Catástrofe Ultravioleta 19: Asteroide
Catástrofe Ultravioleta 19: Asteroide

¿Estamos realmente preparados para enfrentarnos a las amenazas del espacio? En Catástrofe Ultravioleta se preguntan si, utilizando solamente la tecnología que disponemos en la actualidad, podríamos detener un asteroide en rumbo de colisión con la Tierra. En este capítulo el equipo de Catástrofe Ultravioleta repasa la ciencia tras los asteroides en todas sus facetas, desde su detección y prevención, hasta su futura explotación en busca de recursos.

Escucha el capítulo Asteroide en su página web.

Catástrofe Ultravioleta es un proyecto realizado por Javier Peláez (@Irreductible) y Antonio Martínez Ron (@aberron) con el patrocinio parcial de la Cátedra de Cultura Científica de la Universidad del País Vasco y la Fundación Euskampus. La edición, música y ambientación obra de Javi Álvarez y han sido compuestas expresamente para cada capítulo.

Antenas del CCS de Buitrago del Lozoya.
Antenas del CCS de Buitrago del Lozoya. Foto de cabecera CC-BY de Gonzopowers (Flickr).

Es posible que saliendo de Madrid por la A-1 hacia el norte, alrededor del kilómetro 72, hayáis visto un grupo de grandes antenas parabólicas. Si conocéis —al menos de oídas— el Madrid Deep Space Communications Complex de Robledo de Chavela no es raro que penséis que allí, en la falda de la sierra norte madrileña, se encuentra otra de esas instalaciones «del espacio». En cierto sentido así era: hace ya casi quince años que el Centro de Comunicaciones por Satélite de Buitrago del Lozoya, operado por Telefónica, cerró. Inaugurado en 1970, parte de sus antenas y equipos fueron trasladados en 2003 al CCS de Guadalajara en Armuña de Tajuña, pero sus cuatro antenas principales con parábolas de unos 30 metros siguen mirando ciegas al cielo, congeladas en sus posiciones de supervivencia.

El CCS de Buitrago fue una pieza fundamental para el desarrollo y mantenimiento de las comunicaciones vía satélite en España. Lo condenaron al olvido graves errores de dimensionamiento y de gestión: desde 1992, a rebufo de los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla, una «burbuja» de gasto se cebó sobre el sector de las comunicaciones satelitales, todavía no privatizado completamente. Se abrieron nuevos CCS en Vilafranca del Penedès y Carmona que, como modernas autopistas de peaje sin vehículos, apenas vieron uso ya que la capacidad de los centros de Buitrago y Guadalajara era más que suficiente para tratar todo el tráfico de conexiones que generaron aquellos eventos. Más adelante, la evolución de las comunicaciones plasmada en la migración de cada vez más transmisiones al cable de fibra óptica de larga distancia, así como la transición de las comunicaciones analógicas a las digitales, con sus menores necesidades de potencia y mejor inmunidad frente al ruido, terminaron de sellar su suerte. Sin embargo, Buitrago no vio solamente enlaces comerciales de comunicaciones.

Comenzando en la década de 1960, la NASA estableció la red MSFN (Manned Space Flight Network) para realizar el seguimiento de comunicaciones y telemetría de las misiones tripuladas. Esta red coexiste —aunque evolucionada, ampliada con satélites geoestacionarios y bajo un nombre distinto en la actualidad— con la más conocida DSN (Deep Space Network) dado que las necesidades de comunicaciones con misiones en órbita terrestre o en trayectorias cislunares son muy diferentes de las que presentan las del espacio profundo como Juno, Cassini o New Horizons. La distancia a la que se encuentran las sondas en Júpiter, Saturno o el cinturón de Kuiper hace necesario utilizar antenas y equipos extremadamente sensibles y con gran potencia para transmisiones que no es necesaria a distancias más pequeñas como la que separa la Tierra de la Luna. Sin embargo, estas menores distancias hacen mucho más relevante la necesidad de disponer de una capacidad de orientación y seguimiento más ágil en las antenas. Por el mismo motivo no basta con disponer de tres estaciones en todo el planeta —como tiene la DSN— para garantizar unas comunicaciones ininterrumpidas.

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La primera vez que leí el manuscrito de Azuquahe se me puso un nudo en la garganta y se me humedecieron los ojos. Ninguna otra obra me había transmitido de una forma tan bella y contundente la realidad sobre las demencias.

Los pacientes son los protagonistas de Los relojes tienen un horario que cumplir, quienes muestran su enfermedad a través de sus palabras confusas —Auguste Deter, la paciente del doctor Alzheimer—, los relojes desdibujados en los que ya no son capaces de representar las once y diez, sus rostros en las fotografías de Saúl Santos junto a las personas que las acompañan durante este camino, que también sufren las consecuencias de la enfermedad.

ann17006a¿Tienes entre 16 y 18 años? En concreto, ¿has nacido en los años 1999, 2000 o 2001? ¿Te manejas bien con el inglés? ¿Estarás cursando secundaria (ESO o bachillerato) en diciembre de 2017? Y sobre todo, y más importante, ¿te gusta la astronomía? Mira que si te inscribes te lo puedes pasar MUY bien… ¿Que de qué hablamos?

Resulta que, desde hace cinco años, el Observatorio Europeo Austral (ESO por sus siglas en inglés) y su Red de Divulgación de la Ciencia (ESO Science Outreach Network, ESON), junto con la empresa Sterrenlab, organizan un campamento en el Observatorio Astronómico de la Región Autónoma del Valle de Aosta (OAVdA), en Saint-Barthelemy, Nus (Italia).

Quien tenga los fondos necesarios (500 euros más el viaje) puede inscribirse en el formulario del sitio web del campamento y enviar un vídeo en inglés explicando sus motivaciones para asistir. Ya, ya sé que es una pasta, peeero, si no cuentas con esos fondos, tienes un par de oportunidades de conseguir una beca. Me explico:

Cuando se junta el hambre con las ganas de saber

Algunos quizás conozcan los cursos de microbiología online que con la etiqueta o “hashtag” #microMOOC y #microMOOCSEM vengo impartiendo desde hace ya un tiempo vía Twitter. Consisten en lanzar aproximadamente un tuit por minuto, a una hora y día concretos, durante una media hora aproximadamente, con mensajes relacionados con los microbios, los virus, las bacterias y la ciencia en general. Los 30-40 tuits seguidos forman un mensaje coherente, donde las imágenes, enlaces y videos ayudan a impartir toda una clase de ciencia vía esta red social. Luego esas “clases” quedan recogidas en una dirección en el portal Storify, de forma que incluso aquellos que no han podido seguir la clase online puedan acceder a los contenidos.

El término #microMOOC hace referencia a que se imparte a través de la plataforma de microblogging Twitter en micro mensajes de 140 caracteres, y que constituye un curso online masivo en abierto (MOOC: Massive Online Open Course).

Ursula K. Heise, Profesora en la Universidad de California y miembro del Instituto de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la UCLA. Heise investiga sobre biodiversidad, especies amenazadas y literatura.
Ursula K. Heise, Profesora en la Universidad de California y miembro del Instituto de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la UCLA. Heise investiga sobre biodiversidad, especies amenazadas y literatura.

LA BIODIVERSIDAD EN LA LITERATURA

ANDRÉS LOMEÑA: Usted ha explorado la biodiversidad a través de la literatura, la cultura, el derecho y las artes sin recurrir a la nostalgia, ya que la humanidad no solo destruye especies, también contribuye a crearlas gracias a la domesticación o la genética. También ha analizado el medio ambiente y la llamada sexta extinción masiva como herramientas culturales que nos permiten repensar el desarrollo y la modernización. ¿Cómo consiguió conectar su conocimiento literario con sus preocupaciones ecológicas y conservacionistas en su libro Imaginar la extinción?

URSULA K. HEISE: Siempre hay un elemento narrativo cuando la ciencia medioambiental se discute en la esfera pública: los hallazgos de la biología y la ecología y los proyectos y objetivos de los conservacionistas se transmiten al público a través de imágenes e historias, en artículos de revistas y de periódicos, en las páginas web, en los documentales, así como en libros de ficción y no ficción. Como teórica de la literatura y como ambientalista veo una interconexión de lo más interesante.

El pasado 25 de febrero de 2017, se celebró (nuevamente en el teatro Rosalía Castro) la segunda edición de Naukas Coruña, organizada por Naukas y el Ayuntamiento de A Coruña, con la inestimable ayuda de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

Ahora, y gracias a la Escola de Imaxe e Son de A Coruña ya tenemos disponibles todas las grabaciones de las charlas de aquel evento que se tituló “La vida, el universo, y todo lo demás”

Hoy os ofrecemos la charla “10.000 millones de años no son nada” que realizó Mariano Santander, Universidad de Valladolid – Un paseo por lo que hoy sabemos de la historia del Universo, con vistas a lo que (probablemente) no sabemos aún. ¿Desde cuando lo sabemos y como lo hemos aprendido? ¿Por qué podemos tener confianza en lo que hoy sabemos? ¿Tiene sentido preguntarse dónde está el universo? ¿Qué había antes del Big Bang?

Viernes 22 y sábado 23 de septiembre
JDCiencia 2017, Sevilla, viernes 22 y sábado 23 de septiembre

Llegó septiembre y nada mejor que empezar el nuevo curso escolar que disfrutar en familia o con amigos del mayor evento de divulgación científica que se celebra en Sevilla. Hablamos, claro, del evento Ciencia Jot Down 2017. Por cuarto año consecutivo y bajo el lema “La ciencia es cultura”, la Universidad de Sevilla y la revista Jot Down apuestan por la difusión de la cultura científica en la ciudad.

Con la colaboración del Donostia International Physics Center (DIPC), la editorial Next Door Publishers, Renfe y Bulebar Café (sede del evento quincenal de divulgación científica Ciencia en el Bulebar), los días 22 y 23 de septiembre podrán disfrutar en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (CICUS), sito en la calle Madre de Dios, escuchando hablar de ciencia en tono distendido y asequible para todos los públicos a algunos de los mejores divulgadores científicos de este país.

El viernes 22 de septiembre abrirá esta fiesta de la divulgación científica Clara Grima, profesora de la Universidad de Sevilla y premio COSCE a la difusión de la Ciencia 2017, tratando de explicarnos qué pueden hacer las matemáticas en el control de epidemias y enfermedades. Tras ella, Carlos Briones, científico titular del CSIC en el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) y gran comunicador, nos llevará de la mano a los orígenes de la vida y nos mostrará cómo investigar sobre aquellos primeros pasos de la evolución biológica nos lleva a plantearnos algo aún más inquietante: si estamos o no solos en el Universo. Seguirá la tarde con cuestiones inquietantes en la mesa redonda que, moderada por la periodista Marta G. Navarro, abordará Big Data y Deep Learning. Un abogado (Jesús Acevedo), un filósofo (Jesús Navarro), una neurocientífica (Susana Gaytan) y un informático (Alberto Márquez) analizarán, desde sus respectivos puntos de vista, los avances y los límites (éticos, legales, saludables) del control de nuestra huella digital y la inteligencia artificial. Cerrará la sesión de la tarde Adela Muñoz Páez, catedrática de química inorgánica en la Universidad de Sevilla y autora, entre otros, del libro “Sabias”, con la que daremos un paseo por la historia de los venenos, conociendo las bondades de cada uno de ellos según la ocasión.

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Como nos gusta tanto el bipartidisamo, lo blanco o lo negro, izquierda o derecha, arriba o abajo, saber o no saber, a veces se nos olvida que existen puntos intermedios. Estos puntos intermedios suelen recibir críticas indiscriminadas por parte delos extremos mayoritarios, no simepre justificadas. Eso sí, hay casos en los que la posición intermedia es objetivamente peligrosa: El peligro de saber sólo un poco por José Cervera.

Esa sensación de que alguien te mira…y te vuelves y te están mirando,…o no. Da igual, el mero hecho de pensar que es posible que esa sensación tenga fundamente implica cosas un poco bastante absurdas. Y, sin embargo… Desmitificando: Alguien me está mirando… por Eduardo Angulo.