El humor en la popularización científica.

Hace tiempo que me ronda por la cabeza hablar sobre el humor a la hora de comunicar ciencia. Yo, en particular, suelo utilizarlo combinado con dibujos para aderezar contenidos sesudos y aligerar la seriedad que disuade a algunos neófitos. Me consta que todos los divulgadores que conozco lo usan en mayor o menor grado.

cerebro humor

Como dijo Winston Churchill, el humor es bromear sobre cosas muy serias y, como tal, es una herramienta de comunicación interesante que nadie debería subestimar; aunque, todo hay que decirlo, tampoco es la panacea: he visto con demasiada frecuencia cómo se usa en contextos equivocados, en dosis incorrectas o con enfoques discutibles. Pero, también es cierto, hay que probar para aprender.

Entre sus muchas definiciones, diré que el humor es una conexión inesperada de conceptos que recibimos con cierto grado de sorpresa. Para que funcione bien, el receptor debe entender dicha conexión y aceptarla como válida.

Bajo esta premisa, si una persona carece de una base de conocimientos relacionada con un contenido humorístico, es complicado que pueda captar la gracia de ese contenido. Además, si la conexión que percibe es demasiado evidente, no habrá sorpresa, y si es rebuscada —y por tanto requiere un esfuerzo por su parte— no surgirá la chispa que necesita para una reacción espontánea y positiva. Por último, aunque el chiste o chanza esté bien construido, si éste atenta contra el sistema de valores del individuo, no habrá simpatía a pesar de haber entendimiento.

Dado lo expuesto hasta ahora, constatamos que es utópico hacer reír a todo el mundo; siempre habrá alguien que no lo entienda, alguien que no se sorprenda y, por supuesto, alguien que se ofenda (un mal extendido en los tiempos que corren). Pero no pasa nada, no es necesario aspirar a tanto, es suficiente con llegar a una pequeña porción.

No obstante, uno de los objetivos de la divulgación debería ser captar a aquellos que, en principio, no tienen especial interés por la ciencia. Y es ahí donde encontramos una enorme dificultad. Nos guste o no, hay que reconocer que, en general, no se habla de ciencia en la calle, no es el tema de conversación más recurrente y salvo por aquellos que ya sienten inclinación por estos contenidos, no es algo que esté presente de forma asidua.

Por otro lado —y esto lo digo con cautela—, resulta que gracias a Internet el gusto por la ciencia se está incrementando. El más cuñado entre los cuñados sabe ahora más que su homólogo hace veinte años. Y puede que vivamos en la era de la posverdad, seamos víctimas de la desinformación, estemos sesgados y haya que hacer un master por cada noticia nueva que da la prensa pero, así y todo, el interés está creciendo.

Entonces, ¿el humor sirve para atrapar a públicos no afines?

superpesado

Diría que sí, pero no de cualquier manera. No pretendamos hacer un chiste sobre partículas y esperar que la audiencia más acérrima de Sálvame se parta el culo de risa. Ni si quiera los físicos tienden a reirse con estas cosas.

Primero, seamos prácticos y tengamos claro que hay gente que está fuera de nuestra esfera de influencia. Hay sectores que atravesaron el horizonte de sucesos del oscurantismo hace años y no compensa en tiempo y energía atraerlos a nuestro terreno. Para ellos somos de otro universo y no nos interesan.

Pero los hay que pueden ser estimulados y con los que encontrar puntos comunes de acercamiento. ¿Cómo?

A través de la cultura popular: las series más vistas, las películas más conocidas, los juegos más míticos, los deportes más apasionados, las experiencias universales, el amor, el conocimiento del día a día, todo lo que compartimos como sociedad podemos usarlo a nuestro favor si queremos llegar a estos grupos.

En realidad, tanto si recurrimos al humor, como cualquier otra estrategia, los seres humanos conectamos con temáticas afines y cuando nos emocionamos lo suficiente, obtenemos un catalizador perfecto para cambiar una mente lo justo para que valga la pena. Y seguramente muchos no comprendan del todo nuestras intenciones. No es fácil elaborar una buena mezcla entre ciencia y entretenimiento. De hecho es casi un arte hallar fórmulas bien entremezcladas. Pero algunos individuos intuirán el esfuerzo, o verán que otras personas si lo han pillado y querrán saber de qué va la cosa. Esta es una consecuencia del humor que podemos explotar y que está relacionada con la curiosidad innata y diría que también con nuestro orgullo personal. Provocar en alguien el deseo de pertenencia.

Usando la cultura popular como caballo de Troya vamos integrando la ciencia en esa misma cultura de masas, hasta que un día sin darnos cuenta ya forma parte de ella. Es lo que llamaría la divulgación que no parece divulgación. Es dorar la píldora con una capa dulce de contenidos familiares.

Y sobre todo, sin importar que tipo de divulgación hagamos; si es básica o especializada, si es del más alto estrato, amateur o institucional… da igual, todas hacen falta para crear un ecosistema adecuado a todos los gustos y niveles. La necesitamos para engrosar esos cimientos que nos permitan finalmente bromear sin que a nadie le resulte una extravagancia.


7 Comentarios

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Sergio Ortega GilSergio Ortega Gil

Y que mejor manera de inculcar ciencia a través de algo tan esencial para la vida como es el humor… eso sí, es algo que no está al alcance de muchos (véase mi caso jeje) y por suerte tenemos gente como tú que nos das esas pildoritas de ciencia envuelta de brillantez humorística.

Gracias Kavy!!

ElemepéElemepé

Hola Carlos. Es la reflexión sobre humor y divulgación màs lúcida que he leído (y créeme que he leído mucho). Lo mejor es que has conseguido poner blanco sobre negro lo que tú mismo haces con tu trabajo. Un excelente artículo, que nos lleva a reflexionar y enmarca muy bien las pautas para utilizar el humor en este y muchos otros àmbitos. Sí que mola!!!
Un abrazo.

Gerardo AvalosGerardo Avalos

Excelente reflexión sobre un tema que es muy difícil de dominar. Cómo despertar el interés en la audiencia sobre la ciencia usando una broma? En realidad el humor da un tono dramático a un tema, y por tanto, facilita no solamente su comprensión, sino también su retención. De ahí que sea una forma muy efectiva de enseñar si lo haces bien. Si lo hacer mal… pues… es un arma de doble filo. De nuevo, excelente la reflexión… Por cierto, soy un fan a muerte de Radio Skylab. GA

exforococheroexforocochero

Creo que enfocar la divulgación científica hacia el “humor amigable” es un error. Así se denigra la posición de prestigio de los científicos; presentándose ante la población como unos payasos patéticos con ansias de hacer reír y ser aceptados. El humor artificioso y políticamente correcto aburre; no motiva. Quizás triunfe en un teatro infantil, pero para adultos resulta insultante.

En lugar de “jiji jajá, seamos amigos, la ciencia es divertida ” puedes enfocarlo con la seriedad que se merece. La ciencia es una cosa muy seria, no hay necesidad de denigrarla. De hecho estáis engañando al público atribuyendo a la ciencia un carácter humorístico del que carece en su práctica real. Le ponéis el caramelito la boca al público haciendo el payaso. Y el público se da cuenta de que se les trata como a estúpidos a los que hay que engañar edulcorando el conocimiento.

¿Sabes por qué triunfa Rick y Morty? Porque muestra el conocimiento científico como un PODER para controlar las fuerzas de la naturaleza en beneficio propio y explorar los misterios del universo exponiendose al peligro. La superioridad cognitiva que aporta la práctica científica e ingenieril convierte tu cerebro en el arma más poderosa.

Como ves yo no me tomo la ciencia a broma. Pero me encanta. ¿Queréis que la gente se interese por la ciencia? Dejad de buscar patéticamente su aprobación. Mostradle el PODER DEL CONOCIMIENTO.

carlospazos

Creo que según el contexto, es válido uno u otro tipo de humor. Y no se trata de una búsqueda de aprobación, se trata de adecuar el mensaje según tu público objetivo. A mi también me gusta el humor ácido y cruel si se tercia, pero no siempre se puede aplicar. Del mismo modo que el humor amigable, parece ser, no sirve contigo.

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