La mítica pareja cinematográfica que dio nombre a una disfonía vocal conocida como ‘Síndrome Bogart-Bacall’

Una de las parejas que mejor rendimiento han dado a través de las pantallas de cine fue la compuesta por Humphrey Bogart y Lauren Bacall. Se conocieron durante el rodaje de la mítica película ‘Tener y no tener’ (dirigida por Howard Hawks en 1944) y que se convirtió en una de mayor éxito de su época.

La mítica pareja cinematográfica que dio nombre a una disfonía vocal conocida como ‘Síndrome Bogart-Bacall’ (Imagen vía Pixabay.com)
La mítica pareja cinematográfica que dio nombre a una disfonía vocal conocida como ‘Síndrome Bogart-Bacall’ (Imagen vía Pixabay.com)

Bogart era un veterano actor, de 45 años de edad, con una importante carrera y que hacía un par de años había protagonizado ‘Casablanca’, la película considerada como una obra maestra del séptimo arte para la mayoría de expertos.

Su voz ronca y rasgada (a menudo incluso demasiado nasal) encajaba perfectamente con la imagen que proyectaba de tipo duro y que tanto gustaba a sus fans. Una voz que a lo largo de los años se fue volviendo más disfónica en parte por la gran cantidad de cigarrillos fumados y los centenares de whiskys bebidos a lo largo de su vida.

Bacall, además de una exuberante belleza, también impactó al público por su voz más grave de normal y muy alejada a la de las otras actrices de la época, la cual no tenía de una manera natural sino había sido consecuencia de un profundo entrenamiento tras ser aconsejada por Howard Hawks, quien  la había descubierto un año atrás (en marzo de 1943) cuando su esposa Slim le mostró la portada de la revista Harper ‘s Bazaar en la que aparecía una joven modelo, de 17 años de edad, llamada Betty Bacall y que físicamente era el tipo de mujer que el director llevaba un tiempo buscando para protagonizar su próxima película.

Pero, tras conocerla personalmente,  algo fallaba a esa impresionante mujer: su voz, la cual era aguda y plana como la del resto de actrices y Hawks quería algo totalmente diferente para su nuevo descubrimiento artístico. El director comentó a Bacall que, para él, no había nada menos atractivo que una actriz chillona y le aconsejó ir a diario a las colinas de California a leer en voz alta y practicar para que pudiera mantener su voz en un registro bajo.

Un año después Lauren Bacall comenzaba el rodaje del film Tener y no tener junto a Humphrey Bogart con el que compartió en pantalla la particular característica de poseer una voz ronca y profunda, que les confería un aire misterioso y sexy tanto a sus personajes como a ellos mismos.

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Muchos son los profesionales que trabajan con la voz (tales como actores, locutores, dobladores, presentadores o cantantes) que para conseguir este tono grave tan apreciado en su profesión fuerzan al máximo sus cuerdas vocales, consiguiendo con esta práctica -altamente perjudicial- causar algunos trastornos y disfonías vocales como ronquera, pérdida momentánea de voz y en los casos más leves dolor de garganta y fatiga en las cuerdas vocales.

Pero la fatiga vocal descrita no solo afecta a aquellos profesionales que fuerzan la voz para conseguir un tono concreto, sino que se amplía a todos aquellos que tienen como principal herramienta de trabajo su voz (profesores, divulgadores, conferenciantes, teleoperadores, comerciales…).

En mayo de 1988, los expertos en otorrinolaringología, James A. Koufman y David Blalock, publicaron un estudio, en el que llevaban cinco años trabajando e investigando, donde trataron a 67 personas de ambos sexos que se dedicaban a diversos oficios relacionados con la voz y como consecuencia a la ‘no correcta’ utilización de la herramienta vocal padecían alguna disfonía que había provocado que acabaran teniendo un timbre de voz más bajo y grave y que recordaba en el caso de los hombres a Humphrey Bogart y en el de las mujeres a Lauren Bacall; motivo por el cual a raíz de dicho trabajo acuñaron un nuevo término que hoy en día es utilizado entre algunos profesionales: el síndrome Bogart-Bacall’ (BBS), el cual describía un síndrome de tensión-fatiga vocal.

Estas personas presentaban tensión musculoesquelética de la laringe que les hacía tener con frecuencia episodios de ronquera, voz áspera y entrecortada, disminución del tono y además de una inapropiada utilización de la respiración. Tras una serie de sesiones en las que se les enseñó/aplicó técnicas de higiene vocal, como modo de prevención para no fatigar las cuerdas vocales, los participantes en el estudio de Koufman y Blalock presentaron una significativa mejoría.

Fuentes de consulta:
Vocal fatigue and dysphonia in the professional voice user: Bogart-bacall syndrome de James A. Koufman y David Blalock
Worldlibrary
Fuente de la imagen:
Pixabay.com

2 Comentarios

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AitorAitor

Aunque sea algo tarde:

¿Dónde entraría la antigua técnica de “romperse la voz”. Algo típico entre muchos “cantaores” de flamenco, y que solían o suelen tomar su “Copita de anis” para que su voz tuviera “duende”.?

Hay un nombre curioso: “Voz de carajillo”
¿No era y es el alcohol y el tabaco la causa principal de este síndrome.?
Ya se que actualmente existen técnicas no invasivas o lesivas.

El saber no ocupa lugar.
Un artículo muy interesante.
Gracias.

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