Vacunas y sentencias: ¿qué está pasando?

justicia

Puede que sea por el escándalo que para cualquier persona sensata representan los movimientos antivacunas. O por el goteo de muertes, casi todas infantiles, que vienen produciendo. O, ¿quién sabe?, porque una parte de nuestra sociedad aún no ha olvidado del todo cómo eran las enfermedades que las vacunas han conseguido erradicar. Y también está la postura contraria, claro: la de quienes, a propósito o por irresponsabilidad, fomentan el temor y el recelo frente a la vacunación. Pero, sea por la razón que sea, tenemos el foco puesto sobre las vacunas, así que es inevitable que la noticia de la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) relativa a un caso de posibles daños por una vacuna haya causado sensación y nos haya dado titulares tan sensacionales como estos:

“Se puede culpar a una vacuna de causar una enfermedad sin evidencias científicas”: Polémica decisión de la Justicia europea [Xataka]

Una vacuna puede ser culpada sin pruebas médicas de provocar una enfermedad, según la UE [El País]

Esta sentencia europea permitirá a cualquier antivacunas demandar a una farmacéutica [El Confidencial]

Unas expresiones, desde luego, bastante alarmantes. Aunque, en mi modesta opinión, quizá la cosa no sea para tanto. Vamos a verlo.

Para empezar hay que hablar un poquito de los antecedentes. Los legislativos están, sobre todo, en la Directiva 85/374/CEE del Consejo, de 25 de julio de 1985, relativa a la aproximación de las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas de los Estados Miembros en materia de responsabilidad por los daños causados por productos defectuosos. Bajo semejante título se esconde una norma relativamente breve que pretende eso mismo, “aproximar” las legislaciones nacionales en materia de responsabilidad por productos defectuosos, con la idea de que vayan adoptando criterios comunes. Y uno de esos criterios es el que se establece en el artículo 4, que literalmente dice que

El perjudicado deberá probar el daño, el defecto y la relación causal entre el defecto o el daño.

Vamos, que si yo reclamo a un fabricante porque uno de sus productos me ha causado un daño, debo probar que ese daño es real y que se debe a algún defecto del producto de marras.

El artículo 4 es una de las normas a las que se aferra desde hace años la familia de un ciudadano francés, J.W., que fue vacunado contra la hepatitis B mediante tres inyecciones que recibió en diciembre de 1998 y enero y julio de 1999. Poco después, en agosto de 1999, el Sr. W. empezó a mostrar síntomas de lo que luego le fue diagnosticado como esclerosis múltiple, enfermedad que fue progresando hasta que el Sr. W. falleció, en octubre de 2011.

Desde el año 2006 el Sr. W., primero, y posteriormente sus herederos, atribuyeron su enfermedad a un problema con la vacuna, y procedieron a reclamar una indemnización al laboratorio fabricante (Sanofi Pasteur). Pero sin mucha suerte: si bien en primera instancia el Tribunal de Nanterre les dio la razón, las posteriores apelaciones revocaron aquella sentencia. La última resolución fue del Tribunal de Apelación de París, que venía a decir que:

  • Científicamente parece descartado que la vacuna en cuestión tenga nada que ver con el riesgo de sufrir esa enfermedad.
  • El hecho de que los primeros síntomas de la enfermedad aparecieran pocas semanas después de la tercera inyección no es indicativo de nada, puesto que el proceso “psicopatológico” (sic) puede haber empezado meses o incluso años antes.
  • Aunque la familia muestre como indicio de esa posible relación entre la vacuna y la enfermedad el hecho de que el enfermo no tuviera antecedentes personales ni familiares de esclerosis múltiple, está comprobado que eso mismo ocurre en el 92 a 95% de los pacientes que la sufren.
  • La proximidad temporal entre la vacunación y la aparición de los síntomas no bastan para presumir que la vacuna fuese defectuosa.

Frente a esta sentencia la familia interpuso un nuevo recurso ante el Tribunal de Casación francés. Y este, ante las dudas que le suscitaba la aplicación del artículo 4 de la Directiva, decidió formular tres preguntas ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Y aquí es donde entramos en aguas un tanto turbulentas, y no solo por la alarma que las respuestas que da el TJUE ha causado; también porque, curiosamente, el Tribunal parece interpretar las preguntas a su manera, hasta el punto de que sus respuestas no terminan de encajar con las preguntas.

Algo que podemos comprobar ya desde el principio. En su primera cuestión, el Tribunal francés pregunta si, en el ámbito de la responsabilidad de los laboratorios por los daños causados por las vacunas, el art. 4 de la directiva permite que los jueces puedan estimar que los elementos aportados por el demandante permiten considerar demostrado que la vacuna era defectuosa y que el defecto causó la enfermedad, a pesar de que esa relación de causalidad no esté científicamente demostrada. A lo cual el TJUE contesta que sí, es posible considerar demostrado todo eso mediante indicios aunque la investigación médica no haya demostrado ni refutado esa relación de causalidad.

El matiz es (siempre, insisto, en mi opinión) muy importante: el TJUE acepta que una vacuna pueda ser culpada sin pruebas médicas de provocar una enfermedad, como decía uno de los titulares que reproducía más arriba, pero añadiendo por su cuenta el requisito de que esa relación de causalidad no haya sido refutada por la ciencia. Y no es una casualidad o un error: la sentencia insiste en ello bastantes veces. La repercusión que este requisito tenga sobre la decisión del Tribunal de Casación francés está por ver, pero no está de más recordar que la sentencia apelada declaraba que todas las autoridades sanitarias nacionales e internacionales han descartado la asociación entre el riesgo de sufrir una enfermedad desmielinizante central o periférica (característica de la esclerosis múltiple) y dicha vacuna.

EL TJUE, además, recuerda que los indicios que sirvan de base a la decisión judicial deben ser bastante sólidos, y aunque no hay que ponerse tan estrictos como para que a un ciudadano normal le resulte imposible ejercer sus derechos, la carga de la prueba sigue siendo de los ciudadanos, no de los fabricantes de los productos. O, como dice el TJUE, no hay que exigir al perjudicado que aporte “pruebas concretas e irrefutables” (porque muchas veces no podrá hacerlo), de modo que el juez puede basarse en indicios, pero solo en aquellos “cuya solidez, concreción y concordancia le permitan considerar, con un elevado grado de probabilidad, que tal conclusión corresponde a la realidad”.

La segunda pregunta que hace el Tribunal francés viene a decir si sería posible establecer una serie de indicios predeterminados que, en caso de cumplirse, permitieran dar por demostrada la relación de causalidad. No pone ningún ejemplo concreto, pero en vista de los antecedentes del caso sería algo así como “si una persona está sana y contrae una enfermedad pocas semanas después de vacunarse, sin que tenga antecedentes de esa enfermedad ni quepa atribuirla a otra causa, ¿se puede considerar demostrado que la vacuna ha causado la enfermedad?” El TJUE dice que no, ya que se estaría estableciendo una especie de presunción y por tanto se estaría incumpliendo lo que establece el art. 4 de la Directiva respecto a la carga de la prueba.

Y la tercera pregunta es si solo se puede considerar demostrada la relación de causalidad entre el defecto atribuido a la vacuna y el daño sufrido si se demuestra con arreglo a criterios científicos. El TJUE se remite a la contestación que da a la primera pregunta.

¿Qué conclusiones podemos sacar de todo eso? Personalmente creo que dos.

La primera es que la sentencia realmente no aporta nada nuevo. La decisión sería novedosa (y estremecedora) si hubiese contestado tal cual a las preguntas del Tribunal francés, pero al añadir la coletilla de que se admite la demostración por otros medios siempre que la relación de causalidad no haya sido demostrada ni descartada científica y médicamente, la cosa queda bastante descafeinada, porque en realidad eso es lo que cabe esperar en cualquier otro caso. Como ocurrió, por ejemplo, en aquella también famosa sentencia que relacionaba la administración de la vacuna contra el VPH con el fallecimiento de una chica. El tribunal empleaba ese mismo razonamiento: los informes médicos (a juicio del tribunal) no permitían demostrar que la chica hubiera muerto a consecuencia de una reacción alérgica a la vacuna, pero tampoco permitían descartarlo, y a falta de esas evidencias la decisión se basó en otras, no concluyentes desde el punto de vista científico pero sí indiciarias de que se había cometido una grave negligencia (los antecedentes médicos de la chica, el hecho de que sufriera una reacción alérgica, aunque leve, a la primera toma, etc.).

Y la segunda es que, ¡ay!, aunque jurídicamente espero y deseo que no tenga grandes consecuencias, mediáticamente seguro que será aprovechada y tergiversada por los antivacunas y por quienes les hacen el juego. Como también ocurrió en el caso español: el tribunal ya veía venir lo que ocurrió, porque indicó expresamente en su sentencia que

Dada la dolencia de la menor, y la necesidad acreditada del Programa de prevención del VPH no pueden formularse reproches a la aplicación del tratamiento de vacunación y la primera dosis, puesto que estamos ante un programa general, anclado en recomendaciones europeas y con implantación generalizada autonómica, bajo sólidos estudios que respaldan la positiva relación riesgo/beneficio, y cara a combatir la infecciones responsables del cáncer de útero y conexas. Lo cierto es que las dos vacunas frente al VPH actualmente comercializadas (Gardasil y Cervarix) están visadas favorablemente por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), la Agencia Europea del Medicamento (EMA,) y la norteamericana Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA), de manera que además de aplicarse en casi toda Europa, figura en los calendarios de vacunación de todas las comunidades y ciudades autónomas, administrándose a las adolescentes entre los 11 y los 14 años. La pauta completa consta de tres dosis inyectables y se finaliza en seis meses.

y dejó claro que el problema no estaba en la vacuna en sí, sino en el hecho de haber administrado a la víctima una segunda dosis de la vacuna a pesar de que la reacción asmática que tuvo poco después de recibir la primera y los propios antecedentes médicos de la chica hacía sospechar que pudiera ser alérgica a la vacuna o a alguno de sus componentes.

Pero fue en vano: incluso desde las filas de quienes dicen defender la medicina hubo quien aplaudió hasta con las orejas una sentencia que, decían, ponía en entredicho “una vacuna que no salva vidas pero que puede matar“. Afirmación que, por cierto, contrasta bastante con lo que nos dicen las evidencias.

Evidencias que pueden (¡y deben!) ser puestas en entredicho, revisadas y vueltas a revisar, pero que siguen siendo lo mejor que tenemos. Y que, por mucho que molesten a los antivacunas y a quienes les hacen el juego, siguen demostrando que sí, que salvan vidas, y que permiten que escenas dantescas como la triste herencia que retrató Sorolla sean ya cosa del pasado. Ojalá ni ellos, ni los tribunales, logren que vuelvan.

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19 Comentarios

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antonioantonio

Está claro que el criterio médico ha sido adulterado por el criterio “jurídico” en el que todo es opinable por lo visto. Yo creo que es un grave error de falta de criterio científico. Como cuando juzgaron a Galileo por decir que la tierra gira alrededor del sol, pero en el siglo XXI.

Mañana mismo cualquiera puede culpar a cualquier cosa (medicina, alimento, telefono, mal de ojo, producto de limpieza o de higiene personal) de que le ha causado una enfermedad, así, sin pruebas, solo basado en una coincidencia temporal

YeilYeil

Hombre, la ciencia no puede demostrar que algo no existe, por lo tanto aunque ponga lo de refutar. Si los antivacunas no deben tener voz ni voto no es porque la ciencia haya demostrado que las vacunas no provocan autismo (ni ninguna de las otras enfermedades con las que se asocian), si no porque nadie ha podido probar que así sea.

TilcTilc

Disculpa… no acabo de entender tu postura, así que a lo mejor “meo fuera de tiesto”. La verdad, no acabo de comprender a los anti-todo… solo por llevar la contraria, o en nombre de una visión conspiranoica de todo lo que suene a tecnología. De verdad estais dispuestos a arriesgar el futuro de la humanidad, solo por unas ideas que ni si quiera estais abiertos a contrastar?

OliviaOlivia

No se trata de ser “anti-” todo. La causa de la EM se desconoce. Y, por otra parte, los estudios sobre muchos medicamentos y vacunas son limitados, en sus efectos secundarios.
Por ponerte un ejemplo real: tengo EM y me recetaron un medicamento sobre el que me explicaron los efectos secundarios.
Pocos meses después me llamó la enfermera para decirme que utilizara preservativo con mi pareja porque no sabían si el medicamento interfería en método anticonceptivo hormonal. (No te puedes quedar embarazada con el medicamento por los daños que se ha demostrado en otras especies que se causan al feto).
Y, pocos meses después, me citaron para una visita. Se había descubierto sobre el mismo medicamento un efecto secundario realmente grave, una enfermedad cerebral. Por tanto, mi Dra. me expuso el efecto secundario y me pidió mi consentimiento para seguir tomando el medicamento. Yo acepté. Por tanto, me cambiaron el tipo de análisis de control para poder prevenir este efecto secundario tan grave.
Claramente si conociéndose no me hubiesen explicado estos nuevos descubrimientos y me hubiera quedado embarazada y también desarrollado el grave efecto secundario podría demandar al laboratorio y a mi Dra sin problemas.
Ahora bien ¿si no se hubiesen detectado/no informado todavía estos efectos secundarios significaría que no existen? Seguirían existiendo y mi familia, si quisiera reclamar una indemnización, tendría que montar la prueba en base a indicios.

YeilYeil

No no, si tu postura y la mía es la misma, los antivacunas me parecen unos chalados.

Era más una puntualización metodológica. Por mera imposibilidad de probar todos los casos, la ciencia es incapaz de probar que algo no existe. Esto no quiere decir que todo valga, más bien todo lo contrario, como la ciencia no puede probar que algo no existe, la carga de la prueba recae en el que afirma.

Por lo tanto, si algún antivacunas dice que producen autismo, es a él a quien le toca probarlo, pues la ciencia, por como funciona, jamás podrá probar que no es así (aunque sí establecer restricciones). Esto es porque la ciencia se basa en estadística, y los test estadísticos de contraste de hipótesis son capaces de rechazar hipótesis, no de probarlas.

Por eso los estudios en los que la hipótesis nula es la hipótesis principal no son tan buenos metodológicamente.

OscarOscar

Asumiendo que el diagnostico de Esclerosis mùltipme es correcto( y no otra cosa como una E.M.D.A; que si esta relacionado con la vacunaciòn) y sabiendo que no hay relacion demosteada entre ambos hechos, por estudios epidemiologicos serios, tambien podrian ateibuir la E.M. a una picadura de mosquito, comerse un helado o beber cerveza. Al final demostrar una asociacion negativa xon lo que como minimo es muy muy tibia esa sentencia

AlfAlf

El 99% de las personas que fallecen en el mundo habían bebido agua antes de morir, ergo, el agua mata.

OliviaOlivia

Tengo Esclerosis Múltiple (EM):
Si me paso un día en la playa a 40 grados incremento muchísimo la probabilidad de padecer un brote (síntomas) de EM:
Si padezco el brote: ¿El calor causa el brote? No ¿El calor interfiere en el brote? Sí.
Si me quedo embarazada a los tres meses siguientes de dar a luz se incrementa el riesgo de padecer un brote de EM:
Si padezco el brote a los dos meses de dar a luz: ¿El post-embarazo causa el brote? No ¿El post-embarazo interfiere en el brote? Sí.
Es clave que las personas con EM sepamos esto sobre el calor o el embarazo para tomar decisiones.
Me vacunaron y a los pocos días tuve mis primeros síntomas de Esclerosis Múltiple ¿causalidad? ¿casualidad? ¿interferencia?

SesamusSesamus

Serían unas buenas cuestiones para la Nave del Misterio de Iker Jimenez.

La respuesta es que sí, puede ser casualidad.

Hay que evitar el sesgo.

Olivia AgostoOlivia Agosto

¿Sesgo?
Me dijo mi neuróloga, que te aseguro que no es precisamente anti-vacunas o muy de Iker Jimenez, que muy seguramente las vacunas habían sido el detonante.
Ello no conlleva que yo sea anti-vacunas o que mi Dra. me recomiende no vacunarme.
Me parece que su comentario va con una superioridad intelectual bastante indeseable.
De esta enfermedad todavía se sabe muy poco.

Irreductible

Olivia, no te enfades. Lo que quiere decir Sesamus (aunque con malas formas) es que en ciencia hay que evitar lo sesgos de tipo personal. Eso quiere decir que frases como “a mí me funciona” o “me dijo mi neuróloga” son válidas para el ámbito personal, como experiencia propia, pero no se pueden sacar conclusiones científicas para todo el mundo.

Tu experiencia personal es muy importante para ti, como la mía, pero no es aplicable científicamente hasta que no se realicen estudios de manera controlada, intentando ser objetivos.

Si yo te dijera, por ejemplo, que todas las noches bebo agua en un vaso de cristal rojo para evitar los ataques de leopardo y a continuación añadiera: Y funciona perfectamente porque nunca me ha atacado un leopardo…

Son sesgos naturales, que todos tenemos, y hay que intentar conocerlos bien y evitarlos. Es normal que creamos que lo que nos ha sucedido a nosotros es la norma general y nos precipitemos sacando consecuencias. Es lógico que pensemos que puede ser causalidad, interferencia o que algo pasa, pero sigue siendo un sesgo y en ciencia, para intentar llegar a resultados que sirvan a todos, se deben evitar.

Un saludo.

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Olivia AgostoOlivia Agosto

Irrefutable,
Por favor, relee todos mis comentarios. En ningún momento digo que las vacunas causen la E.M.
Tienes razón, el estudio no revela nada en concreto: “may”. Tristemente en esta enfermedad hay demasiados “may” y no tantas afirmaciones o negaciones como quisiéramos los pacientes.
En relación al “cherry picking” te ruego que leas otros estudios sobre vacunas y E.M. para que veas que justamente te acompaño uno de los últimos estudios en la materia y de los que concluye que puede haber interferencia pero de los menos favorables a la tesis de relación entre vacunas y E.M.
Y si me preguntas, seguramente totalmente sesgada -lo admito- te contestaré que, sin suficiente base, en mi fuero interno que al menos existe una interferencia entre las vacunas que me pusieron (o alguna de ellas) y el desarrollo de mi enfermedad: que quizás estaba latente y se hubiese desarrollado un año después o 10 años después o nunca, etc. Tengo esta opinión en base al estudio que te indico, en base a la opinión de mi neuróloga con más de 26 años de experiencia con pacientes de E.M. (0 anti-vacunas), en que no creo en las casualidades y en que parto de que al ser una enfermedad auto-inmune todo lo que tenga que ver con activar el sistema inmunológico afecta a la E.M. (esto lo extraigo de comentarios de todos los médicos que me han tratado por enfermedades comunes desde que diagnosticaron la E.M. hace casi 9 años).
En consecuencia, me esperaré a que haya más estudios científicos y pondré mi historial clínico a disposición de estudios relativos a este asunto o a cuántos estudios favorezcan que se conozca más y mejor la enfermedad.

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Olivia AgostoOlivia Agosto

Irreductible,
Parte del abstracto de un estudio científico “Vaccines and the risk of multiple sclerosis and other central nervous system demyelinating diseases”.
CONCLUSIONS AND RELEVANCE:
We found no longer-term association of vaccines with MS or any other CNS ADS, which argues against a causal association. The short-term increase in risk suggests that vaccines may accelerate the transition from subclinical to overt autoimmunity in patients with existing disease. Our findings support clinical anecdotes of CNS ADS symptom onset shortly after vaccination but do not suggest a need for a change in vaccine policy.
Se puede leer aquí: http://jamanetwork.com/journals/jama...cle/1917549

Irreductible

Ahora empezamos a hablar con más profundidad. Las conclusiones, que tu misma reproduces, concluyen que no hay relación de causalidad a largo plazo, y que la única salvedad que hace es bastante floja, (de hecho usa la palabra “sugieren”), para finalizar que es anecdótica y que no hay necesidad de cambiar la política de vacunas.

El propio paper que enlazas no señala o confirma ninguna causalidad o interferencia. Y aunque así fuera, es un solo paper… Otro sesgo en el que los humanos solemos caer muy a menudo es el sesgo de confirmación y cherry picking: Es decir, seguramente haya docenas de artículos sobre el tema, pero tenemos tendencia a fijarnos en los que confirman nuestras creencias y a elegir solamente aquellos que nos convienen…
Por eso, creo sinceramente que es muy arriesgado afirmar la causalidad tan directamente como lo haces en tu comentario.

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AndrésAndrés

Buena reflexión. En mi opinión el contenido real de la sentencia ha sido amplificado y deformado por la gran cantidad de titulares sensacionalistas que hemos podido ver en la prensa generalista, pero la resolución en absoluto establece una relación de causalidad entre la vacunación y la enfermedad. La Sentencia, como toda Sentencia del TJUE, indica al tribunal interno la forma en la que debe interpretarse una determinada norma, en este caso el artículo 4 de la Directiva 85/374. Se trata de un artículo sin contenido sustantivo, una mera distribución de la carga de la prueba en los casos de responsabilidad por daños causados por productos defectuosos. El artículo 1 de la Directiva dice que el productor es responsable por los daños causados por los productos defectuosos, y el ar. 4 dice que el perjudicado deberá probar el daño y la relación de causalidad. Y esto vale para las vacunas y para el sifón que la semana pasada mató a una blogger francesa. Lo que viene a decir el TJUE es que no siempre es imposible encontrar a la chica fallecida con una parte del sifón en la mano y la otra incrustada en el esternón, por lo que a la cuestión planteada por el Tribunal Francés (resumidamente: si el artículo 4 debe interpretarse en el sentido de que es necesaria una prueba plena o si puede acudirse a las presunciones o a la prueba de indicios) contesta que puede acudirse a la prueba indiciaria, siempre que existan “indicios sólidos, concretos y concordantes” de que “la existencia de un defecto en el producto sea la explicación más plausible del daño”. Sería contrario al principio de efectividad del Derecho de la Unión exigir que quien alega un daño realice ensayos clínicos, pero por otra parte el TJUE también deja claro que “resulta importante que los principios que caracterizan el referido régimen probatorio no sean aplicados por el juez nacional de tal modo que supongan, en la práctica, el establecimiento de formas de presunción injustificadas en detrimento del productor”.

A mí me parece una interpretación bastante razonable, máxime si tenemos en cuenta que la interpretación del TJUE se ciñe al aspecto procesal y no resuelve ni entra en el caso concreto, sino que indica al Juez nacional cómo debe interpretar el derecho aplicable al caso (aunque es cierto que la Sentencia contiene algún razonamiento obiter dicta algo inquietante en cuanto a los hechos…). Por lo que se sabe del caso la vacuna podría haber producido esclerosis múltiple tanto como podría haber producido un pleno en la quiniela, y sobre eso tendrá que pronunciarse el Tribunal francés. Que algún agricultor iletrado o algún locutor también iletrado aprovechen este pronunciamiento para arrimar el ascua a su sardina es casi seguro, pero eso será solo porque no han entendido o ni han leido la Sentencia. Más inquietante es el tratamiento que la prensa generalista hace del asunto, ya que en mi opinión la noticia es que no hay noticia. Trasladando la Sentencia al enjuiciamiento de cualquier caso ocurrido en España la distribución de la carga de la prueba y las reglas de la valoración de la prueba sería exactamente la misma que el día antes de dictarse la Sentencia.

En su segunda cuestión el Tribunal francés pregunta si se opone el artículo 4 a un sistema de presunciones según el cual la existencia de una relación de causalidad entre el defecto atribuido a una vacuna y el daño sufrido por el perjudicado se considerará en todo caso probada si concurren determinados indicios de causalidad? Aunque es especular, con ese “en todo caso” el Tribunal francés parece estar cuestionando si debe atribuir responsabilidad al productor (en este caso a la vacuna) a pesar de lo endeble de los indicios, así que probablemente al final se imponga la razón.

Saludos :)

OliviaOlivia

Me parece una auténtica locura los titulares sensacionalistas de que los “antivacunas” ahora se pondrán a demandar, etc.
Me da un poco de pena haber leído artículos de prensa con tan poca sensibilidad hacía los enfermos de E.M.
En mi caso, me vacunaron para viajar a otro país y a los pocos días tuve los primeros síntomas de Esclerosis Múltiple RR, que me diagnosticaron menos de dos meses después. No creo que sea una casualidad. Hay estudios, uno de 2014 en el que se vincula la relación entre vacunas y primeros síntomas de EM.
Ello no significa que con esta relación temporal pueda considerar las vacunas (¿Y cuál de las que me pusieron como causa de la EM?) como causa de la EM ni que esté en contra de las vacunas y demande mañana a los laboratorios. Se debería, sin duda, investigar mucho más.
Ahora bien, el hecho de que se desconozca la causa de la EM tampoco puede descartar relaciones que interfieren en el desarrollo de la enfermedad.
Por ejemplo, el calor nos perjudica y ello se ha demostrado científicamente. Que sienta calor y tenga un brote no significa que el calor cause el brote, pero sí que interfiere.

Bona

Leyendo la sentencia la conclusión del TJUE me parece lógica jurídica: que no hay prueba tasada para acreditar el nexo causal entre un producto defectuoso y un daño y que puede hacerse valer la de presunciones/indicios en caso de que el resto no hayan sido esclarecedoras. Pero que eso nunca puede significar invertir la carga de la prueba: el perjudicado sigue teniendo que acreditar que ha habido nexo causal.
Leyendo la sentencia lo que no me explico es la duda del Tribunal de casación, cuando la del Tribunal de Apelación parece bastante bien fundada. Sin ver el pleito y las pruebas en sí es difícil de saber qué es lo que dicen los peritos, pero en principio lo de que correlación no significa causación como que el Tribunal de Casación no lo tiene muy claro.
También habría que ver qué expertos intervinieron en el juicio y si son de los que realmente quieren esclarecer el asunto o sólo confundir con palabrería pseudocientífica.
Lo digo pensando en lo que a veces se ve en los tribunales españoles. Creo que sería interesante que los abogados hablaran alguna vez de la “junk science” que ocasionalmente aparece por los juzgados,…

IñakiIñaki

A ver si de una p_ta vez, los ingenieros y físicos nos ponemos las pilas e inventamos por fin la máquina del tiempo. Únicamente para enviar al pasado a todos esos defensores de una arcadia feliz. A un tiempo sin vacunas, con mucha “naturaleza” y espacios abiertos muy muy muy naturales. Es que me pongo de una mala leche…

salud natural

Este tema de las vacunas si o no vuelve a surgir de tanto en tanto me parece grave que algunos grupos sigan con las campañas anti-vacunas no es nuevo .

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