Feynman en el CERN

Nadie sabe realmente qué sentido tiene la vida, y realmente no importa. Explora el mundo. Todo lo que te roda es interesante si indagas lo suficiente.

Richard P. Feynman

Electrodinámica cuántica sin lágrimas”. Así anunciaba el diario The Times la muerte, hace hoy 30 años, de uno de los mayores científicos del siglo XX. Richard Feynman participó en el desarrollo de la electrodinámica cuántica que, junto con Tomonaga y Schwinger, le hizo merecedor del premio Nobel de Física en 1965. El trabajo de Feynman dio el salto a la fama gracias a los diagramas que llevan su nombre. Los diagramas de Feynman son una representación pictórica de arduos cálculos de integrales complicadas. Estos diagramas siguen llenando hoy artículos, presentaciones, cuadernos y pizarras de cualquier centro de investigación en física fundamental, incluido el CERN.

Diagrama de Feynman de la producción de un bosón de Higgs en el LHC
Diagrama de Feynman de la producción de un bosón de Higgs en el LHC

Pero la huella que Feynman dejó va más allá de la física de partículas. Su peculiar manera de ver la vida y la ciencia hace que el legado que dejó el carismático personaje siga hoy más vivo que nunca. Si preguntamos a cualquier estudiante de física que nombre un científico que considere un modelo a seguir, con una probabilidad muy alta, Feynman será la persona escogida. Y es que Feynman es el físico que todos querríamos ser.

Según los archivos del CERN, Feynman visitó el laboratorio europeo en dos ocasiones de manera oficial. No obstante, se pueden encontrar evidencias de que el físico estadounidense visitó Ginebra en otras ocasiones incluyendo en la que participó en la conferencia Atoms for Peace en 1958. En esta conferencia se reunieron científicos y líderes de numerosas naciones para trazar un plan de desarrollo de fuentes de energía nuclear de una manera pacífica. Fue durante esta conferencia cuando Feynman conoció, a orillas del lago Leman, a la que acabaría siendo su segunda esposa Gweneth Howarth.

Durante un tiempo, Feynman también trabajó como consultor de una empresa Suiza que le llevaba al país helvético cada verano. En una de esas ocasiones visitó el CERN durante la construcción del Super Proton Synchrotron (SPS). Por ser el personaje que era, tuvo la oportunidad de visitar el túnel del que iba a ser el mayor acelerador de partículas del mundo en la época. El encargado de la visita era el propio director del laboratorio que hizo referencia al hecho de que el SPS serviría para demostrar algunas de las hipótesis que el propio Feynman había teorizado una década antes. Feynman preguntó entonces por el coste de semejante monstruo científico. Al oír el precio, Feynman espetó:

¿No confiáis en mi?”

Esta anécdota refleja el carácter espontáneo y cercano de Feynman. A su vez contrasta con el ímpetu que siempre mostró en reflejar que la ciencia no solamente constaba de un conjunto de buenas ideas sino que esas buenas ideas necesitaban ir acompañadas de experimentos y observaciones que apuntasen en la misma dirección para poder ser consideradas como válidas.

La primera ocasión en la que Feynman visitó el CERN fue justo después de ganar el premio Nobel en 1965. El entonces director general, Viktor Weisskoptf, fue quien le invitó para dirigir un coloquio en el auditorio principal del laboratorio. Feynman comenzó la charla explicando una conversación que tuvo con otros ganadores del Nobel durante la ceremonia en Estocolmo. En ella hacían balance sobre el impacto que el galardón había tenido en sus personalidades.

Feynman, que por lo general daba clase en mangas de camisa y sin corbata, admitió que le comenzaba a gustar el hecho de llevar el traje que le habían confeccionado para la ocasión. “¡He cambiado! ¡he cambiado!” espetó delante de la audiencia, que automáticamente se echó a reír, a la vez que Feynman se dio cuenta de la estupidez que había dicho y rápidamente se quitó la americana e impartió la conferencia como siempre lo hacía, en mangas de camisa. Feynman admitió que el público del CERN tuvo que recordarle quién era y cuál era su personalidad, que no era otra que la de antes de ganar el premio Nobel. El resto de la charla de Feynman puede volverse a escuchar gracias a las grabaciones de audio que el CERN conserva en su base de datos de acceso público y que os animo a rememorar [conferencia].

Feynman durante el coloquio de 1965 en el CERN (Fuente: CERN document server)
Feynman durante el coloquio de 1965 en el CERN (Fuente: CERN document server)

Weisskoptf pensaba que, después de obtener el máximo reconocimiento, Feynman sucumbiría a las responsabilidades y acabaría realizando tareas de gestión teniendo que dejar así la investigación en primera persona. La apuesta declaraba que:

El señor Feynman pagará la suma de diez dólares al señor Weisskopft si en algún momento de los siguientes diez años […], el nombrado señor Feynman ha ocupado un puesto de responsabilidad. De lo contrario, el señor Weisskopft será el que pagará los diez dólares al señor Feynman.

Por “puesto de responsabilidad” se referían a un puesto que constase en dar órdenes a otras personas para que realizasen ciertas actividades de las cuales el responsable no tuviese conocimiento alguno. Diez años después, Feynman recibió sus diez dólares demostrando así su carácter irreverente e inquebrantable.

Feynman visitó el CERN en una segunda ocasión en 1970 también para impartir una conferencia sobre colisiones inelásticas entre hadrones. De la conferencia como tal solamente se conserva una interesante galería de imágenes que muestra un Feynman en estado puro.

Feynman durante la lección en el CERN de 1970 (Fuente: CERN document server)
Feynman durante la lección en el CERN de 1970 (Fuente: CERN document server)

Pero a Feynman se le puede ver cada día en el laboratorio. Se le puede encontrar en presentaciones, en pizarras, en carteles colgados de las paredes que anuncian conferencias, en charlas en su nombre y en las más que aclamadas “Feynman Lectures on Physics” que iluminan las estanterías de la biblioteca. Incluso, no hace mucho, se lanzó una encuesta en la que, después de contestar unas sencillas preguntas sobre comunicación científica, el programa te asignaba una de las numerosas citas de las que el genio neoyorquino dispone.

El latido del bongo de Feynman sigue resonando por los rincones del CERN inspirando no solo a jóvenes científicos sino también de a los que además nos dedicamos a la comunicación científica.

Este artículo lo escribe Héctor García Morales. Estudió física en la Universitat de Barcelona, completó un máster en aceleradores de partículas para posteriormente acabar realizando el doctorado en el CERN. En paralelo al doctorado hizo un Máster en Comunicación Científica en la UPF. Actualmente es postdoc en el CERN a través de la Royal Holloway University of London y trabaja en la mejora del LHC. Posee un canal de divulgación sobre el CERN: CERNtrípetas (Youtube y Twitter). Explicar ciencia es lo mejor que le puede pasar a un científico.

Aquí podéis leer todas los artículos de la serie Instantáneas desde el CERN

Para saber más:

Conferencia Lawrence Krauss en el CERN sobre Feynman: https://cds.cern.ch/record/1386327?ln=en

Galería de fotos del coloquio (1965): https://cds.cern.ch/record/763361?ln=en

Galería de fotos de conferencia (1970): https://cds.cern.ch/record/41331?ln=en

Obituario: https://cds.cern.ch/record/715370/files/PRESSCUT-1988-027.pdf

CERN courier April 1988: https://cds.cern.ch/record/1738717?ln=en


3 Comentarios

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aitoraitor

Muy bueno, como se agradecen estas entradas sobre personas inspiradoras, en lo referente al trabajo y en lo referente a la manera de ser

GuillermoGuillermo

Sin duda el personaje a la que la mayoría de los físicos nos gustaría parecernos. Respecto a sus visitas a Ginebra el propio personaje cuenta, en Esta usted de broma Sr Feynman, que se hospedaba en casas de trabajadoras del amor pues así se garantizaba que no tendría problemas de disponibilidad de habitación.

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