Cuanto más primo… más me arrimo

No fueron las guerras, ni las crisis internas, ni las derrotas en el campo de batalla, ni las confabulaciones de la corte lo que llevaron a la dinastía más poderosa de España a su ocaso, sino que fue una ciencia desconocida en aquel momento, la genética, la que consiguió tumbar a los Habsburgo, la Casa de Austria. ¿Qué provocó que Carlos II de España no dejase heredero al trono español, propiciando una sangrienta Guerra de Sucesión? Esto fue lo que lo provocó.

Desde la época del eminente naturalista Charles Darwin, los biólogos siempre han sabido que los apareamientos entre individuos muy próximos entre sí son altamente perjudiciales para la supervivencia de la descendencia. Numerosos estudios y tratados han demostrado lo peligroso de estas uniones consanguíneas que acaban por fijar alelos deletéreos en individuos consanguíneos, provocando problemas físicos y mentales. Para evaluar el alcance de estos matrimonios consanguíneos, los genéticos de poblaciones han desarrollado un factor, conocido como factor F o factor de consanguinidad (cuya escala va de 0 a 1) que mide la probabilidad de que un individuo sea homocigótico para un gen determinado por descendencia, lo que nos permite conocer la probabilidad de que los hijos resultantes de este matrimonio consanguíneo puedan padecer dolencias genéticas de origen recesivo simplemente por el hecho de que sus padres son familia. Una vez metidos en faena, analicemos el caso de la familia real española.

Carlos I inició la dinastía de los Austrias españoles, siendo hijo de Felipe el Hermoso y Juana la Loca [3]
Carlos I inició la dinastía de los Austrias españoles, siendo hijo de Felipe el Hermoso y Juana la Loca [3]

La tradición de la época era la de sellar alianzas políticas entre estados mediante la unión de hijos de reyes entre sí. Estas uniones terminaron por ser entre familiares muy emparentados como sobrinas y tios o primos y primas. Desde la instauración de la dinastía de los Habsburgo en 1516 con el inicio del reinado de Carlos I de España (V de Alemania) se comienza el proceso de consanguinidad, ya que este monarca tuvo hijos con su prima, Isabel de Portugal, hija de su tía María de Aragón.

El resultado de esta unión consanguínea fue Felipe II, un monarca que arrastraba ya una consanguinidad considerable, del orden de F = 0.123, teniendo hijos nuevamente consanguíneos debido a su apareamiento con Maria de Portugal y Ana de Austria, ambas familiares muy cercanos, por lo que el coeficiente de nuestros monarcas volvió a ascender.

Pedigrí de la familia real española de los Austrias, donde se pueden apreciar los frecuentes apareamientos consanguíneos [1]
Pedigrí de la familia real española de los Austrias, donde se pueden apreciar los frecuentes apareamientos consanguíneos [1]

Los efectos de estos matrimonios consanguíneos se dejaban notar tanto en la apariencia externa de los monarcas, como en la fortaleza de su salud, que fue más precaria a mayor número de generaciones consanguíneas en esta dinastía. Lo curioso de la dinastía de los Austrias es que, en la bibliografía, se nos cuenta el caso de ciertos autores que señalaban este problema de apareamientos consanguíneos en la época, adelantándose bastante a la ciencia de su época, donde los estudios de consanguinidad en plantas y animales no eran muy extensos. Lamentablemente, los reyes hicieron oídos sordos a estos médicos modernos, continuando su estirpe consanguínea

La consanguinidad es un problema biológico en todos los puntos del desarrollo del individuo, ya que limita su capacidad de reproducción y la viabilidad de su descendencia, como se puede ver en la tabla.

A medida que se suceden los apareamientos consanguíneos, la viabilidad de la prole se reduce. Aunque se pudiese pensar que esta mortalidad es, en gran medida, asociada a la sepsis en el momento del parto, a los malos cuidados durante el embarazo y las enfermedades infantiles, lo cierto es que la comparativa estadística de familias que vivían en la misma época nos traduce que, en familias con un F = 0, la descendencia tenía más probabilidades de sobrevivir a la delicada infancia. Estas numerosas muertes en la edad infantil solo pueden ser asociadas a un factor: los apareamientos consanguíneos de los progenitores. Este fenómeno de muerte infantil y problemas en la edad más adulta se le conoce con el nombre de depresión consanguínea. Cabe destacar el caso de Ana de Austria, con 4 de 6 hijos muertos antes de los 10 años, una cifra brutal.

Tabla donde se relaciona el coeficiente de consanguinidad con la mortalidad infantil. [1]
Tabla donde se relaciona el coeficiente de consanguinidad con la mortalidad infantil. [1]

Pero, ¿Cuáles son los efectos reales de esta depresión consanguínea? Sin duda alguna, la fijación de alelos recesivos en la población consanguínea, debido a un fenómeno de apareamientos sin panmixia, es decir, sin apareamiento al azar. Individuos portadores de caracteres deletéreos y, a mayores emparentados, son cruzados entre sí, lo que nos lleva a un estado de manifestación de estos alelos recesivos, con consecuencias catastróficas.

Retrato de Carlos II donde se aprecian sus destacables rasgos malformes [4]
Retrato de Carlos II donde se aprecian sus destacables rasgos malformes [4]

La máxima expresión de este fenómeno de consanguinidad fue, sin duda, el rey español Carlos II de España, también conocido como “El hechizado”, el cual no fue capaz de hablar hasta los 4 años y dio sus primeros pasos a la edad de 8. Las crónicas lo describen como un hombre de cabeza grande, muy delgado y de apariencia enfermiza, habiéndose casado dos veces no pudo engendrar descendencia, en gran parte debido a problemas de impotencia y eyaculación precoz, según narran los testimonios de sus dos esposas. Sufría múltiples problemas del tracto digestivo, una rara enfermedad de deficiencia de hormona de la pituitaria, acidosis renal y, a la edad de 30 años, lucía una tez de una persona de 60. Todos estos problemas de salud son, casi sin ninguna duda, debidos a su altísimo coeficiente de consanguinidad (F= 0.254). Su temprana muerte dejó a la nación huérfana de rey y a merced de las potencias europeas del momento: Francia y Austria. La guerra estaba servida y, antes de que se enfriase el cadáver del rey, los dos púgiles, Felipe V de Borbón y el Gran Duque Carlos de Austria, comenzaron los preparativos de la Guerra de Sucesión. El resto de la historia, ya la conocemos.

En conclusión, la historia se decide en los campos de batalla, en las cortes imperiales, en los tratados y alianzas pero, como hemos visto, también se decide en los lechos nupciales de reyes y emperadores. De haber conocido esta parte tan necesaria de la ciencia, quizás otro gallo cantaría, no serían los Borbones los monarcas de España sino quizás seguiríamos siendo reinados por los Austrias. La genética, al igual que la ciencia, cambia las tornas de la historia a su antojo y solo conociendo sus intrincados misterios somos capaces de jugar con ventaja en esta jungla que es la vida.

Este artículo nos lo envía Valentín Estevez, estudiante de Biología en la Universidad de Santiago de Compostela, amante de la divulgación científica y miembro DivulgACCION. Fundador de la asociación de estudiantes universitarios Scienceffect, donde se juntan las mentes más inquietas de la USC para el desarrollo de actividades de divulgación y aprendizaje científico. Apasionado de la zoología, la genética y la bioquímica, desarrolla su investigación en el Departamento de Zoología de la USC en el Laboratorio de Entomología, donde cursa el Trabajo de Fin de Grado sobre el ginandromorfismo de insectos holometábolos (Trichoptera).

Referencias bibliográficas:

[1] Alvarez G, Ceballos FC, Quinteiro C (2009) The Role of Inbreeding in the Extinction of a European Royal Dynasty. PLoS ONE 4(4): e5174. doi:10.1371/journal.pone.0005174

[2] Ceballos, F. C., & Álvarez, G. (2013). Royal dynasties as human inbreeding laboratorios: the Habsburgs, 111(2), 114–121. http://doi.org/10.1038/hdy.2013.25

[3] http://www.abc.es/espana/20150430/abci-carlos-depresion-jubilo-201504291805.html

[4] http://www.muyhistoria.es/h-moderna/articulo/carlos-ii-el-rey-hechizado-por-la-alquimia-321462433536


12 Comentarios

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RawandiRawandi

El retrato de Carlos I muestra que este monarca ya padecía una grave deformidad mandibular. Tengo entendido que esa deformidad le impedía incluso masticar. Supongo que la consanguinidad resulta más dañina aún cuando involucra a personas que ya de entrada son portadoras de taras manifiestas.

Valentín EstévezValentín Estévez

Si, efectivamente. Los defectos de prognatismo (mandíbula prominente) de Carlos I le impedían masticar con normalidad y, creo haber leido en alguna parte, que incluso se le caía comida de la boca, razón por la cual solía comer solo. En este caso, el prognatismo, con casi seguridad, fue provocado por uniones matrimoniales consanguíneas que se venían sucediendo incluso antes de que Carlos I ascendiese al trono.

Un saludo y gracias por tu comentario!

RawandiRawandi

Los zoroastrianos practicaron durante milenios el incesto (tías con sobrinos, padres con hijas, abuelos con nietas, etc.), ya que su religión bendecía dicha conducta. Los zoroastrianos actuales, denominados parsis, ya hace tiempo que no aprueban el incesto, pero imagino que en sus genes aún deben quedar huellas de todos esos siglos de consanguinidad. Esto lo digo por si algún genetista se anima a investigar el asunto.

Valentín EstévezValentín Estévez

No había leído nunca nada sobre la consanguinidad de los zoroastrianos pero si como dices, hace varias generaciones que no aprueban el incesto y sus miembros se han apareado con personas con un factor de consanguinidad próximo a 0, los efectos deletéreos de la consanguinidad pueden estar bastante diluidos. Aún con todo, es posible que estas personas se encuentren genes muy curiosos fijados debido a tanto tiempo de matrimonios consanguineos, por lo que puede ser una apuesta muy curiosa para un estudio genético.

Un saludo y gracias

newton181newton181

Sería interesante, pero tengo entendido que son una cultura/religión muy cerrada, y no creo que permitan algo así (análisis sanguíneos, muestreos y demás).

pepepepe

El primer Borbon rey de España, Felipe V, era tambien enfermo mental (parece que bipolar)

Valentín EstévezValentín Estévez

Efectivamente, por lo que tengo entendido sufría alucinaciones y delirios también. No te puedo asegurar que esto haya sido un fenómeno asociado a la consanguinidad porque desconozco estudios sobre el pedigrí de la rama borbónica y porque no estoy seguro de si los efectos de la consanguinidad pueden desencadenar un fenómeno de bipolaridad.

Un saludo y gracias por tu comentario!

newton181newton181

Pensé que iría sobre números primos … pero igual estuvo muy interesante el artículo.

Gracias por compartir.

Valentín EstévezValentín Estévez

En este link hay toda la información publicada en Nova Acta Científica Compostelana, para los que os interese acercaros más al artículo científico desde un punto de vista más divulgativo, publicado por los propios autores del artículo.

Un saludo

http://www.usc.es/revistas/index.php...w/3002/3296

kei emilio chaques matsuokakei emilio chaques matsuoka

Esto es practicamente como las razas de los perros no? al ser criados por la nobleza inglesa que se aburria y solo predominando lo estetico y mezclando entre hermanos, ahora tenemos razas con tantos problemas de salud

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