¿Para qué sirve un invitado?

television

Una de las figuras más repetidas en los programas de entretenimiento son los invitados. Los hay de todos los colores y su función varía mucho según el programa: generalmente se usan como reclamos para la audiencia, aunque en ocasiones son el eje vertebrador del programa ya que son ellos los que aportan el contenido del programa al ser entrevistados.

Un ejemplo donde los invitados se utilizan como meros reclamos es el programa de la televisión pública: Órbita Laika. Un espacio de divulgación científica por donde han pasado para promocionar sus discos, obras, etc. todo tipo de músicos, actores… Este hecho es llamativo porque en otros programas culturales no se suele invitar al programa gente ajena a la temática del programa: en los literarios se entrevista a escritores, editores; en los de música van cantantes, compositores, etc. pero nunca invitan, por ejemplo, científicos a programas musicales.

En narrativa existe una regla que dice: todo lo que no mejora claramente un texto lo empeora. En la stand-up comedy se habla mucho del foco: de dónde centras la atención del público, que debe estar siempre sobre el contenido. En un programa de divulgación científica claramente el foco debe de estar sobre la ciencia y todo aquello que se salga del eso, debilita el producto final. Si queremos traer invitados a un programa sobre ciencia, tienen que ser científicos o profesionales relacionados porque cualquier otra persona debilita el contenido que el resto de colaboradores introduce: el invitado se convierte en un lastre. Un lastre para el contenido pero también para la audiencia porque, y aquí siento señalar una obviedad, un programa de ciencia atrae a gente interesada en la ciencia: ese es el público objetivo. Y si a estos espectadores les pones constantemente en medio de la ciencia a un artista promocionando su nueva actuación, pues a la larga el espectador se cansará. Y en el peor de los casos el invitado puede llegar a romper con el rigor científico, que es el pilar fundamental sobre el cual se sostienen estos programas.

Cosa que por cierto, ya ha pasado.

Lo irónico es que en Órbita Laika se producen simultáneamente el problema y su solución, porque al mismo que se entrevista a famosos se realiza una entrevista paralela online (aunque casi sin presencia en el propio programa) a divulgadores científicos de YouTube. Algunos, por cierto, con una presencia mediática y cantidad de seguidores de cientos de miles. Así que si el objetivo de traer a un invitado es ganar audiencia, también hay divulgadores científicos que pueden cumplir esta función. Pero aunque sea a gente con muchos menos seguidores, después de todo estamos en un programa financiado públicamente donde la calidad del producto debería primar sobre la propaganda, traer a científicos, divulgadores, etc. permite que el entrevistado se integre con naturalidad en el programa y le da valor al espacio más allá de su contenido científico: llevar a los programas gente desconocida pero con algo que contar es algo mucho más fresco que traer al famoso de serie que viene a hablar de su disco. Y además, apostar por este tipo de invitados mostraría que hay una confianza en que tanto la ciencia los científicos son figuras de interés público.

Después de todo, si escritores, políticos o raperos merecen un programa entero, ¿por qué no los científicos? ¿Acaso no puede haber científicos famosos? ¿Tenemos alguna tara cultural que hace que la gente piense que no podemos ser populares o mediáticos? Yo creo que sí que hay una: el estereotipo del científico como una persona rara, friki, poco carismática o social. Un prejuicio que estamos alimentando cada vez que en un programa científico hacemos que el foco gire en torno a personas que nada tienen que ver con la ciencia.


7 Comentarios

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gabriela

A quienes disfrutamos de la primera temporada de Órbita Laika, nos pasa que nos quedamos con gusto a poco frente a cada capítulo de las actuales versiones, porque el hiperkinético presentador nos marea con tanto desplazamiento inútil, tanto hablar tonterías muchas veces, y lo peor, es que falta tiempo para explicaciones a la ciencia presentada. Cada cosa se le tira al espectador como diciéndole “si te interesa, agárralo”…entre chiste y chiste…

Eso del canturreo yo me lo salto….corto el programa y listo. Francamente, una espera el programa y al final no es lo que pensaba que sería…así que corto y fuera.

Imanol EkaitzImanol Ekaitz

El programa se lo cargo primero los horarios intempestivos y posteriormente el cambio de equipo y sobre todo de presentador. Te echo de menos Clara Grima y sobre todo a ti José Cervera. Sin olvidarme del resto. No con ello quiero hacer de menos al equipo actual pero el original tenia un plus.

Resumen: Un programa que prometía mucho y se han cargado.

Emilio MolinaEmilio Molina

No puedo estar de acuerdo en general con la consideración hacia el invitado en un programa de popularización de la ciencia. Precisamente, porque la palabra es “popularización”, y lo que se busca es atraer a la ciencia a gente que quizá no se había parado a pensar lo importante que es en sus vidas.

Es por ello por lo que no era mala idea (reconozco que me descolgué a principios de la tercera temporada por motivos que parecen comunes) traer a gente que a su vez atraía a un tipo de público que no era necesariamente el usual a estos programas, lo cual ayudaba a su vez de alguna forma a empatizar con el nivel de ciencia de alguien que no tiene a priori unos conocimientos profundos, creando un lazo que ya dejaba explícito desde el primer programa Ángel Martín con su “es un programa de ciencia que presento… yo”. La declaración de “si yo puedo acabar entendiendo más o menos estas mierdas que me explicáis, y que me van dejando flipando a cada programa, cualquiera del público va a poder y lo va a disfrutar también”.

Lo cual no significa, dando toda la razón en ese aspecto, que cualquier invitado valga. El interés por el conocimiento del invitado, incluso a pesar de posibles mitos que arrastre (que pueden ser perfectos para desmontar in situ a ellos y a montones de espectadores que puedan tener las mismas preconcepciones, no para hacerles propaganda), y su capacidad de saber reconocer esa mala concepción y aprender (y aprehender) la información correcta, puede ser muchísimo más constructiva que la entrevista a un “sabelotodo” (desde el punto de vista del espectador y siempre con la falta de rigor que provocan las generalizaciones).

Dicho todo lo cual, yo también echo de menos (con todo el cariño que les puedo tener personalmente al equipo actual a nivel personal) al elenco original.

FernandoFernando

Hola,

Yo tampoco estoy de acuerdo con el artículo.

Estamos en una disyuntiva constante con este tipo de programas, y la cual, veo que no has mencionado en el artículo, más que de pasada, y me parece importante. Tu reclamo de tener invitados relacionados con la ciencia me parece lo ideal, lo soñado, pero también la utopia. No estamos en una sociedad muy científica en lo que a público medio se refiere, entiendase público medio el que no está relacionado con la ciencia, nada que ver con baremos de inteligencia. Lo que yo creo que pasaría teniendo invitados científicos seria lo siguiente:

1. Mayor aceptación entre el público científico.
2. Menor aceptación entre el público no científico, que, ahora mismo, es mayoria.
3. Malas cifras de audiencia.
4. Probable cancelación, y nos quedamos sin uno de los pocos programas científicos de la parrilla, y no estamos sobrados de ellos precisamente.

Cuando la sociedad sea más científica, si que podríamos plantear el escenario idílico que reclamas, ahora mismo no funcionaría. Y la clave es buscar el equilibrio, hacer un programa riguroso pero que trate de atraer al público medio, que compita con otros programas no científicos.

Conozco dos ejemplos muy cercanos de personas ajenas a la ciencia, que se engancharon a este programa (uno a la primera temporada, otro a la nueva generación), y ahora son grandes consumidores de ciencia tanto en TV como en redes sociales. No se hubieran enganchado sin ver en el programa a gente como Angel Martin, Goyo Jimenez e invitados populares.

Se está consiguiendo algo muy bueno con estos programas, y me parece muy triste que otros científicos solo traten de buscarle pegas en vez de alabar las cualidades y el bien que está haciendo por la ciencia. Tenemos que remar juntos para llevarla a todos los medios, no podemos ponernos las zancadilla entre nosotros y frenar el avance.

A la persona que hace el comentario de Goyo, no vale la pena responderle, todo una demostración de buena argumentación, si señor. A mi me encantan tanto Goyo como Angel Martín, cada uno en su estilo, pero no arrojaria esos comentarios sobre ninguno de ellos de no gustarme.

Un saludo, y a ver si trabajamos por mejorar y no por poner trabas al avance.

Txema M.Txema M.

Escribo sólo para felicitar al autor, Pablo Barrecheguren, por la claridad de su argumentación. Me ha encantado su artículo.

Es una lástima que los curiosos, los deseosos de saber más y los aficionados a la divulgación científica seamos tan minusvalorados como audiencia. Es más que posible que se sorprendieran si mantuviesen una continuidad en un trabajo serio de divulgación, sin trampas burdas supuestamente atractivas.

AntonioAntonio

De hecho, hay un programa exclusivamente de divulgación (aunque de mala divulgación, en este caso), que tiene una audiencia considerable: Cuarto Milenio. No me creo que no se pueda hacer algo así de ciencia en vez de pseudociencia.

AntonioAntonio

Yo también estoy de acuerdo con el autor. Para ese tipo de programa, con famosos de la farándula y algo de ciencia, ya está El Hormiguero (aunque la ciencia no ocupe tanta proporción del programa) y no creo que Órbita Laika pueda competir con él en su mismo terreno.

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