna manera, puesto que todavía no se había desarrollado el concepto de atracción a distancia.

>> Oresme no consideró que la gravedad constituyera un problema.

Oresme era otro tipo brillante, pero quizás no se dio cuenta de esta dificultad. O simplemente le pareció que los argumentos a favor del movimiento de la Tierra eran mejores y la puso entre paréntesis.

¿Era estúpido Galileo por argumentar falazmente con las mareas, contra su propia teoría?

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RawandiRawandi

“Bellarmino deja abierta la puerta a otra forma de entender la Escritura si la literalidad contradice a otros conocimientos, por ejemplo los descubrimientos de Galileo”

Malinterpretas totalmente a Bellarmino. Él únicamente se muestra dispuesto a recular ante una “demostración verdadera”, entendiendo por tal una demostración ‘puramente deductiva’ como las que encontramos en la lógica y en la matemática. Sin embargo, la ciencia empírica progresa mediante demostraciones ‘inductivas’ y estas últimas Bellarmino las rechazaba sin contemplaciones.

“los graves caen hacia el centro del universo, que es su lugar natural”

Olvidas que Galileo demostró que la Luna no es etérea sino montañosa y por tanto también es un grave. ¿Por qué no cae la Luna?

“¿por qué no caen todas las cosas hacia el Sol?”

Quizá por lo mismo que la Luna no cae sobre la Tierra.

“El heliocentrismo deja inexplicada la caída de los graves (la gravedad).”

Ambos modelos dejan inexplicada la gravedad. En ese aspecto, ambos modelos estaban empatados.

“¿Era estúpido Galileo por argumentar falazmente con las mareas, contra su propia teoría?”

Por supuesto que no. Galileo simplemente era humano y a veces se equivocaba.

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Gonzalo Génova

>> Malinterpretas totalmente a Bellarmino…

No sé si malinterpreto a Bellarmino, pero me parece que más bien eres tú el le hace decir cosas que no dice (que rechaza demostraciones inductivas), y eludes una vez más la cuestión que te planteo. Porque si estaba dispuesto a admitir demostraciones deductivas, como pareces admitir, entonces no era literalista.

>> Olvidas que Galileo demostró que la Luna no es etérea sino montañosa…

Razonas como quien tiene todas las respuestas, no como quien está empezando a descubrirlas. Así nunca entenderás la historia de la ciencia.

>> Galileo simplemente era humano y a veces se equivocaba.

Así que según tú, Galileo tenía derecho a equivocarse, y no era estúpido por ello. Pero el resto de la humanidad que se opinía a él no tenía el mismo derecho, eran estúpidos sin paliativos. Ni siquiera cuando tenían razón en no aceptar el argumento de las mareas. Tu lógica es aplastante.

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RawandiRawandi

“No sé si malinterpreto a Bellarmino, pero me parece que más bien eres tú el le hace decir cosas que no dice (que rechaza demostraciones inductivas)”

Bellarmino rechazaba las demostraciones inductivas porque la lógica de Aristóteles no las admite.

“si estaba dispuesto a admitir demostraciones deductivas, como pareces admitir, entonces no era literalista.”

Al contrario, Bellarmino blindaba su literalismo al admitir únicamente las demostraciones estrictamente deductivas. Porque las demostraciones deductivas sirven para hacer afirmaciones matemáticas o lógicas, pero no permiten demostrar hechos empíricos.

“Así que según tú, Galileo tenía derecho a equivocarse, y no era estúpido por ello. Pero el resto de la humanidad que se opinía a él no tenía el mismo derecho, eran estúpidos sin paliativos.”

Yo no digo eso. Lo que digo es que no puedes comparar el error de Galileo en la compleja cuestión de las mareas con el error de quienes se negaban a reconocer, por ejemplo, que una luna montañosa probablemente no estaba hecha de incorruptible éter.

Gonzalo Génova

>> Bellarmino rechazaba las demostraciones inductivas porque la lógica de Aristóteles no las admite.

No sé si sabes que debemos a Aristóteles la primera, o casi primera, explicación de los distintos tipos de razonamiento, deducción e inducción. Hasta usamos los nombres que él les puso (apodeixis, epagogé), en versión latina, claro. Decir que Aristóteles no admite el razonamiento inductivo (de lo particular a lo general) es no saber nada de Aristóteles. Otra cosa es que Aristóteles afirma que sólo la deducción es un razonamiento necesario, mientras que el resultado de la inducción es solo probable, y por tanto el razonamiento completamente riguroso es el deductivo. Pero vamos, eso es lo que dice cualquier científico moderno, que no considera que las leyes científicas obtenidas por inducción tengan valor absoluto.

>> Bellarmino blindaba su literalismo al admitir únicamente las demostraciones estrictamente deductivas

Supongo que conoces ese famoso pasaje del primer Libro de los Reyes (7:23) donde implícitamente se da el valor 3 al número pi. Si Bellarmino admitía demostraciones matemáticas, entonces sabía que el valor de pi no es exactamente 3, por mucho que lo diga la Biblia, y por tanto no era literalista.

>> Yo no digo eso.

Discúlpame, creía que llevábamos días discutiendo porque sostienes que no había en la época de Galileo ningún argumento razonable para oponerse al heliocentrismo, y por tanto todos los que se oponían eran estúpidos. Si no es eso lo que piensas, dinos por favor qué argumentos razonables había contra el heliocentrismo.

RawandiRawandi

“sólo la deducción es un razonamiento necesario, mientras que el resultado de la inducción es solo probable, y por tanto el razonamiento completamente riguroso es el deductivo”

Correcto. Bellarmino llamaba “verdadera demostración” únicamente a la demostración necesaria, o sea, la deductiva. Él desechaba las demostraciones probables, es decir, las de las ciencias empíricas.

“sostienes que no había en la época de Galileo ningún argumento razonable para oponerse al heliocentrismo, y por tanto todos los que se oponían eran estúpidos”

No, hombre. ¿Cómo iban a ser “todos” estúpidos? Algunos eran estúpidos; otros, simplemente estaban cegados por prejuicios religiosos que habían mamado desde pequeños.
¿Sabías que actualmente se siguen publicando cada pocos años libros que defienden el modelo geocentrista tychónico, pero con órbitas elípticas en lugar de circulares? Los autores de esos libros son todos ellos religiosos, mas seguramente no todos son estúpidos.

Gonzalo Génova

>> Bellarmino (…) desechaba las demostraciones probables, es decir, las de las ciencias empíricas.

Creo que deberías probar tu afirmación, yo no lo veo nada claro. Si te basas únicamente en que Bellarmino era aristotélico, entonces tu conclusión es falsa. Una cosa es dar un valor relativo a la demostración empírica, y otra cosa es desecharla.

>> Algunos eran estúpidos; otros, simplemente estaban cegados por prejuicios religiosos

Yo tampoco niego que algunos fueran estúpidos y otros estuvieran cegados. Lo que sí digo es que no eran todos. En particular, no eran estúpidos ni ciegos los que rechazaban el argumento de las mareas, ni tampoco los que veían las dificultades del sistema heliocéntrico para explicar la gravedad.

Galileo era posiblemente el más cualificado para darse cuenta él mismo que su argumento de las mareas “hacía agua”, precisamente por haber desarrollado el concepto de movimiento inercial. Pero, por los motivos que fueran, no fue capaz y se empeñó en utilizarlo. En cambio, otros sí que tuvieron esa capacidad, y rechazaron lógicamente el argumento. No me parece que esto sea una demostración de estupidez o de ceguera, sino todo lo contrario.

PerePere

Pues a mí, como no erudito, lo primero que me ha chirriado es que hable de giro “diurno” de la Tierra en vez de giro “diario”. Como si solo girase en horas de sol…

RawandiRawandi

Aunque te suene mal, no es un error, porque ‘diurno’ simplemente remite a ‘día’, que es palabra polisémica.

Lorenzo Hernández

Un artículo intresante relacionado con la enseñanza de este tema es “Ver y hablar como Tolomeo y pensar como Copérnico”:

https://ddd.uab.cat/pub/edlc/0212452...7n2p173.pdf

Una lectura obligatoria para comprender la problemática real es el libro de Juan Meléndez: “De Tales a Newton. Ciencia para personas inteligentes”:

https://www.amazon.es/Tales-Newton-C...#038;sr=1-2

Y, por supuesto, su blog: https://detalesanewton.wordpress.com/

También tratan este tema de manera adecuada estos libros:

“Cosmovisiones” de Richard de Witt: https://www.amazon.es/Cosmovisiones-.../8415216610

“La Tierra: de los mitos al saber”: https://bibliotecaburidan.wordpress....s-al-saber/

Saludos.

José María PérezJosé María Pérez

Yo he admirado algunos de los péndulos de esta geografía terráqueo. Y recuerdo que en el de Valencia había una mesa giratoria con un péndulo. Esto permitía girar la mesa y observar que el plano de oscilación del pendulo no cambiaba y los cambios sobre la base se debían al giro de esta. Lo que a muchos legos en la materia nos hacía admirar la trascendencia del experimento de Foucault. Hace mucho que no he visto el “acompañante sencillo” en ninguno de los que he visto. Lo dicho, una pena.
Salud y suerte
Jose

Offler

Igual me equivoco, pero recuerdo haber ido al museo de la Ciencia de Barcelona en los 80 con el cole (ha llovido) y me suena que el péndulo que había entonces simulaba el movimiento, pero estaba movido mecánicamente porque no tenía suficiente altura. No sé si es así en la actualidad

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